Capítulo 18: ¿Qué sabrán del mal y el bien? Yo no soy lo que ven. Todo un mundo durmiendo y yo sigo soñando porqué, sus palabras susurran mentiras que nunca creeré.
-No soy hijo del rey Lao, ¿de acuerdo?
Un silencio sepulcral se instaló entre los dos jóvenes. Cairen había perdido el color de su rostro y veía anonadada como a Luka lo consumía la pena, se sentaba en su cama y ocultaba sus lágrimas entre sus manos.
-Pero… no… no entiendo… Luka… eres un príncipe… tu padre…
-No, no es él. Sólo soy hijo de la reina Nuri. Aikka, Amina y Laila son mis medios hermanos.
-Por Sekai, Luka. No entiendo lo que está pasando aquí. Por favor, explícame- pidió Cairen sentándose con cuidado a su lado y poniendo una de sus finas manos en su hombro. Era increíble, pero en ese momento, olvidó cualquier plan, cualquier ambición. Ver a Luka tan vulnerable había hecho que el corazón de la chica se ablandara y que en lo único en lo que pensara en ofrecer consuelo a ese chico, al que en verdad quería con todo su ser- Prometo no decir nada de lo que me digas.
-No tengo mucho tiempo- intentó excusarse el príncipe para evitar decir algo del tema, pero la actitud casi suplicante de Cairen, como la chica sujetaba las manos frías del chico, hizo que resoplara y se rindiera a la verdadera historia de su vida- De acuerdo, y si, no puede decir nada de lo que te diga ahora, por lo menos no ahora- Cairen asintió y apretó aún más sus manos contra las de Luka, y el empezó el relato:
"Todo sucedió hace muchos años. Un poco antes de la primera guerra contra el Imperio Krog. Mi madre aún no conocía al rey Lao y acababa de casarse con uno de los oficiales del ejército de Nourasia. Pero los krogs no tardaron en llegar a nuestro planeta y poco a poco acabaron con el ejército. Mi… mi verdadero padre fue ascendido a general del ejército. Era el único que quedaba y se negó a obedecer la orden del Consejo de negociar y ponerse al servicio de los krogs y contratacó una última vez. No lo logró. Él junto con todo ese batallón murieron tratando de defender la libertad de Nourasia. Mi padre sabía del peligro que corría, y también sabía que su esposa Nuri estaba embarazada de su primer hijo, por eso la dejó al cuidado de mi abuelo, el maestro Canaan, que servía de tutor de los príncipes del reino, incluso del rey Lao. Después de los primeros acuerdos con los krogs, el rey Lao quiso reivindicar al hijo de su tutor por haber sido el último general que defendió al planeta, por lo que invitó a Canaan, a mi madre y al bebé recién nacido a vivir en el palacio. Sí, el bebé era yo. Ahí estaba, con tan solo unos días de vida y sin padre."
"A decir verdad, mi madre era joven. Se portó muy servicial con el rey al grado de que en tan solo un año se volvió una de sus más fieles consejeras y su única confidente."
"No sé si lo recuerdas, Cairen, pero el padre del rey Lao murió repentinamente y él tuvo que asumir el trono antes de tiempo, no tuvo tiempo para buscar una esposa. El Consejo lo presionó mucho tiempo con eso, pero él no cedía. Decía que solo lo haría hasta que se sintiera enamorado, hasta que encontrara a alguien digna de hacerse reina de Nourasia."
"No tardó mucho en darse cuenta que ya tenía a alguien así en su vida. Mi madre, Nuri, recibió la petición del rey para que ambos se casaran. Él me aceptó, amaba a mi madre y a todo su mundo, me adoptó como su hijo y me decretó príncipe Luka I. Canaan apoyó la unión, pero le pidió al rey no exponerme a la confusión, al sentimiento de abandono, así que todos, incluso el Consejo, guardó el secreto de mi origen y cuando tuve la edad de comprender más cosas, me dijeron que no era apto para ser rey porque mi salud era delicada, por lo que esperarían a otro sucesor. Pero también me prometieron un puesto importante cuando fuera mayor."
"Un día hubo una gran fiesta en todo el planeta. La reina, mi madre, estaba embarazada y pronto nacería el heredero de Nourasia. Y si, primero llegó Amina. Aikka fue una sorpresa, a decir verdad. Que fueran gemelos era una gran sorpresa. Obviamente Aikka tenía preferencia por ser varón. En vista de que había, no solo uno, sino dos herederos, se dijo que cuando yo cumpliera 20 años asumiría la diligencia de todo el ejército de Nourasia. Y eso es lo que soy hasta ahora. El dirigente del ejército. Eso es todo."
Cairen no dijo nada durante un tiempo. Su mirada se perdió en algún punto del suelo, pero no soltó la mano de Luka, quien había dejado de sollozar para mantenerse callado, esperando la respuesta de la chica.
-Entonces tú… no tienes absolutamente nada de sangre real o noble- dijo ella por fin- Te adoptaron.
-Así es. El rey Lao me adoptó y siempre me trató como uno más de sus hijos. Y me dio el puesto que le perteneció a mi verdadero padre hace 27 años.
-Por eso no quieres aceptar mi propuesta. ¿Te sientes un usurpador?
-Sí. Siento… siento que le estoy robando algo a mi padre y a mis hermanos, a ellos que todo me han dado desde que era un bebé.
Cairen no sabía que decir. Entendía como se sentía. Su madre también había muerto y ella también se sentía sola. Pero a diferencia de Luka, ella no sentía que estuviera robando algo. Era más bien hacerse cargo de algo de lo que definitivamente alguien más no podía hacerse responsable. Ella quería ser reina, y también quería que Luka estuviera ahí, no como un usurpador, sino con todo el derecho que tenía de casarse con alguien noble. Después de todo, el mismo rey lo había nombrado príncipe, ¿no?
- ¿Sabes algo, Luka? Sí tienes un motivo para aceptar lo que te propongo- afirmó Cairen poniéndose de pie y encaminándose a la puerta.
- ¿Un motivo?
-Piensa en aquel general que dio la vida para que su hijo viviera en un planeta libre. ¿Quién mejor que ese hijo para preservar el legado en el que su padre creyó, aquel motivo por el que su padre murió y lo dejó solo? ¿No crees que eso vale la pena?
Luka iba a responder algo, pero Cairen ya había salido del cuarto y se volvió a encontrar en la soledad de su cuarto. Se sentía extraño. Era como si, de alguna manera, Cairen lo hubiera liberado al contar su historia a alguien que no fueran sus hermanos. Ellos se sintieron conmocionados, le ofrecieron su apoyo y le aseguraron que nada cambiaría entre ellos. Pero Cairen no. Ella lo tomó con bastante más tranquilidad de la que se pudiera haber imaginado. Y ofreció un cambio, ofreció la manera en honrar a aquel valiente soldado que dio el último aliento por Nourasia, por su esposa, y por aquel pequeño bebé que no conoció, pero amo.
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En verdad comenzaba a detestar la mordacidad que sus planes estaban tomando. Usar algo tan íntimo y profundo como el secreto de Luka para lograr que se convenciera de aceptarla como esposa y convertirse en reina de Nourasia.
Cairen, reina de Nourasia. Que espléndido sonaba.
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- ¡Imprime más velocidad a esa rotación, Eva! ¡Jason, más precisión! Tenemos menos de un día para que este entrenamiento sea perfecto.
Don y Rick no habían parado de dar instrucciones, o casi gritarlas, durante todo el día. Jordan había avisado que los asuntos del príncipe Aikka lo retendrían en Nourasia hasta esa misma noche, por lo que no tendrían tiempo de entrenar con él. Lo último que quedaba por hacer era que el equipo Tierra diera lo mejor que tenía para compensar el escaso entrenamiento con su pareja.
Incluso G'dar estaba colaborando. Desde el mismo momento en el que todos se levantaron a entrenar, el espécimen nourasiano también lo hizo. Seguía a la Arrow a donde quiera que esta iba, respetaba y seguía a la perfección todas las indicaciones que Eva le daba. Para cuando el sol estaba a punto de ocultarse, el equipo Tierra había sido capaz de entrenar al máximo con la Arrow, además de lograr que G'dar entendiera alguna de las estrategias que tenían pensado usar en la carrera que empezaría en la mañana del día siguiente.
Cuando la Arrow y G'dar por fin entraron al hangar, Eva bajo presurosa a hacer la pregunta que la había carcomido por dentro desde la mañana y hasta el anochecer.
- ¿Alguien sabe algo de Aikka?
-No ha vuelto a Oban- respondió Don secamente- Probablemente llegue mañana por la mañana, apenas a tiempo de incorporarse a la carrera.
-Llegará, papá. Él lo prometió- insistía Eva
-No vamos a volver a discutir sobre lo mismo. Por fortuna, ya hemos terminado y G'dar tiene idea de lo que debe hacer. Vayamos a descansar todo porque debemos prepararnos a primera hora de la mañana, y tenemos que estar listo para cualquier contratiempo.
Eva bufó, sabiendo que su papá se refería a la prácticamente imposible posibilidad de que el príncipe Aikka no se presentara a la carrera. Pero Eva no se atrevía a dudar en el juramento del príncipe. Después de todo, G'dar estaba con ella, ¿no? Tenía su armamento sobre su cama ¿verdad? Si de algo estaba segura Eva, era que Aikka jamás le fallaría. No en ese momento. No cuando su destino pendía de lo que mejor sabían hacer ambos. Competir.
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- ¡Sus majestades! - la guardia del rey irrumpió en la habitación en la que se encontraban Luka y Aikka- El gran Avatar se encuentra en la sala del Consejo y exige ver al príncipe Aikka de inmediato.
Aikka sabía que el tiempo se le había agotado para planear con Luka todo lo referente a la sucesión al Trono, pues este, aunque tenías algo más de disposición para aceptar la nueva tarea que se le imponía, tenían aún muchas cosas por las que decir que no. El menor de los príncipes indicó a la guardia y a Luka que lo siguieran para encontrarse con Jordan, preparándose mentalmente para lo que iba a ser un escenario muy escabroso.
En efecto, cuando Aikka abrió las puertas de la sala del Consejo pudo ver a Jordan en su forma humana con una expresión no de molestia, sino de furia. Podría haber jurado que un aura rojiza cubría el cuerpo del humano.
-Jordan, supongo que ya es…
-Salgan todos de aquí, excepto tú Aikka- ordenó Jordan dirigiéndose a la guardia y a Luka- Tiene prohibido abrir esas puertas hasta que yo lo ordene. Y prepárense que en cuanto termine esta conversación, marchamos a Oban.
Sin siquiera dudarlo, todos abandonaron la sala y Aikka escuchó como se colocaban los seguros para que nadie entrara… ni saliera.
-Jordan, sé usé más tiempo del que te pedí, y me disculpo por eso. Pero debes entender que hay asuntos en mi planeta que no podían esperar a que yo volviera de Oban.
-Claro, eso lo sé. ¿Qué tal los preparativos para la boda? Apuesto a que será algo magnífico para el gran príncipe Aikka. Deberías invitar a Eva a este gran evento. Seguro que le encantará ver como su novio contrae matrimonio con alguien que no es ella-Jordan hablaba en un tono sarcástico y mordaz. No se parecía en lo absoluto a aquel chico divertido de años atrás. Ahora se veía como toda una autoridad, como un ser omnipotente, todopoderoso, el cual ardía en su propia cólera- Siempre lo supe. Yo era la mejor opción para ella.
-Jordan, deja de decir tonterías- pidió Aikka sabiendo que, aunque quería, no podía golpear al Avatar- Deje todo, ¿de acuerdo? No voy a gobernar Nourasia porque no quiero hacer lo que ellos dicen, no quiero separarme de Eva. Y no sé si sea yo quien deba decírtelo, pero no creo que alguna vez hayas sido una opción para ella.
- ¿Tan seguro estás? -replicó Jordan. De repente, tenía una sonrisa maliciosa en sus labios y se acercaba lentamente a la posición del príncipe- Supongo que Eva no te ha contado de nuestra despedida hace dos años.
Aikka tensó todo su cuerpo. Esa misma frase "Entre tú y yo, no fuiste el primero", regresó a invadir y atormentar su mente. Algo dentro de él le decía que era precisamente a eso a lo que se refería.
-No. Pero, de hecho, preferiría que fuera ella quien me lo contara. No tengo intenciones de discutir contigo lo que sea a lo que te refieras- Aikka quería por finalizado el tema e irse cuanto antes a Oban. Si la conversación se alargaba, temía que se desatara entre ellos algo infernal.
-Sé cuan dulces son sus labios. Entiendo que sus besos reconfortan. Entiendo que, aunque sean sencillos transmite todo lo que siente a través de ellos. ¿Y sabes algo? Sentí que correspondía a mis sentimientos.
Jordan logró lo que pretendía. Aikka levantó la mirada del suelo hacia Jordan. Tenía el rostro desencajado. Los puños estaban tan apretados que sus nudillos se estaban poniendo blancos.
- ¿Qué has dicho? Eva, ella no podría…- el príncipe apenas fue capaz de articular algunas palabras. Todo lo estaba viendo rojo y sentía una opresión en el pecho.
-Lo hizo, Aikka. Nos despedimos con un beso y te puedo asegurar que Eva lo recuerda. Ella también me ama a mí- Jordan tuvo ganas de reírse como nunca antes al percatarse de los esfuerzos que estaba haciendo Aikka por no arremeter contra él- El módulo te está esperando. Casi amanece en Oban y ella te necesita después de todo.
Jordan desapareció en un destello de luz y Aikka quedó ahí, sólo, con la rabia corroyendo sus venas. Si de algo estaba seguro, es que la decepción y el enojo habían corrompido su ser en ese mismo instante, aunque no sabía hacia quien sentía todo eso. ¿Jordan? Ahora estaba seguro de que él no merecía ser el amo de la galaxia. ¡Por Sekai! ¿Qué clase de ser se dejaba llevar por sus impulsos, sobre todo por unos tan personales como su relación con Eva? ¿Eva? ¿Por qué ella misma no se lo había dicho? Se besó con Jordan antes de que todos marcharan a sus planetas. Tal vez no era tan relevante esa despedida. Tal vez fueron las muchas emociones que sentía Eva. Incluso podía ser que fuera su manera de agradecer el sacrificio que Jordan había hecho por ella. Ninguna de esas cosas incomodaba a Aikka. No tanto. ¿Pero por qué tendría que ocultarlo? ¿Es que acaso él no le había brindado a Eva la suficiente confianza para hablar de todo lo que pasaba? Suponía que sí. Entonces, en verdad solo había una razón por la que Eva omitió ese gigantesco detalle.
Jordan tenía razón. Eva también sentía algo muy fuerte por él.
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-Buenas noches, rey Lao. Tengo que decir que me sorprendió esta llamada de urgencia- Raymond había salido de su casa muy de madrugada ante la llamada de una de sus secretarias. El rey Lao de Nourasia estaba en conexión y pedía una cita urgente con el presidente.
-Así es, señor Raymond. Lamento la urgencia de este llamado, pero los asuntos de sucesión de Nourasia se han complicado en extremo.
-Lamento escuchar eso. Si la Coalición Tierra puede ayudar en algo, no dude que lo haremos.
-Desafortunadamente, esta llamada no es para pedir ayuda. Es más bien para pedir a la Tierra una explicación- ante el desconcierto y la mudez del presidente, el rey tomó aire y se decidió a explicar lo más brevemente posible los acontecimientos de unas horas atrás- El príncipe Aikka, la princesa Amina y la princesa Laila han perdido el derecho al Trono porque Aikka se ha rehusado a interrumpir la situación amorosa que lo vincula con la corredora de su planeta.
- ¿Con Eva Wei? - cuestionó asombrado Charles, a lo que el rey solo afirmó con la cabeza- Eso no puede ser. Don Wei se habría dado cuenta inmediatamente y me lo habría comunicado para que yo tomara cartas en el asunto.
-Pues al parecer ni siquiera él lo notó. Mi hijo lo ha confirmado frente a todo el Consejo Nourasiano. Además de que se ha negado a romper dicha relación. Y como usted ya sabrá, sin esposa estrictamente nourasiana, no hay trono para él. Lo mismo que para mis demás hijos.
-Rey Lao, le aseguro que yo no estaba enterado de nada de esto. Desearía dar una explicación, pero no la tengo.
-Al renunciar todos, el Trono pasará a ser ocupado por una nourasiana de familia noble. Cumple con todos los requisitos y, de hecho, contraerá nupcias con mi hijo adoptivo, el príncipe Luka, después de la carrera de Oban.
-Su majestad, entiendo la conmoción que debe estar pasando por estos hechos. Y creo entender que los Tratados que se tenían previstos pueden resultar afectados por los sucesos. Así que ahora mismo viajaré a Oban para pedir una explicación a los involucrados de la Tierra y espero llegar a una pronta solución-Estaré esperando su respuesta. Por el bien de ambos planetas.
Cuando la transmisión fue cortada, Charles se dejó caer sobre su silla y pasó las manos por su cabello. Trató de controlarse y buscar una explicación lógica por sí mismo, aunque sabía que era prácticamente imposible que Don no se hubiera dado cuenta de la relación que mantenían Aikka y Eva.
Personalmente, él no consideraba que estuviera mal que ambos chicos se hubieran enamorado e iniciado una relación. Pero tuvieron que haber sido prudentes y considerar que las reglas y normas de Nourasia no concedían lo mismo que las de la Tierra, y menos tratándose de un príncipe.
-Hannah- llamó Raymond a su secretaria por el teléfono- quiero que una nave esté lista para partir a Oban en menos de una hora… No, no me importa. Cancela todos los compromisos de mañana. Esto es más importante. Gracias.
Mientras salía de su despacho y se dirigía a su casa para hacer la maleta, seguía cuestionando el cómo Don Wei pudo haber sido burlado por don muchachos. O tal vez… tal vez lo sabía, pero había una buena razón por la que decidió callar.
Diablo. Esto y el viaje le iban a provocar una tremenda migraña.
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- ¡Eva! Dios, duermes demasiado. Tu papá dijo que tenías que levantarte muy temprano para afinar detalles. ¡Despierta!
Alexa se había levantado en cuanto el primer rayo de sol tocó su mejilla. No había querido decir nada la noche anterior, pero desde que se enteraron de que Aikka no llegaría esa noche, un mal presentimiento la había invadido. Así que prefería que todo lo que tuviera que pasar, pasara rápido. Y quería estar junto a Eva para evitar que hiciera alguna locura, o que lo que sea que pasara la lastimara tanto que no pudiera seguir por su propia cuenta. Para eso había ido. Porque quería estar junto a su mejor amiga y ofrecer su apoyo. Sea lo que sea que pasara.
-Mmmm... aún no amanece del todo… Dame una hora más- pidió Eva volviendo a taparse con las cobijas, pero siendo inmediatamente destapada por Alexa, dejando todo su cuerpo a expensas del frío de Oban- ¡Estás loca!
-Tú me contagiaste la locura. Ahora, de pie, tienes que sacar a esa fantástica nave y a la mascota de tu novio.
-Se llama G'dar. Y no es una mascota. Y si, ya me levanto- replicó Eva frotando sus ojos y sentándose al borde la cama. De repente, se paró en seco, junto con Alexa, y se pegaron a la puerta para enterarse de lo que estaba pasando.
Escucharon los pasos de muchas personas. Porque claramente eso eran, humanos, se notaba por que hablaban entre ellos, y tal vez por instinto. Cuando los escucharon más lejos, las chicas sacaron la cabeza por la puerta para ver algo y solo vieron que un grupo de hombres de traje negro desapareciendo por la puerta del improvisado despacho de Don.
- ¿Quiénes son? - preguntó Alexa al aire.
-El equipo de seguridad de mi padre- respondió Jason saliendo de su habitación aún en pijama- llegaron hace unos minutos y mi padre viene con ellos.
- ¿Habrá pasado algo en la Tierra? - preguntó Kouji, junto con Stan, que ya estaban completamente listos para la acción del día.
-No tengo la menor idea- respondió Jason, sofocando un bostezo.
-Tal vez debamos subir a escuchar lo que podamos- insinuó la chica Wei saliendo del cuarto y subiendo las escaleras.
-No, Eva. Ven acá. Tu papá nos hará picadillo si nos sorprende espiando. ¡Eva! - susurró Jason al ver que la chica subía apresuradamente hasta la oficina de Don.
-Muévete Jason- exigió Alexa empujándolo hacia arriba y animada por Stan y Kouji- No me voy a quedar con la duda. Anda, avanza.
A regañadientes Jason subió, junto con los demás. Encontraron a Eva arrodillada junto a la puerta y con el oído pegado a ella. Cuando los vio llegar llevó un dedo a sus labios para indicar que guardaran silencio. Poco a poco, se acomodaron junto a ella y se dispusieron a escuchar.
-… así que me llamó ayer por la noche. Lo que me dijo me dejó desconcertado. Pero lo que más importa aquí es que se necesita una explicación para no poner en juego los Tratados que ya están próximos a firmarse. Y algo me dice que tú tienes la explicación que necesito para el rey Lao.
Eva dio un se tapó la boca para ahogar un gritito de sorpresa. ¿El rey Lao? ¿El padre de Aikka?
-Sí, la tengo. Aunque no lo creas, son cuatro jóvenes demasiado astutos como para tenerlo bien escondido.
- ¿Cuatro? - preguntó Charles, desconcertado.
- En vista de tu sorpresa, supongo que el rey no lo sabe. Pero Jason también decidió que estaba enamorado de la princesa Amina.
El color rojo inundó el rostro de Jason cuando su padre dejó escapar una risa de incredulidad, que se fue pagando al ser consciente de que Don estaba hablando muy en serio.
- ¿Jason? ¿Él salía con la princesa Amina?
-Así es. Acordamos guardar silencio respecto a su relación para no perjudicar otros asuntos. Todos lo sabían, y cuando me enteré del asunto con Jason, no tenía ni la más remota idea de que Eva hacía lo mismo que él. Lo supe hasta el día en que corrimos en la Tierra. Eva me lo dijo de golpe, y lo único que se me ocurrió fue ayudar al príncipe a salir del aprieto. Incluso hablé con él cuando supimos que tendríamos que ser equipo. Él me ofreció cuidar de Eva y alejarse de ser necesario, si la tranquilidad de ella se veía comprometida.
-Pues algo más se veía comprometido, tan solo por la relación de Aikka y Eva. No creo que lo de Jason mejore esto- los chicos escucharon a Raymond en un tono muy abatido- No puedo decirle eso al rey Lao.
- ¿Cómo es que el rey se enteró de esto? Aikka había asegurado mantener el tema con la mayor discreción- preguntó Don, a lo que todos afuera de la habitación prestaron atención, pues era la pregunta que podía resolver todos.
Un largo silencio se produjo entre Don y Charles, al final, oyeron que este suspiraba.
-Don, la tarde de ayer, Aikka fue privado de su derecho al trono, junto con todos los hijos del rey Lao por negarse a desposar a una nourasiana. Y lo dijo abiertamente. Si no era Eva, no sería nadie.
Don no contestó. Pero afuera de la sala, Eva y Jason sintieron que se quedaban sin aliento. Como si su alma hubiera escapado de su cuerpo. ¿En verdad Aikka y Amina estaba pasando por esos difíciles momentos por culpa de los humanos? Ambos chicos se voltearon a ver y pudieron descubrir en sus ojos los mismos sentimientos. Un enorme sentimiento de culpabilidad. Alexa lo notó y puso sus manos en los hombros de ambos.
-Chicos, tranquilos. Tiene que haber una explicación y una solución. Ellos están por llegar y estoy segura que podrán decirnos que es lo que está pasado- susurró Alexa.
-No, Alexa, no es eso- replicó Jason, sabiendo perfectamente lo que pensaba Eva, que seguía sin poder articular palabra- Es… es que… ellos no…
-No nos dijeron nada- dijo en un tono de voz tan bajo que Jason, a su lado, apenas la había escuchado.
-Amina jamás me dijo algo acerca de algún casamiento- indicó Jason.
-Aikka me dijo que nuestra relación no tenía ningún impedimento, que no representaba ningún problema- Eva tenía la voz cortada, y sabía que, si seguía hablando, empezaría a sollozar.
- ¿Entonces se escogió a una esposa para el príncipe? -escucharon a Don preguntar, y volvieron a poner atención.
-Sí -Eva casi se va de espaldas al oír la respuesta, siendo sostenida por Kouji y Stan- Una chica noble de Nourasia. Sin embargo, no aceptó la imposición, y aunque se le ofreció retractarse de su relación, se negó, poniendo como prioridad su amor por tu hija.
Don volvió a quedarse callado y, por fin, una lágrima rodó por la mejilla de Eva, aunque había intentado detenerla. No tenía la menor idea de que sentir. Pero por alguna razón, no se sentía halagada o feliz porque Aikka la hubiera puesto a ella antes que, a su reino y a su pueblo. De algo estaba segura, eso no estaba bien. Aikka no tenía por qué haber puesto todo eso en juego por una relación. Le mintió. Su relación sí significaba un problema en su jerarquía. Era un problema que Aikka pudo haberse ahorrado. Podía haberse convertido en rey y conservar una limpia amistad con la humana. Pero no. Tenía que darle alas a ese sentimiento. Sí, Eva estaba enamorada de él, pero también podía haberlo superado o resignado.
Pero todo ya estaba perdido. Eva lo amaba con fuerza. Y ahora sabía que ese amor era solo un problema para él.
-Eva, tenemos que irnos, la carrera va a empezar pronto y tu padre debe encontrarnos listos. Vámonos- pidió Jason, que se encontraba claramente en las mismas condiciones que la chica.
-No, no. Quiero escuchar más- replicó la chica, pegándose más a la puerta.
-Eva, no seas terca. En serio, ya casi es la hora- insistió Alexa, secundada por Kouji y Stan.
-Sólo un momento más.
-No. Debemos irnos. Podemos perder la carrera y eso sería peor
-Quiero seguir escuchando.
- ¿Qué quieres escuchar?
Eva se giró abruptamente al escuchar la grave voz de Aikka detrás de ella. Jason hizo de igual manera cuando vio que Amina estaba junto a su hermano. El efecto que provocó la visión de los gemelos frente a sus respectivas parejas fue rápido y estrepitoso. Jason intentó levantarse de donde estaba acuclillado, pero la veloz reacción de Eva hizo que perdiera el equilibrio y tropezará, llevándose de paso a la piloto de la Tierra, abriendo de un portazo la puerta y cayendo de bruces en la oficina de Don.
La guardia del presidente se puso alerta, pero se relajaron al ver la presencia del hijo de Charles y la hija de Don. Sin embargo, los hombres se pusieron de pie, y lo que en otro momento pudo haber pasado como una situación cómica, provocó que los nervios de todos se crisparan. Las miradas serias y abrasadoras cruzaron la habitación y todas terminaron por posarse en los dos chicos que seguían en el piso.
- ¿Puedo saber qué es lo que se supone que están haciendo? -preguntó Don, tan calmado, que era obvio que, por dentro, la ira corroía sus venas.
-Eh… nosotros… pues…- tartamudeó Jason, buscando el apoyo de Eva.
-Vimos que alguien subía a tu oficina y queríamos saber qué era lo que pasaba. Se nos hizo raro que hubiera humanos en Oban- explicó Eva.
- ¿Y cuánto tiempo llevan escuchando la conversación? -preguntó Raymond, fulminando con la mirada a su hijo.
Eva y Jason se miraron, y sabían que no había escapatoria para ese momento. Los tenían atrapados.
-Escuchamos todo- dijeron los chicos al unísono.
-Entonces, supongo que saben la explicación que les estoy pidiendo- Raymond se acercó a los jóvenes, y también dirigió la mirada a los nourasianos que se encontraban confundidos en la puerta- Aún tenemos un poco de tiempo antes de que inicie la carrera para que expliquen, de una vez, de donde surgió todo este problema.
- ¿De dónde? -preguntó Eva, casi sarcásticamente- Pues los cuatro que estamos aquí nos gustamos. Jason se sintió atraído por Amina cuando la conoció en la Tierra. Aikka y yo sentimos algo desde que nos conocimos en Alwas. No necesita más explicación que esa. Queríamos empezar algo, porque en cada uno de nosotros nació un sentimiento.
Aikka observó a Eva como su fuera otra persona. No la había visto así, tan a la defensiva, pero también tan abatida. Se veía lastimada y en un momento en que sus miradas se cruzaron, vio un atisbo de reproche y decepción en sus ojos. Era obvio. Eva sabía todo lo que estaba pasando. Aunque Aikka hubiera preferido que no lo supiera, y si algún día lo sabía, que fuera el quien se lo dijera. Pero, claramente, ninguna de esas opciones era equiparable a haberle dicho la verdad desde un principio. Ahora de verdad lamentaba no haberlo hecho.
-Entonces voy a entender que ustedes dos no sabían nada al respecto de los planes en Nourasia, ¿es así? - preguntó Raymond a los dos humanos.
-Lo es- respondió Aikka en lugar de ellos y colocándose a su lado, seguido de Amina- Mis hermanos y yo decidimos guardar silencio respecto a las obligaciones que nos impusieron desde el momento en el que nacimos, porque queríamos que nuestras relaciones no se vieran afectadas por eso.
-Llegamos a creer que podríamos resolver la situación sin afectarlos a ellos- intervino Amina, tomando la mano de Jason, quien se aferró a ella- Sí. Las cosas en casa se complicaron. Pero, por primera vez en nuestras vidas, nos rehusamos a hacer lo que querían. Por nosotros y por ellos.
-Sé que hablo por mí y por mi hermana cuando digo que amamos a estos humanos, y que gracias a ellos hemos logrado vencer los obstáculos que teníamos solo por ser hijos de un rey- Aikka tomó la mano de Eva, pero a diferencia de Jason, Eva no hizo ningún movimiento. Ni retiró su mano ni apretó el agarre, solo dejo que él sostuviera su mano- Señor Wei, recuerdo lo que le prometí. Le dije que velaría por la felicidad de Eva a cualquier costo. Y mantengo esa promesa.
-Príncipe Aikka, los cuatro me están poniendo en aprietos- dijo Raymond volviendo a sentarse y llevándose una mano a la frente- Puedo entenderlos, se los juro. Uno de ustedes es mi hijo, y me alegra que haya encontrado el amor. Eva, sé la clase de chica que eres, y también me es satisfactorio que te sientas a gusto. Príncipes, los felicito por romper esas barreras. Se necesita mucho valor- suspiró antes de seguir a la parte dura de la situación- Como una persona común, me congratulo por ustedes. El problema aquí es que no soy solo una persona común. Soy el presidente y representante de todo un planeta, y antes que otra cosa, debo priorizar el bienestar de millones de personas. Y el rey Lao ahora tiene colgando de un hilo el futuro de un Tratado que representa la seguridad y validez de la Tierra frente a otros planetas.
-Presidente Raymond, aún hay oportunidad para los Tratados. Hay una enorme posibilidad de que mi hermano Luka sea el esposo de la reina, por lo tanto, el será rey y podrá tomar decisiones. Es consciente de que los Tratados con la Tierra benefician a ambos países- indicó Aikka, adoptando un papel parecido al de un diplomático, casi un rey negociando, lo cual lo hizo sentir algo nostálgico.
- ¿Podrías asegurarme eso, Aikka? - cuestionó Raymond, dudando de que todo se resolviera tan sencillamente.
-Esto… es una gran posibilidad- respondió el chico dudando.
-Aikka, las decisiones no se toman por una gran posibilidad, a no ser que no haya opción. Si no estamos seguros, buscamos más opciones hasta que haya una confiable. Y por ahora no puedo confiarme en que tu hermano acepte la propuesta.
- ¿Qué harás entonces? - preguntó Jason, sabiendo que su papá tenía los nervios a flor de piel.
-Por ahora, pensar en una explicación para el rey. Me quedaré aquí hasta que ustedes terminen su participación en la competencia. Si llegan a pasar a la final, que espero que lo hagan, invitaré al padre de Aikka a la final y solo tal vez, podríamos arreglar las diferencias.
- ¿Y si pidiera ayuda a Jordan, como mediador? -sugirió Eva, que sintió como la mano de Aikka se despegaba de la suya y él dirigía su mirada hacia otro lado.
-Es una buena idea, creo que después…
Un potente ruido en el exterior del módulo silenció a todos.
-Se acabó el tiempo, la carrera está por comenzar- dijo Don, levantándose de su asiento- Aikka, G'dar tiene idea de lo que va a hacer, así que procura acoplarte bien a lo que el haga. Eva, te necesito atenta a las indicaciones que te demos. Jason, no quiero a ninguna otra nave a menos de cinco metros de la Arrow. ¿Entendieron? - todos asintieron- Muy bien, vayan abajo, tenemos unos pocos minutos.
-Éxito a todos- deseo Raymond mientras el equipo corría escaleras abajo para prepararse.
Una vez que se encontraron en el centro del módulo, donde G'dar y la Arrow esperaban a sus pilotos, Stan se encargó de revisar cada detalle de la nave terrestre y sus ocupantes, mientras Kouji ayudaba a Aikka a colocarse el micrófono de comunicación con la Arrow y la sala de control, además de mostrarle la sencilla pantalla que había instalado en el asiento de G'dar por si se suscitaba alguna emergencia.
- ¿G'dar? ¿Qué sucede? -preguntó Aikka a su montura cuando vio que, a pesar de que ya se habían reunido, estaba inquieto.
-Está nervioso- dijo Eva poniendo una mano sobre la cabeza de G'dar- Entrenó muy duro ayer. Supongo que eso lo ha puesto nervioso- le dio un fuerte abrazo a la montura, que gruñó en señal de satisfacción- Tranquilo, G'dar, todo estará bien.
-Eva- Aikka tomó la mano de la chica después de que se separara de la montura- tenemos que hablar.
-Pienso lo mismo, Aikka- contestó Eva, soltándose del príncipe, lo cual desconcertó al nourasiano- Y, solo tal vez, en esta ocasión podrías considerar no mentirme y decirme todo lo qu está pasando.
-Entonces, te pido que también seas sincera con lo que sientes- replicó Aikka.
El ambiente se había puesto demasiado tenso en cuestión de segundos. Todos fueron testigos de las miradas abrasadoras que circularon entre Eva y Aikka, y más de uno podría haber jurado que los ojos de ambos se tornaron cristalinos.
El módulo tembló una vez más y se alzó por encima del bosque, recorriendo una enorme distancia en poco tiempo. De un momento a otro, la temperatura bajó varios grados y el equipo se sorprendió de ver entrar en el hangar una enorme cantidad de copos de nieve.
-Hemos vuelto a las montañas. Espero que recuerdes que ya no soy un objetivo- pidió Eva a Aikka de una manera muy mordaz, demasiado incluso para ella. Aikka iba a decir algo, pero Eva se lo impidió poniendo una mano frente a él- Ya es tiempo de que subamos, buena suerte.
No se dijeron nada más. Ambos subieron a sus transportes y las pantallas se activaron.
-Bien chicos. Ya conocemos este terreno. Hay una tormenta de nieve en este momento, así que deberán ser cuidadosos. Por lo demás, estamos con ustedes.
El piso dentro del hangar se abrió. G'dar gruñó, ansioso por empezar la carrera. Eva hizo sonar el motor de la Arrow.
Ambos corredores eran conscientes de que esa carrera era crucial para resolver no solo sus problemas personales, sino también para solucionar el destino de dos planetas.
Los asuntos de su relación ya no eran solo de ellos. Y ambos lo sabía. Ahora, más que nunca, sus corazones ardían en busca de una salida. Estaban heridos, como aves con un ala rota. Y ahora, no tenían refugio.
¡Hola a todos! De nuevo, creo que ya normalicé esto de los capítulos cada mes, lo cual está genial. No es tan largo como otros capítulos, pero sucede que este es más explicativo, y era necesario por la historia de Luka y por el enorme problema que se va a desatar entre la Tierra y Nourasia en los siguientes capítulos. Sí, esto quiero decir que este fanfic está llegando a su fin, lo cual me pone algo nostálgica. Pero bueno, les prometí que probablemente metería una secuela.
Lo que sea, aquí está el capítulo. ¡Feliz Navidad atrasada! Y Feliz Año Nuevo. Les deseo lo mejor a todos y cada uno de mis lectores. Nos vemos en una próxima actualización. ¡Besos!
Ninfa: Bueno, esta vez ya no fueron siglos. Lo siento por hacerte esperar tanto. Pero me alegra muchísimo que sigas aquí. Espero que te haya gustado este capítulo y no olvides dejarme tus hermosos reviews. ¡Saludos!
EternalLove94: Your spanish is amazing. I'm still learning English. Well, in the chapter, Luka still does not decide if he accepts the marriage with Cairen. I didn´t think about a couple for Alexa, but I don't think it's with Aitan. That was what I thought for the sequel. I hope I have answered your questions. Don't forget to leave me your comment of this chapter. Greetings!
P.D.: El título de este capítulo es de la canción "Sigo aquí" de Alex Ubago para la película "El planeta del tesoro".
