Capítulo 6: You'll come back, when they call you

-¡Eva! ¿Qué sucede? ¡Perdemos terreno! ¡Eva, arranca ya!- Jason sonaba desesperado. Había activado su pantalla y vio a Eva con la mirada perdida en las gradas, totalmente paralizada.

"Molly, acelera", volvió a escuchar Eva en sus pensamientos. No necesitó mucho tiempo para relacionar esa voz con un rostro. Un chico de grandes ojos castaños y cabello rubio de un lado y negro del otro. Pero también lo vio con un cuerpo de luz. No parecía él. Ella le había hecho eso. El chico se acercó a ella y lentamente posó sus labios sobre los de Eva. Inmediatamente desapareció. Eva regresó bruscamente a la realidad.

-Jordan- dijo Eva, recargando la cabeza en el manubrio.

-No, soy Jason. ¿Qué demonios te pasa, Eva?- dijo Jason notoriamente nervioso- Espera.

Jason salió de la vista de la pantalla. Eva escuchó que la compuerta del piso de la cabina se movía y presionó un botón para que se abriera. Jason subió por la escalerilla y vio un poco extrañado la mirada de confusión en el rostro de su piloto.

-Eva, vamos. Ya perdimos casi media vuelta- dijo Jason zarandeándola por los hombros.

-Jordan, es él…-seguía diciendo la chica.

-¡Qué no! ¡Soy Jason! Y si no reaccionas voy a manejar yo, y no responderé si estrello la Arrow- gritó Jason con las manos en la cabeza. Eva no respondió- De acuerdo, te lo advertí.

Jason tomó por la cintura a Eva, que rezongó un poco, y la dejó en una esquina de la cabina. Montó a la moto y después de persignarse, presionó el acelerador y la nave salió disparada dando ligeros tropiezos y avanzando en forma de zigzag.

SSSSSSSSSSSSS

En las gradas, Don, Jordan y Raymond lucían atónitos ante el espectáculo. Aunque si había alguien furioso, ese era Don.

-Don, ¿hay algún problema con Eva?- preguntó el presidente.

-No tengo idea. Pero esto le costará una noche entera de entrenamiento.

-Eva no está conduciendo la nave- dijo Jordan secamente y con los ojos cerrados.

-¿Qué?- preguntaron Don y Raymond al mismo tiempo.

-Es alguien más. Un chico- respondió Jordan abriendo los ojos.

-Don, no será…-empezó a decir Raymond.

-Ni lo digas, Raymond. Él no sabe conducir una nave, no que yo sepa.

Jordan optó por no decir nada y se concentró en la figura de la nave. Vaya que había metido la pata esta vez. No tenía por qué haberle hablado. Claro que ella podía hacerlo sin que su propia y estúpida voz interviniera. ¿Siempre tenía que echarlo a perder?

SSSSSSSSSSSSS

Sentadas en las gradas, dos chicas observaban un tanto desconcertadas los recientes hechos.

-Yo no sé mucho de carreras, pero no creo que eso sea normal- dijo Amina muy atenta a los movimientos de la nave.

-No sé qué le ha pasado, ella no es así. De hecho, siempre es la primera en salir- contestó Alexa notoriamente preocupada- ¿Puedes ver o sentir qué pasa?

-Espera- Amina cerró los ojos y levantó la mano en dirección de la torpe nave. Su cuerpo entero fue cubierto por un brillo azul que parecía vibrar- Mmm… hay dos entidades, una de ellas conduce y la otra está como… perdida… creo que es… ¡Ey!- Amina gritó y arrojó su cuerpo hacia atrás, como si la hubieran empujado.

-¡Eh, Amina!- se asustó Alexa deteniendo el cuerpo de la princesa- ¿Qué ha pasado? ¿Demasiada energía?

-Alguien interrumpió mi visión. Fue como un empujón- replicó Amina buscando en las gradas. Encontró algo- ¿Quiénes son ellos?

-Mmm… al papá de Eva ya lo conoces. Estás el presidente Raymond, que también es papá del artillero de Eva y… ¿Quién es ese tipo tan extraño?- preguntó Alexa señalando al chico con túnica morada.

-¡Él interrumpió mi visión! Lo estoy sintiendo. ¿Pero quién se cree que es?- preguntó Amina en un perfecto tono de princesa ofendida.

-Te está observando el presidente- indicó Alexa sacudiéndola ligeramente del hombro- Ahora viene hacia acá…

-Princesa Amina- dijo el presidente frente a ella. Amina se puso de pie y extendió la mano para recibir su habitual saludo- Se ve radiante hoy. ¿Qué tal su estadía en el planeta?

-Ha resultado toda una aventura. Ahora mismo estoy muy conmocionada. ¿Usted sabe lo que le está pasando a Eva?

-Todo estará bien, majestad- interrumpió Don detrás del presidente.

-Señor Wei, perdone que me entrometa en lo que no me importa, pero ¿Quién es la persona que está ahí?- preguntó Alexa.

-Supongo que Eva te ha hablado sobre su antiguo artillero, Jordan, y cuál fue su destino- dijo Don sin dejar de mirar la carrera.

-Por supuesto, él terminó siendo el Avatar- Alexa reflexionó un momento- ¡Dios mío! Él es el Avatar- Don asintió y la princesa Amina se llevó una mano a la boca.

El Avatar comenzó a caminar hacia donde estaban todos, seguido por los guardaespaldas.

-Jordan- dijo el presidente-permíteme presentarte a la princesa Amina de Nourasia, embajadora de su planeta por los Tratados.

-Es un placer, gran Avatar- dijo Amina reverenciándose.

-Mucho gusto en conocerla, princesa Amina. El rey Lao es…

-Mi padre. Soy hermana gemela del príncipe Aikka, estoy segura que lo recuerda.

-Por supuesto. Lo he visto hace unas horas- indicó Jordan.

Amina sonrió y volvió la vista a la carrera. A lo lejos, se alcanzaban a ver las primeras naves que iban a completar la primera vuelta.

-¡Por cierto!- un grito de Alexa sorprendió a todos- Hola, señor Avatar, me llamó Alexandra, dígame Alexa. Soy la mejor amiga de Eva.

-Hola Alexa. Solo dime Jordan- dijo el chico sonriendo.

Fuertes estruendos que aumentaron y disminuyeron los distrajeron de su conversación.

Las primeras tres naves acababan de completar la vuelta uno. Segundos después, pasaron otras dos naves. Y de la fabulosa Arrow no se veía ni rastro.

La tranquilidad con la que Don observaba la carrera hacía pensar que estaba muy sereno, pero solo los que lo conocían bien sabían que por dentro, su sangre hervía.

Un golpe lejano los hizo voltear a todos. A lo lejos, la Arrow avanzaba dando tropiezos con cada pared con la que se encontraba. Durante unos segundos avanzó recto, pero se desestabilizó y volvió a chocar su reactor izquierdo contra la pared. Un momento más de estabilidad y al siguiente la nave giró bruscamente de derecha a izquierda, de arriba abajo y chocó contra todo lo que estaba a su paso. Justo en la curva, la Arrow chocó de frente con los muros y cayó estrepitosamente al suelo.

Todos en las gradas cerraron los ojos ante la sorpresa, alguno incluso se llevó las manos a la boca para ahogar un grito.

-Vamos Molly. Reacciona-decía Jordan para sus adentros a sabiendas de que Molly lo oiría en sus pensamientos.

-Stan-decía Don al micrófono- ¿Qué demonios está pasando con Eva?

-No sabemos que la desconcentró. Hace un minuto estaba totalmente fuera de sí. Ahora mismo se ha recuperado y al parecer tomara de nuevo el control de la nave-Jordan alcanzó a escuchar la respuesta de Stan.

Y, en efecto, a los pocos segundos, la Arrow se levantó casi elegantemente y subió a una velocidad muy alta para retomar la curva por la izquierda, desapareciendo de la vista en la curva.

Para sorpresa de todos, medio minuto más tarde, y aunque atrasada por casi media vuelta a los corredores que recién pasaron, la Arrow IV completaba su segunda vuelta. Ahora se veía ligera, magnífica, tomando las curvas cerradas por dentro y acelerando uniformemente.

-Stan, ¿a qué distancia está el corredor e último lugar del resto?-preguntó Don a su micrófono, sin querer exaltar que el último lugar era Eva.

-Exactamente un cuarto de vuelta atrás, señor- contestó Stan.

-Cubre las gradas- ordenó Don.

Las gradas vibraron y de la parte más alta comenzó a extenderse hacia abajo un cristal cóncavo transparente. Los guardaespaldas detrás del presidente se acercaron a él y al Avatar, como si intentaran defenderlos.

-¿Qué es esto, Don?- preguntó el presidente.

-Espera un momento, lo agradecerás- respondió Don- Stan, ¿Eva ha acortado distancia? Perfecto. Puedes dar la instrucción.

-¿Qué instrucción?- preguntó Amina cada vez más impresionada.

No hizo falta que Don contestara. Sonidos de detonaciones hicieron que todos voltearan. Destellos rojos recorrían trayectos de pista. Algunos se impactaban contra la pared, pero la mayoría terminaban estrellados en los cascos de las naves.

Amina aún no entendía que pasaba hasta que una nave naranja pasó frente a ella y pudo observar por un momento los cañones, que sobresalían de sus reactores, disparando hacia las naves que venían detrás de ella. Más atrás dos naves disparaban hacia adelante y se empujaban entre ellas, provocando que muchas chispas comenzaran a dañar la pintura.

Con terreno recuperado y enganchada en duelo con otra nave, la Arrow se acercaba rápidamente. Su torreta disparaba a diestra y siniestra, manteniendo a raya a su contrincante que había tomado por blanco la cabina del piloto.

Todos en las gradas, a excepción de Don, palidecieron ante el avistamiento de proyectiles de la Arrow dirigidas a las gradas.

Ya tenían la cabeza cubierta, cuando, para su sorpresa, las balas chocaron contra el cristal, formando una serie de ondas que se expandieron por toda la cúpula de vidrio que cubría las gradas para después resbalar y caer al piso, sin provocar casi ningún daño, salvo por los corazones que lucían desbocados.

-Menudo susto nos has dado, Don- comentó el presidente- Pero quiero hablar con el artillero de tu hija para preguntarle quién se ha creído para dispararle al presidente.

Don negó con la cabeza, riendo silenciosamente. Detrás de ellos Jordan, que también había pasado un buen susto, se preguntaba que veía el presidente de gracioso en que le artillero de Molly les hubiera disparado.

Se sintió extraño. No había pensado en que tuvieran que haber buscado un reemplazo para él. Otro artillero porque el primero había decidido convertirse en Avatar. Se sintió desplazado, y aunque sabía perfectamente que era necesario, le dolió saber que alguien más ocupaba su lugar.

Observó los movimientos de la torreta. Bueno, no era el mejor. Tenía varios tiros errados que pudo haber aprovechado. Por lo demás, parecía tener idea de lo que hacía.

Al cabo de unos minutos más, comenzaba la última vuelta. La Arrow se encontraba en tercera posición. Justo después de que el semáforo indicara el comienzo de la vuelta 10, todas las naves rugieron con más fuerza.

Todos observaron como la Arrow intentaba pasar a la nave enfrente de ella, que estorbaba cada movimiento que hacía.

Un hábil movimiento de la torreta por el lado izquierdo obligó a la nave contrincante a moverse hacia la pared izquierda, dando el paso a la Arrow.

Alexa dio un gritito que asustó a Amia cuando la Arrow emparejó su posición con la nave que toda la carrera de mantuvo al frente de todas. La Arrow, que se encontraba a la derecha, fue golpeada en su reactor izquierdo por otra nave, dando a notar que no estaba dispuesta a ceder su primer lugar. El golpe obligó a la torreta a moverse al otro lado.

La Arrow tuvo que volver a colocarse detrás de su adversario para que su artillero pudiera apuntar a su blanco.

Una serie de mini-explosiones en el aire se llevaban a cabo cuando los proyectiles de ambas naves chocaban.

En un rápido movimiento, la Arrow quedó casi pegada a la parte posterior de su contrincante. La torreta seguía disparando, y en un inesperado momento, una de esas explosiones se produjo en el casco del reactor de la nave anaranjada. La explosión fue seguida de más, y en unos segundos, el reactor derecho estaba incendiado. La nave tuvo que aterrizar de emergencia, dejando perfecta vía libre para que la Arrow cerrara su última vuelta en primer lugar.

-¡Sí! ¡Muy bien!- comenzó a gritar Alexa provocando una risa en todos los presentes.

La Arrow se estacionó en la línea de salida y se mantuvo tranquila hasta que el artillero salió de la nave gritando algo inentendible a la cabina del conductor.

La cúpula delas gradas comenzó a replegarse para que los espectadores pudieran bajar a la pista.

De un momento a otro, Jordan sintió nerviosismo y su corazón comenzó a palpitar rápidamente. Ahora mismo vería al único amor en su vida. La última vez que se vieron, pudo comprobar muchas cosas que había supuesto en todo el tiempo que duró la competencia en Oban. Estaba seguro de que, aunque no se lo hubiera dicho, Molly también sentía algo por él, algo más que amistad. También se dio cuenta de lo suaves que eran sus labios.

Con ese maravilloso segundo, perfecto segundo, sus labios sobre los de ella, encontró un mar de emociones, un océano de sensaciones y todo el universo de felicidad.

Jordan siguió caminando detrás del presidente y de Don, torpemente, pues los nervios parecían controlar su cuerpo.

-¿Aún no baja?- preguntó Jordan a Don señalando la Arrow.

-No. Al parecer la señorita no bajara hasta que Jason se controle y deje de gritarle. Pero el chico está claramente ofendido.

Jordan escuchó una sonora carcajada a su lado. El presidente lucía extraordinariamente divertido por la situación. Aun riéndose, se acercó al muchacho que seguía exigiendo la presencia de la piloto.

-Basta ya, Jason. No la presiones. Que baje cuando lo crea conveniente y que te cuente lo que pasó si ella así lo quiere- con sus palabras, el presidente Raymond parecía haber controlado un poco la ira del chico.

-Existe confianza entre ellos- comentó Jordan a Don- ¿Son amigos o algo?

-Padre e hijo. El chico es Jason Raymond. Llámalo casualidad, Jordan, pero él también viene de una academia militar, que dejó para unirse al equipo.

-Interesante, supongo que será el artillero de Eva en la carrera de Oban- comentó Jordan, divertido.

-Ningún artillero en el equipo se acopla mejor con Eva que ese chico. No es el mejor que he tenido, pero tiene talento y…- algo interrumpió a Don, que puso un dedo en su oído izquierdo para ajustar el audífono y oír mejor- Ah, eres tú… Sí, ya puedes bajar, ya está controlado. Pero aun así quiero una explicación a lo que acaba de suceder.

Jordan no tuvo que preguntar a quién exigiría una explicación. Casi al instante, el sonido de la cabina abriéndose se dejó oír y de su interior emergió una cautelosa y agotada Eva.

El Avatar, prácticamente se paralizó. Es decir, recordaba a Eva como una chica guapa, pero ahora rebasaba los límites. Su rostro, antes el de una niña, había madurado y lucía como toda una mujer. Sus labios se habían vuelto más finos. Su nariz respingona se había refinado y sus mejillas lucían un rosado rubor. Sus ojos no habían cambiado. Seguían siendo igual de expresivos. Siempre le pareció que Eva era de la clase de personas a las que solo había que mirarles a los ojos para saber cuál era su estado de ánimo.

No parecía correcto, pero Jordan se permitió dar un rápido recorrido por la figura que había adquirido el cuerpo de la chica. Si una palabra lo podía describir, era sublime. Desde sus curvaturas y pasando por cada accidente de relieve, Eva se veía perfecta.

Cuando se dio la vuelta para bajar de la cabina, Jordan pudo advertir la modificación en su cabello. Había crecido bastante. Ahora le llegaba a la espalda media, aunque, tal como lo recordaba, seguía teñido de un rojo brillante.

-Jordan ¿estás de acuerdo?

-¿Qué? ¿En qué?- preguntó Jordan confundido. Se perdió tanto admirando a Eva que no se dio cuenta de que le presidente estaba a su lado.

-Dije que opino que deberíamos ir a casa de Don para hablar con Eva de su obligación de ir a la carrera.

-A Eva y a Jason, Raymond. Necesitamos un artillero- corrigió Don.

-No creas que no lo pensé, Don. Y también me preocupa y no sé qué tan dispuesto estoy a dejarlo ir.

-Entonces hay que informarles cuando están juntos, así será…- Jordan no acabó de hablar. Un cuerpo había impactado contra el suyo y lo dejó sin habla al sacarle el aire.

Dos brazos delgados se envolvieron en su espalda y un delicado rostro se enterró en su pecho.

No había que ser muy inteligente para reconocer a la dueña del cuerpo. Instintivamente, Jordan también abrazó a Eva. Independientemente de que la amara, Jordan sintió el reencuentro de su más grande amigo. Un cálido abrazo que dejaba correr energías de alguien a quien había extrañado calamidades.

Algo lo alarmó, sintió su pecho húmedo a la altura de los ojos de ella.

-Oh, Molly- susurró Jordan abrazándola aún más fuerte.

-Jordan, yo… lo siento… yo te hice esto- dijo ella llorando.

-¿De qué hablas?- preguntó él, desconcertado por el recibimiento.

-Ahora eres el Avatar, no pudiste regresar a la Tierra con nosotros por mi culpa- se recriminó Eva.

-¡No! ¡No, Molly!- gritó él rompiendo el abrazo y tomándola por los hombros- Te lo dije, son mis decisiones.

-Pero si yo no hubiera…

-Él hubiera no existe. Existe el ahora y es todo lo que tenemos. Y yo soy feliz así- replicó Jordan. Eva sonrió.

-Qué bueno es verte otra vez, compañero. No se te ocurra volver a distraerme en una carrera. Y lo correcto es Eva- dijo ella riendo y dándole un amistoso codazo.

-Eva, yo…- empezó a decir Jordan- también me da gusto verte.

De acuerdo, eso había sido confuso. ¿Por qué actuaba así? Era como si no recordara como vivieron su despedida. ¿Por qué demonios le había dado un codazo? Esa pequeña muestra de cariño era de dos amigos, no de dos personas que ya habían compartido algo tan bello como lo era un beso. ¿Es que para ella no había significado nada?

-¿Y qué haces aquí? ¿Por qué has vuelto?- preguntó Eva sonriente.

-Ah, bueno, creo que es mejor platicarlo en tu casa.

-¿Por qué? ¿Es algo malo?- Eva volteó a ver a su papá.

-Depende de cómo lo quieras ver. Pero creo que antes tenían algo que hacer con la princesa Amina- indicó Don.

-Sí. Nos prometiste que iríamos de compras. Tenemos que modernizar a Amina- replicó Alexa a Eva.

-De acuerdo. Pero Jordan vendrá con nosotros- anunció Eva firmemente.

-¿Qué?- dijeron todos los presentes.

-Claro. Tiene que contarme todo lo que ha sucedido estos dos años.

-Si el presidente Raymond cree que con veinte guardaespaldas puedo ir a la ciudad con ustedes, está bien.

-Jordan, eres el Avatar, no puedo prohibirte nada- dijo el presidente con la mano en el hombro de Jason, que seguía ligeramente enfadado.

-Jason, ¿vienes con nosotros?- preguntó Alexa.

-Yo… creo que sí… ¿No hay problema, papá?- preguntó el chico, Raymond negó con la cabeza.

Minutos después, el grupo de una chica normal, una piloto, su artillero, una princesa nourasiana y el gran Avatar abordaba una limusina blanca, cortesía del presidente Raymond.

-¿Y a dónde vamos?- preguntó Jason perezosamente recostado en uno de los sillones.

-¡Al centro comercial!- gritó Alexa entusiasmada.

-¿Qué es eso?- Amina lucía radiante de felicidad por salir a explorar.

-Un edificio muy grande, con lugares para comprar ropa, zapatos, aparatos, juegos, libros y también comida- contestó Alexa.

-Y para aburrirse si vas a comprar con una chica.

-Sí, Jason. También si eres chica y no tienes la paciencia para probarte mil atuendos- replicó Eva con los brazos cruzados.

-También te compraremos algo a ti- Alexa daba brinquitos en su lugar, completamente feliz.

-Pero no tengo dinero- dijo Eva, intentando evitar lo inevitable.

-Ah, no te preocupes. Tu papá me dio tu tarjeta para que compráramos ropa para ti y la princesa Amina- aseguró Alexa.

-¿Para mí?- preguntó Amina con los ojos brillantes.

-Sí, y se me ocurre un sinfín de cosas que probarte.

SSSSSSSSSSS

Jordan y Jason estaban a punto de morir por aburrimiento. Llevaban dos horas en la misma enorme tienda, pero se sentí como si hubiera pasado dos eternidades.

Alexa entraba y salía del vestidor llevando y sacando cantidades exorbitantes de ropa, pero ninguna de las modelos había salido a pedir su opinión.

-¡Ya no puedo más!- Jason se levantó del sillón donde estaban sentados él y Jordan.

Pero la misma brusquedad con la que se levantó, lo hizo caer de pecho al estar su pie atorado en una alfombra. La inmediata y escandalosa risa de Jordan lo hizo enrojecer. Pero su enrojecimiento aumentó cuando, al alzar la vista, se encontró con un par de piernas color bronceado, cuyos pies calzaban unas bonitas y delicadas sandalias con un listón que se enredaba a lo largo de su pantorrilla. Una parte de su cerebro imaginó lo que vería si seguía alzando la vista, así que, con la vergüenza pintada en su rostro, se puso de pie de un salto y evitó la mirada inquisitoria de la princesa y de las dos chicas detrás de ella que intentaban reprimir la risa.

-¿Se encuentra bien?- preguntó la princesa a Jason, posando delicadamente su mano en el brazo del chico.

Ni Amina ni Jason supieron que pensar acerca de las sensaciones que en ese momento invadieron sus cuerpos. Fue como una chispa de energía irreconocible para ambos. ¿Qué era eso? Una extraña sensación en el pecho, justo en el corazón, como si en ese momento fuera a salirse de su lugar por lo rápido que palpitaba.

-Sí... estás… quiero decir… estoy perfectamente- la lengua de Jason se había vuelto torpe.

Cuando la princesa retiró su brazo, Jason se fijó en lo bonita que se veía con un atuendo terrestre. Era un vestido de color vino con vivos de color vino en los gruesos tirantes y el borde del vestido, que le llegaba arriba de sus rodillas. El vestido se ceñía en su cintura, sujeto por un listón dorado que se ataba en moño a su espalda. La falda del vestido tenía una serie de tablones que daban el efecto de movimiento a la tela, que se veía un poco pesado. El escote cuadrado remataba la finura del vestido. No era atrevido, pero si podía definirse como elegante y hasta coqueto.

-¿Creen que me queda la ropa de la Tierra?- preguntó ella dando una vuelta para lucir el vestido.

-Le queda fantástico. Supongo que en Nourasia será una sensación- Jason se adelantó a la opinión de todos. Las mejillas de la princesa se oscurecieron y bajó la mirada a sus manos, apenada.

-No llevas ropa nueva, Eva- puntualizó Jordan al ver a la chica con las manos vacías.

-Ya la han llevado a la caja. Alexa ha escogido demasiada ropa que no creo utilizar en un futuro cercano.

-Pero se te ve increíble. Paguemos, vayamos a comer y regresemos a tu casa. Seguro que sus papás nos están esperando- indicó Alexa con un montón de ropa en las manos, todo para Amina.

SSSSSSSSSSSSS

-Bien chicos, los necesitamos sentados. Esto puede ser algo impactante- el presidente Raymond estaba de pie en el recibidor de la casa Wei y señalaba uno de los sillones de la sala.

-¿Todos?- preguntó Jason.

-Solo Eva y tú- dijo Don apareciendo en la sala- Jordan, en el sillón de enfrente.

-¿Debemos retirarnos?- preguntó Amina señalándose a ella y a Alexa.

-No es necesario, tal vez quieran participar en esto. Sobre todo usted, princesa- Jordan lucía muy serio, se había puesto a la altura que su cargo requería.

Minutos después, Jason y Eva se encontraban sentados juntos en un sofá frente a Jordan. Junto a ellos, en un sofá más largo, Don y Raymond se encontraba impasibles, quietos, como si la noticia de la carrera no los hubiera perturbado en lo absoluto. Frente a ellos, Amina y Alexa, con una taza de café cada una, paseaban la mirada entre todos los presentes, intentando descubrir algún sentimiento en cualquiera de ellos y solo notando nerviosismo y expectación. Por fin, Jordan habló:

-Bueno, creo que es hora de que les diga la razón de mi visita a la Tierra- algunos se reacomodaron en su lugar- Jason – el chico se irguió y todo su semblante cambió- supongo que has oído hablar de la Gran Carrera de Oban, realizado hace dos años- Jason asintió y a su lado, Eva se removió, nerviosa- Sabes que en esa carrera, Eva ganó y yo me convertí en Avatar.

-Sí, conozco toda la historia- afirmó Jason recargándose en el respaldo.

-¿A qué viene todo esto, Jordan?- preguntó Eva, cada vez más nerviosa.

-Se ha convocado a una nueva carrera- soltó de golpe Jordan.

Los segundos de silencio que siguieron estuvieron llenos de tensión. Todos miraban alternativamente a Jordan y Eva, que ya había palidecido. Ambos se miraban a los ojos. Miedo y preocupación danzaban en el aire, paralizando los latidos de sus jóvenes corazones.

"Molly, sabes que no dejaría que te pasara nada". Eva ya no estaba asombrada de oír la voz de Jordan en su cabeza. De hecho, ahora mismo lo agradecía. ¿Miedo? No. Era pánico. Los acontecimientos de la carrera de Oban, con excepción de unos cuantos, eran algo que no le gustaría repetir. Perdió a su amigo ahí. La usaron. Sufrió. ¿Quién querría reencontrarse con eso?

-Jordan, no, no puedo hacerlo- dijo ella, quedamente.

-Eva, perdóname si sueno grosero, pero no es algo que tú decidas. Debes hacerlo. Es una obligación para todos los concursantes de la carrera anterior- Jordan se veía molesto- Los que murieron o están imposibilitados de participar, como yo, deberán enviar un reemplazo.

-Déjame adivinar. Yo soy tu reemplazo- dijo Jason, divertido y ajeno al verdadero peligro que la carrera representaba.

-Sí, o eso es lo que Don ha planeado- contestó Raymond, serio.

-Eva, por favor, di algo- pidió Jordan, temiendo su reacción.

-Jordan, no esperes que salte de felicidad- respondió ella.

-No lo esperaría, te lo prometo. Pero me temo que no tienes opción. Los Creadores han decidido que será una obligación, los planetas que no…

-Ya, ya sé- interrumpió Eva- la Tierra estaría desprotegida. ¿Es solo eso?

Eva no sabía que pensar o sentir. Realmente no había de donde escoger. La respuesta era sí o sí. Jordan no le estaba preguntando si quería ir, eso lo tenía claro. Y de hecho, por una parte, estaba bien. Sonrió cuando el pasivo rostro de un muchacho moreno cruzó por su mente. Sí, también lo vería a él. Qué más daba que estuviese casado, Aikka era su amigo y ella lo apreciaba. También estaba Rush. Incluso podía mejorar su relación con Espíritu. Hasta ahí, la carrera parecía ser beneficiosa. Pero estaba la parte oscura, pues si bien, hizo amigos, hizo aún más enemigos. No necesitaba recordarlos a todos, pues solo había uno que si podía hacer que perdiera los estribos. El Imperio Krog. Sus enemigos jurados. Ellos si que podían hacerle la vida de cuadritos con mucha facilidad, y Eva estaba segura de que aún deseaban una revancha para culminar su venganza. Jamás perderían una oportunidad así.

-Pues sí, la Tierra perdería mi protección especial por negarse a obedecer órdenes.

-Entonces tenemos que participar- la repentina decisión de Eva tomó a todos por sorpresa.

-Bueno, sí. Debes. ¿Estás segura?- preguntó Don, confundido.

-Piénsalo, papá. ¿Dejarías en peligro a la Tierra solo para que a mí no me pasara nada en una carrera que ya he corrido?- preguntó Eva tratando de obviar la respuesta. Raymond pareció perturbarse un poco ante el escenario que Eva acababa de plantear.

-No, Eva, claro que no- respondió Eva.

-Pues entonces está decidido- anunció Eva poniéndose de pie y animando a Jason a que lo imitara.

-Podrás llevar a todo el equipo y la compañía que desees- indicó Jordan observando a Alexa y a Amina, que acababan de desaparecer por la puerta de la cocina.

-Eso ya está decidido. Quiero a Jason como artillero. Stan y Kouji como mecánicos. Rick como entrenador. Papá como director y a Alexa y la princesa Amina como compañía- enumeró Eva, totalmente entusiasmada.

-¿La princesa Amina?- preguntó el presidente Raymond.

-Supongo que querrán encontrarse con Aikka. Él irá, ¿no?

-Sí, claro. Confirmó su asistencia- indicó Jordan, aún sentado.

-¡Pues entonces, brindemos, por lo que será una competencia emocionante!- Alexa entraba a la sala con siete copas de una bebida marrón, acomodados en una bandeja.

Todos la vieron como horrorizadas.

-No es nada fuerte, solo un poco de sidra de manzana- aseguró Alexa repartiéndola entre todos- Tómala despacio, Amina. ¿Alguien quiere brindar?

-Yo lo haré- dijo Raymond poniéndose de pie y siendo imitados por todos- Brindo a la salud de tu hija Eva- palmeó el hombro de Don- y de mi hijo Jason, para que, independientemente de los resultados, salgan sanos y salvos de este reto.

-¡Salud!- dijeron todos a coro y sorbieron el sidra, nerviosos y emocionados, sin nada más que esperar que salir vivos de esa.

SSSSSSSSSSSSSS

-No entiendo que es lo que estás esperando para poner el plan en acción- una figura enorme, negra y encapuchada reñía a otra, más baja y morena.

-Todo está listo, general. Hoy mismo hablaré con él. Mi hija ha logrado ganarse la confianza de todos.

-La venganza pronto será consumada. Cumplan y la recompensa será enorme. Pero si algo no sale bien, ustedes dos lo pagarán con su vida- la figura encapuchada se internó en el bosque y segundos después una luz salió disparada al cielo. La figura regordeta se encaminó al palacio. En unos minutos, todo empezaría.

Bueno, pues el capítulo 6 ante ustedes. Después de exámenes y el examen de ingreso a la UNAM, este capítulo ha sido el que más trabajo me ha costado escribir, pero lo hice. Espero les guste mucho. Un especial saludo a mis hermanitos Leo y Gabo que acaban de cumplir años. ¡Los amo!

Tengan un bonito marzo, nos leemos en Abril. Más pronto porque ya son vacaciones.

Utatame Armstrong: Awwww…. Tu review me hizo llorar. ¡Muchas gracias! Fue de lo más hermoso que me han dicho, y gracias por el comentario sobre la historia. Igual trataré de hacerla más clara. Gracias por seguir leyéndome. No olvides dejar otro bellos review. ¿Te está gustando la historia? Me dio curiosidad saber de dónde eres.

P.D.: El título del capítulo es de la canción "The call" de Regina Spektor para "Las Crónicas de Narnia: El príncipe Caspian".