Capítulo 8: Falta muy poco, para que regreses; el reloj está en mi contra, las horas parecen meses

-Amina, en serio, te ves magnífica- decía Alexa mientras observaba a la princesa.

Lo que restaba de la tarde desde que volvieron del edificio presidencial, Eva y Alexa lo habían ocupado en vestir a Amina para asistir a la cena en su honor con altos mandatarios de la Tierra. Y fue perfectamente empleado.

Amina lucía uno de sus vestidos nourasianos blancos, arreglado de tal modo que se ceñía por debajo del busto con un listón dorado, y se mantenía ceñido hasta la mitad del muslo, dejando que se formara un delicado corte sirena. El escote quedó cuadrado y las mangas cubrían sus delgados brazos. Alexa se había esforzado lo indecible para acomodar el cabello de la princesa de modo que su corona luciera lo mejor posible. Por fin, el peinado quedó como una ajustada coleta con raya de un lado, dejando su cabello ligeramente ondulado. Con un mechón totalmente rizado junto a cada oreja, sustituyeron a la perfección la falta de pendientes. Eva ale prestó una gargantilla y una pulsera a juego.

El resultado, la princesa Amina transformada en una bella sirena blanca de largas orejas.

Pero no verse al espejo, luciendo radiante, ni siquiera las sonrientes chicas sentadas en la cama, le levantaron el ánimo. ¿Pero cómo estar bien? Hace escasas dos horas, su hermano le había dado tantas malas noticias que su humor cayó a los suelos. Luka, pobre Luka. Semejante noticia lo debió haber trastornado. Pero aun así, quien más le preocupaba era Aikka. Es decir, Aikka era fuerte, pero Luka lo era más. Maldijo en su cabeza una y mil veces a Berko. Ese tipo nunca le había dado confianza. Luka tenía razón al pensar que había algo extraño.

Contra todo lo que pareciera, aún había un poco de esperanza por la que luchar. Si no encontraban a una esposa antes de que Aikka fuera rey, entonces él podría anular el decreto; aunque ahora mismo, el tiempo no estuviera de su lado.

-Vamos Amina- dijo Eva arreglándole la parte trasera del vestido- Aikka es más fuerte que el estrés.

-Es que jamás le había pasado algo así- contestó Amina, angustiada.

-No, exactamente así, no- recordó Eva y Amina le regresó una mirada curiosa- Me refiero a que es lo bastante fuerte como para haberse salvado de la muerte una vez. No va a ser el estrés el que lo mate.

-¿Eso crees?- cuestionó Amina. Eva asintió- ¿Cómo puedes estar tan segura? ¿Crees que lo conoces bien?

-Ah… bueno, yo…- las mejillas de Eva se encendieron ante la mirada inquisitoria de Amina y Alexa, que la hizo retroceder-… yo… creo… creo que lo llegué a conocer un poco en Alwas y Oban. Quiero decir… prácticamente me salvó la vida… debo conocerlo un poco.

Amina y Alexa intercambiaron una mirada cómplice. De eso se trataba, poner nerviosa a Eva para que tarde o temprano terminara confesando.

El interrogatorio pudo haber continuado, pero se vio interrumpido por un golpe en la puerta.

-Chicas, tenemos media hora- indicó Don del otro lado de la puerta.

-Sí, ya vamos- gritó Eva.

La cena pensada en honor de la princesa Amina, se convirtió de último momento en una cena para Amina y para despedir al equipo de carreras que partía en dos días a Oban.

A la velocidad de un rayo, Eva y Alexa comenzaron a arreglarse. El maquillaje iba de un lado a otro, aunque Eva se pusiera las menores cantidades posibles.

Alexa se acomodó el cabello en un chongo del que se desprendían varios mechones rizados, y planchó y acomodó su fleco a la derecha.

Eva no se complicó tanto con el peinado. Dejó su fleco al frente y con una tenaza rizó las puntas de su cabello.

Inmediatamente se vistieron. Alexa fue el colmo de la coquetería. Su vestido llegaba a la mitad de sus muslos. No tenía mangas y era completamente pegado al cuerpo y de un deslumbrante color rojo, que hacía que su apiñonada piel se viera brillante.

A Eva, en cambio, su discreción la hacía ver deslumbrante. Ella optó por un vestido dorado tornasol de delgados tirantes y sin escote. El vestido se ajustaba a su pequeña cintura con un grueso listón rojo opaco. A partir de ahí, caía en corte princesa hasta el piso, y de tan ligero que era, cada movimiento de Eva hacía que se meciera de un lado a otro.

Las chicas se vieron el espejo y sonrieron satisfechas. El sonido de un auto estacionándose afuera de la residencia las hizo apurarse a ultimar detalles como accesorios y perfume.

-¡Esperen!- gritó Alexa antes de salir del cuarto y sosteniendo en alto un aparato delgado y rectangular- ¡Una foto!

-En las escaleras, Alexa- dijo tomándola del brazo para que salieran.

En la sala, Don ya las esperaba. Vestía impecable con su traje azul marino y una pajarita del mismo tono.

-¿Nos podría tomar una foto, señor Wei?- pidió Alexa tendiéndole la cámara.

Don aceptó y las chicas se acomodaron. Alexa a la izquierda, Eva a la derecha y Amina al centro, emocionada por su primera foto.

-De acuerdo, a las tres. 1…2…3- el flash destelló a la princesa, que rio, fascinada por otra nueva experiencia- La limusina nos espera, señoritas. Todas lucen muy bellas- halagó Don abriendo la puerta para que salieran de la casa.

El chofer del largo auto blanco los esperaba con la puerta abierta, pero antes de que Amina subiera, se giró a las dos chicas y las abrazó por el cuello.

Eva y Alexa se miraron, totalmente sorprendidas.

-Solamente quiero agradecerles por todo lo que han hecho por mí- dijo Amina sin soltar el abrazo- Nadie nunca se había olvidado de que soy una princesa y me había tratado como una chica más. En verdad, gracias.

-¡Oh, Amina!- dijeron a la vez Eva y Alexa apretando aún más el abrazo.

-¡Harás que se nos corra el rímel!- dijo Alexa soplándose los ojos, divertida- Nosotras también te queremos. Ni un millón de años luz de distancia harán que nos olvidemos de ti.

-¡Oh, vamos!- replicó Eva con los brazos en jarras para no verse tan sentimental- Aún tenemos mucho tiempo para estar juntas. Las carreras durarán varios días y estaremos juntas todo ese tiempo. Y cuando regreses a Nourasia, habrá canales de comunicación para que platiquemos. No es que jamás nos volveremos a encontrar.

La sonrisa que Amina le dedicó a Eva iba cargada de muchos sentimientos, sobre todo gratitud. Pero por la mente de la princesa solo había un pensamiento: "Sí. Ella es la otra mitad de Aikka".

SSSSSSSSSSSSSSSSSS

-¡Wow! Se ven espectaculares, chicas- se asombró Jason cuando las chicas descendieron del auto- Amina, estás realmente fantástica.

-Gracias, Jason. Tú también estás muy guapo- reconoció Amina aceptando el brazo que le tendía Jason.

Y era verdad. Un rápido cambio de atuendo podía hacer que el artillero cambiara de soldado a un galán de revista de moda. Llevaba un traje sastre de color gris Oxford, a juego con una camisa color hueso y una corbata gris perla, además de sus zapatos negros relucientes.

Amina puso todo su esfuerzo en que no se notara la impresión que le estaba causando lo bien que la ropa se ajustaba al cuerpo de Jason. Intentó ignorar las marcas de sus musculosos brazos y la mitad de los pectorales que dejaba ver la parte abierta del saco. Incluso intentó que sus mejillas no se tiñeran de carmesí cuando tomó el brazo que Jason le tendía, pues la yema de sus dedos rozó esa parte de su cuerpo tan perfectamente tonificada.

-Bueno, ¿pasamos?- dijo Jason a Eva y Alexa, sin soltar a Amina.

Las chicas lo siguieron y entraron a la sala de recepción del salón, con sus paredes revestidas de color oro viejo, un candelabro de cristal colgado del techo. Reflejándose en el espejo que ocupaba toda una pared de la estancia. Tres grandes sillones verde olivo estaban repartidos en el recibidor, y desde uno de ellos, el presidente Raymond se ponía de pie para recibir a los invitados de honor.

-Buenas noches, Don- dijo estrechando la mano del señor Wei- Princesa Amina, Eva y, claro, Alexandra, las tres se ven bellísimas. Estoy seguro de que no pararan de bailar en toda la noche.

Las chicas rieron y Raymond procedió a explicarles el protocolo de esa noche.

Minutos después, entraban por la recepción Stan y Kouji, también vestidos de trajes negros, y después entró el gran y musculoso Rick Thunderbolt cargando un bultito envuelto en una manta azul, mientras llevaba del brazo a una delgada y rubia mujer.

-¡Rick!- gritó Eva corriendo a saludar al ex corredor- Hola Rosalie. Rick, ¿puedo?- pidió señalando a los brazos de Rick.

-Claro, ratoncita- dijo pasando a los brazos de la chica al pequeño Logan, que la miró sonriente.

Las otras dos chicas se acercaron a Eva para ver al bebé.

-Su hijo es un encanto, señor Rick- aseguró Amina acariciando la mejilla de Logan.

-Entonces, Rosalie, ¿vendrás con nosotros?- preguntó Don a la esposa de Rick.

-No lo creo, señor Wei. Logan es aún muy pequeño para viajar y no estaría tranquila si la dejara con la niñera. Pero los apoyaré desde aquí.

-Atención todos- interrumpió una mujer morena con un largo vestido negro- Mi nombre es Kateline y soy la coordinadora del evento. Lo primero que haremos será presentar al equipo de la Tierra para las carreras en Oban. Cuando escuchen su nombre, entraran al salón por ahí- señaló una puerta junto al gran espejo- Y se colocaran junto al presidente. Él dirá unas palabras y tengo entendido que el señor Wei también dirá algo. Hay muchas personas y reporteros, así que les recomiendo que se muestren tranquilos y sonrientes.

-¿Y yo?- preguntó Amina.

-Cuando la presentación del equipo acabe, el presidente Raymond vendrá por usted y saldrán juntos. No tiene que decir nada si no quiere, solo salude, ¿de acuerdo?—Amina asintió- Muy bien, dos minutos para comenzar- dijo la mujer y acto seguido salió del recibidor.

-Yo iré a la mesa, amor, ¿está bien?- preguntó Rosalie.

-Claro, te alcanzaré en un momento-aseguró Rick dándole un tierno beso en la frente.

Cuando Rosalie salió con Logan en brazos, una fuerte risa se dejó oír en toda la estancia. Todos voltearon a ver a Eva, que se sujetaba el estómago, presa de una risa loca, mientras Rick negaba con la cabeza.

-¿Todo en orden?- preguntó Don, confundido.

-Es que recordé cuando Rick era un tipo rudo. Ahora parece un enorme osos abrazable.- dijo Eva, aun riendo.

-¿Te parece gracioso, ratoncita?- preguntó Rick fingiendo seriedad- Antes eras la muchacha más atrevida, intrépida y la menos femenina que había visto en mi vida. Mírate ahora, casi una dama.

-¿Atrevida e intrépida?- preguntó Amina, sonriente.

-Oh, sí-aseguró Rick recargado en la pared- Estoy seguro de que impresionó a más de un competidor en las gradas del Alwas el primer día, ¿cierto, Eva?

Eva no supo que decir o que hacer ante todas la miradas que se posaron el ella, intrigadas. Entre todas las miradas, pudo distinguir dos de reconocimiento que sonreían burlonamente.

-Bueno, sí, tal vez el alien con el que choqué, no sé- replicó Eva aparentando indiferencia.

-Buenas noches, damas y caballeros. Para mí es un placer tenerlos aquí reunidos para homenajear a unas extraordinarias personas…- la voz del presidente Raymond resonó por todo el salón, seguido de una lluvia de aplausos mientras el presidente decía lo valiosa e importante que era la carrera de Oban- …pero se necesita de un líder capaz y responsable. Les pido den la bienvenida al genio detrás de las carreras, Don Wei.

Don se alisó el traje y salió al salón erguido, orgulloso y serio como era su costumbre, siendo recibido por calurosos aplausos.

-Quiero presentarles a continuación a un joven campeón y uno de los más talentosos corredores que ha visto la Tierra, y que hoy es el entrenador de este equipo, Rick Thunderbolt.

Rick salió murmurando algo acerca de que no se prestaría a que le viejo zorro de Don lo hiciera hablar en público.

-Iré a reunirme con Rosalie, Eva. Nos vemos allá. Amina, estás hermosa. No estés nerviosa. Deslumbrarás a todos- dijo Alexa mientras salía del recibidor despidiéndose de sus amigas.

-Detrás de todo gran equipo de carrera, tiene que haber genios que se encarguen de que cada detalle sea perfecto para que cada metro que avancen sea igual de perfecto. Con ustedes, Stan y Kouji, mecánicos del equipo Tierra.

Stan y Kouji salieron entre risas, no acostumbrados a ser tan homenajeados.

-Pero, ¿por qué trabajan todos ellos? ¿Quién aplica todos los esfuerzos de este equipo?- dentro de la estancia, Eva y Jason se miraron y suspiraron para relajarse- Son un chico y una chica. Ella ya fue ganadora de una carrera de Oban. Y gracias a ella, todos estamos aquí. Quiero que den la más calurosa bienvenida a, si me permiten ustedes y Don Wei decirlo, nuestros hijos, Eva Wei y Jason Raymond.

Jason tomó de la mano a Eva para canalizar los nervios y salieron juntos, siendo recibidos por ensordecedores aplausos y el destello de un sinfín de cámaras.

Ambos caminaron hacia el equipo que también aplaudió. Don procedió a dar algunas palabras el público, prometiendo que todo el equipo daría lo mejor de sí y que regresarían con los mejores resultados.

-Por último- siguió Don- quiero decirle a todo mi equipo que estoy muy orgulloso de él, y que a partir de ahora somos una gran familia. Creo que hablo por Raymond y por mí cuando digo, Eva y Jason, que son nuestro mayor orgullo. Lo lograremos.

El salón entero estalló en aplausos y una que otra lágrima por las conmovedoras palabras.

Cuando los aplausos cesaron casi por completo, el equipo Tierra fue bajando del estrado y se acomodaron en la mesa asignada para ellos.

Eva se dio el tiempo de contemplar el magnificente salón. Todo estaba cubierto de dorado, desde las paredes, pasando por los pilares, y los ángeles regordetes que los adornaban hasta el techo, en el que se elevaba una enorme cúpula de vidrio tan limpio que se podía contemplar la noche y algunos puntos brillantes. Desde el centro de la cúpula se dejaba caer el candelabro de cristal más grande que Eva había visto en su vida.

La intensidad de las luces bajó y un rayo de luz blanca se dirigió a Raymond, que siguió en el estrado para volver a hablar.

-Damas y caballeros. Todos están enterados de los Tratados de cooperación que están próximos a firmarse con el planeta Nourasia. Y se han mostrado de la manera más cortés. Quiero presentarles a una mujer nourasiana, la personificación misma de la delicadeza, la cortesía, diplomacia y belleza. Honorables acompañantes, les presento a la princesa Amina de Nourasia.

SSSSSSSSSSSSSSSS

Amina comenzaba a cansarse de tantos saludos y sus ojos comenzaban a llorar por la enceguecedora luz de esos aparatos cuadrados.

Desde que el presidente la presentó, la llevó de un lado a otro para que conociera a grandes personalidades de la Tierra. Pero pudo ver que no era la única. Todo el equipo de carreras también estaba siendo asediado por incontables personas que se detenían a preguntarles cosas de todo tipo.

-Princesa Amina- susurró el presidente mientras la alejaba de la multitud- creo que han sido suficientes presentaciones. La llevaré a la mesa para que empiece la cena.

El presidente se alejó cuando dejó a Amina sentada junto a Rosalie, que cantaba una dulce canción de cuna al bebé en sus brazos.

-¡Ya no puedo más!- dijo Eva cuando llegó a la mesa- No quiero aparecer en público en toda mi vida.

-¡Oh, vamos! Es divertido- replicó Alexa sentándose junto a Eva.

-Lo sería si una veintena de chicas no te hubiera seguido todo el tiempo para sacarse fotos y mostrarte el diseño del Club de fans de Jason Raymond- dijo el chico hablando en tono irónico mientras se sentaba junto a Amina.

Las tres chicas rieron ante la ocurrencia mientras todos los miembros de la mesa comenzaban a reunirse en ella.

Gracias al protocolo bien planeado, la cena se sirvió al mismo tiempo. Amina estaba sorprendida por el diseño de los platillos, que era muy elegante. No quería verse muy quisquillosa, pero interiormente suplico por que la comida humana no fuera incompatible con su delicado estómago.

SSSSSSSSSSSSSS

-Alexa, por favor, ya debemos irnos- insistía Eva en el centro de la pista, en donde empezaban a bailar música de una muy vieja banda llamada Queen.

-¡Oh, Eva! ¡Eres una aguafiestas!- replicó Alexa incitando a Eva a unirse al baile.

-No Alexa. Tengo mi último entrenamiento mañana. Tengo que revisar la Arrow y preparar mi equipaje. Y tú tienes que preparar el tuyo.- dijo Eva casi exasperada.

-Está bien, está bien. Vamos por mi bolso – contestó Alexa llevándose a Eva del brazo- Si no entendiera que estás impaciente por ver al príncipe Aikka…

-¡Cállate ya!- gritó Eva cuando llegaron a la mesa, donde Jason y Amina llevaban hablando y bailando toda la noche.

En cuanto Eva y Alexa se acercaron, Jason la miró sonriendo y le guiñó un ojo a Alexa.

Eva iba a preguntar qué pasaba cuando Don llegó a la mesa con todo el equipo y empezó a dar instrucciones.

Al parecer, solo daría unas pocas vueltas con la Arrow para asegurarse de que todo estaba en orden. Después, usaría las naves de sus compañeros Zoe y Merabet, para dar tiempo a Stan, Kouji y su equipo a revisar, preparar y guardar la Arrow para el viaje. Todos decidieron reunirse a las 10 de la mañana en Wei Racing para prepararse.

Después de otra hora despidiéndose de todos los presentes y recibiendo miles de recomendaciones y deseos de buena suerte, se dirigieron a sus casas.

SSSSSSSSSSSSSSSSS

Casi a las tres de la mañana, Don, Eva y Amina llegaban a la residencia Wei después de dejar a Alexa en su casa.

Habiéndose despedido de Don, Eva ayudó a Amina a deshacerse del vestuario.

-¿Crees que ganarás la carrera?- preguntó Amina de repente.

-¿Qué?- preguntó Eva consternada.

-Me refiero a que ya la ganaste una vez. Esta vez tal vez sea más sencillo de ganar, ¿no?

-Supongo que como ahora sé a lo que me enfrentaré ya sé lo que hay que hacer. Pero no creo que sea sencilla. Habrá competidores peligrosos y muy deseosos de ganar.

-¿Y Aikka? ¿Crees que él lo logre?- inquirió Amina mientras miraba a los ojos de Eva.

-No… no lo sé. Quizás sí. Ahora no estará presionado por un puñado aliens malvados y déspotas.

-Los krogs, ¿cierto?- dijo Amina mientras se le ensombrecía la mirada.

Eva o dijo nada, y solo vio la expresión de angustia que comenzaba a formarse en el rostro de la princesa.

-¿Tienes malos recuerdos de esa época?- preguntó Eva, cautelosa.

-Son unos bárbaros- aseguró Amina con la voz ligeramente cortada- Quisieron someter a todos los nourasianos. A mí y a mi familia nos capturaron. Si Aikka no hubiera llegado a tiempo, yo no sé qué habría pasado. Le estaré eternamente agradecida.

-Lo quieres mucho, ¿verdad?- preguntó Eva, mirando por la ventana.

-Sí. Demasiado. Lo amo, Eva. No sé qué sería de mí si él no estuviera.- contestó Amina. Y por esa ocasión, no pensó en el plan que tenía con Alexa. Solo pensó en lo mucho que en verdad amaba a su hermano gemelo. Odiaba que él se sintiera culpable de lo que había pasado. Aikka había hecho lo que él creía mejor. Nada más contaba. Era la primera vez que Aikka seguía a su corazón. Y eso estaba bien. Todas las consecuencias eran soportables si su hermano había encontrado el camino.

Por su parte, Eva volvía a tener dudas. Era claro que Aikka y Amina se amaban. No necesitaba que se lo estuvieran recordando. Pero darse cuenta de que ya no podía figurar como algo más para él, era lo que verdaderamente le afectaba.

Solo eran amigos. Amigos… el problema era que Eva no quería ser solo su amiga.

SSSSSSSSSSSSSS

-Ahora arriba a la derecha en espiral, ratoncita.

A las 12 del día, con un calor infernal, todo el equipo de Wei Racing estaba concentrado en la zona de pruebas, observando el último entrenamiento de la Arrow IV antes de la competencia, y Rick se aseguraba de que los controles, el artillero y la piloto de la nave estuvieran en perfecta forma.

La nave se elevó varios metros y descendió siguiendo una trayectoria espiral.

-Ahora recto, aumenta la velocidad. 10 objetivos, Jason- ordenó Rick.

Al instante en que la nave casi tocaba el suelo, los propulsores se activaron y la Arrow aumentó su velocidad hacia adelante. La torreta giró y disparó a los objetivos visibles repartidos por toda la zona, trabajo difícil cuando la nave se movía a una velocidad endiablada.

-Una vez más arriba, déjala caer y aterriza. 3 objetivos- volvió a ordenar el ex piloto.

La Arrow comenzó a subir con sus reactores por delante. Cuando alcanzó las nubes, propulsores y reactores se apagaron, y la nave empezó su caída libre. La torreta se comenzó a mover y disparó tres veces, destrozando a los tres objetivos.

Metros antes de llegar al suelo, los propulsores se reactivaron para devolver a la Arrow suavemente al suelo.

-Y eso es todo- dijo Rick a Stan y Kouji, que estaba listos para empezar a empaquetar la nave.

-Rick- dijo Eva al llegar a su lado- ¿podemos descansar? El calor me está matando.

-Ya hemos terminado, ratoncita- contestó Rick- Pensaba que entrenarían todo el día con naves de otros corredores, pero Don recordó que tenían un rally, así que ya no hay opciones.

-¡Benditos sean los rallys!- celebró Jason, sentándose en el suelo, bajo la sombra del hangar.

-¿Y qué haremos ahora?- preguntó Eva sentándose junto al artillero.

-Ayudemos a guardar la nave. Después vayan a casa a asegurarse de que tengan todo lo esencial.

-¡Perfecto!- gritaron ambos chicos corriendo hacia el hangar.

SSSSSSSSSSSSS

Eva cayó rendida sobre su cama. Jamás imaginó que cubrir una nave fuera tan difícil y agotador.

Decidió enviarle un mensaje a Alexa para que no olvidara que a las 5:30 de la mañana debían verse en Wei Racing para abordar el módulo del Avatar.

Empezó a sentir que sus ojos se cerraban cuando la despertaron voces en la sala y pasos en la escalera. Salió de la habitación y se encontró con la princesa Amina, que también lucía exhausta.

-Buenas noches, Amina. ¿Qué tal la reunión?- saludó Eva.

-Productiva y agotadora. No creí que hubiera tantos asuntos que tratar entre terrestres y nourasianos- explicó Eva.

-¿Y todo se ha resuelto?

-Vamos por buen camino. Pero todo tendrán que resolverlo el rey Lao y Aikka. Por lo pronto me iré a dormir. Hemos de partir mañana muy temprano. Descansa Eva- se despidió Amina y entró a su cuarto.

Eva bajó las escaleras para encontrarse con Don sentado en el sillón y usando su portátil.

-Hola papá. ¿Todo en orden?- preguntó Eva.

-Sí, perfecto. Dejaba instrucciones para nuestra ausencia- dijo Don aun tecleando- El equipo ha ganado el rally, aunque habrá que dar mantenimiento a dos naves.

-Déjame adivinar. La de Robert y la de Sara- dijo Eva divertida, pero Don no respondió- Papá, ¿estás bien?

-Sinceramente, no. Estoy muy nerviosa. Esto es algo que esperaba que no se repitiera jamás. Desde la última ves cuando… cuando casi te pierdo, yo… juré que haría todo lo posible para no ponerte en riesgo. Y ahora estamos aquí. Mañana partimos de nuevo a la pesadilla- explicó Don con el rostro tenso os puños cerrados con fuerza.

-No. No, papá. Ya no será una pesadilla. Ahora estarás conmigo y yo estaré contigo. Estamos juntos en esto y juntos lo terminaremos. Regresaremos a la Tierra riéndonos de los bien que la hemos pasado.

-Eso espero. Y espero que no olvides que mi prioridad eres tú. Y dejaré la carrera si es necesario para mantenerte a salvo.

-Lo sé. Pero no hará falta. Te los prometo.

Padre e hija se mantuvieron abrazados en la sala un buen rato, con la luna como única testigo del amor fraternal que ambos se profesaban.

SSSSSSSSSSSSSSS

Aunque aún eras las 5:30 de la madrugada, Eva no podía creer la cantidad tan grande de personas que se habían reunido para ver la partida del equipo de la Coalición Tierra.

Eva, su padre y Amina fueron los primeros en llegar, desatando una serie de gritos que pedían un autógrafo de la mejor piloto del mundo, que ella les concedió con un poco de sorpresa, o el saludo de la princesa nourasiana.

Al poco rato llegaron Rick junto con Rosalie y Logan. Un tumulto de personas, los que habían seguido la carrera del ex piloto desde que comenzó, recibió a Rick con vítores.

Minutos después arribo la limusina presidencial, de la que descendieron Jason t Charles Raymond. Las personas los recibieron con aplausos y uno que otro gritito de "Dispara recto, Jason" o "¡Que no se te escape ninguno!". El presidente se tomó el tiempo de ir a saludar de frente a algunos de los espectadores, mientras un equipo acomodaba el equipaje de todos en medio de la zona de pruebas.

-¡Buenas madrugadas a todos!- se oyó al aguda pero dulce voz de Alexa. Detrás de ella, sus padres saludaban y llenaban de preguntas a Don.

-Hola Alexa- saludó Amina, más dormida que despierta.

-Y díganme, ¿están nerviosos?- preguntó, refiriéndose a Eva y Jason.

-Yo, bastante. Eva está como si nada- indicó Jason.

-No es cierto. Sí estoy un poco nerviosa-dijo Eva, aunque la verdad, eso le provocaba un poco de nostalgia, y a la vez diversión, el recuerdo de lo apresurada que fue la salida a Alwas dos años antes.

El sonido de unas enormes puertas de hierro abriéndose la regresó a la realidad. Detrás de todo el público, el hangar se abría de par en par y dos enormes camiones salían de ellas hacia donde estaba el equipo. La gente aplaudía fascinada cuando el camión que cargaba con una envuelta Arrow pasó frente a ellos.

A paso lento venían Stan y Kouji, que se acercaban platicando entre ellos.

-Ya todo está listo- indicó Stan a Don cuando estuvieron a su lado- Llevamos una nave, combustible para 200 carreras, proyectiles y suficientes refacciones para armar otra nave. Aprendí de la primera vez, no planeó repetir eso.

Los que estuvieron en la primera carrera rieron al recordar el apuro que pasaron cuando quedaron sin nave de carrera cuando corrieron contra Espíritu.

Los chicos se sentaron junto al equipaje y ya empezaban a cabecear de sueño, cuando una expresión de asombro en todas las personas alertó al equipo. Todos voltearon al cielo. Un punto que podía ser confundido con una estrella se acercaba rápidamente. Dejando una enorme estela de luz, un objeto enorme con forma ovalada se estacionó encima de la zona de pruebas.

Más de un corazón empezó a latir velozmente.

Cada presente fue a despedirse. Stan y Kouji se acercaron a despedirse de Miguel, que fue a ver partir a sus brillantes aprendices.

Alexa abrazaba a sus papás, y ellos le daban las últimas recomendaciones y le pedían que su cuidara mucho.

Rick se despedía de su hijo Logan, prometiéndole que pronto volvería a verlo, y también le daba un largo beso en los labios a su esposa.

Pero si hubo una despedida que conmovió a todos los que la vieron, fue la de Charles y Jason.

-Recuérdalo, Jason- decía Raymond mientras le ponía un objeto en la mano, para sorpresa del chico- sé cuidadoso. Protégete y protege a Eva. No hagas nada imprudente. Y, por lo que más quieras, regresa sano y salvo.

-Lo haré papá. Te lo prometo- aseguró Jason.

Raymond no pudo contenerse más y apretó al chico en un fuerte abrazo. Jason se lo devolvió lleno de sentimiento.

-Te quiero mucho, hijo. Rachel estaría muy orgullosa de ti.

-Gracias papá. Yo también te quiero. Gracias por todo.

Tres haz de luz salieron del módulo del Avatar. La parte inferior del módulo se abrió. Otro grueso haz de luz dorado salió y comenzó a levantar los camiones con la Arrow y sus refacciones.

-¡Es hora, vámonos!- gritó Rick, apresurando a los jóvenes.

Raymond alcanzó a Don y le estrechó la mano.

-Mucha suerte, Don. Por favor, es mi hijo a quien llevas ahí. Cuídalo. Cuídense todos- recalcó el presidente.

-Volveremos, Raymond. Todos.- aseguró Don corriendo hacia debajo de módulo.

Cuando estuvo todo el equipo Tierra reunido, se sujetaron las manos y juntos entraron al haz de luz, que los elevó para que entraran y pudieran iniciar el viaje a Oban.

-Adiós, planeta Tierra. Gracias- se despidió Amina del planeta agitando su mano.

-Tranquila Amina, no es como si nunca regresaras- consoló Alexa.

-Eso es cierto. La Tierra será tu segundo hogar- aseguró Jason.

Una vez que todos estuvieron dentro del módulo, éste se cerró y desapareció a velocidades superiores a las de la luz, envuelto en un enceguecedor resplandor dorado, directo a Oban.

SSSSSSSSSSSSSSS

El módulo se abrió, dejando que la luz natural de Oban cubriera al cúmulo de cuerpos que acabó en el piso debido a la alta velocidad que adquirió el transporte.

-¿Todos están bien?- preguntó Don poniéndose de pie.

-Si por bien se refiera a que me duele todo el cuerpo, pues sí, estoy perfecto- dijo Jason divertido y ayudando a Amina a levantarse.

-Y como antes, la Arrow parece intacta- indicó Kouji.

-¿Qué tal si salimos a explorar?- incitó Alexa colgándose del brazo de Eva.

-De acuerdo- aceptó Don- vayan a explorar. No se metan en problemas. ¡Y los quiero aquí en media hora!

-Claro papá- dijo Eva despidiéndose con la mano.

Nada más salir, oleadas de recuerdos la invadieron. Oban estaba tal y como lo recordaba. Bueno, antes de entrar en crisis. No había cambiado nada. Sus flores, los templos, el fresco viento. Era igual. Excepto por los cientos de módulos que estaban estacionados o apenas arribaban al planeta.

Eva volteó a ver el suyo y notó que tenía grabado el símbolo de la Tierra. Casi por instinto, buscó en todas la naves el símbolo que más le interesaba. Y, en efecto, diez módulos a la derecha, el símbolo de Nourasia lucía en un transporte con las puertas abiertas.

-Eva, Amina se ha ido hacia allá- dijo Alexa señalando el módulo nourasiano.

Pero Eva lucía casi paralizada, viendo hacia un punto es específico, que Alexa no tardó en reconocer.

Un nourasiano estaba de espaldas a ellas, como si estuviera admirando uno de los templos. Su cabello estaba atado en una trenza, dejando sus grandes orejas al descubierto, que le permitió a Eva reconocerlo.

-A… Alexa. Es Aikka- tartamudeó Eva.

-¿Es en serio? ¡Vaya! Que buen cuerpo- dijo Alexa dándole un ligero codazo a Eva.

-¿Qué… qué debo hacer?- preguntó Eva ignorando el comentario.

-¿Pues qué más? ¡Ve a verlo! ¡Vamos chica!- animó Alexa.

Eva no necesitó que le dijera más. Comenzó a caminar hacia el nourasiano.

Las piernas le temblaban y su corazón latía ferozmente. Él estaba ahí. Después de dos años, estaba a solo unos pasos de él. ¿Qué más daba su situación? ¿Casado? ¡Podía estar divorciado si quería! Pero él estaba ahí, su más grande amigo y por quien tenía un cariño tan enorme que no podía explicar.

Eva corrió hacia el nourasiano y cuando llegó a él, lo abrazó fuertemente por la espalda, haciendo que le chico perdiera el equilibrio y diera un gruñido de sorpresa.

-¡Oh, Aikka! ¡Eres tú! ¡Te extrañé mucho! ¿Cómo pudiste no contactarme? ¿Y tu promesa, caballero? ¿Qué te crees?- repetía Eva.

Como pudo, el nourasiano se soltó y se volteó hacia Eva, extrañado. Entonces la chica perdió el color del rostro al ver la expresión del chico.

Algo estaba terriblemente mal.

Antes de que me maten por haber cortado el reencuentro, déjenme decirles que así tenía que quedar, y se aguantan hasta el siguiente capítulo, muajajajaja. Ok, ya me calmó. Como siempre esperó que les haya gustado el capítulo (que subí más rápido que otros, en el mismo mes que el pasado). No olviden dejar su Review, para que así yo sepa si les gusta la historia, les aburre, me equivoqué en algo o lo que se les dé la gana comentar acerca del fic. Los amo, y nos leemos en mayo, muy pronto porque ya casi acabó el capítulo diez (Me estoy peleando con el reencuentro, jeje)

: ¡Wow! Me honran tus palabras. No sabes lo bien que me hizo sentir ti Review. Fue como inspirador. En serio, me halagas. Gracias por leerme y prometo no decepcionarte. No olvides saludarme en este capítulo. (¿Hay app de la página? ¿Por qué no estaba enterada?) Por cierto, Sé que Chile acaba de tener problemas con un volcán. Espero que estés bien ¡Mucha suerte!

Utatane Armstrong: No tienes una idea de lo mucho que me reí y que hasta acabé llorando por el Review. Pero, pues ese era el efecto que quería provocar, jaja. Sí, la verdad es que son pésimos padres, algo hemos de hacerles. Pero tú tranquila, que lo peor de Cairen aún no ha salido a la luz *ríe como desquiciada*.

Guest: Ya me preocupaba que no estuvieras siguiendo la historia. Muchas gracias por seguirme y me alegro de que te esté gustando y que te gusté como describo (a veces pienso que exagero). Y de hecho, me enteré de la diferencia de años de Nourasia y la Tierra muy tarde, porque para como planee la historia es casi lo mismo, pero tú finge que aquí no pasa nada, jaja. ¡Saludos hasta…! ¿De dónde eres?

P.D.: La canción del título de este capítulo es "Tarde o temprano" de Tommy Torres.