Capítulo 19: No digas nada ya, por favor. Te entiendo, pero entiéndeme a mí. Cada palabra aumenta el dolor, y una lágrima quiere salir.

-El descenso está siendo complicado, señor- Kouji observaba las pantallas. Ahí, no se veía nada más que G'dar y la Arrow haciendo un esfuerzo indescriptible por sobreponerse a la tormenta de nieve y remontar. Pero por más que se esforzaban, el viento jugaba con ellos como si fueran hojas desprendidas de un árbol.

- ¡Kouji! Dame la posición de los portales- pidió Eva, haciendo un esfuerzo sobrehumano por mantener el control de la nave.

-Tenemos dos, Eva. En contra dirección del viento. Van a tener que hacerle frente.

- ¿Y los demás equipos? -preguntó Aikka, sintiéndose extrañado de hablarle a la pantalla, en la que podía ver a Stan.

-Nuestras señales no son muy buenas, pero al parecer a todos se les está complicando… sugiero que…

La comunicación se cortó y las pantallas de ambos corredores estaban inundadas de líneas blancas, grises y negras. Eva dio un golpe en el manubrio por la frustración. Ajustó el micrófono que llevaba al oído y se dio cuenta de que la comunicación con Aikka si era posible. Suspiró fuertemente y entró a su canal.

-Aikka, tengo la ubicación de los portales. Tenemos que movernos ya o perderemos posiciones.

- ¿Cómo vamos a superar el viento?

- Activaré los impulsores para cortar el viento. Colócate atrás de mí, no tan alejado. Yo mantendré el camino mientras tus nos proteges, ¿de acuerdo?

-Está bien- Aikka dudó en decirle algo, aún se sentía contrariado. Pero en su corazón sabía que, por más que estuviera enojado con ella, eran un equipo, debían apoyarse- Confío en ti.

Eva no respondió, por mucho que quería hacerlo. Viró hasta que la flecha que señalaba la posición del portal indicara que estaba justo en línea recta. Cuando estivo segura de que Aikka estaba a una distancia prudente, confío en sus instintos que le decían que por el momento no había ningún rival cerca de ellos, ingresó los comando para encender los propulsores y, encomendándose a su madre, los encendió.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

- Dense prisa- apuró Don a sus mecánicos. Los minutos corrían y la señal no podía ser reestablecida. Eso lo ponía de nervios. No saber absolutamente nada de lo que pasaba con su hija en tan extrema situación lo estaba sacando de sus casillas.

- ¡Señor! -gritó Stan, apuntando a sus monitores- Recibo algo. Los impulsores fueron activados. La Arrow está avanzando a una velocidad muy alta.

- ¿Y Aikka? -preguntó Raymond, viendo también las pantallas.

-Está justo detrás de ella. ambos están al cien por ciento de su capacidad, eso quiere decir que no han recibido ningún ataque.

Don asintió, cruzó los brazos sobre su pecho y dejo que Stan y Kouji siguieran trabajando en tener por lo menos alguna imagen de lo que estaba pasando allá abajo. No quería admitirlo, pero además de la preocupación por Eva, el hecho de que Raymond estuviera en el mismo lugar, muy pendiente de lo que todos hacían, también estaba provocando que sus nervios se crisparan.

- ¡Ven a ver esto, Wei!

Rick estaba recargado en el respaldo de la silla de Kouji, con una sonrisa que denotaba satisfacción. Don y Charles se acercaron a las pantallas a tiempo para ver como los símbolos que representaban a Eva y Aikka cruzaban el primer portal, seguidos, no tan cerca, por otros dos.

Raymond estaba a punto de celebrar cuando, inesperadamente, dos marcas más cruzaron el portal a una velocidad mayor que la del primer equipo. Rebasaron al segundo lugar y se posicionaron atrás del equipo de la Tierra y Nourasia. No había representado un mayor problema, hasta que las alarmas de la sala se dispararon y la palabra "Emergencia" aparecía una y otra vez en las pantallas.

-Casco al cincuenta por ciento- apenas pudo decir Stan, que se había puesto pálido- No encuentro la señal de Aikka.

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Ni siquiera lo vio venir. Las alarmas de la cabina de la Arrow saltaron unas milésimas de segundo antes de que un láser de energía impactara de lleno contra su nave. Inutilizó los impulsores. La señal con Aikka estaba muerta y Jason tampoco contestaba a las insistentes llamadas de Eva.

Segundos después del impacto, un destello en medio de toda la nieve congeló su sangre. Suplicó a los cielos que no fuera G'dar quien había sido derribado, pero lo peor se confirmó cuando su señal desapareció del radar en su pantalla.

Mandó al diablo la carrera, y regresó a donde había visto a Aikka por última vez. No, no estaba ahí. Con las condiciones en su contra, descendió la nave para buscarlo, pero no había ni rastro de él. Tenía que encontrarlo poco, el tanque de la Arrow se vaciaba rápidamente por el esfuerzo que hacía contra el viento. Además, la carrera seguía avanzando, y aunque solo habían pasado ocho equipos de los dieciocho que estaban compitiendo, Eva temía por la enorme ventaja con la que se estaban alejando.

Sabía que era una locura, pero entre el estridente sonido de la tormenta, que se confundía con el motor de la nave terrestre, su única oportunidad de que Aikka supiera que estaba ahí, era abrir la cabina y gritar su nombre con todas las fuerzas que tenía.

- ¡Aikka! -gritó a la nada, a cualquier dirección. Las rachas de nieve y viento bombardeaban su delgado cuerpo - ¡Aikka! -en poco tiempo, el helado ambiente la consumió. Sus labios comenzaban a tornarse de un preocupante color azulado, junto con la punta de los dedos de sus manos.

- ¡Eva! ¿Qué demonios haces? Vas a congelarte -Jason subió a la cabina del piloto cuando escuchó los gritos de su compañera. Quedó inconsciente unos minutos cuando la descarga recorrió su cuerpo. En cuanto despertó, escuchó la voz de Eva, y al ver que la nave no avanzaba, sabía que algo estaba terriblemente mal.

-Aikka… ¿Jason?... ¿Dónde está él?... -murmuraba la chica. Unas lágrimas se escurrieron por sus mejillas. Para el terror del artillero, estas se congelaron en unos segundos. La chica en sus brazos estaba perdiendo la conciencia y Jason sabía, por su educación militar, que un desmayo en medio del frío extremo era el primer paso para la catástrofe.

El vuelo de la nave comenzaba a ser más y más errático, pues Eva perdía las fuerzas para poder conducirla. Jason le hablaba y le pedía instrucciones, pero ella solo balbuceaba el nombre del príncipe nourasiano. El chico estaba pensando seriamente en dimitir para poder llevarse a Eva de ahí y salvarla, ahora que tenían tiempo, cuando dos luces se prendieron en la pantalla de Eva, se acercaban lentamente a su posición. Jason entró en pánico. ¿Volver a la cabina y defenderse mientras Eva los mantenía un poco más de tiempo? ¿O aceptar lo que viniera?

Las dos señales estaba cada vez más cerca. En un acto reflejo, y viendo que de Aikka no había señales, Jason cerró la cabina, cubrió a Eva con su cuerpo, se tiró al suelo, sintió como la nave caía sin control y esperó lo peor.

Pero, la nave se detuvo bruscamente. No, no habían chocado, porque todo estaba intacto. El artillero levantó la cabeza y lo primero que vio fue un fuerte destello de luz azul a un lado de la Arrow, acto seguido, un par de corredores descendía en caída libre. Después se percató de que su nave estaba cubierta por una extraña envoltura de color morado. Se puso de pie y vio a G'dar a un lado. Él también tenía la misma cobertura. Se mantenía lo más firme que podía mientras que Aikka sujetaba con dificultad el hechizo que tenía en vuelo a la Arrow.

- ¿Eva? ¿Estás bien? -Jason escuchó la voz de Aikka inundando el espacio de la cabina.

-Eh… ¿Aikka? Soy Jason. Eva… ella…- Jason se sentía extraño de hablarle a la nada.

- ¡Por Sekai! ¿Qué pasa con Eva? -el príncipe se oía alterado, casi en pánico.

-Perdió la conciencia por exponerse al frío. Aikka, tenemos que sacarla de aquí de inmediato. Puede sufrir una hipotermia y…

- ¡No! ¡No lo menciones! -interrumpió Aikka, desesperado- Tenemos que llevarla al módulo cuanto antes.

-Aikka, no sé dónde estamos. No tengo ni idea de cómo funciona la Arrow. No puedo redirigirnos al módulo.

- ¿Qué sugieres?

-Debemos terminar la carrera para que el módulo nos recoja y darle una inmediata atención- indicó Jason, viendo como el cuerpo de Eva temblaba y adquiría aterradores tintes azules en algunas partes de su cuerpo.

-Pues vamos ya- apresuró Aikka, pero sintió como el cuerpo de Jason se quedaba estático- ¿Qué esperas?

-Aikka, yo no… yo no puedo conducir la Arrow. Ya lo intenté una vez y no salió bien. Tú tienes que tomar el control. Entrenaste, ¿no es así? Pues es momento de que lo demuestres. G'dar sabe hacerlo solo. Pero sin piloto, la Arrow no se moverá un ápice.

Aikka, que también estaba sufriendo por el frío y por el esfuerzo de mantener en el hechizo a la pesada Arrow, sopesó lo que Jason estaba diciendo. Sí, había entrenado, pero no lo suficiente como estar listo para correr la impresionante nave. Pero no era el momento de dudar. Él amaba a Eva, aunque no supiera que iba a pasar con ellos. Y ella estaba sufriendo, al borde de una situación de la que no había retorno. No había opción. Iba a hacer hasta lo impensable para salvarla. Por su Eva.

-De acuerdo. G'dar, llévame hasta la nave.

El escarabajo gruñó y se movió poco a poco hasta la Arrow. Aikka sentía como a cada momento las fuerzas se le terminaban. Pero, justo cuando puso un pie dentro de la cabina, la imagen de Eva, tiritando, inconsciente, hizo que algo dentro de su ser se encendiera. No sabía si era el vínculo que formaron en su primera noche o el amor que le profesaba sin condiciones. Pero haría todo lo que estuviera a su alcance para sacarla de ahí. Para verla de nuevo, sonriente y vivaz.

- ¿Recuerdas cómo? -preguntó Jason mientras observaba como Aikka se acomodaba en el asiento rocket de Eva.

-Espero que sí. Ve a tu posición, en cuanto volvamos a la carrera, deberás estar muy atentos. El sujeto que disparó a ambos aún está por ahí.

-Me las va a pagar- sentenció Jason, bajando por la escotilla y desapareciendo de la cabina.

Aikka suspiró. Trajo a su mente todos los recuerdos que pudo. Su mente se llenó de Eva. Sólo ella, siendo ella. feliz y enérgica. Enojada, triste, gritándole. Le costó ignorar eso y concentrarse en lo que era importante. Ahí estaba, no muy enterrado en su memoria, pese a todo lo que su mente había acumulado en los últimos días.

"Cuando estés listo, el pedal derecho es para acelerar", había dicho ella. El príncipe tomó una enorme bocanada de aire y aceleró. Cuando la nave comenzó a moverse, decidió que era tiempo de retirar el hechizo. Rogó a sus diosas que no lo abandonaran, y, con una sola palabra, el escudo de la Arrow y de G'dar regresó a la palma de su mano.

La nave terrestre se agitó violentamente ante las corrientes del helado viento. Gracias a la fuerza de sus brazos, el nourasiano logró posicionar el manubrio de la nave en línea horizontal, y avanzaran con dificultad, pero con velocidad constante.

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- ¡Señor! Estoy recibiendo la señal de la cámara de Jason- indicó Kouji, mientras en la pantalla aparecía una imagen apenas visible del artillero.

-Jason… ¿Me escuchas?

-Apenas puedo oírte, Stan.

-Dinos lo que está pasando -ordenó Don.

-Señor, intentaron derribar la Arrow. Aikka fue derribado, pero ha vuelto a unirse a la competencia. Ahora mismo, él está condiciendo nuestra nave.

- ¿Y Eva? -preguntó Kouji, al percatarse de que, en efecto, Aikka conducía.

Jason no contestó inmediatamente, provocando un vacío en el estómago de todos los presentes.

-Señor Wei. Eva necesita atención médica urgente o… temo lo peor.

Don se dejó caer sobre la silla que estaba dispuesta para él. Las manos le temblaban, su piel se había puesto blanca y una gota de frío sudor le recorría la frente. No estaba en condiciones de hablar. Su mundo se estaba haciendo trizas.

- ¡Demonios! Escúchame, Jason. Asumo el liderazgo de este equipo- gritó Rick, casi tan desesperado como Don, pero con la mente más fría para pensar en una solución- Ya no importa si ganan la carrera, sólo termínenla. ¿Qué es lo que sucede con nuestra piloto?

-Un cuadro de hipotermia. Ha sido muy repentino… Aikka necesita las coordenadas del siguiente portal.

-Las estoy enviando. Jason, por lo que más quieras…- Kouji no acabó de dar las instrucciones, la imagen del artillero desapareció de nuevo, y solo se quedaron con ese prolongado y angustioso sonido de vacío.

-Stan, Kouji. No pierdan tiempo, traten de obtener alguna imagen. Sigan de cerca la posición de la Arrow, tenemos que prepararnos para cualquier cosa- ordenó Rick, y los chicos, silenciosos, pero eficaces, se dieron de lleno a su tarea.

Nadie lo decía, pero dentro de todos los corazones en esa sala, latía un fuerte sentimiento de angustia, un pésimo presentimiento.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

-Tienes que hacer que el triángulo que indica la posición del portal se mantenga al frente.

-Entiendo. Jason, ¿No te parece que la tormenta está cediendo un poco?

-Creo que sí, no hay tanta nieve como metros atrás. Por ahora sigue avanzando, deberíamos…

No pudo completar la frase. Llegaron a un paraje abierto y sin viento. Se veía perfectamente, a pesar de las muchas nubes. Sin embargo, el ambiente era gélido, el frío calaba casi hasta los huesos.

-Algo está muy raro aquí… -dijo Jason girando la torreta. Entonces, sus ojos se desorbitaron, y solo atinó a disparar para repeler el inminente ataque- ¡Aikka! ¡Tenemos que salir de aquí!

Aikka miró hacia el lugar en donde se perdían los disparos. Una enorme esfera de metal, más grande incluso que la Arrow, estaba disparando hacia su posición. Entonces lo recordó. Después del destello que provocó la explosión en uno de los reactores de la nave terrestre, él había alcanzado a ver una silueta redonda, momentos antes de que lo derribaran. No había duda. Esa nave era la que había provocado todo.

-Si no hacemos algo con esa nave, nos va a volver a derribar- dijo Aikka a la pantalla por la cual aparecía Jason, mientras hacía uso de todas las habilidades que poseía para esquivar los continuos ataques.

-No. No podemos esperar a ganarle así. Te recuerdo que Eva se pone peor a cada momento. Un movimiento en falso y podemos despedirnos de ella.

-Entiendo- contestó el príncipe, tensando los nudillos, señal inequívoca de que estaba frustrado por no poder hacer frente al enemigo- Tendremos que salir de aquí lo más rápido posible.

-Ai… Aikka… -la imagen de Jason la sustituyó una de Kouji- ¿Me estás escuchando?

-Sí, necesitamos ayuda.

-Voy a activar la hiperpropulsión desde aquí. Tendrás que resistir y mantener la nave en línea recta. Si te desvías, la velocidad podría atraerte y se estrellarían. Tienes treinta segundos.

-Estaré listo- el nourasiano dirigió su mano hacia G'dar, para que también él ganara la velocidad que necesitaban- Um Sekai G'dar shalanar.

-Chicos… antes de seguir, creo que deberían saber algo…- dijo Stan a los ocupantes de la Arrow. La nave detrás de ustedes perdió a su pareja, así que no tiene posibilidades de cruzar. Si la Arrow y G'dar son los siguientes, avanzarán a la final de Oban.

- ¡Pero Stan! Éramos más de 30 equipos… ¿Qué pasó con el resto?

Cuando Stan negó con la cabeza, lo supieron. Muy pocos pudieron contra la tormenta. No quisieron suponer que habían muerto en el intento, tal vez solo habían caído, como ellos.

-Hiperpropulsión en 10… 9… 8… -Aikka se sujetó al manubrio, le dirigió una mirada compasiva a la nave de la cual Jason aún los defendía. ¿Estaría desesperado? - 3… 2… 1…

La inercia de la velocidad era muy fuerte y Aikka apenas podía mantener el rumbo fijo. A su lado, G'dar hacía un descomunal esfuerzo por seguirles el paso. Avanzaron metros, incluso kilómetros. No había nada a su alrededor, el silencio era sepulcral, y el príncipe pensó en que Jordan tenía que dar una explicación.

Él no era capaz de hacer una carrera tan cruenta. No mataría a los concursantes en una carrera tan bestial… ¿verdad?

-Stan, el combustible se agota- gritó Jason, para hacerse oír- El portal está adelante.

Lentamente, la velocidad fue bajando hasta que Aikka pudo controlar por completo la velocidad. Sintió una fuerte opresión en su pecho cuando, junto a G'dar, cruzaron el portal, que se desintegró inmediatamente. Casi al instante, el módulo terrestre se posó sobre ellos y los comenzó a absorber a su interior. El príncipe abandonó su posición y se dirigió al cuerpo inerte de Eva.

Apenas pudo soportar tocarla. Estaba helada, las puntas de sus dedos eran azules, al igual que sus labios. Su Eva… la estaba perdiendo.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

- ¡Apártate! -apenas unos segundos después de que la Arrow tocara el piso del hangar, Don corrió al interior de la nave. Con su brazo, apartó bruscamente a Aikka del cuerpo de Eva. El príncipe pudo haberlo tomado como una ofensa, pero entendía perfectamente la desesperación que consumía al señor Wei.

-Alexa, Amina preparen una de las habitaciones. Kouji, busca un calentador. Stan, necesito toallas y agua caliente. Rick, ropa seca- ordenaba Jason, pues, de entre las muchas cosas que había aprendido en la escuela militar, era a tratar casos como esos- Aikka, necesito que la lleves a uno de los cuartos.

La envolvieron en una manta y Aikka la llevo en sus brazos al cuarto que Alexa y Amina habían despejado.

- ¿Qué necesitas, Jason? -preguntó Charles, visiblemente preocupado por la salud de Eva, pero también porque Jason y Aikka estaban terriblemente fríos.

-Por ahora, quédate con Don. Esta consternado. Cuando estabilice a Eva, lo dejaré pasar, pero antes tengo que atenderla.

- ¿Y tú te sientes bien?

-Importa más ella por ahora. Aikka y yo podemos atendernos después. Todo estará bien -dijo Jason, dejando que su papá fuera a hacer compañía a Don, que se había sentado afuera de la habitación en la que estaba su hija.

Jason entró a la habitación, y la notó lo suficientemente cálida. Aikka estaba junto, a Eva, y en su rostro había señales de una clara frustración.

-No la puedo ayudar- dejó ir cuando el artillero estuvo a su lado- Mi magia no sirve. No conozco lo que le pasa.

En otro momento, Jason hubiera perdido la cabeza y lo hubiera zarandeado hasta que entrara en razón. Pero, magistralmente, se controló. Puso una mano sobre el hombro del príncipe, para hacerlo saber que estaba ahí y haría lo posible por ayudarla.

-Aikka, necesito que me ayudes. Tenemos que calentar a Eva. Así que, por favor, mantén la calma.

-Está bien -respondió el nourasiano poniéndose de pie- ¿Qué quieres que haga?

-Su ropa está muy húmeda, así que debemos quitársela -explicó Jason, mientras se deshacía de los zapatos de la chica. Al ver la mirada alerta y el sonrojo del príncipe, suspiró -No es momento para esto. Soy profesional, aunque quede desnuda, no podría verla sino como una paciente. Además, ella es como una hermana menor. Así que deja de pensar en estupideces y quítale la ropa o sal de aquí.

Aikka se quedó estático unos segundos, no sabiendo como tomar la tranquila pero punzante amenaza. Pero Jason tenía razón, no era momento para pensar en que alguien más le estaba desnudando. Tenía que ayudar, así que, con un extraño sentimiento de culpa que no podía apartar de su mente, se encargó de retirar el suéter y la blusa de Eva, mientras Jason dejaba el pantalón a un lado.

- ¿Esto también? -preguntó Aikka, señalando las prendas interiores de la chica. Esta vez, Jason si se sonrojó un poco.

-Sólo la de arriba. Y cúbrela inmediatamente con una de las mantas calientes- contestó, evitando la mirada del príncipe que, para su sorpresa, fue muy hábil desabrochándola.

Cubrieron a Eva con la manta hasta el pecho, y la siguiente hora, ambos se encargaron de colocar las toallas humedecidas en agua caliente sobre el torso, la frente y la espalda de la chica. Al filo de la media noche, su temperatura había ascendido unos pocos grados, el tono de sus de su piel era más normal y su respiración se había regularizado.

- ¿Cómo está? -Don entró a la habitación. Casi le da un infarto por ver a su hija semidesnuda en brazos de Aikka, pero decidió controlarse al notar que era parte de mantener una temperatura estable.

-Está mucho mejor, señor Wei. La hemos salvado. Pero es mejor que duerma todo lo posible para que no gaste energía y calor.

-Gracias por salvar a mi hija, muchacho -dijo Don estrechando la mano del joven, pero retirándola inmediatamente- Tú también estás helado. ¿Te sientes bien? ¿Quieres que consiga una bebida caliente?

- Me duele la cabeza, pero estaré mejor. Que sean dos bebidas calientes -pidió el chico, señalando al príncipe en la cama- Él tampoco está bien, y ha estado muy preocupado por Eva.

-Está bien, ahora les traigo algo.

Don salió de la habitación y Jason se acercó a Eva. Le tocó la frente y la muñeca.

-Creo que ya vuelve a su temperatura normal. Ya no está tan pálida.

-Ha estado diciendo el nombre de su papá… y el mío- dijo Aikka, acariciando su cobrizo cabello.

-Eso es una gran señal. Significa que solo está dormida. Y creo que es mejor que la dejemos dormir y nosotros también vayamos a descansar.

-No la voy a dejar sola.

-No estará sola, Alexa y su papá se quedarán con ella. Pero tú y yo tenemos que atendernos, también estamos un poco mal. Así que despídete y salgamos.

Jason salió para darle un momento a solas con Eva. Dentro de la habitación, Aikka tomó la mano de la humana. Ya no estaba fría, pero no se comparaba con la calidez con la que antes lo había tocado, acariciado. No podía entender como un ser tan enérgico, tan alegre y vivaz como ella podía de repente parecer tan vulnerable y lastimado. Entendía la enfermedad, entendía el riesgo. Él mismo se hubiera arriesgado por ella de ser necesario. Pero Eva era más fuerte que todo eso. ¿Por qué había cedido tan fácilmente? ¿Por qué al principio se resistió a luchar?

-Eva, vuelve a mí. Por favor -suplicó, dejando un beso en el dorso de la mano. No resistió, la extrañaba demasiado. Con cuidado, tomó entre sus manos el rostro pálido y poso sus labios sobre los de ella. Sí, aún estaba ahí la sensación, aún conservaban su esencia. Aún sabían a Eva enamorada.

SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS

El sol entró a raudales. Calentó su mejilla. El olor a bosque llenó sus pulmones. Con gran esfuerzo, abrió los ojos y sus fuerzas apenas fueron suficientes para mover la cabeza y darse cuenta de donde estaba.

No era la Arrow. Eso era lo último que venía a su memoria. La tormenta. Algo los golpeó. Aikka no estaba…

- ¡Aikka! -gritó en cuanto recordó que no supo nada de él.

Se arrepintió del brusco movimiento. Sintió dolor en todo su cuerpo y horribles punzadas en la cabeza. Se recostó de nuevo, pero supo que su grito alertó a alguien cuando escuchó pasos acercarse en el exterior de su habitación.

- ¡Eva! -la melena negra de Alexa fue lo único que la chica vio antes de que estar cubierta por los brazos de su mejor amiga, mientras las lágrimas de ella mojaban su hombro.

-Alexa… ¿Qué… pasó?

- ¿No lo recuerdas? -preguntó la pelinegra. Eva negó con la cabeza.

-Lo último que recuerdo… es que habían derribado a Aikka…

-Sí. Y luego tuviste la estúpida idea de abrir la cabina de la Arrow. La tormenta de nieve fue demasiado para ti. Sufriste un cuadro severo de hipotermia… Todos temimos que… que…

-Shh… tranquila. Estoy bien, me siento bien -afirmó la piloto mientras se sentaba con cuidado- No tenía puesta esta ropa.

-Tuvieron que quitarte la otra para hacer que entrarás en calor.

- ¿Tuvieron?

-Oh… esto… Jason y Aikka… eran los únicos que podían ayudar.

- ¡¿Pero qué demonios?! -se escandalizó Eva. Sus mejillas estaban teñidas de rojo- ¿No pudiste hacerlo tú?

-Lo siento. Todos estábamos demasiado… consternados- se disculpó Alexa, bajando la mirada- Jason sabe tratar la hipotermia… y Aikka se resistió a dejarte.

-Diablos… Jason… él me vio…

-Eva, por favor. En ese momento, Jason no sólo era un amigo. También era un soldado, uno muy profesional, que no dudó en ningún momento de lo que hacía.

- ¿Y Aikka? -preguntó, tratando de ponerse de pie, pero siendo acostada de nuevo por su amiga.

- Él… simplemente no podía dejarte sola. Hizo todo lo que estuvo en sus manos para ayudar. Casi no durmió por cuidarte. Se fue a descansar hace un par de horas. Y yo prometí que te vigilaría.

-Pero no hace falta, yo…

- ¡Claro que hacía falta! -gritó Alexa, enfadada, y de nuevo llorando- Estabas casi muerta cuando regresaron al módulo. ¡Muerta! Estabas helada, tu piel era de un tono azul aterrador. No respirabas bien. ¿Tienes idea del infierno que tu padre, Aikka y todos los demás hemos vivido?

La voz de Eva no encontró salida. Una extraña culpabilidad estaba oprimiendo su corazón. ¿Sufrir? ¿Por qué ellos tenían que sufrir por ella? Ella podía salir de sus problemas sola. Toda la vida fue independiente. No era momento de empezar a depender de nadie. No quería que pensaran que era vulnerable. ¿Un infierno? Sí. Sabía quién lo había vivido. En silencio.

Príncipe Aikka. Dejó que lo que sentía por ella acabara con todo lo demás. No se lo habría permitido. Jamás. Ella no quería ser responsable de eso, porque no lo había pedido. ¡Ni siquiera sabía que Aikka se estaba jugando el Trono de su planeta! Tenía que aclararlo, tenía que haber alguna forma de solucionarlo. Aunque eso significara…

- ¿Dónde está Aikka? -quiso saber Eva, bajando las piernas de la cama y quedando sentada frente a la puerta.

-Supongo que está…

-Aquí estoy -el príncipe interrumpió a Alexa.

Su mirada y la de Eva se cruzaron. La otra humana decidió que su presencia ahí era innecesaria y salió sin decir una palabra.

Durante unos minutos, Eva y Aikka solo se contemplaron, las palabras ahí sobraban. Había un enorme sentimiento de alivio por ver al otro, sino sano, por lo menos vivo. Pero también estaba la sensación de que se habían traicionado, de que no se habían dicho todo lo que se tenían que decir. De que las cosas iban a cambiar, tenían que cambiar.

- ¿Cómo te sientes? -preguntó Aikka, taciturno, sentándose en una silla junto a la cama de Eva.

-Estoy bien. Alexa me dijo que tú y Jason también enfermaron.

-Ya está controlado. Eras tú quien estaba realmente mal.

-Bueno, pues ya estoy bien- contestó Eva poniéndose de pie y haciendo lo posible por disimular el mareo que la atacó- Creo que iré a ver a mi padre.

-No -dijo Aikka, tomándola del brazo y haciendo que se sentara- Él está dormido, te cuido toda la noche. Y tú y yo tenemos algo que discutir.

-Tal vez lo único que debemos hacer es decir lo que en verdad estaba pasando -soltó Eva, que ya se sentía enojada.

-Si eso es lo que quieres, está bien. Adelante, pregúntame todo lo que quieras saber.

-Me mentiste.

-Esa no fue una pregunta -Aikka replicó, sin apartar la mirada de los ojos de Eva.

-Por supuesto que no. La pregunta es ¿por qué?

- ¿Me habrías aceptado si te hubiera dicho todo lo que implicaba nuestra relación? -Eva abrió la boca para decir algo, pero la cerró y dudó- Exacto. Ni siquiera lo habrías considerado. No hubiera tenido la oportunidad de decirte y demostrarte lo mucho que te amo.

-No tenías porqué renunciar a todo por mí -dijo Eva después de un rato de silencio- Tu reino, tu pueblo, tus padres. ¡Maldita sea, Aikka! Yo no soy ellos, no tengo como compararme con ellos. Toda tu vida te preparaste para eso. Era lo que querías desde un principio.

- ¡No! -Aikka no estaba gritando, pero él mismo se sorprendió de oírse alzando la voz - No… eso no era lo que yo quería. Todo el tiempo estuve a merced de lo que ellos esperaban, haciendo lo que ellos ordenaban, porque, de lo contrario me privarían de mi derecho -explicó Aikka, nervioso, molesto, abatido -Hasta ese momento, creí que podía vivir con ello. Hasta que quisieron también privarme de ti. Y eso fue demasiado.

-Pudiste haberte ahorrado todo eso. Si tu situación ya era difícil, ¿por qué complicarlo conmigo? ¿Por qué hiciste de mí otro problema?

- ¿No lo entiendes? Eva… -Aikka se sentó junto a ella y tomó su mano- conocí a alguien en Alwas. Una chica fuerte. Más fuerte de lo que ella misma creía. Estaba un poco loca, pero nunca nada la detuvo. No se dejó manipular. Hizo frente a todo lo que se le presentó, a pesar de que tenía miedo, a pesar de que su propio futuro estaba en juego.

-Yo…

-Ella me enseñó lo que muchos maestro y lecciones jamás podrían. Me enseñó a ser fiel a mí mismo. Contra todo y todos. Y aún creo en eso. Si, Eva, tú me enseñaste todo eso. Por eso me… me enamoré.

- ¿Dices que soy fuerte? -la chica miraba al suelo, pero sus puños estaban cerrados con tal fuerza, que sus nudillos estaban casi blancos - ¿Soy tan fuerte que no podía soportar la verdad? Después de todo, ¿no creíste que pudiera ser de ayuda?

-No quería exponerte a problemas que no eran tuyos.

-Pero ahora soy uno de ellos. No confiaste en mí. No creíste en mí para ayudarte. Dejaste que creyera que todo estaba tan bien.

- ¿Yo deje que creyeras? -cuestionó el príncipe, casi indignado -Bien, Eva. No quieres creer en mis motivos. Ahora quiero escuchar los tuyos. Háblame de Jordan.

- ¿Qué? ¿Él que tiene que ver?

- ¿Lo amas?

-No entiendo a qué viene tu pregunta -respondió Eva. Pero, sin esperárselo, su mente la bombardeó con el recuerdo de la despedida de dos años atrás.

- ¿Por qué nunca me contaste de aquel beso?

Eva paró en seco y la sangre se escapó de su rostro. ¿Cómo lo sabía? Nadie había visto nada. En ese momento sólo habían estado ella y Jordan… Jordan. ¿Sería posible que…?

- ¿Jordan te lo dijo?

- ¿Eso importa? El punto es que lo besaste Eva.

-Fue antes de estar contigo.

-Lo sé. Pero nunca me lo dijiste. Ni cuando nos despedimos, ni cuando nos encontramos. No encontraste ningún momento para decírmelo. Tuvo que ser Jordan, en mi propio hogar, quien me lo dijera… o prácticamente que me lo gritara.

-Aikka, eso no tiene importancia.

- ¿De verdad? ¿No la tiene? ¿O lo que sucede es que fue tan importante para ti que decidiste escondérmelo?

-No… no lo sé. Eso sólo pasó…

-Te voy a ahorrar la explicación. Te importa tanto, como pensé que te importaba yo.

- ¿Eso piensas?

-No, Eva. Eso sé.

-Entonces no resulté ser lo que tú esperabas.

-No soy lo que quieres.

- ¿No hay nada más que decir? - la pregunta salió de los labios de Eva casi como un suspiro.

Había algo más que solo tristeza en las palabras. También había desolación y un hondo sentimiento de abandono y traición. Había desesperanza, y un futuro que parecía cada vez más lejano, como si solo fuera parte del sueño de unos días.

-No, no tengo nada más que decir. Es hora de que me vaya.

-Aikka…

Eva retuvo la mano del príncipe entre sus manos. Ambos estaban fríos y temblorosos. Sus corazones latían con fuerza, como si supieran que la otra parte de su vida, de su existencia, de su motivo. Una lágrima escurrió por la mejilla de Eva, y otra más dejó huella en la piel de Aikka. Sollozaban en silencio.

Lo último que ella esperaba era que la estrechara en sus brazos y la abrazara con fuerza. No se resistió a abrazarlo también. Pasó las manos por su espalda y enterró su rostro en el hombro del príncipe. Pequeñas convulsiones invadían el cuerpo de ambos.

-Eva… -él tomó el rostro de la chica entre sus manos y limpió las lágrimas con sus pulgares- Puedes no creerlo, pero te llevaré conmigo para siempre. Esto ya no puede ser, por el bien de ambos…

-Aikka… yo…

-Estaremos bien.

-Lo estaremos -confirmó Eva, tratando de sonreír.

No supieron cómo. Pero sus labios se encontraron una última vez. Estaban salados y débiles. Pero era lo último que tendrían.

-Te amo…

-Te amo…

Su contacto de deshizo. Sus cuerpos se alejaron, y lo último que vieron que ambos vieron fue una mirada suplicante. Una súplica que no podía concederse.

En lo alto de un módulo, en un planeta lejano de su casa, una chica caía abatida y derrotada sobre su cama, y su llanto era imparable.

En el suelo de un planeta lejano a su hogar, un príncipe lloraba, como si eso pudiera sanar su alma destrozada, su corazón hecho trizas.

Sí, en este punto, no me siento tan bien por haber escrito esto. En realidad, esta parte la planeé desde que empecé a escribir el fic, pero jamás pensé que me dolería tanto hacerlo. Pero bueno, aquí está, y las cosas entre nuestros enamorados ya se fueron al diablo. Sí, solo quedan tres o cuatro capítulos para que esta historia acabe y debo decir que este, aunque sea el más doloroso, es el capítulo que más me ha gustado escribir, porque encierra todos los temores que se fueron acumulando.

Voy a parar de escribir las notas finales porque aún no puedo creer que haya hecho esto (sí, sí me duele).

Esta vez quiero agradecer a mi hermano Gabriel por haber estado al pendiente de como escribía todo (aunque no lo dejé leerlo completo), por ser un gran crítico desde que esta historia empezó, por siempre darme ánimos, por ceder a mi exigencia de siempre comentar que tal estuvo y por darme la idea para la canción del capítulo anterior.

Sin más por el momento, me despido de ustedes. Espero, como siempre, que les haya gustado lo que hice y que me lo hagan saber en los reviews. ¡Los amo! ¡Saludos a todos!

EternalLove94: Creo que me entiendes más en español, así que lo pondré en mi idioma. No le mintió, de hecho, creo que la verdad les hizo más daño. Ya se separaron definitivamente. Respecto a Alexa y Aitan, la verdad es que no sé qué hacer con ellos, pero me gustó tu idea, así que la consideraré. Respecto a lo que encontraron en la nave, eso lo tengo preparado para una posible secuela de este fanfic. Si no me decido por eso, entonces lo resolveré en alguno de los dos próximos capítulos. Espero que esto despeje tus dudas, y si tienes alguna otra, pues me la haces saber. También espero que te haya gustado este capítulo y me dejes tu comentario. ¡Saludos!

Ninfa: Lo siento, pero en realidad era necesaria la separación. Por favor no me odies. Prometo que las cosas se resolverán, pero de una manera que no se esperan. Espero que en menos de tres semanas les tenga el nuevo capítulo. Espero que te haya gustado este y me dejes tus tan bonitos reviews. ¡Saludos!

IiIAelitaIiI: Espero que entiendas bien el español, porque no sé nada de portugués. Por otra parte, me alegra bastante que te haya encantado mi historia y espero que ya hayas llegado aquí antes de que suba el otro capítulo. De nuevo, muchas gracias por leerme y espero que me dejes tus comentarios. ¡Saludos!

P.D.: El título del capítulo es de la canción "Suelta mi mano" de Sin Bandera. De hecho, recomiendo que la escuchen mientras leen la escena final (la de Eva y Aikka).