Capítulo 13: ¿Cuándo llega mi alborada? ¿Cuándo voy a renacer? Ir desafiando el destino, abre un mundo para mí.
Luka salió de la habitación donde iba a dormir Amina. En vista de que Aikka probablemente no iba a volver esa noche, Luka tomaría su habitación. Justo cuando iba a entrar a su habitación, escuchó un golpe en la recámara junto a la de Aikka. La de Cairen.
-Cairen, ¿se encuentra bien?- preguntó Luka frente a la habitación.
Al no recibir respuesta, Luka decidió entrar. Y notó que algo estaba mal.
Las pertenencias de la chica, ropa, accesorios y uno que otro libro estaba regados por el suelo. Cairen estaba apoyada sobre sus manos en una mesa con la cabeza gacha y… llorando.
-¡Cairen! ¿Estás bien?- preguntó Luka, corriendo para quedar al lado de ella.
-No…no… bueno, sí… pero…- Cairen no podía articular ninguna frase.
-Tranquila, ven aquí- Luka la tomó de las manos y la condujo a su cama. Se sentaron y el príncipe esperó a que se tranquilizara. Cuando respiro un poco más normal, volvió a preguntar- ¿Qué te sucedió?
-Nada, solo me alteré- contestó ella, cortante.
-¿Qué pudo causar que te alteres así?- cuestionó Luka, consternado.
-Recordé algo que me preocupa- explicó Cairen.
-Si necesitas ayuda, no dudes en pedírmela- ofreció el príncipe tomándola de la barbilla y viéndola a los ojos.
Cairen sintió algo extraño al encontrarse con la mirada verdeazulada de Luka. Era como si pudiera ver su alma, y por un momento, se sintió culpable por lo que estaba haciendo.
Es decir, a ella le gustaba Luka, no Aikka. Y Aikka parecía querer a la humana. Por un instante sopeso que no estaba haciendo lo correcto. Que muchas personas podrían salir lastimadas.
Pero, instantáneamente, recordó las palabras de su padre. Estaba ahí porque quería salir de su miseria, no para enamorarse.
-Gracias, príncipe Luka. Pero estoy bien- respondió Cairen poniéndose de pie.
-No sé porque tu respuesta no me convence- dijo Luka frente a ella.
-Yo… no… no tiene… porque preocuparse- objetó la chica, tartamudeando, pues el hecho de que Luka estuviese frente a ella, tan cerca, la ponía muy nerviosa.
-Si tú lo dices- dijo Luka- Pero…- pasó un dedo por la mejilla de Cairen, para recoger una de sus lágrimas. Cairen detuvo su respiración, sintiendo como un escalofrío recorría su espalda-… hazme el favor de que estas bellas joyas que tienes por ojos no se quebranten por el llanto ni se opaquen con la tristeza.
Luka colocó la lágrima en la palma de su mano. Susurró unas palabras en silencio, cerró su puño y un destello azul lo recorrió desde su frente hasta su mano, donde centelleó con fuerza para luego desaparecer.
El príncipe tomó la mano de Cairen y abrió su puño sobre la mano de la chica. Un puñado de cristales transparentes y brillantes, como pequeños diamantes, cayó en la mano de Cairen.
-¿Qué es?- preguntó Cairen bastante sorprendida por los cristales que sostenía.
-Tu propia magia. Hasta tu dolor es bello- respondió Luka. Luego, besó el dorso de su mano- Buenas noches.
Cairen esperó hasta que Luka saliera de su habitación para contemplar los cristales con entera fascinación. Entendió todo perfectamente. Luka sentía lo mismo que ella sentía por él.
Pero no. Definitivamente no. ¿Por qué tenía que hacerlo más difícil de lo que ya era?
SSSSSSSSSSSSSSSSS
Los primeros rayos solares iluminaron el tronco del árbol, del cual sus raíces se habían vuelto el nido de amor para la nueva pareja, que seguía desnuda, cubierta, abrazada y dormida.
Aikka dormía con la cabeza de Eva apoyada en su pecho. En algún momento de la noche, Aikka había pasado su brazo por debajo de la chica. Así, la había pegado a su cuerpo y podía sujetarla de la cintura, que ya había decidido que era su parte preferida del cuerpo de su novia.
Aikka despertó al sentir el calor en su mejilla y como Eva se aferraba a su abdomen.
Bostezó y abrió sus ojos poco a poco, para acostumbrarse a la luz. Lo primero que vio fue a la bella persona en su pecho, respirando pasivamente. Incluso dormida, era un espectáculo digno de apreciar. De hecho, eran pocas la veces en las que estaba tan tranquila, porque en cualquier otro momento estaría un poco hiperactiva, como el las carreras… ¡Las carreras! ¡Lo había olvidado por completo!
-Eva, Eva- Aikka comenzó a zarandear a la chica, con ternura, pero un poco de prisa- Vamos, princesa, despierta.
-Mmmm...- la chica se movió un poco y se tapó los ojos.
-Eva, las carreras comenzarán. Tenemos que irnos
-Las… las… ¡Dios! ¡Las carreras!- gritó Eva, poniéndose de pie de un salto, para sorpresa y diversión del príncipe- Aikka, yo…
De repente, sus mejillas se enrojecieron. Notó que estaba de pie totalmente desnuda. Tomó la primera prenda que encontró, y que por cierto era de Aikka, y se cubrió lo que pudo con ella.
-Hey, tranquila- dijo el príncipe poniéndose de pie y tomando ambas manos de Eva, para que la prenda que la cubría cayera. Una vez más, ambos se veían al desnudo- Eva, no tienes de que apenarte. Anoche fue la noche más hermosa que he vivido. Ahora te conozco totalmente y tú a mí. No tenemos por qué ocultarnos del otro.
-Sí, tienes razón. Solo que esto es nuevo para mí. Pero te prometo que me esforzaré- contestó Eva mirándolo a los ojos.
-No te esfuerces. Solo ámame- Aikka tomó la barbilla de Eva y pegó sus labios a los de su novia.
Su novia. Que hermoso sonaba eso. Por fin, después de todo, un rayo de luz se cernía sobre su vida. Ella estaba con él. Sentía lo mismo que él. Un amor puro y sin limitaciones.
-No quisiera deshacer esto, Eva- dijo Aikka, soltando el beso y estrechándola en su pecho- Pero tenemos que irnos.
-Tienes razón. Démonos prisa- contestó Eva dándole un pequeño beso y apresurándose a buscar su ropa.
Vestirse fue otra bella prueba de amor. Se pasaron sus prendas. Se sostenían para no caer. Eva ayudó a Aikka a peinar su cabello, e incluso le preguntó si se veía bien, algo completamente extraño en ella.
-Te ves preciosa, princesa- aseguró Aikka- ¿dejaste crecer tu cabello en estos años?
-Vaya, eres observador. Si, creció un poco. Me gusta más así- respondió Eva mientras se ataba los cordones de sus tenis. Cuando se puso de pie, hizo una mueca y llevó ambas manos a su vientre, cosa que alarmó a Aikka.
-Eva, ¿qué sucede?- preguntó Aikka corriendo a su lado y poniendo sus manos sobre las de ella.
-Duele… un poco- contestó Eva. Aikka palideció y la chica notó su tensión- No, no, no. No pienses que fue tu culpa. No lo es.
-¿De quién es, sino mía?- cuestionó Aikka alejándose un poco- Yo… tal vez me excedí anoche. ¿Fui… mmm… brusco? ¿Te lastimé en algún momento?
-No, Aikka. Ya basta- se exasperó Eva- Todo fue perfecto. Tú fuiste perfecto. No podría haber pedido otra cosa. Pero es algo nuevo, por lo que tendré que acostumbrarme.
Aikka la miró con ternura mientras acababa de vestirse. También era nuevo para él. Descubrió sensaciones exorbitantes. Descubrió que quería quedarse con ella. Ella era todo.
-¿Me prometes que podrás correr bien?- pidió Aikka.
-Correré tan bien que ganaré las tres carreras- aseguró Eva golpeando a Aikka ligeramente en el pecho con su dedo índice.
-¿Es un reto, princesa?- preguntó Aikka, más relajado y divertido.
-Lo es, príncipe Aikka. Es más, reto a su majestad a una carrera a pie hasta los módulos- desafió Eva tendiendo la corona nourasiana a Aikka. Eva esperó a que el chico se la ajustara, recogió la manta ya doblada gritó- ¡Ahora!
Aikka no supo reaccionar hasta que se dio cuenta de que Eva ya había corrido. Negó con la cabeza y empezó a correr detrás de ella.
Por su parte, Eva corría todo lo que sus piernas y sensaciones le permitían. Un escozor en su cueva más profunda la estuvo molestando desde que despertó. Secuelas de la perfecta noche.
Cada vez que daba un paso, el dolor le recordaba el placer de las manos de Aikka, sentir que su boca saboreaba cada pedazo de su existencia, de Eva convertida en un manjar. Además, se recordó que tenía que hacerle ver a Aikka que estaba bien. Porque era la verdad. Era muy poco el dolor y podría controlarlo… ¿verdad?
Aikka alcanzó a Eva y llegó antes que ella a la zona de módulos. Más relajados, caminaron hacia sus módulos, lanzándose de vez en cuando tiernas miradas o pícaras sonrisas.
Llegaron primero al módulo nourasiano, que se encontraba abierto.
-Espero que Alexa me haya cubierto con mi padre- comentó Eva.
-¿No tendrás problemas?- preguntó Aikka. Eva negó con la cabeza- Entonces ve a tu módulo cuanto antes. Ya nos veremos en las carreras.
-Aikka, yo quería preguntarte algo- dijo Eva tomando su mano.
-Lo que quieras.
-Sucede que, pues, tú eres un príncipe. No sé si existan reglas o algo en Nourasia sobre quién y cómo debe ser tu pareja.
Aikka sintió como su corazón latió con más fuerza y rapidez. Interiormente suplicó porque Eva no notara la tensión en todo su cuerpo, sobre todo en sus manos.
¿Qué se suponía que debía contestar a eso? ¿Debía decirle que tan solo por pasar la noche que pasaron podía perder su derecho a gobernar Nourasia? ¿Debían enfrentarlo juntos o no dárselo a conocer? Aikka sabía cómo era ella. No toleraría que su presencia afectara a alguien. Pero él definitivamente no quería separarse de ella.
-Tal vez no es lo que se esperaba, pero no tiene por qué preocuparte- dijo el chico, esforzándose por sonar seguro de lo que decía.
-¿Me lo prometes?- cuestionó la chica encontrando la mirada de Aikka.
-Yo…- Aikka sabía que estaba mal, y si ella se enteraba sería peor. Pero procuraría que no lo supiera, por su propio bien- … lo prometo, princesa.
Eva sonrió satisfecha. Se aseguró de que nadie los observara y plantó un beso en los labios de Aikka.
El chico la observó correr hacia el módulo terrestre. Suspiró al pensar en lo que había hecho. Deliberadamente le mintió.
-Vaya. El príncipe Aikka, honorable y gran caballero nourasiano, ha dicho una mentira a una dama- la grave voz de Luka sonó desde el interior del módulo. Aikka pudo notar un deje de decepción en la voz de su hermano.
-Luka, no entiendes…
-No, Aikka- interrumpió Luka- tú no entiendes. ¿Son pareja? Perfecto. No lo estás demostrando.
-¿Y qué hago?- preguntó Aikka, mirando a Luka con enfado- ¿Le digo lo que estoy pasando? ¿Qué me expulsarán de la Corte si saben que estoy con ella? ¿Qué ahora es ella la única persona con la que podré pasar el resto de mi vida?
-Ella... ¿qué?- cuestionó Luka, incrédulo. Aikka solo asintió- Date la vuelta.
Aikka sabía que no podía evitar lo que venía, así que hizo lo que Luka le pidió.
Como si ya supiera lo que iba a ver, Luka apartó un poco la prenda superior de su hermano y su mirada viajó al centro de su espalda. Y en efecto, ahí estaba, un círculo de color azul. Luka hizo memoria de un aspecto curioso de los nourasianos.
La marca de Nuram, que era una especie de diosa del amor en Nourasia. Cuando un nourasiano de familia real se unía a aquella persona que amaba de la manera en la que Aikka se había unido a Eva, Nuram lo marcaba en la espalda con un círculo azul, símbolo de que su amor ya había escogido dueña. Ya no podría amar a nadie más.
Además de eso, Luka encontró pequeñas y delgadas marcas a la altura de los omóplatos de su hermano. Eso lo divirtió.
Volvió a poner en su lugar la prenda de Aikka, y este se giró para ver la expresión de Luka, que era una extraña mezcla de molestia, confusión, diversión y picardía.
-Al menos la pasaste bien, ¿eh?- dijo al fin Luka y Aikka le devolvió una mirada molesta- No me mires así. Deberías ver tu espalda, se nota que los disfrutaron.
-Sí, Luka, lo disfrutamos. Pero por ahora no quiero que se sepa, por lo menos no demasiadas personas.
-Ni siquiera…
-Ni siquiera Cairen, ni Laila. Solo por un tiempo, hasta que sepa que diré al Consejo y a nuestro padre.
-Y a Eva. Porque estamos de acuerdo en que no podrás ocultarlo de ella todo el tiempo- comentó Luka.
-Sí, también eso- respondió Aikka entrando al módulo para prepararse para las siguientes carreras.
SSSSSSSSSSSSSS
Eva entró rápidamente a su módulo, pero en cuanto puso un pie adentro, una mano la tomó de la cintura y otra le tapó la boca.
Eva empezó a agitarse para soltarse, pero quien la sujetaba le pellizcó la mano y le susurró al oído:
-No digas nada o tu papá nos descubrirá.
Eva identificó en la voz de Alexa un matiz de alivio, pero a la vez ansioso y preocupado.
Asintió con la cabeza y se dejó llevar al cuarto. Afuera de ahí estaba Jason aun en pijama, vigilando que Don no apareciera.
Alexa le levantó un pulgar a Jason, que asintió y se fue.
Dentro de la habitación estaba Amina sentada en una cama y vistiendo su camisón de dormir.
Eva apenas tuvo tiempo de ver a la princesa, porque inmediatamente los brazos de ella y de Alexa la envolvieron en un enorme abrazo. Eva, de hecho, lo agradeció por un momento, hasta que sintió como le empezaban a doler algunas zonas de su cuerpo, que seguían sensibles por el intenso ejercicio de la noche.
-Oigan, me duele- dijo Eva para que la soltaran.
-¡Lo siento!- gritaron ambas al mismo tiempo mientras la dejaban libre.
-Pero cuéntanos que sucedió, por favor- rogó Alexa haciéndole un lugar en la cama- Estoy ansiosa por saber.
-¡Ansiosa!- explotó Eva, casi de la nada- ¿Qué clase de amiga se supone que eres? ¡Sabías como me sentía y aun así no me dijiste nada!
-Pero Eva, lo planeamos para…- intentó excusarse Alexa.
-¡Lo planearon! ¡Su intención era confundirme! ¡Quedé como una perfecta idiota! ¡Eres una pésima amiga! ¿Qué diablos te sucede?
-¿Sabes qué? ¡Sí fuiste una idiota!- gritó Alexa con lágrimas en los ojos- Yo lo que quería es que te encontraras con él y fuera romántico.
-¡¿Y qué acaso no hubiera estado bien una simple caminata bajo las puñeteras lunas?!- respondió Eva con un grito aún más fuerte.
-¡Bueno! ¡Ya basta!- gritó Amina a las chicas, que ya estaban en una posición retadora.
-¡Esto es tu culpa!- replicó Eva a Amina.
-¿Mi culpa?- preguntó la princesa, ofendida- Si yo no hubiera planeado algo, los dos, par de miedosos, jamás se habrían dicho nada y seguirían suponiendo que no se quieren.
-Bueno… tal vez… pero…
-Pero nada. Podría apostar a que ya están juntos, ¿o me equivoco?- cuestionó Amina.
Ninguna respondió. Eva alternaba la mirada entre Amina y Alexa, mientras que esta se secaba las lágrimas.
-Alexa…- intentó decir Eva. Pero antes de que pudiera decir algo, Alexa se arrojó a sus brazos.
-Lo hice porque te quiero. Si te lastime, lo siento. Pero sucede que me desesperaban. La idea era juntarlos.
-No sé qué haré contigo- dijo Eva devolviéndole el abrazo.
-¿Puedo unirme?- preguntó Amina
Eva rio y extendió un brazo para que Amina se uniera. Así pasaron unos segundos entre risas y una que otra lágrima.
-Muy bien, ahora quiero que me cuentes todo, hermana- pidió Amina.
-¿Hermana?- preguntó Eva, extrañada.
-Si eres pareja de mi hermano, entonces eres mi hermana- indicó la princesa.
-¿Y cómo lo sabes?- cuestionó Alexa.
-Solo mírala. Se ve radiante. Esta feliz. Y aunque no quisiera, puedo imaginarme algunas cosas que hacen que te veas radiante.
-¡Eva!- se impresionó Alexa- ¿Pasó eso?
-Ah, bueno…- Eva miró a Amina y se sonrojó. No es que fuera precisamente cómodo hablar de la intimidad que había tenido con Aikka. Después de todo, era su hermano- … pues sí.
Alexa dio un gritito y se abalanzó sobre Eva, haciendo que ambas cayeran a la cama.
Eva gritó, pero de dolor. Eso estaba mal. Si una simple caída, y sobre un colchón, había provocado que más de una zona de su cuerpo que se encontraban sensibles palpitaran y protestaran estrepitosamente, no quería imaginarse lo que sería sentarse sobre una moto y conducir la Arrow IV.
-¡Eva!- Alexa la ayudó a pararse asustada por el grito y la mueca de dolor de la chica- ¿Te duele?
-No le quise decir a Aikka la verdad- se sinceró Eva- pero lo cierto es que me está molestando bastante.
-Recuérdame reprender a Aikka- pidió Amina, mientras, para sorpresa de las chicas, una esfera de luz se formaba en la mano de la princesa- En cuanto al malestar, permíteme que te ayude- ofreció mientras se acercaba la esfera el vientre de Eva.
SSSSSSSSSSSSSSS
16 módulos habían partido de Oban y ahora se encontraban sobre el quinto planeta de las competencias.
El terreno era bastante boscoso, lleno de enormes árboles con troncos anchos y largos. Variedad de extrañas aves surcaban el cielo.
Los módulos se detuvieron. La parte inferior de ellos se iluminó y las naves iniciaron su trayecto descendente.
G'dar gruñó cuando al caer chocó contra algunas ramas, pero pronto se estabilizó y avanzó hacia adelante.
No es que jamás le hubiera pasado, pero su corazón dio un vuelco impresionante cuando la Arrow IV pasó a su lado.
Dentro de ella, Eva también sentía una nueva emoción al verlo a él, a su novio, sentados obre G'dar y bastante concentrado en la carrera.
-¡Eva, cuidado!- la voz de Jason, y unos cuantos gritos por su auricular la despertaron de su ensoñación, justo a tiempo para maniobrar y poder esquivar un enorme tronco- Eva, por favor, sé que tienes motivos para estar distraída, pero no quiero morir.
-De acuerdo, Jason. ¿Quieres velocidad?- preguntó Eva trazando su trayecto y midiendo su velocidad para pasar a los cinco competidores que tenía enfrente, Aikka incluido- Tendrás velocidad.
La chica presionó unos botones y la hipertracción se activó. La Arrow salió disparada y en unos segundos aventajó a dos de sus contrincantes. Sin embargo, al acercarse a Celt, este le bloqueó el camino, provocando que Eva rebotara en el y perdiera el equilibrio.
Delante de ellos, Aikka detuvo a G'dar al escuchar el estruendo.
Su expresión cambió a horror cuando notó que la Arrow rebotaba en Celt. Ya había ordenado a su montura que regresara cuando algo muy extraño pasó.
Eva se impresionó al ver ese espectáculo. Todos los competidores, con excepción de ella, estaban envueltos en una especie de burbuja que le impedía avanzar.
La chica inmediatamente buscó al príncipe nourasiano, y lo encontró mirándola confusamente.
-Stan, ¿qué está pasando?- preguntó Eva al mecánico mientras se acercaba a la esfera de Aikka.
-No lo sé, Eva. Pero estamos investigando- aseguró Stan.
-¡Pero claro!- gritó Jason- Eva, es nuestra ventaja. La que obtuvimos en la primera carrera. ¡Acelera!
Eva se giró para ver a Aikka y le dedicó una sonrisa triunfante y una despedida con la mano, ante la sorprendida expresión del príncipe.
-¿Qué hay de los portales, Kouji?
-Solo hay uno. Estás bastante cerca- contestó Kouji.
-¿Y el tiempo?- quiso saber la joven piloto.
-Nuestro cronómetro se ajustó a un minuto. Es suficiente para que ganes terreno- indicó Don- Aún tienes medio minuto.
Eva volvió a encender la hipertracción y la Arrow reanudó velozmente su recorrido.
La chica pudo esquivar tranquilamente todos los obstáculos de la pista, y justo cuando el cronómetro llegó a cero, Eva cruzó el portal.
Al tiempo que su módulo la recogía, observó cómo los corredores se abalanzaban ferozmente a la carrera, con proyectiles, misiles y flechas mágicas surcando el cielo.
No pudo ver quien había ganado, porque se encontró de regreso en el interior de su módulo antes de que la carrera terminara.
SSSSSSSSSSSSSSS
-¡Bien chicos!- la sala de gobierno prorrumpió en gritos de júbilo y vítores cuando vieron en su pantalla como la Arrow IV cerraba la primera carrera del día con una victoria.
El presidente Raymond había estado pendiente de todas las carreras. Hoy, especialmente, quería ver las carreras. Ese día cumplía un año de haber ganado su propia carrera por la presidencia, en una ajustada contienda con el presidente McMullen, que quería volver a ocupar el puesto.
Para aquel entonces, Charles era un alto funcionario, y por esa misma responsabilidad no podía permitir que McMullen siguiera dejando a la población en un completo desconocimiento de lo que había pasado con los Krogs y Oban, incluido el hecho de que un humano se había convertido en Avatar.
Al final, al vencer Charles, hizo público todo lo que McMullen había ocultado, ganándose el aprecio de su población pero la total desaprobación de los seguidores del ex presidente, logrando que incluso algunos prometieran una revancha, asegurando que eso no se podía quedar así.
-Miren eso- dijo uno de los funcionarios.
Raymond se acercó a la pantalla. El planeta era gaseoso. Densas nubles de niebla lo cubrían todo e imposibilitaban en algún grado la visión de la carrera.
Charles sintió, como en todas las carreras, un vuelco en el corazón al oír que la Arrow iniciaba su siguiente carrera. Observó como la nave caía. "Rachel, protege a nuestro hijo" pidió Charles al recuerdo de su esposa.
Varios gritos se dejaron oír cuando observaron como la nave terrestre era envuelta en una especie de burbuja, al tiempo que uno de sus contrincantes los rebasaba.
Igual que ellos, todos los rivales que llegaban se veían envueltos por la misteriosa burbuja.
Tuvo que pasar un mortífero minuto, en el que Charles estuvo bastante tenso, para que su prisión los liberara y pudieran incorporarse de nuevo a la carrera.
Nada más salir, la nave de Eva se cubrió de un brillo morado y voló a descomunales velocidades, con la visible intención de alcanzar a Celt, que llevaba cada vez menos ventaja.
Charles también vio, preocupado, como el príncipe Aikka se batía a duelo con su arsenal de hechizos, separándose de los primeros lugares.
La cámara volvió a enfocar al equipo cuando se escucharon fuertes detonaciones.
La Arrow IV había detenido la hipertracción y ahora la torreta se encargaba de que Celt no les ganara la posición.
Celt golpeaba violentamente en lado derecho de la nave, haciendo que la torreta tuviera que entrar y salir continuamente para evitar algún daño.
El alien con forma de calamar los empujó una vez más, y fue tan fuerte, que la Arrow perdió el equilibrio cayó estrepitosamente al suelo, resultando severamente afectado el reactor izquierdo.
-Vamos, chicos. Arriba- pidió Raymond a la pantalla.
Desde el piso, la torreta de la nave terrestre se movía, como si estuviera apuntando.
De repente, un cañón de plasma salió disparado e impactó de lleno en Celt.
El alien cayó al piso, al tiempo que la Arrow retomaba el vuelo velozmente.
Charles se sintió lleno de orgullo al ver como Jason se las arreglaba con todos aquellos que se intentaban acercar a la nave.
Un nuevo grito de júbilo inundó la oficina presidencial cuando Jason disparaba a un contrincante a la vez que el equipo Tierra cruzaba el aro, que se iluminaba para señalar la segunda victoria en el día.
-Lo están haciendo bien- se dijo Raymond a sí mismo cuando el módulo terrestre despegó hacia la última carrera del día.
SSSSSSSSSSSSSS
La mente del príncipe fue bombardeada por in sinfín de recuerdos, todos con diferentes sentimientos y emociones. El mejor de ellos, una tarde lluviosa, bajo un árbol con ella. Solo con ella y esa sensación de tranquilidad.
Alwas se descubría ante sus ojos. La carrera comenzaría en el mismo lugar donde todo comenzó.
Eva llevaba una buena ventaja, pero Aikka no se apresuró porque, en vista de lo que había pasado en las dos últimas carreras, esa era su oportunidad.
Pudo ver como Eva, su novia, intentaba ganar terreno, ante el inminente obstáculo que se interpondría en su camino. Sonrió al pensar que jamás se hubiera imaginado que cuando regresara a Alwas, Eva sería su pareja, considerando que estaba enojado con ellos cuando abandonaron el planeta.
Y las burbujas inquebrantables hicieron su aparición, envolviendo a todos los competidores del circuito, excepto a G'dar y su jinete.
-Um Sekai G'dar waka- era ahora o nunca.
G'dar reaccionó al hechizo y aumentó rápidamente su velocidad. Pasaron junto a los corredores y Aikka se permitió dirigirle una mirada retadora a la Arrow IV.
Avanzó todo lo que pudo, para separarse lo más posible de sus contrincantes.
Sabía que Eva tendría una rabieta al final del día porque por él no habría cumplido lo que dijo en la mañana. Pero, por otro lado, él sería toda la vida un chico al que le gustaba competir, retar y, lo tenía que admitir, ganar. Perder no era, generalmente, una opción.
El hechizo a G'dar comenzaba a perder su efecto. Cuando este cesó totalmente, Aikka escuchó claramente el sonido de las naves reanudando ferozmente la carrera.
No tuvo siquiera tiempo de aislar el rugido de la Arrow, cuando la vio a escasos metros detrás de él. ¿Cómo había llegado tan rápido? No tenía la menor idea, pero ella ya estaba ahí. Novios batiéndose en duelo por el primer lugar.
La torreta se mantenía estable con la mira en G'dar. Aikka sujetaba con fuerza su arco y su mano estaba presta a tomar una flecha en caso de cualquier hostilidad.
Esa recta final de la carrera se había vuelto totalmente dependiente de la velocidad.
Y podrían haber empatado nuevamente, de no ser por el sencillo empujón que recibió G'dar por parte de un contrincante detrás de él, cosa que lo desequilibró lo suficiente para ceder la victoria a la Arrow y el segundo lugar a Celt. Aikka corrigió rápidamente su tropiezo para terminar con un deshonroso, y hasta irónico tercer lugar.
SSSSSSSSSSSSSS
Todas las naves llegaron al puerto de módulos de Oban. La tarde era lluviosa y multitud de rayos, como serpientes luminosas, cortaban el cielo.
Los competidores salieron de sus módulos a tiempo para ver como tres naves despegaban del puerto y se perdían en la inmensidad del cielo nublado.
-Descalificados. Llegaron en último lugar- aclaró Aikka cuando se acercó a Eva, que miraba absorta el cielo mientras se cubría los ojos con una mano.
-Tiene que ser difícil ser eliminado- contestó Eva llevando la mirada a los ojos de su príncipe. Le sonrió pícaramente- Tres de tres, Aikka.
-Bien, princesa. Bastante aguerrida, debo decir. Pero aún faltan carreras, así que no pienses que ya lo tienes ganado.
Eva le guiñó un ojo, tomó su mano, y juntos caminaron al templo del Avatar, pero aún había un tema que requería su atención.
SSSSSSSSSSSSSS
El viento jugaba con su cabello negro, salpicando su rostro de frías gotas de agua. Su ropa empezaba a empaparse y a escurrir. Pero en verdad necesitaba enfriar sus pensamientos.
Definitivamente todo estaba saliendo como ella quería. Ellos dos estaban juntos.
Pero que todo estuviera tan bien le preocupaba. Era bastante extraño que aún no apareciera nada. Tanta tranquilidad podía ser precedente de un inminente caos.
-Amina, te vas a resfriar- Jason apareció detrás de ella, sosteniendo una sombrilla.
-Ya iba a entrar- contestó la princesa nourasiana con una sonrisa.
Jason se acercó a ella para cubrirla de la lluvia. Sin embargo, debido a lo empapado del suelo, Amina resbaló y pudo haber caído de la terraza del módulo, de no ser porque Jason la sujetó y la trajo hacia su cuerpo, cayendo Amina, para su culposo gusto, en los brazos del artillero.
-¡Dios! Amina, ten cuidado. ¿Es que quieres matarte?- cuestionó el chico mientras la ayudaba a incorporarse.
-No, yo…- la chica de detuvo abruptamente de lo que iba a decir.
Dos pares de ojos azules se encontraron y se sostuvieron.
No había manera de explicar qué clase de energía danzó entre sus miradas, que desbocó sus jóvenes corazones, que aceleró su respiración. Que los empujó a unir sus manos. Que los incitó a abrazarse, a sentir el cálido sentimiento de estar con esa persona nueva, pero, de alguna manera, extrañamente conocida.
-¿Qué es esto Jason?- preguntó Amina con la cabeza apoyada en el pecho de Jason y recargando sus manos en la cadera del chico.
-Creo que lo sabes. Pero de cualquier manera, déjame mostrártelo.
La lluvia siguió cayendo a raudales y empapó a los chicos. Se coló entre la dulce y tímida nueva unión de labios. Y aunque no tenían idea de donde y cuando había surgido, ya estaba ahí. Y era espléndido.
Realmente no sé con qué cara decirles que lo siento mucho, pero mucho. Sé que les dije que habría varios capítulos. Pero enserio que tuve muchas cosas que hacer con lo de la inscripción a la Universidad, y que la mudanza. Y ahora con las muchas tareas que tenga no sé qué tiempo tenga para escribir el fic. Pero se los prometí. No lo voy a dejar y así me cueste 10 años, lo voy a terminar, porque les gusta, y me está encantando. Les ruego que no dejen de apoyarme para que pueda seguir con esto. De antemano muchas gracias, y una vez más, lo siento mucho por la larga espera. Y gracias a ese Follow.
¡Los amo! Nos vemos pronto, espero. Gracias por su apoyo.
Guest: ¡Hola desde México! A mí me encanta que te encante. Qué bueno que compartamos la misma opinión acerca del odioso de Jordan. Yo me encargo de hacerlo sufrir, jajajaja. Espero que este capítulo te haya gustado, y no olvides dejarme tu saludo y comentario acerca del capítulo. ¡Saludos Colombia!
Kmarchan Aravena: ¡Hola! Estoy feliz de que te haya gustado mi primera historia Lemon. Para ser sincera tenía muchas dudas, pero me agrada que les haya gustado. Muchas gracias por tus siempre animadores comentarios. No tienes idea de cómo me ayudan. ¡Saludos!
Admiradora: No te preocupes que yo la sigo hasta que llegue el punto final. Gracias por el saludo. ¡No olvides decirme que te pareció este capítulo!
Meggi Usui: Imagínate como me siento yo por haberlos abandonado dos meses. Pero en serio que se complicó todo. Sí, todo lo que pasa tiene su razón de ser, y ese Jordan nos va a dar problemitas. Pero mientras disfruta de lo bonito que es ver a Eva y Aikka juntos. Muchos saludos. ¡No olvides tu opinión de este capítulo! Sé que te sorprendió el final.
P.D.: El título de este capítulo es de la canción "Alborada" de Plácido Domingo.
