Su Mundo.

Al límite #12

Damian sonrió con diversión, al ver como el perro pulgoso tomaba asiento dónde debía estar, en el suelo.

Disfrutaba mucho mirarlo desde lo alto, y sin evitarlo, recargó su mejilla en sus dedos ladeando la cabeza, mientras sus ojos brillaban con malicia.

—¿Podrías hablar de una maldita vez?

—Siempre tan molestó e impaciente, aunque madre te entrenó, no perteneces a ese lugar, eras demasiado explosivo.

—Solo estás molestó porque durante un tiempo te quité tu lugar.

—¿Seguro? No seas imbécil, solo fuiste el juguetito nuevo de mi madre, que ella te dio poder para mantenerte controlado no significa nada, yo seguía siendo el digno heredero.

—Solo que estabas castigado como un bebé por ser explosivo _Jason sonrió retador— ¿Qué pasa hermanito? Acaso tú no acabas de decir, que yo no pertenecía a ese lugar por ser explosivo.

—No me compares contigo, yo nací para gobernar, y tú eres un error, un perro pulgoso que nadie quiere, ¿Lamentable no? ¿Lloraras ahora por tu "cruel destino"? personas como tú, que solo dan lástima, me dan asco. Solo son un estorbo en el mundo. Has el favor de terminar con tu autodestrucción de una vez, y ahórranos ver tus lloriqueos.

—¿De eso querías hablar? _Jason se puso de pie, al tiempo que sus pupilas se perdían en la oscuridad del intensó verde, carente de luz.

Un deseo de matarlo emergió en su interior, no era la primera vez que contemplaba la idea, el mocoso era insufrible, nadie lo extrañaría, incluso, estaría haciéndole un favor al mundo.

—No, el tema salió, y no desaprovecharía la oportunidad. Quería hablarte de Rachel _La manera de pronunciar el nombre era lento, saboreando cada letra del nombre, al tiempo que su mano lo invitaba a tomar nuevamente asiento— Siéntate, no quiero utilizar otras tácticas para hacer que me escuches.

—Habla _Gruñó cruzando los brazos.

—Te ordenó que te alejes de ella.

Jason soltó una carcajada molestando a su hermano menor.

—¿Tú ordenarme a mí? Casi puedo considerarte un buen comediante, ¿Te recuerdo quién es el mayor?

—Tú no eres mi hermano mayor, solo un proyecto de caridad de padre, y el amante de mi madre, das asco. Estas completamente podrido por dentro y por fuera, arruinas todo lo que está cerca de ti, eres despreciable.

Jason apretó los dedos sobre sus brazos cubiertos de tela, ese mocoso le estaba tocando los puntos correctos para hacerlo enojar.

Y Damian lo sabía, su sonrisa hipócrita se lo decía, lo provocaba a propósito, seguramente tenía algún plan bajo su manga.

Con molestia arrastró una silla hasta él, sentándose, esta vez, estando a la misma altura que su acompañante, no le daría el gustó de seguir humillándolo.

—¿Seguro que no te refieres a tu madre? _Jason chocó su mirada con la de su hermano, en clara señal de desafío— Si esa era toda nuestra platica, hemos terminado, y que te quedé claro, hasta que obtenga lo que quiero, no la dejaré ir.

—TT~ Tu verdadera naturaleza me asquea, solo le lavas el cerebro a esa estúpida.

—¿Y a ti que? ¿Qué te importa lo que pase entre ella y yo? Si te gusta, dilo de una maldita vez.

El rostro impasible de Damian flaqueó por una milésima de segundo, tan rápido que su acompañante no fue consciente de la acción.

—¿Gustarme? ¿Por quién me tomas? Eso es para los débiles, soy Damian Wayne Al Ghul, heredero de dos grandes fortunas, jamás tendré ese tipo de debilidades.

—Repítelo hasta que te convenzas.

—Todd, aléjate de ella, a menos que quieras ser culpable de una nueva muerte.

—¿La matarías solo porque no te hace caso?

—¿Siquiera piensas lo que dices? Sí yo quisiera, la tendría a mis pies _Recargó la mejilla sobre la palma de la mano, mirándola ladinamente— Sabes como yo, que lo del bar no fue un accidente, madre sabía quién era Rachel, y lo que figura en tu vida, ¡Es tú culpa lo que pasó! La dejaron en ese baño a su suerte, pudieron violarla Y todo por tu culpa, por mostrar interés en ella, madre quiere destruirla. Arruinas todo lo que está cerca de ti _Mencionó despectivamente, con voz uniforme, en ningún momento elevó la voz, necesitaba mantenerse indiferente— Si valoras la vida de ella, aléjate de una vez por todas.

—Cállate.

—Sí eres el juguete de madre, jamás te permitirá tener algo con alguien.

—Cállate.

—Lo sabías desde el principio, no eres tan estúpido.

—Cállate.

—La amenazó, no una sino dos veces. Madre fue la responsable de ese corte en su mano, y la obligó a beber perforando sus mejillas, además de eso la amenazó para que se alejará de ti.

—¡Por una maldita vez cállate! ¿Por qué Rachel no me lo dijo antes?

—¿Qué te diría? Jason, una de tus muchas amantes me amenazó en reiteradas ocasiones, no tengo pruebas de mis acusaciones, no sé ni siquiera quién es ¿Qué tal se escucha eso?

—Me importa una mierda lo que tú digas, ya estuve con chicas antes, y Talia no le ha interesado ¿Por qué esta vez sería diferente?

—No soy mi madre para responderte eso. Pero por una vez en tu vida, deja de ser egoísta, y aléjate de ella, por su propio bien.

Satisfecho por sembrar la duda, enfocó su vista en la pantalla del teléfono, revisando nuevamente las cámaras de la casa. Encontrándose con la desagradable escena de Tim y Rachel. ¡Genial! El nerd también estaba estorbando, tal vez un par de huesos rotos más lo alejarían del camino.

Jason apretó los puños, no quería creerle, aspiraba que todo fuera una mentira, pero Damian no daba ninguna de las señales que lo delataran, parecía tan verídico, que comenzaba a sentirse mal.

¿Lo único que podía hacer era condenar lo que tocaba?

Y pensar que pudo ser un chico normal… Sí no fuera por aquellos errores que cometió en su adolescencia, y que aún ahora, seguía pagando.

Ambos escucharon la puerta abrirse, no necesitaban ver para saber de quién se trataba.

Y aún así, Jason se incorporó, dándole la espalda… Dudo un poco de verla.

No quería confirmar las palabras de Damian.

Mucho menos ver las pruebas en el inmaculado rostro de ella.

Se giró lentamente, subiendo su mirada del suelo. El cuerpo se le tensó.

A pesar de estar camuflados con maquillaje, las heridas estaban aún visibles en la piel de Rachel.

Su rostro pálido hacía contraste con los moretones en su rostro.

Bajó la vista hasta su mano, libre de vendas…

Se veía magullada, y en algunos puntos, parecía que algo se clavó en está.

No sabía que decir ¿Debía disculparse por meterla en todo el asunto?

Jamás había estado en una situación similar.

Ni siquiera tenía remordimientos cuando usaba a las chicas, pero ahora, se sentía con toda la responsabilidad de lo que Rachel soportó.

¿Solo sabía destruir todo a su alrededor?

… Era probable… O al menos esas palabras se repetían, y grababan en su mente.

—¿Por qué no me lo dijiste? _Estaba decepcionado de sí mismo, y a estas alturas, lo que menos tenía era el valor de verla a los ojos, no después de causarle tanto malestar.

Pudo haberle prometido protegerla… Más caería en mentira.

¿Cómo una persona incapaz de proteger de sí mismo podría proteger a alguien más?

Además, si le prometía tal cosa, estaría vinculándose a una persona, y era justó lo que quería evitar.

Los lazos eran demasiado complicados de sobrellevar para alguien como él.

Se había acostumbrado tanto al verlas marchar antes del amanecer, qué verla a su lado "siempre" era un tabú.

Tal vez esto era la señal que necesitaba para cortar de una vez ese imaginario nudo.

Dejó caer la mano sobre la cabeza de Rachel, regalándole una suave caricia, pudo haberla besado en la frente, pero eso sería estúpido, él no era así, esa mocosa lo estaba transformando en otra persona… Era tiempo de ser él otra vez…

Salió del cuarto dejándolos solos, no le importó mirar atrás, no podía, la culpa lo carcomía.

Damian sonrió divertido, después de todo, convencer a Jason no fue un reto, ni siquiera tuvo que usar sus mejores artimañas, Todd era estúpido, egoísta, pero estúpido.

Por mucho que quisiera algo, si alguien amenazaba con destruirlo, a pesar de que el objeto le diera felicidad, Todd prefería alejarse, le faltaban agallas, y se conformaba con las sobras que le arrojaban.

Sus ojos se encontraron con los de Rachel, y pudo notar cierto toque de rencor hacía ellos, su aspecto estoico flaqueó, haciéndose más notable su indignación.

Una sonrisa arrogante se plasmó en el rostro del Wayne, por fin había causado un quiebre en su máscara imperturbable, y si seguía así, sacaría pronto a la verdadera Rachel. No aquella niña que fingía no saber lo que ocurría a su alrededor cuando la conoció, ni está muchacha con apariencia de santa, sino a la Rachel que había criado Trigón personalmente.

—¿Qué le dijiste? _La escuchó decir, su tonó era demandante, como una reina que espera una explicación de un sirviente, decirle "Ya veo" y al final condenarlo con la horca, sin importar nada.

Más estaba equivocada, él no era un sirviente, él era Damian Wayne Al Ghul, y todos le debían respeto. Él era tan importante como ella, y mucho más útil…

—No le conté nada de nosotros, si es lo que te preocupa _Se dignó a decir, luego de un rato de hacerla esperar, le dio un escaneo a cada una de sus reacciones, más para su tranquilidad, ella no pareció relajar su postura con lo que dijo, era como si no le importaba que Jason supiera de su relación, y eso, en cierta parte le gustaba, lo suyo no debía estar viendo a otros hombres insignificantes— Solo le di una razón para mantenerse alejado _No era del todo falso, no le contó la verdad, pero sí le dio una razón para apartarse de su camino.

—¡No tenías ningún derecho! _Rachel elevó la voz, y toda su postura pasó a estar a la defensiva, al igual que la de Damian.

¡Sí alguien tenía derecho era él!

—Era una distracción para nuestros planes, no dejes que el capricho temporal nuble tu juicio, míralo así, fui soy tan amable contigo que te ahorre ser una más en la lista de Todd, deberías estar agradecida _ Más conservó la calma como todo un Wayne. No reaccionaría a sus estúpidas acusaciones.

Ella no reaccionó muy bien, sus puños apretados, casi sangrantes se lo decían.

—Wayne _La escuchó decir lentamente, como si buscará arraigar temor con está— Sí quieres mantener nuestro trato estable, ¡Deja de meterte en mi vida! No tienes ningún derecho en hacer nada de esto.

Y volvían al tema del derecho, era como sí, ella quisiera que le gritará todo el derecho que tenía él sobre Rachel.

—Te divertiste con Tim _Siguió moviéndose suavemente, tanteando el terreno para desarmarlo. Sacó su teléfono donde le enseñó las cámaras de seguridad, que habían grabado todo. Se puso de pie caminando elegantemente hasta ella, acorralándola con la puerta— Te tengo un mejor trato Beloved _La tomó de las muñecas, acercándola hasta su rostro, estaba tentado a besarla, pero no lo haría, su comportamiento más que una recompensa merecía un castigo— Tú dejas de meter a mi familia en todo esto, y yo seré tan amable de protegerte. No me gusta que te acerques a ellos.

—¿Qué te hace pensar que necesito tu protección? _Damian alzo una ceja, con una sonrisa formándose en su rostro.

—Cosas _Los ocelos del chico brillaron con malicia— Prepara tu traje de baño Beloved, padre autorizó que fuéramos a una fiesta en la mansión Queen, tu madre estuvo más que contenta al ver que te relacionabas con jóvenes de tu edad. Nos vamos en la tarde, cuando Tim llegue, y volvemos mañana… En la tarde _Se acercó más a ella, dejando que su aliento chocara con el cuello de ella— Espero que pases buena noche sin mi ayuda. Recuerda que fuiste tú la que no acepto mi trato.

Pudo besarla, pero no lo hizo, en vez de eso la soltó, siguiendo su camino, temprano ella comprendería que él era todo lo que necesitaba.

Rachel chasqueó la lengua molesta, no era algo nuevo que Damian arruinará sus planes, su forma de ser jamás lo haría seguir la corriente, disfrutaba imponiendo su voluntad de una manera menos sutil, simulando ser un rey omnipotente... Tal y como su padre hacía.

Cerró los ojos, sumergiéndose en el mar de recuerdos. Dejándose envolver en la densa niebla de su pasado.

Antes era una niña llorona, una vergüenza para Trigón por ser tan débil. Él se encargó de entrenarla, incluso, "contrató" a varios mercenarios para que lo "ayudarán", apenas y salía del agujero que era su habitación, y cuando lo hacía la sometían a entrenamientos físicos, mentales y de resistencia.

Pasó sus dedos por sus brazos recordando las inyecciones diarias que la dejaban convaleciente en las noches, incluso ahora, después de tantos años podía sentir el ácido quemando por debajo de su piel, era tan desesperante, que algunas veces había pensado en quitarse con sus propias uñas parte de su piel, intentando mermar el primer dolor.

Los venenos era variados pero potentes, habían algunos que no quemaba, solo te sumergían en alucinaciones mientras el cuerpo convulsionaba, otros solo se sentían como miles de picaduras de abeja en todo el cuerpo, y había otro que lograba matar en el acto sin dolor de por medio, ese jamás lo usaron en ella, no por miedo a matarla, eso era lo menos que su padre le importaba, él decía que si no era fuerte para sobrevivir unas horas con veneno en su sistema, no merecía vivir. Solo que no lo usaba, porque eso era darle una muerte misericordiosa, y lo menos que él tenía era ser misericordioso.

Y eso ella lo sabía bien, todas sus torturas se prolongaban por meses, era capaz hasta de curarlos por seguir con su "diversión" por un tiempo más, era un ser detestable.

¿Cuándo fue la primera vez que dejó de llorar?

Tal vez fue ese día que se cansó de su padre, aquella ocasión estaba siendo curada por su tutora en aquel calabozo, se había negado a matar, lo cual ofendió en gran medida a su padre, a tal punto de lastimarla por primera él.

Recordaba el odio que había sentido, y con ese impulso, sumados a los sentimientos latentes, fue a visitar a cierta persona que podría ayudarla en sus planes.

Ciertamente que nada acabó bien esa vez, es más, una inocente pagó con su vida en esa ocasión, y fue ella misma, que con piedad acabó con la vida de aquella mujer que la cuidó y curó por tanto tiempo…

Más su sacrificio no fue en vano, después de eso las cosas mejoraron… Su padre fue encerrado en la cárcel, y ella pudo huir con su madre de todo ese ambiente.

Finalmente me has llenado de algo de orgullo, he visto un poco de tus capacidades, sigue así hija mía _ Recordó sus palabras que escapaban de su boca, la cual se arqueaba con arrogancia, y la manera como la veía cuándo se lo llevaban… Esa expresión estaba grabada en su mente hasta el día de hoy.

Y la odiaba, eso no era lo que ella quería, quería verlo lamentarse, pero ni en eso le dio el gusto.

Escuchó la puerta abrirse, por lo que dirigió su vista a está.

Su madre se encontraba con una sonrisa frente a ella… Su madre… La mujer que la trajo a la vida, aquella mujer ingenua que se dejaba engañar por su padre, y lo creía un santo… Esa mujer de la que, prescindido toda su vida, ahora se encontraba frente a ella intentando evocar una relación madre e hija inexistente…

OoOoOoOoO

Jason escuchó los golpes en la puerta, más decidió ignorarlos, sabía quién era, y lo menos que quería era verla.

Y menos después de todo lo que le había dicho Damian.

Cerró sus ojos, pasando las palmas de sus manos por su cara.

Damian nunca abandonó su porte de rey del universo, parecía tan tranquilo, tan sereno… Tan… Bruce…

Incluso la expresión de sus ojos era como la de Bruce cuándo sabía que Dick y él había hecho algo malo, y los presionaba hasta que uno de los dos delatará al otro, ese "Yo se lo que hiciste así que ni te atrevas a mentirme" era tan molestó viniendo de un adolescente menor que él.

Estaba claro que se sentía en ventaja, y aprovechándose de está, lo hizo expiar sus pecados cometidos, recalcándole varias veces que él era el único culpable de todo, y sin piedad, le recordó sus estupideces cometidas.

En su etapa de rebeldía acabó en manos de Talia, la mujer sabía manipular su mente, jugó con él convirtiéndolo en un "hijo" más, lo enredó de tal manera, que solo hasta que tuvo el agua al cuello, se dio cuenta de lo que hacía.

Fue una equivocación que cobró miles de vidas, y la suya terminó pudriéndose como una manzana envenenada.

Sin medir sus acciones, tiró todo lo que se encontraba en la mesa más cercana, al tiempo que su puño arremetía contra una pared, a lo largo del tiempo se dejaba de sentir el dolor… Al menos en los puños…

Necesitaba un tragó… Y golpear unos imbéciles que encontrará por el camino.

Unos brazos se enredaron alrededor de su cuello, y en su espalda chocaba con algo blando.

—¿Pasó algo interesante en mi ausencia Jay~? _El cálido aliento chocó contra el lóbulo de su oreja, al tiempo que unos dientes comenzaban a juguetear con está.

—Nada _Profirió molesto, al tiempo que desenredaba aquellos brazos, tirándola con brusquedad en sus piernas— ¿Qué haces aquí? ¡¿Porque demonios te sigues metiendo en mi vida?!

—¿Qué es ese recibimiento Jason? No te eduque así querido _Talia enredo sus brazos detrás del cuello del bicolor— ¿Recibiste mi mensaje?

El de ojos esmeraldas gruñó con disgusto, mientras su "invitada" comenzaba a juguetear con su cabello.

—¿Eso es un sí? A pesar de todo, esa niña no es tan inepta como creí, tal vez la conservé como ave mensajera.

—¡Deja a Rachel fuera de todo esto! _Jason se puso de pie, dejando a la mujer caer en el piso, sus ojos verdes perdieron la luz, mirándola con desprecio.

La mujer frunció el ceño, ¿Qué demonios le pasaba a Jason? Si bien que traicionó a su familia por Bruce, eso no le daba ningún derecho de desligarse se los negocios y mucho menos de tirarla al piso.

Mocoso estúpido, tanta libertad le había hecho olvidar quién mandaba en todo el asunto. Pero muy pronto le recordaría su lugar.

—¿Rachel? _Talia preguntó mirándolo con desprecio, alzando su mentón con dignidad.

—¡Sabes de quién te habló! ¡La chica que drogaste!

Talia pareció meditarlo un poco, para luego sonreír con malicia, levantándose nuevamente.

—¿Con qué Rachel~? _La mujer acarició el pecho del chico, abriendo un poco su camisa, antes de que él le sujetará las manos.

—Sí Rachel, ella no tiene nada que ver con esto, déjala fuera, si te interesó yo, no la involucres.

Talia dejó salir una risa divertida, mientras que con su mano simulaba cubrirla, exasperando con su diversión a Jason.

—Querido, no te creas tan importante, tú eres como… _La mujer pareció pensárselo por un momento— Mi hijo.

Aquella afirmación causó más gracia en Talia, mientras que en Jason más enfado.

—Sí claro, y te acuestas con todos tus hijos.

—No, pero a ti puedo darte mi amor.

—¿Amor? No te equivoques Talia, tú no puedes amar a nadie.

—Claro que sí, solo que mi forma de amar es más apasionada, tú me entiendes ¿verdad querido? Después de todo, somos iguales.

—Tú y yo no somos iguales _Una vez más Jason la apartó de él.

—¿Seguro? ¿No has estado todo este tiempo haciéndole a esas chicas lo que yo le hacía a mis amantes Jay~? _Lo vio flaquear, y fue lo que necesito para sonreír divertida.

—¿Qué demonios quieres?

—No creas que vengo por ti querido, vengo a ofrecerte negocios, hay alguien que necesito que me traigas cuándo te lo pida, es alguien que debo proteger.

—¿Tú proteger? Talia eres todo menos una mujer protectora.

—Lo sé, pero por ella haré una excepción, la necesito viva, cuestiones de negocios muy bien remunerados.

—No me interesa tu dinero, ya pasó ese tiempo, no necesito el dinero de nadie.

—Oh vamos querido, sabes que puedo pagarte con algo mejor _La mujer le guiño el ojo con picardía— Primero te diré quién es tu objetivo, y créeme que es alguien que conoces muy bien.

Talia sonrió divertida al verlo asentir, con fingida dulzura acarició la mejilla de él.

Sus labios se movieron lentamente contándole toda la situación, deleitándose con las expresiones que Jason le regalaba.

Sus ojos se achicaron al tiempo que tomaba los laterales de la camisa de él, acercándolo con brusquedad hasta ella, uniendo sus labios en un beso, que no se prolongó demasiado.

—Ahora se buen chico y has lo que yo te ordeno _Sus labios se deslizaron por todo el cuello de él, besando con descaró cada lugar desnudo— Recuerda que me debes tu vida querido.

OoOoOoOoO

A la hora de irse, Tim miró a cada uno de sus hermanos tomar un juego de llaves de uno de los transportes.

Jason estaba raro, más de lo normal, parecía muy enfadado, lo cual solo avecinaba problemas. Al ser un chico impulsivo, que su sentimiento de odio predominará en él, era un mal augurio.

Damian tampoco estaba del mejor humor del mundo, apenas Tim llegó del doctor feliz de quitarse el yeso, el menor Wayne lo había empujado, y si no fuera por la intervención de Alfred, seguramente ahora mismo tendría un par de huesos rotos, Damian fue el primero en tomar una motocicleta, y dejarlos tirados sin importarle nada más.

Y Dick solo quería llegar temprano para ver a muchas chicas lindas en bañador, seguramente, en poco tiempo estaría con una en una de las múltiples habitaciones de la mansión Queen.

Él por su parte era el "encargado" de llevar a Rachel, no era como sí lo decidieran de antemano, solo que los demás parecían haber olvidado a la chica.

En pocos minutos, y empujada por Angela, apareció Rachel, sus brazos se encontraban cruzados, y en sus manos no había nada, no parecía muy dispuesta a salir, y mucho menos a una piscina, a pesar que su piel pedía a gritos algo de sol.

—Diviértanse _Angela sonrió mirando de reojo a su hija, que ni siquiera la miraba, era como volver a cuándo era una niña.

—Nos vemos mañana _Tim se despidió con educación mirando de reojo a la que sería su acompañante.

Estaba rara, parecía muy enojada, su rostro por lo general estoico expresaba por primera vez su humor.

—¿Pasó algo? _Una vez solos, en el auto el ojiazul preguntó, a pesar de conocerse casi, estaba comenzando apreciarla.

—Nada _Sus ojos se encontraron con los de Tim, que la miraba con incredulidad.

—Sí claro, y tampoco pasa nada con Damian que casi me agarra de saco de boxeo, ni con Jason que estaba dispuesto arrollar alguien con su carro. ¿Pasó algo entre ustedes tres? Puedes contarme lo que quieras, estoy aquí para ti _Tim le regaló una cálida sonrisa, dejando que su mano derecha soltará el volante, y tocará el cabello de ella, acariciando con ternura la zona.

—Damian le contó a Jason todo _Rachel recargó su mentón de la palma de su mano, que estaba acomodada al borde de la ventana.

—¿Todo?

—Menos lo "nuestro"

—Ya veo, entonces se enojó porque tú no le contaste nada antes.

—No lo sé, no creo que estuviera enojado, no lo conozco mucho, pero su actitud era más de decepción que de enojo. Intente hablar con él, pero no me abrió.

—Déjalo, si lo sigues presionando lo harás explotar, y no creo que eso sea lo mejor, lo he visto enojado, se su alcance, se de lo que es capaz, podría herirte.

Rachel le prestó atención a su acompañante, que se encontraba serio, dándole más veracidad a sus palabras. Sus labios pintados de rosa se fruncieron, al tiempo que sus amatistas se desviaban al camino, no muchos habían mostrado preocupación por ella, estaba acostumbrada a que cada quién cuidaba su espalda…

—No es por mí que debes preocuparte Timothy.

—Yo creo que sí, Damian sabe cuidarse solo, y Jason, es más perjudicial para los que están a su alrededor, tú en cambio, eres una chica que sufrió mucho, y necesita ayuda.

El chico detuvo el auto sonriéndole con dulzura, antes de estrecharla en sus brazos.

Rachel ejerció presión en sus puños, para luego liberar las manos, regresándole el abrazo, sus ojos amatistas miraban un lugar en específico entre las plantas…

Con esta actitud Tim casi la hacía sentir culpable…

Casi…

—Sí me conocieras de verdad no me ofrecerías tu ayuda _Susurró para ella al verlo abandonar el auto.

La mansión Queen se alzaba frente a ella, imponente, sus ojos fueron a parar al punto de antes, donde una peli azabache salió con un andar elegante, usaba un traje de baño de dos piezas de color azul marino que resaltaba su asiática piel.

De todas las personas, sabía que era ella la que la espiaba. Si bien en su primera visita no la encontró, sabía que, si volvía, sería cuestión de tiempo volverla a ver.

—Cuánto tiempo _Raven sonrió acomodándose los mechones de cabello con sutileza, al tiempo que avanzaba— Esperaba encontrarte pronto Queen. ¿Vienes a molestarme por lo de tu madre?

—Quisiera decir que es un placer verte bruja, pero estaría mintiendo _Emiko frunció el ceño, mientras cruzaba sus brazos debajo de sus pechos— No menciones a esa mujer en mí presencia.

Algo se encimó sobre Raven, haciéndola flaquear su postura por unos segundos, sus ojos chocaron con un ojo azul, y un parche blanco.

—Demasiada tensión entre ustedes chicas, debería relajarse un poco, un masaje les vendría bien _Rose introdujo sus manos dentro de la camisa de Raven, acariciando con sus dedos los hombros de la chica, intentando relajarla— ¿Acaso no estamos todos en el mismo barco? Huyendo de nuestros padres y de todas las responsabilidades, no hay que ser tan hostiles. Relájate princesa ahora todos tenemos el mismo rango.

—Deja de llamarme así _Raven se quejó apartándose de ella, con brusquedad— Tu padre es una molestia Rose, tuve el desagradable "placer" de conocerlo.

Raven miró a Rose con una ceja alzada, su traje de baño (si a eso se podía decir al trozo de tela que apenas la cubría) consistía en un traje de baño de dos piezas, la inferior dejaba ver sus glúteos, mientras que la superior al parecer de Raven, era como un trozo de tela largo, la mitad de este se encontraba acomodaba en la espalda, pasando el respectivo pedazo de tela por cada uno de los laterales del cuerpo de Rose, el "traje de baño" cubría solo las aureolas, dejando la mayor parte de los pechos al descubierto, justo en el inicio de ambos pechos las tiras se cruzaban, pasando por sobre el cuello y amarrándose detrás de este. El color era negro, con rayas verticales doradas.

—No hablemos de cosas desagradables, vamos, tenemos una piscina llena de buenas opciones para pasar un delicioso día.

Rose las tomó a ambas por el cuello llevándolas al interior de la mansión.

Emiko miró de reojo a Raven, no parecía ser aquella niña llorona que tanto visitó en el calabozo cuando su madre le exigía que la fuera a suministrarle unas inyecciones, ni aquella que simulaba inocencia cuándo Talia se acercó con la copa…

Estaba diferente… como si estuviera maquinando algo…

—Antes de eso, Emiko, ¿Me mostrarías el lugar? _Preguntó sutilmente, interesándose en una de las pinturas de Oliver, parecía inocente… Demasiado.

—Claro _Escaneo fijamente a la chica, pero nada ocurrió.

Por lo que las tres se dirigieron al recorrido, en cada cuarto que entraban Rose hacía propuestas indecorosas, intentando tocar a la menor de las tres.

Más está la golpeaba con el dorso de la mano apartándola.

En uno de los golpes que le dio, los ojos de Emiko fueron a parar en las uñas de Raven.

Chasqueó la lengua al ver el color violeta en estas, le dio un rápido escaneo, analizando cada detalle de su postura, no parecía haber ningún cambio, no estaba enfadada con Rose, por lo que estaban bien…

Una vez terminado el recorrido, se dirigieron a la parte trasera de la mansión donde estaban todos.

Emiko escaneo con la mirada el lugar, Roy estaba en el trampolín, siendo molestado con Garth que ya se encontraba en la piscina, Conner se encontraba acostado en una de las sillas con su porte de chico malo, Bart y su primo Wally comían tranquilamente, Garfield jugaba voleibol con Víctor, Kory, Donna, Tara, y Karen, Jon intentaba hablar con Damian, Dick no estaba a la vista, pero antes lo había visto hablar con Barbara, por lo que ahora debían estar en una habitación. Cassie hablaba con Tim y Stephanie cosa que hizo rodar los ojos a Rose, Jason por su parte estaba al margen de todo, a su lado se encontraba Artemis.

Al llegar las tres juntas lograron llamar la atención de todos, lo que hizo que Rose sonriera divertida.

Raven miró a la mayoría de las chicas, estas tenían el mismo gusto de los microkini de Rose, en especial la pelirroja que jugaba voleibol, su traje de baño constaba más que todo en pequeños trozos de tela, por lo que su bronceada piel era fácilmente visible, en los pechos tenía pequeños triangulitos que apenas y lo cubrían, la parte inferior delantera, también tenía un triangulito que se amarraba en los laterales y para terminar, su trasero estaba "cubierto" Por un hilo.

La chica junto a Jason (otra pelirroja para variar) tampoco estaba mejor. Cargaba un trikini de color lila, que bien podía pasar por un microkini, la parte inferior es una tanga donde dos tiras de tela subían desde su pelvis, aumentando su tamaño solo dos centímetros para cubrir algo los pezones, en la parte inferior de estos, una tira se une a los extremos de los trozos para poder sujetar en la espalda, logrando que los pechos resalten más, y que el traje de baño no se ruede, aunque claro con la actividad física que la chica realizaba eso era casi imposible. La tela de ambas tiras va reduciéndose a medida que llega a la clavícula, donde solo tiene dos centímetros de grueso, al nivel de éste ambos se cruzan entre sí, para luego pasar alrededor del cuello y amarrarse en la parte trasera.

Parecía un desfile de exhibicionistas, donde las únicas que se mantenían al margen eran Emiko y ella.

—Estas mujeres parecen estar en celo _Raven dejó escapar repasando su mirada por el lugar— Dime que no lo harán en la piscina

Emiko sonrió divertida

—No prometo nada, las reuniones de Roy siempre se ven como si en cualquier momento se armará una orgía.

—Que divertido _Raven rodó los ojos mirando el ambiente una vez más escaneándolo todo.

—Conozco esa cara _Emiko sonrió esperando que la más chica de las tres soltará su plan.

—No sé de qué me hablas Emiko _Raven sonrió girando su cuerpo.

—Raven, ¿Y tú traje de baño? _Rose preguntó tomándola de los hombros.

—No traje, no me uniré a su orgía, pueden libremente iniciar sin mí.

—Vamos, tengo unas prendas que te van a quedar de maravilla _Rose se acomodó detrás de ella con una sonrisa— Hay que enseñarle a esa perra como hacemos las cosas en la familia.

—Rose vasta, no estoy aquí para hacerme notar. Ni siquiera quería venir a este lugar en primer lugar

—Vamos, deja de aparentar ser tan aburrida, Tim me contó que eras borde con ellos, es tiempo de disfrutar la vida que no pedimos tener, además aunque no lo admitas, sé que te gusta llamar la atención y más con tu faceta virginal, a Tim me lo tienes enredado, a mí no me ofreció su ayuda, pero a ti hasta te abrazo, me sentiré celosa _La peliblanca jugueteó con los mechones de cabello de ella— Te lo dejo así, o te vistes por tu cuenta o te desnudo aquí mismo, no es la primera vez que lo haría _Sus dedos descendieron hasta su vientre— ¿Te imaginas la cara que pondrán todos los chicos al ver todo el espectáculo?

—¡Rose vasta!

—¿Vienes entonces? Solo será un traje de baño.

—Si es como el tuyo, voy a parecer una nudista.

—Apostaría que Damian corre hacia ti para cubrirte, es tan adorable cuando demuestra que no es un insensible y demente enano. Ahora mismo está vigilándome, seguro que quiere juguetear contigo. Aunque Tim tampoco deja de mirarnos, Sabía que nadie podía ser tan casto _Rose recargó su mentón en el hombro de ella— Debe estar imaginando cosas sucias que nos involucran a los tres ¿No te hace sentir caliente? No puedes ser tan cubo de hielo Rae, tienes que relajarte un poco, y encontrarás que el sexo es una buena manera de mantenerse relajada. Según las mujeres del lugar, tu padre era un experto en el arte de la manipulación y seducción. Y sé que Joseph te entreno en manipulación... ¿Por qué no lo usas?

Raven miró a Rose, antes de sonreírle ladinamente siguiendo su camino adentro.

Rose estaba a punto de seguirla más la sonrisa de Emiko la detuvo.

—Te está manipulando _La azabache miro como Raven seguía su camino sin importar si la seguían, su caminar era delicado, contoneando sus caderas.

—Mira pero que bruja _Rose sonrió divertida— En momentos como esté reafirmó mi bisexualidad.

Sin importarle seguir el hilo que Raven jalaba, siguió a la chica por los pasillos de la mansión, mientras Emiko rodaba los ojos, caminando a una de las sillas cercanas a Damian, que estaba dispuesto a ponerse de pie.

—Tranquilo príncipe azul, la princesa no es tan frágil como aparenta.

—No sé de qué me hablas Queen _Damian miró a otro lado frunciendo el ceño.

—Lo que digas Wayne _La muchacha se acomodó los lentes plateados, similares a los que usaban los policías en las películas.

OoOoOoOoO

Rose alcanzó a Raven jalándola a la habitación que había escogido para poner sus cosas.

La albina la presionó contra la puerta, sosteniendo las manos de la menor sobre su cabeza, intentando ejercer un rol dominante.

—¿Quieres algo Rose? _Raven sonrió ladinamente, dándole una mirada de diversión. Rose si bien era una mujer agresiva, intensa e impulsiva, jamás tendría un rol dominante.

—Vas a ponerte el traje de baño que yo quiera.

—¿Por qué lo haría? _La de cabello amatista ladeó su cabeza en un claro reto.

—Porque yo se muchas cosas de ti princesa, puedo contarle muchas cosas a Damian que él no sabe de ti _Rose la hizo voltear, inmovilizándola con su propio cuerpo contra la puerta, su pierna derecha separó las piernas de Raven.

—Adelante Rose, prueba tu suerte. No me importa.

—¿No te importa? Pero antes estabas tan interesada en él, o al menos en usarlo para salir de las garras de tu padre.

La albina acomodó su mano, para inmovilizar con una las dos de la menor, con su mano libré, con su uña presionó un poco la parte adversa al cuello, bajando por este hasta donde la blusa le permitiera.

Raven ni se inmutó, cosa que divirtió a Rose.

—Te odiará si se entera que lo usaste _La albina siguió presionando a su acompañante, acomodando el cabello de ella hacía adelante, dejando descubierto el cuello.

—Eres una maldita perra _Raven maldijo al sentir los dientes de Rose clavándose en su hombro.

—Lo sé querida, pero, como sé que igual te vengarás de mí por informarle a Tim sobre ti, hagamos que valga la pena _Rose tomó las muñecas de la chica, atándolas sobre su cabeza con unas cintas blancas. El resto de la cinta las enredo en los brazos de ella— Ahora que te tengo envuelta, es hora de quitarte toda esa ropa, si gritas será más divertido.

—En tus sueños Rose.

—Menos mal que lo sabes _La albina tiró a Raven en la cama, divirtiéndose con la situación.

—Rose, siento decírtelo, eres pésima atando cuerdas _Con un simple movimiento en sus muñecas Raven deshizo el amarré, tomando entre sus dedos la cuerda.

—Maldita sea.

—Yo por otro lado _Raven sonrió con malicia tensando las cuerdas a la altura de su mentón— Tengo práctica. Ahora me dirás, que es lo que sabes. Y quienes son tus fuentes.

—En tus sueños.

—No, en los tuyos ¿Cómo diría Shado ahora? Entre más grites y supliques le hechas más combustible al fuego.

—Soy más fuerte que tú, puedo someterte fácilmente.

—Que así sea _Raven sonrió de manera depredadora.

Comenzaron una persecución, en el que la albina reía sin dejar de correr, utilizando algunos muebles para frenar el avance de su acompañante.

Raven alejaba de su camino los muebles con una patada, ocasionando un gran escandalo en la habitación, sino fuera por la música en el exterior, más de un curioso estaría asomándose a ver qué pasaba.

Rose miro de reojo a su acompañante, asegurándose de mantener una distancia segura con está, más su acción les costó la estabilidad, fue un tropiezo con las sábanas de la cama, que a estas alturas estaban en el piso. Sus brazos actuaron por instinto, buscando un soporte para no caer, en vez de tomar alguno de los muebles, sus manos terminaron jalando a Raven, tirándola junto a ella.

La escena fácilmente se podía mal interpretar, La albina tenía la palma de las manos en el piso, doblando un poco los codos, sus piernas se encontraban separadas, con las rodillas dobladas Raven había caído en el espacio que dejaban las piernas de la mujer del parche, tenía las manos a los costados de la cintura de Rose, sus rodillas habían chocado contra el piso.

—Podrías mantenerme así todo lo que quieras _Rose soltó, abrazando a Raven— ¿Me amarraras ahora? ¿Me besaras? _La mayor jugueteó un poco.

Rose creía que no se atrevería, la reto, por las palabras de Tim sabía que ahora era una santurrona, y toda eso fue solo una actuación para hacerla hablar.

Más no espero sentir las cuerdas tensarse sobre sus muñecas, no muy apretadas, pero firmes, algo irónico pasó, mientras estaba atada a la cama, luchando contra sus restricciones se sentía más libre que nunca.

—¿Qué me harás ahora? Puedo soportar torturas, y disfrutaré si comienzas atender mi cuerpo _La albina sonrió sintiéndose segura.

—Sí, pero que pasa cuando no puedes hacer nada más que observar _Raven anudo un pedazo de tela, metiéndoselo a Rose en la boca, para luego atar las piernas de ella— Quédate quita, haré una llamada.

Raven tomó el teléfono que había visto al llegar, estaba segura que era el de Rose, por lo que al buscar entre los contactos encontró el que necesitaba.

—Tendremos compañía _Raven jaló las manos de Rose, metiéndola en el armario, acomodando las rendijas, para que tuviera todo el espectáculo.

Con la escena lista, comenzó a desvestirse, tomando el traje de baño que Rose le había dado.

En sí el traje era exhibicionista, más no tanto como los que había visto abajo, era un trikini rojo, un color que resaltaba su piel, la parte superior tenía cuello alto, justo al final del cuello tenía una abertura, iba unido a unas mangas que llegaban hasta los hombros, estas se acoplaban a un escote pronunciado, del cual el broche ensamblaba ambas piezas que cubrían ambos pechos, dejando algo de estos a la vista de ambos lados, justo al final de los pechos se encajaba el broche, en el lado contrario, bajaba hasta el medio de la espalda, donde se amarraba una cinta de tres centímetros en la parte trasera, para luego seguir bajado hasta el final de la espalda, donde se apreciaba una falda corta, la parte del vientre estaba descubierto, al igual que una pequeña parte del inferior de su pecho.

Dejó el broche de los pechos suelto, y con maestría ató sus muñecas con los lazos corredizos, jaló un poco ajustándolos a sus muñecas, sintió que estaban muy tensos, y comenzaban a morderle el lugar, más al escuchar la puerta abrirse, no pudo hacer otra cosa que seguir con el acto, pasando sus manos por detrás del cuello. Su acompañante había llegado al fin, para iniciar con la tortura de Rose.

—Rose, ya me hartaste, has lo que te dé la gana, solo suéltame de una maldita vez, y quítame esta porquería _Habló fingiendo no saber de quién se trataba.

Después de esas palabras, el silencio se extendió en la habitación, la chica acomodó su expresión a una enojada, y siguiendo su actuación Raven se volteó mirando a lo que "sería" su antigua amiga…

Su rostro adquirió un color carmín, siendo similar en color que el de su acompañante.

Los minutos de silencio parecían eternos, y ninguno estaba dispuesto a romper el ambiente tensó que se había originado. Ella esperaba que su acompañante diera el primer movimiento.

Los ojos azules simulaban mirar a otro lado, más en alguna que otra ocasión redirigían una mirada fugaz a la chica frente a él.

Parecía sacada de una revista para mayores, el traje de baño en sí era revelador, más al no tener el broche que unía la parte de arriba, ambos pechos se encontraban descubiertos, a su completa vista.

Esto no estaba bien, era una chica, debía respetar su intimidad e irse por donde había llegado… Más una fuerza invisible se lo impedía, dejándolo plantado en su sitio. Como si fuera un acto hipnótico lo que presenciará.

Raven frunció un poco el ceño.

—Rachel _Habló por fin con voz algo ronca, tosió un poco aclarando su garganta, preparándose para lo que diría a continuación— No sé cómo decirte esto, pero, veo tus pechos.

Las palabras de él no mejoraron la situación, y por quinceava vez, la chica maldijo a su amiga por fijarse en él sobre todos los hombres.

Raven rodó los ojos.

—No es como si pudiera hacer algo con esa información genio, no sé si lo notaste, pero mis manos no se encuentran muy dispuestas ayudarme en arreglar que el pedacito de tela que me "cubre" este en su lugar.

—Yo podría _Tragó saliva mirando a otro lado como quien no quiere la cosa— Ayudar.

—Déjame pensarlo _Simulo pensar, y sus ojos enfocaron el techo, aunque sabía que no había mucho que pensar, debía parecer desinteresada— Seguir enseñándole mis pechos a un pervertido que no deja de mirarme como un trozo de carne, o dejar que dicho pervertido me toque… Difícil decisión…

—¿No confías en mí?

—No mucho _Raven dejó escapar una sonrisa por primera vez— Está bien, hazlo, pero si tocas algo más, te corto las manos.

—Entendido _El chico se aproximó a ella algo nervioso, justo cuando estaba frente a ella cerró los ojos, acercando sus manos a su objetivo— Si te hace sentir incomoda, no veré.

—No creo que sea buena…_Cortó su oración al sentir como las manos de él subían por su vientre, tanteando con cuidado la zona, cerró un ojo— Idea~ _Terminó de decir ahogando un jadeó al sentir una suave caricia debajo de su pecho.

Miro a su acompañante buscando un gestó que lo delatará, más él continuaba tranquilo, inmutable, sus ojos seguían cerrados, como si no le importará verla desnuda...

Giró su rostro mirando a otro lado, otro chico no se comportaría tan… Marica con ella en ese estado. En cierto punto era tierno, estaba segura que ningún otro chico en ese lugar haría eso, solo por hacerla sentir cómoda.

Sonrió de medio lado, olvidando que el orgullo antes herido.

Sintió una nueva caricia, en ambos pechos, haciéndola fruncir el ceño con falsedad, más antes que pudiera reclamar, algo se ajustó en su busto.

Bajo sus ojos y miro como el chico sin ver comenzaba juntar con ese extraño broche ambas partes del traje de baño. Lo hacía tan delicadamente, que apenas y comenzaba a sentir el cambio.

Era como si su cuerpo esperará más atención de la que le estaban brindando.

Sus ojos pararon de nuevo en su acompañante, que seguía con los ojos cerrados, a pesar de que pudo notar en el un toque de lujuria antes, hacia lo mejor para controlarse, y eso le terminó robando otra sonrisa.

El abrió sus ojos al acabar, posando sus manos en los hombros de ella.

—Mucho mejor _La sonrisa que le dedico era genuina, de esas, tan brillantes que no puedes dejar de ver, de aquellas que no dudas en corresponder. Y así lo hizo— Te ves muy hermosa, nadie podrá dejar de mirarte _Acomodó uno de los mechones de cabello detrás de la oreja de ella— Espero que Damian no me parta la mano después de esto.

—Si sigues tratándome así podría acostumbrarme Tim _Ignoró a posta lo último que su acompañante dijo.

—¿Y eso sería malo? _Los dedos de él se acercaron a la mejilla de ella, comenzando acariciar la zona dándole tranquilidad.

—Lo peor que te puede pasar. Ahora la entiendo _Raven cerró los ojos, recargando su cara en los dedos de Tim, su objetivo era otro, pero ahora sabía que no podía hacerle algo así, no a él— Eres demasiado bueno _Mencionó con un toque de enojo.

—¿Eso es un alagó?

—No.

—Que lindos se ven _La voz de Rose fue seguido de un flash que los cegó momentáneamente, Raven se giró viendo como la albina le sonreía con malicia, mirando de reojo el armario abierto con unas cuerdas cortadas por una tijera— Podríamos aprovechar y hacer un trío, tú y yo liberaríamos esta tensión sexual que tenemos Tim, y Raven podría enseñarme unos truquitos.

—¿Para esto me mandaste a llamar Rose? ¿Para ver a Rachel semi desnuda?

—¿Rachel? _Rose alzó una ceja— Oh, hablas de Raven, es parte sí, en otra parte para proponerte un trío _La albina pasó sus manos por el torso desnudo de Tim, pegando sus pechos del brazo de él. Jamás delataría a su compañera, primero porque no conocía su alcance, y segundo porque podría aprovechar el gusto de Tim.

—Rose, no tengo ganas de tus juegos _El chico se liberó rodando los ojos.

—Yo no estaba jugando chico guapo _Recargó todo su cuerpo contra él.

—Rose basta.

—¿Qué pasa princesa? ¿Celos?

—No, solo es molesto que hablen de mí como si no tuviera voz ni voto _Raven los miró a ambos con el ceño fruncido.

—Bien, dejamos el trío para después, ahora tenemos una orgía que iniciar.

—¿Qué? _Tim abrió los ojos mirando a Raven, la cual rodó los suyos.

—Vamos _Rose le colocó los lentes a Raven, acercándose hasta ella— Yo no sé hacer nudos, pero no te dejaré liberarte de los tuyos _Anudo por segunda vez las muñecas, presionando más estas, y sin importarle nada, jaló las cintas de Raven, mientras tomaba la mano de Tim.

Llevándolos con diversión abajo.

Emiko fue la primera en notar a los recién llegados, Tim miraba a otro lado, mientras Rose sujetaba a Raven de las cintas que unían sus brazos, era como ver un ave enjaulada…

Su postura era inocente, dulce… Virginal… Miró de reojo todo el lugar, escaneando con la mirada a todos, muchos parecían cautivados con Raven, con un simple cambió de expresión ella había logrado entrar en la mente de muchos, haciéndolos olvidar lo que hacían.

Roy cayó en el piso, rodando a través de la cerámica hasta la piscina cayendo arriba de un distraído Garth, Garfield fue golpeado con una pelota, Jon se sonrojó de pies a cabeza cubriéndose el rostro con los dedos, que de vez en cuando abría para ver, Bart dejó caer su bebida en su short, Conner bajo sus lentes de sol, acomodando su postura, Wally que era el más cercano, comenzó a mover sus pies. Y un estruendo la hizo mirar a Damian que estaba presionado aún con su puño cerrado la mesa abollada. Estaba tan rojo que parecía a punto de darle algo.

—Rose, de esta no sales librada _Emiko reprimió una sonrisa, mientras se acomodaba nuevamente en la silla. Viendo está vez a Jason, que se mostraba demasiado raro.

Wally terminó de llegar a la chica, viendo las cintas con detenimiento.

—Wilson suéltala, los nudos que realizaste, aunque son muy buenos, están apretando de más sus muñecas, están cortándole la circulación. Con un nudo era más que suficiente.

—A mi no me engañas West, todo lo que querías era tocarla _La albina sonrió con diversión— Bien, toda tuya _Rose la empujó haciendo que Raven chocará contra el abdomen de Wally, que se encontraba preocupado.

—Ven, vamos por unas tijeras para cortar eso, no quiero estar hoy en una sala de un hospital.

—West.

—Sí me dirás que no necesitas alguien que te rescate ahórratelo, ahora soy tu doctor, y harás lo que te digo, eso claro si no quieres perder tus manos.

—Solo iba agradecerte _Raven sonrió con diversión mirando de reojo todo el alboroto que había armado, estaba segura que si seguía presionando todo caería por su propio peso.

Wally la miró extrañado para luego sonreírle.

—Es mi trabajó bonita, aunque si tu agradecimiento viene ligado a una cita, no me quejó. Siéntate en esa silla.

Raven se acomodó en el lugar, posando sus manos sobre la mesa del mini bar.

—Lo pensaré.

Wally sacó unas tijeras, comenzando a cortar las cintas.

—Listo, estarás bien, mueve un poco tus manos haz que la sangre fluya de nuevo. La próxima vez que practiquen bondage, háganlo con seguridad, y recuerda el sumiso es el que controla el juego, él decide cuando parar el juego.

—¿Piensas que soy sumisa? _Raven recargó el mentón sobre el dorso de sus manos unidas.

—Si te soy sincero, por lo poco que te he conocido, puedo ver que puedes jugar con ambos roles, justo ahora estás ejerciendo tu dominación sobre mí con este coqueteo, y minutos antes, estabas en el papel de sumisión creo que dejaste cautivados a muchos, la mayoría de aquí prefieren a la chica sumisa que hace todo lo que le piden. A eso se le llama ¿Switch? ¿No? Ya que cambia su rol dependiendo de las circunstancias y de la otra persona.

Raven le dio una sonrisa, si alguien común había notado sus cambios, debía tener más cuidado en sus próximos movimientos.

—Supongo que tu prefieres las mujeres con carácter.

—Algo así, pero que quede claro, no me gusta el dolor.

—Ese es el pensamiento errado de muchos, por culpa del internet, el internet es un vasto jardín de cosas… Raras, más que nada porno, y la naturaleza del porno es, bueno, tienden a exagerar, de vez en cuándo se puede leer de personas inestables, llevando todo el juego demasiado lejos, no hay que basar el juicio por solo ver a unos lunáticos exagerando todo. No se trata de solo dolor, es un método de control que un dominante puede usar, rara vez es extremo, al igual que el bondage su propósito es incitar a expandir los límites. Seguro que hay verdaderos masoquistas, a los cuales el dolor es lo más importante, más no todos son así. BDSM es un juego de confianza, todo es consensuado, la chica podía dominar al chico, hacerle cosas tan intensas que rompan su límite sexual; privarlo de libertad, vendarlo, azotar, jugar a ser la reina del mundo, pero si él dice la palabra clave, todo se detiene. El sumiso tiene el control del juego, y lo más importante es que nunca lo suelte. También se debe que el dominante disfruta de la objeción del sumiso, "Por favor" "Detente" "Para" "Déjame ir" es combustible para el juego, la única manera de detenerlo es con la palabra segura.

Raven dejó escapar recordando cada una de sus lecciones de seducción, y las explicaciones detalladas de cada tema.

La teoría la tenía totalmente cubierta.

—Es como un juego de rol _Wally sonrió recargando su mejilla en la palma de la mano, realmente interesado en el tema.

—Exactamente. A diferencia del sexo cotidiano, el BDSM, es un juego de cuerpo y mente. Siendo el sumiso te dejas llevar por la corriente, te rindes, confiando en tu compañero y que esté jamás hará nada que pueda dañarte, cuando eres el dominante te hace sentir poderoso, muchos lo usan para subir su ego, pero no hay que olvidar que es una manera de recompensar a tu pareja, también es algo de autocontrol, y estar pendiente de las señales del sumiso. Como dije antes, debe haber mucha confianza, requiere mucha comunicación, el sumiso define las reglas y los límites, no al revés, con una retroalimentación adecuada el juego sigue mejorando. Ambos deben saber las preferencias y límites del otro, y el dominante debe recordar no romper ese límite.

—Sabes mucho del tema, realmente curioso _El pelirrojo se aproximó más a ella con una sonrisa divertida.

—Se de muchos temas West.

—¿Qué tal eres enseñando?

Raven sonrió, alejando al chico con sus dedos.

—No pasará.

—¿Quién sabe? Antes me tratabas borde, al menos ahora coqueteas conmigo, ¿O solo lo haces para provocar a alguien? _Wally miró de reojo sobre la cabeza de la chica— Nunca había visto a Jason tan molesto, estás logrando tu objetivo, preciosa.

—Y yo que te subestime West.

—Estuve un tiempo estudiando psicología, se analizar un poco a las personas _Wally se encogió de hombros— Cuando te fuiste con Damian, Jason estaba muy molesto. No se que clase de juego estas jugando con él, pero si lo sigues presionando así, puedes hacerlo explotar, y puedes salir muy lastimada.

—Se cuidarme muy bien de tipos como él, no es algo que deba preocuparte.

—¿Quieres que colaboré con tu plan?

—¿A cambio de?

—Te esperaré esta noche en el estacionamiento, me debes una cita.

—¿Solo eso? Permíteme dudarlo.

—No, mi recompensa será ayudarte _Wally se acercó más a ella.

—¿Ah sí? _Raven sonrió ladinamente dejándolo hacer sus movimientos sus ojos tenían ese brillo en la mirada, era como si un conejo dejará de huir a un zorro, y lo desafiará sin ningún tipo de temor.

Wally sonrió, acariciando un mechón de cabello de ella.

—Pareces una coneja, pero eres carnívora, atraes y provocas con tu apariencia tierna, para luego saltar sobre tus víctimas. Sin duda me gustará ayudar a la coneja, aunque esta clavé sus garras en mí _Wally tomó los laterales del rostro de ella, jalando la cara de Raven hacía la suya, y sin importarle que todos estaban cerca, la beso.

Fue un beso los hizo estremecer, si bien ninguno sentía amor o algo parecido por el otro, el beso mezclaba varias emociones, la adrenalina aumentaba solo por saber que todos los veía, y que pronto alguno de ellos formaría un escándalo, era un placer culposo, que sabían que traería consecuencias.

Y eso era lo más excitante, el contacto lo prolongarían hasta que alguien los separará, sin importar que alguno saliera herido en el progreso. Después de todo, ambos sabían cuál era el objetivo, y no se detendrían por pequeños detalles, tenían que cruzar los límites.

Por un momento ambos se olvidaron de donde estaban.

Por un momento Wally imaginó estar atado, con las manos en la espalda, y las piernas separadas en su totalidad, con privación sensorial, Raven estaba tranquilamente sentada frente a él, mirándolo con sus ojos entrecerrados y una sonrisa maliciosa adornando su rostro, sus tacones con la punta similar a un pitillo rozaban su abdomen, bajando de manera irregular, a veces más rápido, y otras se detenía a recorrer de manera circular algunos puntos, como los pezones, cuando llegaron al vientre bajo, se detuvieron, prolongando más la ansiedad en el cuerpo del chico, sus ojos se encontraban vendados, los nervios entran en estado de alerta, haciendo que cada contacto sea cada vez más embriagador. Los tacones bajaron el elástico, rozando con descaró el bulto dentro del bóxer del chico, haciéndolo reprimir un jadeo entre la tela de la mordaza. La chica sonrió posando ambos pies a los laterales del miembro, apretó sus pies un poco, subiendo estos a la vez, sin soltar su objetivo, a la hora de bajarlo, sus tacones se clavaron un poco en la piel sensible que rodeaba la intimidad, haciendo a su compañero arquear la espalda.

Rose soltó una risa, sacando su cámara, mientras veía a la pareja parecían estar en otro mundo, besándose apasionadamente sin importarle lo demás. Parecían irradiar sensualidad con cada roce entre sus labios.

—Capta bien esto Rose, habrá sangre pronto _Emiko sonrió señalando a Damian ponerse de pie, sus ojos parecían emanar chispas, y su mandíbula presionada con fuerza.

—Creo que alguien le ganó _Rose sonrió fotografiando como Jason golpeaba en la mejilla a Wally tirándolo al piso al tiempo que tomaba la muñeca de Raven, comenzando arrastrarla al interior de la mansión todo bajó la mirada de los que se encontraban mirando la escena.

Rose estaba lista para seguirlos, más la mano de Emiko la detuvo.

—Quédate aquí, esta trabajando, lo menos que quiere es que tú interrumpas.

—En ese caso, ¿Debemos detener a Damian? _La albina miró al chico acercarse al pelirrojo con claras intenciones.

—Nunca recogí los juguetes que Raven dejaba tirados cuando éramos niñas, ahora no tengo razón para hacer lo contrario.

—Lastima por Wally, tenía un bonito rostro. Para el recuerdo~ _Rose le tomó una foto al pelirrojo que seguía con la vista fija por donde se habían llevado a Raven.

Jason apretaba con fuerza el agarré sin siquiera mirarla la lanzó dentro de una de las habitaciones, cerrando las puertas detrás de él.

Sus ojos verdes estaban oscurecidos, se estaba hundiendo, profundó y demasiado rápido. Algo más había ocasionado esta ruptura en su mente, era como sí su cuerpo estuviera aquí, más su mente se quedará atascada, reviviendo una y otra vez algún evento traumático.

Y en efecto así era.

La mente del bicolor comenzaba a torturarlo con las imágenes de su primera experiencia sexual, a manos de la madre de su hermano menor.

En sí fue un asco total, esa mujer lo uso como un simple objeto, lo corrompió hasta niveles inimaginables, y lo hizo sentir una miserable rata callejera, con suerte de que alguien le prestará atención. Lo había denigrado de tal manera, que en su momento sintió que merecía todo lo que le ocurría. Era una manera de aliviar la culpa impuesta por Talia.

Los recuerdos se mezclaban con la realidad, quería vengarse de Talia, pero también de la chica frente a él, que al igual que la mayor solo lo usaba y manipulaba como una marioneta, estaba harto de toda esa mierda.

—Estuviste jugando con fuego, y es hora de que te quemes preciosa _Jason se arrodilló tomando con sus dedos los laterales del rostro de la chica— Detesto que me vean como un juguete.

—¿Irónico no? _Raven sonrió tocando con precaución los botones de Jason— ¿No es así como has querido tratarme todo este tiempo?

Lo vio enfurecerse, más no ejerció presión sobre sus mejillas, en vez de eso se levantó, mirándola desde lo alto con una mirada prepotente llena de odio.

—No te hagas. Me estabas usando, ¿Creíste que no me enteraría? Tan idiota te parezco _La levantó del piso tirándola en la cama con brusquedad, tomando unas cuerdas— Y, aun así, seré tan bueno contigo que le daré placer a ese cuerpo tuyo. Sabes _Ató las muñecas de ella— Hay algo divertido en las personas que practican en bondage, y es que, cada vez que sienten la tensión de las cuerdas sobre sus cuerpos, se excitan más, es la sensación que da la falta de libertad un afrodisiaco para esas personas, y más ver como otro lo hace con tanta calma. ¿Sientes lo mismo que ellos RACH?Aunque, no debería llamarte así, después de todo era una mentira más tuya, ¿No Raven?

Sintió la tensión en su cuerpo, claro que conocía el bondage, Shado personalmente le había dado clases de Shibari, sabía las sensaciones que originaban en el cuerpo, pero actualmente en el estado de su acompañante, era peligroso dejarlo continuar.

—Jason… _Raven mordió su lengua, no podía decirle que parara, eso solo incentivaría al chico a continuar, ni siquiera habían establecido reglas, esto no era una práctica de BDSM, era algo que se estaba saliendo de control.

—¡Para con esa mierda! _Gritó exasperado, presionando con más fuerza la soga, haciéndola morder su labio reprimiendo un mordisco— ¡¿Puedes dejar esa apariencia de niña inocente y virginal?! Me estas asqueando. Detesto las mujeres como tú, que aparentan ser inocentes y frágiles, y son unas malditas arpías, te pareces demasiado a esa maldita mujer.

—Talia Al Ghul _Susurró antes de sentir el nilón tensarse en sus pies.

—Esa misma maldita, ustedes son tan similares _Jason presionó su dedo índice y pulgar contra ambas mejillas de ella— Ella también le gusta manipularme, pero estoy hartó de ustedes, por mi pueden irse a la mierda.

Por momentos recordó cómo los hombres de Ra´s lo golpeaban hasta el cansancio, dejándolo atado en un calabozo a una rueda de madera, sobre un eje móvil, de manera vertical. Sus muñecas, antebrazos, piernas, tobillos y cintura inmovilizadas con las esposas, privándolo sensorialmente, dejándolo a merced de Talia, que no dudo en romperlo lentamente, rompiendo de una sola estocada cada uno de sus límites, llegando hasta el punto dejarlo de cabeza, solo para torturar su miembro, la mujer lo había hecho experimentar grandes cantidades de dolor, los ganchos se deslizaban por su zona íntima llegando a pellizcar pequeñas zonas, haciendo más agudo el dolor, el hielo fue lo más suave que experimentó, lástima que después de este la mujer le diera una sección de corriente a todo su cuerpo.

Solo cuando estuvo satisfecha con su trabajo le acomodó la posición de su cuerpo, tomando por primera vez su cuerpo, manchándolo con la sangre que ella misma evoco con una daga tajando partes de su piel.

Tomó los brazos de Raven elevándolos sobre su cabeza, mientras la besaba con fiereza, no le importaba morder su mente exigía verla agonizar como él lo hizo.

Con su mano levantó el rostro de ella, haciéndola mirar a otro lado mientras comenzaba a besar el cuello de ella, mordisqueando sin importarle dejar marcas la zona, quitó el botón que estaba en el cuello, permitiéndose explorar más la piel desnuda.

La escuchó jadear, y la frustración creció en él, no quería que ella disfrutará, quería verla pidiendo piedad.

¿Ni siquiera eso podía cumplir?

Con frustración soltó el broche, quitando la tela de los pechos.

Una ráfaga de recuerdos volvió a él, casi podía sentir una vez más la aguja perforando la carne de su pezón nada de esto estaba resultando para sentirse mejor, pero aun así continuó.

En otras circunstancias habría consentido la zona con maestría, pero ahora, lo menos que quería era recompensar a Raven, quería castigarla.

Pero no tenía ningún instrumento que le sirviera para sus planes, era tan frustrante no poder liberar todo lo que sentía, no poder usarla como lo usaron a él, a pesar de parecer que tenía el control, él no lo sentía así, y eso lo ofuscaba aún más.

—Jason.

La voz de Raven lo hizo mirarla, todo el odio seguía en el mismo lugar, pero ahora iba acompañado de confusión.

—Continúa, yo entiendo ese sentimiento, ese deseo de vengarte, y no te dejará seguir viviendo hasta que lo afrontes, solo detente si te lo pido que te detengas si digo la palabra de seguridad.

Jason abrió los ojos mirando como ella sonreía divertida, como si de un juego se tratará.

—¡Si estás intentando jugar conmigo…!

—Ambos estamos jugando, por eso si digo que te amo primero yo pierdo.

—¿Qué?

—Esa es la palabra clave, cuando escuches que la diga te debes detener.

—¿Por qué esa?

—Palabras como amor, son usadas para justificar sus acciones, tú y yo lo sabemos, y por eso jamás la diríamos, debe ser algo que no emerja por accidente.

—Los humanos somos hipócritas justificando nuestras acciones, si alguien te viola, te rompe cada centímetro de ti y te dice que te ama, ¿Lo que hace estaría bien? _Jason sonrió besándole los labios.

—Por supuesto que no, solo lo hace para engañar al otro, y por eso es perfecto para nosotros.

—No importa lo que te haga no lo dirás.

—Solo no dejes que esa mujer se meta en tú mente de nuevo, mírame a mí, yo soy la que está aquí no ella.

—¿Celos?

—No, yo no necesito trucos baratos, ¿Continuamos?

—Hasta el final.

Ambos volvieron a unirse en un beso.

Sí bien al principio Jason se había hundido en aquellas turbias aguas, ahora estando en el fondo, podía tener mejor visión de todo, no necesitaba un salvavidas que lo hiciera salir, solo algo que lo mantuviera en el fondo, lejos de las intensas corrientes que lo arrastrarán a su perdición, lejos de aquellas olas que lo revolcarían, lastimando cada parte de su cuerpo, cansando su mente.

Jason, ejerciendo su rol previamente fijado, dejó de pensar en lastimarla como habían hecho con él, abandonó la idea de vengarse de ella por mentirle, y solo se dedicó a guiarla, llevándola en un paseó por su propia sexualidad.

Deshizo los amarres que le había hecho antes, comenzando de nuevo.

—¿Sabías que estaban apretados? _Raven preguntó acariciando las zonas afectadas.

—Sí _Jason la hizo pararse, alejados de la cama, caminando hasta otro lugar tomando más cuerdas, su mirada cambió a una depredadora, similar a la que le había dado esa primera vez que se conocieron.

El bicolor camino alrededor de ella, acomodándose justo detrás.

Envueltos en un aire sensual, Jason tomó la mano izquierda de Raven desde atrás, uniendo el brazo y el antebrazo, tomó la cuerda doblada a la mitad, pasándola sobre el brazo, mientras el extremo de las puntas las pasaba por debajo del antebrazo, las puntas las metió dentro de la misma cuerda doblada a la mitad, y con diversión jaló un poco.

Fue lento, como un ritual, a medida que le quitaba la libertad a la chica, la respiración de Raven aceleraba, logrando inflar su ego.

Su aliento chocó contra el cuello de ella, mordisqueando la zona, mientras sus manos seguían atando. Cuando terminó esa parte, hizo a la soga rodear de manera vertical por las tres vueltas que le había dado, pasó las sogas por sobre los pechos, repitiendo el mismo proceso con el siguiente.

Una vez atada, jaló los extremos de la cuerda haciéndola arquear la espalda.

—Arrodíllate para mí Raven _Dejó escapar mordisqueando su oreja.

Jason estaba liberando lentamente la frustración de ser abusado cuando adolescente, era una manera de liberar tensión, lo hacía más sutilmente que al principio.

—Oblígame _Raven sonrió al sentir como Jason acomodaba una de sus manos en su vientre acercándolo más a él.

El bicolor sonrió siguiendo los amarres, al final la inmovilizó a tal punto que sus piernas estaban atadas, de igual manera que sus brazos, su espalda tenía una X y debajo de esta la soga pasaba una vez por su cintura, debajo de dicha atadura pasaba el extremo, que sostenía Jason con fuerza, la parte adversa a la que sostenía Todd, en encontraba pasando sobre la intimidad de Raven, rozando cada vez más cuando ella se movía o cuando Jason jalaba.

Por su poca movilidad había terminado en el suelo, con el chico sonriéndole con prepotencia.

—Estaba esperando tanto tenerte así. Aunque que seas la prometida de Damian le agrega más morbo a la situación.

—Creí que Damian no te diría eso.

—Oh y no lo hizo, no me contó nada, inventó una historia la cual creí, y ahora, me vengaré acostándome con su prometida.

—Lo haces sonar como un fetiche personal.

—Ahora lo es _Jason la escaneo fijamente, para luego mirar toda la habitación— Bien.

—¿Qué tienes en mente?

—Algo más divertido, muy arriesgado, y te gustará, solo que debes confiar en mí.

—Jason el BDSM es un acto de confianza. Ahora no te cohíbas.

El chico sonrió atando algunas cuerdas a las patas de la cama, Raven lo miro con una ceja alzada, viéndolo ahora caminar hasta la ventana, donde tomó ambos soportes de la ventana colgándose en ellos, una vez probado su capacidad de soportar peso, ato otra cuerda en estas.

—Bien, ahora viene la princesa _Jason tomó los extremos de la soga que estaban en el soporte amarrándolos en la cintura de ella, asegurándose de que no se fuera a rodar ni caer. A las piernas les ató los extremos que estaban en la cama, separándolas.

—Está bien, ahora no te preocupes, no te dejaré caer _Abrió las ventanas, sentando a Raven en el borde de está.

Separó la parte inferior del traje de baño, dejando la soga en medio, jaló algo más de está, presionándola contra la intimidad de la chica.

—Recuéstate y disfruta _Jason la inclinó un poco, sacando la mitad de su cuerpo fuera de la mansión.

Seguro de que no caería, se arrodillo frente a ella, posando la pierna de ella sobre sus hombros, mientras que besaba la otra, repartiendo mordiscos prolongados de vez en cuando, sus caricias comenzaron a ascender, sus dedos acariciaron los glúteos de ella, apretado de vez en cuando, subió más la soga haciéndola arquearse, mientras sus dientes se incrustaban en las piernas, estaba a pocos centímetros de su entrada, por lo que sin ninguna inhibición, deslizó su lengua en esta, delineando por donde paraba la soga.

Cuando llegó al clítoris no pudo evitar morder la zona, sonriendo al escuchar los cánticos que su pajarita le regalaba, sabía que estaba haciendo bien su trabajo, lamió el borde de la zona antes afectada, antes de descender nuevamente, deteniéndose en la entrada de ella.

Su lengua jugueteó un poco con su amante, moviéndola rítmicamente, sin llegar a entrar en ella, disfrutaba verla retorcerse, incluso se había dejado caer un poco más afirmando la confianza sobre él.

—No, detente _Raven sonrió, comenzando a echarle combustible al fuego.

Jason sonrió siguiendo el juego, esta vez introduciendo su lengua por completo, jugueteando con la intimidad de ella, el líquido salino estaba comenzando a fluir, por lo que decidió ayudarlo.

Introduciendo uno de sus dedos, simulando una penetración, con su otra mano se afirmó en la cadera de ella, apegándola más a él.

—Basta, detente _Raven se removió mordiendo su labio sintiendo su cuerpo arquearse al sentir las caricias.

Tenía que admitirlo, Jason sabía lo que hacía.

Los dedos de él se movían con maestría, no los sentía toscos, incluso parecía que fueran parte de ella, acariciando sus paredes, abriendo pasó la lengua de él siguió acariciando, esta vez también succionando el sitio para sentir mejor el sabor.

—¡Para! _Raven dio una embestida involuntaria que hizo animar más a su acompañante.

Antes de que ambos siguieran sumergiéndose en el placer, la puerta se abrió de manera estrepitosa.

Jason volteó sobre su sitió descuidando a la chica, que básicamente se encontraba con gran parte del cuerpo afuera.

La gravedad hizo lo suyo, haciéndola proferir un grito cuando sintió la atracción inminente al suelo.

—Raven _Jason la tomó de los pies intentando estabilizarla.

Damian frunció el ceño ante la escena, podía ver las sogas en la cama, y en la donde debía estar las cortinas, vio las piernas de la chica al borde de la ventana siendo sostenida por Jason.

Chasqueó la lengua, y sin opción, corrió hasta ellos, sosteniendo a la chica que estaba de cabeza en la ventana.

Más al fijarse bien, decidió soltarla, lanzo varios cuchillos cortando las cuerdas que la mantenía colgando.

—¿Qué te pasa? ¡Ayúdame!

—No le pasará nada _Damian camino hasta una puerta de cristal abriéndola, caminando con tranquilidad por el balcón, donde con enojo miró a Raven y luego a Jason.

—¡Suficiente Todd! No te permito que continúes lastimando a mi Beloved _Damian tomó a la chica enderezándola, con algo de brusquedad tiro de ella, estrechándola contra su cuerpo— Escúchame bien Todd, no te permito que sigas tocando lo mío, si quieres acostarte con alguien, allá afuera hay un montón de mujeres, elige una como sueles hacer y deja a mi Beloved en paz.

Jason miró a Raven, que parecía tranquila, con una sonrisa acomodó su cabello.

—Podría haberla compartido si lo pides _Todd tanteó la zona incorporándose.

Damian frunció el ceño, dejando a la chica caer en el piso, para luego entrar por la ventana, golpeando de una patada a Jason.

—¿No te quedaron las cosas claras antes?

—¿Con tu mentira? No _Jason se limpió la comisura del labio.

—¡Lárgate! _Damian le lanzó un cuchillo, incrustándolo justo en medio de sus piernas.

—No _Jason sacó esté lanzándolo para incrustarlo en la pared— Estoy hartándome de ti mocoso.

Ambos iniciaron una pelea, la cual Raven no podía ver por sus ataduras, que la mantenían estática.

Se escucharon algunas cosas romperse, y al final la puerta ser azotada con fuerza.

La puerta de cristal se abrió, revelando a un molesto Damian, que la fulminaba con la mirada.

—Te dije que no lo buscaras _Él la alzó, sus manos sujetaron con fuerza las muñecas aún atadas.

Sus ojos intentaban chocar con las esquivas amatistas, pero ella estaba anclada a un recuerdo.

Algo enojado, la soltó, tirándola al suelo, si ella quería que Jason la violara que se jodiera, ella era suya, y no estaba dispuesto a compartirla, pero tampoco a ser plato de segunda mesa de nadie.

La fulminó con la mirada, en cualquier momento ella se daría cuenta cuán importante era él en su vida, si era necesario sufrir en el camino, que así sea, ella pronto abandonaría sus tontos ideales solo era cuestión de presionarla más.

Tomó un cuchillo quitándole las ataduras, viéndola acariciar algunas zonas.

Se puso de pie.

Estaba a punto de entrar al cuarto, más unos brazos se aferraron a su cuerpo, y los fríos dedos de ella recorrieron algunas de sus cicatrices.

—Si está es tu manera de convencerme que me quedé estas fallando miserablemente, no soy como mis hermanos _Una sonrisa ladina adorno su rostro, sabía que no lo dejaría ir, pero, si ella quería que se quedará tendría que tragarse su orgullo, no se la pondría tan fácil, no después de humillarlo.

—No te quiero convencer de nada, no lo veas tampoco como un agradecimiento, solo cállate y trágate cualquier cosa que pueda hacerme querer alejarte.

Permanecieron así, por unos minutos más, antes de que Damian, le tomará la mano llevándola de vuelta a la habitación.

—Cúbrete _Le lanzó la sábana en la cabeza, antes de pegar su frente a la de ella—De ahora en adelante, búscame solo a mí y se solo mía _Damian la tomó del mentón haciendo que sus miradas chocaran, Rachel mojo su labio inferior, dándole una pequeña mordida. Con una sonrisa zorruna, el de piel canela alzó levemente el rostro de su compañera, uniéndose en un beso— Y deja de hacer estupideces.

El Wayne la soltó caminando con elegancia fuera del lugar.

Rachel se sentó en la cama mirando como Damian salía de la habitación, una vez segura que no regresaría, fijo sus amatistas ojos en un punto de la habitación.

—¿Que te pareció?

Continuará…

Shibari o Kinbaku: Es un estilo de bondage japonés, que implica atar siguiendo ciertos principios técnicos y estéticos, y empleando cuerdas generalmente de fibras naturales. La traducción de Shibari es atadura y Kinbaku atadura tensa, aunque en el vocabulario, se suele decir Shibari a la acción de bondagear a alguien.

Este es el capítulo más largo hasta ahora, tenía muchas cosas que poner en un solo capítulo así que espero haberlo plasmado bien, fueron muchas emociones juntas.

Este fic está subida en la plataforma de Wattpad.

Respondiendo comentarios:

Susy Raven: Fiu, y yo que ya andaba como homero en el seto xD Espero que sigas pensando igual, aunque nadie me encontrará donde vivo, es peor que Gotham, ambos tenían un tira y afloja con Raven. Tim es un dulzón, pero es tan frustrante a veces verse limitada por su personalidad tan… Marica. Aquí esta lo que pasó, más que nada se decepcionó de si mismo y luego llegó Talia molestándolo más. Gracias por tu comentario, todavía queda tarde por delante _guiñó, guiño.

PsycheJung: Ya se vio porque, el fuego no amaino o eso creo en esta actualización, gracias por todos tus comentarios por ambas plataformas. Sí es momento de hacerlo caer en cuenta de la realidad. El viaje sigue, esperemos a ver si se calma o no xD

Briyitt: Hola, espero que te gustará esta parte, adelante con las teorías locas, me encanta cuando un lector da sus teorías. Jason fue una víctima de las tretas de Damian, por eso el título pasado. Tim es un encanto, un niño bueno, y eso me exaspera a veces de él, pero igual lo amo. Tim tiene sus maneras y su interacción con Raven en los comics fue… Dulce, él siempre estaba allí para apoyarla. Claro que habrá más capítulos del pasado, este fic es de expiación a los pecados cometidos, y como salir adelante. Jason… explotó, pero ella lo aceptó, no se sí vestiré a alguien de mujer xD mis dedos a veces escriben por si solos. Espero que te gustará este capítulo, y sino… Ups XD

Heyimtephy: Me alegra que te encante, aunque sé que ahora la leerás por Wattpad, gracias por todos tus comentarios.

Nos leemos luego.

Sovereignty-Perfection-Doll/Blekk-Universe.