Capítulo 7: Ahora soy, un reo más, pidiendo a gritos la verdad

Disclaimer: La serie Oban Star Racers y sus personajes no me pertenecen. De mi propiedad sólo son los personajes y la trama que aquí he creado.

El cielo nourasiano sufría un espectáculo maravilloso ante la mirada de los tres jóvenes que se encontraban en el patio del palacio. El oscuro firmamento estaba siendo atravesado por delgados rayos de luz, productos de la más bella lluvia de meteoritos que había acontecido en el pequeño planeta.

-Desde aquí, la vista es preciosa- comentó Cairen.

"No tan preciosa como tú", pensó Luka.

-Sí, espectáculos como este son verdaderamente bellos- por más que lo intentara, los últimos días, la mente de Aikka solo pudo pensar en una persona, una lejana persona, más bella que cualquier espectáculo cósmico.

En un rincón del patio, dos figuras regordetas platicaban mientras observaban a los jóvenes que platicaban entre ellos.

-Tus hijos son caballeros muy nobles, Lao- comentó Sikar.

-Puedo alardear de que los he educado bien- afirmó Lao.

-Y, sin duda, Aikka será un excelente rey.

-Aún debe aprender muchas cosas, pero sé que será un digno sucesor.

-Y un gran esposo y padre, ¿no crees?-dijo Sikar, con un deje ansioso en su voz.

-Me preocupa- dijo el rey negando con la cabeza- Ni Aikka ni Luka han escogido a su compañera. Pero ninguno parece estar interesado en eso- el rey guardó silencio unos segundos, como si recordara algo- Cuando Aikka llegó de las carreras, habló con su madre, y le dijo que había conocido a alguien que le llamó la atención.

-¿No es nourasiana?- preguntó Sikar, alarmado.

-No, no lo es. No sé si ha perdido el entusiasmo en la supuesta mujer. Pero no me importa que sea de otro planeta.

-Primo, perdona que me entrometa en los asuntos de tu gobierno y tu familia, pero no creo que sea conveniente tener por reyna a alguien ajena a Nourasia- opinó Sikar.

-Me importa y quiero que expliques tu opinión- contestó Lao, consternado.

-Creo que una reyna extranjera favorecería la intervención de otros planetas en asuntos de Nourasia. No lo tomes como una ofensa, pero el príncipe Aikka puede ser bastante influenciable- Sikar había hablado tranquilo, diciendo todo lentamente para que sus palabras pudieran influenciar en el rey.

-Sé que lo dices por lo sucedido en Oban. Pero creo que Aikka sabrá escoger a la mujer correcta.

-¿Y si no fuera así? Solo recuerda a los krogs- dijo Sikar convencido y sus palabras alarmaron al rey- Ellos también fueron confiables en un principio, y ya sabemos lo que pasó.

-Lo entiendo, pero...

-No puedes dudar, Lao. La tranquilidad en toda la galaxia sólo es señal de tensión. Y cualquier paso en falso podría desencadenar serios problemas.

Cuando Sikar terminó de hablar, notó que el rey Lao tenía la mirada fija en el príncipe Aikka. Su rostro se había ensombrecido y parecía haber envejecido varios años de un momento a otro.

-No quiero hacerlo infeliz- dijo por fin el rey- pero creo que tienes razón. Nos recuperamos de una guerra. No estamos en condiciones de entrar a otra.

-¿Qué harás entonces?

-Debo encontrar a una mujer para mi hijo. Pero deberá ser nourasiana y con ciertos requisitos. Tendré que discutirlo con el Consejo.

-Me alegro de haber ayudado. Apoyaré tus decisiones- dijo Sikar claramente satisfecho. Ahora tenía al rey donde lo quería y al príncipe Aikka acorralado.

SSSSSSSSSSSS

-¿Para qué me has llamado Sikar?- preguntó una voz anciana, cansada, hablando pausada y silenciosamente; nadie podía saber de ese encuentro.

-Lo he conseguido, Berko. El rey me ha escuchado.

-¿Ha dado oídos a lo que le propusiste? ¿Así de fácil?

-No fácil. Sólo tuve que ser un poco extremista. Ahora sólo defiende lo que dije ante el rey.

-No lo dudes- contestó Berko con voz maliciosa- Por fin podré someter al príncipe Aikka. Ese mocoso insolente sabrá lo que es obedecer.

-Calla. Es tu príncipe y pronto será tu rey.

-Un rey que yo voy a controlar- sentenció Berko con la ira encendiendo sus ojos.

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-Se abre la sesión. Preside el Consejero mayor Berko, con la presencia del rey Lao, el príncipe Luka y el príncipe Aikka heredero de Nourasia. Tiene la palabra el Consejero mayor Berko.

-Caballeros, he convocado a esta reunión especial porque hay un asunto de la familia real que tenemos que tratar. Falta relativamente poco tiempo para que nuestro querido príncipe Aikka, aquí presente, nuestro futuro rey, cumpla 20 años. Y me inquieta saber que ascenderá al trono sin una reyna.

Aikka se sorprendió por el inesperado tema. Tenía razón; todos los reyes de Nourasia habían sido coronados con sus respectivas esposas, o por lo menos se casaron días después de la coronació no era necesario buscar esposa ahora mismo. Menos ahora mismo.

-Príncipe Aikka, ¿gusta opinar?- preguntó el moderador de la reunión.

-Señores del Consejo- dijo Aikka poniéndose de pie- Entiendo sus motivos para preocuparse. Pero no es de mis prioridades. Claro que buscaré a alguien, pero no lo considero materia urgente.

-Sin embargo, queremos que por lo menos tiene a alguien en mente- dijo un Consejero joven en tono inquisitorio.

-No exactamente- dijo Aikka suplicando porque la sala oscura en la que se encontraban ocultara su sonrojo- Lo cierto es que han pasado algunos años desde la última vez que la vi.

-Pero podría buscarla, príncipe- propuso otro Consejero anciano.

-Si todo sale conforme a lo planeado, la veré pronto- indicó Aikka.

-¿Ah, sí? ¿Dónde?- preguntó Berko.

-En el planeta madre Oban, ella es una de las concursantes.

-¿Cómo?- se sobresaltó Berko- ¿Quiere decir, príncipe Aikka, que la chica no es nourasiana?

-Bueno, no- contestó Aikka.

-Entonces, ¿de dónde es?

-Ella... es de la Tierra- el silencio se hizo presente en toda la sala y todos los pares de ojos que ahí estaban se posaron en el príncipe.

-En mi opinión, no creo que sea un gran problema que Aikka se relacionara con una terrestre- intervino Luka por primera vez- después de todo, nuestra hermana Amina está en ese planeta para cerrar los Tratados de cooperación.

-Príncipe Luka,mes gustaría recalcar que yo no estuve de acuerdo con dichos tratados, por el peligro que representan en cuanto a una futura guerra, y aún espero que el rey Lao considere mi propuesta- replicó Berko- pero volvamos al asunto del príncipe Aikka.

-Puedo entender su punto, Consejero Berko- puntualizó Aikka- pero no se porqué debería buscar una esposa nourasiana ahora, y porque tiene que ser precisamente nourasiana.

-Príncipe, imagine el tamaño de la unión entre dos planetas cuando el rey de uno de ellos y un gran figura del otro contraen nupcias.

-Sería una unión poderosa. Los planetas serían casi hermanos- obvió Aikka aún sin entender.

-Exacto. Ahora imagine que uno de esos planetas es enemigo jurado de los antiguos aliados del planeta del rey. Alianza que se rompió porque la ahora pareja decidió amistarse.

-¿Habla del imperio Krog?- cuestionó Luka.

-En efecto, príncipe Luka. Que el príncipe Aikka se casara con la señorita de la Tierra sería poner en riesgo el relativo acuerdo de paz con los krogs.

-Perdone que lo contradiga, Berko. Pero el Tratado con la Tierra ya habría adelantado la hostilidad de los krogs como si el príncipe Aikka se hubiera casado con una terrestre. Y nada ha pasado- indicó Aitan, el Consejero más joven, de la misma edad que Luka, y que sentía cierto agrado por ambos príncipes.

-Apoyo su opinión- dijo Aikka, temiendo por lo que venía.

-Y yo opino que es cuestión de tiempo para que el dichoso Tratado nos cueste algo. ¡Sería desastroso que, además, usted, Aikka, decidiera sella todo con el matrimonio!- Berko había alzado bastante la voz.

-En primer lugar, Berko- dijo Aikka bastante enfadado y subiendo su tono de voz igual que el de Berko- le recuerdo que soy su príncipe y no le permito que me alze la voz. En segundo, yo no aseguré que iba a casarme con ella, solo es una posibilidad. Y tercero, no puedo acatar lo que usted diga hasta que todo el Consejo, y lo más importante, mi padre, estén de acuerdo.

-Entonces propongo una votación- dijo Berko,, harto de la actitud de Aikka, que el consideraba estúpida- Y sólo para asegurarnos, mi propuesta es que el príncipe Aikka esté obligado a contraer matrimonio con la mujer nourasiana que el Consejo haya seleccionado.

Aikka palideció y sintió que la sala se le iba encima. Su cabeza dio más vueltas cuando, uno a uno, con excepción de dos Consejeros, apoyaban la resolución de Berko.

-Puede notar, príncipe. dijo Berko con un deje irónico en su voz y resaltando la palabra "príncipe"- que casi todo el Consejo cree que es mejor una esposa nourasiana.

-Aún falta la última palabra, Berko. retó Aitan- Rey Lao, ¿cuál es su veredicto?

Luka, que tenía una mano sobre el hombro de Aikka, y éste, junto con todo el Consejo, posaron sus ojos en el rey, que seguía sentado con las manos cruzadas sobre su enorme estómago, meditando.

Al oír su nombre, es rey suspiró, se puso de pie y habló mirando a los ojos de Aikka.

-Príncipe Aikka, hijo mío. Eres consiente de que muchas veces mi prioridad ha sido tu felicidad y la de tus hermanos- hizo una pausa para tomar aire- Pero soy el Rey, y debo velar por mi pueblo antes que nada. Por lo tanto, aunque me duela por ti, secundo la moción propuesta por el Consejero Berko.

El rey tenía una expresión dolida en su rostro. Aikka notó la expresión de satisfacción, victoria y hasta burla en Berko.

Aikka no escuchó cuando, con murmullos de protesta de Luka, la resolución era aprobada. Su mente solo puedo viajar a ella. Que lo obligaran a algo no era nuevo. Pero esta vez habían atentado contra su corazón. Lo habían alejado definitivamente de Molly. Todos ellas sabían que él la amaba. Y, según todos ellos, eso estaba mal. ¡Maldito destino! ¿Por qué? ¿Por qué precisamente él? ¿Por qué tenía que ser un príncipe? ¿Por qué esa hermosa chica se había tenido que instalar en su corazón, entorpeciendo su mente? Hubiera sido mejor saber que ella tenía un amor que la hacía feliz. Pero, ¿y si ella lo había esperado? No sólo se destrozaría él mismo, sino que la destrozaría a ella.

¿Valía la pena? ¿Todo eso, el trono, Nourasia, lo valían? ¡Claro que lo hacían! Aunque no lo hubiera pedido, tenía una fuerte responsabilidad con su pueblo, con Nourasia. Sería fácil delegar la obligación a Amina, y así el podría ser feliz. Pero eso sería cobarde. "Antes de tu felicidad, estará la de tu pueblo", le había dicho Canaan un sinfín de veces. Pues bien, era momento de portarse como el honorable y responsable caballero nourasiano que había sido educado para ser el rey que se suponía debía ser.

-Príncipe Aikka, heredero de Nourasia- Berko volvió a hablar solemnemente, sin mirar directamente al príncipe- ¿Jura guardar y obedecer la presente resolución, so pena de perder el derecho y privilegio de convertirse en rey de Nourasia?

Su corazón protestó palpitando velozmente. Su mente, por primera vez, se puso de acuerdo con sus sentimientos. Pero no había otra opción.

-Yo...- todo comenzó a tornarse oscuro, la sala se hizo pequeña y Aikka sintió que todos sus pensamientos y sentimientos se convertían en una masa oscura que aplastaba sus pulmones y le impedía respirar para que no se condenara él mismo-... lo juro.

El mundo quedó en tinieblas. La sala entera se alteró y Luka, casi desesperado, corrió a ayudar entre la desastrosa escena que se desarrollaba.

El príncipe Aikka se había desplomado.

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-¡Princesa Amina! ¡Amina!- Jason se esforzaba por hacer reaccionar a la princesa, que se había desmayado.

A dos días de partir a Oban, los chicos habían decidido que llevarían a Amina a conocer la playa, pues ella aseguraba que en Nourasia solo había lagos.

Pensando en su seguridad y su falta de adaptación a la Tierra, prácticamente la habían bañado en bloqueador solar. Y aunque al principio lo encontró hasta impúdico, una vez que se vio vestida con el traje de baño de una pieza color amarillo, se sintió realmente cómoda, como si hubiera despertado en ella una parte de sí misma que no conocía.

La había pasado tan bien, que a todos sorprendió el repentino desvanecimiento que sufrió cuando iba a entrar por tercera vez al mar.

En la sombra de una sombrilla, Eva, Alexa y Jason intentaban reanimarla colocándole en la frente hielos envueltos en sus toallas.

-¿Pero qué le ha pasado?- preguntó Alexa asustada.

-No lo sé. Sólo la vi desmayarse. Tal vez el sol le afectó- explicó Jason soplándola con un abanico.

-¿Cómo, si llevaba un gran sombrero?- contradijo Eva.

Alexa iba a replicar cuando unos gemidos la interrumpieron. Recostada, Amina se movía lentamente, intentando recuperar la compostura. Comenzó a balbucear algo.

-¿Qué está diciendo?- preguntó Jason.

Alexa se encogió de hombros y Eva acercó su oído a la boca de Amina para escuchar lo que decía. Prefirió no haberlo hecho.

-Aikka... Aikka- gimoteaba la princesa.

-Está llamando a Aikka- indicó Eva alejándose un poco.

-¡Aikka!- gritó la princesa sentándose bruscamente y llevando su mano a su frente.

-Amina. Dios, nos metiste un gran susto- dijo Jason tomándola del brazo para que no perdiera el equilibrio.

-Yo... Aikka... algo le pasó- tartamudeó ella aún confundida.

-¿Qué?- preguntó Eva plantándose frente a ella- ¿Qué le ha pasado a Aikka? ¿Cómo lo sabes?- sonaba desesperada.

-Lo... lo que pasa... es que él y yo tenemos cierta conexión especial. Si él sufre, yo lo hago. Su felicidad también es la mía. Y no pude haberme desmayado porque sí. Algo le tuvo que pasar. Quiero hablarle- explicó Amina cautelosa, para no revelar el plan tan bien tramado de ella y Alexa.

-Podríamos ir a las oficinas de la presidencia. Papá tiene canales de comunicación y podría buscar uno con Nourasia- ofreció Jason mientras la ayudaba a ponerse de pie.

-Pero, eso arruinaría el día en la playa-replicó la princesa.

-No importa. Podremos venir algún otro día. Pero personas importantes como el príncipe solo hay una- le dijo Alexa mientras le guiñaba un ojo.

-Toda la razón del mundo. No perdamos tiempo y vayámonos ya- incitó Eva mientras se apresuraba a recoger toda su ropa para salir cuanto antes.

Casado o no, su amigo tenía problemas y estaba sufriendo. Eso la hacía sentir extrañamente desesperada y ansiosa. Ya había vivido la experiencia de ver a Aikka al borde de la muerte y, francamente, no quería volver a repetir ese escenario. Se imaginaba la preocupación que la pobre princesa Amina debería estar sufriendo al saber que el amor de su vida, su esposo, estaba en peligro.

SSSSSSSSSSSSSS

-Hola, Hannah. ¿Está mi papá?- preguntó Jason al llegar a la oficina presidencial ubicada en un imponente edificio color gris plata de más de 50 pisos, donde el último correspondía a Charles Raymond.

-Hola, Jason. El presidente está aquí, pero tiene una reunión. ¿Quieres que le mande una nota?- preguntó la recepcionista, muy amable.

-Sí, por favor. Con carácter de que es sobre la princesa Amina- indicó Jason.

-Ahora mismo- Hannah miró por encima de Jason y vio, divertida, al grupo variopinto que esperaba sentado en un sofá, bajo la vigilancia de dos fornidos guardaespaldas- Señorita Eva- la mencionada se puso de pie-el presidente Raymond me indicó ayer recordarle que usted y el joven Jason, más sus acompañantes, tienen dos días para preparar su equipo para la carrera en Oban- Eva asintió y Hannah se dirigió a la princesa- Princesa Amina, el presidente pide que no olvide la cena de gala de esta noche.

-¡Oh, cierto! Gracias- contestó Amina.

Después de casi media hora de dar vueltas por la recepción, Hannah anunció que podían subir a las oficinas del presidente.

El viaje en elevador, interrumpido varias veces por personas que se asombraban de verlos, fue toda una novedad para la princesa, maravillada por la avanzada tecnología humana.

Una vez en el último piso, Jason tomó de la mano a la princesa, cosa que la hizo ruborizarse, para que la siguiera rápidamente al interior de la oficina de Charles, dejando a Eva confundida y a Alexa riéndose.

-Buenas tardes, princesa- dijo Raymond cuando ella y su hijo entraron a la oficina.

-Buenas tardes, señor Raymond. Lamento haberlo distraído de sus actividades- se disculpó Amina.

-No se preocupe. Ahora díganme, ¿cuál es la urgencia de la visita?- preguntó Raymond muy serio.

Jason procedió a explicarle todo lo que había pasado en la playa, resaltando el hecho de la conexión mental y corporal de los príncipes.

Cuando acabó la historia, Charles se puso de pie velozmente y presionó unos botones en su escritorio. Una voz femenina habló por los altavoces.

-Conexión segura. ¿A dónde desea conectarse?

-A Nourasia, con el rey Lao.

-Estableciendo conexión...

El presidente caminó junto a la princesa para que el escáner los reconociera y pudiera transmitir su imagen.

-Conexión establecida.

-Rey Lao, habla Charles Raymond, presidente de la Coalición Tierra- dijo Charles a la pantalla en donde se comenzaba a formar una silueta.

-El rey Lao no se encuentra en este momento- respondió una voz bastante bien conocida por Amina y que la hizo sonreír.

-Luka, hermano- dijo Amina dirigiéndose a la pantalla, sin pensar en que pudiera parecer una descortesía.

-¡Amina!- contestó Luka, sorprendido- ¡Qué alegría escucharte!

-Los dejo a solas para que platiquen. Cuando terminé pulse el botón rojo junto a la pantalla- le susurró el presidente a la princesa antes de salir de la oficina con Jason.

-No te hagas el inocente conmigo, Luka- replicó Amina, sintiéndose en confianza al verse sola con la imagen de su hermano.

-¿De qué hablas?-preguntó Luka, nervioso.

-¿Dónde y cómo está Aikka? Saben que no pueden engañarme- dijo Amina, enfadada.

-¿Lo sentiste?- cuestionó Luka. Amina asintió- Tenía la esperanza de que no lo hubieras percibido. Pero vaya que puede resultar una molestia que sean gemelos.

-Puedes estar seguro de eso- recalcó Amina.

-Antes de decirte nada, prométeme que no te alterarás ni te sentirás mal.

-Lo prometo, Luka. ¿Es que han pasado muchas cosas desde que me fui?- la espera a que Luka dijera algo estaba poniendo muya ansiosa a Amina.

-Bastante, hermanita- Luka suspiró- Todo comenzó la noche en la que te marchaste...

SSSSSSSSSSSSS

La pantalla en el salón del trono se apagó. Aunque a Luka aún le temblaba la voz por lo que le había contado a Amina, ella solo había palidecido, dejó escapar unas pocas lágrimas y recalcó en más de una ocasión su desprecio por el Consejero Berko. Como siempre, sus palabras de consuelo y promesas de que todo iba a mejorar lo hicieron sentirse mejor. Incluso se sintió extasiado ante la noticia de su próximo encuentro en el planeta madre Oban.

-Si Amina dice que todo estará bien, entonces lo estará- se repetía continuamente mientras caminaba hacia la recámara de Aikka, para asegurarse de que durmiera tranquilo y preguntarle si iba a cenar.

Pero antes de llegar, se encontró a la joven Cairen entrando al cuarto de visitas.

-¡Príncipe Luka!- llamó Cairen cuando lo vio acercarse.

-Buenas noches, señorita Cairen- saludó Luka cuando estuvo a su lado- ¿Cómo se encuentra esta noche?

-A decir verdad, bastante consternada. Me llevé un gran susto al ver que le príncipe Aikka venía en brazos de muchas personas, totalmente inconsciente- contó Cairen- ¿Ya se ha recuperado?

-Parcialmente, ahora está dormido. Justo ahora me dirigía a su habitación para asegurarme de que esté bien.

-Por favor, dele mis mejores deseos de una pronta recuperación,

-Lo haré, gracias señorita Cairen. Perdone que sea descortés, pero debo entrar a ver a mi hermano. Con su permiso y que pase una buena noche- se despidió Luka con una reverencia antes de entrar al cuarto de Aikka.

Justo cuando la puerta se cerraba, y como salido de las sombras, apareció Sikar.

-¡Padre! ¡Me has asustado!- dijo Cairen llevándose una mano al corazón.

-¿Ya te has enterado de lo sucedido en la reunión donde se desmayó el príncipe Aikka?- preguntó Sikar, ignorando el susto de su hija.

-Claro que me he enterado. Todos en el castillo lo comentan.

-¿Tú tuviste algo que ver?- inquirió Cairen.

-Claro que no, hija mía- contestó Sikar un poco ofendido- Sin embargo, creo que las oportunidades comienzan a aparecer frente a ti.

-Explícate.

-Cairen, hija mía. Después de las princesas, eres la mujer más noble de todo Nourasia. Debes hacer que el príncipe Aikka y el Consejo te noten. Tienes la gran oportunidad de ser la reyna de Nourasia- recalcó Sikar.

-Lo sé padre, y me esfuerzo. Pero...

-¿Pero qué, Cairen?- preguntó su padre.

Cairen dudó un poco al decirle lo que realmente sentía.

-Pero pasa que el príncipe Aikka no es con quien verdaderamente me gustaría estar. Yo... creo que me he enamorado del príncipe Luka.

El rostro de Sikar se ensombreció y parecía que iba a entrar en un ataque de furia. De pronto, se calmó y una risa burlona apareció en sus labios.

-Cairen, Cairen. Mi hija. Definitivamente no piensas en lo que dices- Cairen levantó sus confundidos ojos a su padre- Supongamos que te dejó casarte con Luka. Cuando veas la gran fortuna y el enorme poder que goze la esposa del rey Aikka, reyna de Nourasia, ¿aún recordarás tu amor? ¿o nacerá en ti la envidia y el arrepentimiento?

-Pero papá. la riqueza...

-No existirá en tu vida. Cuando el rey Aikka sea coronado, su hermano sólo será, con suerte, el general de su ejército. Un ejército que ni siquiera ocupará. Tu esposo será un sirviente más. Y Luka, siendo tan noble, no aceptará vivir de un trabajo que no realiza. Y se verá en una difícil situación, ¿me entiendes? ¿Quieres ser pobre toda tu vida?- explicó Sikar, detallando cada cosa para que su hija viera la realidad.

-¡No! ¡Odio al pobreza!- dijo Cairen firmemente- Tienes razón, padre. Perdóname por dudar. Mi objetivo siempre será el príncipe Aikka.

-Esa es mi hija. Ahora ve a descansar. Todos los días debes verte muy bella para impresionar a Aikka.

Cairen asintió e hizo un ademán para despedirse de su padre, y acto seguido entró a su cuarto. Una vez adentro pasó su mano por su mejilla y se sorprendió al ver que había recogido una delgada lágrima.

¿Qué significaba aquello? ¿Qué estaba sintiendo? ¿Miedo? ¿Frustración? ¿Tal vez decepción? ¿Decepción de qué? ¿De no poder tener a su amor?

-No, Cairen- se reprochó ella misma- El amor no sirve. Estás aquí para resolver tus problemas, y amar no es la solución.

SSSSSSSSSSSSS

Las cortinas estaban acomodadas de tal modo que el sol que se colaba caía perfectamente sobre el cuerpo del príncipe, envuelto es sus suaves sábanas color vino.

Luka sonrió cuando cerró la puerta a su espalda. Aikka había dormido bastante tiempo. Tenía que levantarlo para que cenara.

-Ey, Aikka- dijo Luka moviéndolo del brazo- Vamos, pequeñ despierta.

-Mmm...- Aikka se movió y puso un brazo sobre sus ojos.

-¡Por Sekai! ¡Aikka! Pensé que te quedarías dormido toda la vida. ¡Gran susto el que nos diste ahí!-replicó Luka abriendo por completo las cortinas.

Aikka se sentó lentamente en la cama, tallándose el rostro con las manos, aún mareado.

-¿Cuánto tiempo he dormido?- preguntó Aikka.

-Casi medio día. Ya es hora de cenar.

-No sé si quiera cenar ahora.

-Aikka, ¿cómo te sientes? Puedo entender que la presión te haya noqueado. Me refiero a emocionalmente.

-¿Cómo quieres que me sienta?-inquirió Aikka caminando hacia su hermano y recargándose con una mano del marco de la ventana. El dolor florecía en sus ojos perdidos en el atardecer- Me siento abatido, derrotado, confundido, traicionado.

-Aikka, perdona que te diga esto ahora, pero creo que nuestro padre también ha sufrido con su decisión.

Aikka dejó escapar una risita irónica.

-Lo que sea, ya no hay remedio- respondió Aikka. Su rostro cambió a reflexivo- ¿Notaste lo mismo que yo?

-¿La saña con la que Berko hablaba? Todos lo notamos. Aitan, que por cierto me ayudó a traerte, cree que hay algo más que preocupación por Nourasia- explicó Luka.

-Sí, lo sé. Recuérdame agradecer a Aitan por todo el apoyo de hoy- Aikka se alejó de la ventana y buscó el resto de su vestimenta, pues llevaba el torso desnudo- ¿Sabes algo, Luka? Aquí hay algo raro.

-¿Y qué harás al respecto?- preguntó Luka.

-Seguirles la corriente- explicó Aikka con energías renovadas y surgidas aparentemente de la nada- Tengo que averiguar que pasa ahí. Tendré que sacrificarme un poco, pero si hay algo mal, lo voy a descubrir.

-¡Wow!- se impresionó su hermano- Está bien, te apoyo. ¿A qué se debe este cambio?- preguntó tendiéndole a Aikka la corona del chico.

-Amor, hermano, la necesidad de salvar mi amor. Tú también harías hasta lo imposible si se tratara de verdadero amor.

Luka puso los brazos en jarras y sonrió negando con la cabeza.

Fuera del cuarto, Sikar se separaba de la puerta de la habitación, con una sonrisa recargada de ironía y falsa lástima.

-Vaya que pueden ser inteligentes, par de niñatos. Pero soy más listo que ustedes, y antes de lo que piensan, la riqueza de Nourasia será mía, y la disciplina y el orden regresarán, impuestos por los más capaces dictadores. Ni tu hermano y su ejército podrán salvarte, Aikka. No tienes madera de rey.

¡Intenso! Este capítulo me encantó. No es que me gusté hacer sufrir a mi novio Aikka, pero creo que las cosas se están poniendo interesantes. Lamentablemente no quedé en la universidad en la que quería (diez aciertos me faltaron, buuu). Pero no importa, hay más oportunidades. Gracias por leer. Y ahora casi le suplico que me dejen review para poder saber sus opiniones, para saber si tengo que mejorar o cambiar algo, si me he equivocado, y si les va a gustando el desarrollo. Creo que el fic rondará los 15 o 20 capítulos, pero ¿qué creen? ¡Ya tengo preparada la secuela! (Yo y mis ataques de inspiración. Bueno guapos, nos leemos pronto, tal vez este mismo mes, jejeje. De nuevo, no olviden dejar su review. ¡Los amo!

Utatane Armstrong: ¡Ay, yo te amo! Tus reviews en cada capítulo son como una motivación para seguir escribiendo. Y si, también comienza a caerme mal la "señorita que te cayó mal a los cinco segundos" jeje. Paciencia, que después la odiarás más. Saludos hasta Guadalajara!

P.D.: El título del capítulo es de la canción "Dame tu aire" de Alex Ubago.