Capítulo 30: My mirror, my sword, my shield
15 semanas
Con solo mirar el ceño fruncido de la competidora de la Tierra, Jordan supo que estaba en verdad molesta. La sorpresa reflejada en sus orbes rojizas solo le duró apenas unos segundos, hasta que su expresión mudó a ser una de enojo puro. Si fuera por el Avatar, podría retirarse apenas acabara la tarea, pero no podía. Lo habían invitado expresamente a que entregara el premio al ganador y a asistir a una cena que planeaba verificarse después de las competencias. Sin embargo, aunque había dimitido a la celebración posterior por tener asuntos importantes a lo largo y ancho de la galaxia, si iba a entregar las preseas.
No necesitaba ser un genio para saber quién se apoderaría del espectáculo y alzaría en sus manos el primer lugar. Aunque su vientre, a vista de los que murmuraban, era suficiente razón para que no compitiera, o por lo menos, para que no ganara, Jordan estaba seguro de que lo haría. Iba a ganar y él iba a tener que enfrentarse a ella y a todas las explicaciones que se le antojara pedirle. Además, no estaba en su itinerario verse como un cobarde frente a ella. Claro que iba a asumir parte de su responsabilidad en todo el embrollo en el que se habían metido. Después, la felicitaría por su embarazo doble y, solo tal vez, le haría llegar el mensaje amoroso de Aikka. Solo si estaba seguro de que eso no le iba a costar un golpe o la dignidad.
—Jordan, ya puedes sentarte. La carrera está por iniciar —indicó el presidente Charles. Hasta que lo llamó, se dio cuenta de que había caído en una especie de ensoñación y que tenía la mirada de todas las altas personalidades con las que compartía el palco. Hizo un saludo a todos los espectadores y tomó asiento junto a Raymond, sintiendo a viva piel la constante y penetrante vigilancia que Eva mantenía sobre él.
Tanto se había concentrado en ver a Eva, y aparentar que todo estaba bien, que fue solo cuando ocupó su lugar en el pódium que se dio cuenta con que invitados estaba conviviendo. Por lo menos, no había señal de algún representante del Imperio Krog, pero si lo había de los Fils. De hecho, Espíritu era uno de los competidores que se estaban presentando. La princesa Amina estaba a su lado, y aunque no había ningún nourasiano en la competencia, por obvias razones, era una forma de ponderar la posición de la genuina realeza nourasiana en el conflicto entre ambos planetas; ella se tomó su tiempo para quedar un poco impresionada por la presencia del Avatar, y aunque estuvo tentada a levantarse y llenarlo de cuestionamientos acerca de Aikka, priorizó su educación como princesa y solo hizo una leve reverencia. También reconoció a los habitantes que lucían como robots oxidados y enojados, mismos que habían participado en la final de la carrera de Oban. Su inclusión a la sociedad de la galaxia llevaba poco tiempo gestándose y lo primero que Jordan notó acerca de ellos era su agresividad en todos los sentidos, tanto en las carreras como en el trato con otros planetas. Los Makrim, se hacían llamar, y Jordan tenía la ligera impresión de que había una convivencia más allá de la amistad con los Krogs, quizá una alianza. Y al final, quién si lo recibió con entusiasmo y no solo con sorpresa, fue el líder de Byrus, quien venía junto con Rush, que ya se encontraba a un lado de la pista.
Los grandes dirigentes de los cuatro planetas que estaban en la final del Campeonato Interplanetario, la princesa Amina y el gran Avatar se tomaron el tiempo de saludar a los espectadores, en su mayoría terrestres y unos cuantos nourasianos que habían asistido y procedieron a sentarse para dar inicio a la carrera. Como desde unas temporadas atrás, el uso de armas ya se permitía, y en visto del aun lamentado incidente en las finales de Oban, la Tierra fue pionera en la colocación de lo que parecían ser gigantescas cúpulas transparentes de un cristal tan fuerte que era a prueba de la totalidad de los proyectiles que se usarían en el circuito, a modo de proteger al estrado y a todo aquel ser que estuviera observando la carrera.
Unas cuantas exclamaciones de asombro se dejaron ir cuando las cristalinas bóvedas cubrieron a las gradas y al pódium, mientras que el altavoz llamaba uno por uno a los concursantes a tomar sus lugares. El primero fue el makrim, quien avanzó, con vuelo siniestro de su robótica nave, hasta el primer puesto de salida. Eva, quien había estado junto al misterioso competidor apenas unos segundos antes, recordó a Ondai de la primera carrera de Oban, aunque ese corredor con una inteligencia netamente tecnológica no era ni de cerca tan espeluznante como con el que estaba a punto de competir.
—No te preocupes, pequeña Molly. Yo me encargo de cuidarte la espalda —le aseguró Rush, y Eva no quiso corregir su nombre del conocimiento del amable alienígena, porque siempre sonaba reconfortante —¿Es cierto que mi buena amiga se convertirá en mamá?
—¿Eh? —Eva se sintió momentáneamente confundida, tanto que no notó la atención que Espíritu prestó a lo que Rush dijo, pocos segundos antes de que el presentador lo invitara a tomar su lugar. La humana tuvo el reflejo de acariciar su pronunciado vientre para recordarse lo mismo, que ya no era solo ella desde hace poco más de tres meses. Además, no era como si la presencia de Jordan no le estuviera entorpeciendo los sentidos —Ah… sí. Son dos bebés.
—¿Y estará bien que compitas?
—No te preocupes por mí, Rush —le sonrió la humana, luciendo como hace mucho tiempo no lo hacía con sinceridad. Entusiasmada —Tenemos todo bajo control ante lo que sea que pase. Vamos a estar muy bien.
—Solo tienes que decirme que te ayude y lo haré sin dudarlo, amiga mía —le prometió Rush al tiempo que avanzaba junto con su gigantesca nave hacia el sitio asignado para él.
Mientras hacían una breve semblanza de los competidores que ya estaban en posición y sobre sus naves, o el cuerpo multimorfo en caso de Espíritu, una pantalla brotó al lado del manubrio de la Arrow IV, dejando ver a un sonriente Jason.
—Deberías tomarle la palabra. Nunca está de más gritar si lo necesitas —le dijo, haciendo que Eva rodara los ojos. Jason notó de inmediato que algo estaba molestado a la pelirroja —¿Qué pasa? ¿Es porque Jordan está aquí?
—No… un poco. No lo sé, no me pidas que te conteste eso ahora —dudó, aunque su corazón estaba seguro de la raíz de la turbación que estaba sufriendo.
—Pues sea lo que sea, sácalo de tu mente ya. Tienes que concentrarte en la carrera —pidió el artillero, también notando que el Avatar no dejaba de observarlos a cada momento que pedía —Aikka no está aquí, Eva. Lo sabes y ya nos lo dijeron, él prefiera ausentarse hasta que todo esté en orden.
—Ya lo sé —contestó algo fastidiada, pero tratando de verse divertida —Solo pensé que quizá se le había dado la oportunidad de venir a vernos. Ya sabes… a nosotros tres.
—Eva… no creo que sea el mejor momento para ponernos sentimentales. Sin embargo, con lo poco que conocí a tu príncipe puedo asegurarte de que no habrá día o segundo en el que no piense en ustedes —la joven piloto sonrió ante esa afirmación, porque ella también sabía que sería así. Jason tenía razón al decir que no era el momento de ser sentimentales, pero, aun así, ella sentía que Aikka siempre estaba con ellos, aún si no tuviera a los hijos del príncipe creciendo en su interior. Aikka estaba de una manera más sublime que el pensamiento —De acuerdo, princesa. Ya va siendo momento de que enciendas esta belleza y le demostremos a todo el mundo aquí que la Tierra tiene al mejor piloto de la galaxia.
—Y al mejor artillero —Jason afirmó eso con el pulgar antes de cortar la comunicación.
Eva sabía que el micrófono que sonaba en la sala de comunicación estaba encendido y que era por demás obvio que Don estaba escuchando sus palabras. Probablemente lo mejor hubiera sido que no escuchara que aún tenía cierta inseguridad respecto al tema de Aikka, pero prefería que lo supiera para que estuviera ahí cuando lo necesitara.
"Por último, representando al equipo Tierra, la dos veces finalista y una vez ganadora de las grandes carreras de Oban, bicampeona del Campeonato Interplanetario y de las Mundiales, la grandiosa Eva Wei."
La Arrow IV se elevó por encima del pavimento con un suave ronroneo que hizo gala de las recientes mejoras que el suntuoso equipo de mecánicos a cargo de Don Wei le había hecho. Aunque la seguridad de Eva y sus pequeños había sido la prioridad, los esfuerzos también se avocaron en el arranque uniforme, la aceleración constante y un alcance de velocidad que amenazaba con superar la de cualquier otra nave que estuviera sobre la faz de la Tierra. Eva estaba dispuesta a experimentar una rapidez que ningún transporte terrestre alcanzaba, y al ser ella la que mejor habilidad al volante tenía dentro de todos los competidores, no había nadie más adecuada que la señorita Wei para probar esos nuevos sistemas.
—Todos los sistemas comprobados y funcionando al cien por ciento.
Eva agradeció a Kouji las indicaciones mientras hacía unas últimas revisiones a los controles de la Arrow y a su vientre. Ya no estaba segura si eran las hormonas o su mente quiso hacerle recordar uno de los peores momentos, pero antes de que dieran la señal de salida, justo cuando los organizadores de la carrera se aseguraban de que los espectadores estuvieran seguros y las áreas aledañas a la carrera completamente despejadas, a Eva le regresó el conocimiento que ya creía superado.
Es el torneo en el que tu madre falleció hace años, cuando estabas pequeña. Cuando Don le dijo eso, a Eva se le fueron momentáneamente las palabras de la boca. Casi podía jurar que una angustia descomunal oprimía su pecho y se recriminó a sí misma, pues sus bebés no tenían por qué sentir la inseguridad de su madre. Sin embargo, no por eso podía esconder su preocupación. Pero lo cierto es que Don tenía razón cuando le dijo, para calmarla, que no había razón para que se repitiera la historia. Maia no falló por un error personal, siempre fueron fuerzas superiores las que movían todo. Y esas ya no estaban, por lo que Eva no solo iba a superar, sino que iba a salir victoriosa, su padre estaba seguro.
Eva suspiró mientras se aferraba al manubrio repitiendo esa especie de mantra para sí misma. "Esta vez yo decido, esta vez yo decido, esta vez yo decido."
—Iniciamos en un minuto —indicó Rick, cuya presencia era indispensable en la sala de control. Eva vio hacia la línea de salida, donde el contador disminuía tortuosamente segundo a segundo —Por favor, Eva, no olvides los controles de seguridad.
—Tendremos un constante monitoreo en la salud de los tres —explicó Kouji, en cuyas pantallas ya aparecía la silueta de Eva y los signos vitales de los mellizos. El corazón de la joven delataba un ritmo ligeramente alto —Si llegarás a sentirte mal, debes decirlo de inmediato, ¿está bien?
—Entendido.
—Cuarenta segundos.
—Sí señor —contestaron al unísono Eva y Jason.
—Toma las curvas por dentro, Eva. No dejes que golpeen directamente a la Arrow, Jason. No quiero que se arruinen las mejoras y tu piloto no está en condiciones de recibir impactos.
—Lo tengo, Stan.
—Veinte segundos.
La única mujer del equipo sintió una pequeña invasión en su mente, con una voz que no necesitaba oír en ese momento o iba a explotar en lo mucho que tenía que decirle a él o a Aikka.
—Esa carrera es tuya, Eva.
—¡Sal de mi mente, Jordan! Y más te vale que te quedes donde estás porque tienes mucho que explicarme.
Inmediatamente volvió a sentir que sus pensamientos eran dejados en completo silencio, su voz completamente sola, y lo agradeció. Quizás Jordan si tenía mucho que decir y en algún otro momento hubiera agradecido el apoyo. Pero si consideraba que él y Aikka estaban siendo protagonistas de sus recientes enojos, era mejor que se alejaran.
—Diez segundos.
—Éxito a los dos. Tengan cuidado —fue lo último que escuchó de Don, con una voz algo temblorosa, antes de que Kouji empezará con la cuenta regresiva.
—5… 4… 3… 2… 1…
La Arrow IV rugió con fuerza cuando el acelerador fue pisado hasta el fondo. A un lado de la nave terrestre, los otros competidores iniciaron la carrera con la misma fuerza con la que la hizo la humana. El circuito era un espacio abierto en medio de un frondoso bosque, en las afueras de una de las principales capitales de la Coalición Tierra. Tenían que completar una amplia vuelta, que tenía la forma de un cuadrado, donde cada uno de sus lados comprendía un aproximado de quinientos kilómetros. Repartidas entre todo el camino, estaba una especie de barrera invisible, suficientemente ancha como para que entraran los cuatro competidores e impedir que salieran o acortaran el camino señalado. Como si no fuera lo bastante complicado, había una serie de trampas apostadas en todo el recorrido, cada una de ellas con el potencial de derribar cualquiera de las cuatro naves que se disputaban el primer lugar.
Desde Oban, un nourasiano contuvo el aliento por primera vez en todo el tiempo que iba a durar la carrera. La nave de Eva arrancó con un movimiento demasiado brusco para gusto de Aikka, y el color abandonó su cuerpo cuando una nave de una siniestra forma robótica se acercó al lado derecho de la Arrow y la empezó a empujar con lo que parecía ser una pared invisible. La nave terrestre rebotó de una manera que al príncipe le pareció atroz, pues chispas brotaron de uno de los reactores, segundos antes de que la torreta que transportaba a Jason comenzara a defenderlos.
—Reactor al noventa por ciento. Casco al noventa y cinco.
—¡Jason! ¡Se están acercando demasiado! —gritó Don a la pantalla en la que se veía a un sudoroso artillero, con el ceño fruncido y su atención puesta completamente en el Makrim que se afanaba con ellos, rezagándolos en la tercera y cuarta posición.
—Eva, despégate tanto como puedas de él. Intenta rebasar por dentro y recupera terreno en las curvas —indicó Rick, recibiendo la aseveración de Eva y viendo sus órdenes cumplir en el acto.
Espíritu se había colocado hasta la punta de la competencia y Rush estaba justo delante de la terrestre. Aunque Eva no lo viera, el gigantesco ser cuidaba de cerca a la humana, porque sabía que ella también estaba comprometida con la presencia de sus bebés. Solo estaba esperando que el alienígena que a todos causaba desconfianza intentara derribar a la Arrow con mayor fuerza de la que Eva podría soportar, para que Rush interviniera, aun si eso significaba sacrificar su posición dentro de la competencia. De duras maneras, había aprendido que nada valía más que la amistad, ni siquiera un premio.
Sin embargo, Eva y su compañero parecían estárselas arreglando muy bien por su cuenta. Aun cuando al inicio de la carrera el alienígena, del que nadie se fiaba, había atacado deliberadamente a la humana, los terrestres se estaba recuperando y alcanzando por atrás a los primeros lugares, a pesar de que los seguían de cerca.
El sonido de los cañones de la Arrow retumbaba con fuerza en los oídos de Eva, y aunque eso nunca le había pasado, la carrera estaba poniendo sus nervios de punta. El alienígena que estaba a su lado le infundía el peor de los presentimientos por la forma en la que los seguía. Lucía como si no tuviera la menor importancia para él ganar o perder la carrera, sino mantenerse pegado a la Arrow y vigilar de cerca sus movimientos.
—Tiene algo con nosotros, Eva —expresó Jason, quien ya se estaba preocupando por no lograr que el Makrim se despegara de ellos —¿Lo sigo intentado?
—No —ordenó Don, después de intercambiar opiniones con Rick —Eva, alcanza a Rush en la primera vuelta. Por ahora no te presiones por la velocidad, estudia a los contrincantes. Si ese robot sigue detrás de ustedes tendrás que recurrir a los cañones de plasma, Jason.
—Sí, señor —contestaron al unísono.
Eva llevó hasta el tope la velocidad de crucero de su nave y trató tanto como pudo mantenerse a una distancia prudente de todos y cuidando de permanecer detrás de Rush, que era como su zona segura, aunque el gigante se estaba ocupando en sabotear a Espíritu, a quien no parecía que hubiera forma de quitarlo de la punta de la competencia. Sin embargo, ninguno se imaginó que el competidor que inspiraba desconfianza en todos tuviera un lado bastante violento, con una ira especialmente dirigida a la humana.
"Los competidores están llegando a la primera vuelta y se están presentando las primeras señales de hostilidades."
Jordan se levantó de su asiento, con el corazón golpeando contra su pecho de una manera dolorosa y apanicada. El Makrim era un alienígena que él ya había identificado desde la carrera de Oban como uno de los más peligrosos. Prefirió guardarse la información, pero aun llegaba el recuerdo de que uno de los competidores había quedado gravemente lastimado después de recibir el ataque directo del ser que ahora apuntaba sus proyectiles hacia Eva. Uno de esos tantos rayos rojos y afilados dio de lleno contra la Arrow, electrizando el reactor derecho en su totalidad.
Más de una expresión de sorpresa y hasta susto salió de casi todos los asistentes cuando del reactor de Eva salió una densa columna de humo negro, cuando ni siquiera estaban llegando a la mitad de la carrera. El Avatar se dio cuenta de que la tez de la princesa Amina estaba palideciendo, claramente desesperada por la situación de la madre de sus sobrinos, y por los bebés mismos. No quería ni imaginarse cuan angustiado se encontraba Aikka, y ni qué decir de Don. Jordan podía apostar que Wei se opuso a que Eva compitiera, y en vista de lo que estaba pasando, debería estar sumido en el más profundo arrepentimiento.
No, no, no, no. "Tú puedes, tú puedes. Eres más fuerte que él. Eres más inteligente que él". Aikka sabía que Eva no lo iba a escuchar; que su amada y destinada estaba demasiado lejana como para que la conexión que propiciaba el ser de los nourasianos fuera perceptible; estaba seguro de que ella no estaría pensando en él, sino en su objetivo y en sus pequeños. Aikka podía jurar que nunca se sintió tan lejano a todo como en ese momento, ni tan inútil como para no poder hacer nada para ayudarla. Aun así, lo deseo con todo lo que era, con todo lo que su existencia significara. Suplicó porque un poco de la fuerza que rogaba a sus diosas alcanzara a Eva, que protegiera a sus pequeños.
—Sistema uno de enfriamiento funcionando —indicó Kouji a Stan, presionando un botón que repercutió en la Arrow y cesó la insistencia de Eva porque hicieran algo —¡Eva! No puedes dejar que te disparen, estaríamos en problemas si se averían los repuestos de emergencia.
Detrás de ellos, Rick tuvo que sujetar a Don antes de que saliera corriendo del lugar para buscar a su hija y sacarla de la carrera.
—La situación, Eva —apuró Stan, revisando los datos que aparecían en su pantalla y que indicaban una normalización de los sistemas eléctricos dentro de la nave.
—Perdimos demasiado combustible —contestó mientras se le veía inclinarse hacia un lado para que la Arrow comenzara a girar hacia la primera curva cerrada —No voy a poder usar la hipertracción durante la carrera. Por lo menos no hasta el final. No creo que pueda alcanzar a las naves en crucero.
—No lo hagas, solo mantente estable y… —el corazón de Don estuvo a punto de detenerse, pero si siguió latiendo fue solo porque necesitaba saber que estaba pasando. Pero nada aparecía en las pantallas, salvo por la gris interferencia y el ruido de la estática —Eva…
—Conecta con la transmisión por satélite —ordenó Rick, asumiendo el mando en vista de que Don estaba imposibilitado de ello —Kouji, la salud de Eva.
—Estable. Su presión está subiendo y está… su adrenalina está subiendo. Los bebés están bien hasta el momento.
—¡Tengo la imagen! —gritó Stan y todos se avocaron en la imagen, misma que dejó con la boca abierta a todos; tanto, que el mecánico le dio a Kouji una orden que puso en alerta los sentidos de toda la sala de control —Ten listos todos los sistemas de emergencia de la Arrow. También a la seguridad de la carrera suponiendo que tengamos que sacarla de la competencia.
La Arrow no solo tenía la hipertracción activada, sino que zigzagueaba en el circuito de manera atropellada, buscando evitar las municiones que el Makrim solo disparaba en su dirección, no a ninguno de los otros competidores, bastante ocupados en evitar los cañones que Jason disparaba tratando de evitar al alienígena. Ambos ya habían dejado atrás a Rush y a Espíritu, pero el Makrim solo disparaba, y cada que podía, chocaba su nave a propósito con la Arrow. Los golpes eran tan fuertes, que la nave terrestre rebotaba de manera brutal contra las paredes de energía. Imposibilitaba las maniobras de Eva para zafarse del ataque y los esfuerzos de Jason para no desperdiciar los cañones de plasma.
—¡Sala de control! ¿Me escuchan? ¡Sala de control! ¡No puedo deshacerme de él! ¡Quiere derribarme!
La voz angustiada de Eva no solo fue oída por la sala, sino por Jordan y hasta por Aikka, oprimiendo el corazón de ambos. El Avatar se giró a ver al presidente Raymond, quien también estaba conmocionado y visiblemente nervioso. Se percató de que Jordan estaba tratando de pedirle que hiciera algo al respecto, pero no tuvo nada más que hacer que negar con la cabeza, pues no podía detener la competencia, aunque lo quisiera, pues las reglas eran semejantes a las de las carreras de Oban. Más allá, Amina jugaba con sus manos y movía con insistencia su pie, angustiada a cada nuevo y duro golpe que recibía la nave de Eva.
—¿Puede dejar la carrera? —preguntó Jordan, al final, solo escuchado por el presidente.
—Sí, sí así lo quiere ella, puede dejarla. Pero…
—No lo va a hacer —concluyó, porque era obvio, porque era Eva y si algo tenía, es que no iba a rendirse. Trató de llegar hasta sus pensamientos, pero solo se encontró con una maraña de maldiciones y búsquedas desesperadas de una salida. Quiso que su voz sonara por encima de sus pensamientos, pero no lo lograba.
—Si Eva se expone a un peligro mayor, te prometo que ordeno que la saquen de ahí. Pero ahora mismo no lo creo conveniente.
Jordan asintió, pero volvió a sentir que el mundo se deshacía cuando la primera gran explosión se dejó oír. Fue tan poderosa, que la onda de calor que provocó el gran fuego llegó hasta los asistentes. El pódium completo se puso de pie, esperando que en las grandes pantallas apostadas para ver la carrera se esparciera el humo, todos esperando lo peor.
—¡Esquívalo, Eva! —fue lo último que la humana escuchó antes de que el impacto de plasma proveniente del Makrim golpeara con fuerza la parte posterior de la Arrow, rompiendo parte del casco que protegía la cabina del piloto y el espacio en el que se trasladaba la torreta de lado a lado.
Pero no pudo, y no porque no quisiera, pues casi tenía controlado el siguiente movimiento que le daría el margen perfecto a Jason para que de una vez por todas se deshicieran del Makrim. Sin embargo, un fuerte mareo, producto del embarazo y de los nervios que se acentuaron por la seguridad de sus bebés. El giro que quiso imprimir en la Arrow no fue suficiente y el golpe los alcanzó y dejó imposibilitados a ambos de responder a la acción.
La Arrow cayó con fuerte estrépito al suelo, levantando una parte de pavimento y perdiendo en el camino parte del reactor izquierdo. Eva se había sujetado con fuerza del manubrio cuando estuvo segura de que caerían sin remedio. Encorvó su espalda para que su vientre quedara protegido por su cuerpo. El golpe fue espantoso y solo escuchó a lo lejos el grito de Jason pidiéndole que se cubriera. Ya había visitado el piso en miles de ocasiones antes que esa, pero ninguno fue tan largo, angustiante y doloroso cómo ese. El mayor impacto se lo llevó su frente cuando por fin chocaron con el muro de contención. Sin embargo, el golpe no la aturdió tanto, pues su instinto maternal la obligó a reponerse de inmediato para asegurarse de que sus pequeños estuvieran a salvo. No tenía palabras para describir como su corazón latió un poco más aliviado al ver intacto ese espacio de su cuerpo. segundos después, Jason abría la escotilla de la cabina para auxiliar a su compañera.
—¡Eva! ¡Por Dios! —Jason se apuró a llegar a su lado, tomándola inmediatamente del brazo para ayudarla a levantarse —¿Están bien?
—Sí… creo que sí —se llevó una mano a la sien, pero la apartó con rapidez al sentir un ardor doloroso. Vio una humedad roja en sus dedos, y se asustó un poco al darse cuenta de que era sangre. Además, por si fuera poco, notó que Jason mantenía su brazo pegado a su pecho —¿Qué te pasó?
—Creo que me disloqué el hombro —respondió con naturalidad, tratando de no darle importancia —No te preocupes, he pasado por esto y aun puedo seguir.
—¿Estás seguro?
—¡Eva! ¡Jason! ¡Algunos de los dos contesten! ¡Eva! —Jason no tuvo tiempo de contestar, pues la pantalla de la Arrow que se encontraba con interferencia empezó a reflejar con imágenes borrosas la forma de Stan, Kouji, Don y Rick.
—¡Aquí estamos! —Eva corrió a contestarle a su padre, quien perdió la coloración en su piel y un poco más los estribos —Señor…
—¡Abandonen la nave inmediatamente! —su voz se escuchaba más allá de desesperada, y los mecánicos no estaban mejor.
—¿Qué sucede?
—¡Eva! ¡Está volviendo! —gritó el artillero, señalando hacia la nave Makrim que avanzaba en dirección contraria a la de la carrera. Ya no había duda, ese ser iba a por ellos, su objetivo era acabarlos.
—¡Salgan de ahí! ¡Eva!
Quizás su vida terminaba ahí, pensó la humana apenas empezó a correr, al mismo tiempo que la inundaba la sensación de que el tiempo no sería suficiente. Todo su recorrido que llamaba vida comenzó a pasar frente a sus ojos. Y vio a su madre, el día que la perdió. Vio a su padre, el día que la dejó. Vio años pasar viviendo en la esperanza de que alguien la rescatara. Vio a su padre, desconociéndola. Vio un camino lleno de riesgos, de dolor, de desesperación, de culpa, de las peores sensaciones que se le pudieran ocurrir. Vio a su padre, recuperándola. Vio a sus amigos, queriéndola. Y al final, estaba él. Su Aikka, su recompensa al final del camino, su para siempre. Si algo lamentaba, era no verlo nunca más. Ni a él, ni a lo que había resultado de su unión.
Pero jamás el tiempo iba a ser suficiente. Jamás la vida había parecido tan rápida. Le faltaba tanto, demasiado. No quería que todo terminara. Pero no estaba en sus manos, y eso la hizo enojarse por su final, si es que lo era.
—¡Abajo! —escuchó justo antes de que Jason la obligara a refugiarse en el espacio de la torreta, protegiéndola con su cuerpo.
Ambos vieron cada detalle, con los gritos desesperados de Don de fondo. La voz que los había puesto sobre aviso había sido la de Rush, segundos antes de que, con su gigantesca nave, se estrellara de lleno contra el Makrim, desviando el disparo que había salido, chocando con el muro de contención. Al siguiente momento, todo lo esplendoroso que era el cuerpo de Espíritu se extendía en frente de la Arrow, protegiéndolos de los restos del segundo estallido.
—¡Salgan de aquí! ¡Nosotros nos encargamos de él! —ordenó Rush, pero Eva dudó de inmediato, pues no quería dejar solos a quienes, quizás solo por amistad, se estaban jugando más que una carrera por defenderla —¡Amiga Eva! ¡Váyanse! ¡Le daremos su merecido!
—Vámonos, Eva. Si algo pasa, no quiero que ustedes tres se encuentren aquí —pidió Jason, ayudándola a levantarse y aprovechando que Espíritu los seguía protegiendo, en tanto que Rush obligaba al Makrim a retroceder cada vez que intentaba acercarse a la maltrecha Arrow.
Eva entendió que seguir ahí solo era alargar lo angustiante que iban a ser esos momentos si seguía en el lugar. Se obligó a recuperar la compostura y corrió de vuelta a la cabina, mientras Jason recuperaba su lugar para defenderlos si era necesario.
—Estamos de vuelta, señor —indicó Eva a Rick. Por alguna razón, solo quiso dirigirse a él, pues Don parecía estar hecho de piedra detrás de él.
—¿Se encuentran bien?
—¿Cómo están mis bebés? —cuestionó Eva antes que otra cosa, mientras levantaba el vuelo, protegida por Espíritu.
—El ritmo cardiaco de ambos es un poco más elevado de lo normal, pero se controlará. Todo lo demás está bien, Eva. Salgan de ahí.
La humana le dio un rápido vistazo al representante de los Fils, quien pareció asentir mientras dejaba el camino libre. Eva contestó con silencioso "gracias", y la Arrow aceleró hasta el fondo con la velocidad más rápida que la Arrow usaba sin la hipertracción, que probablemente estaba averiada.
No estaba segura si Espíritu quería terminar de competir contra ella o solo la estaba cuidando, pero el fil se desplegó en la misma posición que usaba para las carreras, aleteando demasiado cerca de ella, aunque sus movimientos se veían mucho más enfáticos.
—Eva, tenemos un cambio de planes —dijo la voz preocupada de Kouji, antes de que las alarmas se dispararan en la cabina —Jason, sube a la cabina inmediatamente. Tendremos que usar los planes de emergencia.
—¿Qué sucede? —inquirió el artillero, obedeciendo de inmediato la orden que le daba el mecánico.
—Tenemos una emergencia en refrigeración. Solo salgan de ahí, yo me encargo de lo demás —pidió.
Jason llegó rápidamente junto a Eva, asegurándose de que su piloto estuviera bien y limpiando un poco la sangre de su sien, que brotaba de a poco, pero constante. Un fuerte estruendo se escuchó de fondo, y la sangre de todos se paralizó. La nave de Rush había caído y el Makrim, aun con una nave casi demolida, se acercaba con velocidad.
—¡Mantén la dirección, Eva! ¡Y no dudes! ¡Todo está bajo control!
Eva no pudo hacer nada más que asirse con fuerza al manubrio cuando un temblor recorrió con fuerza la Arrow. Su alma cayó a los pies cuando, uno a uno, las partes de la Arrow se desprendían de ella, en medio de humo blanco y un estrépito al caer al piso. La humana solo se dio cuenta de lo que pasaba cuando los reactores fueron los últimos en caer y un nuevo sistema aparecía en las pantallas. Entonces, entendió que los mecánicos de Wei Racing habían creado un motor independiente que era capaz de independizarse por completo de la Arrow y solo hacer que la cabina del piloto se mantuviera en el aire. Solo era una la cabina, cubierta por la cúpula de cristal, la que se mantenía fija. Para pavor de los dos ocupantes de la nueva nave, los restos de la Arrow explotaban todos juntos, creando una llamarada impresionante y gigante.
Aun más prisa provocó en ambos ver que Espíritu era arrojado con violencia hacia los invisibles muros, haciéndolo caer, probablemente muy lastimado.
—¡Corre! ¡Eva, corre! ¡Ya no importa si ganan, solo sal de ahí! —fue la voz de Don, desesperada, martirizada, suplicante, la que la regresó de golpe a la realidad y la empujó a mover lo que quedaba de la Arrow IV.
—¡Puedes hacerlo! ¡Puedes hacerlo! —la voz de Jordan, y fue un aliciente más.
—Tienes que estar bien para ti. Para ellos. Eva… mi Eva… son mi vida. Sé que pueden hacerlo.
Y su voz fue más que suficiente como para que todo en ella se encendiera, como para que, aunque no supiera cómo, iba a terminar esa carrera. Y no sólo eso, iba a ganarla, tan solo para confrontar al Makrim que hizo añicos a sus amigos y a su nave.
Solo bastó que pisara el acelerador a fondo. Sus movimientos surgieron con la misma elegancia que ya había aprendido. Sus evasiones fueron limpias y precisas. Su enojo le permitió externar la viveza con la que estaban llenas cada rincón de su cuerpo. Tanto, que orilló a que el último tramo de la carrera se decidiera por velocidad, pues no dio pie a que el Makrim tuviera la oportunidad de asestar un golpe contra ellos.
Al final, la mejor estrella con la luz más radiante fue la que brilló.
SSSSSSSSSSSSSSSSSSSSS
¡Hola! Creo que esta vez no los hice esperar demasiado y el capítulo salió algo más largo de lo que pensaba. Espero de verdad que les haya llegado lo que me imaginaba en la carrera y que sepan quien ganó (eso es obvio). Como ustedes lo han notado, las carreras en este fic tienen muchísima más implicación de la política, pues no solo juegan los concursantes, sino los planetas. Siempre pensé que los krogs no podían ser los únicos que tenían venas de maldad en ellos, así que aquí va.
Me gustaría saber que es lo que deducen a partir de lo que pasó aquí, que es lo que puede pasar.
¡Los amo muchísimo! ¡Amo que sigan conmigo en esta aventura, sobre todo cuando ya está en sus etapas finales! Nos vemos en el siguiente capítulo. Besos a todos.
P.D.: Por cierto, si tienen ideas para un nuevo sumary para la historia, se los agradecería. También recuerden que hay un grupo en Facebook en el que aviso de las actualizaciones, por si quieren unirse.
Ninfa: Aunque no falta demasiado en el número de capítulos, si falta mucho en el tiempo del fic para que se encuentren de nuevo. Y conste que no será fácil para Aikka. El parto… será escandaloso, solo eso te puedo adelantar jeje. ¡Saludos miles! ¡Espero ansiosa tu review!
Kido-san: Dicen que el amor vuelve ciego, y eso fue justo lo que le pasó a Luka. Pero ya abrirá los ojos, y le va a doler, pero lo hará. Adoro que te guste lo de la política metida en esto, y aun más la dulce espera de Eva (no tan dulce). Me resulta gracioso, porque ella en sí ya es explosiva, esos síntomas la pueden volver hasta un poco loca. Yo me pongo nostálgica y emocionada de que me hayas acompañado hasta acá. Espero que el final no te decepcione. Y tranquila, que esto va a terminar (y quizá hasta le haga secuela). ¡Saludos y espero ansiosa tu review!
Moritajj: ¡Pero cuanta maldad! Si a mí me bloquean FanFiction en mi Facultad, juro que me vuelvo loca. Ojalá que la espera haya valido la pena, y no, no se van a encontrar en mucho, mucho tiempo. Este rápido contacto que tuvieron en este capítulo es lo último que van a tener en mucho tiempo. ¡Saludos y espero ansiosa tu review!
Guest: ¿Tú que crees? De hecho, estaba pensando dejarlo como secreto hasta el final, aunque pueden darme ideas, siempre las acepto y considero. ¡Saludos y espero ansiosa tu review!
P.D. 2: El título del capítulo es de la canción "Viva la vida" de Coldplay.
