Su Mundo.

Preparativos de Pascua.

Una semana había pasado desde el incidente en la oficina de Jason.

A pesar de haber prometido verse el día siguiente, esto no se había podido realizar.

Ya que la directora, sorpresivamente había cancelado las salidas de los domingos, con la intención de que todas colaborarán con los preparativos del desfile de pascuas.

Que sería la última semana de marzo. Unos días antes de sus días de vacaciones.

La mujer a cambio les daría diez días completos de vacaciones, saldrían el primer viernes de abril, regresaría el segundo domingo.

Rachel para su mala suerte, había quedado asignada a estar en la carroza junto a otras chicas de distintos años. Está noticia ocasionó que su nivel de sarcasmo (sobre la "asombrosa" noticia) aumentará, y se mostrará aún más borde con el desfile (sí esto era aún posible). Todas las chicas se quejaron al escuchar quien era la elegida, unas habían comenzado a llorar, y suplicar por cambiar los resultados.

La profesora intentó callar los gritos con sus manos, sin embargo, no resulto, incluso una rubia había comenzado a chillarle desde el piso, parecía muy desesperada por obtener el papel.

La puerta se abrió revelando una mujer de cabello blanco perfectamente recogido en un moño, sobre esté un sombrero de plumas blancas, probablemente de cisne. Sus ojos estaban cerrados, mientras sus manos se juntaban a la altura de su cintura, usaba un vestido muy similar a los de edad media de color rosa.

Al instante que la mujer dio un paso, el silencio reino el aula, la rubia que anteriormente se encontraba en el piso, ahora estaba de pie haciendo una pequeña reverencia. La mujer se acercó al escritorio con pasos lentos.

—Me decepciona señorita, son solo unas cuantas niñas y no ha podido controlar el escándalo que han formado _Su voz era pausada, con un ligero acento, la mujer mayor siguió su camino hasta la chica que le hacía reverencia, su ceño se frunció notablemente— Una señorita jamás suplica de esa forma, y menos por obtener un puesto, ten algo de valor propio, estas castigada, no saldrás los próximos dos fines de semanas, y ayudaras con los preparativos de pascua, todo debe salir perfecto.

Se giro sobre su propio eje, dándole el tiempo a la chica de volver a su lugar, miro a las estudiantes con una falsa sonrisa. Luego de esperar diez segundos frunció el ceño, mientras hacía una fingida tos seca. Las chicas se pusieron de pie y saludaron a la mujer.

—Así me gusta señoritas, ahora díganme ¿quién es la escogida? _Dio dos aplausos, extendiendo su palma derecha.

La profesora se acercó con rapidez dándole el papel que había sido escogido.

La directora lo leyó mientras mordía su lengua para no hacer alguna escena no propia de una dama, a pesar de que la escogida era la mejor alumna, su espíritu de festividad dejaba mucho que desear, incluso ahora se encontraba inmersa en las páginas de un gran libro.

—Señorita Roth _Su voz intentaba ser comprensiva, y amorosa, pero en vez de eso, había salido tosca, una sonrisa, que podía pasar por macabra, se dibujó en su rostro, haciendo pegar un brinco a algunas de sus alumnas— espero que su desempeño en el desfile sea de lo mejor, o me veré en la obligación de reprobarla, y así arruinar su perfecto promedio _por primera vez abrió sus ojos, dejando que las alumnas vieran sus opacos orbes azules— Esté desfile será de gran ayuda para las donaciones del instituto, por lo que no quiero que su actitud lo arruine. Póngase en mi posición y haga lo mejor posible. Consiga un bonito vestido, y trate de que no sea nada oscuro _Alzo la ceja al verla abrir los labios para expresar su disgusto ante la idea de usar vestido, antes de que Rachel dijera algo, la profesora se encontraba a un lado de ella tratando de hacerla callar— Puede continuar querida. Que tengan buena tarde señoritas.

Rachel miro a la mujer retirarse, su ceño estaba fruncido, ¿esa mujer la había amenazado con destruir su año académico y así posterga su entrada a la universidad por un tonto desfile?

Tenía que ser una broma de mal gusto. Esa mujer estaba demente. No podía jugar con eso, todo su esfuerzo, toda su dedicación, todos los trasnochos estudiando se irían al traste solo por no querer participar. ¿Porque simplemente no elegía a alguien más? Muchas de sus compañeras darían lo que fuera por estar en su lugar, solo era cosa de escoger otro nombre.

Ellos tendrían a una chica muy alegre, y ella seguiría con su promedio sin ninguna alteración, no era tan difícil.

Incluso se ahorraban un montón de problemas.

Una vez finalizada la clase, una alumna de primero llego a buscarla, al parecer su madre la estaba llamando, al despacho de la directora.

Algo que hubiera sido extraño, de no ser porque hace unas semanas su madre en persona había ido a ese mismo lugar, y le había dado la "agradable" sorpresa de que contraería nupcias con un hombre. Después de aquel incidente, había prometido que nada con respecto a su madre la sorprendería.

Una pelinegra al verla pasar frunció el ceño. Más en un instante cambió su expresión por una sonrisa ladina. Ante la idea que comenzaba a formarse en su mente.

—Vas a querer no haber salido del anonimato, querida_ Sacudió un mechón de cabello azabache mientras caminaba en sentido opuesto.

OoOoOoOoO

Jason suspiro cerrando la puerta de su vehículo detrás de él.

No había conseguido una secretaria decente, por lo que ahora le tocaba a él organizar su agenda, y atender aquellas molestas llamadas que prefería siempre ignorar.

Los últimos días había salido más tarde de lo común, por lo que ese día había decidido irse temprano.

La mañana siguiente iría de nuevo al instituto, a ver si ya dejaban salir a su querida "presa", el domingo anterior había ido más temprano, y ninguna de las estudiantes salió.

Hubiera querido indagar más sobre el asunto, pero en ese momento un socio lo había llamado para verse, y no pudo negarse.

Pero mañana iría temprano, y no se marcharía del lugar hasta ver a la chica.

Era la primera vez que una cacería se postergaba tanto tiempo, y más raro aún no se aburría de su presa. A pesar de no verla, sentía su emoción a flor de piel, cada vez que tenía alguna fantasía, era como si volviera a ser un púber de quince años viviendo su primera experiencia, y sus padres estuvieran a punto de encontrarlo.

Jason ahogando una risa ante su pensamiento, saco las llaves de su chamarra, procediendo a abrir su puerta con ellas.

—¡Oh Pequeño Jay-Jay has regresado temprano hoy! _Una mujer regordeta con rosadas mejillas abrió la puerta del frente regalándole una gran sonrisa. En sus manos llevaba una tarta recién horneado.

El chico se giró con una pequeña sonrisa al ver a la mujer, a pesar de que su apodo era ridículo, y lo odiaba. Esa mujer lo había ayudado mucho desde que había llegado, era muy dulce y gentil además que insistía en darle a probar todos los postres que hacía, cosa que jamás se quejaría.

—No tenía mucho trabajo en la oficina, ¿Me has esperado mucho tiempo detrás de la puerta? _Jason sonrió, sabiendo que el hecho de que ella saliera a recibirlo en ese justo momento, era porque lo estaba esperando, seguramente desde hace algunas horas.

Los azules ojos de la mujer se ensombrecieron, mientras pequeñas lágrimas salían de sus ojos. No solo por haber sido descubierta, sino porque él no había usado el apodo que tanto le gustaba escuchar.

—Solo un poco Sweety, no te preocupes por eso _Su voz sonaba quebrada, mientras que su nariz inhalaba de forma más continua y corta, dándole un aire de dolor.

Jason lanzo un suspiro al aire, mientras rascaba su cabello, de todas las mujeres que habían querido manipularlo, la única que lo había conseguido era la que estaba frente a él.

A pesar de saber que era una farsa, y solo estaba actuando, decidió rendirse, e invitarla a pasar.

Más está, con todo su orgullo (y para que le rogaran un poco más) se negó.

Jason chasqueo la lengua pasando al plan B.

—¿Segura que no quieres pasar? Tengo mucho que contarte… Mamá _Las últimas palabras las dijo con su sonrisa más radiante, y su acento más pronunciado. Haciendo que la mujer gritará de manera eufórica mientras asentía conteniendo su emoción.

—¡Mamá puede hacer tiempo para su querido Jay-Jay! _La mujer le ofreció la tarta, mientras se ruborizaba aún más, al ver a Jason abrir la puerta y hacerla pasar primero, era uno de los pocos jóvenes que se portaba bien con ella. Ni siquiera sus propios hijos tenían ese comportamiento.

Ambos entraron al departamento, donde enseguida Mamá camino a la cocina, buscando los platos y algunos utensilios para comer.

Jason no le importo que está actuará así, puesto que desde hace mucho la dejaba mimarlo (como ella le decía) estar lejos de casa se había echó más fácil con esa robusta mujer cuidándolo.

Ya la quería, incluso más que a Bruce, pero no tanto como a Alfred. Mamá tenía una habilidad para ganar el corazón de cualquiera, y aunque a veces se mostraba muy estricta y recia a algunas cosas, él sabía cómo convencerla para que estuviera de su lado.

Mamá tenía talento, pero él también, y sabía dónde poner límites en aquella agradable relación "Madre/hijo"

Aun recordaba la primera noche que había traído una chica al departamento, ese día había olvidado de decirle a mamá que saldría, por lo que ella lo había estado esperando toda la noche, y se había quedado dormida en la puerta de su apartamento, obstaculizándole el acceso.

Así que con la mejor sonrisa se acercó a la mujer con intención de despertarla, a pesar de la negativa de su acompañante de dejarlo acercarse a mamá. Cuando estuvo más cerca pudo notar las marcadas ojeras de mamá, y algunos rastros de lágrimas.

Esa había sido la primera vez que había visto a alguien preocuparse tanto por él, hasta el punto de llorar, sus padres biológicos nunca estaban en casa cuando era un niño, su tío "cuidaba" de él llevándolo a bares, donde había aprendido un par de cositas, su estancia en la mansión Wayne tampoco fue la mejor, nunca veía a Bruce, y el perfecto Richard y él tenían puntos de vista distinto, luego, en su etapa que muchos llamaron "rebelde" se resguardo con una "familia" donde le enseñaron muchas cosas, entre ellas no tolerar los fallos, ninguno de los miembros de la "familia" se preocupaba por otro, eso era considerado una debilidad.

Esa noche, fue la primera vez que despedía a su acompañante, incluso antes de dejarla pasar.

—¿Estas recordando algo divertido Jay-Jay? _La mujer se acercó con las cosas, sentándose frente de él.

—Nada importante _Jason tomó una rebanada de tarta acomodándose mejor en su asiento.

—Entonces dime Darling, ¿Cómo te fue hoy en tu trabajo? Me enteré que despediste esa mal educada chiquilla, me alegra mucho, no me caía nada bien _Frunció los labios para luego sonreírle con dulzura.

Una carcajada emergió de los labios de Jason, no sabía cómo lo hacía, pero esa mujer parecía siempre informada de todo.

OoOoOoOoO

Rachel frunció los labios mientras colgaba el teléfono.

La directora al contrario la miraba con una gran sonrisa, sabiendo que había conseguido su objetivo.

—Con su permiso Madame _La chica dio una pequeña reverencia retirándose del lugar, intentando no azotar la puerta detrás de ella.

Una vez afuera, apretó los puños con fuerza, mientras mordía su lengua.

La directora había sido tan "amable" de avisarle a su madre, sobre su "escogida" y para nada impuesta participación en el desfile.

Anulándole de inmediato la ya de por sí, nula opción que tenía de echarse para atrás.

Muy a su pesar, su madre sonaba muy emocionada, incluso le había dicho que vendría mañana a ayudarla a escoger el vestido que usaría.

Por lo que mañana tendría un "genial" día madre e hija, en un centro comercial, buscando entre tienda y tienda un vestido que le gustará a su madre.

Esto no podía ser peor…

OoOoOoOoO

Se equivoco enormemente con eso, frente a ella estaba su madre con una gran sonrisa, mientras que, a su lado, se encontraba un divertido Jason.

Como el domingo pasado le prohibieron salir, no creía que él fuera de nuevo por ella, incluso esperaba que se olvidará de ella, y las cosas regresarán a ser como antes.

—¡Rachel! _Los brazos de su madre la rodearon, mientras Jason la saludaba con un leve movimiento de cabeza— Bruce hablo con Jason, él nos acompañará al centro comercial. Y cargará todo _Lo último lo susurro para que este no oyera, aunque no resulto— Tuve que decirle el camino, ya que no recordaba cómo llegar, a pesar de que te trajo la última vez, parece que después de tanto tiempo lo olvido.

El oji-verde le guiño el ojo, llevándose el índice a los labios, diciéndole que guardara silencio.

Si bien su padre le había pedido el favor de traer a Ángela, no le había afectado en nada. Solo tenía que hacer un ligero cambio, ante la intromisión de Ángela. Y el nuevo destino.

Estaba claro que no quería que ni su padre, ni Ángela se enteraran de las salidas que estaba teniendo con la chica, por lo que intentaría ser un poco discreto frente a la mujer de su padre.

Jamás rechazaría una oportunidad. Él era bueno en su trabajo, y si para estar con Rachel tenía que ganarse un poco a su madre, que así sea…

Como todo un caballero les abrió la puerta trasera a las chicas, cerrándola una vez que ellas estuvieron adentro. Esta vez se había asegurado de traer su auto, para más comodidad de los tres. Y para él no cargar todo el día las bolsas.

Miro de reojo a Rachel, se veía tan emocionada como él cuando tenía que ir a un aburrido baile de negocios.

Al parecer había más detrás de esas asombrosas ganas participar, que Ángela le había contado cuando venían en camino. Esa sin duda no era la cara de alguien que de verdad quisiera participar.

—La directora dijo que el vestido tiene que llegar mínimo a las rodillas _La mujer mayor rompió el silencio, sacando una lista que le habían entregado— Deben ser colores pastel, y los accesorios que acompañen al vestido serán libres, más deben ser alusivos a la pascua.

Los ojos de Jason brillaron con deseo, por un segundo en su mente apareció la imagen de la chica disfrazada de coneja con una canasta en manos, recostada sobre su cama. Sus mejillas estaban sonrojadas, y miraba a otro lado con los labios fruncidos, en su mente era sumamente adorable.

Sin importar lo que costará, esa fantasía la haría realidad.

Cuando llegaron al centro comercial, Ángela comenzó arrastrarlos ambos por las muchas tiendas.

Cada vez que entraban a una, las empleadas de esta se amontonaban para atenderlos, o bueno a Jason, ya que no lo dejaban ni respirar.

Ángela se mostraba encantada, recordando cuando estudiaba con Bruce, que pasaba exactamente igual, aunque ella se encargaba de correrle a las sanguijuelas cuando se ponían muy pegajosas. Parecía que los Wayne tenían un extraño magnetismo con las chicas.

Rachel por su parte estaba indiferente, sabía por Nya-Nya, que Jason tenía muchas admiradoras, incluso ella lo había visto en aquel café, cuando la empleada le coqueteo sin descaro, a pesar de que estaba acompañado.

El chico no se mostraba incomodo, ni hacía ademan de quitárselas de encima, por lo que ella no debería importarle, sin interés en seguir viendo aquella desagradable escena, decidió adentrarse en la tienda, buscando un lugar más tranquilo para leer.

—¡Si quieren las espero a fuera! _Dijo Jason librándose del abrazo estrangulador que ejercía una castaña sobre su cuello.

—Oh no es necesario, tú querías acompañarnos _Ángela lo tomo del brazo dándole una sonrisa— Ahora vamos querido yerno, tenemos que seguir buscando el vestido para la fiesta de compromiso _La mujer lo dijo lo suficientemente alto para que todas oyeran. Con su mejor actuación de suegra feliz, lo alejó de aquellas sanguijuelas.

Jason se había congelado en su lugar, dejándose arrastrar por la mujer. Sus ojos y labios se encontraban abiertos, y sus hombros estaban tensos, incluso había comenzado a hiperventilar, su cerebro estaba en shock al escuchar la palabra compromiso.

Ángela miro de reojo al chico, ahogando una risa con su mano, había tenido la misma reacción que su padre cuando le hizo lo mismo, a pesar de que Jason se mostrará problemático, e intentará no parecerse en nada a Bruce, tenían muchas similitudes, como el trauma a algo formal.

—Jason sabes que es mentira, tranquilo, respira lento, no te casaras con nadie _Una vez calmado, los orbes amatistas de la mujer buscaron a su hija, está se encontraba sentada en el área de probadores leyendo un libro— Voy a buscar el vestido, ve a sentarte con Rachel, y no te apartes de ella.

El chico asintió, y casi robóticamente hizo lo que le habían pedido. Debió suponer que era una actuación, pero su cerebro estaba muy ocupado buscando una manera de librarse de las mujeres, como para procesar las palabras de Ángela, que lo agarraron fuera de base.

Ni siquiera en una pesadilla había contemplado la idea de unirse Para siempre con alguien, su cuerpo era libre del yugo del matrimonio, y nada ni nadie lo cambiaría… Nunca.

Solo debía concentrarse en su objetivo, y olvidar las palabras de la mujer mayor.

Ángela llego junto a una empleada algo mayor, la cual llevaba los vestidos en sus brazos.

Sin esperar un segundo le quitó el libro a su hija, obligándola a entrar al probador. El primer vestido era algo aniñado, su color era amarillo, las mangas eran abombadas, y se ajustaba hasta debajo del busto, la parte inferior era armada, la hacía parecer un ponqué amarillo.

Rachel lo mostraba molesta y muy incómoda de que la vieran con eso, y él entendía perfectamente, si le hacían dos coletas podía pasar como una niña. Sentía que en cualquier momento la chica se enojaría y lo rompería en varios trozos.

Antes de que alguien dijera algo, la chica dio media vuelta regresando al probador, tirando el vestido por encima de la puerta de este.

—Señora Ángela, si me deja opinar _Jason miró el resto de los vestidos que eran igual de aniñados que el primero, al parecer la mujer aún no se enteraba que su hija ya no era una niña, si no una señorita— Debería buscar algo más… Uhm de su edad, tal vez un vestido strapless le quedaría mejor, ya que el desfile será en la mañana.

Ángela asintió comenzando a caminar de nuevo por la tienda, en un rato volvió con algunos vestidos.

Le pasó el más colorido a Rachel, y esperaron que está saliera.

Sin duda le quedaba mejor que el primero, pero había un problema, su mirada le había jugado una broma pesada, él creía que el busto de la joven era menos llamativo, pero gracias a ese vestido había comprobado que el busto de su presa era bastante grande. El vestido le quedaba estupendo, aquellas coloridas flores en la parte inferior realzaban el color de su piel. Pero no iba a permitirle usar eso en una carroza, en movimiento.

Antes de que Ángela le diera el visto bueno, Jason se puso de pie, tomando los hombros desnudos de la chica, conduciéndola al vestidor. Al instante volteó a ver a las otras dos mujeres.

—Nada de strapless no queremos accidentes, sigan buscando.

Al final Jason y Ángela por un vestido lila; iba sujetado por dos tiran cruzadas en la parte baja de la espalda, un pequeño lazo atado al frente, y la parte inferior era hecha de tul que caía sobre sus piernas, este llegaba justo a las rodillas.

Una vez pagado el vestido decidieron ir a comer. Ángela fue la que escogió, llevándolos a un restaurante lujoso, donde tendrían privacidad, y nada de acosadoras. Sin embargo, para estar segura hizo a ambos jóvenes se sentarán juntos. Siempre era bueno marcar límites.

Cuando finalizaron con las compras Alfred se encontraba esperando a Ángela fuera del centro comercial, listo para llevarla de vuelta, por lo que le correspondía a Jason llevar a Rachel al instituto.

—Y bien, dime ¿cómo fue que te obligaron a participar? _Jason preguntó una vez que estuvieron solos— No me dirás que lo haces por voluntad propia, porque, aunque no te conozco bien, sin duda reconozco la cara de una persona feliz, y tu no estabas muy feliz ni emocionada de participar.

—Básicamente la directora me amenazó con reprobarme, y hacerme repetir el año sino participaba, y para estar segura de que lo haría llamo a mi madre, diciéndole que yo me encontraba maravillada con la idea _Rachel bufó rodando los ojos, mientras cruzabas los brazos. No sabía en qué momento se había vuelto tan fácil de leer para Jason, pero en ese momento era lo menos que le importaba por preocuparse.

Esté sonrió divertido, nunca imaginó que aquella señora fuera a hacer ese tipo de cosas solo por un desfile.

Aunque siempre había escuchado que aquel desfile, les ayudaba mucho con la economía del instituto, era dinero que aquella mujer no quería perder por una alumna.

—Te propongo un trato, te iré a buscar todos los sábados, y te haré olvidar, al menos por un día toda esa tontería del desfile.

—¿Qué obtienes a cambio? _Preguntó algo desconfiada, recordando las palabras de Nya-Nya, en parte a su padre, y su experiencia previa. "Nunca confíes en alguien que te da algo a cambio de nada. Al final es un engaño"

Los ojos de Jason brillaron con malicia, no podía arriesgarse mucho, si decía alguna tontería, ella se alejaría, por lo que debía dar un paso a la vez.

—Tu compañía, y despejarme yo también del trabajo _Sonrió al llegar a las puertas del lugar— Solo piénsalo, te estaré esperando aquí el sábado, te llevaré a la biblioteca.

Jason le abrió la puerta ayudándola a bajar las bolsas de las compras, más se fijó que había una bolsa de regalo junto a estas, su ceja se alzó y miró el rostro sonriente de Jason.

—Tómalo como un regalo, en el libro que te prometí darte _Se inclinó levemente, besando la frente de ella, para luego entrar otra vez en su auto— Nos vemos el sábado.

El chico arrancó el auto, dejándola ahí parada, con la bolsa de regalos aferrada contra su pecho, y un pequeño sonrojo en su rostro.

Continuará…

Dentro de poco montaré el siguiente capítulo para recompensar mi ausencia, allí respondo los comentarios.

El vestido amarillo es un Cameo al que Mother Mae-Eye hizo que Raven usará en la serie.

Nos leemos en unas horas.

Sovereignty-Perfection-Doll/Blekk-Universe.