Capítulo 3.
Me temblaban las manos. Ni siquiera cuando quise ser TEDAX y entrenaba día y noche activando y desactivando bombas me temblaban tanto. ¡¿Qué me ha hecho este hombre?!
Abrí el sobre tras varios suspiros de indecisión. Me daba miedo cualquier cosa que pudiera encontrarme allí; porque todo aquello que tuviera que ver con Sergio, Salvador, El Profesor o como quiera que se llame, significa una sola cosa: Problemas. Justo ahora es eso lo que menos necesito.
Dejé caer sobre la cama todo el contenido del sobre. Un CD y una hoja doblada en dos. Tomé el disco y lo puse en mi ordenador; antes de poner en marcha lo que sea que contuviera, leí la nota.
Raquel,
Espero que esto de alguna forma mitigue el daño causado. Lo siento, de verdad.
¿Eso era todo? ¿"Lo siento"? Mira que no esperaba que el hombre regresara y se parara en mi portal y trajera consigo a Julio Iglesias; pero destruirme la vida y aparecerse con un lo siento era hasta una falta de cortesía.
En el CD había dos archivos, ambos eran videos. Puse de inmediato a reproducir el primero. Supe de inmediato que era: De la manera más tosca me detuvieron en el hospital y me llevaron a la fuerza ante Prieto. Puedo recordar como intenté mantenerme fuerte, incólume; pero es innegable que puede resultar devastador que personas con las que trabajaste ayer, hoy te tomen peor que a una basura. No tardé mucho tiempo en entender para qué Salva me había mandado esa grabación. Y si, podría serme muy útil.
El siguiente video desde que empezó fue una punzada. Era él. Miraba fijamente a la cámara y yo lo sentía como viéndome a los ojos. ¡Vaya estúpida! Me hizo lo que me hizo y aún me produce cosas, aún siento cosas.
"Soy Sergio Marquina y este video tiene el único propósito de desvincular a la inspectora Raquel Murillo de cualquier acto delictivo que según cualquier organismo estatal o internacional se haya presentado en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, más específicamente me refiero a aquel episodio donde unos resistentes decidieron imprimir su propio dinero y no hacer lo que hacen a diario nuestros dirigentes, que es robarnos en la cara; pero claro, esa es sin duda otra discusión.
En fin, quiero que quede claro que la inspectora cumplió con su trabajo y fue solo un medio para alcanzar un fin que fue el atraco. Es todo"
Miré a mi alrededor, me sentí como en esos programas de TV donde a través de una cámara te observan y están todos a la expectativa de ver tu reacción. Me quedé helada. Tenía completamente tensada la mandíbula. Cogimos, hablamos de cosas profundas e importantes para ambos (o al menos para mí), hicimos planes y al hijo de puta solo se le ocurre llamarme "Medio para alcanzar un fin"… En puntos suspensivos me quedé por un buen rato con mi lista de adjetivos para él. ¿Ahora qué se supone que haga con esos videos? Ambos son una vergüenza. ¿Se supone que debo seguir en mi pose de víctima? En uno salgo como la policía maltratada y en el otro como la mujer usada emocionalmente (y sexualmente, porque seguramente muchos ya lo suponen).
De ese estado de conmoción me sacaron Paula y mi madre al llegar a casa.
-Mami hola. Mira lo que te traje de casa de la prima Pili –me dijo mi hija mientras me extendía una servilleta doblada.
-Chocolates –abrí el envuelto- No habrás comido muchos ¿Verdad, hija?
-No ma, solo un par –me contestó la niña con una sonrisa. Ella, mi debilidad y mi fortaleza. Hace unos minutos sentía que iba a explotar y ahora ella con su vocecita y su sonrisa cambiaba mi mundo.
-¿Ha estado todo bien? –me preguntó preocupada mi madre.
-Sí, sí. Todo bien. Estuve algo ocupada revisando documentos y cosas del atraco.
-¿Y que hace él en tu pantalla? –me preguntó ella al ver a Salvador en mi ordenador. Vi el video y en medio del colapso en el que quedé olvidé quitar el disco o cuando menos, minimizar la imagen.
El timbre de la puerta nos interrumpió. Qué bueno. No deseaba darle ninguna respuesta porque realmente no había ninguna. A mi mamá no podía mentirle e iba romper a llorar de lo tonta que me sentía. Otra vez.
-Buenas noches. Busco a Raquel Murillo Fuentes.
-Hija, te buscan –dijo mi madre nerviosa desde la parte inferior de la escalera.
-Aquí estoy.
-Mañana van a imputarle cargos por complicidad en los delitos de hurto agravado y calificado, secuestro y obstrucción a la justicia.
-¿De qué habla? –pregunté confundida. -¿Quién es usted?
-Soy alguien que va a ayudarle.
-Si va a ayudarme o no es algo que yo voy a decidir. ¿Quién lo mandó?
-Su amigo Ángel Rubio.
No puedo negar que por un momento pensé que lo había enviado Salva.
-¿Cómo es que piensa ayudarme?
-Soy abogado y mi trabajo es que si sigue el proceso en su contra, por lo menos no la metan presa mientras avanza.
Respiré hondo y le indiqué donde podía sentarse. Le hablé de los videos que de alguna "mágica" forma me había hecho llegar Sergio. Concluí rápidamente que eran mi única defensa. Después de todo, no fue un simple "Lo siento".
