Ante las palabras de Rei todos dirigieron su mirada hacia sus espaldas con la vista en el poco visible pasillo cuando de pronto apareció una sombra que se les acercaba a gran velocidad.
—¡Maldición! —Exclamó Serena dándose la vuelta y comenzando a correr con los demás detrás de ella.
—¡Pensé que tu amiga se están encargando de esa bruja! —Gritó Mina alcanzando a la par a Serena.
—Debe ser uno de sus muchos hechizos de rastreo, no es necesario que ella esté cerca o presente para ejecutarlos —le explicó Serena jadeando agotada.
—Es una energía muy potente —dijo Rei mirando por el rabillo del ojo a la sombra que les estaba pisando los talones.
—¡Sigan corriendo! —Les gritó Serena preocupada —¡Pase lo que pase no deben dejar que los alcance! —Exclamó la rubia pero de pronto la sombra se les adelantó haciéndolos detenerse abruptamente. —Maldición... —Musitó Serena entre dientes viendo a la sombra frente a sí la cual de la nada desapareció.
—¿Se ha ido? —Preguntó Lita confundida.
—Entonces ¿Estamos a salvo? —Murmuró Molly abrazada a Kelvin quién miraba hacia los lados.
—No, no lo estamos Molly —le respondió Serena con seriedad a la defensiva —Aún siento su presencia pútrida de su hechizo en el aire, pero ¿Donde se metió?—Serena sintió un escalofrío a lo que volteo rápidamente hacia Rini. —¡Cuidado! —Gritó alarmada cuando la sombra apareció detrás de ella y Hotaru, los demás llevaron sus miradas a las más jóvenes.
—¡Hotaru! —Gritó Rini desesperada cuando la sombra atacó a su amiga entrando a su cuerpo haciéndola caer de inmediato inconsciente en el suelo.
De inmediato los demás se reunieron a su alrededor tratando de auxiliar a la joven.
—No puede ser Nebula —musitó Serena entre dientes y el ceño fruncido —juegas demasiado sucio, maldita seas.
—¡¿Qué le ha pasado?! —Le preguntó Rini a Serena alterada.
—Nebula está tratando de controlarla —le contestó elevando su mirada al pasillo verificando que no viniera otro hechizo. —Esa idiota es una maestra en este tipo de conjuros —comentó con cierto miedo en su voz.
—¿¡De que nos estás hablando!? ¡¿Qué es lo que le pasa?! —Cuestionó Haruka a Serena quien seguía con su mirada en el pasillo.
—¿Qué es lo que sucede? —Preguntó Michiru por lo bajo preocupada arrodillándose al lado de la pelimorada y acariciando su cabeza.
—¿Qué quieres decir con controlarla? —Preguntó Sammy observando a Hotaru un poco pálida pero Serena no prestó atención a sus cuestionamientos ya que estaba sumida pensando como actuaría próximamente en el actual dilema.
—Escuchen bien —habló demandante Serena devolviendo su mirada a ellos. —Vamos a salir de aquí de una maldita vez —dirigió su mirada a Haruka —tendrás que cargar a Hotaru desde aquí, ella no despertara pronto así que más vale que te vayas levantando — después miro a los demás —tienen que seguir el paso y guardar silencio, no los quiero estar escuchando cuando tenemos que salir de aquí —dijo con seriedad —iremos a mi casa, ahí podré ayudar a Hotaru —en silencio todos asintieron para después comenzar a correr siguiéndola.
—¡Earth! —Mencionó el nombre de la guerrera en voz alta —Estamos por salir, ten a Nebula lo más ocupada posible —loa demás le miraron confundidos pero una voz resonó entre las paredes.
—Muy bien, princesa como usted diga. —Los demás se sorprendieron ante aquel eco pero siguieron andando por el pasillo ya que su tiempo no estaba para nada a su favor, después de todo la mas joven del grupo de encontraba en una delicada situación.
Rápidamente Serena los llevo frente a un pasadizo cerrado donde coloco su mano en un lugar preciso activando la salida.
—Nos vamos ahora mismo —les dijo Serena con firmeza volteando a verlos.
—¿Deberíamos de irnos en los autos? ¿No nos podría rastrear? —Le preguntó Darien a Serena quien suspiro.
—¿Si es seguro? —Le secundó Kelvin preocupado.
—No deben preocuparse, Earth se está encargando así que podemos irnos —les respondió Serena.
Ante ma afirmativa todos subieron a los autos para ponerse en marcha a la casa Tsukino donde llegaron con rapidez.
De inmediato Serena fue la primera en bajar del auto de Darien para sacar las llaves de su bolso y abrir la puerta dándoles pasó a que entrarán.
Haruka fue quien entró después de Serena, con ello le siguieron fueron Setsuna, Michiru y Rini.
—Haruka lleva a Hotaru a mi habitación. —Le indicó a lo que la rubia ceniza subió las escaleras, después Serena llevo su mirada a los demás —Setsuna, Michiru y Rini suban con ella —las tres siguieron la orden y Serena miro al resto. —Los demás esperen aquí en la sala.
—Pero, Serena... —Trató de protestar Luna pero la rubia movió su cabeza negando.
—Sin ningún "pero", Luna —dijo con seriedad —dejen que me encargué, vuelvo enseguida —después de esas palabras subió a su antigua habitación que volvería a usar encontrando a las Outhers y Rini con Hotaru en la cama.
Al entrar a la habitación Serena cerró la puerta tras de sí con seguro y se acercó a la cama.
—¿Cómo vas a ayudarla? —Le preguntó Haruka.
—¿Puedes hacer algo, princesa? —Preguntó angustiada Setsuna.
—Necesito que confíen en mi, las cuatro estén juntas en todo momento, Rini necesito que estén cerca de ti para que el cristal de plata las proteja una vez la oscuridad salga.
—¿Y como harás que salga esa oscuridad, Serena? —Le cuestionó Michiru con preocupación.
—Confía en mi, Michiru —le dijo Serena con una dulce sonrisa —todas tomen la mano de Rini, podría decirles que estén fuera pero sé que Hotaru querrá ver a su familia una ves despierte de esa notoria pesadilla.
Todas acataron la orden y tomaron a la pelirrosa de la mano, mientras Serena se puso frente a la cama donde estaba la chica par extender sus manos, cerrando los ojos se concentró con calma ante la mirada atenta de las presentes que seguían de cerca sus acciones, de las manos de Serena empezó a emanar un brillo de color plateado y a recorrer el cuerpo de Hotaru, hasta que llegó a la parte del corazón, ahí el brillo se intensificó y salió la sombra dónde Serena la tomó entre sus manos y empezó a aplastarlas con las mismas hasta hacer que la sombra despareciese, después de eso las chicas la miraban sorprendidas por su acción tan nueva para ellas, después de todo fue sorprendente lo que hizo.
—Todo está bien, ya está resuelto —les informó Serena —lo malo ha pasado —dijo con cierto alivio.
—¿Cómo fue que hiciste todo eso? —Le preguntó Michiru con una sonrisa.
—Una hermosa princesa tiene sus secretos —alardeó la rubia guiñándole el ojo.
—¡Eso fue fabuloso! —Exclamó Rini maravillada ante el acto de su futura madre.
—Es notorio que ha progresado mucho, buen trabajo —le felicitó Setsuna.
—Anden, pueden acercarse Hotaru que está por despertar —les dijo la rubia con una pequeña sonrisa a lo que las demás asintieron y rodearon la cama. La chica empezó a despertar, abrió los ojos y miro a su familia adoptiva.
—Hola... —dijo la joven Hotaru en un leve susurro.
—¿Te sientes mejor? —Le preguntó Setsuna con dulzura, pero después de esa pregunta la chica miro a todas las presentes y de pronto sus ojos se humedecieron hasta que empezó a llorar todas se preocuparon por su reacción.
—¿Te duele algo? —Le pregunto Haruka revisandola de forma apresurada.
—¿Qué pasa, pequeña? —Secundó Michiru abrazándola.
—Tranquila, Hotaru. —Le susurró Rini —ya estas bien —dijo acariciando la cabeza a su amiga.
—Ese lugar era horrible. —decía Hotaru entre sollozos.
—Pero ¿De que lugar hablas pequeña? —Michiru peino los cabellos de la joven con sus dedos.
—La oscuridad quería poseer su cuerpo y en ese momento su alma se vio transportada a un lugar oscuro y horrible —informó Serena con seriedad captando las miradas —¿Estoy en lo correcto, Hotaru?
La pequeña miro a la rubia para después levantarse de la cama y camino hasta Serena para abrazarla y llorar más fuerte.
—¡No quiero volver a estar ahí! —Exclamó desesperada —¡Era horrible! ¡Tenia mucho miedo! —Decía la chica presa del miedo, Serena la abrazó con más fuerza y le acarició su cabello de forma tranquila susurrándole palabras que las demás no oían, pero dejaron que estuviera con ella ya que al parecer estaba logrando tranquilizarla, hasta que las dos se separaron y Serena le sonrió.
—Descansa un poco más, recuéstate en la cama, saldremos para que duermas un poco, Rini se quedara contigo ¿Verdad? —Preguntó dirigiéndose a la pelirrosa que asintió con una sonrisa. —Vamos, que los demás esperan —le dijo al resto para después después salir de la habitación dirigiéndose a la sala.
[…]
