Capítulo 4: Me quedo con la sensación de no tener las cosas claras.
El chico se levantó abruptamente de la cama cuando oyó que se cerraba la puerta de la casa y unos pasos en el vestíbulo. Supo entonces que ya había llegado. Ni siquiera se molestó en buscar unas pantuflas. Solo salió de su habitación y corrió escaleras abajo. Corrió tan rápido que casi atropella a su nana, que también había despertado al oír que él había llegado. Cuando llegó al vestíbulo, el maletín ya estaba, como siempre, en el sofá violeta, solo que ahora un conjunto de tes maletas también acompañaban la maletín. La luz de la cocina estaba encendida y la esencia de café descafeinado comenzaba a llenar la planta baja de la casa. El chico se dirigió a la cocina y antes de saludarlo se detuvo a contemplar al hombre que azucaraba su café.
De hecho, nunca le molestó tener un padrastro. Su mamá había insistido en que Charles Raymond había sido una manera de la vida para compensar la muerte de su padre cuando él tenía apenas unos meses de nacido. Charlie, como él lo llamaba entonces, lo aceptó como su hijo de sangre e incluso le dio su apellido. Rachel, su mamá, habían encontrado en él un nuevo esposo que valoraba y amaba cada aspecto de la vida de la mujer, incluyendo a su pequeño hijo. Pero como es la vida, nada es eterno, ni siquiera el amor incondicional de Rachel. Una noche de lluvia y un auto perdido podían acabar con él
Apenas tuvo tiempo de despedirse de ella en la fría habitación del hospital. Su delgado cuerpo había sido fuertemente golpeado y ya no podía seguir luchando.
El día del funeral, como el día del accidente, llovía a cántaros y todo el futuro se veía como un gris horizonte. Cuando el ataúd descendió, él se sujetó fuertemente a la mano de Charlie y por primera vez le dijo "Papá".
Ahora, a trece años de la partido de su madre, el chico podía ver en Charlie a su amigo más confiable y que a pesar de ser el presidente y el representante de la Coalición Tierra, le entregaba todo lo material, y sobre todo, el amor que un padre le entregaría a su más amado hijo.
-Papá- dijo el chico de enormes ojos azul turquesa, cabello dorado, piel pálida y musculosos brazos y piernas, junto com el torso y espalda esculpidos por el trabajo de varios años en la academia militar.
-Jason, ¿qué haces despierto a esta hora?- preguntó el hombre de cabello negro azulado con la pajarita deshecha alrededor del cuello.
-Te estuve esperando y me quedé dormido. ¿Cómo estuvo el viaje?
-Productivo, creo que le tratado con Nourasia estará listo en menos de tres meses.
-¿Tan accesible fue el rey?
-Justo lo suficiente. Es un sujeto muy diplomático y analítico- contestó Charlie dirigiéndose al sofá con la taza de café que Rachel había usado. Solo el maletín seguía ahí, las maletas probablemente ya se las había llevado la nana para lavar y desempacar.
-¿Y trajiste el representante de Nourasia que querías traer?
-No precisamente. Hubiera preferido que le heredero fuera el enviado, pero traje a su hermana, la princesa Amina.
-¿Y dónde está ella?- preguntó Jason observando como su papá sacaba varios papeles del maletín.
-En casa de Don Wei- Jason soltó una risita y Charlie lo miró extrañado- ¿Qué es tan gracioso?
-Que no creo que Eva esté fascinada con la visita de una princesa en su casa. Es decir, ella es tan enérgica, y divertida, y competitiva, y bonita...
-¿Bonita, eh?- lo interrumpió Charlie, a lo que Jason se sonrojó.
-Bueno, sí, es simpática. No pienses que estoy enamorado, solo digo que no creo que esté a gusto con la situación.
-Tal vez estaba un poco consternada, pero fue muy atenta con ella- Charlie buscaba un papel entre todo el montón que tenía ahí.
-¿Qué buscas, papá?- preguntó Jason leyendo uno de los papeles revueltos en la mesa de centro.
-Algo que dejaron en mi oficina para ti.
Charlie encontró lo que buscaba. Un sobre blanco con el nombre de Charles Raymond y Jason Raymond encima.
-¿Qué es?- preguntó al recibir el sobre de las manos de su padre.
Charlie se encogió de hombros y comenzó a guardar otra vez los papeles. Jason rasgó el papel. Realmente había sido un acto increíble de la humanidad el querer preservar un medio tan simple y antigua como eran las cartas.
Dentro una hoja blanca membreteada describía metódicamente la herencia que Rachel había dejado a Jason por si le sucedía algo a ella. La herencia debía de ser liberada cuando él cumpliera 19 años, y los había cumplido dos semanas atrás.
-¿Entonces?- preguntó Charlie al ver la expresión de asombro de Jason.
-Es de Marshall, el abogado de mamá- Charlie se sentó junto a él para observar la carta- Al parecer ella me dejó su dinero en una tarjeta.
-¿Y cuál es la cantidad?
-$3000000 de dólares- contestó Jason con una tremenda expectación de saber que su mamá tuviera tal cantidad de dinero- ¿Lo sabías, verdad?
-Algo me comentó una vez. Jason, podemos dejarlo para cuando haya amanecido. Vayamos a dormir.
-Papá, me gustaría que alguien lo administrara, no quiero toda esta responsabilidad.
-Eres consiente. Bien, hijo. Mañana nos encargaremos de eso.
Jason asintió y ambos se dirigieron a su cuarto. Antes de despedirse, Jason le dio un rápido abrazo a su papá mientras le decía:
-Te extrañé mucho.
Charlie le devolvió el abrazo y le alboroto el cabello mientras lo mandaba a dormir.
Dentro de la habitación de Charlie, el observó un rato la foto de él, Rachel y Jason, y sintió una cálida sensación de agradecimiento a la mujer por haberle dado un hijo tan especial.
Su celular en el maletín sonó, y Charlie suspiró al sospechar que esa noche, a pesar del largo viaje, no iba a poder descansar a gusto.
-Presidente Raymond- dijo una voz femenina al otro lado- Don Wei llamó para para avisar que la princesa Amina ya está instalada en su casa, aunque hubo un pequeño contratiempo.
La cara de Charlie cambió de tranquila a preocupada mientras escuchaba la crónica de lo sucedido esa noche.
-Gracias por avisar- dijo en cuanto la voz terminó de hablar- si hay cualquier otra información, házmela saber.
A veces, era cansada esa transición de Charlie o papá a presidente Raymond.
SSSSSSSSSSSS
Esporádicamente, en le transcurso de la noche, unas pesadas nubes grises se habían posado sobre la ciudad. Ahora, cuando se suponía que que tendría que haber luz solar, llovía en niveles diluviales y se oía el fuerte gorgoteo de las enormes gotas de agua chocando contra el pavimento.
Eva, sentada en la mesa frente aun tazón de cereal, se debatía entre ir a Wei Racing a practicar bajo la lluvia (cosa que adoraba) o por primera vez hacer uso de su cortesía e invitar a la princesa, que aún no salía de su recámara, a desayunar o ayudarla a desempacar.
Don ya se había ido desde muy temprano y le había dado la opción de presentarse a entrenar acompañada de la princesa o llevarla a algún sitio, donde pudiera empezar a familiarizarse con la cultura terrestre. Incluso cuando terminó el segundo tazón seguía dudando de lo que iba a hacer.
Pero bueno, ya se había dicho toda la mañana que realmente no importaba que Amina fuera esposa de Aikka. Le enseñaría cosas de la Tierra, sería amable, le ayudaría en lo que pudiera y en algún momento le preguntaría algo de Aikka, solo por cortesía.
Cinco minutos después se encontraba frente a la puerta junto a su cuarto con un tazón de cereal con fresas picadas.
Tocó una ves y nadie contestó. Tocó otra vez y nada pasó. Iba a volver a tocar cuando escuchó un ruido estrepitoso en el cuarto, como muchos objetos cayendo. Inmediatamente abrió la puerta y se encontró con un escenario que juzgó como divertido e interesante.
Un minino gris estaba jugando con unos lápices en el escritorio. Un sinfín de libros, libretas, enciclopedias, un florero y otro objeto que Eva no reconoció estaban esparcidos por el suelo. Y la princesa Amina, con una prenda parecida a un camisón blanco y con el pelo suelto, se encontraba en una esquina de la habitación, con los ojos posados en el gato. Parecía que su peculiar bronceado hubiera bajado unos tonos de intensidad ante la visita del pequeño animalito.
-Princesa Amina, ¿te...se encuentra bien?- dijo Eva procurando no reírse.
-¿Qué...qué es eso?- tartamudeó Amina señalando al animal con su fino dedo.
-Es un gato. No causa ningún daño si no se mete con sus uñas- Eva dejó el tazón de cereal en el escritorio y tomó al gato en su regazo para acercárselo a Amina- puede acariciarlo, es muy suave.
Amina se acercó lentamente al felino, retrocediendo un poco cada vez que este se movía. Eva decidió que la princesa no podía acercarse, por que ella llevó al gato junto a la princesa.
-Deme su mano- dijo Eva. Amina se la dio y Eva la puso en el lomo del gatito y la incitó a moverla de arriba a abajo para acariciarlo.
Amina, al ver como el gato disfrutaba de la caricia, perdió el miedo que había sentido al verlo pro primera vez en la ventana abierta.
-¿Puedo tomarlo?- preguntó Amina.
Eva asintió y puso al gato en sus brazos. El animalito respingó un poco y buscó acomodo entre sus brazos. Al parece le agradaba.
-Princesa Amina, mi padre ya se ha ido, así que tengo propuestas para que empiece a conocer la cultura terrestre. Desayunar e ir al edificio Wei Racing para que vea un entrenamiento del equipo de carreras. Desayunar y visitar el centro comercial y comprar algunas cosas. O desayunar y caminar en el parque y tomar un helado en cuanto la lluvia cese. Usted escoja lo que le parezca más interesante.
-Sinceramente, preferiría descansar y desempacar por la mañana, y tal vez por la tarde podríamos salir a donde usted crea conveniente.
-¡Perfecto! Le traje cereal con fresas. ¿Va a tomar un baño?
-Primero desempacaré- dijo Amina abriendo su bolsa- ¿Puedo pedirle un favor? No me llame "princesa Amina" o "majestad". No me gustan esas formalidades. Solo Amina, ¿está bien?
-Y yo no soy "señorita Eva" o "señorita Wei". Solo Eva.
-De acuerdo Eva. ¿Dónde pondré mi ropa?
Eva le mostró un ropero vacío y juntas comenzaron a colgar en unos ganchos de ropa los muchos vestidos blancos y marrones de Amina. Acomodaron unos zapatos que parecían unos flats muy delgados. En una caja, Eva vio algunas joyas como collares y pulseras, todas con el símbolo nourasiano.
Luego de media hora de explicar como funcionaba una regadera y de varios intentos fallidos, Eva se encontró sola en la habitación, recogiendo lo que el gato había tirado. El minino se veía muy contento durmiendo en la cama que Amina había insistido que usara. Eva tenía los libros en la mano cuando notó en el piso un objeto que pudo haber reconocido en otra galaxia. Una corona nourasiana. No igual a la de Aikka, pero muy parecidos. La de Amina era como un aro que al frente tenía el símbolo de Nourasia y a cada lado de el pendían de un hilo dorado dos piedras en forma de lágrima, como unos diamantes.
Eva recorrió con su dedo cada parte de la corona, y por un momento se imaginó que era ella quien la usaba.
-Eva, no sé que hacer para que el agua ya no brote- La voz de Amina la regresó a la realidad. Dejó la corona en la cama y entró al baño para ayudar a Amina.
La encontró envuelta en una toalla que la había dado. Inmediatamente se dio cuenta de las perfectas proporciones del cuerpo de la princesa. Rió para sus adentros al pensar en que Aikka se habría fijado en ella por su cuerpo.
Eva ayudó a la princesa a vestirse y se sorprendió por los delicados pliegues y las muchas costuras que tenía uno de los vestidos de Amina. Parecía que solo fuera un vestido blanco sin mangas, pero tenía lugares donde se sujetaba una parte de la zona inferior del vestido para unirse a la altura de su cadera, formado un bonito y delicado pliegue al frente.
-¿No es pesado?- preguntó Eva señalando el atuendo.
-Para nada. Es más ligero de lo que parece- contestó Amina.
-Es muy elegante, no parece un atuendo como para ir al parque, pero vayamos.
Amina asintió y tomó la corona en sus manos. Inconscientemente, Eva observó la corona en las manos de Amina y abrió mucho los ojos cuando la princesa pasó la mano por encima de la corona y esta se abrió en su parte posterior.
-¿Me ayudas, Eva?- dijo Amina sonriendo al ver la la expresión atónita de Eva- levanta la mitad de mi cabello, por favor.
Cuando Eva separó el cabello de Amina, se dio cuenta de que era en extremo suave, cada cabello era muy fino, no tenía ningún deterioro.
Amina puso la corona sobre la separación y la abrochó. Eva se dio cuenta que el seguro de la corona eran lo que en la Tierra podrían parecer dos letras "A", que cuando Amina volvió a pasar la mano, se entrelazaron por sus extremos.
-¿Qué símbolo es este?- preguntó Eva al soltar el cabello de Amina, que ocultó l aparte posterior de la corona.
-La hicieron con base en unas letras de la Tierra, como recuerdo de los Tratados. Son las iniciales de Aikka y Amina.
Ahí iba esa sensación otra vez. Sentir una pesadez en el estómago y ganas de dejar a la princesa ahí plantada. Justo cuando empezaba a resultarle agradable.
-¿Y porque lleva la inicial de Aikka junto con tuya?- preguntó Eva para despejar un poco la duda que aún tenía.
-Porque nuestra unión es muy especial. Lo amo y estoy segura de que él a mí. Así que quise tenerlo presente dondequiera que yo esté.
Armagedon podría ser una palabra acertada para la explosión de sentimientos que se desataron dentro de Eva. De repente lo vio todo rojo y apenas pudo balbucear una excusa para la inesperada escapatoria de ese cuarto. Corrió al suyo y la escenita de la noche anterior se repitió con aún más violencia, al grado de que un vaso terminó atravesando la estancia y saliendo por la ventana.
-¡Eva! ¡Si piensas que con un vaso me voy a ir, estás loca!- la voz de Alexandra servía como un calmante natural para el demonio en el que se había convertido Eva.
La chica tomó escaleras abajo para abrir la puerta a una radiante Alexandra, que a pesar de la lluvia, tenía un brillo especial en los ojos.
-Bueno, super piloto- dijo entrando al recibidor- ¿Dónde está el guapo prín...? ¡Oh!
Eva no se había percatado de que la princesa Amina había bajado las escaleras tras ella y ahora se encontraba de frente con Alexandra, que la observaba como asombrada y divertida.
-Eva, no sé si en Nourasia los príncipes tienen curvas y cabellos largo o a quien tengo frente a mí es una princesa.
-Princesa Amina de Nourasia, aunque puedes decirme solo Amina.
-Alexandra Goldman- dijo Alexandra tendiéndole la mano- aunque Eva me dice Alexa. Dime Alexa.
SSSSSSSSSSSS
Hacia las seis de la tarde, todo rastro de lluvia se había esparcido tan rápido como apareció. Tanto, que se podían observar las nubes tintas de rosa y naranja, espectáculo que Amina disfrutó con un helado y una botella de agua de limón.
Las tres chicas habían subido a un kiosko para poder apreciar el atardecer. Y mientras Amina, recargada del barandal, se perdía en los colores del cielo, Alexandra y Eva debatían sobre lo que estaba pasando.
-No parece que estuviera casada. Solo mírala, es tan joven.
-¿Y eso qué?- renegó Eva sentándose en un banco- No sé cual es la idea del matrimonio en Nourasia. Y en todo caso, ¿por qué Aikka me lo diría? Si no le intereso...
-¡Claro!- gritó Alexa- Porque, aunque no admitas, quieres interesarle, porque a ti, él te interesa.
Eva iba a opinar, pero prefirió quedarse callada. ¿Desde hace cuánto tiempo intentaba evitar la aceptación de que que Aikka se había adueñado de su corazón? Desde que regresó de Alwas. Tuvo que haberlo aceptado, porque desde el primer día que no lo vio, lo extrañó. Y anheló hablar con él, aunque solo fuera de alguna estupidez. Pero ahí estaba ese tonto beso de despedida que Jordan le dio. ¿Por qué diablos lo aceptó? ¿Por qué no solo le dijo que él solo era un amigo y nada más? La culpa de que probablemente Jordan había sentido alguna esperanza con ella aún la atormentaba. Pero, ¿cómo podría haberle dicho que no? El había sacrificado su vida, su existencia y todo lo que conocía porque amaba a Eva. No podía rechazarlo, no con esa tremenda deuda que acababa de adquirir por conservar su vida en la Tierra. ¿Realmente era capaz de reprocharle a Aikka que se hubiera casado, cuando ella misma lo había traicionado? Tal vez en algún momento del periodo de carreras, Eva podía asegurar que le gustaba Aikka. A veces, solo se puede percibir una mirada envolvente diferente a todas las demás. La del príncipe, fue muchas veces diferente.
-No.
-¿No qué, Eva?
-No le intereso. Él ya encontró a alguien que lo ame. Y puedo vivir con eso.
-Pero si tú lo...
-De acuerdo, lo admito- interrumpió Eva a Alexa- Sí me gustaba. Aún me gusta demasiado. Creo que incluso lo amo. ¿Pero qué cambia eso? Si se lo digo, si es que algún día lo veo, ¿va a dejar todo, su reino, su planeta o a ella, por mí? La respuesta es no, Alexa. No lo hará. Porque él no me ama.
Alexa pudo ver como los ojos de su amiga se tornaban vidriosos conforma hablaba. El labio le había empezado a temblar y tenía los puños cerrados con fuerza. Alexa le sonrió y recogió una lágrima de Eva con su dedo.
-Ve a caminar sola un momento. Lo necesitas. Yo me encargó de la princesa.
Eva asintió y se levantó del banco, justo a tiempo para ver como Amina se daba la vuelta para unírseles. Eva bajo del kiosko y se internó en una parte boscosa del parque, donde pudiera confrontar sus sentimientos sin que la responsable de que todo se hubiera desatado la viera.
Mientras, en el kiosko, Amina se reunía con Alexa para preguntar acerca de la huida de Eva.
-No te preocupes Amina, está bien. Solo necesita un momento a solas- dijo Alexa restándole importancia al asunto con un gesto de manos.
-¿Es que hice algo inapropiado?- se preocupó Amina, pensando que tal vez su plan estaba traspasando los límites al hacer sentir mal a Eva.
-No. Bueno, no tú precisamente.
Amina ladeó la cabeza en señal de incomprensión y Alexa suspiró.
-¿Puedo hacerte una pregunta personal?- preguntó Alexa. Amina asintió- ¿Qué tipo de relación tienes con el príncipe Aikka?
Amina sonrió y movió la cabeza de un lado a otro.
-¿Sabes algo? Eva se apresuró a juzgarme y tomó conclusiones apresuradas.
-¿De qué hablas?- cuestionó Alexa cruzando lo brazos sobre su pecho.
-Me refiero a que Eva no se tomó el tiempo para conocerme y no interpreto correctamente lo hechos, aunque debo admitir que es algo que esperaba que hiciera- Alexa parecía confundida- Creo que estás de acuerdo, Alexa, que es intolerable ver sufrir a alguien que aprecias con todo tu corazón, sobre todo cuando todo es por amor. Mi hermano ha tenido que soportar tormentos porque supone que Eva lo ha olvidado y está con alguien más.
-Espera, espera. ¿Aikka es tu hermano?- preguntó Alexa caso gritando.
-Mi hermano gemelo, para ser más específica.
-No lo puedo creer- decía Alexa, casi irradiando la diversión que la situación le provocaba.
-Alexa, ese era mi plan. Hacer pensar a Eva que yo era esposa de Aikka, por muy descabellada que suena la idea. Supuse que así, Eva podría decirme lo que siente por Aikka y yo podría decirlo lo de él.
-¿No habría sido más fácil solo preguntárselo?- dijo Alexa, aún riendo.
-Tal vez, pero solo piensa en lo romántico que será cuando se encuentren y Aikka le diga la verdad.
-Sí, será precioso- afirmó Alexa- lo que no creo que sea tan precioso es la rabieta posterior a la sorpresa.
Amina y Alexa rieron, convirtiéndose de un instante a otro en cómplices.
-Te apoyo en tu plan. Cuentas conmigo. Realmente tenemos que juntar a esa parejita.
Justo cuando sellaban su pacto con un apretón de manos que tomó por sorpresa a Amina, Eva apareció subiendo las escaleras, con el rostro más sereno y una botellas de agua natural.
-¿Todo bien, Eva?- preguntó Amina.
-Sí, todo en orden. Creo que ya deberíamos irnos.
Las chicas asintieron y bajaron del kiosko para atravesar el parque. Estando muy avanzada la tarde, al parque lucía abandonado y sombrío, el viento aullaba entre las ramas de los robles y el sol dejaba lucir sus últimos rayos.
-¿Dónde están todos los humanos?- inquirió Amina casi al llegar al coche que las esperaba.
-En sus casas, ya casi es hora de cenar. Mañana podemos ir al centro comercial. Ahí hay muchos humanos y es un lugar divertido. ¿Podemos ir, Eva?- suplicaba Alexa mientras subían al auto.
-Tengo entrenamiento por la mañana. Jason me estará esperando.
-Podemos acompañarte al entrenamiento y en cuanto termines vamos juntas al centro- sugirió Alexa.
-Está bien. Comienzo a las diez, terminó a las doce.
-Entonces está arreglado- celebró Alexa- ¿Tomamos café en tu casa?
-Claro, ¿por qué no?
SSSSSSSSSSSSS
El sonido sordo de dos floretes chocando resonaba en la habitación. Dos pares de pies se movían de un lado a otro, cada uno tratando de imponer su marcha sobre la de su contrincante.
El aliento cálido de los muchachos había calentado la habitación, a tal grado que las gotas de sudor se debían al calor y no al esfuerzo que el esgrima requería para llevar a cabo un espléndido duelo.
Los floretes volvieron a chocar en el aire. Luka reaccionó más rápido y se separó del arma de su hermano. Dio una vuelta sobre su talón para intentar tocar a Aikka por su costado derecho, pero este se agachó justo a tiempo para evitar el florete. Dio un paso hacia el frente cuando estuvo de pie y embistió hacia adelante. Luka lo esquivó hábilmente dando un salto invertido en el aire, aterrizando en uno de los bancos dispuestos en el cuarto. Luka decidió que después de casi una hora combatiendo y estando empatados a un punto, era el momento de terminar con eso. Bajo de un salto del banco y chocó su florete contra el de Aikka. Sabía que su hermano era ágil, pero cuando los movimientos de us adversario eran más rápidos, podían hacerlo perder su concentración. Así que tomó ese camino. Mientras seguían luchando, aumentó poco a poco su velocidad y dirección, hasta que Aikka dejó de atacar y comenzó a defenderse. Apenas podía seguir el ritmo de Luka, y en un momento de indecisión, Luka lo había atrapado contra la pared y ahora la garganta de Aikka se encontraba, literalmente, entre la espada y la pared.
-Suficiente, Luka, suelta a Aikka- ordenó Canaan levantándose del sitio desde donde había visto toda la pelea.
Aikka arrojó el florete al suelo, sentía que le rapaba la garganta. Luka, recargado de la pared, recuperaba el aliento. Lo cierto era que podían con toda la guardia real y no acabarían tan cansados como cuando ambos se enfrentaban. Los príncipes eran aguerridos.
-Creo que estamos de acuerdo en que Luka es el ganador. Aikka, es fundamental que aprendas a mantener todo tu ser concentrado. En el pasado te ha costado victorias más importantes que un simple duelo. ¿Haz entendido?
Aikka asintió, enojado consigo mismo por lo que le consideraba una "lenta destreza mental".
-Mañana lo intentaremos de nuevo. Por hoy es todo. Pueden retirarse.
Los príncipes hicieron un ademán de reverencia al maestro y salieron de la habitación. La noche nourasiana había descendido cuando los príncipes montaron en G'dar para volver al palacio.
-Deja de ignorarme Aikka. ¿Cómo te explico? La adrenalina de la competencia me superó- se excusaba Luka después de que Aikka no le dirigiera la palabra en todo el viaje.
-Me ridiculizaste frente a Canaan, hermano.
-Prometo ser manos competitivo mañana, pero no me ignores. No ahora. Sabes como me siento y lo único que quiero es saber que sin importar estos cambios, tú me apoyarás- dijo Luka. Aikka asintió.
-¿Hablarás con nuestro padre?- preguntó Aikka preparándose para aterrizar.
-Nuestra madre ha insistido en que lo hiciera, él sabía todo desde un principio. Tal vez después de la cena.
Aikka tomó el hombro de su hermano, como diciendo "todo estará bien".
Apresuró el vuelo de G'dar y pronto se vieron frente a las puertas del palacio. Mientras caminaban hacia el comedor, Luka recordó que había un asunto que quería platicar con Aikka.
-Hermano, la joven Cairen, ella... mmm... ¿Cómo es?- Aikka levantó una ceja, como si no entendiera a lo que Luka se refería- Bueno, me refiero a su carácter, su manera de ser.
-Pues es muy educada, se ha mostrado amable y prudente. Yo, no sé que más decir.
-Creo que también es bonita- dijo Luka agachando la mirada.
- Sí, también. ¿A qué viene la pregunta Luka? ¿Acaso la joven Cairen ha logrado redirigir tu atención?
-No, o bueno, tal vez solo me impresioné. Aún no he hablado con ella, Aikka rió un poco antes de entrar al gran comedor.
Como siempre, el rey Lao estaba en la cabecera y a su derecha la reina Nuri. Los asientos de Luka, Aikka y Laila estaban juntos, para que a la izquierda del rey pudieran estar el noble Sikar y Cairen. La silla de Amina, junto a Laila, daba un poco de nostalgia. La reina había puesto un ramo de peculiares flores de grandes pétalos de color violeta y con un aroma dulce.
Después de la ya conocida reverencia a sus padres y un saludo a Sikar y Cairen, los príncipes tomaron asiento y la cena comenzó. Todos, incluso los que tenían oprimido y lastimado el corazón, convivieron y platicaron. Cairen se esforzó por agradar a todos, incluso a la pequeña Laila, que a cada oportunidad externaba su congoja por la partida de su hermana. Pero él la seguía distrayendo. Desde que llegó acompañando al príncipe Aikka, algo en él capturó su atención. Era alto, mucho más alto que Aikka, y sus ojos, sus ojos eran perfectos, como la mezcla de esmeraldas y mar. Y ese cuerpo... ¡No! Basta. No podía tener esa clase de pensamientos, aunque el fuera tan guapo.
-Aikka, ¿ya va a llegar Amina?- preguntó Laila.
-No hermana, aún no. Pero te prometo que no será mucho tiempo.
-La princesa Amina debe ser muy entusiasta y valiente- comentó Cairen.
-¿Por qué lo dice?- preguntó Luka apoyando los codos en la mesa y entrelazando sus manos.
-No cualquiera es lo suficientemente capaz y decidida para ofrecerse como representante de su planeta. Supongo que debe ser todo un honor ser embajador de Nourasia, ¿no lo cree, príncipe Aikka?
-Estoy convencido de que mi hermana insistió en ir porque estaba impaciente por conocer nuevos mundos. Espero que considere la responsabilidad que esto implica.
-Vamos hermano. No seas tan duro. Amina sabe todo eso- replicó Luka.
Cairen levantó la cabeza abruptamente. ¿Había oído bien? ¿Hermano? Ese nourasiano parecía mucho mayor que Aikka. Tal vez por unos cinco o seis años. A menos que él hubiera crecido sin control, él era el hermano mayor de Aikka. ¿No se suponía que los hijos mayores eran los herederos al trono? Todos en el reino sabían que Aikka estaba siendo preparado para sumir la dirigencia de Nourasia en cuanto fuera necesario. Debía investigar que pasaba.
La cena concluyó. Los reyes se despidieron y Aikka tomó en sus brazos a una somnolienta Laila, que comenzaba a quedarse dormida. Cairen, desde la puerta, observaba el ritual de despedida de los hermanos. El nourasiano mayor le dio un beso en la frente a Laila, ya dormida en el hombro de Aikka, y luego ambos juntaron sus coronas en la frente y ambas despidieron un tenue brillo azul en forma de chispa. Antes de irse, Aikka susurró algo al oído del nourasiano y este sonrió y juntos caminaron hacia Cairen.
-Señorita Cairen, debo dejar a mi hermana en su habitación, pero si no le molesta, mi hermano la puede acompañar en su habitación- dijo Aikka cuando llegó al lado de Cairen.
-Sí, príncipe Aikka. Gracias- contestó ella reverenciándose para despedirse.
Aikka salió del comedor y Cairen sintió un cosquilleo al verse sola con el nourasiano que la había impresionado.
-Señorita Cairen- dijo él tendiéndole el brazo para que se sujetara- la acompaño.
Cairen se sonrojó al recordar el sonrojo que también sufrió ante la misma muestra de caballerosidad de su hermano la noche anterior. Pero cuando tomó el brazo del príncipe, no sufrió ese rubor, sino más bien sintió un calor que le recorrió el brazo.
Ambos salieron del comedor y se encaminaron a los pasillos que llevaban a la zona de recámaras.
-Creo que se está cometiendo una injusticia, majestad- dijo Cairen, armándose de valor para iniciar una conversación.
-¿Qué clase de injusticia?- preguntó Luka, alarmado.
-Usted sabe el nombre de su servidora, pero yo no sé el nombre de mi príncipe.
-¡Oh! Perdone mi descortesía. Soy el príncipe Luka I.
-Y es hermano mayor de los príncipes Aikka, Amina y Laila, ¿cierto?
-En efecto.
-Vaya. Perdone mi atrevimiento, pero no entiendo porque el príncipe Aikka es heredero al trono si usted es mayor que él.
-Ah. Bueno yo...- tartamudeó Luka, haciendo pensar a Cairen que había cometido la peor de las imprudencias- Yo, no quería gobernar y mi padre decidió que el rey sería Aikka.
-Ya veo. Disculpe si me porté como una entrometida.
Luka negó con la cabeza, pero no habló el resto del camino. Un poco frío, se despidió de Cairen con una reverencia, y ella, discretamente, se fijó en qué habitación entraba.
La penúltima.
-Así que eras tú a quien vi anoche. ¿Qué te pasó? ¿Y por qué no quieres reinar si es tu derecho?- dijo Amina antes de cerrar la puerta, con varias sospechas formándose en su mente.
SSSSSSSSSSSSSS
Esta había sido una de las mejores noticias e ideas que los Creadores le habían dado a conocer desde que su reinado como Avatar empezó.
La revancha de la Gran Carrera de Ōban.
Una manera para conmemorar el aniversario de los 13 mil millones de años del nacimiento del planeta Madre.
Él había propuesto que se organizara una carrera. Nunca imaginó que los Creadores querrían reunir a los competidores de la carrera de hace dos años, excepto, claro, los que perdieron la vida en el intento, de los cuales, sus planetas de origen tendrían que mandar un representante.
Pero esta vez serían diferentes. El azar escogería 18 planetas para que se enfrentaran en carreras. Los 288 planetas que habían concursado se repartirían entre los planetas sedes. 16 planetas por planeta sede. Y el Avatar era quien escogería y asignaría los grupos de planetas, aunque los planetas sedes serían seleccionados por los Creadores.
Pero no importaba. Eso solo significaba que tendría que ir a notificar 288 planetas acerca de su obligación de participar en la carrera. Y había un planeta, el más especial y el que dejaría hasta el final. Planeta Tierra. Aunque claro, había unas cuantas a las que no sería tan agradable visitar. El Imperio Krog, por ejemplo, que estaba totalmente hostil por las represalias en su contra. O Nourasia, y no porque fueran hostiles, sino porque ahí vivía su mayor rival.
-Jordan, necesitamos de ti- las voces distorsionadas de los Creadores lo llamaban para que cumpliera alguna de sus obligaciones, por lo que sus pensamientos de esa persona en especial tendrían que ser pospuestos para la noche.
Hola guapos. Antes que nada espero que se la hayan paso genial en estas fiestas y que el 2015 sea el mejor años de sus vidas. Y aquí les llegó con el capítulo 4. Miren que este me gustó mucho porque ya incluí a Jordan. Gracias por su paciencia, y aunque tengo que estudiar y hacer trámites para la universidad, les prometo que me esforzaré para que cada mes les pueda publicar una capítulo. No olviden dejar su review con comentarios, quejas y sugerencias, realmente me sirven mucho para animarme. Los quiero y nos vemos en febrero.
Utatane Armstrong: Gracias por tu comentario. Y yo creo que le haremos justicia Don, poniendo igual de despistada a Eva. Espero que sigas escribiendo tan buenos capítulos de tu historia (pervertida, me encanta, jaja). No dejes de leerme.
P.D.: El nombre de la canción de este capítulo es "Tu peor error" de la 5ta. Estación.
