Capítulo 20: Does he really love you, like I love you? How can he compete?
-No. Mil y un veces no. Ahora mismo nos retiramos de esta competencia. Es la segunda vez que arriesgas tu vida.
-Papá, al parecer no estás entendiendo. No es solo la carrera, es el futuro de la Tierra. Necesitamos de los nourasianos para ser reconocidos frente al resto de la galaxia.
-Wei, tu hija tiene razón. Esto va más allá de una competencia.
Eva no tenía idea alguna de cuánto tiempo llevaban ella y Charles discutiendo con Don. Su padre estaba resuelto a no dejarla competir. Había mandado a envolver la Arrow más de cinco veces, pero en cada ocasión, el presidente de la Coalición Tierra le pedía reconsiderarlo.
- ¡No me importan los malditos Tratados! ¡No voy a mandar a Eva a una muerta casi segura otra vez! -gritó Don, golpeando la mesa con su puño.
-Creo que no me estás entendiendo, papá -replicó Eva, con la voz seria y mirada sombría -No te estaba preguntando si me dejarías participar. Te estoy avisando que participaré. Y no me importa si no me apoyas, no sería nada nuevo. Pero la Tierra necesita de esto. El presidente necesita hablar con el rey Lao, y yo quiero ser parte de una solución. Estoy harta de ser un problema.
-Eva, yo no…
-Ya, papá. Tomé mi decisión, y nada de lo que hagas o digas me hará cambiar de opinión. Ahora tengo otro asunto que resolver -Eva dio media vuelta, dejando atrás a Don, que se balanceaba entre gritar de ira o alabar la valentía de su hija.
Eva salió del módulo. La noche era fresca, por lo que se anudó una bufanda al cuello. A pesar de que Jason le había pedido que no se expusiera al frío, la chica no podía dejar pasar un día más sin aclarar con el Avatar un par de cosas. "Grandísimo idiota", pensaba, pero no estaba segura a quien se lo estaba diciendo. Caminó entre los módulos. Ahora que solo quedaban 18 competidores, el Avatar había reducido el espacio que ocupaban, y los congregó en un círculo.
El módulo nourasiano estaba a solo dos lugares del terrestre, y en más de una ocasión, Eva habría jurado ver la silueta del príncipe en una de las ventanas. Pero no tendría modo de saberlo. Incluso Amina había decidido volver con los suyos. Ella y Jason también habían discutido, pero Raymond intervino y lograron arreglar lo suyo.
Estaba feliz por ellos. Alexa pensaba que Eva y Aikka también podrían resolver sus diferencias. Pero no era tan sencillo. No tanto como solo pasar por alto algunos detalles. Iba más allá de eso. Pero ya no valía la pena pensar en ello. Ya se había marcado un fin y no había vuelta atrás. Pero, aun había alguien que tenía que dar algunas explicaciones, y le importaba nada que fuera el Amo de la galaxia. Podía ser el amo del Universo, pero tenía que responder sí o sí a su intromisión.
Eva llegó al Gran Templo del Avatar. Recorrió los jardines en busca de algún rastro de Jordan, pero no estaba a simple vista. Decidió que no tendrías más remedio que entrar a la antigua edificación. Eran muchas escaleras para llegar hasta la habitación del Avatar, la misma que había ocupado Satis en su momento. Suspiró, no tenía opción.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
- ¡Jordan! ¡Jordan!
El chico de cabello bicolor la había visto llegar a los jardines y buscarlo durante un buen tiempo. Pero no. No estaba listo para que lo viera. No después de… de todo lo que había pasado.
No tenía por qué haber sucedido nada de lo que pasó. La tormenta, los competidores caídos, Eva al borde de la muerte… Ese no era el plan. Pero no pudo evitarlo. La concesión emocional que tenía con Oban era, aun, demasiado inestable. El planeta Madre reaccionaba a las emociones del Avatar sin que este pudiera evitarlo. Y cuando volvió de Nourasia, su cólera se disparó a diestra y siniestra, no pudo contenerse. Su razón se nubló, y cuando fue consciente de lo que había hecho, se enteró de que Eva luchaba por su vida en el módulo terrestre.
Él jamás hubiera querido que el asunto se pusiera así de complicado. Todo había sido por Aikka. Lo supo desde que el rey Lao había pedido que sus hijos volvieran a Nourasia. El príncipe, inevitablemente, iba a romper el corazón de Eva. Primero, no pudo creer el hecho de que la chica no supiera en la comprometida situación por la cual pasaba su novio. Hubiera preferido decírselo él mismo, pero cuando Nourasia anunció el compromiso de Aikka con alguien que no era la humana, simplemente no pudo más. Le importaba nada ser la máxima autoridad de la galaxia. Nadie, ni siquiera un príncipe, se iba a burlar de su chica.
Pero algo no estaba completamente bien. ¿Aikka había renunciado a todo por ella? ¿De verdad había dejado que alguien más ocupara el Trono de su planeta? ¿En realidad sentía tanto amor por Eva? ¿Podía siquiera compararse con lo que Jordan había hecho por ella? Aikka renunció a ser el rey. Jordan a ser un humano. ¿Cuál era la diferencia? ¿Cuál tenía más peso en el corazón de ella?
- ¡Jordan! -el chico volvió a escuchar su nombre. Ella no se iba a rendir, y él no iba, ni podía, evitarla para siempre.
Caminó hacia la luz y la vio de espaldas. A pesar de que llevaba un grueso suéter, guantes y unas botas, percibió como la piel de su cuello estaba más pálida, y cuando se dio la vuelta para encararlo, sintió un vacío en el corazón al ver sus pequeñas ojeras y su rostro de un color casi blanco. Sí, él le había hecho eso.
- ¡Eva! -Jordan corrió a su encuentro. La tomó de los hombros y la estrechó contra su cuerpo. Por lo menos estaba ahí, viva- Dios, Eva. Sé lo que pasó en la carrera. Lo siento tanto. Tuve mucho miedo de que algo te sucediera y…
-Ahórrate las lamentaciones -Eva puso una mano frente a él para interrumpirlo. Sus ojos, antes cálidos, brillaban por el enojo contenido -Ahora mismo me vas a decir quién demonios crees que eres para meterte en mi relación.
Jordan detuvo en seco sus movimientos. Simplemente se quedó ahí, estático, con la mirada de Eva perforándolo. Algo definitivamente iba muy mal. Y tendría, aunque no quisiera, afrontar las consecuencias de sus irresponsables impulsos.
-Esto… Eva, ¿sucedió algo? -preguntó en un hilo de voz.
- ¿Sucedió algo? ¿Cómo que si sucedió algo? ¡Todo se está yendo al diablo! Mi papá quiere retirarnos de la competencia, mi planeta está expuesto por mi culpa y el hombre al que amo me mintió y tuvimos que separarnos. ¿Eso te parece algo? ¿Tienes alguna cosa que añadir? -Eva estaba un paso más allá de enojada. Su voz era tan fuerte, que llenaba el recinto, y Jordan, por primera vez, tuvo miedo de que le saltara encima y lo golpeara.
-No… no sabía. Charles Raymond está aquí, ¿no es así? También sé que el Rey Lao aceptó la invitación y estará presente en la final, junto con algunos otros líderes de varios planetas. Lo de la Tierra… eso tiene solución -el Avatar en verdad se estaba devanando los sesos para encontrar una respuesta a las iracundas interrogantes que su ex compañera le estaba gritando.
- ¡Vaya! ¡Qué bien! ¡Perfecto! ¡En verdad los felicito! -dijo la chica, aplaudiendo, con un tono mordaz e irónico - ¿Tú ayudaste? ¿Fuiste otra vez a Nourasia para hablar con el rey? Yo esperaría que no. Tal vez no hubiera sido suficiente para ti con gritarle al heredero, también deberías gritarle al rey.
-Espera… ¿qué?
-No finjas, Jordan. Estuviste en Nourasia antes de que Aikka volviera. ¿Me quieres contar lo que le dijiste o también tengo que decirlo yo?
-No dije nada que no haya pasado -se defendió Jordan, cruzando los brazos por su pecho.
- ¿Qué demonios le dijiste, Jordan?
-Que nos besamos el día en que volviste a la Tierra, hace dos años.
Lo dijo como si fuera cualquier cosa, y la reacción que obtuvo no era la que esperaba. Se estaba preparando mentalmente para recibir un golpe o un improperio. Pero no. Eva se quedó quieta, como una estatua, con su mirada clavada en el piso. ¿Tenía las mejillas sonrojadas? Al parecer sí. ¿Por qué? ¿En verdad significaba para ella tanto que el simple recuerdo la hacía sonrojarse? Eso elevó un poco las esperanzas de Jordan. Tal vez sí tenía una oportunidad con ella…
-Idiota.
… o tal vez no.
-Eva, eso fue lo que pasó. Igual tenía que saberlo en algún momento.
- ¡Tenía que decírselo yo! ¡No es como si importara tanto para que armaras un escándalo por eso!
- ¿Qué? -Jason se paralizó y sintió como una si le hubieran aventado una cubeta de agua helada, y tardó unos segundos en tratar de asimilar lo que Eva acababa de decir -No fue… ¿importante?
-Jordan, ¿qué le dijiste a Aikka respecto a eso? Porque el supone que fue tan relevante para mí que decidí escondérselo.
- ¿Y no lo fue?
-Jordan… -Eva no sabía cómo reaccionar a eso. El chico le dirigía una mirada casi suplicante. Pero sucedía que ni ella misma estaba segura. Sí, había sido importante. ¿Para quién? Si hubiese sido tan trascendental para ella, ¿hubiera buscado el amor de Aikka? ¿Lo habría mantenido todo ese tiempo en el que no se vieron?
-Eva, dime la verdad. Creo que la merezco -pidió Jordan, tomando las manos de la chica. Estaba muy fría.
-Ese día… -Dios, eso iba a ser difícil, pero Jordan en verdad necesitaba saber que las cosas no eran como él las pensaba -… escucha, Jordan. Cuando me encontraste… cuando te vi… Yo estaba tan aturdida y confundida. Apenas tenía idea de lo que había pasado. Canaletto dijo tantas cosas que me hirieron, que prácticamente me dejó vacía. Y después… no los encontraba, a ninguno de los dos. Luego tú apareces y me dices que te convertiste en Avatar, cuando esa era mi responsabilidad. No tendrías que esperar que mi juicio fuera muy bueno. Yo… realmente no tenía idea de que hacer. No querías que te quedaras ahí por mi culpa, así que trate de detenerte, pero…
- ¿Entonces fue eso? -Jordan aún se aferraba a las manos de la chica, pero ya había empezado a temblar. Los ojos le ardían y sentía que en cualquier momento se derrumbaría.
-Sí, Jordan. Tú... tú me besaste. Y no tenía modo de rechazarte o decirte que no sentía lo mismo que tú -Eva bajó su mirada a la unión de manos. De verdad dolía, y aunque seguía igual de enojada que cuando entró al templo, pero, sólo tal vez, entendía le sentimiento que embargaba a Jordan.
- ¿Cómo es que no te diste cuenta hasta ese momento?
-Jordan… sí… yo sí lo sabía. A veces eras demasiado obvio. Pero no… yo no sentía la mismo. Siempre te quise como un hermano.
-Entonces me dejaste creer que tenía alguna oportunidad. Y correspondiste al beso…
- ¡No! -se soltó de las manos y, una vez más, le dirigió una mirada enojada -No, Jordan. Eso era lo que tú querías creer, y al final yo no pude rechazarte. No después de lo que habías hecho.
-Te lo dije. Era mi propia decisión, lo hice porque quería hacer algo grande con mi existencia y…
-Deja de tratar de convencerte de eso, por favor -replicó la chica -No dudo que haya sido por querer ser más que solo un artillero. Pero si eso fuera completamente cierto, no estaríamos aquí, y hubieras entendido desde el principio que con quien yo quiero estar es con Aikka.
-Entiendo - ¿podía decir algo más? Ahora estaba completamente hecho añicos. Llevaba dos años pensando, como un completo idiota, que en cuanto Eva lo viera, iniciarían algo hermoso. Que se amarían a pesar de las circunstancias. Que sus suposiciones acerca del príncipe nourasiano estaban infundadas. Y si había sucedido, pero Jordan no era el que Eva había escogido para iniciar una historia.
-Muy bien. Ahora, explica lo de Aikka. ¿En qué estabas pensando cuando fuiste a Nourasia y le dijiste todo esto?
-En ti.
-Jordan…
-Eva, en serio. Estás aquí, reclamándome por todo. Pero lo que yo quería hacer era protegerte.
- ¿Protegerme… lastimándome? Jordan, no seas ridículo. Sólo precipitaste todo.
-Eva, tú estás siendo demasiado inocente -replicó Jordan, en un tono demasiado irónico hasta para él - ¿En serio crees que Aikka te iba a decir alguna vez que tenía la obligación de casarse con una chica de su planeta para ser rey? -tuvo el impulso de reírse. Lo que estaba diciendo sonaba demasiado tonto para su gusto. Claro que él no se lo iba a decir. Pero Eva estaba, por algún motivo, recitente a creerlo -Te voy a ahorrar la respuesta, Eva. No, no lo iba a hacer. Si no fuera porque el rey Lao es demasiado orgulloso y le pidió una explicación a Raymond, tú jamás lo habrías sabido.
-Y supongo que tú si lo sabías.
-Por supuesto que sí, Eva. Soy el regente de la galaxia. Mi deber es saber todo lo que pasa en sus mundos.
- ¿Cuándo supiste que estaba comprometido? -preguntó la chica, en voz baja y con sus ojos sombríos.
-Antes de que iniciaran las carreras -Eva respingó. ¿Tanto tiempo? ¿Por qué diablos Aikka había hecho todo eso si de antemano sabía que le iba a traer problemas? -Él no respetó el trato.
-Jordan, ¿de qué trato estás hablando? -el chico suspiró pesadamente. Aikka también debería estar ahí para ofrecer explicaciones junto a él.
-Cuando supe que tendría que organizar una carrera… primero me sentí muy feliz porque te vería una vez más. Pero luego pensé que ganaste muchos enemigos en la anterior competencia, y que corrías peligro. Muchos de nuestros antiguos amigos se ofrecieron a protegerte. Y Aikka no fue la excepción. Él prácticamente me obligó a asignarlo en el mismo grupo que tú. Acepté porque sabía… sé lo que él siente por ti. Y estaba seguro de que nadie te protegería mejor que él. Pero al final, mira lo que pasó. Si le hubiera pedido el favor a Rush creo que…
- ¿Cómo se atreven? -preguntó, parando en seco las palabras del Avatar, que no entendía muy bien a lo que Eva se estaba refiriendo - ¿Quiénes se creen para decidir sobre mí?
-Nadie decidió nada. ¿Es tan difícil que entiendas que hicimos lo que hicimos porque nos importas? Eva… diablos. Ambos te queremos mucho, aunque no me guste admitirlo. Y… ambos haríamos lo que fuera para que no te pasara nada,
-Al igual que todos. No soy de cristal. Puedo enfrentarme a los problemas yo sola.
- ¿A qué costo, Eva? Todos estamos aquí para ti y… yo… yo quiero estar siempre para ti.
- ¿De qué estás hablando?
-Escucha… sé que Aikka y tú… pues… no terminó muy bien. Pero yo sigo aquí y…
-No… -la chica se alejó de Jordan. Su semblante revelaba incredulidad, sorpresa y hasta molestia- Jordan… no… no puedo.
-Sí puedes. Yo puedo ser tan bueno como él… yo… te amo mucho -Jordan pasó una de sus cálidas manos por la suave mejilla de Eva, que tembló ante el contacto. Al verla estática, algo dentro del Avatar quiso sentirse con esperanza, pero esta fue rápidamente apagada cuando Eva tomó la mano del chico y la apartó de su piel.
-Jordan, por favor, entiéndeme. Puedo no estar segura de muchas cosas, y no estar de acuerdo con lo que ambos hacen. Pero… creo que si estoy segura de a quien entrego mis sentimientos.
-Pero Eva…
-Sé que has hecho mucho por mí. No tendré modo de agradecerte que hayas ocupado mi puesto, pero es solo eso. Solo te lo puedo agradecer, no puedo hacer nada más -Jordan no pudo responder nada. Estaba petrificado en su lugar. Afuera del templo, una repentina tormenta azotaba al planeta Madre. Los rayos iluminaron la estancia e hicieron centellear la fina lágrima escapada de los ojos del Avatar, recorriendo su mejilla -Jordan, por favor. Arregla esto con Aikka. Puede que no tengamos nada que ver ahora, pero… pero quiero que él sepa que es lo que verdaderamente pasa. No me querrá escuchar a mí.
-No voy a hacer eso. Él me odia y yo también. No todo es mi culpa, Eva.
- ¿Qué no fuiste tú el qué fue a gritarle a Aikka en Nourasia? ¡Nunca fue de tu incumbencia! ¡Tú eres el que no tuvo el valor de ir y decirme en la cara lo que sentías!
- ¡Te besé!
- ¿Y esperabas que con eso diera por entendido que querías algo conmigo?
-Pues sí, eso esperaba. No voy por ahí besando a todas las chicas. Y te lo estoy diciendo ahora. Tú en verdad me gustas, desde que nos conocimos en Alwas. Y si quieres, puedes darme una oportunidad de demostrarte que soy el indicado para ti.
Jordan se había acercado peligrosamente al rostro de la chica. El cuerpo de Eva temblaba, pero no por el frío. Sentía una imperiosa necesidad de gritar. Ya estaba cansada de que la trataran como a una niña, de que todos pensaran en que era lo mejor para ella sin siquiera consultárselo. Eva era capaz de tomar sus propias decisiones. Lo hizo siempre, y no era el momento de dejar que alguien más, fuera quien fuera. Ya no.
-No, Jordan. Tú no eres el indicado para mí, porque eso lo decido yo -dijo, por fin, alejándose unos pasos de él y dirigiéndole una severa mirada -Si del algo estoy segura en este momento, es de que, después de todo lo que me has dicho y hecho, simplemente no podría estar contigo.
-Pero… ¿qué?
-Lo siento, Jordan. Pero entregué mis sentimientos a alguien a quien de verdad amo.
- ¿Me estás diciendo que en verdad amas a Aikka? ¿Amor real? - un gigantesco relámpago iluminó la estancia, y el posterior estruendo vibró en cada fibra del cuerpo de ambos.
-Sí. Amo a Aikka. Y aunque no tengamos nada ya, sé que haría lo que sea por él. Incluso dejarlo ir. Eso es todo lo que tengo que decirte Jordan, y es todo lo que debes saber.
-Eva…
-Buenas noches, gran Avatar.
Eva salió del templo, decidida y firme. Con su alma y el corazón hechos añicos, pero con la convicción de que, a partir de ese momento, ella decidiría sus caminos. Por su parte, Jordan se quedó estático y frío en medio del gran salón.
¿Ella había rechazado cualquier intento de él por intentar algo? Por supuesto que lo había hecho. Y de una manera magistral. Lo había dejado muy en claro. Jamás habría nada. Ella estaba para Aikka, y Jordan… simplemente no estaba.
Un grito llenó toda la habitación e hizo que la tormenta afuera se hiciera más fuerte, casi explosiva. Miles de rayos, relámpagos y centellas azotaban al planeta Madre, acompañando al gran Avatar en su dolor. Ahora lo sabía, estaría completamente solo, por siempre. Esos diez mil años los afrontaría en soledad, pues eso era lo que había escogido.
"Eva, querida Eva. Podré con esto, pero, ¿tú lo harás? ¿Es tan fuerte y sincero tu amor por Aikka que serás capaz de renunciar a él, por completo, como yo renuncio a ti?"
SSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Esa fue una de las peores noches en su vida. No sólo el clima había sido insoportable, él mismo no se estaba tolerando. Su ánimo había decaído lo indecible, y a pesar de los esfuerzos de sus hermanos para hacerlo sentir mejor, la soledad en la que se había sumido lo estaba consumiendo lenta y tortuosamente.
Antes, apenas unos días atrás, aunque el panorama del futuro se veía complicado, la sonrisa y el amor de Eva estaba ahí, al final de todo, para recordarle que valía la pena luchar por lo que se anhela. Entonces, ¿para qué luchar ahora si ella ya no estaba? Y es que, con sus palabras, con esa separación, el corazón de Aikka se había partido en dos, y una de las mitades se quedó para siempre con Eva. Eso ya no era vida. pero seguía obligado a seguir peleando, a seguir aferrándose a donde pudiera. Pero no entendía para qué, si ella lo había dejado muy en claro. "No soy lo que quieres". Y, aun así, al final le había dicho que lo amaba. ¿Era eso posible? Después de todo lo que se habían hecho y ocultado, parecía casi improbable que existiera, todavía, una piza de cariño y una de esperanza.
Suspiró. No entendía como los humanos se reponían después de dejar a su pareja. Era algo tan doloroso, que una sola vez le habría bastado para toda la vida.
-Aikka, hermano, ¿puedo pasar?
-Adelante.
Amina entró a la habitación. Aunque también se veía algo apagado, sus ojos seguían refulgiendo con la misma intensidad desde que supieron que ella y Jason se estaban dando una oportunidad. Su hermana era, en ese momento, un golpe en lo más profundo de sus sentimientos. Siempre había algo de esperanza.
- ¿Cómo estás? Te veo un poco pálido -la chica pasó su mano por la frente de Aikka, y lo sintió frío. El levantó los hombros, como excusándose, pidiendo perdón por no saber lo que le pasaba con él mismo -Aikka, por favor. No puedes estar así todo el tiempo. Vamos a tomar un poco de aire.
-No, Amina. No tengo ánimos para salir. Ya déjalo estar. Quiero quedarme aquí.
Ella suspiró. No iba a cambiar de idea, pero tenía que hacer algo. La carrera final sería al día siguiente, y Aikka tenía que prepararse y ser fuerte para el desafío. No podía quedarse ahí todo el día.
-Aikka, escucha. Sé que duele, pero no puedes quedarte aquí para siempre.
- ¿Quieres apostar?
- ¡Deja de ser un idiota! -Aikka se sobresaltó ante el esporádico grito de su hermana. Tenía que admitirlo, nunca la había visto enojada, mucho menos dirigirse a él de una manera tan despectiva. Habría jurado que, por solo unos momentos, creyó que Amina lo golpearía.
-Amina, te recuerdo que…
-No me importa que sea hombre, príncipe o mi hermano. Estoy harta de verte actuar siempre de esta manera cuando todo se complica. Luka tiene razón, juegas muy bien el papel de víctima. Pero te tengo noticias. No eres el único que está lastimado -señaló hacia una de las ventanas, desde donde se podía ver el módulo terrestre -Hay una chica ahí que ha llorado dos días seguidos. Ella también está destruida. Pero ayer, se levantó de su miseria, y fue a enfrentar a su padre, que no lo quería dejar competir. Y una vez que acabó, fue a dar la cara contra el mismo Avatar -Aikka levantó la mirada ante la mención de Jordan -Sí, fue a verlo para desmentir todo lo que había pasado. Y por lo menos logró que a él le quedara claro que no tienen ni tendrán nada que hacer juntos.
- ¿Eva hizo eso?
-Sí. Ella y su corazón roto son más fuertes de lo que parecen.
Aikka sonrió con nostalgia. Claro que la humana era fuerte. Fuerte y testaruda. Por eso sabía que estaría bien a pesar de todo. Por eso, no tenía duda de que, a la larga, encontraría a alguien que estuviera siempre para ella, que no acarreara compromisos tan fuertes como los de él. Eva sería feliz, y Aikka lo sería al verla así.
-Va a estar bien -respondió, como un suspiro.
-Pero ¿qué...?
No pudo acabar la frase. Escuchó una serie de sonidos en la planta baja del módulo. Eran muchas voces y cada vez eran más. Los hermanos se levantaron. Aikka indicó a Amina permanecer atrás de él. Preparó una flecha en su arco y salió sigilosamente de su habitación. Percibió una seria de gruñidos de G'dar, por lo que no dudó en salir de donde estaba y apuntar contra lo primero que encontrara, pero al ver lo que pasaba, dejó caer su arma al piso, lo que llamó la atención de todos.
-Aikka, hijo mío. Ya hemos llegado.
La reina Nuri caminó hasta donde estaban los gemelos, incrédulos, y los estrechó en un gran abrazo. El rey Lao estaba de pie frente a todos, observando curioso el lugar, mientras que una considerablemente grande comitiva de la Guardia Real revisaba que el lugar fuera seguro para la estancia del rey.
-Madre… ¿qué hacen aquí?
-El presidente Raymond de la Coalición Tierra nos ha invitado a presenciar junto con él la última carrera. Y el Avatar extendió la invitación a los jefes de los planetas que competirán -explicó la reina.
Luka y Laila no tardaron en aparecer, igual de sorprendidos que sus hermanos. Aikka vio cómo, al fondo, Cairen ofrecía una reverencia y algunas palabras para el rey Lao. Recordó que al día siguiente de que volvieran a su planeta, Luka tendría que dar su decisión, y en caso de ser afirmativa, ese mismo día, Cairen sería tratada bajo el título de princesa, y ellos renunciarían a sus propios títulos.
Mientras les explicaba algunas cosas del lugar a sus padres y a la Guardia, en el planeta Madre comenzaba a amanecer. En cuanto los primeros rayos del sol calentaron la superficie del lugar, una estruendosa voz sonó por encima de todo.
-Mis estimados finalistas, yo, el Avatar, los convocó a una reunión en el patio del Gran Templo, en donde recibirán las instrucciones para la siguiente y última cerrera. Además, haré de su conocimiento el gran premio que le espera al corredor que hoy se alce por encima de todos. Estaré esperándolos.
Aikka cerró sus manos en puños. Lo último que quería en ese momento, después de recibir la no tan agradable sorpresa de que sus padres estaban ahí, era tener que ver a Jordan, e incluso tener que toparse con la mirada de Eva en algún momento.
Se despidió de todos y le pidió a Canaan que tuviera listo a G'dar, pues era probable que la carrera comenzara inmediatamente después de la reunión. Salió al exterior, pero como, claro, en ese momento la suerte se le había esfumado, lo primero que vio al salir fue a Eva, caminando al lado de Jason. ¿En verdad estaba sonriendo? Ella se veía… bien, casi normal. Pero eso podía ser normal. Después de todo, ella si había salido a dejar todos los asuntos en claro.
Fue apenas un momento, una tan fugaz como un suspiro. Ella volteó a verlo y las miradas de ambos brillaron. Sí, el sentimiento seguía vivo. Pero Aikka no tenía idea de que hacer. ¿Jugar de nuevo por ella, o dejarle libre?
¡Hola! Los extrañé mucho. Yo sé que me había tardado un poco, pero la inspiración se me cortó y no les iba a entregar algo mal hecho, además que de tuve momentos de lucidez con otro fic que hago y que también amo (Si alguien aquí vio Yuri on Ice, puede ir a darse una vuelta a "Make my own history"). Pero, habiendo dicho esto, espero que hayan disfrutado del último capítulo de "tranquilidad". Como pueden haber supuesto, en el siguiente capítulo será la carrera final, y pues… todo se irá al diablo *inserten risa malévola*.
Bueno, creo que eso es todo por ahora. Muchas gracias a quienes están leyendo esto, que ya casi ve su final. A los que dejan reviews y a los lectores fantasma, también gracias.
Nos vemos en la siguiente y no tan lejana entrega. No olviden dejar su comentario. ¡Saludos a todos!
Gabriel: Te pasaste de dramático, la verdad. Pero bueno, ya así eres jaja. Me parece perfecto que te alegres de estar aquí, y espero que te haya gustado el capítulo. Bájale a tu relajo que esto no es una competencia, pero en todo caso, ya sabríamos quien ganaría *Inserte pose de diva de Víctor*. No es cierto jaja. Ya quiero leer lo que sea que vayas a escribir. Solo recuerda, nos debemos a los lectores y no está bien abandonarlos.
IiIAelitaIiI: Es genial que a este punto del fic alguien se anime a leerlo, sobre todo alguien de otro idioma. Me encanta ver como algo que hago con mucho amor trasciende barreras de idioma. Si lo sé, fue muy triste, pero tenía que pasar y Aikka debía saberlo. Respecto a tu idea, te la agradezco mucho. Yo ya había considerado esa posibilidad (de hecho, me hiciste dudar en lo que voy a hacer), pero sucede que no me hace tan apropiado porque Eva tiene 17 años, pero igual es algo que aún tengo un poco de tiempo (ni tanto) para pensar. No sé hablar portugués, pero con el traductor te entiendo perfectamente, así que no dudes en dejarme tu comentario por este capítulo. Si no entiendes algo, no dudes en enviarme un mensaje para que te pueda aclarar tus dudas ¡Saludos desde México!
EternalLove94: Yo insisto en que tu español es genial. Solo, tal vez, te hace falta practicar la redacción y la concordancia, pero se te entiende muy bien. Creo que Eva no le dijo a Aikka que solo era un beso porque necesitaba una buena excusa para que se alejara de ella, porque piensa que es lo mejor para él. Pregúntame todo lo que quieras, que siempre estoy dispuesta a responderlas. Gracias por las recomendaciones de canciones, las tendré en consideración. No olvides dejarme tus hermosos comentarios. Por cierto, ¿de dónde eres? Me dio mucha curiosidad. ¡Saludos!
Ninfa: Ya sé que soy mala. Hasta yo me sentí mal cuando escribí el capítulo pasado. Pero bueno, ya casi termina, así que ya casi verás tus dudas resueltas. Espero que te haya gustado el capítulo y se merezca unos de tus bellos reviews. ¡Saludos!
P.D.: El título de este capítulo es de la canción "War" de Jay Sean. (Llevo todo el fic esperando poner esta canción, así que espero que la disfruten).
