Kagome...

Al final Yuno pudo salvarlo, saco mi celular y busco entre mi lista de contactos; marcó y lo pongo en mi oreja.

- Hola, ¿cómo estas?

(Hola Kag. Estoy bien ¿y tú?)

- Estoy fatal...

(¿Que paso?)

- ¿Recuerdas cuando él se fue? Al pasar los años me olvide de él...

(Si lo sé. Escucha, se que es difícil... pero debes olvidarlo, y si yo no lo hubiera visto te creería loca.)

- Sango... hoy me encontré con alguien igual a él, lo recordé todo.

(Nos vemos en Midoriko... en una horas)

-Si, nos vemos Sango.

Cuelgo el teléfono, yo estaba bien, pero esos recuerdos me están matando, la angustia y tristeza me están invadiendo; las lágrimas caen por mis mejillas hasta llegar al suelo, nunca e fallado en una mesa, ¿por qué ahora con él?

Camino por el corredor blanco, los pasillos del hospital siempre tan silenciosos y lúgubres, algunas personas llorando y otras tociendo, es un lugar deprimente y lleno de desesperanza. Me detengo frente de una de las puertas, era completamente blanca con el número 255 en chapa plateada, a un lado sobre la pared un cartel con el nombre de Inuyasha Taisho.

-Inuyasha... el cumple deseos...

Susurro, paso las llenas de mis dedos por el cartel renovable, es muy parecido, si tan sólo su cabello fuera negro. Sin pensarlo entró a la habitación y cierro la puerta, desde la puerta miro la camilla donde el cabello platinado se desparrama por toda la camilla y sus fleco cubriendo su frente, su piel levemente bronceada igual que la de él. Me acerco a su lado, y si es él... ¿por qué no volvió por mi?

Narradora...

La azabache pasó por el dormido rostro del joven su mano delicadamente, recordando la primera vez que hizo eso...

FlashBlack...

-Nada... Una pesadilla... yo no duermo, sólo tengo microsiestas.Me dijo aún en el suelo, yo sonrió dulcemente, él parece muy triste.-Oye... No hagas locuras...En ese momento paso mi mano por su cabello acariciandolo para defender por su mejilla, si una leve caricia a su mejilla para luego alejarme.

FinFlashBlack...

Ella suspiró, ellos sólo se parecían, después de toda, nadie podía ser un esclavo de un Dios, seguramente sigue él seguía a los servicios de Deseon y esta por algún lugar del mundo, ella rendida sale del lugar, sólo estaba haciéndose la cabeza. El muchacho acostado dio un quejido, estaba despertando, la morfina había perdido el efecto, el peliplata lentamente abrió sus ojos; sus ojos eran hermosos, de un extraño color dorado, un color del cual casi nadie era poseedor.

La azabache aguarda paciente en ese rústico lugar. Un lugar completamente de madera, cuadros y cabezas de animales disecados en las paredes, una extensa barra donde atienden, detrás de ella la litrera con múltiples licores, mesas y sillas, luz baja y algunas luces de neón, ella estaba n su mesa con tres sillas vacías, una lotería de cerveza chica destapada con menos de la mitad, y por último tres botellas ya vacías. Tomo entre sus manos la botella y entre trago y trago se terminó su cuarta botella, aún no estaba ni un poco ebria, levanta su mano llamando a uno de los cantineros; pidió otra cerveza y se quedó viendo a las otras personas hasta que su pedido llegó pero su amiga quien la cito aún la tenía esperando, ya cuatro botellas chicas tomadas y aún así no podía quitarlo de su mente, los recuerdos de ella y él estaban floreciendo como una flor en primavera, molesta consigo misma bebe rápidamente acabando la botella y la deja en la mesa.

Como una tonta ella se sujeta la frente desparramado sus cabellos, las lágrimas empezaron a caer, los llorosos a escucharse, al menos para ella ya que la música no dejaba llegar su dolor a otros adiós, esta muy mal; el camarero pasa nuevamente y vuelve a pedir lo mismo y inmediatamente se la traen, apresurada tomó de su bebida.

-¡¿Por qué a mi?! ¡Yo no quería esto!

Lloro en su mesa sola, no estaba ebria, pero ya no podía aguantar la angustia, su pena llegó a algunas personas quienes la miraban con lástima.

-Te lo advertí desde el principio, nunca me cayó bien del todo.

Sango, su mejor amiga de secundaria, la que era testigo de su aventura con el contador, la castaña se sentó al frente de ella, pero está la ignoraba aún cubriendo su rostro. Evitando verla. La azabache lentamente levantó la mirada, su maquillaje estaba cayendo por sus mojados ojos manchando sus mejillas.

-Ay amiga... creí que lo habías superado.

Hablo tocando la mojada mejilla de la mismas, lentamente empezó a limpiar el maquillaje movido de su rostro, ella le apartó la mano suavemente y dejó que más lágrimas brataran.

-No hagas eso... Él hacia eso, él...

Triste tomo nuevamente de su cerveza para dejarla vacía, con su tristeza provocó que el alcohol suba a su cabeza más rápido, pero aún le faltaba mucho para perder la cordura.

-Él nunca cumplió mi deseo...

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Hola!!!Al fin e comenzado con esta historia!!! Espero les guste estaré esperándolo con sus comentarios y votos! Resumirse lentamente, muy lentamente el primer libro "El cumple deseos" así lo pueden encontrarse aquí.Besitos venenosos.