Tooru se despierta esa mañana con lágrimas en sus ojos y una inquietud en su corazón. A su lado, Tobio duerme plácidamente.
A pesar de que antaño aprovecharía cualquier oportunidad para molestarlo, el presente es distinto. Le deja seguir durmiendo, mientras él mira por la ventana. Está nevando y él no está realmente seguro de que sea invierno. Ni siquiera sabe muy bien qué es de su vida ahora.
Es por eso que se ha vuelto a levantar con el corazón agrietado dentro de su pecho. Porque todavía no es capaz de ver un futuro distinto al que soñaba en su juventud.
(Y le duele, todavía. Aunque no esté solo. Porque Tobio está allí. Pero.)
Tobio se remueve a su lado y le encara, con los ojos cerrados. Murmura y ronca en lapsos bastante curiosos que a Tooru le resultan divertidos. Abre sus ojos, como respuesta a la inoportuna risa, y frunce su ceño.
"Buenos días".
Le besa en los labios aunque él no lo considere un acto muy higiénico, no cuando se acaban de despertar. Kageyama piensa lo mismo. Esa es la razón.
"Buenas".
Se acomoda a su lado y le mira fijamente. Tiene los ojos más bellos del mundo y un cabello oscuro muy suave.
"Luces fatal".
Tobio hace una mueca y se levanta.
"¿Quieres café?"
(Aun cuando le tiene a su lado, existen esos días. Días en los que no es consciente de las estaciones, donde ama a Tobio todavía más y le da miedo. Y si se le escapa de las manos como su sueño, se pregunta.)
Asiente y le ve marchar. Él tarda un poco más en levantarse. Observa su pierna y, aunque todavía pueda moverse por sí mismo, la odia con más intensidad que otras veces. Porque no es capaz de correr tras su sueño.
Tobio le espera con el desayuno listo y unos ojos preocupados, como cada vez que le ocurría aquello. Cada vez, porque no era algo repentino y sucedía desde hace ya bastante tiempo.
No dice nada y se sienta frente a Tobio. Solo basta mirarlo un segundo para romper a llorar, porque él sigue allí, a pesar de todo. Aun cuando no ha dejado de llorar por algo que ha perdido hace años.
"Sabes que está bien... puedes llorar".
(Y, aun cuando no puede correr tras su sueño, todavía puede caminar junto a Tobio el resto de sus vidas. Eso es suficiente.)
