Capítulo 12: La pasión es como un viento inquieto que se convierte en libertad, es saber que alguien más que vive deseando volverte a encontrar. Es viajar sin miedo entre las estrellas y la inmensidad. Es atravesar el fuego, caminar sobre las aguas, convertir el sueño en realidad.
-¿Crees que estarán bien solos?- preguntó Jason a Alexa cuando entraron al módulo terrestre.
-Deje algo para ellos. No podrían estar mejor- contestó Alexa con una sonrisa pícara.
-¿Quién estaré mejor?-la voz de Don sobresaltó a ambos chicos.
-Señor…. Mmmm… Eva…. ella…- intentó explicar Jason.
-Está el módulo nourasiano. Quería planear una estrategia con el príncipe. Amina está con ella- terminó Alexa.
-¿Qué no sabe que hay carreras mañana?- cuestionó Don, un poco molesto.
-Sí, señor. Pero no tardará-dijo Jason.
-Eso espero. Ambos vayan a descansar- ordenó Don mientras entraba a su cuarto.
-Pfff… eso estuvo cerca- dijo Jason pasándose una mano por la frente.
-Sólo espero que lo disfrute- pidió Alexa, observando la solitaria Arrow.
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-Amina, sabes que soy afán de las viejas costumbres de Nourasia, pero no sé si fue lo mejor dejarlos solos- opinó Luka recargado en un pilar.
-Vamos, Luka. Lo disfrutarán- contestó Amina acariciando a G'dar- Era algo que necesitaban.
-Aikka es muy recto. No se lo permitiría.
-La rectitud tiene un límite. Además el amor es el amor y no conoce de formalidades.
-Tal vez- dijo Luka.
-Hermano, ¿crees que sea el momento de hablar lo que pasó el día que me fui?- preguntó la princesa.
-Amina, eso es algo que aún me desconcierta- explicó el príncipe.
-Luka, eres mi hermano. Siempre lo serás y yo te quiero como tal. Lo demás no importa- dijo la chica acariciando su mejilla.
-Está bien. Hablemos. Pero en otra habitación.
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Daba vueltas alrededor de su habitación en el módulo nourasiano.
No, no, no, no, no. Eso estaba terriblemente mal. El príncipe Aikka se le escapaba de las manos. ¿Quién se creía esa presuntuosa terrestre? ¡Era una vulgar y estúpida humana! El príncipe no podía estar enamorado de ella. ¿Por qué demonios no había intervenido?
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ADVERTENCIA. ESCENAS NO APTAS PARA MENORES DE 16 AÑOS. DESPLAZAR HACIA ABAJO PARA ENCONTRAR EL FIN DE LA ADVERTENCIA.
El beso se había alargado. Unas manos morenas se habían colado debajo de la blusa de la chica y recorrían su tersa espalda.
Los labios de él sabían delicioso. Eran dulces, como miel. Y delgados, finos. Cada nuevo roce era una delicia, era descubrir una nueva sensación.
Él estaba fascinado. La chica entre sus brazos le estaba mostrando lo primoroso que era el amor y ser libre de hacerlo. ¿Estaba mal? ¿Parecía un aprovechado? No. No. Ambos estaban juntos en eso. Ahora compartían un mismo deseo, una implacable necesidad.
Cada segundo, lo que empezó como un tímido beso, aumentó de pasión. Aikka tomó la iniciativa.
Quería explorarla, quería saborear su cavidad humana. Lentamente, como si estuviera pidiendo permiso, introdujo su lengua en la boca de Eva.
Su sabor era embriagante. Pronto, una romántica batalla se desató entre sus bocas. La lengua femenina correspondía a los movimientos a los que incitaba su homólogo masculino.
-Aikka…- la mención de su nombre, como un silencioso gemido, fue música.
-¿Está todo bien?- preguntó Aikka, soltando el beso, pero estrechando a la chica en sus brazos.
-Tengo frío.
-Ven, refugiémonos en los árboles- dijo el príncipe tomándola de la mano.
-Espera, ¿qué es esto?- preguntó Eva tomando un bulto del piso- Es una manta. ¿Quién dejaría…? ¡Oh! Bueno, Alexa hizo algo bueno hoy para variar.
-¿Qué?- preguntó Aikka, divertido. Eva negó con la cabeza- Pues ven aquí.
El príncipe puso la manta alrededor de los hombros de Eva. Tomó su mano y se introdujeron en la privacidad del bosque.
-Creo que aquí estare…- empezó a decir Aikka, pero se calló.
Eva lo abrazaba fuertemente por la cintura, enterrando la cabeza en su pecho. Aikka suspiró largamente y le dio un beso en la coronilla.
-¿Tienes idea de lo mucho que he deseado estar así?- preguntó el príncipe.
-No. Y eso es lo mejor. Quiero que me demuestres que me amas. Porque yo te amo mucho- contestó Eva tomado por el cuello al príncipe y acercándolo a sus labios.
El beso comenzó donde había empezado. En exploración y descubrimiento. Desafiándose en una batalla que se sabía perdida. ¿Era energía? ¿Era ferocidad? ¿Era necesidad? ¿O era solo amor?
La intensidad aumentaba. Profundas respiraciones se mezclaban y un ansia cada vez más grande se cernía sobre los nuevos amantes.
Aikka quitó las manos de Eva y la tomó por las muñecas. Dio lentos pasos hacia adelante y pegó a Eva a un árbol.
No podía adivinar que se estaba apoderando de él, de sus intenciones. No sabía que fuerza estaba controlando sus acciones. Sus manos soltaron las de Eva y viajaron hasta el borde de la blusa de la chica. Lentamente, las deslizo por dentro y se aferraron a la femenil cintura. No hizo nada, esperando una acción negativa de parte de la chica, pero al ver que no llegaba, comenzó a acariciarla, a recorrer a su suave y desnuda piel.
Eva sentía pequeñas descargas de emoción en cada caricia de Aikka. La tocaba. La tocaba con caricias inexpertas y encantadoras. Nadie jamás la había tocado así. Aikka, hasta en esa situación, era delicado y caballeroso.
Ella también quería explorar a su amado. Pasó sus brazos a la espalda de Aikka. Se maravilló al notar que, aún a través de la ropa, sentía perfectamente su musculatura. Recorrió su cuello, sus bien formados omóplatos y su trabajada espalda. Pero quería sentirlo al desnudo, sin limitaciones.
Tímidamente, se aventuró a buscar una abertura en las ropas de Aikka, por la cual acceder a su torso.
Eva sintió que Aikka sonreía sin soltar el beso. Con una mano, tomó la mano de Eva y la guio al centro de su pecho. Eva descubrió un nudo. Despacio, tiró de él y sus hombreras cedieron. Eva negó con la cabeza y Aikka rompió el beso.
-¿Qué pasa?- preguntó Aikka tomando las manos de la chica- ¿Te molesta?
-No. Pero yo…- sus mejillas se tornaron rojas como un tomate. Pero bueno, ya estaba ahí-… yo también quiero… mm… tocar.
Aikka se sorprendió por la petición. Pero luego sonrió. Esa parte de Eva, atrevida, era algo nuevo.
-De acuerdo, Eva- contestó el príncipe. Llevó ambas manos de Eva a sus hombros, libres de la habitual hombrera- Solo deslízalo.
Eva obedeció y arrastró cuidadosamente las mangas del príncipe por sus brazos. Aikka la ayudó y se liberó de esa ropa.
-Y esto- señaló Eva a las medias mangas del chico.
Aikka sonrió. Tomó uno de los dedos de Eva y lo puso en el centro de la espiral. Mágicamente, esta se contrajo y se desenrolló, cayendo al piso como una vara, junto con la media manga. Repitieron el proceso con el otro brazo.
Eva recorrió el torso del príncipe. Perfecto. Desde sus pectorales musculosos hasta su abdomen marcado. Su hombre era ideal. Su figura, envidiable. Con un poco de culpa, que desapareció al instante, Eva fijó su mirada en las entradas de Aikka. Marcadas como un sendero. Y algo dentro de Eva le decía que quería saber a dónde llegaban.
-¿Así está bien?- preguntó Aikka extendiendo los brazos a Eva.
-Está muy bien- dijo Eva, refugiándose en su abrazo. Vaya, su piel era increíblemente lisa y suave.
-Eva, yo…- empezó a decir Aikka, un poco apenado- …me gustaría…
-Aikka, solo dilo- dijo Eva suponiendo a que se refería.
-Tocarte- terminó Aikka- como te gustaría tocarme a mí. Pero no sé cómo- Eva deshizo el abrazo y enarcó una ceja- Claro que si tú no quieres, lo entiendo.
Eva pasó un dedo en por los labios de Aikka. Tomó sus manos y las llevó al borde de su blusa roja. Ahora agradecía no llevar su habitual uniforme de piloto.
-Deslízala hacia arriba- le indicó al príncipe.
Él, con un poco de pudor, jaló la blusa hacia arriba. Eva lo ayudó elevando los brazos. Una vez fuera de juego la blusa, Aikka no supo que sentir al ver una nueva prenda. Eva notó que se apenaba y soltó una risita para relajar el ambiente.
-No sé si las nourasianas usen esto, pero en la Tierra le decimos brassiere o sostén- explicó Eva. El suyo era todo de un bonito encaje negro, con un moñito rojo al centro. Ese lo había comprado con Alexa- ¿También este?
Eva no entendía lo que le estaba pasando. De un momento a otro, sintió que el natural pudor que se podía sentir en esa situación, se había esfumado. Justo ahí, sólo quería saberse de Aikka, y saber que él era suyo.
-Sí, creo que sí- contestó Aikka.
Eva se puso de espaldas a Aikka y le explicó el complejo mecanismo de destrabar el gancho. Aikka comprendió y lo abrió. Eva bajó los brazos y dejó que Aikka deslizara la prenda delicadamente, dejando que cayera al piso.
Antes de que se volteara, Aikka abrazó a Eva, juntando pecho y espalda.
-Aún sin esto, te amo, Eva- susurró al oído de la chica.
Fueron palabras que despertaron algo en ambos. Eva se giró para quedar de frente al amor de su vida. Aikka no pudo evitar recorrerla.
Que estructura tan más hermosa y delicada. Su vientre, su cintura, sus… sus senos. Eva era sencillamente bella.
Volvieron a juntarse en un beso, mucho más enérgico, más vivo que otros. Eva enredó sus dedos detrás del cuello de Aikka. Él se aferró a sus caderas, dando ligeros masajes.
Sus manos, nuevamente, parecían pensar por él. De su cadera, bajaron más y más abajo. Quisieron introducirse en terrenos nunca antes explorados. Pero esas últimas prendas seguían sobrando a ambos.
-Aquí- Eva tomó las manos de Aikka y las guio al botón de su pantalón. Ella lo desabrochó, pero dejó que Aikka bajara el zipper.
El fuego dentro del príncipe creció cuando, sin querer, rozó una parte bastante privada de Eva. Sintió como la chica se movía, víctima de un escalofrío.
Eva alejó a Aikka. Con el mayor recato que se podía tener en esa situación, bajó sus jeans y salió de ellos con un sensual paso.
No dejó que Aikka reaccionara. Se acercó a él y tomó su cinturón. Miró a los ojos del príncipe, como pidiendo permiso. Aikka asintió y la ayudó a deshacerse de sus holgados pantalones. Una vez fuera la prenda, Eva se percató de que desde la pantorrilla hasta todo su pie, estaban vendados.
Adivinando las intenciones de la chica, Aikka soltó las vendas, y Eva pudo ver por primera vez un par de pies fuertes y anchos.
La vista de ambos, casi al desnudo, fue la chispa que encendió la dinamita.
Aikka y Eva prácticamente se abalanzaron para darse el beso más apasionado de la noche.
El príncipe no lo pudo resistir. Una de sus manos viajó de la cintura y se posó en la sobresaliente estructura de Eva. Con delicadeza y mucho amor, masajeó su seno derecho.
Ante las primeras caricias eróticas, Eva soltó un gemido que resonó en todo su interior. Aikka se permitió un poco abandonar los labios de su amada para saborear su delgado cuello, dejando un rastro de besos desde su clavícula hasta el lóbulo.
Las piernas de Eva, sintiendo las descargas de placer provenientes de su pecho, comenzaron a flaquear.
Eva se separó de Aikka y extendió la manta en el piso.
Se hincó y el chico la imitó detrás de ella. Aikka comenzó a besar sus brazos, su cuello, mientras que sus manos acariciaban ambos pechos de la chica.
Eva se sentía extasiada. Esta manera de ser explorada era excitante. Así, sin inhibición. Sin límites. Solo con amor.
Su cuerpo estaba reaccionando a las caricias de Aikka. Más de una estructura se estaba irguiendo para recibir a las manos del príncipe. Su espalda se comenzaba a arquear, acercando su trasero al cuerpo de él.
Notó, no tan sorprendida, que le deseo de Aikka comenzaba a crecer dentro de la última prenda que portaba.
Como si fuese de cristal, Aikka la volteó y la recostó en la manta, metiendo una rodilla entres sus piernas, separándolas ligeramente.
Un nuevo sendero de besos se empezó a dibujar. Aikka bajó del cuello de Eva, hasta el centro de sus pechos y cubriendo todo su vientre. Tan cerca…
Volvió a subir, pero se detuvo en los pechos de la chica. Eran tan suaves, tan embriagantes.
No dudó en besarlos. No dudó en cubrirlos en su totalidad con sus manos. No dudó en dejarles en claro que ahora eran suyos.
Los gemidos, más fuertes, de Eva, estaban enloqueciendo a Aikka. Era una sensación nueva en su entrepierna. Por supuesto que sabía lo que era, pero era extraño sentirla en carne propia.
-Aikka…- escuchar su nombre mezclado con el glorioso sonido del placer estaba teniendo efectos nuevos en Aikka.
-¿Sí?- preguntó el príncipe.
-Ambos lo queremos. Lo sabes. Ahora- incitó Eva.
Aikka no necesitó una invitación. Llevó sus manos a la última prenda que cubría a Eva, y la bajó.
Fue solo éxtasis ver su cuerpo desnudo. Eva estaba ahí, al natural. Solo para él.
Eva se sentó y metió las manos debajo de la ropa de Aikka, la deslizó hacia abajo y el chico se deshizo de ella, liberando el resultado del placer.
Era así. Ambos, al desnudo, sin nada que se interpusiera, amándose.
Aikka dio un casto y pequeño beso en los labios de Eva, mientras se acomodaba en la entrada de la femineidad.
-Eva, no hay que hacerlo si no quieres. Lo sabes, ¿verdad?- preguntó Aikka.
-Pero sí quiero. Te necesito. Mío- afirmó Eva viéndolo a los ojos.
-¿Me dirás si algo va mal?- quiso saber Aikka. La chica asintió.
-Tengo miedo- aceptó Eva con la voz temblorosa.
-Nada temas conmigo- terminó Aikka volviendo a besarla.
Y así, lenta y cautelosamente, Aikka entró en Eva, sintiendo, saboreando, disfrutando la sensación cálida, húmeda y apretada de ese nuevo rincón.
Eva se aferró con una mano a la manta y con la otra a la mano de Aikka recargada sobre la manta. No había manera de describir esa íntima invasión. Terriblemente dolorosa. Fabulosamente exquisita.
Cuando Aikka se detuvo, Eva sintió un tirón en su interior, y algo resbalando entre sus piernas.
-¡Eva! ¡Estás…!- se alarmó Aikka al ver el líquido rojo, pero Eva no lo dejó apartarse.
-Está bien, Aikka. Tenía que pasar- explicó Eva.
-Pero…- dudó Aikka.
-Nada. Sólo me has hecho una mujer- contestó Eva, dulcemente- No me hagas arrepentirme.
Aikka suspiró y decidió seguirla. Volvió a alejarse y entró una vez más, con una fuerza que no se conocía.
Eva gritó, un poco dolor y una poca impresión, pero fue acallada por los labios de Aikka, que actuaban como si quisieran absorber su dolor.
Aikka empezó su vaivén de movimientos, lento, siguiendo una suave marcha, para que ambos se acostumbrarán.
Poco a poco, Eva se acopló al ritmo lento, bastante romántico, que llevaba Aikka. Era tan excitante oír las largas y profundas respiraciones del príncipe junto a su oído.
Era una ola de emociones sentir como ambos pechos se frotaban, permitiendo sentir los desbocados corazones. Sentir eso deslizándose en la cueva más profunda del valle de su cuerpo.
Eva se sentó del golpe, parando los movimientos de Aikka.
-¿Pasa algo?- preguntó el príncipe.
-Nada. Siéntate- pidió Eva.
Aikka no entendía para qué, pero hizo lo que Eva le pidió, recargándose de un árbol.
De un momento a otro, Eva había sentido la necesidad de probar algo diferente. Ni siquiera ella misma se conocía siendo tan atrevida. Pero estar con él, solo con él, derribaba todas sus barreras.
La chica se sentó a horcajadas de Aikka, como cuando se encontraron, hace apenas unas horas.
Aikka soltó un gruñido de satisfacción cuando se volvió a deslizar dentro de Eva. Podía acostumbrarse a tenerla ahí toda la vida. Pero Eva aún sentía cierto escozor. Se aferró fuertemente a la espalda de Aikka y enterró la cara en su cuello.
Aikka la tomó de la cintura y la movió un poco. Eva entendió. Comenzó a moverse armónicamente sobre Aikka, como bailando, disfrutando la excitante sucesión de sensaciones. A veces llena, y un estremecedor vacío, una y otra vez, cada vez más fuerte, a veces lento, de repente rápido.
Pero, como pequeños inexpertos, hay emociones y sensaciones difíciles de controlar y que alteran hasta al alma más serena.
Poco a poco, ambos se percataron de como una nueva sensación los estaba consumiendo, arrastrándolos a un callejón del que no había salida.
Eva comenzó a sentir como su vientre palpitaba y como cada pedazo de su piel se estaba volviendo más sensible a las manos de su amado. La sensación se intensificó en el lugar donde ella y Aikka se estaban volviendo un solo ser y un mismo sentimiento. Pronto, la sensación lo invadió todo, y Eva se sujetó a la espalda de Aikka, dejándole pequeñas marcas, mientras sucumbía ante la oleada del éxtasis final, con un grito llenó de placer y satisfacción.
Aikka gruño, un poco placer y dolor, al sentir que el placer de Eva estaba marcando su espalda. Pero oír su gemido, su liberación, sus dulces notas, fueron como un detonante y ya no pudo contener todas las emociones que lo estaban consumiendo. Se dejó ir. Explotó, preso de un intenso placer, liberando la sensación en el interior de Eva y dejando su aliento acelerado largo y lento.
Después de que Eva permaneciera un rato en sus brazos, como recobrándose ambos del gran esfuerzo que eso se había significado, Aikka ayudó a Eva a levantarse, pero salir de ella le provocó un estremecimiento.
Eva tomó parte de su ropa y la acomodó junto a Aikka, para que funcionarán como colchón. Luego se acostó, echó la manta sobre los dos y abrazó al chico por su abdomen.
FIN DE LA ADVERTENCIA. DESDE AQUÍ, CONTENIDO APTO PARA MENORES DE 16 AÑOS.
-Eva, me has hecho el hombre más feliz de le galaxia, ¿lo sabes?- preguntó Aikka abrazando a la chica por la espalda y besando su mano.
-Me alegra saberlo- contestó la chica acomodándose en el regazo del príncipe- Pero no sé…- dudó la chica.
-¿Qué sigue?- terminó Aikka. Eva asintió- He leído que en la Coalición Tierra los humanos toman un tiempo para conocerse, y si funciona, entonces contraen nupcias. Si no, la vuelven a intentar.
-Pues sí, es básicamente eso. Pero no sé cómo funcione en Nourasia- admitió la chica.
-No creo que eso importe ahora. Ya nos hemos ahorrado algunos pasos del protocolo- explicó Aikka acariciando la mejilla de Eva- Si lo hubiéramos seguido, ahora mismo tendríamos que estar casados- Eva respingó, provocando la risa del príncipe- Tranquila, puedo comprender que no estás lista para eso. Así que pasará lo que tú quieras que pase.
-En la Tierra le decimos novio- dijo Eva después de pensarlo un momento- Usualmente si dos personas se gustan, una de ellas le pide a la otra que sea su novio o novia. Lo demás ya lo saben.
Aikka no respondió. Su mirada viajó de Eva al lago, luego a las lunas y de regreso a la chica que tenía acomodada en su regazo. A partir de ahora, su chica
-Eva- dijo al fin, tomándola de la barbilla, para verse a los ojos- Me sentiría honrado de que me aceptarás como tu novio. ¿Te gustaría ser mi novia?
No hubo necesidad de contestar con palabras. Ambos labios ya sabían que era momento de juntarse para confirmar, entre pequeños chasquidos, que ya eran un solo ser, un mismo sentimiento. Un poderoso amor.
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En Oban, la zona junto al templo estaba siendo bombardeada por lluvia de niveles diluviales.
Al parecer, el planeta Madre era bastante sensible a los sentimientos del Avatar.
Jordan recordaba perfectamente la última vez que había llorado. Cuando vio cómo su equipo se marchaba de Oban sin él, porque había adquirido la responsabilidad de guardián de la galaxia. Por ella.
La había ido a buscar a su módulo, pues estaba decidido a decirle lo que sentía. A decirle lo que aquel beso significaba para él.
Pero no estaba ahí. Supuso que tal vez había salido con sus amigos, pero ambos dormían.
Luego tuvo el presentimiento. Uno muy malo. No sabía por qué, pero estaba casi completamente seguro de en donde y con quien estaba.
No se equivocó.
La encontró en brazos de su mayor rival. Y claramente, ambos estaban desnudos. Y hablaban, sólo hablaban. Continuamente, él la acariciaba con la delicadeza de un amante.
Quiso interrumpirlos. Tuvo ganas de exigir una explicación. ¡Eva lo había besado a él primero! Pero no como… como… como lo estaba besando a él. Un beso apasionado, suave.
No tenía por qué quedarse a verlo. Eso había sido demasiado.
¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Esperen a que me recupere de la emoción que me causó escribir esto. ¡Dios! ¡Quedó como lo quería! Es tierno, no exagerado, relajado para una primera vez. ¡Lo amé! ¡Me enamoré de este capítulo! Espero que a ustedes les haya gustado tanto como a mí, porque lo hice para que ustedes lo disfrutarán. En cuanto a Jordan, bueno, pues tenía que saberlo tarde o temprano. No es que me guste hacerlo sufrir, pero siempre lo odié por robarle ese beso a Eva. ¡Ese era para Aikka! Digamos que aquí quedamos a mano.
Mis vidas hermosas, nos leemos dentro de poco, pues ya voy a tener mucho más tiempo para escribir porque ya voy a acabar el semestre. Saludos. ¡Los amo!
Utatane Armstrong: ¡Hola! Ya decía yo que me hacías falta. Todo lo que pasó tiene su razón de ser, tranquila. Al final, vas a ver como Cairen resulta ser la que desencadena todo. Me alegra saber que te has metido de lleno con el fic. ¡Recuerda amordazar la inspiración! Gracias por el spoiler. Ahora me has dejado mucho más loca por tu capítulo de lo que ya estaba. ¡Date prisa! ¡Ah! Espero que el lemmon haya cumplido con tus expectativas. ¡Saludos!
Meggi Usui: ¡Hola! Tú no te desesperes. Ya se desquitará Eva por el cruel engaño, muajaja. Ya pronto ahondaremos más en el trasfondo de los villanos. Lo que sí es que te vas a sorprender, te lo prometo. Gracias por ayudarme con tus comentarios. Me encanta que te gusté lo que hago. ¡Saludos hasta allá abajo! Por cierto, corrígeme si me equivocó, ¿eres la misma Guest que me comentó en el capítulo pasado? Ya me confundí.
Kmarchan: Espero que mi elocuencia te haya satisfecho, por lo de los pantalones… pues eso si no lo sé, jaja. No te preocupes por no comentar, mientras me leas y de vez en cuando me saludes, esté perfecto (claro que si me comentas siempre, sería feliz, jeje). Gracias por la ensalada de ideas. Me la comí toda, jajaja.
Guest: ¡Mil perdones si te estoy confundiendo con otra de mis lectoras! Pero sucede que están igual. Sin embargo, si eres nueva lectora, pues ¡bienvenida! Me da muchos gusto que me leas y que te haya dejado loca, jaja. Y no, el dibujo no es mío, lo encontré, pero tú lo puedes buscar aquí search/Aikka. Gracias por el halago, me agrada que te gusté lo que yo disfrutó hacer. No olvides dejar tu saludo y contarme desde donde me leer. ¡Besos!
P.D.: El título de este capítulo es de la canción "La Pasión" de Fernando Lima y Sarah Brightman.
