Capítulo 14: Recuerda que el amor es fuerza. Antes que creas que perdimos la guerra. Levanta la cara y confía en mí, te tengo aquí y no voy a soltar. Porque te prometí que no iba a dejar de luchar jamás que iba a morir por ti, lo prometí y no voy a cambiar.
No sabía que estaba haciendo ahí. Ahora que lo pensaba mejor, no parecía algo normal encontrar una carta del príncipe Aikka solicitando su encuentro con ella a mitad del bosque, menos aún a semejantes horas de la noche, cuando estaba bastante oscuro y donde la luz de la esfera sobre la palma de su mano no resultaba tan brillante.
Cairen estaba considerando regresar a su módulo cuando escuchó pasos que hacían crujir la vegetación del piso.
-Príncipe Aikka, ¿es usted?- preguntó la chica, al aire.
-Lamento decepcionarla, pero no-una voz grave, fuerte, ronca e intimidante resonó por entre los árboles y penetró casi hasta los huesos de la chica.
Se dio la vuelta para encontrarse de frente con tres enormes criaturas, y aunque estaba bastante oscuro, puesto que la luz de la esfera había desaparecido, esos seres le resultaban totalmente conocidos.
-¡Krogs!- gritó Cairen aterrada. Intentando huir.
-Por favor señorita, concédanos el honor de su presencia- pidió uno de ellos, con un sutil tono burlón en su voz al tiempo que tomaba a Cairen del brazo.
-¡Suéltame! ¡Déjame ir!- pedía la chica, desesperada.
-¡Silencio!- exigió uno de los krogs, ante lo cual, Cairen calló- Así está mejor. Usted y yo tenemos un asunto que tratar.
-¿Quiénes son?- cuestionó la chica, esforzándose por no sonar aterrada.
-General Kronos, líder del Imperio Krog.
-¿Qué quieres de mí?
-Tengo una propuesta.
-¿Qué podría querer de criaturas como ustedes?- replicó ella, no totalmente convencida de lo que estaba diciendo.
-Sé de buena fuente que hay un príncipe al que quieres para ti, pero que no congenia con tus otros intereses.
Cairen quedó estupefacta. ¿Cómo diablos podía un krog saber si quiera de lo que sentía? ¿Quién se lo habría dicho? ¿Qué podía ganar un krog con eso?
-No te equivoques- dijo Kronos- el príncipe no me interesa en lo absoluto. Pero Nourasia si lo hace- explicó él, tendiéndole la mano a Cairen- Velo de esta manera, si cooperas, ambos ganamos algo. Si no lo haces, de cualquier manera terminaré ganando.
-Entonces lo escucho, bajo mi reserva- aceptó Cairen, tomando la mano del krog, quien sonrió macabramente.
SSSSSSSSSSSSSS
-Jordan, tenemos que hablar, ¿dónde estás?
Eva y Aikka llevaban un buen rato en el templo del Avatar, llamándolo, sin recibir respuesta alguna.
-Tal vez no está aquí, Eva. Podemos volver después- sugirió el príncipe.
-No quiero que me vuelvan a atacar. Necesito habla con él- replicó Eva y siguió llamando al ex artillero.
Más arriba, en una zona escondida del templo, Jordan observaba como Eva y Aikka lo buscaban. Pero no podía hacer nada más que observar. No quería ver de frente a ninguno de los dos. No sabía que podía pasar. Lo pensó todo el día y aún no llegaba a nada.
¿Estaba enojado? No. Estaba furioso, iracundo, como nunca antes se había sentido. Pero era todavía más. Era el profundo vacío que dejaba la decepción. Seguía sin entender porque ella le había hecho eso. ¿Qué tenía el príncipe que él no tuviera? No era el rango, eso a ella no le importaba. No, seguía sin comprender.
-¡Jordan!- una vez más la voz de ella.
-Eva, no está aquí. Volvamos después, vámonos- ¡Ah, no! Aikka no iba a tener la última palabra.
El príncipe y la terrestre estaban saliendo del templo del Avatar, cuando una explosión dorada en medio de la estancia los detuvo. De ella, poco a poco, se formó la figura humana de Jordan, el gran Avatar, serio, sin ninguna expresión en sus ojos dorados.
-¡Jordan!- gritó Eva- Llevamos horas llamándote.
-Atendía… otros asuntos- contestó el chico, no sabiendo si mirar a la chica o evitar el contacto visual- ¿En qué puedo ayudarlos?
-Jordan, ayer fuimos atacados por krogs. ¿No lo supiste?- preguntó Aikka, que había supuesto que Jordan estaba enterado.
-Yo… bueno… algo escuché. No he tenido tiempo para rectificarlo- indicó el Avatar.
-Entonces, ¿no planeas hacer algo al respecto?- cuestionó Eva, no entendiendo la tranquilidad con la que Jordan hablaba.
-No tengo porqué- respondió Jordan con una indiferencia que no había planeado, pero que decidió mantener.
-Pero Jordan, las reglas dicen…
-… que si un participante atenta contra la vida de otro será descalificado. Los habitantes del planeta no están contemplados en las reglas- interrumpió Jordan a Aikka, evidenciando un tono de indignación- Los krogs ni siquiera están compitiendo contra ustedes.
-¿Y eso qué?- replicó Eva, comenzando a enfadarse- Da igual que no sean competidores. Nos atacaron.
-No lo puedes asegurar. Ellos podrían decir que fueron ustedes los primeros en atacar- refutó Jordan, dando la espalda a ambos.
-¡Por favor!- gritó Eva tomando a Jordan del hombro y girándolo para verlo a los ojos- ¿Crees que Aikka y yo seríamos capaces de atacar así, sin más?
-Eva- contestó Jordan, retirando la mano de la chica y sosteniendo su mirada implacable, enojada, pero también triste- son capaces de hacer muchas cosas.
Eva no contestó. Los ojos de Jordan lo decían todo. Algo lo tenía profundamente molesto y no iba a hacerles caso pues, aun como Avatar, era bastante testarudo.
-¿Sabes qué, Jordan?- terminó Eva, ahora también enfadada- No sé qué te pasó. Pero eso y tú pueden irse al diablo.
Eva salió del templo, sin siquiera acordarse de que Aikka también estaba con ella.
Cuando la chica azotó las puertas del templo, Jordan se percató de que estaba a solas con Aikka, y sus instintos ya no pudieron soportarlo.
-¡Todo esto es tu culpa!- soltó de golpe Jordan, tomando a Aikka por la ropa y acorralándolo en una de las paredes.
Dos años atrás, a Aikka no le hubiera resultado difícil quitarse a Jordan, pero ahora el terrestre era más fuerte, sin contar que su puesto de Avatar cohibía al nourasiano.
-Jordan… no pierdas la cabeza. ¿De qué hablas?- cuestionó Aikka, intentando que Jordan se relajara.
-¡Teníamos un trato!-volvió a explotar Jordan, soltando al príncipe- Sólo tenías que protegerla. Pero a la primera oportunidad, ya son pareja- ante la expresión atónita y pálida de Aikka, el Avatar cambió su tono a indignación- Si Aikka. Lo sé. Los vi.
-¿Qué viste?- preguntó el príncipe, preocupado porque hubiera sido testigo de todo lo acontecido.
-No necesité verlo todo para suponerlo.
-Jordan, apelo a tu razonabilidad. Esto no se puede saber. Ni siquiera en Nourasia- intentó explicar Aikka, disimulando la incomodidad que le producía que Jordan los hubiera encontrado en tan íntima situación.
-No seas ridículo, Aikka. ¿Te preocupa lo que digan en tu planeta? ¿Y qué pasará cuando ella se entere?
-Especifica, Jordan- pidió Aikka, ofuscado.
-Sabes que siempre me entero de lo que pasa en los planetas a mi cuidado. Y estoy enterado de la decisión que tomó tu Consejo. Eres consciente de que al final tendrás que escoger. Ella o Nourasia.
Como en cada ocasión que pensaba en esa decisión, Aikka palidecía y sentía un fuerte dolor de cabeza. Pero estaba seguro, no iba a darse por vencido. No ahora que todo empezaba a salir bien.
-Tienes razón Jordan. Me he metido en un lío. Pero al final, todo estará bien. Lo sé.
-Haz como quieras, Aikka. Lo que no voy a tolerar es que sufra por tu culpa. Ahora retírate- Aikka lo hizo, y ya estaba por salir, pero Jordan no pudo soportar no decirle lo que lo estaba consumiendo- No creas que eres el único. Entre tú y yo, no fuiste el primero.
Jordan desapreció en el mismo resplandor dorado en el que había llegado, dejando al príncipe perplejo, paralizado.
¿No era el primero?
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-Ratoncita, ¿no crees que en ocasiones eres incomprensiva?
Al llegar a su módulo, hecha una furia, Eva se había encontrado con Rick, que revisaba la Arrow junto con Stan y Kouji.
El expiloto había parado en seco a la chica y, sutilmente, la había incitado a hablar.
Eva no supo mediar las palabras y le explicó a Rick todo lo que había pasado en el escaso tiempo que llevaban en Oban, mencionando su relación amorosa con el príncipe, pero esquivando los momentos pasados en la noche. Enfureció otra vez cuando mencionó el asunto que Jordan no quería atender.
-¿Yo? Es él el que no quiere ayudarnos- alegó Eva.
-Jordan ya no es más un chico. Dudo que tengas idea de todo lo que él tiene que hacer ahora, y de todo lo que debe ver.
-¿Dices que está abrumado?
-Digo que trates de entender. Ayudaría que no lo mandes al infierno cuando él está hablando.
Eva resopló e hizo un gesto afirmativo a Rick, a modo de despedida.
-Ratoncita, espera- interceptó Rick- Haz el favor de no olvidar al viejo zorro de tu padre. Debería saber lo de Aikka.
Eva se encogió de hombros, divertida y se internó en el módulo para buscar a Alexa y Amina. Mientras subía, pensaba en lo que había dicho Rick. ¿Decirle a su padre? Era un excelente desafío. Pero para ser sincera, Eva prefería correr mil finales más contra los krogs que enfrentar el espectáculo que montaría Don al saber que su querida hija había iniciado un noviazgo… con un príncipe… de otro planeta.
-¡Eva!-Alexa la esperaba afuera de su habitación con la mano extendida.
-¿Qué sucede?- preguntó la piloto apresurando su paso.
-Tienes que ver esto- dijo Alexa tomándola de la mano y haciéndole un gesto para que no hiciera ruido.
Subieron las escaleras y Alexa le indicó que se asomara a la terraza del módulo, donde aún llovía.
-¿Pero qué…?- Eva casi se va de espaldas de no ser porque Alexa le tapó la boca para que no gritara e interrumpiera la escena.
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-¿No eres el primero? No entiendo a lo que quiso referirse el Avatar- Luka, recargado en la puerta de la terraza del módulo nourasiano, intentaba procesar lo que su hermano le estaba diciendo acerca de su entrevista con Jordan.
-Eso fue lo que dijo, pero no sé Luka. No sé si quiero entenderlo- explicó Aikka con la mirada perdida.
-Sinceramente, creo que deberías saberlo. Ni siquiera te dijo a qué se refería. No busco arruinar lo que ya has hecho, pero podemos pensar que se refiere a…
-¡No te atrevas siquiera a pensarlo!- interrumpió Aikka tapando la boca de su hermano- No puede referirse a ella. Eva no lo haría.
-Insisto en que confías demasiado- replicó Luka apartando la mano de Aikka- ¿Por qué no le preguntas a ella? Tal vez te pueda aclarar las dudas.
-¿Sabes, Luka? A veces solo consigues alterarme más. Pero está bien. Te concedo esto. Vayamos a ver a Eva y aprovechemos a saludar a Amina- respondió Aikka resoplando y queriendo terminar el tema.
Salieron de su módulo y caminaron en silencio bajo la lluvia hasta el módulo de la Tierra.
Al llegar ahí, los príncipes se encontraron con Rick, que bajaba de las escaleras negando con la cabeza y con una pícara sonrisa en su rostro. Al ver llegar a los nourasianos, Rick sonrió aún más, incluso parecía que se echaría a reír.
-Buenas tardes, majestades- saludó él con un extraño tono de voz.
-Saludos, señor Rick. Me preguntaba si…
-Suba las escaleras. La ratoncita está ahí- interrumpió Rick a Aikka, obviando el motivo de su visita- Aunque recomiendo a ambos que sean cautelosos y no exalten.
Rick siguió su camino dejando a los príncipes con dudas acerca de lo que había dicho.
Cuando ya subían las escaleras, se encontraron con una escena bastante extraña.
Don Wei estaba siendo sujetado por Eva, que le impedía hablar, pero su rostro denotaba expectación e incredulidad.
-¿Qué sucede?- preguntó Aikka al llegar a un lado de Eva, que ya había soltado a su padre, pero le pedía que no hablara.
-En… en la terraza…- decía Don aún sin poder creerlo.
Los príncipes interpretaron que algo malo pasaba en el lugar y subieron hacia allá.
-¡No! ¡Esperen!- Eva intentó hacerles parar por la sorpresa que se iban a llevar, pero no escucharon y no tuvieron tiempo de por lo menos comprender.
De hecho, nada los hubiera preparado para ver a su querida hermana en brazos de un humano, con sus labios unidos, sin importar nada de lo que pasaba.
-A… Amina…- si bien, Aikka estaba tratando de controlarse y entender un poco lo que pasaba, Luka lucía verdaderamente trastornado, pálido, incluso tenía los ojos vidriosos.
-Luka, por favor, no sobreac…- había intentado decir Aikka para que su hermano se tranquilizara, pero hizo todo lo contrario.
-¡Amina!- gritó Luka, caminando retadoramente a la pareja.
Jason y Amina se separaron bruscamente, pero al ver las intenciones con las que el nourasiano se acercaba, Jason se colocó frente a la princesa en una actitud protectora.
-¿Cómo puedes hacer esto, Amina?- preguntó Luka bastante cerca de ambos.
-Luka, por Sekai. Debes entenderlo, es amor. Es como lo de Aikka.
-¡No es como lo de Aikka! ¿No entiendes que no se ve igual? Él es un hombre, un príncipe.
-¿Y qué yo sea mujer me hace menos? ¿No merezco un amor por eso?- replicó Amina, llorando.
-Creo que ambos deben tranquilizarse. Luka, por favor- pidió Jason.
-¡No tienes derecho a hablar! ¡Mira lo que has hecho con mi hermana!- reclamó Luka, con un ademán de empuñar la daga que llevaba en su cinturón.
-¡No te atrevas!- Eva y Alexa habían saltado a la inmediata defensa del chico, interponiéndose entre él y Luka.
-De acuerdo todos, contrólense- Don regresaba a la terraza totalmente serio y estricto. Los tres humanos decidieron atender lo que se pedía, al igual que los príncipes.
-Señor Wei, perdone el escándalo que se acaba de generar. Pero no creo que Amina o yo debamos disculparnos. Nos hemos hecho nada malo- señaló Jason antes de que alguien se le adelantara.
-Eso es cuestionable- contestó Luka, que seguía ofendido.
-Jason, debes entender que los nourasianos no tienen el mismo concepto de una relación como nosotros- explicó Don, fulminando con la mirada al chico- Tengo entendido que la única pareja que la princesa Amina puede tener tendría que ser su futuro esposo.
-Sí señor Wei, en efecto. Pero, a raíz de los Tratados con la Tierra, podría haber un cambio al respecto.
-Princesa Amina, aun con eso, dudo que una relación entre un humano y un humano pueda ser prudente. Por los menos yo, no lo apruebo.
Aikka y Eva intercambiaron rápidas y fugaces miradas, justo después de que el color abandonara el rostro de la chica.
-Ni yo creo que sea prudente o correcto- afirmó Luka.
-Piensa en lo que dices, hermano- pidió Aikka, esperando que Luka entendiera que cualquier crítica que hiciera del romance de Amina, también iba para él.
-Señor Wei, Luka. Perdonen que no entienda sus motivos o que probablemente no quiera entenderlos. Pero en verdad quiero a Amina. Y si debo pasar por el mismísimo Avatar para defender esto, lo haré- sentenció Jason, abrazando a Amina por los hombros y no estando dispuesto a soltarla.
Todos en la terraza quedaron en silencio. Nadie se atrevía a decir nada ante la declaración del joven artillero. Todos estaban a la expectativa. Y cuatro corazones palpitaban desbocados, presos del miedo y la emoción.
-Aikka- para poder romper con ese silencio y dar un respiro al asunto, Amina decidió apelar a los protocolos de Nourasia- si el señor Wei y Luka creen que esto no es conveniente, entonces tú, como heredero de Nourasia y representante de nuestro padre, debes ser quien decida. ¿Qué hacemos?
Todos se giraron al príncipe, y éste interiormente se enojó con su hermana por delegarle esa responsabilidad. Pero, por otra parte, entendía la desesperación de hermana para proteger y defender aquellos que hacía sentirse viva. Amor. Por muy diferente que fuera, pero era amor.
-Hermana- dijo Aikka con un suspiro, más por él mismo que por su hermana- ambos tenemos el conocimiento de lo que implica una relación con un humano- el chico vio de reojo a Eva, que se encontraba bastante tensa- Y aunque soy un heredero, tú sabes que no soy quien para juzgarte. No te lo voy a prohibir, pero te sugiero un extremo de discreción, hasta que podemos discutirlo con nuestro padre y el Consejo. Es todo lo que puedo decir-luego se dirigió a su hermano, que se estaba alterando una vez más- Luka, te pido que seas razonable y no desprecies a quien ama a tu hermana. No te pido aceptación, solo tolerancia.
El rostro de los presentes, sorprendentemente cambió a conformidad y parecieron regularse los ánimos.
-Entonces está acordado- terminó Don, no sabiendo si en verdad era lo mejor- Jason, por ahora te pido que no lo menciones a tu padre. Esto podría significar algo en los Tratados y prefiero pasarlo por alto ahora.
Don, taciturno, entró de nuevo al módulo, dejando a los seis jóvenes bastante tensos entre ellos.
-No sé qué es lo que ambos esperan que pase. Sobre todo tú Amina- dijo Luka, ligeramente más relajado.
-Hermano, en serio. Fue un escándalo innecesario. ¿A dónde querías llegar?- cuestionó Aikka, que en verdad estaba molesto con Luka- Te lo quiero dejar muy en claro. Cualquier ataque a la relación que Amina ha decidido empezar con Jason, es un ataque a mi relación con Eva.
-Sabes que no me opongo a la tuya, porque es diferente. Aunque estás marcado, tienes permitido cambiar de opinión. Pero si nos ponemos estrictos, Amina no tiene ese derecho. Ni siquiera debería estar con alguien de un planeta a cientos de años luz de Nourasia.
-¡Bueno ya!- gritó Eva, encrispada y harta de esa discusión- Nos vamos a llegar a ningún lado. Estemos con la pareja con la que queramos estar hasta que termine nuestra permanencia en la carrera. Después, tal vez cuando Aikka sea rey, se pueda resolver esto.
Ante las palabras de Eva, los tres príncipes se miraron entre ellos, sabiendo lo difícil de la situación.
-Si Eva- dijo Aikka disimulando su preocupación- te prometo que me encargaré de eso. Ahora creo que lo más conveniente es que cada quien se retire a sus módulos y dejemos el asunto por hoy.
Todos estuvieron de acuerdo. Amina y Jason se retiraron a sus habitaciones, bajando tomados de la mano. Luka resopló, se despidió de Eva con un ademán y le dijo a Aikka que lo veía en su módulo, dejando a la pareja un rato a solas.
-Aikka, ¿de verdad todo estará bien?- quiso saber Eva, abrazando al príncipe y enterrando su rostro en el varonil pecho.
-Eva- Aikka dudó antes de responder. No le quería mentir, pero no quería decirle todo aún- No te puedo asegurar, per haré todo lo que esté a mi alcance para que así sea. Ahora quiero que descanses y ya no pienses más en esto. De lo que puedes estar segura es que te amo, y protegeré esto con mi vida.
-Gracias Aikka. También te amo y confío que harás lo mejor- señaló Eva dando un beso en los labios de su príncipe.
Un beso delicado pero ansioso. Con sabor a miedo y esperanza.
SSSSSSSSSSSSSSSSS
La nourasiana y el krog caminaban en silencio de vuelta al módulo de Nourasia.
-Será un placer que colabores con nosotros, Cairen- Kronos hablaba con un tono parecido a una macabra burla.
-Sólo espero, general, que los krogs tengan palabra de honor- replicó Cairen, totalmente decidida a lo que iba a hacer.
-No nos subestimes y recuerda tu parte del trato. Ambos deben ser eliminados, pero tú debes cumplir para que así pase- dijo Kronos observando a los príncipes que entraban al módulo, sin tener idea de que los miraban desde atrás de unos árboles- Si no son ambos, no funcionará.
-¿Y es completamente necesario que ambos mueran?- preguntó la chica. El krog asintió- ¿Y qué pasará con los humanos?
-De ellos y del primer nourasiano me encargo yo. Tú deberás acabar con el segundo.
-Y así será- sentenció la chica, con un intenso sentimiento de egoísmo y maldad brotando en su interior
SSSSSSSSSSSSSSS
-Bésame.
De vuelta en uno de los rincones más apartados de Oban, dos almas, dos cuerpos, se volvían a encontrar pasionalmente, desprovistos de problemas, prejuicios, protocolos… y ropa, reunidos por un rápido acuerdo.
Recostada sobre su espalda, recibiendo los movimientos rítmicos de Aikka, de su príncipe, Eva volvía a sentirse en el cielo.
El momento, el segundo de la pareja, estaba resultando mucho más catártico que el primero. De una manera asombrosa, para los cinco días que llevaban juntos, se había generado una fuerte confianza entre ellos y así se la estaban demostrando.
Exhaustos, con el corazón desbocado, terminaron su acción, abrazados, recostados en la manta, con los sonidos naturales de Oban como románticos testigos de los enamorados.
-¿Estás bien, Eva?- preguntó Aikka acariciando el cabello de la chica recostada sobre su pecho.
-Muy bien- aseguró y se giró para ver al príncipe a los ojos- Sólo queda un día de eliminatorias.
-Eso lo sé. Y ahora más que nunca espero avanzar a las competencias en Oban. Quiero estar el mayor tiempo posible contigo.
-Prometo ganar para que estemos juntos. Aunque claro, tú deberías quedar en segundo lugar- contestó Eva bromeando.
-¿Aseguras que ganarás?- preguntó Aikka, divertido.
-Sabes que sí. Ya he ganado muchas veces.
-Aún no termina esta competencia. No estés tan segura- sentenció Aikka con su habitual tono retador. Su mirada viajó de la chica al cielo cada vez más claro- Prométeme que hoy tendrás cuidado. Que hayamos llegado a las dos últimas carreras no garantiza nada. Celt y Espíritu serán rudos, puesto que ellos también quieren avanzar a Oban.
-Sabes que lo haré- respondió Eva, aunque sabía que desde que iniciaron las carreras hasta ese último día de eliminatorias, se había comportado bastante imprudente, y todos se lo habían hecho notar- Tú deberías dejar de cuidarme, casi te cuesta una carreras ayer.
-No hubiera corrido ese riesgo si ti fueras más precavida- argumentó el príncipe.
-¿Desde cuándo te preocupas tanto?
-Desde que te conocí me he preocupado.
-No lo pareció hace dos años cuando me derribaste en más de una ocasión
-Eva, eso no…- Aikka no supo que decir. De nuevo, Eva le había reclamado la pasada agresión y la iba a contestar cuando, pensando en reclamos, recordó el tema que había estado esquivando- Eva, quiero hablar contigo acerca del algo que sucedió en el templo con… con Jordan.
-Aikka, no insistas. No nos va a hacer caso. No sé qué mosca le ha picado- señaló Eva, restando importancia al asunto.
-No es eso, princesa- replicó el príncipe- es algo que dijo después de que te fuiste.
-¿Y qué dijo?- preguntó la chica, suponiendo lo peor.
-Primero que nada. Sabe lo que pasa entre nosotros- el rostro de Eva palideció- si te lo estás preguntando, no fue un buen encuentro. Lo tomó bastante mal. Como si eso lo hubiera ofendido.
-No le des importancia. Ya lo conoces- Eva intentó parecer despreocupada, pero en el fondo le inquietaba el hecho de que Jordan hubiera dicho a Aikka algo acerca de su despedida, cosa en la que ya no quería pensar.
-A lo que quiero llegar, princesa, es a algo que dijo- Eva asintió para que el príncipe continuara y este suspiró- él se refirió a que yo no era…
No pudo continuar. Oban tembló justo cuando el sol aparecía en el horizonte. Destellos dorados salieron del templo flotante del Avatar indicando que en breve iniciarían las últimas dos carreras de eliminatorias antes de pasar a las finales en Oban.
-Creo que tendrás que esperar hasta que esto termine, Aikka. Debemos irnos- dijo Eva mientras se ponía velozmente la ropa y dando gracias al cielo por interrumpir la conversación. Aikka no insistió y también se vistió.
Cuando se vieron listos, salieron corriendo rápidamente a la zona de los módulos.
El total de contrincantes se había reducido considerablemente. Ese día se definían los dos competidores por grupo que avanzaban a Oban.
Al llegar al módulo nourasiano, Eva abrazó a Aikka y le dijo al oído:
-Te amo, pero hoy, yo ganaré y avanzaré a Oban.
-Lo único que te pido es que llegues al final sana y salva.
Ambos se miraron a los ojos, sabiendo que esa podría ser una despedida, porque de perder alguno de ellos, no tendrían tiempo ni siquiera de decirse adiós. Eva sintió un nudo en la garganta y sus ojos se tornaron tan vidriosos como cuando volvió a ver al príncipe.
-Princesa, no llores- pidió Aikka tomando la cara de ella entre sus manos- este no es el adiós. Ambos lo lograremos. Todo estará bien y dentro de unas horas podrás estar en mis brazos otra vez. Recuerda que te amo, siempre.
-Es una promesa, Aikka. No perderemos. Y te volveré a decir lo mucho que te amo.
Casi sin importar que alguien los viera, ambos juntaron sus labios para, sentirse amados, con miedo de que fuera el último beso que pudieran compartir.
-¡Príncipe Aikka!- la voz del maestro Canaan los alertó y se separaron.
-Ya vete, Eva. Te deseo la mejor de las suertes- Eva le levantó el pulgar y corrió a su módulo.
-Aquí estás, príncipe Aikka- Canaan apareció en la salida justo cuando Eva entraba a su módulo- Es tiempo de que prepares a G'dar para la carrera.
-Sí, maestro. Vamos.
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-No sé porque no te puedo creer que hayas salido a correr tan temprano.
Para la desgracia de Eva, llegó al módulo demasiado tarde, cuando ya todos estaban de pie y trabajando en preparar la Arrow, y ninguno de sus tres amigos la pudieron alertar de que Don sabía que Eva no estaba ahí en la mañana, por lo que la chica no tuvo más remedio que justificarse con lo primero que le vino a la mente.
-Si papá, es verdad. No podía dormir por la emoción y decidí salir a trotar para relajarme.
-Me resulta increíble eso, Eva- replicó Don con los brazos en jarras- pero por el tiempo, te voy a conceder el beneficio de la duda. Sube a la Arrow ahora. Pero esta conversación no se ha terminado.
La chica, y todos los presentes, obedecieron las órdenes que dictaba Don, al punto de que en menos de cinco minutos y para cuando el módulo empezaba a flotar, Eva y Jason estaban instalados en la nave, totalmente preparada para correr.
-Tienes que decírselo pronto, Eva- dijo Jason por la pantalla en la cabina del conductor- no puedes tenerlo en el desconocimiento.
-¿Qué acaso no recuerdas lo que dijo de ti y Amina? ¿Tú que crees que dirá de mí que soy su hija?
-Haz lo que quieras, pero te aseguro que él se dará cuenta en el momento en que menos lo pienses.
Eva apagó la pantalla de su cabina porque no quería seguir oyendo al artillero, justo porque sabía que tenía razón.
-Hemos llegado al planeta. Se ve desértico y con fuertes corrientes de aire a nuestro favor- indicó Stan al micrófono de la Arrow. Descenso en un minuto.
SSSSSSSSSSSSSSSS
-Tranquilo G´dar. Tenemos que ser fuertes y ganar. No hay otra opción- susurró el príncipe al su escarabajo cuando el suelo se empezó a abrir para que diera inicio la carrera.
En cuanto los cuatro competidores cayeron, la carrera empezó salvajemente.
Dentro del módulo nourasiano, la princesa Laila, tomada de la mano de Cairen, se asomaba al enorme hoyo formado en el suelo para ver como su hermano caía y caía.
-Acérquese un poco más a la orilla, princesa, yo la sujetaré- aseguró Cairen.
-De acuerdo.
La princesa Laila, confiada en que su cuidadora la sostendría, no tuvo reparo en acercarse hasta el borde.
-¡Laila! ¡Cuidado!- Luka observó la posición de su hermanita, y gritó para que Cairen y la princesa se retiraran.
-¡Oh no!- Cairen, fingiendo sorpresa por el grito del príncipe Luka, saltó hacia atrás, a tiempo de que su propio y macabro plan empezará a desarrollarse.
-¡Laila! ¡Laila!- Luka corrió hasta el borde del módulo, sin poder hacer nada al respecto ante la fatídica escena que se estaba suscitando.
-¡Hermano! ¡Ayuda!- la pequeña princesa Laila, caía hacia el vacío.
Se los advertí. No tenía ni idea de cuándo podría volver a actualizar, pero créanme que procuro adelantar los capítulos cada que puedo, y pues por fin les traigo una actualización. Déjenme decir que el final del fic se acerca, no creo que sean más de cuatro o cinco capítulos más. Pero recuerden, hay una segunda parte que ya está casi lista para empezar en cuanto éste termine. No olviden dejar su comentario.
Bueno, pues habiéndome disculpado, debo retornar a mis deberes. Gracias por seguirme y tolerar mi enooorme atraso. ¡Los amo!
Gabriel Lopez: Hola manito. Espero que te haya gustado el capítulo. Disfrútalo mucho y te mando un fuerte abrazo.
Meggi Usui: Si, claro. Los hermanos siempre van a saltar como locos cuando la hermana ya está con alguien. Recuerda que un capítulo anterior mencioné que al ser rey Aikka, Luka, por ser tan noble, no aceptaría vivir con lujos que no se los ha ganado, y eso ponía en aprietos a Cairen y su ambición. Y que te aseguro que en el siguiente fic, lo del planeta Tierra se pone todavía mejor.
Kmarcha: ¿Podrás perdonarme algún día por el aún más grande abandono de esta vez? Te prometo que no es que se me olvide, pero a veces de plano no tengo tiempo. Pero espero poder organizarme para que pueda subir el siguiente en la brevedad. Pero como te puedes dar cuenta, no la voy a abandonar.
Light Sunshine: ¡No sabes lo mucho que me alegra que te haya gustado ese toque y toda la historia! Claro que la seguiré escribiendo, y ya verás cómo va a quedar todo resuelto. Saludos y no olvides dejarme tu comentario.
P.D.: El título de este capítulo es de la canción "Te prometí" de Manuel Mijares.
