Capítulo 27: Inexplicablemente vives en mí

Cuando Eva entró a su casa, además del mareo que un le aquejaba, tuvo una sensación extraña. Fue como un revoloteo en su estómago, y aunque era raro, sabía que no eran sus bebés. Más bien, era el sentimiento de impaciencia. Todavía faltaban muchos meses, años, lo sabía, pero no podía esperar a que hubiera un par de hermosos niños corriendo por los pasillos de su hogar, jugando con su abuelo o haciéndole alguna travesura. Como fuera, ya quería verlos. Saber si eran como ella, como él… ¿heredarían sus extrañas orejas?

—Creo que aún tenemos unos cuantos asuntos de los que hablar antes de cualquier cosa —hizo notar Don, dirigiéndose a su hija y a la princesa Amina. Jason, el presidente Raymond y el consejero Aitan, que se había unido a la comitiva en algún incierto momento apoyaron eso y poco a poco empezaron a tomar asientos en los mullidos sofás. Un silencio incómodo reinó en el lugar unos momentos. Eva y Amina estaban sujetas de las manos, como si ambas estuvieran esperando que una bomba estallara en cualquier momento, que fue casi lo mismo cuando Don se decidió a hablar —Bien. Antes de que alguien diga cualquier otra cosa, solo quiero dejar en claro que Aikka, y tú también Eva, van a tener que darme una buena explicación a todo esto.

—Papá… creí que…

—Primero, estoy siendo demasiado condescendiente y da gracias que no armé un escándalo. Segundo, te recuerdo que el padre de mis nietos es un príncipe de otro planeta y exiliado del mismo. No es lo mejor que hubiera pensado para ti.

—Don… creo que no es lo mejor hablar de esa situación frente a…

—No me importa —interrumpió Wei al presidente terrestre, sin notar que Aitan comenzaba a crisparse por las palabras contra su príncipe. Amina también permanecía impasible, pero estaba guardándose las ganas de replicar por su hermano —Y tercero. No tengo la menor idea de como se haga en Nourasia, pero aquí todavía eres menor de edad y casi una niña. Aikka debió ser más consiente de los problemas a los que te estás exponiendo.

—Pero mi hermano no va a estar en mucho tiempo —intervino la princesa, apretando la mano con la que Jason también la sujetaba.

—Lo cual lo hace aún peor. Si fuera otra la situación le juro, princesa, que no iba a ser tan benevolente con su hermano. Aikka debería haber, por lo menos, dado la cara antes de marcharse.

—No permito que se ponga en duda la caballerosidad de su Majestad —replicó Aitan, levantándose del sofá como si estuviera dispuesto a enfrentar a Don en un combate. Solo se calmó cuando el presidente colocó su mano sobre su hombro y lo invitó a tomar asiento de nuevo.

—Nadie está pretendiendo decir que el príncipe Aikka es… irresponsable —explicó Charles, tratando de que la atmósfera no se volviera tensa —Aunque me gustaría que nuestros amigos nourasianos entendieran como funciona aquí en la Tierra.

—En Nourasia, señor Wei, es completamente normal que una joven de la edad de Eva contraiga matrimonio y tenga hijos —explicó Amina, sin borrar la sonrisa de si rostro —Aikka… supongo que no lo sabía. Estudiamos acerca de la Tierra, pero hay detalles que no son mencionados, como ese.

—¿Ni siquiera de eso hablaron, Eva? —soltó Jason, sin darse cuenta de que Don estuvo a punto de ahogarse con su propio aire.

—¿Eh? ¡No! No es eso, es que… muchas cosas pasaron… demasiado rápido… —Eva podía sentir la mirada de su padre fulminándola, pero en ese preciso instante, no quería encararlo —A lo que me refiero es que… priorizamos otras cosas. Yo sé que no fue lo correcto, y eso nos llevó a un enorme disgusto, pero… pero tampoco me arrepiento.

—Yo no me refería a que tuvieras que arrepentirte. Lo hecho, hecho está. Y ahora hay dos pequeños que no tienen la culpa de nada y al que todos deberemos proteger en la ausencia de su padre —era verdad que Don quería creer eso, pero hasta él mismo le estaba constando convencerse de sus palabras. Pero, contra todo su enojo, no habría nada que no haría por su hija y, en ese momento, por sus nietos.

—Tu padre tiene razón. Esos bebés son la prioridad de todos los que están aquí —Amina sonrió, no solo por felicidad, sino porque una verdadera emoción la embargaba —Aún no tienes una idea completa de que tan importantes son tus hijos y los de Aikka para el futuro de todos.

—¿De qué hablas? ¿Qué tienen que ver ellos en todo esto? —preguntó Eva, sorprendiéndose ella misma de tener un nuevo instinto materno. Sencillamente no quería que sus pequeños se vieran inmiscuidos en nada que tuviera que ver con conflictos entre planetas.

—Amina… creo que lo mejor es que… los bebés de Eva no tengan que ver con…

—Alto. ¿De qué diablos hablan? —inquirió Don, exigiendo una respuesta de los pobladores de Nourasia que estaban en esa sala.

—Entre otras muchas cosas, por el hecho de ser herederos del príncipe Aikka, los derechos y obligaciones que van a adquirir y… —Aitan se detuvo en seco cuando se percató de que todos los humanos en ese lugar, a excepción del presidente, lo estaban devorando con la mirada —¿Pasa algo?

—¡¿Obligaciones de qué?! —vociferó Don, sobresaltando a su hija —¡Mis nietos no tendrán ninguna obligación solo porque su papá es príncipe!

—Papá… eso pasa hasta aquí en la Tierra —terció Eva, que no por eso estaba de acuerdo —¿Cuáles obligaciones? O… ¿qué son esas muchas otras cosas?

—Yo le explico —pidió Amina, haciendo un gesto para que Aitan volviera a su lugar y se calmara, cosa que el presidente agradeció, pues estaba seguro de que alguna batalla campal se empezaría a librar —Eva… partamos de lo básico. Tú estás enterada de que mi hermano es el heredero legítimo al trono de Nourasia. Que Luka lo esté ocupando es un ultraje. Él es adoptado, no tiene ningún derecho sobre Nourasia.

—Y Aikka lo perdió porque me… ¿me escogió?

—Así es. Pero no te estamos recriminando nada. Todo lo contrario, te tengo un infinito agradecimiento por haber ayudado a mi hermano a liberarse de esas insensatas leyes. Nunca lo vi tan… determinado, tan feliz.

—Volvamos al punto, por favor —pidió Don, y la princesa le sonrió, comprensiva y enternecida de ver como las mejillas de Eva se coloreaban y un brillo especial inundaba sus irises.

—De acuerdo. Se le sentenció al exilio por la… la muerte de mi padre —tragó saliva, pues sentía que un nudo en su garganta comenzaba a formarse —Sin embargo, y eso todos lo sabemos, Aikka no es el culpable.

—¡Yo podía dar fe de eso! Sé que las cámaras quedaron destruidas, pero… Eva y yo somos testigos de que fue ese maldito de Kronos quien disparó.

—Y los que son importantes lo saben, amor —Amina entrelazó sus dedos con los de Jason, sacando una sonrisa en Raymond y un bufido de protesta de Aitan —Pero eso puede servirnos más adelante. Lo que yo creo que Aikka planea hacer con este tiempo que pidió es… perdonarse a sí mismo, reivindicarse y… quizás, recuperar su honor. Eso, y reunir las pruebas necesarias para pedir un segundo juicio. Si él… lograra, junto con el Avatar, limpiar su imagen y ganar aliados para su persona, méritos, tendría todo el derecho de pedir que sea procesado de nuevo por el Consejo.

—Y con eso…

—También pediría su restitución al Trono. En Nourasia, si un rey acepta que cometió un error fatal, tiene que decidir entre dejar el reinado o seguir, pero sería señalado como un cobarde —explicó Aitan, recordando sus miles de lecciones de política —No ha pasado muchas veces, pero en nuestro planeta la verdad tiene una fuerza poderosa. Estoy seguro de que Luka se vería obligado a desistir.

—¿Y si no lo hiciera? —Eva se encogió un poco más en donde estaba ante la perspectiva de que, aún con tantos esfuerzos y sacrificios, Aikka no lograra volver a donde pertenecía.

—Por las circunstancias, podemos obligarlo y reclamar legitimidad —Amina sonrió triunfante y Aitan hizo el mismo gesto —Es aquí donde entran tu y mis adorados sobrinos.

—¿Cómo?

—El trono se hereda por línea de sangre, ¿cierto? La sangre que corre por las venas de Aikka es la legítima, y puede apelar a esto para que se le devuelva. Aún más, puede presentar como un punto a su favor tener descendencia, a la que también le corresponde el trono por derecho.

—¿Pero que no Luka está por casarse? ¿Y si él también tuviera hijos? —cuestionó Jason a su novia.

—No son de sangre real, sólo noble por su madre. Y aún así, los de Aikka y Eva serían mayores que ellos. Además, y con esto no quiere decir que condicione el amor que les tendré a mis sobrinos, si uno de ellos llega a ser un varón, les devolveríamos su mismo juego.

—Pero yo… —Eva empezó a entender, y terminó por deducir el pedazo de plan que aun no habían explicado —Yo… no podría dejar que mis hijos no fueran de un… matrimonio… ¿o sí?

—No es una necesidad. Pero claro que con una reina consorte jugaríamos con otra ventaja. Lo que quiero que entiendas, Eva, es que todo lo que está sucediendo ayudará a Aikka cuando pueda volver por ti y sus hijos, y retornar a Nourasia.

—Y puede ser que para la Tierra ya no tenga importancia, pero tengo entendido que este acontecimiento implica una unión implícita entre los planetas —señaló Raymond, ocupado también en que Don no lo asesinara con la mirada.

—Además, el que el pueblo sepa que el príncipe Aikka y la pareja que él mismo ha escogido van a tener hijos, es una fuente de verdadera esperanza. Unos príncipes… serían como mantener viva la esencia y el futuro de Nourasia aunque estemos en otro planeta —Aitan se levantó de su asiento y caminó hacia Eva, quien lo vio estática desde donde estaba —Es por eso que, Eva, futura esposa del príncipe Aikka y próxima reina de Nourasia… —todos, excepto Amina, se quedaron impresionados al ver al joven consejero arrodillarse frente a la humana pelirroja, tomar su mano y plantar un beso en ella —En nombre de mi pueblo, mis príncipes y mis reyes, le pido que acepte el derecho que se le puede otorgar, junto con sus obligaciones. Le pido que acepte al pueblo de Nourasia como suyo y que, en nombre de sus hijos, mis príncipes, brinden a su pueblo exiliado de la esperanza que necesitan. Me pongo a sus pies como su humilde servidor y le prometo eterna protección a usted y los hijos del legítimo rey Aikka.

—No… no… esperen un momento… —Eva se quedó casi paralizada, bajo la mirada penetrante y sorprendida del resto de humanos que se encontraban en el lugar —Yo no… no puedo…

—Eva… —el golpe de gracia para la tranquilidad de la joven corredora se lo llevó el hecho de que Amina se levantara y aunque no se arrodilló, si hizo una profunda reverencia frente a ella, mostrándole un respeto que Eva no creía que recibiría alguna vez —No quiero imponerte esto, pero tanto Aitan como yo y el resto del pueblo te debemos nuestra lealtad porque… porque Aikka te escogió a ti, y aunque lo declines, tienes el derecho a ser una princesa y luego una reina.

—Yo no quiero eso —sin que Eva misma supiera cómo, se levantó y fue directo a donde estaba su padre, quien no dudó un segundo en levantarse e ir a su encuentro, protegiéndola entre sus brazos —Yo no estoy… ¡por Dios! Apenas y puedo mantener mi cuarto ordenado. ¿Cómo voy a se una princesa? ¡Soy una piloto! ¡Volar es lo que hago! No voy a dejar de hacerlo solo porque Aikka es un príncipe y…

—¡Eva! —Amina rió ante la exaltación de la chica, quien no hizo más que esconder su rostro en el hombro de su padre —No te estoy pidiendo eso, jamás lo haría. Yo sé quien eres y sé que nadie debería tratar de cambiar eso. Pero… tengo que decir que tú misma escogiste a alguien complicado.

—Eso no significa que ella esté obligada a aceptarlo con todas sus condiciones —replicó Don, haciendo suspirar con fuerza a Aitan, que no estaba acostumbrado a ser contradicho con tanto ímpetu —Eva no tiene ninguna responsabilidad con nadie más que con sus bebés.

—Con todo el respeto que ustedes merecen, la señorita y hasta el príncipe debieron haber previsto eso antes de haberse involucrado.

—¡Oye! A ella ni le importa ni sabía todo lo que estaba pasando. Fue Aikka el que pensó que era mejor mentir que asumir que no la tenía fácil —Jason salió en la inmediata defensa de Eva, y Don estaba pensando que necesitaría una buena arma para cuando Aikka se dignara presentarse.

—Vamos, todos tranquilos —Raymond tuvo que intervenir, poniendo una mano sobre el hombro de su hijo al tiempo que Amina pedía calma en su consejero —Esto no es algo que vamos a resolver ahora ni en un futuro cercano. Por lo menos no hasta que Aikka y Eva se encuentren y resuelvan como convenga a ellos y a sus pequeños.

—No va a ser una princesa en un planeta que está a cientos de años luz de aquí —espetó Don, sujetando a su hija con más fuerza.

—Eso no lo decides tú, Don —interrumpió Rick, que se había mantenido callado durante toda la conversación. Se levantó y se dirigió específicamente a Eva —Ratoncita, nadie más que tú tiene la última palabra. Tú siempre supiste que Aikka era un príncipe, y así lo aceptaste. También eras consiente de lo que podría pasar si llegaban más allá de los besos —Eva se sonrojó lo indecible y sintió el cuerpo de su padre tensarse —Y así hiciste lo que hiciste. Ya están ahí las primeras consecuencias —apuntó al un plano vientre de Eva, y esta pasó la mano por encima de él —Vas a tomar esa responsabilidad porque no tienes opción. Pero todo lo demás, tienes que pensarlo y decir sí o no según lo que tú quieras.

—Quiero… a Aikka —dijo casi sin pensarlo, porque era la completa verdad y su única realidad. Lo amaba, de hecho, y la prueba la llevaba dentro de ella —Sí, tienes razón. Pero… pero no quiero renunciar a todo… lo que soy ahora. Si no hubiera opción por mis… hijos, lo haría. Pero tiene que haber algo más, no solo… una princesa. Si sabes que eso no es lo mío, ¿verdad, Amina?

—Lo sé —asintió la princesa —No te iba a pedir que lo dejaras, y creo estar segura de que Aikka tampoco haría lo mismo. Pero ese lo tienes que hablar con él, no conmigo.

—Pero, su majestad…

—Es suficiente, Aitan. Quiero que recuerdes que gran culpa de que estemos aquí es por tradiciones obsoletas —Aitan iba a replicar, pero la mirada firme de la princesa fue suficiente para que callara —Te comprendo y está bien. Creo que han sido demasiadas emociones para un día y para todos.

—Definitivamente —dijo Eva rápidamente, sintiéndose cansada hasta los huesos —Quiero irme a dormir.

—¿Te puedo pedir solo un favor, Eva? —Amina caminó hasta la humana, tomándola de las manos con delicadeza y calidez —Yo… yo sé que no nos debes nada ni tienes porque hacer algo por nosotros.

—Amina…

—Bastante han hecho ya protegiéndonos y defendiéndonos. Pero… pero esto te lo pido más por mi pueblo que por mí —Amina suspiró ante el golpeteo de su corazón —¿Podrías… podrías ir conmigo mañana al lugar donde estaremos viviendo los nourasianos? —todos se quedaron sorprendidos ante la petición, excepto Aitan, que asintió a la propuesta de la princesa —Me gustaría que supieran que tendrán unos pequeños príncipes pronto.

—¿Qué les hable? —inquirió Eva, aterrada, pues hablar en público sencillamente no se le daba.

—No, no te preocupes. Solo quiero presentarte como la madre de los hijos de Aikka, es todo. Sé que mi pueblo está nostálgico por la partida, y espero que esto les ayude. Además, Aikka me pidió que te cuidara y quiero asignarte algunos miembros de la Guardia Real para tu cuidado.

—¿Cree que haya algún peligro? —cuestionó el presidente, casi adivinando la respuesta.

—En realidad, sí. No sé como los krogs hayan tomado el asunto de la carrera ni como se aprovecharán de la situación de Nourasia. Estoy segura de que saben que Aikka fue exiliado, y temo que quieran intentar algo contra ellos o contra la Tierra.

—Jordan no lo permitiría. Él sabe que los krogs son seres que no respetan la autoridad, pero claro que puede detenerlos —intervino Raymond, que sentía que los nervios se le crispaban cada que se hablaba de una amenaza contra la Tierra.

—Lo sé, pero no quiero arriesgar a Eva más de lo que seguramente ella misma se buscara —bromeó Amina, para aligerar un poco el ambiente —Entonces, Eva… ¿puedes hacerme ese favor?

—Sí, creo que eso está bien —Eva vio de reojo a su padre, quien asintió mientras le acariciaba el cabello —Claro, creo que puedo hacer eso.

—Perfecto, listo todo. Si nadie tiene más peticiones, creo que Eva debe descansar. Ya fue suficiente por hoy y por un largo tiempo —indicó Don, no queriendo que pareciera que estaba sacando a todos de su hogar, aunque eso fuera.

Poco a poco, fueron despidiéndose de la familia Wei, al punto de que solo quedaron Amina y Eva en la sala de la casa, viéndose entre ellas como si toda la tensión pudiera desaparecer entre ambas con solo compartir una mirada.

—Gracias, Eva. Por todo esto. No tienes idea de lo feliz que me hace saber que somos familia ahora, que mis sobrinos serán de la persona que mi hermano en verdad ama —Amina la abrazó con suavidad, agradeciendo que el gesto le fuera devuelto —No tienes idea de cuanto aprecio todo esto.

—Amina… no puedo ser la princesa de ustedes. No estoy lista para eso.

—Ya, ya. No pienses en eso, tenemos mucho tiempo para resolverlo, quizás hasta que Aikka regrese —se separaron, y la princesa acarició con ternura la mejilla de Eva —Todo se hará según lo que tú así decidas, ¿está bien? No dejes que nadie te diga lo contrario.

—¿Experiencia?

—Sí, mucha de esa —Amina rió y de repente sus ojos brillaron como si hubiera recordado algo importante —¡Eva! ¡Ahora lo que importa! ¡Llevo queriendo hacer esto desde que llegué a la Tierra!

—¿Hacer qué?

Amina dio un gritito antes de arrodillarse y dejar su rostro a la altura del vientre de Eva, quien ya comenzaba a ponerse roja.

—Con permiso, señorita. Tengo que saludar a un par de hermosos bebés aquí adentro —Eva dio un respingo al sentir un cosquilleo viajando desde su abdomen hasta su espalda. Se resignó, pues una vez que Amina sacó su magia y la depositó dentro de ella, ya no había nada que hacer.

—¿Y? —lo cierto es que si se sentía nerviosa. La idea de dos pequeños apenas se estaba formando bien en su mente. Necesitaba mucho tiempo para asimilar que dentro de unos ocho meses sería mamá.

—Oh… por Sekai… —Amina casi rompe en llanto, pero su gigantesca sonrisa le dijo a Eva que todo estaba muy bien —De verdad están ahí… ¡están muy bien! ¡Puedo sentirlos!

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—¡No pueden estar hablando en serio!

Un golpe en la mesa resonó por todo el salón del trono de Nourasia, y más de un consejero se quedó estático como una piedra ante el arranque de furia de Luka frente a los gobernantes del planeta Byrus. Sin embargo, y a pesar de que el príncipe nourasiano los miraba como si fuera un insulto en si contra, las opiniones y decisiones del ex aliado de Nourasia eran irrevocables.

—Es una decisión definitiva, príncipe Luka.

—¿Pero en base a qué deciden eso? ¡Mi hermano es un criminal!

—Pues nosotros creemos en él. Byrus a decidido apoyar al príncipe Aikka y si no es él quien va a gobernar Nourasia, entonces nos negamos a seguir manteniendo los Tratados —Rush que, aunque no era gobernante, era una voz importante en su planeta, había sido de los primeros en oponerse a la injusticia contra su joven amigo.

—Pero no pueden hacer eso. Nosotros tenemos acuerdos de comercio y seguridad. No pueden dejarnos a la deriva —Luka empezó a sentir que perdía la cabeza ante la inminente pérdida de un importante aliado —Nourasia perderá mucho…

—Lo lamentamos. Nosotros no participaremos de lo que han hecho con Aikka. Y esa es nuestra última palabra. Hasta luego, príncipe Luka. Y felices nupcias.

La llamada por la pantalla terminó abruptamente, dejando a Luka con las palabras en la boca. A su lado, Berko y Sikar se miraron entre ellos, preocupados por una de las reacciones inesperadas de otros planetas. Por otro lado, sabían que los krogs eran su respaldo, aunque Luka aún no lo supiera. Luka ordenó que todos salieran de la sala, quedándose solo Cairen.

—No los necesitamos, cariño —la voz de Cairen sonó por encima de todas, mientras entrelazaba las manos con las de Luka —Nosotros mismos podremos hacer que Nourasia se mantenga en pie.

—¿Cómo? Es el tercer planeta que termina con las relaciones que teníamos.

—¡Nourasia siempre ha sido autosuficiente! —gritó la chica.

—Basta, Cairen. No es el momento —pidió Luka, rechazándola un poco, pero dándose cuenta al instante del error —Cairen… lo lamento.

—Sí, supongo. ¿Si recuerdas que mañana nos casamos, Luka?

—Claro que lo recuerdo —no lo hacía del todo. En ese momento, tenía prioridades muy bien planteadas. Primero, no podía permitir que Aikka tuviera la razón, él podía dirigir perfectamente un reino. Y, en segundo lugar, se había prometido a sí mismo que sería un digno monarca, que honraría la memoria de quien lo adoptó y lo trató como un hijo más. Por si fuera poco, había un planeta afuera del palacio que dependía completamente de sus decisiones, y ya estaba abrumado porque comenzaba a fallar, y ni siquiera era rey, por lo menos no hasta el día siguiente.

—No es verdad, ni siquiera has preguntado si los preparativos están listos.

—Porque confío en que tú tendrás eso resuelto. Pero ahora mismo tengo que solucionar esto —movió sus manos, refiriéndose a lo que estaba a su alrededor, su pequeño gran desastre.

—Cuando seamos los reyes ninguno de los otros planetas tendrá la osadía de dejar cualquier tratado que tengamos con él. Ya lo verás.

—No van a apoyarnos si se sigue pensando que Aikka es la víctima aquí. Tendré que hacer algo respecto a eso.

—Quizás si… acudes a los krogs…

—¿Qué? —Luka casi se va de espaldas ante la sugerencia.

—Me refiero a que, si es a los krogs a los que se les culpa de la muerte de tu padre, bien podrían ser ellos los que lo pueden desmentir esto. Si lo que quieres en hundir a Aikka, creo que esa es la mejor forma de hacerlo.

Luka observó a Cairen como si fuera otra persona, porque eso parecía. ¿Buscar el apoyo de los krogs? ¿Qué no se suponía que su padre, y hasta su hermano, habían luchado por sacarlos de Nourasia? Pero si lo pensaba con detenimiento… también era la única otra forma de que se dieran cuenta la verdad sobre el antiguo príncipe.

—Déjame pensarlo, ¿de acuerdo? —Luka tomó las manos de Cairen y las acercó a sus labios para darle un beso en ellas —Perdona por mi desinterés, estoy muy estresado.

—Luka…

—¿Vamos a ver los preparativos? Quiero ver que la celebración de nuestra boda sea digna de nosotros. Ya verás que seremos los mejores reyes, Cairen, y te darás cuenta de que tendremos una familia ejemplar.

—¿Puedes prometerlo? —sus labios fueron sellados con otro par que se posó sobe ellos, tiernos, pero con un deje tierno.

—Lo prometo. De verdad lo hago.

—Gracias. Luka… hay… hay algo que tengo que decirte… —Luka vio con sorpresa como Cairen se llevaba las manos al vientre, quedándose en un estado catatónico.

—¿Estás… hablando en serio?

—Por supuesto que sí…

—¿Tú estás…?

—Así es… y… pronto… pronto… —Cairen tomó las manos de Luka y las llevó hasta su vientre, en donde Luka lo sintió claro y fuerte —… pronto seremos esa familia.

SSSSSSSSSSSSSSSSSS

¡Hola! Bueno, aquí les traigo capítulo nuevo un poquito más corto que los demás. Así serán los siguientes, ya verán porqué. Como pueden ver, y creo que se dieron cuenta de quien más va a tener un bebé… jejeje.

Bueno, los siguientes capítulos verán como es que ambas llevaron esta etapa y los desenlaces de ellas. Créanme, lo van a disfrutar. Nos acercamos mucho al final del fic, y verán como es que el destino obra por si mismo para poner todas las cosas en su lugar.

Por cierto, y a petición de Ninfa, les paso mi contacto de Facebook y de un grupo en el que doy noticias de los fics en los que escribo, donde torpemente no había añadido este de Oban. Mi perfil es Tess Lopez López, y la página de está como: FanFics de Tessa23 (Yuri! on Ice / Oban Star Racers). De verdad, únanse. Ahí les daré las fechas de actualización. Y solo contesten la pregunta del fic de Oban, la de Yuri on Ice pásenla por alto. Para más seguro, envíenme un mensaje y díganme que vienen de aquí.

Ya es todo por hoy. ¡Las quiero mucho! ¡Saludos a mis fantasmas!

Gabriel: ¡Me chocas! ¡Nunca nada te parece! No es cierto jajaja ya sé que tu quieres todo loco, pero bueno, es mi ritmo, es mi fic, yo decido. ¡Tú ya sabes como va mi maldad! Espero que te haya gustado el capítulo. Un besote.

Kido-san: La verdad es que me quedé de piedra cuando dijiste que lo lees desde el principio. ¡Casi no lo creo! Bueno, creo que ya soy feliz sabiendo que me sigues y que lo lees, pero ahora que ya tienes super cuenta ahora sí déjame reviews jajaja ¡Muchas gracias por ese apoyo! De verdad que se siente fantástico. ¡Únete al grupo! Ahí vas a saber con exactitud cuando actualizo y que más hago. ¡Un enorme abrazo! De verdad te adoro.

Ninfa: ¡Ojalá que este capítulo también te haya gustado! Ya viste mis contactos allá arriba. Mándame mensaje para que te añada al grupo de inmediato y sepas con exactitud cuando actualizo. ¡Me encantaría conocerte que siempre me comentas! Te adoro mucho, muchísimo.

Moritajj: ¡Ay! Te juro que esos comentaros hacen que me sienta la persona más motivada del mundo. Oban dejó un vacío en mi cuando terminó, y me sentí igual cuando no encontré ningún fic bueno, por lo menos no que esté terminado. Así que me dije que yo debía hacerlo, y mira, ya está por terminar. Jajaja los bebés fueron una cosa que me dio de último momento, pero que si quería que pasara. Te prometo que te vas a reír todavía más en los siguientes capítulos. ¡Gracias por los geniales deseos y espero seguir viéndote por aquí! ¡Muchos saludos desde México y ojalá te unas al grupo! ¡Mándame mensaje para que yo misma te añada! Un enorme saludo.

Percy Ross Vulturi Uchiha: Yo espero que cuando hayas llegado hasta acá el fic te siga gustando. ¡Gracias por comentar y un enorme abrazo! ¡Te espero en el grupo!

P.D.: El título de esta capítulo es de la canción "Inexplicablemente" de Jauregui.