Capítulo 21: Fall
-18 orgullosos corredores han triunfado sobre el planeta Madre Oban, pero solo uno podrá proclamarse vencedor absoluto. En unos momentos, la Gran Carrera dará inicio, y una vez que comiencen, no habrá marcha atrás. Se juegan la vida por la gloria, así que, si alguien decide retirarse, este es el momento.
Los corredores se miraron entre ellos, como si se amenazaran, como si esperaran que con las fulminantes miradas y los muchos murmullos alguno decidiera dejar la competencia y hacerles la tarea más fácil. Por supuesto, eso no pasó.
-Su valentía me enorgullece. Y en recompensa a su valor, les daré el conocimiento. Al ganador de la Gran Carrera se le otorgará parte del poder del Avatar. Un poder de inmensa fortaleza y responsabilidad, y que no podrá ser ocupado para uso propio o si el Avatar no lo autoriza. Nos esperan tiempos oscuros y difíciles. El Universo entero ha entrado en desconfianza, por lo que este premio garantizará la continuidad de Oban y la galaxia. Si yo, el gran Avatar, no estuviera, el ganador de la Gran Carrera se alzará como mi digno sucesor.
Eva se sintió ansiosa de repente, y vio que muchos de los competidores también se encontraban nerviosos. Ahí iban de nuevo. No estaba segura de que un Avatar escogido por ser el más veloz fuera adecuado, mucho menos si no había voluntad. Cuando las cosas volvieran a la normalidad, tendría que preguntarle a Jordan cual era el motivo por el que ponían el futuro en manos de una carrera. Para su fortuna, esta vez no sentía necesidad alguna de ganar. Estaba corriendo por compromiso. Y salir viva de ahí era su único objetivo. Las diplomacias entre la Tierra y Nourasia no necesitaban que ella ganara, Ella o… él, en todo caso.
-Regresarán a sus módulos, y cuando sientan al planeta temblar, deberán estar listos para iniciar la última competencia. Conocen las reglas. Aquel que atente deliberadamente contra la vida de cualquiera de los competidores, será descalificado sin demora. ¡Vayan! Esfuércense, o sufran el pesar de no ser suficiente.
La figura del Avatar se desvaneció en un poderoso destello dorado, dejando a todos los corredores solos en el patio del Gran Templo, dirigiéndose miradas asesinas, o algunas más burlonas.
-Si saben lo que les conviene, no se acercarán a mí -advirtió Kronos, señalando a todos los presentes, con especial énfasis en el equipo terrestre, antes de irse.
-Él no se debería acercar a nosotros si tuviera idea de lo que le conviene, ¿no, Eva? -bromeó Jason, dándole un pequeño codazo a la joven piloto, bromeando.
-Por supuesto que sí -contestó, levantando su pulgar y tratando de verse lo más animosa posible. Lo necesitaba.
Pero no podía estar tranquila, estando tan cerca de Aikka. Él se veía… pésimo. Lucía derrotado, cansado y afligido. No recordaba haberlo visto tan mal, ni siquiera en las peores situaciones. Hubiera querido acercarse a él y preguntarle qué era lo que pasaba y si podía ayudarlo. Pero no. Ya estaba segura de que las palabras entre ambos, por lo menos en ese momento, salían sobrando.
-Eva… vámonos. Tenemos que estar listos -Jason haló del brazo de la chica para que caminaran hacia su módulo, sin darle oportunidad a que viera como Aikka les dirigió una nostálgica mirada mientras desaparecían por uno de los portales.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSS
-Revisen cada centímetro de la Arrow. No quiero que tengamos alguna falla mientras estemos en el aire. El cañón plasma totalmente cargado.
En cuanto llegaron al módulo, fueron testigos de la intensa preparación que Don dirigía para que el equipo no sufriera contratiempos técnicos durante la carrera. Stan y Kouji trabajaban sin descanso y dirigían la obra de los demás que, aunque no sabían demasiado, se esforzaban en ayudar.
- ¿Y bien? ¿Cuánto tiempo tenemos para la carrera? -preguntó, en cuanto vio llegar a Eva y Jason.
-No lo sabemos. Él solo dijo que debíamos estar preparados. Al parecer hay que esperar a que Oban tiemble. Así sabremos que estamos por iniciar.
-Vaya dramatismo… ¡Sigan dándose prisa!
Eva se dirigió a su habitación para buscar sus guantes. Un extraño nudo en su estómago estaba haciendo de las suyas y apenas la dejaba respirar con tranquilidad. ¿Por qué estaba tan nerviosa? No había nada, con una sola excepción, que le importara lo suficiente como para que se sintiera de ese modo. Y, sin embargo, un mal presentimiento no la dejaba y le estaba provocando un ligero, pero punzante, dolor de cabeza.
Antes de salir de nuevo al hangar, se tomó unos segundos para contemplar el módulo de Nourasia. Se percató de que había muchas siluetas deambulando por ahí, y entonces recordó que Aikka también estaba recibiendo la visita de sus padres y parte de la "corte" de su planeta. Se reunirían con el presidente Raymond en unas gradas, que Jordan había dispuesto frente al portal que marcaba la meta y que declararía ganador al corredor que pasara primero por él. Y no solo ellos, sino que los líderes de varios planetas de toda la galaxia iban a estar ahí, como asegurándose de que quedara claro que sus respectivos tenían cierto prestigio frente a los demás.
"Ridículos", pensó la chica. Después de todo, ellos no representarían nada si el Avatar así lo decidiera. Para la chica, todos esos conflictos eran una ridiculez. Buscaban un poder que jamás estaría a su alcance. Era absurdo. Y en esos vanos intentos, acababan con cosas que si valían la pena. Y ella mejor que nadie, lo sabía.
Apenas puso un pie en las escaleras, un violento temblor sacudió el lugar. Tuvo que sujetarse de lo que estaba a su alcance. El movimiento sacudió todo a su alrededor y escuchó claro y conciso las exclamaciones de sorpresa de todos los que se encontraban reunidos. No duró más de diez segundos, pero la fuerza con la que se sintió, hizo que Eva deseara no tener estómago.
Por fin, después de esos tortuosos segundos, el temblor se detuvo tan abruptamente como había aparecido. Tratando de mantener el equilibrio, Eva fue escaleras abajo para reunirse con el equipo. Más de uno se encontraba en el suelo, y Kouji incluso estaba demasiado pálido.
- ¡Eva! -gritó y corrió Don en cuanto vio a su hija aparecer en el lugar - ¿No te lastimaste?
-No, papá. ¿Todos están bien?
-No mucho, la verdad -la tez de Jason se había puesto de un tono que casi era verde, lo que provocó algo de risas en la piloto.
-Oban es un planeta loco -sentenció Alexa, poniéndose de pie, pues había caído sobre algunas herramientas.
-Escuchen todos, es hora de partir -Rick, que parecía como si nada hubiera pasado, se posicionó en medio de todos para que lo escucharan -Eva y Jason, es tiempo de abordar la nave. Don, Stan, Kouji y yo estaremos en el centro.
- ¿Tú que vas a hacer, Alexa? -quiso saber Eva.
-Me iré con Amina a las gradas para observar desde ahí la carrera. Además, podré tomar buenas fotos -contestó, guiñándole un ojo. Después, se acercó a su amiga y la encerró en una confortable, pero fuerte abrazo -No necesito desearte suerte, Eva. Eres la mejor de todas y será una gran carrera. Solo ten mucho cuidado, por favor. No quiero que te pase nada. Eres como mi hermana y no voy a soportar que te lleguen a lastimar.
-Eso no pasará, Alexa. Nos veremos al final del día y todo estará muy bien. Te lo prometo -Eva se aferró aún más al abrazo de su mejor amiga, y pudo sentir que ella tenía un ligero impulso por llorar -Gracias por acompañarme hasta aquí. Ya debes irte, ten cuidado. Hay muchos… extraños por ahí.
-Nada de lo que los buenos nourasianos no me puedan proteger. Me voy. Suerte, Jason -la chica pelinegra mandó un saludo a Jason y al equipo y salió del módulo para reunirse con la princesa nourasiana.
-Bien, es tiempo de marchar -indicó Don, y todos se despidieron de la pareja que saldría a librar la carrera, deseándoles buena suerte y dando algunas recomendaciones. Cuando ya no quedaba nadie, Eva y el señor Wei, él se acercó cauteloso a su hija, y antes de decir nada, la atrajo hacia su cuerpo, para estrecharla en un fraternal y casi desesperado abrazo -Prométeme que no harás locuras, Eva.
-Papá…
-Eva… esta no es una carrera ordinaria. Todos harán todo lo que puedan para impresionar a todos los representantes de los planetas. Eso significa que no se medirán en la fuerza o la crueldad. Mientras no quieran matarte, siempre pueden lastimarte.
-Puedo defenderme.
-Y no lo dudo. Pero no quiero que busques problemas. Nuestra prioridad no es ganar, solo concéntrate en terminar. Los quiero a ambos sanos y salvos.
-Así será, papá. Y para mañana volveremos a casa, y cenaremos juntos, tal vez veamos una película y este será un recuerdo más.
-Yo… espero que así sea. Ya es tiempo. Cuídate -Don le dio un último beso en la frente a su hija y se marchó.
Eva esperó a que su padre ya no la viera para subir a la cabina del piloto. Ahí estaba de nuevo esa sensación de opresión en el corazón. Si todo salía como estaba planeado, al día siguiente volvería a la Tierra, y Oban y todo lo que involucraba, quedaría atrás. Eso, sin duda, incluía a Aikka. Todo significaba que esa carrera era la última vez que vería a su príncipe, porque tampoco estaba segura de que el pudieran cumplir su promesa de visitar sus planetas. ¿Por qué todo tenía que acabar así? Ambos se irían, pero se marchaban con los corazones hechos pedazos, con un sentimiento de impotencia ante la inminente pérdida de su ser amado. Porque eso era, así estuvieran comprometido o a miles de años luz de distancia, sabía que no podía amar a nadie como amaba a Aikka. En ocasiones como esa, se llegaba a plantear si no hubiera sido mejor no conocer al príncipe. Pero todos esos recuerdos, emociones y experiencias le decían exactamente lo contrario.
No le pudo pasar mejor cosa, que conocerlo.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Aikka volvió a su módulo y lo primero con lo que se topó fue con la sonrisa melancólica de su madre. Al instante de verlo, se levantó de donde estaba sentada y fue a su encuentro.
-Hijo mío, mi príncipe -lo saludó, tomando sus manos -He de pedirte un enorme favor, para mi tranquilidad.
-Lo que quieras, madre -respondió el príncipe, extrañado.
-No compitas hoy.
Aikka se quedó mudo ante la petición de su madre. Se separó de ella y la vio como si no la reconociera. ¿Qué no compitiera? Ni siquiera podía pensarlo. Sería una total falta a su honor… y a su corazón, ya de por sí, muy lastimado.
-Madre… yo no… no puedo hacer eso.
-Aikka, escúchame -ella lo tomó de los hombros y las miradas azules se encontraron -Algo no está bien en esta carrera. Tengo un oscuro presentimiento. Y temo porque tú seas el blanco de él.
-Todos corremos riesgo allá. Tal vez pasen algunas cosas graves, pero prometo que yo estaré bien.
-Por favor, hijo. Algo horrible va a suceder, lo siento. Y si algo te llegara a suceder, yo… yo…
- ¿Algo además de todo lo que está pasando? -cuestionó Aikka, con un tono irónico -Dudo que pueda ser peor a lo que ya siento.
-Oh, Aikka -la reina Nuri se aferró al cuello de su hijo, llorando amargamente -Lo siento tanto. Amina… ella… me lo ha contado todo -Aikka carraspeó un poco ante la incomodidad de la situación -Estoy tan feliz de que hayas encontrado a alguien que te quiera de una forma tan bella. Pero me destroza saber que, por tus deberes, te viste en la obligación de separarte.
-Eso ya no importa, madre. Eva… ella puede irse. Yo no puedo atarla a mí.
-No, mi amor. Quienes nos aman, nos pueden esperar hasta el último segundo. Tú no eres quien está mal. Fue muy valiente poner tu corazón antes que tu título. Te admiro por eso. Te prometo que las cosas serán mejores de ahora en adelante, si esa… esa… espantosa carrera no tiene consecuencias.
-Gracias, madre. Pero no puedo dejar de participar en ella, por muy espantosa que sea. Vayamos abajo, debo estar listo para el llamado del Avatar.
Madre e hijo bajaron en completo silencio. Al llegar a donde G´dar aguardaba, se encontraron con que el rey Lao y Canaan conversaban en un lugar apartado, mientras que sus hermanos estaban con el fiel escarabajo. Y afuera, como si estuvieran compartiendo un secreto, Cairen y su padre susurraban algunas cosas.
-Su Alteza, ¿podría permitirme unos momentos antes de que su carrera empiece? -Aikka se sorprendió de ver al consejero Aitan ahí. Ni siquiera se percató de su presencia cuando todos los nourasianos aparecieron en el lugar.
-Sí, claro -ambos se reverenciaron ante la reina Nuri, y se fueron a una zona apartada de quienes estaban ahí, y donde no pudieran ser oídos - ¿Qué puedo hacer por ti, Aitan?
-No es eso, majestad. Necesito decirle algunas cosas que he descubierto.
- ¿Respecto a qué?
-Acerca de Sikar y del Consejero Mayor Berko, por consiguiente, también de Cairen. Su hermano, el príncipe Luka, y yo, siempre desconfiamos de la inusual y sorpresiva llegada de los primeros de su majestad, el Rey.
-El príncipe Luka ya ha declarado su aceptación a Cairen…
-Lo sé, pero Sikar sigue sin ser de mi agrado. Cuando estábamos en palacio, se ausentaba largas horas, e incluso, había días en los que no se le veía. Quise creer que eran imaginaciones mías, pero… lo encontré teniendo una reunión con Berko.
- ¿Escuchaste de que hablaban? -cuestionó Aikka, sorprendido por darse cuenta de que él no era el único que sospechaba.
-Le ruego me perdone, pero estaba lejos de mi alcance. Pero era algo demasiado secreto para mi gusto. Además, no tenía conocimiento de que ambos se conocieran de antes de la residencia en el castillo.
-No, ni yo. ¿Fue Berko quien propuso a las nobles que podrían ser mi esposa?
-Así es. Aunque no sé cuándo lo hizo y con aprobación de quien. Puede ser el Consejero Mayor, pero tiene que consultar a todo el Consejo para esas decisiones.
-Ya veo. Y Sikar estaba a la derecha de mi padre ese día… Aitan, ¿qué es lo que sospechas?
- ¿Majestad?
-Claramente tienes algo que opinar, dímelo.
-Por supuesto. Yo… estaba pensando que Berko y Sikar planearon, desde que la señorita Cairen y su padre llagaron a palacio, el derrocamiento de la familia real para hacerse ellos con el poder. Si me pregunta que los motivó, no lo sé. Pero de eso estoy seguro y no me retractaré.
-Aitan… tu acusación es muy seria. Y de ser cierta, sabes que los tres pueden ser castigados.
-Lo sé, su alteza. Pero es lo que creo. Usted júzgueme si así lo desea, pero…
No acabó la frase. Un poderoso movimiento del suelo hizo que todos cayeran. La tierra se movía y todos fueron presas del pánico por unos momentos. Semejantes temblores no ocurrían en Nourasia. A lo lejos, Aikka escuchó el claro grito de Laila y de Amina, y como puedo, siendo auxiliado por Aitan, caminó hasta el hangar donde se encontraba G'dar. Pero pocos segundos después, el temblor pasó y todo poco a poco volvió a la calma.
- ¿Están todos bien? -preguntó Aikka, en cuanto estuvo cerca de todos, con Laila abrazándolo.
-Creo que sí. Hermano… ¿qué fue eso? -quiso saber Luka, mientras ayudaba a Amina a incorporarse.
-El Avatar. La carrera está por comenzar. Deben irse ya.
-Aikka, hijo mío -el rey Lao se acercó al príncipe. Si no fuera su padre, él probablemente lo habría rechazado, después de todo lo que lo estaba haciendo pasar -Sé fuerte y enorgullece a tu pueblo. Nunca olvides que eres un honorable caballero, y a pesar de todo, un buen príncipe.
-Se lo agradezco, padre. El presidente de la Coalición Tierra ya lo está esperando. Yo los veré después de la carrera.
Uno a uno, se despidieron de Aikka. Amina le recordó que debía correr por sí mismo, ya no por la conveniencia de los demás. Si era, probablemente, la última vez que vería a Eva, debía irse con la frente en alto, y haciéndole saber que todo estaría bien.
- ¡Hola! ¡Amina! ¡Aikka! Ya estoy aquí -el príncipe sonrió ante los enérgicos saludos de la mejor amiga de Eva. Alexa entraba al módulo como si del suyo propio se tratase. Aunque eso sería impensable en Nourasia, había descubierto que, en la Tierra, a mayor grado de confianza, más cosas eran permisibles.
- ¡Alexa! Ya estamos listos. Vayámonos ya.
- ¡Muy bien! -la humana tomó la mano de Amina y jaló de ella para que salieran juntas. De lo que nadie se percató fue de que, detrás de ellos, Aitan veía la escena horrorizado, como si estuvieran atentando contra los príncipes.
- ¡Señorita! Suelte a la princesa -Aitan corrió al "rescate" de Amina, tomando la muñeca de Alexa, pero en cuanto ella se giró para verlo con una mirada recriminatoria, sencillamente no pudo hacer nada más que quedarse estático.
- ¿Disculpa? Amina es mi amiga…
-Yo… lo siento, pero… agradecería que se refiriera a ella como "Su majestad" -pidió Aitan, no sabiendo porque de repente estaba sintiendo tanto calor.
-Oh, Aitan, no se preocupe, los humanos no acostumbran a usar títulos, y no me molesta que me llame por mi nombre -tranquilizó la princesa -Vamos, sea amistoso. El Consejo lo ha vuelto algo distante. Salúdela, ella es Alexa, la mejor amiga de Eva, corredora de la Coalición Tierra.
-Pero…
-Está bien, se lo aseguro. Es una chica muy buena.
-Sí, su majestad. Señorita Alexa, lamento el inconveniente. Mi nombre es Aitan, miembro del Consejo de Nourasia -el chico tomó la mano de Alexa, que se sonrojó lo indecible por la muestra de respeto.
-Yo… ehh… no se preocupe… ¡Amina! ¡Ya vámonos!
Una vez más, Aitan trató de detener el "brusco" trato que la humana tenía con la princesa, pero Aikka lo detuvo. Ya sabía que Alexa era impulsiva, después de todo, por algo era la mejor amiga de Eva.
-Cuida de mi familia, Aitan -ordenó Aikka, subiendo a la espalda de G'dar -Sí lo que dices es cierto, quiero que Sikar se mantenga alejado de mis padres y hermanos, y eso también incluye a Cairen.
-Pero el príncipe Luka…
-Puede cuidarse sólo. Pero los demás no. Es una orden, Aitan.
-Sí, su majestad. Que Sekai y Nuram lo cuiden en la competencia -deseó el joven consejero, y salió detrás del grupo de nourasianos y la humana hacia las gradas en donde podrían ver el principio y final de la carrera.
Aikka se encontró solo. Después de suspirar y tratar de alejar cualquier pensamiento que no fuera de la carrera, no pudo evitar que su mente viajara hacia la figura de su rival, y de su amor. Eva también debería estar lista. Él sabía que ella lo haría fantástico. Se veía tan animada, que sopeso la posibilidad de que ya hubiera superado todo el asunto.
Sonrió y soltó una sonrisa lacónica. Por supuesto que estaba bien. Era fuerte, más de lo que ella misma pensaba. Con uno de los dos que estuviera entero, bastaba. Y si Aikka tenía que ser quien sufriera a cambio de ver la sonrisa en el rostro de Eva, lo haría sin si quiera pensarlo.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
Los 18 módulos se elevaron en el aire a la señal del Templo del Avatar. Surcaron los cielos de Oban y se posicionaron en una línea recta sobre un vasto campo, que se extendía más allá de lo que la vista podía abarcar. Demasiado tranquilo, demasiado hermoso. Demasiado peligroso.
A una considerable y segura distancia, se encontraban las gradas, desde donde los mandatarios de los planetas participantes observaban la carrera. Algunos, como los krogs, se habían alejado del contacto de todos los presentes, otros tantos solo observaban, guardaban silencio y estaban atentos a cualquier asunto. Y unos más, como el rey Lao y el presidente Raymond, entablaban una plática animosa, con miras a solucionar las recientes discrepancias.
Cuando los módulos arribaron al lugar, todos guardaron silencio y se dedicaron a ser espectadores. Más de uno se asombró, e incluso hizo ademanes de respeto, cuando la voz del Avatar retumbó por todo el lugar, haciendo un enorme eco debido a la amplitud de la zona.
-Corredores, desciendan.
Las puertas inferiores de los módulos se abrieron, dejando caer a los competidores, que se detuvieron antes de tocar el suelo. Se mantuvieron en la línea de salida, flotando y conservando distancias prudentes entre ellos.
-Finalistas de la Gran Carrera de Oban, representantes de los dieciocho planetas, y todos los que se encuentran aquí. Sean bienvenidos -el Avatar, en forma y figura, apareció en medio de un poderoso resplandor dorado, sobre su templo. Su traje morado ondeaba con el viento y un aura de poder lo rodeaba -Como los corredores ya lo saben, el ganador de esta carrera recibirá una parte del poder del Avatar, con lo que podrán garantizar la continuidad de la galaxia. Este poder no podrá ser usado en beneficio propio o del planeta en el que resida el ganador, de lo contrario, el castigo será severo. Orgullosos corredores, que la apariencia dócil del último terreno para la carrera no los engañe. Están al descubierto y sin nada que los proteja, son un blanco fácil. Nueve portales están dispuestos en una amplia circunferencia. Lo saben, aquel afortunado que pase primero en el último portal, será el ganador absoluto. Si sus naves o transportes llegan a tocar el suelo, serán descalificados, de igual manera, aquel que trate de acabar con la vida de cualquiera de sus contrincantes. Dicho esto, les deseo la mejor de las suertes. La carrera comenzará cuando vean la señal.
El Avatar desapareció en el mismo fulgor de luz con el que había llegado, dejando un resplandor dorado. A un lado de las gradas, había una serie de tres enormes y calizas piedras, rectangulares y muy altas. De un momento a otro, la primera de las rocas cayó con un sonido que se escuchó hasta el último rincón de lugar. La segunda piedra cayó apenas unos segundos después, con un escándalo todavía más potente que el anterior. Los sonidos de algunos motores y de criaturas vivientes se asemejaban a un ronroneo, preparándose para partir en cuanto la última piedra cayera. Sin demora, rápidos como una flecha, los dieciocho se abalanzaron sobre el primer portal apenas la última piedra hizo contacto con el suelo.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
- ¡Tu primer portal a la derecha! ¡Eva!
La chica hizo caso a las indicaciones de su padre por el micrófono. Apenas llevaban unos minutos de la carrera, y tres rivales ya habían quedado fuera por caer al suelo, mientras que los demás se estaban comportando de una manera tan agresiva, que Jason estaba gastando sus municiones más en alejar a todos de la Arrow que en intentar derribar a alguien.
Eva pasó rápidamente el primer portal, seguida de cerca por Aikka. La chica probablemente ya se había dado cuenta, y en verdad, el príncipe nourasiano esperaba que lo hiciera, de que esa carrera ya había pasado a un segundo plano de importancia para Aikka. Después de ver lo violento que se estaba tornando todo, su prioridad era que Eva y él consiguieran salir ilesos de eso, porque jampas se perdonaría que, por un descuido suyo, a la humana le sucediera algo. Además, solo estaba siendo un apoyo, ella lo estaba haciendo bastante bien sola y estaba consiguiendo mantenerse entre los primeros diez lugares.
Pero si algo estaba preocupando a los humanos y al nourasiano, era que Kronos mantenía su posición detrás de ellos. Ni siquiera estaba atacando a nadie. Solo se mantenía atrás, como si estuviera a la expectativa, esperando. Eso era motivo de alarma, un krog no era de los que solía quedarse sin hacer nada, no vanagloriarse de una victoria por la que no luchó. Kronos estaba planeando algo, sin duda alguna.
El tercer y el cuarto portal cobraron la rendición de otros cuatro competidores, de modo que, ahora solo quedaban doce de los que iniciaron. Jason se estaba encargando de quitar a unos cuantos de su camino, y Eva estaba haciendo gala de todos los movimientos que había aprendido en sus dos años de entrenamiento. Desde la sala de control, Don observaba el desarrollo de la competencia, con el alma en hilo, pero lleno de orgullo. Sin duda, era una digna sucesora de Maia.
Por su parte, el poder de Aikka, toda la magia que su cuerpo albergaba, estaba explotando en una demostración sorprendente de poder, y eso era algo extraordinario para el príncipe. Y sabía a la perfección a quien se debía que sus habilidades estuvieran al máximo de su capacidad. Y también, estaba seguro que, en las gradas, allá donde estaba su familia, sus hermanos y su madre, incluso su padre, eran conscientes de que algo en él era diferente. Podía estar destrozado por dentro, podía querer renunciar a todo, pero eso no significaba que un magnífico sentimiento y la nobleza de un corazón apasionado no hubieran marcado su vida para siempre.
El quinto portal marcó el inicio de la catástrofe y de la parte más hostil de la carrera. Aikka tuvo que descuidar la posición de Eva, puesto que uno de los contrincantes detrás de él estaba disparando a G'dar, y con mucho esfuerzo lo estaban esquivando. Resolvió que, en la pronunciada curva del quinto portal, se desharía de la molesta nave.
Posiciones adelante, Eva no solo trataba de mantener la Arrow IV en un intento de mantener la línea y tomar la ruta. Sin embargo, uno de sus contrincantes estaba presionando demasiado en un costado y el reactor izquierdo comenzaba a ceder. La torreta con Jason no alcanzaba lo suficiente para alejarlo, a pesar de que Eva trataba de darle un campo de tiro más amplio. Don no paraba de gritar que hiciera todo lo posible por separarse y las voces de Stan y Kouji diciendo lo mucho que estaba bajando el porcentaje de resistencia del casco. Y la chica estaba considerando seriamente rendirse y dejarse caer cuando, para sorpresa de todos los que presenciaban el espectáculo, Kronos apareció a su lado y quitó de un solo golpe a la nave que asediaba a la Arrow. Junto con ella, cayeron otras tres, y para cuando solo faltaban dos de los nueve aros dispuestos en el circuito, solo había cinco corredores en la competencia, con Eva y Kronos al frente, seguidos de cerca por Aikka, quien sabía que nada bueno resultaría del descomunal movimiento del krog.
Haciendo uso de uno de los hechizos, G'dar casi alcanzó la posición de los primeros lugares, dejando a Kronos en medio de él y Eva. Por seguridad, los competidores de atrás mantuvieron su distancia, pues el golpeteo entre las naves estaba siendo demasiado violento. Sabían que no cabrían los tres juntos por el penúltimo aro, así que estaban resolviendo como apartarse, cuando la voz de Kronos se escuchó fuerte, clara y rasposa, tanto para Aikka, como para Eva.
-Sólo mírense, peleando por sobrevivir en un juego en el que saben que yo voy a ganar.
Se hizo hacia atrás y Eva y Aikka pasaron al mismo tiempo por el portal. El último de estos estaba a unos kilómetros de distancia, justo en frente de las gradas, donde todos se mantenían expectantes. Para el horror de la humana y el nourasiano, el tridente de Kronos cortó el aire detrás de él y las naves cayeron. Sólo quedaban ellos tres.
- ¿Reconoces esto, príncipe? -Aikka se quedó prácticamente paralizado cuando, en la punta del tridente, muy bien escondida, brillaba una flecha nourasiana. No tuvo duda, era la misma que había lanzado en el planeta de los krogs y que no había explotado.
- ¿Qué estás haciendo, Kronos?
El krog se rió con fuerza y aceleró. Empujó la parte posterior de la Arrow hacia adelante, dejando a Aikka posiciones atrás.
-Me debes dos generales krogs y un acuerdo con Nourasia. Tú destruiste eso. ¿Te gustaría ver como acabo con tu mundo?
Entonces Aikka lo vio todo muy claro. El krog preparaba un ataque, y la flecha era su munición. No había duda, dispararía a Eva y ella reconocería la flecha que la impactaría. Si algo le pasaba, no todo acabaría para él, sino que sería señalado como el culpable.
- ¡Ni siquiera lo pienses, Kronos! -Aikka se levantó sobre G'dar y preparó su arco.
Todos en las gradas estaban expectantes a lo que sucedía. Pero nada, jamás, los prepararía para el escenario de horror del que fueron testigos.
La torreta de la Arrow giró hacia el ataque del krog y comenzó a disparar con todo lo que tenía. El ataque de Aikka salió, certero, con un objetivo claro. Lo último que escucharon, fue a Kronos reír desquiciadamente. Un solo movimiento bastó para que dos ataques, que nadie supo identificar de quien provenían, chocaron en el aire y crearon una enorme y luminosa bola de luz, que cubrió a los tres contrincantes.
No pasaron muchos segundos después para que, en un siseo, todos vieran como una flecha azul salía de esa misma bola de energía. Cortó el aire, surcó el terreno sin siquiera desviarse. Demasiado certera en su objetivo. Demasiado mortal y precisa.
Un grito ahogado resonó por todo el lugar. Los rostros se contrajeron en una mueca de horror.
Alguien acababa de desplomarse.
El rey Lao caía, víctima de una flecha de su propio reino.
¡Ok! No tengo mucho que comentar, sólo dejaré que mueran lentamente jejejeje. No tengo tiempo de contestar sus reviews porque ando con prisas. Pero les prometo contestarlo en el siguiente capítulo. Espero que lo disfruten, y tal vez lloren un poco. No olviden dejarme sus comentarios e impresiones. Lo valoro mucho. Este capítulo es el único que no tendrá nombre de una parte de canción. Es todo. ¡Saludos! y disculpen lo de los reviews, aunque saben que los leo con mucha emoción. ¡No olviden comentar!
