Se habían reunido ese soleado día en la casa de Charlie para disfrutar de una barbacoa, el señor Carter disfrutaba de una bebida mientras preparaba la parrilla junto al señor Hiragashi, Elise llevaba puesto un delantal ayudando a Jade y su madre a preparar la ensalada, subida a un pequeño banco que le permitía llegar a la mesa.

Charlie lanzaba un frisbie a Gridwin jugando junto con Iris, Naomi y su madre llegaron algo tarde. Kyara al ver aquel frisbee en el aire, instintivamente Brincó y lo atrapó con la boca. Todos comenzaron a reír mientras le daba aquel frisbee a Charlie meneando sus colas en total alegría.

La pasaron el resto d el mañana mientras que sus padres preparaban la barbacoa lanzando el frisbee mientras que Kyara intentaba atraparlo en cada momento que lo veía volar.

"… entonces esa mujer era Adrian Bawliscky, nos sorprendió mucho y de hecho fue algo hostil." Contó Gridwin.

"¿Se metieron en la casa de Bawliscky?" Exclamó Charlie. "Ella es una gran inspiración para mi."

"¿Es tan famosa?" Preguntó Gridwin lanzando el frisbee.

"Tal vez hayan oído de los elementos regentes, ¿verdad?" Consultó Naomi.

"Para nada… ¡oh!" Contestó Kyara brincando para atrapar el frisbee en el aire.

"Es algo complejo para explicarlo en pocas palabras, de los siete elementos que componen nuestra magia, hay tres regentes de los cuales dos son los mas comunes." Explicó Jade. "Luz y oscuridad."

"Es verdad, cada uno de ellos tiene dos elementos subordinados, Trueno y fuego para luz; agua y viento para oscuridad." Agregó Charlie. "Aquellos cuyo elemento principal sea luz, suelen tener mejor afinidad a sus subordinados y lo mismo para oscuridad. Todos los hechiceros dominan entre tres o cuatro elementos y suelen ser incapaces de utilizar dos o tres."

"Esto lo leí en un extraño libro en nuestro mundo pero le faltaban muchas páginas…" Comentó Kyara. "¿Qué sucede en los casos de la directora e Ian?, ellos dominan luz y oscuridad por igual."

"Extremadamente raros." Contestó Naomi con algo de apatía.

"Todos tenemos un elemental regente, en mi caso es Luz." Dijo Jade. "Por esa razón me especializo en magia de trueno." Agregó. "En el caso de Naomi es oscuridad y su fuerte es la magia de agua y por último… esta Charlie…"

"Yo tengo el tercer elemento regente y por ende el menos común, tierra." Dijo Charlie transformando el frisbee en una esfera y luego devolviéndolo a su forma original. "Los usuarios de tierra no pueden utilizar Luz u Oscuridad y el dominio de los demás elementos es limitado, con suerte puedo dominar viento y un poco de trueno."

"Y toda esta exposición nos lleva a Adrian, ella es la más reconocida usuaria del elemental de tierra." Comentó Jade. "Sus habilidades en el dominio de dicho elemental le hizo valer el apodo de la Bruja de Arena."

"Eso suena ridículo." Dijo Kyara entre risas.

"Bueno, es porque puede convertir literalmente cualquier objeto en polvo… o en su defecto, arena." Replicó Naomi. "No por nada está un escalón por debajo de la abuela Cecilia en el grupo de los cinco." Agregó. "Sus investigaciones son extremadamente importantes y han colaborado juntas en varias ocasiones, por esa razón he llegado a conocerla y debo admitir que no es una señora muy sociable."

"Pero creo que lo mejor sería ir y pedirle disculpas adecuadamente." Comentó Jade.

"No lo sé, creo que quedó algo enfadada con nosotros." Comentó tímidamente Gridwin.

"Iremos esta tarde, estoy de acuerdo con Jade." Sentenció Charlie dejando de lado el Frisbee.

"¡La comida ya está lista, vengan todos a la mesa!" Anunció la madre de Jade junto a Elise que cargaba un bowl con la ensalada de patatas.

Ya en la tarde, el grupo caminaba por aquel barrio lleno de casas lujosas. Llegaron hacia la puerta de la casa de Adrian y llamaron. Gridwin, Elise y Kyara se encontraban algo nerviosos de encontrarse con esa mujer desde lo del día anterior pero Naomi, Jade y Charlie debían dar la cara al ser sus responsables.

Aquella señora delgada abrió la puerta y salió a recibirlos.

"Oh, la neta de Cecilia, hace varios años que no te veía, eras mas pequeña la última vez que te vi." Dijo al distinguir a Naomi. "Y veo que los acompañan estos tres malandrines."

"E-el gusto es mío señora Bawliscky." Saludó Naomi. "Ellos son mis amigos Charlie y Jade, venimos a pedirle disculpas en nombre de nuestros familiares."

La expresión de Adrian cambió al oír eso y cruzó sus brazos frente a ellos, dio media vuelta sujetando la puerta de la casa y la reja se abrió dándoles paso.

"¿Por qué no pasan y toman algo fresco?" Ofreció. "Es un día caluroso y sus peludos amigos deben estar acalorados."

Ante la expresión llena de alegría de Charlie, los seis ingresaron a la casa. Adrian los guio hacia el living donde había varios sillones y un par de estanterías con libros sobre magia de toda clase.

"Supongo que han venido a pedirme disculpas para minimizar el reclamo que tengo pensado hacerle a tu abuela por sus familiares, ¿Verdad?" Dijo Adrian trayendo una bandeja con una gran jarra de jugo con hielo y rodajas de limón en él.

"N-no queremos parecer tan obvios." Algo nerviosa respondió Naomi.

"Me encuentro en medio de la investigación de unos extraños cristales y estaba por salir a buscar más." Comentó Adrian. "Fue mera suerte que me encuentren aquí."

"¿Se refiere a los fragmentos de cristal de Vermillion?" Preguntó Kyara de inmediato.

"Exacto, querida." Señaló Adrian. "Y como sus familiares saben de esos cristales, supongo que ustedes tres también deben conocer detalles de ellos." Dijo observando a Naomi, Jade y Charlie.

"Por la información que pude recopilar al analizar uno de ellos, disponen de una capacidad de absorber grandes cantidades de energía pese a ser sólo pequeños fragmentos." Explicó Charlie. "Su exacta composición es aún algo que con mis herramientas no he podido descifrar, pero al parecer tienen un alto porcentaje de partes biológicas." Agregó ocultando que en verdad conoce su composición.

"¿Eres un usuario de tierra?" Consultó Adrian. "¿Podrías recordarme tu nombre? Los usuarios de tierra somos algo raros y quisiera tenerte en cuenta."

"Eh… s-sí… mi nombre es Charlie Carter y sus investigaciones son mucha inspiración para mí." Contestó algo nervioso.

"Y él es muy bueno, mi abuela suele pedirle que analice objetos y realice tareas donde se necesita alguien que utilice el elemental de tierra." Acotó Naomi.

"Eso explica por qué Cecilia no me ha llamado últimamente." Dijo Adrian. "Pero si ella confía en ti, tal vez puedas ayudarme."

"S-sería un honor…"

"Rastreando el origen de estos cristales, he encontrado una ubicación en Colorado, el gran cañón para ser exacta." Explicó Adrian. "Tal vez quieras acompañarme."

"Pero… estos cristales son de otro mundo…" Replicó Kyara de inmediato.

"He encontrado dos tipos de cristales, ambos difíciles de estudiar pero uno de ellos al parecer tiene minerales que sólo se pueden encontrar allí." Dijo Adrian de inmediato. "Aún les quedan días de vacaciones, ¿verdad?

"De-debo consultar con mis padres…" Contestó Charlie. "Y apuesto que será costoso…"

"Yo me encargaré de los gastos, necesito a alguien de confianza." Replicó Adrian.

"Entonces hazlo por seis." Impuso Gridwin.

Todos se sorprendieron de inmediato por eso, sabían que estaban frente a alguien de la talla de la directora Rendwick pero aun así, Gridwin le exigió que todos viajen.

"Somos un equipo, yo soy su familiar y con mis amigos estamos en la misión de encontrar a quien creó esos cristales desde mucho antes de que lleguen a este mundo." Dijo Gridwin con un tono serio. "Los seis tenemos una conexión con esto y lo razonable es que todos participemos de la búsqueda."

"Tienen hasta el viernes para pedirle autorización a sus padres, con uno de ustedes que reciba una negativa o no notifique a tiempo, todos se quedarán aquí." Sentenció Adrian.

Ya estaba decidido, debían ir a como de lugar siguiendo la pista de los cristales de Vermillion. Naomi no tuvo problema al conseguir la autorización ya que su familia conocía a Adrian, Charlie la obtuvo con la promesa de que sea responsable y una amenaza de Iris para que no le suceda nada a Gridwin, por último, Jade debió cumplir varias tareas encomendadas por sus padres y su abuelo para poder ganarse esa autorización.

Llegado el viernes, los seis se encontraban frente a la casa de Adrian con sus equipajes esperando a que les abra, apenas atardecía y las luces del alumbrado público comenzaba a encenderse.

"Tenemos todo lo necesario, ¿verdad?" Pregutnó Naomi.

"Ropa ligera para el clima seco, snacks, agua, crema humectante y protector solar para que no te salgan lunares en el pecho como dijo tu madre." Enumeró Kyara.

"No debías decir eso último en voz alta…" Bufó Naomi clavándole la mirada.

"Upsi…"

"Elise, creo que esta será una buena oportunidad de poner a prueba lo que te ha enseñado el abuelo." Dijo Jade.

"Si nos topamos con drenadores, no sabrán lo que les pasó." Enérgicamente dijo Elise.

"Y sabes que la regla numero uno es nunca confiarse, ¿verdad?" Cuestionó Jade.

"Muy bien niños, pasen." Solicitó Adrian dejándolos ingresar a la casa.

En uno de los cuartos en la parte trasera había un círculo mágico en el suelo que disponía de relieve y de un material que notoriamente no era parte de la baldosa. Todos ingresaron allí en el centro de aquel círculo y este comenzó a brillar

"Iremos a un punto específico del desierto donde nos habrán dejado listo el transporte que utilizaremos." Comentó Adrian. "Esta aventura durará una semana así que una vez allí, no habrá chance de arrepentirse."

"¿Están listas?" Consultó Charlie volteando a las chicas.

"¡Sí!" Contestaron todas al unísono.

Adrian tomó un cristal anaranjado de forma rectangular y lo presionó con la mano rompiéndolo, este se convirtió en polvo que comenzó a girar alrededor de todos y el brillo del círculo mágico del suelo aumentó en intensidad, de un destello comenzaron a sentir el árido viento del desierto alrededor de ellos y el sol mucho más arriba en el firmamento.

"¿Realizamos un viaje temporal?" Preguntó Kyara.

"No, tan sólo estamos en otra zona horaria." Contestó Charlie.

"Este mundo no deja de sorprenderme…" Dijo Kyara.

Mientras el resto del grupo admiraba el paisaje y daban las explicaciones pertinentes a Kyara, Adrian se asomó a una roca bastante grande y apoyó su mano en ella. Esta se desmoronó como si fuera arena y apareció una gran camioneta con enormes ruedas y dos filas de tres asientos traseros, ideal para que todos puedan viajas cómodamente.

"Tenemos dos horas de viaje hasta el campamento así que quiero sus traseros arriba cuanto antes." Impuso Adrian.

Ya en camino, el grupo tenía los mismos ánimos que en una excursión escolar, todos reían y jugaban, Kyara comenzó a cantar una alegre canción y Elise comía de una bolsa con varias gemas que Charlie le había hecho.

Una de las gemas que Elise estaba por comer se le resbaló de su garra cuando la camioneta realizó un salto al pasar por sobre unas rocas y esta cayó hacia atrás, ella se escabulló abriendo por error el bolso de Charlie encontrándose con varias bolsas plásticas de diferentes tamaños llenas de polvo de varios colores.

"¿Qué es esto?" Preguntó levantando una de ellas.

"Eso es para defendernos si hace falta." Contestó Charlie. "Te recomiendo dejarla porque es peligroso."

"Cuando lo ensambles, por ahora es solo polvo… muy listo chico." Felicitó Adrian.

Los últimos rayos de sol se desvanecían en el horizonte tiñendo las nubes de un bonito tono rosado, al avanzar casi al borde del precipicio, Adrian elevó su mano derecha con un circulo mágico que brilló y se deslizó hasta su muñeca como si de una pulsera se tratara para poder sujetar el volante con ambas manos. Frente a ellos, comenzó a formarse un sendero de tierra y rocas que descendía. Poco a poco bajaron por el cañón, la parte de atrás del sendero volvía a la normalidad por lo que aquella deformación no quedaría disponible para su retorno.

Llegaron a una zona con unos arboles y pequeños arbustos al lado de un río, al detenerse, Adrian ordenó armar el campamento allí.

"Mañana, al salir el sol, iremos a unas cavernas que se encuentran en aquella dirección." Dijo apuntando al norte. "Esta zona no es de acceso público por lo que no habrá corredores especiales, o medidas de seguridad para turistas."

Mientras que Charle, Gridwin y Jade luchaban al intentar armar las carpas, el resto se ocupaba de preparar el resto del campamento. No sabían que podrían encontrarse allí en esas cavernas pero estando con Adrian, seguramente no habría problema alguno.


"¡Ma!" Exclamaba Aurora parada detrás de Irene.

"Aún no me acostumbro…" Bufo volteando a ella luego de tener un escalofrío.

"Puede volar, hace magia con su cuerno… hablar era lo único que le faltaba." Enumeró Louis contando son sus dedos.

"Uh… ugubuuu…. amn…" Balbuceó Aurora.

"Creo que tiene hambre." Sugirió Ben.

"¿Y por qué me busca a mi?" Cuestionó Irene casi bufando.

"Tal vez Lili quiere que seas su madre también." Comentó Louis entre risas.

"Lo positivo es que no llora, pero aún así… esto lo supera todo." Suspiro Irene. "Tres niños y ahora un caballo que habla… es como si fuera un show de televisión de los ochenta."

Aurora tan sólo los oía debatir sobre la situación, giraba su cabeza de lado en ocasiones cuando Irene la observaba fijo. Estaba claro que si les era difícil disimular su existencia, ahora que emite sonido, sería aún más complicado.

Elevó su mirada al reloj de pared notando que eran las cinco de la tarde, Irene tomó su bolso y se acercó a la puerta.

"Esta semana debo estar en la guardia nocturna." Dijo Guardando su teléfono en su cartera. "Ustedes dos háganle caso a su hermana mayor…" Ordenó observando a Ben y Andrea. "Y tú, Lili… mantén tu volumen bajo, no quieto quejas de los vecinos."

Irene inmediatamente salió por la puerta cerrándola y dejando a sus hijos allí con Aurora que no dejaba de mirar la puerta. Volteó a ellos y expresó su típico "Ma" al ver que Irene no volvía. Luego de ello galopo hasta Ben y se sentó a su lado apoyando el mentón en su regazo esperando que le rasque detrás de las orejas como siempre.

Al llegar a la parte de abajo del edificio, Irene se encontró con su vecina Ellen que apenas bajaba de su auto con su esposo y sus dos hijas.

"Ellen, tus gemelas están hermosas." Dijo al verlas.

"G-gracias, ¿inicias tu turno nocturno en el hospital?" Consultó.

"Si, los niños están en casa." Mencionó Irene.

"Mañana no debo ir a la estación de policía, así que si necesitas que los ayude en algo, sólo házmelo saber." Comentó Ellen.

"No te preocupes, Louis es muy responsable."

Luego de que Irene salió con su automóvil, Ellen subió con su familia hasta su departamento. Al pasar por el pasillo la puerta se abrió y Aurora salió frente a ellos inmediatamente seguida de Irene y Ben que la sujetaron.

"¿¡En qué momento aprendió a abrir puertas!?" Exclamó Ben.

"¿¡Y cómo se supone que…!? oh… señor y señora Backley… heh… s-entimos el alboroto." Dijo Louis al notar su presencia.

Con todas sus fuerzas empujaron a Aurora dentro del departamento pero no sin antes oír salir un "Ma" un instante antes de que la puerta se cierre. Ambos quedaron no solo perplejos por lo que acababan de ver, sino que no tenían idea de donde provino ese último sonido.