"¿Acaso esto es el infierno?" Madara Uchiha, el responsable de llevar el mundo de los shinobi a la Cuarta Guerra Mundial Shinobi estaba sin palabras debido a su situación actual.

"... No, esto no se siente como el infierno. Además, la ultima vez que estuve muerto recuerdo haber experimentado oscuridad eterna, supuse que se debía a que en realidad no existía 'otra vida', pero entonces... ¿Donde estoy?"

Entrecerrando sus ojos miro con cuidado su alrededor, estaba en el medio de una ciudad, no, llamarle ciudad seria subestimar su tamaño, probablemente esto podría ser del largo de un país.

A su alrededor las calles estaban gobernadas por cientos de personas que llevaban sus vidas como cualquier día, vendedores ofrecían sus mercancías, amas de casa lavaban las ropas y los niños jugaban en las calles entre ellos, casi como si la guerra que el había comenzado no les afectase en lo mas mínimo.

El Uchiha frunció su ceño, sus instintos le gritaban que algo estaba mal y siendo un hombre que había vivido tanto como el, supo que no eran meras preocupaciones infundadas, algo definitivamente estaba mal.

'... ¿Que debería de hacer entonces? Esto no parece ser ninguna de las Aldeas Escondidas, además no puedo sentir ni una gota de chakra en sus cuer...'

No pudo terminar sus pensamientos cuando sus ojos se abrieron tanto que amenazaban con salirse de sus cuencas, pues noto algo que probablemente debería de haber notado mucho antes.

'Mi chakra... No puedo sentir mi chakra.'

Si bien el era un hombre que había vivido experiencias que aterrorizarían al mas experimentado de los shinobis, el era un hombre que odiaba la debilidad y no poder sentir la fuente de su poder en su cuerpo hizo que una desesperación creciera en su pecho, haciéndolo perder la calma.

Sus puños se cerraron con fuerza y sus dientes se apretaron mutuamente, un sentimiento de pura rabia se hizo presente y fue entonces que la leyenda de los Uchiha explotó en un grito de rabia, asustando a todas las personas cerca. "¡MI PODER! ¡DEVUÉLVANME MI PODER!"

*Unos minutos después*

Madara se encontraba sentado en una mesa dentro de un bar, esperando de brazos cruzados y ojos cerrados en silencio.

Uno se preguntaría a que podría estar esperando, lo cierto es que después de que su rabia superase los limitas y asustar a todos los presentes, una mujer bajo las mirada de un iracundo Madara se acerco y para sorpresa del propio Uchiha, lo regaño.

"¡Hey, nuevo! Deja de tu rabieta, estas molestando. Entiendo que puede ser desorientador la primera vez que llevas pero no vayas asustando a todos por aquí, este es uno de los pocos distritos pacíficos en el Rukongai." Dijo la mujer, una mirada seria y firme en sus ojos, desafiándolo a decir algo más.

Si estuviera en el Mundo de los Shinobi, incluso sin su chakra Madara habría tomado a la mujer de su cuello y lo habría quebrado en un segundo por atreverse a manejar tal tono con alguien de su calibre, incluso sin su chakra sus músculos se sentían tan fuertes como siempre, estaba seguro de que era capaz de tal tarea.

Entonces era totalmente valido preguntar, ¿por que motivo no asesinaba esta mujer entonces? La razón era simple, por que incluso en su rabia, después de detectar que no solo nadie a su alrededor tenia chakra sino que contaban con alguna energía extraña e incluso el en su propio cuerpo la tenia, supo que ya no estaba en las Naciones Elementales.

Eso lo llevaba a su siguiente problema, no podía actuar sin siquiera un poco de conocimientos de donde estaba, por lo poco que sabia esta mujer bien podría ser alguna reina y tras matarla tendría que pelear contra incontables personas y esto probablemente acabaría en su prematura muerte.

Su lengua paso lentamente por sus labios ante tales pensamientos, una batalla reñida contra miles de subordinados buscando venganza tras matar a su líder hizo hervir su sangre, excitado ante tal idea. Su parte mas racional, por otro lado, le hizo ser cuidadoso ya que esta bien podría ser su ultima oportunidad de 'vivir' si es que estaba vivo siquiera.

Teniendo esto en mente, las siguientes palabras que salieron de su boca fueron dirigidas a la mujer que parecía estar esperando su respuesta aún.

"Pero que mujer tan vulgar." Fue la simple respuesta de Madara.

El seguía siendo Madara Uchiha después de todo, incluso si esta mujer resultase al final ser alguien importante, jamas agacharía la cabeza, ni en su vida anterior, ni en esta nueva.

"Tu... ¿¡A quien estas llamando vulgar!?" Fue la respuesta de la mujer, con ira apenas contenida.

"... Parece ser que no solo eres vulgar, sino que tu intelecto no es nada sorprendente, ¿a quien mas podría estar llamando vulgar, mujer?" Añadió Madara, añadiendo sal a la herida.

Antes de que la mujer pudiera explotar de rabia, el Uchiha levanto su palma, deteniéndola en seco.

"Esta bien, si quieres que no cause problemas me explicaras que rayos esta pasando." Declaró, y sin decir más se dio la vuelta, caminando hacia lo que suponía era un bar siendo seguido por la cuidadosa mirada de la mujer.

Y todo eso lo llevaba su situación actual, esperando de brazos sentados a que la mujer llegara y le diera una explicación.

No paso mucho tiempo cuando ella se acerco y se sentó en una silla frente a el, pareciendo insegura de toda la situación, casi como sino pudiera creer que estuviera sentada con el hombre que la había insultado hace unos minutos.

"¿Y bien? La paciencia nunca fue la más fuertes de mis virtudes, mujer." Dijo Madara.

La mujer en cuestión guardo silencio unos segundos y fue entonces que el pelinegro se tomo el tiempo de analizarla con la mirada.

Lo cierto es que era bastante agradable a la vista, aunque jamás lo admitiría en voz alta, por supuesto. Su pelo era largo, de color negro y atado en un lazo violeta, dejando caer algunos mechones en su rostro a los lados, sus ojos eran de un color verdoso y su piel era de un sano color blanco, todo esto acompañado por su bello rostro ciertamente eran una vista encantadora.

"... Shuri." Las palabras de la mujer sacaron a Madara de su análisis a su apariencia. "... Shuri Himejima, ese es mi nombre, no me llames mujer."

El Uchiha asintió suavemente, pero sin olvidar la razón de esta conversación, la presiono a explicar.

"Te llamaré Shuri entonces, mi nombre es Madara Uchiha, llámame como plazcas, pero ese no es el punto, necesito que me expliques donde estoy."

"Ah, realmente eres nuevo, ¿no es así?" Preguntó Shuri con curiosidad, ya que ver a alguien recién llegado era una rara experiencia, al menos para ella.

Madara la penetro con su mirada, tan afilada como el acero antes de declarar. "Suficiente de tonterías, he sido más que razonable hasta ahora, no respondas a mis preguntas con mas preguntas y explicame de una buena vez toda esta locura."

"Ufufu..." La suave risa de Shuri se escapo de sus labios, no es que ella no estuviera intimidada por el hombre a su lado, el realmente tenia una poderosa presencia y eso junto con su actitud dominante la habían hecho sentir algo que no sentía desde que estaba viva. "Ah, tan dominante, muy bien, si lo pones así te diré todo..."

Y así fue que tuvieron una larga conversación, en la que Shuri explico a Madara todos los aspectos básicos sobre la 'Sociedad de Almas' donde se encontraban, una vez terminada su explicación el Uchiha repaso todos los detalles en voz alta.

"Entonces, este lugar se llama la Sociedad de Almas, es básicamente donde los Shinigami se encargan de hacer llegar a todas las Almas, pues de otra forma se convertirían en 'Huecos', humanos que cedieron ante las emociones negativas y se convirtieron en monstruos, devoran otras almas con la esperanza de parar el hambre eterna. Los Shinigami viven en el Seireitei, que es esa enorme estructura que vi afuera y donde nosotros estamos ahora es el 'Rukongai' o Ciudad de las Almas Errantes, en el distrito 6, uno de los 320 distritos existentes, ¿correcto?" Termino de decir Madara, ante la mirada de Shuri.

"... No pareces sorprendido y absorbiste bastante bien todo lo que te dije, ¿seguro que eres nuevo aquí?" Dijo Shuri, desconcertada.

Madara simplemente negó con la cabeza, antes de responder. "Jamas había estado aquí, eso te lo puedo asegurar. He vivido tantas cosas que incluso mi situación actual parece razonable."

"Ah, pero si te ves bastante joven... Aunque definitivamente tienes esa apariencia, ¿como decirlo? Parece como si fueras un guerrero, seguro que alguien como tu tiene muchas historias que contar, ufufu." Opino la mujer, una suave sonrisa se había formado en su rostro mientras hablaba, claramente hablando con honestidad.

Madara inclino su cabeza ligeramente a un lado, apoyando su codo en la mesa y apoyando su rostro en esa mano, su largo cabello haciendo que unos mechones cubrieran su visión.

"Tal vez un día te las cuente, aunque ahora que estoy muerto supongo que ya nada de eso importa... Incluso mis mayores sueños están ahora fuera de mi alcance." Expreso Madara, y por fin un sentimiento que no fuese la ira o indiferencia se escapo de su voz, algo que parecía incluso vulnerable, este era un hombre sin un objetivo después de todo.

La mirada de Shuri se suavizo y sin pensarlo dos veces extendió una de sus manos hacia la mano libre del hombre, agarrándola suavemente y consolándolo con sus siguientes palabras. "Vamos, la muerte no necesariamente significa el final, puedes pensar en ello como un nuevo comienzo."

Madara alejo su mano de la mujer con un bufido, asegurándose de exterminar esa muestra de vulnerabilidad que habia mostrado y respondió.

"Hmph, no necesito tu lastima, Shuri." A pesar de sus palabras, su mirada se suavizo un segundo antes de agregar. "...Aunque es apreciada."

Ambos mantuvieron una conversación sin mas unos cuantos minutos más, en lo que Shuri se ofreció a pedir unas bebidas para los dos hasta que la curiosidad de la mujer no pudo resistir mas y pregunto algo interesante.

"Por cierto, Madara... He estado pensando en preguntarlo hace un rato, espero no sea personal pero, ¿que pasa con tus ojos?" Pregunto Shuri cuidadosamente, temiendo que fuese algo personal.

Los ojos de Madara se abrieron repentinamente en sorpresa, sin poder creer que el mismo se había olvidado de confirmar si su poder ocular seguía con el.

"¿Que pasa con mis ojos? ¡Dime! ¿¡Como se ven!?" Su voz se había elevado sobre el final, con emoción apenas contenida por saber del destino de sus ojos.

Shuri pareció sorprendida por su cambio en actitud pero viendo que era algo importante para el hombre se apresuro a responder.

"Uh... Es difícil de explicar pero, son color rojo con... ¿Una especie de mancha negra? No, no es una mancha, es un tomoe." Termino de explicar la mujer, satisfecha con su explicación.

La boca de Madara pareció colgar abierta, sin poder mantener su rostro estoico mientras miles de pensamientos lo ametrallaban en su cabeza.

'¿Como es tal cosa posible? ¿El Sharingan? ¿Y por si fuera poco en su estado más básico?'

Analizando la nueva extraña energía que tenia en su cuerpo pudo determinar que su Sharingan parecia estar succionando de esta nueva energia para funcionar, por lo que continuo formulando sus pensamientos.

'Parece que esta energía que Shuri llamo Reiatsu esta actuando como lo solía hacer el chakra, lo que me permite mantener mi Sharingan activado, supongo que cuando explote de ira active inconscientemente mi Dojutsu... Solo puedo suponer que su estado actual se debe a que con mi muerte su evolución se reinicio, pero eso no es más que una mera inconveniencia.'

Una sonrisa salvaje se formo en su rostro una vez que termino de aclarar su mente, sin notar que esta nueva expresión parecía deleitar a la mujer a su lado, a quien claramente le agradaba este lado suyo.

Ignorando todo esto, cerro y abrió sus puños, intentando manipular el Reiatsu en su interior y encontrando para su sorpresa que no era realmente tan complicado, esto lo llevo a emocionarse aun mas, haciéndolo hacerse una promesa interna en su mente.

'Si, con este poder y mi Sharingan... Incluso si mis poderes no son una fracción de lo que eran antes, subiré hasta la cima de este mundo, aplastaré a todos los obstáculos y entonces yo, Madara, ¡Me convertiré en el más fuerte!'

Y sin poder contener más su estado de ánimo, estallo en una carcajada en medio del bar, perturbando a todos los presentes por igual.

*Fin del primer capítulo*

¡Ahí tienen el primer capítulo! ¿Qué opinan? Ah, por cierto, tengo que aclarar algo IMPORTANTE para que no exista confusión, Madara y Shuri son la excepción a la regla, no hay más personajes de Naruto ni High School DxD en la Sociedad de Almas, la razón es porque fueron 'transportados' por un ser ahí. ¡Eso no quiere decir que no vayamos a ver a nadie de Naruto ni DxD! Más adelante si se verán a todos los personajes, pero no estarán en la Sociedad de Almas.

En cuanto a las habilidades de Madara, hm... Como decirlo, como no puede usar chakra, no tiene acceso a ninguno de sus jutsus pero su destreza en taijutsu sigue igual que antes, eventualmente podrá recrear genjutsus por medio del reiatsu ya que posee el Sharingan.

En fin, quiero hacer un par de preguntas pues aun no me decidí en el curso que debería de tomar esta historia.

¿Debería Madara unirse con Aizen una vez se conozcan? ¿O debería quedarse en la Sociedad de Almas? Quiero saber que opinan porque honestamente me gustaría escribir cualquiera de las dos.

¿Cuáles piensan que serán los poderes de la Zanpakuto de Madara cuando consiga una?

Por favor dejen reviews, así subo más rápido.