Capítulo 15: Me perdí en el brillo de tus ojos, me entregué, sin miedo te di todo. Y aunque duele tengo que aceptar, que el destino nunca se equivoca, que el amor a veces nos provoca y nos lleva a un juego sin final, donde a veces tienes que perder pero nunca dejas de creer en esa ilusión que no se ve.

-¡Laila! ¡Laila! - un grito de terror, cuyo dueño hizo hasta lo imposible por alcanzar la pequeña ano que desaparecía en el abismo de una gigantesca caída.

-¡Hermano! ¡Ayuda! – un grito desgarrador de una niña que suplicaba por la intervención de su hermano en el accidente que prometía un final fatal.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

La Arrow IV seguía cayendo, al igual que sus otros tres contrincantes, pues las fuertes corrientes de viento los movían de tal modo que atrasaban la caída.

Por fin, vieron el piso y Eva aceleró los reactores a fondo. Para su fortuna, las corrientes de viento corrían a favor de los competidores, lo que daría la oportunidad de alcanzas altas velocidades.

Celt y Aikka tomaron la delantera, seguidos muy de cerca por Eva, y hasta el final Espíritu.

-De acuerdo ratoncita, no hay opción. Tienes que adelantar al príncipe- indicaba Rick en la sala de control- Pasa por la derecha y se cuidadosa, o las ráfagas podrían arrastrarte.

Eva intentaba seguir las órdenes de Rick cuando de un momento a otro las alarmas saltaron, tanto en la sala de control como en la cabina del piloto.

-¡Kouji! ¿Qué sucede?- gritó Eva parando en seco su vuelo.

-¡No tengo la mínima idea! La Arrow está en perfectas condiciones. Stan, revisa las cámaras- decía Kouji mientras enloquecía buscando el origen de la emergencia.

-¿Y bien? ¿Qué está pasando?- preguntó Don al borde de la exasperación, preocupado por su hija y porque ya estaban en último lugar, aunque no hizo falta que alguien respondiera. Cuando las cámaras enfocaron a un punto en específico, todos se quedaron helados.

-¡Eva! ¡Debajo del módulo nourasiano!- atinó a gritar Stan.

Eva viró a la derecha para observar que pasaba, y ella también sintió que la sangre abandonaba su rostro. Alguien caía. La chica no podía distinguir quien. Pero casi por instinto, mandó la carrera al diablo y aceleró aun contra el viento al encuentro de quien fuera que llevaba caída libre.

-Jason, sube. Ahora- pidió Eva al artillero, que en menos de treinta segundos alcanzó a su compañera.

-¿Qué quieres que haga?

-Tomarás el control de la Arrow. Yo atraparé a quien sea que esté cayendo.

-Pero Eva…- dudó el chico.

-No es tiempo de dudar. Te colocaré debajo y tendrás que elevar la nave. Los pedales, a fondo.

-Tienes que hacerlo bien. Rápido y ligero, o podrías lastimar a Eva- dijo Stan guiando a Jason- Espera la señal

Eva dejo rápidamente el asiento para que Jason lo ocupara, y espero a que la figura que caía se acercara más a la Arrow.

-¡Ahora!- gritó ella, con los brazos alzados para atrapar a quien caía, sorpresivamente respaldada por Espíritu, que la siguió de cerca y ayudaba a Jason al equilibrio de la nave.

SSSSSSSSSSSSSSSSSS

Aikka bajó su velocidad al ver que la Arrow regresaba al inicio, luchando contra el viento. Se sorprendió más cuando notó que Espíritu la seguía de cerca.

Pero todo en él se tensó cuando vio una pequeña mancha descendiendo de su módulo. G'dar esperó órdenes de su jinete, pero este no se movió. La expectación y el pavor se apoderaron de su cuerpo. De no ser porque G'dar se sacudió, Aikka no habría reaccionado. Inmediatamente regresaron aunque, una vez más, sintió que la vida se le escapaba.

-¡Laila!- No lo lograría. La niña caía más rápido que la velocidad que G'dar llevaba.

Su vista se nubló y lo único que vio fue a su hermano cayendo a un abismo.

-¡Ahora!- No supo cómo y cuándo había llegado debajo de su módulo, peor el grito de Eva, desesperado y ansioso, lo regresó a la realidad, a tiempo para soltar un suspiro de tremendo alivio.

SSSSSSSSSSSSSSSS

Espíritu impedía que el viento la desequilibrara. Y todo fue muy rápido. La Arrow, impecable, se elevó al encuentro de la pequeña princesa. Eva cayó estrepitosamente al piso de la cabina de piloto, con un pequeño cuerpo sobre ella, aferrado fuertemente al cuerpo de la humana.

-¿Laila?- dijo Eva al reconocer a la apanicada nourasiana. Tocó su cabeza y la acarició, intentando que cesara su llanto, aún de miedo- Tranquila nena, ya estás a salvo. Ya pasó.

-¡Eva! ¡Laila! ¡Por Sekai! ¿Qué sucedió?- Aikka apareció por encima de la Arrow, abrumado. Parecía como si hubiera envejecido varios años.

Laila, aún presa del miedo, quiso responder a su hermano, pero el llanto no se lo permitió.

-Aikka, déjala. Está asustada- pidió Eva.

Espíritu hizo un ruido para llamar la atención de los dos corredores, señalando hacia la meta. Donde Celt tomaba el primer lugar de esa carrera.

-No podemos rendirnos- dijo Eva a Espíritu. Luego se dirigió a Laila, en el tono más dulce que pudo- Nena, ¿te importaría correr esta carrera en la Arrow conmigo?

Los ojos de la niña se iluminaron de entusiasmo y timidez, y asintió mientras secaba las gruesas lágrimas.

-¿Estás segura?- cuestionó Aikka.

-Por supuesto que sí. Laila verá lo que es correr de verdad- indicó Eva intentando levantar los ánimos y acomodando a Laila entre sus piernas, auxiliadas por Jason, de modo que la niña pudiera ver todo el espectáculo.

-Eva, Aikka, es mejor hacerlo ahora antes de que Celt tome más ventaja. Si gana en el siguiente planeta, uno de nosotros se irá y tendremos que separarnos- explicó Jason, sabiendo que eso a nadie convenía.

Los tres corredores se alinearon para reiniciar la carrera. Iniciaron una vez más; la carrera solo valdría por la velocidad.

-¡Wow! ¡Por Sekai! ¡Esto es genial!- gritó Laila cuando la Arrow salió disparada.

Espíritu y Aikka tomaron la delantera, seguidos muy de cerca por Eva, quien esperaba su oportunidad para tomar ventaja.

-Oye, ¿quieres que intervenga?- preguntó el artillero.

-No, no, Jason- respondió la chica moviendo el manubrio del que también estaba sujeta Laila- No puedes disparar a Aikka. Y Espíritu nos ayudó, eso sería injusto.

-Pero Eva, tenemos que avanzar. ¿Te recuerdo que si perdemos, ni tú verás a Aikka ni yo a Amina? Además, Laila terminará en la Tierra.

La chica, sin soltar el acelerador, vio a la niña emocionada en su regazo y luego hacia adelante, al príncipe montado sobre G'dar. ¿Debían atacar a Espíritu a pesar de que los había ayudado? El alienígena ya no era más un enemigo, pero si era un contrincante. Si él pasaba, Eva y Aikka deberían separase. Además, se lo había prometido al príncipe. Nada ni nadie se interpondría entre ellos. Ya no.

-De acuerdo, Jason. Encárgate de alejarlo. Pero no lo lastimes- pidió la chica.

Casi inmediatamente, el artillero dirigió los cañones a la posición del ser negro y comenzó a disparar. Ninguna de las balas dio en el blanco, pero estaban logrando retrasar el vuelo de Espíritu.

A lo lejos, Aikka tampoco estaba seguro de atacar al embajador de los Filis, para que Eva pudiera adelantarse. Pero también en su mente y en su corazón resonaba la promesa a Eva: "Defenderé esto con mi vida". ¿Qué clase de caballero y amante sería si no la cumpliera?

-Lo siento Espíritu, pero ella debe pasar- susurró Aikka apuntando su flecha- Um Sekai Nuram a safa.

La flecha cortó el aire a gran velocidad. Pero un movimiento de Espíritu heló la sangre de los otros dos corredores.

Eva iba ligeramente más adelante y a la derecha de Espíritu. Al ver la flecha de Aikka apuntando a su contrincante, se apartó. Pero en cuanto el arma salió del arco, Espíritu viró por debajo de la Arrow y la empujó el encuentro del hechizo.

La flecha impactó de lleno en el recién reparado reactor izquierdo de la Arrow IV, y un espeso humo negro salió de él.

-¡Kouji! ¡Stan! ¡Ayúdenme!- gritó Eva tratando de mantener la nave en el aire.

-¡Apaga los reactores! ¡Pueden explotar!- se oyó la voz desesperada de Kouji y el sonido del frenético tecleo en los controles de Stan.

-¡Olviden la carrera! ¡Los tres abandonen la nave!- ordenó Don, desquiciado.

-Um Sekai shalanar

La ya conocida esfera morada, producto de un hechizo nourasiano, envolvió el reactor en llamas y dio estabilidad a la Arrow. Todos se sorprendieron al ver que el hechizo había sido lanzado desde la delicada mano de Laila. A falta de oxígeno dentro de la esfera, el fuego se extinguió y solo quedó rastro del humo.

-Aléjate de Espíritu, Eva. No confiaré en él nunca más- dijo Don por la pantalla de la cabina del piloto.

Eva, aún confundida por cómo había actuado Espíritu, decidió alejarse. Pero el alien le bloqueó el camino y sus ojos negros, contrastantes con su blanco rostro, se dirigieron a Eva, como si le hablara con la mirada.

-Jason, dispara. Ahora- ordenó Don, frío, ante la expectación de lo que fuera que quería hacer Espíritu.

-No puedo, señor. No lo alcanzo- se disculpó Jason, y Don refunfuñó.

Dentro de la cabina, Eva se quedó inmóvil, como hipnotizada, no pudiendo ver otra cosa más que los enormes ojos de su rival. Instintivamente, Eva se levantó del asiento y caminó hacia el cristal. Ambos seres se observaron, y una lágrima brotó de los ojos del impredecible Espíritu. Eva colocó su mano en el cristal, como si quisiera consolarlo.

-Lo siento- susurró para él- Estamos en paz.

La chica pudo notar que el alien asentía débilmente. Acto seguido, levantó el vuelo y se dirigió a su módulo, abandonando la carrera, dejando la vía libre para Eva.

-Eva, vámonos ya- dijo Jason, al ver que el príncipe sostenía junto con Laila el hechizo en el reactor, solo para que terminara la carrera de una vez por todas.

Eva volvió a arrancar la nave, y los dos competidores cruzaron el aro del final de la carrera al mismo tiempo.

Los módulos se acercaron y recogieron a ambos. Mientras ascendía, Eva vio con nostalgia como el módulo de Espíritu se alejaba y se perdía en las estrellas. Por fin, ambos habían sellado su acuerdo de paz. Él sabía lo importante que era para la terrestre y el nourasiano seguir juntos, así que decidió hacer eso por ellos.

SSSSSSSSSSSSSSSS

-¡Dios! ¿Están todos bien?- Don corrió a la nave en cuanto aterrizó en el suelo del módulo, y apenas la piloto descendió, se vio envuelta en los brazos de su padre- Lo siento, lo siento. Nunca debimos entrar a esta competencia. Empaquen todo, nos retiramos.

-¿De qué estás hablando, papá? ¡Eso jamás! Estamos a una victoria de volver a correr en Oban- indicó Eva, desconcertada.

-No arriesgaré tu vida por un título. Ya cometí ese error- Don se veía derrotado, pero se enojó lo indecible cuando se dio cuenta de que todos los estaba observando- ¿No me escucharon? ¡Empaquen la nave!

-¡No lo hagan!- gritó Eva- Papá, por favor. Quiero hacerlo. Dame la oportunidad. Aun podemos lograrlo.

-He dicho que no. El reactor está en pésimas condiciones. No volará ni un metro.

Eva miró a todos rápidamente, en busca de ayuda. Stan y Kouji, dudosos, se acercaban con lonas a la Arrow. Cuando se topó con Rick, notó que le señalaba con la cabeza hacia la princesa Amina, que se encontraba abrazando a Laila, y con la mano de Jason en el hombro. Alexa también le señaló a la princesa. Entonces Eva entendió.

-Aún podemos repararlo- dijo Eva para sorpresa de su padre. Una risita incrédula salió de Stan. La chica se dirigió a la princesa, que ponía atención a lo que decía- Amina, ¿hay algún hechizo que pueda reparar a mi nave?- preguntó la chica, esperanzada.

-Ehh… no que yo recuerde, Eva. Lo siento, pero en Nourasia no existen esas máquinas, y no tenemos nada que tenga efecto sobre ellas- se disculpó Amina, bajando la mirada.

Eva se sentía prácticamente derrotada cuando vio como su padre asentía a los mecánicos para empezar a envolver la nave. Sin embargo, todos se sorprendieron cuando la pequeña Laila corrió a la nave, y se quedó observando el reactor averiado, como si estuviera analizándolo.

-Laila, ven aquí, no interrumpas- pidió Amina.

-Hermana, debemos ayudarlos- dijo la pequeña princesa tomando de la mano a su hermana y llevándola frente al reactor. Señaló hacia el interior de este- Mira, una flecha de Aikka.

Amina se sorprendió de lo que dijo su hermana, y una sonrisa iluminó su rostro.

-Señor Wei. Sé que no quiere que Eva corra esta carrera, pero le pido que lo considere. Si es por el daño del reactor, puedo hacer algo. Solo díganme el tiempo que tenemos para llegar al siguiente planeta- indicó Amina, esperando que Don aceptara.

El señor Wei vaciló un poco, pero, al ver la mirada suplicante de Eva, se rindió por completo, y no pudo hacer otra cosa que, desde el fondo de su a veces frío corazón, encomendar a su hija al cuidado de su fallecida esposa.

-Stan. Kouji.

-Sí, señor. Las pantallas indican diez minutos para el arribo.

Al oír esto, Amina se agachó para quedar a la altura de su hermanita

-Laila, los terrestres necesitan de nuestra ayuda. Tendrás que dar todo tu esfuerzo para que esa nave pueda volver a volar- pidió a la princesa. Esta asintió gustosa y preguntó qué era lo que debía hacer- Recuerda que tenemos un hechizo en el que podemos contrarrestar los estragos de uno de nuestros hechizos, pero como el hechizo a revertir es de una flecha de un príncipe, necesitamos mucha energía. Así que deberás concentrarte al máximo.

Todos en la sala decidieron dar espacio a las princesas y su magia. Frente al reactor, ambas cerraron los ojos y se dieron la mano, y extendieron su mano libre hacia la nave.

-Um Sekai Nuram a morar

De una manera asombrosa, un rayo de luz salió de la mano de ambas chicas y fue a parar al reactor, haciendo un estruendo parecido al de los rayos. Una flecha salió del reactor de la Arrow IV, flotó unos segundos antes de ser convertida en polvo. Las piezas de la nave empezaron a flotar entorno a ella, y una a una, todas se acomodaron en su posición original. Pasados cinco minutos, la última pieza fue colocada y el reactor se cerró.

El rayo de luz regresó al cuerpo de las princesas, y ambas cayeron al piso, notablemente agotadas. Rick y Alexa fueron a auxiliarlas, indicando a los demás que se encargarían de ellas y que lo primordial era que se prepararan para la carrera, que comenzaría en menos de cinco minutos.

Cuando se llevaron a las princesas, Eva y Jason abordaron la nave rápidamente, que por indicación de Stan, se encontraba nuevamente en perfecto estado.

-Saben que no estoy de acuerdo en que corran- dijo Don Wei a ambos chicos, a través de la pantalla, en un tono frío, el que adoptaba cuando tenía que hacer algo que no le parecía- pero a pesar de todo, tenemos una buena noticia. Ya sabemos en qué planeta correremos.

-¿Y?- preguntaron ambos.

-La Tierra, para ser específicos, en los terrenos de Wei Racing. Es algo a lo que los dos están acostumbrados, así que no hay pretextos para no salir victoriosos.

-Entendido, señor- contestó Eva regocijándose por dentro.

-Estamos entrando a la órbita muy rápido, chicos- señaló Kouji- la carrera empieza en treinta segundos.

Este era su momento. Eva estaba segura de que pasaría. Era su hogar. No podía quedar mal a ninguno de los que la apoyaban. Quería demostrarle a su padre que podía lograrlo. Y, por alguna razón, quería enseñarle a Aikka porque ella era la mejor competidora de su planeta. Aikka. Había pasado momentos abrumadores en la pasada carrera. Pero esa era su oportunidad para estar juntos aún más tiempo y para encontrar una solución a su problema de la enorme distancia.

-10…9…8…7…6…5

- Es el momento, Eva- se dijo así misma

-1…0.

SSSSSSSSSSSSSSSSSS

Apenas puso un pie dentro de su módulo, Aikka se dio cuenta de la palidez de su hermano, y por obvias razones, se dio cuenta de que no sabía que era lo que había pasado con su hermana. Cuando Luka lo vio, corrió a su encuentro.

-¡Aikka! Mi hermana… Laila… ella cayó. ¿La viste? ¿Qué pasó? Por favor, no me digas que…- asedió el príncipe a su hermano, tomándolo de la ropa.

-Ella está bien, Luka- contestó Aikka, retirando las manos de su hermano- está en el módulo terrestre. Eva y Jason la rescataron, a pesar de que casi les cuesta la carrera.

-¡Oh! ¡Sekai, Nuram! Gracias- resopló el príncipe, recargándose sobre uno de los pilares.

-¡Cairen!- para sorpresa de él mismo, y de Luka, Aikka gritó el nombre de la chica, que acudió temerosamente al encuentro de él- Se supone que estarías al cuidado de mi hermana. ¿Qué es lo que ha pasado?

-Aikka, no le grites- pidió Luka.

-Silencio. Respóndeme Cairen- ordenó Aikka.

-Mi príncipe… yo… quiero decir… la princesa Laila… ella quería ver de cerca como iniciaba la carrera y me pidió que la ayudara. Yo la tomé de la mano, pero ella estaba tan emocionada que jaló de mi brazo y resbaló.

-¿Me estás diciendo la verdad?- preguntó el heredero a Nourasia.

-Si… si, majestad. Yo no haría semejante daño a la familia real ni a nadie- contestó Cairen buscando auxilio de Luka, quien decidió secundarla, a pesar de que no estaba seguro de que eso era lo que había pasado, pues no estaba en ese momento.

-Para ya, Aikka. Cairen no haría eso. Ella dice la verdad, fue un accidente por la insistencia de Laila. Pero ahora que está bien, podemos dejar el asunto por la paz- dijo Luka, esperando que su hermano se relajara.

-Lo dejaré esta vez así. Pero aún quiero saber a detalle que es lo que pasó. Para ser sincero, Cairen, Laila no suele ser impertinente, y teme a las alturas, por lo que no creo que se haya decidido acercar a la orilla por su propia cuenta.

-¿Estás diciendo que miente?- replicó Luka sin dejar que Cairen se defendiera.

-Estoy diciendo lo que sé de mi hermana. Y no me voy a fiar de lo primero que me dicen acerca de mi familia.

-Yo respaldo lo que Cairen dice. ¿No es suficiente para ti?

-No. Basta ya, Luka. Debo prepararme para la carrera.

-¡No me ignores cuando te estoy hablando!- gritó Luka al tiempo que tomaba a su hermano del brazo y lo volteaba hacia él violentamente.

-¡No te atrevas a atacarme Luka! Esto te supera, no pudiste rescatar a Laila y no estás seguro de lo que Cairen afirma.

-¡Por supuesto que lo estoy! Pero a ti eso no te interesa. Tú lo que quieres es siempre tener la razón. Afronta esto, Aikka. No huyas como siempre haces cuando sabes que no están las cosas a tu favor.

-No estoy huyendo- contestó Aikka, intentando controlar la ira que hervía en sus venas.

-Claro que sí. Sabes que tengo la razón. Laila es infantil y pudo haber cometido una tontería. No es responsabilidad de Cairen, ella no está obligada a nada.

-¡Deja de defenderla! Parece que te importa más ella que Laila. Entiende, tu hermana estuvo a punto de morir. No puedo fiarme de lo primero que dicen.

-¿De repente te importa tanto? En Nourasia ni siquiera le prestas atención. Te la vives en tu papel del príncipe víctima e ignoras todo lo que pasa a tu alrededor. Si tanto te interesa, volvamos a Nourasia ahora mismo y que nuestro padre decida- retó Luka a su hermano.

-Estamos en una carrera. ¡Por Sekai! ¡Aquí decido yo! Y por ahora digo que no daré la razón a nadie hasta que Laila nos diga que fue lo que sucedió. ¡Desaparece de mi vista Luka! Si quieres defender más a una nourasiana que te gusta antes que a Laila, es tu decisión.

-¡No puede obligarme a nada! Ella también es mi hermana y te aseguro que la quiero más que tú.

La última frase de Luka encendió la bomba en la que se había convertido Aikka. En su peor arrebato de ira, tomó a Luka de la ropa y lo arrojó contra uno de los pilares, en presencia de la estupefacción de Canaan y Cairen.

-Di lo que quieras, Luka. Pero tanto Laila como Amina, son más mis hermanas que tuyas. Me pertenecen más a mí que a ti. Tu amor nunca se comparará con el mío. Yo soy su hermano completamente. No olvides quien eres tú- susurró Aikka al oído de Luka, haciendo que el cuerpo de este temblara de rabia, pues a lo que había dicho su hermano, no tenía réplica alguna.

Luka se soltó de Aikka y desapareció por las escaleras. Canaan y Cairen se retiraron, sin decir una sola palabra.

Mientras subía a G'dar, Aikka sintió como su enojo retrocedía para dejar paso a una sensación de remordimiento. Había sido demasiado duro con Luka. Pero en parte, todo había sido culpa del mayor de los príncipes. No debió ponerse a la defensiva.

Poco a poco, el piso del módulo se empezaba a abrir para dar paso a la última carrera de las eliminatorias.

-Vamos, G'dar. Debemos ganar. Lo hago por ti, Eva- dijo para sí, al tiempo que iniciaba el descenso.

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Celt seguía en la delantera, lo seguía de cerca Aikka, que ya había gastado dos flechas intentado derribar al calamar espacial, sin que lograra nada.

El príncipe estaba impactado al encontrarse en lo que, por obviedad, resultaba ser el planeta Tierra, el planeta de su princesa. Debido a esto, quería concentrarse en el mismo, pues estaba seguro que la ventaja del equipo Tierra por conocer el lugar le aseguraba pasar a la siguiente etapa.

Mientras tanto, Eva mantenía una velocidad constante, pues en esa pista de carreras en específico, la más grande de toda la Tierra, lo importante no era la velocidad, sino ser capaz de esquivar los obstáculos que se le presentaría más adelante, sobre todo las bolas de metal, más grandes que las regulares, las cuales eran disparadas desde abajo y a los lados.

-En la siguiente curva entra por dentro y empareja tu posición a la del príncipe- ordenó Rick por el micrófono.

La chica hizo lo que se le pidió y en tan solo unos instantes estaba a la par de Aikka. Cuando lo vio, supo inmediatamente que algo estaba mal en él. Se veía tremendamente enojado, y ni siquiera miró a la Arrow cuando estuvo a su lado.

-La siguiente zona siempre es complicada, Eva- dijo Don, sacando a la piloto de sus pensamientos- Recuerda que debes buscar un patrón de la salida de las esferas. Jason, al mínimo error, debes disparar. Esos objetos son capaces de perforar la nave. Este es nuestro terreno, tenemos la ventaja sobre los dos contrincantes.

Ambos sintieron, y casi al instante, entraron a la peligrosa zona. No hubo que esperar mucho. Una bola metálica salió de la pared derecha, sorprendiendo completamente a Celt, quien recibió un fuerte golpe en su nave, alentando ligeramente su vuelo.

Aikka y Eva vieron su oportunidad de alcanzarlo y aceleraron sus transportes. Para su desgracia, las bolas empezaron a salir a rienda suelta, dando un mínimo de tiempo para que Eva comprendiera el patrón. Eran 20 segundos en el que salían las bolas sin ritmo, tres de la derecha, tres de abajo, tres de la izquierda, a una velocidad impresionante.

Eva decidió que era momento de usar los propulsores, para pasar aún más rápido y rebasar a Celt, que ya se encontraba pocos metros de su posición. Eva inició, junto con la propulsión, un movimiento oscilatorio con el que daba tiempo a que salieran las bolas de la derecha y de abajo, dejando que Jason destruyera las de la izquierda. Por detrás, Aikka asimilaba los movimientos de la Arrow y él también se dio cuenta del patrón que seguían las bolas, por lo que también le resultó no tan complicado acercarse a la posición de Celt, que estaba llevándola muy mal, pues no razonó la temática y estaba siendo fuertemente golpeado.

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Desde el techo del edificio Wei Racing, el presidente Raymond, junto con algunos de sus funcionarios, observaba la carrera en su máximo apogeo.

-Después del terrible incidente de la carrera pasada, creo que nuestros contendientes favoritos se recuperan. Estoy seguro de que ganarán la carrera- comentó Raymond a los que estaban junto a él.

-Si me lo permite, señor Presidente, creo que su hijo está haciendo un espectacular trabajo, tal vez algún día supere la habilidad del ahora Avatar- opinó uno de los acompañante del presidente.

-Puede ser, aunque prefiero que sea reconocido por sus propias habilidades- replicó Charles.

-¡Miren! La Arrow ha salido de la zona y está en primer lugar- gritó una de las personas que estaba en el techo, y todos redirigieron su atención a la carrera.

-¡Auch!- dejó ir el presidente ante la escena que acababa de presenciar entre Aikka y Celt.

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Cuando Eva salió de la zona de peligro y ya sólo le faltaba atravesar el único portal para finalizar la carrera, Aikka decidió que era tiempo de pasar a Celt y pronunció el hechizo para que G'dar ganara velocidad.

Sin embargo, el descontrol que estaba sufriendo el calamar, debido a los múltiples golpes, impedía el paso de Aikka.

Entre forcejeos, Celt estrellaba a Aikka en más de una ocasión contra las paredes de la pista, y G'dar ya había recibido varios golpes.

Cuando ambos vieron la salida de esa horrible zona, aceleraron todo lo que pudieron, e intentaron derribarse entre ellos. Pero, justo cuando salían de la zona, Celt y Aikka chocaron entre ellos al mismo tiempo, lo que los dejó en el piso, provocando que, incluso, se levantara el pavimento de la pista.

Casi al finalizar la carrera, Eva se detuvo abruptamente al ver que Aikka y Celt estaban en el piso. Estando a escasos diez metros del aro final, no sabía si terminar o regresar a ayudar a Aikka.

-¿Qué estás haciendo, Eva?- gritó Don- termina esa carrera de una vez.

-Pero, papá, si terminó, no podré ayudar a Aikka. No puedo dejarlo así- replicó Eva al ver que Celt se reincorporaba.

-Eva. Por una vez, escúchame. Eso no es tu lucha. Termina con tu obligación- pidió Don.

-No, papá. Es mi lucha. Porque he luchado por él- dijo Eva, con el corazón en la boca.

-¿De qué estás hablando?- cuestionó Don, estupefacto.

-Debí habértelo dicho desde el principio. Amo al príncipe Aikka, y ambos iniciamos una relación cuando nos reencontramos- todo se tornó silencioso. Eva sabía que la impresión había dejado mudo a su papá, por lo que decidió seguir hablando- No te lo había dicho porque sabía que no lo tomarías de la mejor manera, menos aún después de lo que pasó con Jason y Amina. Pero yo no quiero ocultarme de ti, eres mi papá. Y quiero que sepas lo que siento, y que haremos todo lo que esté a nuestro alcance para defender lo que sentimos.

Sin nada más que decir, y sin recibir respuesta, Eva dio la vuelta a la Arrow para quedar de frente a los competidores, que ya se habían levantado y que se dirigían a tremendas velocidades hacia la meta.

-Jason, quiero que derribes a Celt- indicó Eva a su artillero.

-Eva, está muy cerca de Aikka. Puedo lastimar a G'dar. ¿Estás segura?- preguntó Jason.

-Escúchame, muchacho. El príncipe Aikka sigue atrás de Aikka. Tendrás que disparar a un lado de él para que se separe de Celt, e inmediatamente dispararás a él. Con eso, el nourasiano tendrá la ventaja y llegará primero a la meta.

Eva quedó de nuevo paralizada al oír las instrucciones de su padre. Su voz no dejaba ver ninguna clase de sentimiento, pero en el fondo, sabía que no le habría dado un consejo de ese tipo si no estuviera tratando de asimilar la noticia que acababa de recibir.

-A mi señal, Jason- dijo Rick por el micrófono- Espera… ¡ahora!

Inmediatamente, Jason disparó a una de las paredes por las que pasaba G'dar. Y justo como lo había dicho Don, ambos se alejaron de Celt y este aprovechó para adelantarse.

-Carga la torreta con el cañón plasma, no quiero que nos arriesguemos- dijo Don a Jason- Eva, en cuando Jason haya disparado, cruzarás ese aro y volverás al módulo.

-Sí, señor- dijeron los dos al mismo tiempo.

Jason apuntó a Celt, que cada segundo estaba más cerca de llegar a la posición de Eva.

-Jason ¡Ya!- gritó Don, cuando vio a Celt tan cerca.

-¡No!- gritó Eva, cuando se percató de que Aikka había vuelto casi al costado de Celt, pero fue muy tarde.

El chico artillero presionó su botón y el cañón de plasma salió disparado hacia la posición de los otros dos corredores, impactando de lleno. Una gran nube de polvo se elevó.

Antes de que Don dijera algo, Eva cruzó el portal, con la esperanza de que pudiera regresar a ayudar a Aikka, pero nada más pasar, su módulo la elevó hacia su interior, y lo último que pudo ver fue que algo se levantaba dentro del polvo.

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Una vez dentro del módulo, Eva bajó de la nave, y apenas agradeció rápidamente los aplausos que la recibieron, corrió escaleras arriba, a la sala de control, donde sabía que estaría su padre y una cámara que le diría quien avanzaba a Oban.

Cuando llegó, su padre estaba de frente a la pantalla, y se percató de que sabía que ella estaba ahí, porque apenas puso un pie adentro, le dijo:

-Al parecer ambos corredores recibieron el impacto del cañón de plasma. Pero ya ha salido uno.

Eva se colocó junto a su padre, y observó, anonadada, como el segundo finalista hacia Oban cruzaba el aro.

-Es increíble- susurró para sí misma.

Pues, amigos míos, sigo sin rendirme y aquí está el capítulo quince. Yo sé que tarde eternidades en actualizar, pero además de que se me secó el cerebro de ideas para traer la historia hasta donde está, no tenía tiempo. Pero, para fortuna de todos, tendré más tiempo libre estos dos meses, por lo que espero poder subir otros dos o tres capítulos pronto. Ya se está acercando el final, y con lo que tengo planeado, hasta a mí me emociona mucho.

Saludos a todos. Los quiero y mil gracias por su paciencia. Les prometo que lo terminaré.

Gabriel Lopez: Listo, lo prometido es deuda. Espero que te guste y dime que te pareció. Yo sé que me tardé mucho esta vez, pero ya volví, y sabes que lo voy a terminar. Te quiero.

Aris: Muchas gracias por tus lindos comentarios. Ya sabes, los sueños de alguien que quiere ser escritora. Quería hacerle justica a este increíble anime y terminar uno completo y con trama en español. No olvides dejarme tus comentarios y si te gustó el capítulo. Me ayudaría muchísimo. Saludos hasta donde quiera que seas.

Kmarchan: Créeme que cada día que no escribía me pasaba por la caja de reviews y cuando vi el tuyo me dije a mí misma que debía terminarlo por aquellos que siempre me están siguiendo y me tienen paciencia. Como siempre, no olvides dejar tu comentario para saber si te gustó y qué opinas del avance. Muchos saludos.

Ninfa: Yo también siempre quise que estos dos estuvieran juntos. La serie me quedó a deber eso. Espero que te haya gustado el capítulo y me sigas leyendo. Me anima mucho que dejen sus comentarios con críticas, sugerencias o lo que les parezca del capítulo, así que te agradecería que me siguieras saludando. Gracias por leerme. Saludos.

P.D.: El título de este capítulo es dela canción "No puedo" de Diego Schoening.