Ian avanzaba por el pasillo de la escuela, todos volvían de sus vacaciones, alumnos y alumnas con bronceados o quemaduras en la piel, muchos riendo y contando anécdotas. Fue una suerte para él que la abuela Cecilia lo curara mientras dormía y así poder asistir sin ninguna marca que demuestre el infierno por el que había pasado.
"¡Ian!" Oyó. "¿Cómo estuvo tu entrenamiento con la directora?"
Volteó encontrándose a Gridwin que sonreía abiertamente y por detrás de él se acercaba el resto de sus amigos.
"N-no quiero hablar de eso…"
Mientras caminaba hacia el salón y se ponía al día de las aventuras que tuvieron sus amigos, la directora salió de su despacho casi a los gritos y pasó caminando furiosa junto a ellos. En su paso tomó a Ian de la cola y lo arrastró en la dirección opesta a sus amigos.
"Tú te vienes conmigo…" Dijo.
Ian era arrastrado mientras le pedía ayuda a sus amigos con la mirada pero Naomi no hizo más que negar con la cabeza en total señal de que debía aceptar lo que sea que le vaya a suceder. Lo llevó hacia la entrada de la escuela donde los esperaba la profesora Mystral en su auto, Cecilia arrojó a Ian en el asiento trasero y ella se subió a su lado.
"¿Entonces es verdad lo del informe?" Preguntó Cecilia.
"Esa escuela ya ha tenido otrros episodios de prroblemas con magia." Contestó Mistral mientras conducía. "Usted ha sido considerrada con ellos por serr cerrcana a la directorra y su herrmana, perro esta vez la cosa se ha salido de contrrol."
"Lo sé, por eso vamos…"
"Ehm… ¿y por qué tengo que ir yo también?" Consultó Ian.
No recibió respuesta alguna, lo ponía nervioso pensar que iría a una situación complicada con la abuela y una de las profesoras, ambas usuarias de los elementos de luz y oscuridad al igual que él.
Tras cuarenta minutos, llegaron a una escuela que se encontraba alejada al oeste de la ciudad, esta tenía en la entrada la base de un monumento pero tan sólo se veían las piernas de algo que parecía un caballo. Los alumnos ya se encontraban en clase pero al llegar a la puerta fueron recibidos por un hombre que portaba traje y lentes oscuros.
Pasaron por el pasillo de la escuela hasta llegar a la entrada de un salón, allí fueron recibidos por la directora y vice de la escuela.
"Celestia, Luna… les había advertido que no quería volver a oír sobre disturbios relacionados con magia de esta escuela." Severamente dijo Cecilia.
"L-lo mantuvimos bajo control, tanto como pudimos, así que nadie salió lastimado." Excusó Luna.
"¿Dónde están?" Preguntó Cecilia.
"E-en uno de los salones, permítanme guiarlos." Contestó Celestia.
El grupo caminó nuevamente por otro de los pasillos de la escuela, esta vez fueron a la planta superior. Llegaron hasta la puerta de un salón cuando la directora Celestia volteó hacia Cecilia y ambas comenzaron a discutir, Ian accionó su hechizo de localización para saber qué había allí dentro pero se congeló de inmediato, esas auras eran demasiado parecidas y sentía temor de ingresar a aquel salón.
"Lamento tener que decirte que esta vez la cosa está fuera de tu alcance." Dijo Cecilia ingresando al salón.
El resto de los presentes la siguió de inmediato, Ian vio desde la puerta a siete chicas sentadas en unos pupitres, estas observaron al grupo ingresar y se encontraban algo preocupadas porque parecían estar en detención.
"Así que son ellas…" Dijo Cecilia al verlas. "¿Cómo dijiste que le dicen?"
"M-magia de Equestria, al parecer proviene de otro mundo." Contestó Luna.
"No tengo idea de cómo se nos escapó el hecho de que haya un grupo de niñas con magia deambulando por la ciudad y utilizándola libremente." Dijo Cecilia. "Pero debemos conducir una investigación al respecto para que nadie salga lastimado."
"Nosotras no hicimos nada malo." Dijo una de ellas con una camisa rojiza a cuadros.
"Cada vez que usamos nuestra magia fue para proteger a otros." Agregó otra con cabellos rizado color purpura.
"Nosotras tenemos buenas intenciones." Mencionó una mas con cabello lacio color rosa.
"Eso no es lo importante ahora." Con severidad dijo Cecilia. "Ustedes han roto una ley, está prohibido utilizar abiertamente la magia." Agregó. "Utilizaron sus poderes imprudentemente y aunque sus intenciones hayan sido buenas, pusieron en peligro a otros."
"Si le preocupa saber, nosotras no somos malvadas." Afirmó una chica de cabello rojizo.
Ian se asomó para poder ver bien qué sucedía allí y fue visto por esta chica pelirroja que se sorprendió mucho al verlo, al hacer contacto visual, no hizo más que voltear su mirada.
"Aunque sea precario y de baja calidad, entiendo que tienen una filmación del festival de rock." Dijo Cecilia. "Quisiera poder analizarlo."
"Por aquí, iremos a la sala de video." Señaló Celestia. "Ustedes quédense en el salón." Le pidió a las estudiantes.
A medida que salieron de allí, Ian llegó hasta la puerta pero se detuvo utilizando su hechizo de localización por debajo de su casco una vez más para cerciorarse, no había duda alguna, ellas eran las contrapartes de sus amigas de Equestria.
"¡Oye, tú, el poni!" Exclamó la chica pelirroja.
Pese a oír eso y girar instintivamente una de sus orejas, decidió no voltear y actuar como un animal corriente.
"Eres un poni de Equestria, no puedes engañarme." Agregó esta chica pelirroja.
"¿Lo es?" Consultó una de sus amigas.
"Bueno, nunca había visto uno de su edad si cutiemark…" Contestó.
Esto le dio justo en los sentimientos, hacía tiempo que nadie remarcaba eso de él así que volteó de forma impulsiva a ella para verla a los ojos, pero para cuando reaccionó ya era tarde y ella notó que la había comprendido.
"Fluttershy, tú puedes hablar con los animales." Recordó la chica pelirroja. "¿Por qué no intentas hablar con él?"
"Oh, es una buena idea." Accedió acercándose a Ian.
No había calculado el hecho de que ellas tendrían las mismas habilidades que sus contrapartes de Equestria, al notar que Flutteshy se agachó junto a él, dio un paso hacia atrás.
"No tengas miedo, dime, ¿tú vienes con esa señora gruñona?" Consultó.
No contestó nada, dio otro paso hacia atrás pero luego pensó que si ellas tenían magia de Equestria, podría ser de ayuda en la búsqueda de Antares.
"Está bien, me atraparon." Contestó abiertamente.
Un par se sorprendieron al oírlo hablar y una de ellas realizó in grito ahogado, las observó como algunas permanecían sentadas en sus pupitres mientras que una de cabellos de clores se paró por la sorpresa.
"Heh, no puedo creer que haya un poni de Equestria aquí." Dijo la chica pelirroja. "Mi nombre es Sunset Shimmer y ellas son..."
"Lo sé, Fluttershy, Twilight, Rainbow Dash, Applejack, Pinkie Pie y Rarity." Interrumpió Ian señalándolas. "Sus nombres estaban escritos en el informe." Mintió para disimular su maga. "Y se encuentran en problemas con las entidades mágicas de este mundo."
"¿Y qué nos van a hacer?" Consultó Twilight.
"No estoy seguro, puede que les borren la memoria, incluido el conocimiento de la magia." Contestó. "O tal vez las hagan regresar a Equestria."
"Pero nosotras no somos de Equestria." Replicó Rarity.
"Al menos una de nosotras lo es..." Señaló Rainbow a Sunset Shimmer.
"¿Y cómo es que tú estás aquí?" Preguntó Sunset. "Normalmente al pasar por el portal, nos convertimos en humanos."
"Espera… ¿es eso posible?"
"Aparentemente." Contestó Applejack. "Aunque no hemos visto aún su forma de Equestria."
"Yo llegué aquí a través de un portal que creó un unicornio llamado Antares, él planea conquistar este mundo y utilizar a sus habitantes como un ejercito para hacer lo mismo con Equestria y los demás reinos." Explicó Ian.
"¿Antares? ¿te refieres al Antares de las tierras olvidadas del norte?" Consultó Sunset.
"lamentablemente, sí." Contestó Ian.
"No se sabía mucho de él cuando estudiaba con Celestia pero si es una amenaza para ambos mundos, entonces te ayudaremos." Propuso Sunset.
"Primero, debemos evitar que se metan en más problemas." Replicó Ian. "Ustedes ahora saben que existen reglas para la magia en este mundo."
"Pero, esa señora no se veía nada amigable." Comentó Twilight acomodando sus gafas. "No creo que salgamos tan fácilmente de esta."
"Yo hablaré con ella." Dijo Ian dirigiéndose a la puerta. "Y por cierto, si tienen contacto con los ponis de Equestria de alguna manera… no le digan bajo ninguna circunstancia de mi presencia aquí." Agregó saliendo a todo galope de allí.
"Nunca nos dijo su nombre..." Señaló Fluttershy.
Varios minutos habían pasado y el timbre que marcaba el final del primer periodo había sonado, las siete chicas morían de aburrimiento allí en aquel salón de detención pero la puerta se volvió a abrir e ingresaron las autoridades de la escuela y mágicas seguidos de Ian.
Cecilia permitió a Ian avanzar al frente pero al estar junto a ella, lo tomó del cuello con su mano derecha y lo elevó para que las chicas lo vean con claridad.
"Así que este idiota decidió romper las reglas y habló con ustedes, ¿Verdad?" Preguntó apretando con fuerza.
Ian se retorcía de dolor ante la mirada de las chicas que con estupor observaban la escena, Sunset Shimmer decidió contarle lo que sabía de la magia de Equestria y de cómo podían ayudarlos a localizar a Antares. Tras meditarlo un poco, Cecilia decidió soltar a Ian que cayó al suelo tosiendo.
"Por los próximos tres meses responderán ante mi por cualquier suceso relacionado con magia." Firmemente anunció Cecilia. "Sus capacidades mágicas serán puestas a prueba y perfeccionadas, considérenlo un examen de ingreso para convertirse en verdaderas hechiceras y no unas idiotas que juegan a ser superhéroes."
Con la cabeza le dio la señal a los demás para retirarse, uno a uno salieron del salón dejando a las chicas e Ian allí dentro.
"A-aún no sabemos tu nombre." Dijo Sunset Shimmer.
"Ian, Ian Newyd."
"¿Qué acaba de suceder?" Preguntó Twilight.
"La abuela acaba de darles una oportunidad." Contestó Ian. "No la desperdicien y sigan las reglas."
Nunca pensó que encontraría la contraparte de ese mundo de sus amigas, lo que significaba que cada quien disponía de alguna forma u otra de una contraparte. Tras subir al auto con la abuela y la profesora Mystral, pensó que a partir de ahora las cosas serían un poco más tranquilas pese a que aún no habían cumplido su objetivo.
"Mel, ¿qué sucede?" Preguntó Cecilia contestando su teléfono. "Si… ahá… no, después de clases iremos a casa… hum… ¿¡QUÉ!?" Exclamó. "Es mi peor inicio de clases en años..." Suspiró terminando la llamada.
