Haruka logró aparcar cerca de donde Serena había estacionado su auto a lo que ambas se miraron entre si en cuanto la rubia ceniza apagó el motor.

—Desde aquí puedo ir sola, Haruka —le dijo Serena como si leyera los pensamientos de su amiga —no necesito que me acompañes hasta el auto.

—¿De qué hablas? Te escoltaré hasta el auto y punto —le dijo Haruka de forma demandante que hizo a Serena reírse —además con eso de que apareció un enemigo así que no estaré tranquila hasta que te vea marcharte.

—Tranquila, podré estar bien si acaso ese enemigo decide cruzarse en mi camino —le dijo Serena con dulzura y cierto pesar —lo último que quiero es que tú te vayas a arriesgar a hacer algo imprudente por querer protegerme, corres mucho peligro al no poderte transformar.

—Tú eres la que importa más que yo y lo sabe, princesa —Serena le sonrió con tristeza al notar lo serias que sonaban sus palabras —yo soy una guardiana y yo debo sacrificarme antes de que a usted le suceda algo.

—Odio que digas ese tipo de cosas —le dijo Serena con una triste sonrisa colocando su mano en la mejilla de la rubia ceniza —ustedes no son algún tipo de objeto o escudo que deba ser usado para salvaguardar mi vida, quizás mis palabras se contradigan con las acciones que he hecho, pero cada uno de ustedes son algo muy importante para mí que me dolería perder.

—Y tú eres alguien que nos dolería volver a perderte teniéndote tan cerca —le respondió Haruka separándose del tacto de la joven y saliendo del auto —la escoltaré a su auto y punto, bella dama —Serena suspiro resignada y salió del auto para después caminar junto a ella.

—Dejaré que usted me acompañe, mi querida escolta —le replicó ella con burla a lo que Haruka frunció el ceño a lo que Serena enlazo su brazo al de ella —esta bien, dejemos los juegos de lado, mi querida escolta —dijo aquel seudónimo con tono dulce provocando que la rubia ceniza se riera.

Ambas llegaron al auto de Serena donde la susodicha abrió la puerta del piloto donde lanzó su bolso hasta el asiento del copiloto para después voltear con Haruka.

—Podría desafiarle un día a una carrera, mi querida escolta —le dijo Serena con un toque de arrogancia —puedo asegurar que le ganaría sin sudar siquiera —alardeó provocando que Haruka alzará una ceja mientras la miraba con diversión.

—Quisiera ver que intentará ganarme, querida dama —refutó Haruka con diversión para después ambas comenzar a reír.

—Te aseguro que después sabrán lo que falta de la historia —le aseguró Serena con una sonrisa a lo que Haruka asintió.

—Por nosotros está bien, cabeza de bombón —le respondió Haruka —además de eso...

—¿Qué pasa? —Preguntó ante su frase cortada.

—Me disculpo si de alguna forma hemos hecho que recordarás algo que no querías.

—No hay problema con eso —le dijo Serena despreocupada —nos vemos después, Haruka —se despidió de ella para subir al auto y después marcharse.

Una vez logró ver salir de su campo de visión al auto, Haruka suspiro y tomó su celular en donde marco un número telefónico.

Perdón por tardar en contestar —habló desde el otro lado de la línea Rei —estoy saliendo de una reunión de la universidad —comentó —¿Qué se te ofrece?

—Por favor reúne a todos en el templo, deseo que hablemos de un asunto que nos contó cabeza de bombón a mi, a Michiru y Setsuna —dijo Haruka caminando hacia su auto.

¿Debo reunir también a Andrew, Molly... Todos ellos? —Preguntó Rei con seriedad.

—Así es, será mejor que todos escuchen de lo que trataremos —respondió Haruka con seriedad subiendo a su auto y encendiendo el motor.

Entendido, nos reuniremos dentro de tres horas entonces —con eso Rei le colgó la llamada y Haruka comenzó a conducir en dirección a su departamento.

Nebula suspiro frustrada y dio un fuerte golpe en la pared de aquel pasillo desconocido para el espectador.

No sé cómo diablos esa pequeña sabandija puede escaparse de mis manos todas las ocasiones —chasqueo su lengua irritada —si fallo de nuevo seguro la jefa se molestara mucho y es creíble que no me de otra oportunidad —se llevo el pulgar a su boca para morder su uña —la he atacado desde Estados Unidos y simplemente tiene una estúpida suerte para escabullirse que me irrita —comenzó a caminar de un lado a otro en el mismo lugar —si quiero que esto funcione debo crear un plan factible que me vaya garantizar que podré tomarla —paró en seco y una sonrisa maliciosa se dibujó en sus labios —y podríamos utilizar algo que de verdad la afecte para ello.

Serena seguía conduciendo mientras en la parte trasera venían Hotaru, Rini y Lili conversando animadas de su día en la escuela mientras las escuchaba con una sonrisa cuidando de no distraerse del volante.

—Hermana Serena —la rubia miró a Lili a través del retrovisor con una sonrisa —¿Hermana Brii vendrá a comer? —Preguntó con curiosidad.

—No, querida —le respondió mientras activaba la direccional para dar vuelta —la hermana Brii mando un mensaje avisando que no podría llegar a comer con nosotras debido a que llegara un poco tarde —la pequeña hizo una mueca para después comenzar a hablar con Rini —y pensar que quizás mañana yo tampoco llegue a casa temprano... Es lo malo de tener empleo tan joven, quizás estaría cursando mi penúltimo año en la universidad en la carrera de diseño —suspiro estacionándose frente a la casa —tengan cuidado al bajar —les dijo Serena al ver como rápidamente Rini salió a quien después le siguió Hotaru quién saco con rapidez a Lili del asiento de niños y corrieron a la entrada —creo que quieren llegar a comer y no he preparado nada —sonrió nerviosa —debí volver antes para tener preparado algo, tendré que hacerles algo rápido o pedir comida —pensó bajando del auto para después buscar las llaves en su bolso y abrir a lo que las otras tres entraron corriendo.

—¡Nos vamos a dar un baño! —Comunicó Rini mientras tomaba a Lili en sus brazos y subía con rapidez las escaleras detrás de Hotaru.

—¡Tengan cuidado al subir! —Les regañó la rubia cerrando la puerta tras de sí —bien, al parecer podré cocinarles algo —se dijo con cierta ironía entrando a la cocina donde se lavo para comenzar a sacar unos ingredientes.

—Bienvenida —Serena miro por el rabillo del ojo a Diana entrar junto a Luna a lo que les sonrió.

—Gracias, pienso hacer un curry rápido para todas, les serviré la comida una vez termine —informó ella comenzando a cocinar a lo que Diana y Luna salieron dándole espacio.

Serena logró terminar de hacer el curry el cuál sirvió rápidamente a la mesa para todas ellas, les sirvió a Diana y Luna para después entrar de nuevo a la cocina donde abrió una de las repisas más altas de donde movió un paquete de servilletas viendo detrás unos frascos y cajetillas de pastillas, tomó un par en específico las cuales abrió y se llevó a la boca para pasarlas con agua. Al escuchar los pasos en las escaleras Serena rápidamente escondió de nuevo los envases, colocó de nuevo las servilletas donde estaban y cerró la repisa para después dirigirse al comedor.

—¿Se han secado el cabello? —Les preguntó Serena con el ceño fruncido al encontrarlas sentadas a la mesa.

—Si, todas y cada una —respondió Rini con orgullo haciendo reír a Serena quien miro de reojo como Luna y Diana comenzaban a comer de su plato.

—Bien, sería bueno que comenzáramos a comer —les dijo Serena sentándose a la mesa.

—Gracias por la comida —dijeron las cuatro al unísono para después comenzar a degustar la comida.

Una ves terminaron Serena se levantó a rejuntar los platos y miró a Lili

—¿Tienes tarea, señorita? —Le preguntó mientras juntaba todos los platos en una hilera, la pequeña asintió —entonces suba a su habitación por tú mochila a hacerla y si necesitas ayuda me la puedes pedir ¿va? —Lili asintió con una sonrisa para después levantarse de la mesa y dirigirse a la segunda planta —¿Ustedes no tienen tarea? Deberían subir a mi habitación y hacerla, más tarde llevaré a Hotaru al departamento y puedo llevarte con Darien si quieres, Rini —se dirigió a ellas llevando los platos al fregadero de la cuna oara después volver a la mesa y juntar los vasos.

—Nosotras queríamos preguntarte algo —le dijo Rini a lo que Serena se detuvo unos instantes y les prestó atención.

—Pueden decirme —afirmó la rubia al ver cierta pizca de duda en ambas jóvenes.

—¿Podríamos quedarnos aquí? —Le preguntó Hotaru con un poco de pena a lo que Serena les sonrió.

—Son bienvenidas a quedarse, pero eso si, mi trabajo amerita que cierta concentración así que el ático está prohibido cuando trabajo —les amenazó de manera juguetona a lo que ellas asintieron sonriendo —también deberán tenerle un ojo encima al torbellino de Liliana, necesitarán ayudarme con ella.

—¡Pan comido! —Dijeron ambas al unísono con una sonrisa a lo que Serena rió un poco para después tomar los vasos.

—Ciertamente deseo mi habitación así que dormirán en el... —Serena detuvo sus palabras unos segundos mirando fijamente los vasos en sus manos con un sentimiento indescifrable que confundió a las jóvenes —se quedarán en el cuarto que era de mis padres, la cama es lo suficientemente grande para las dos.

—¿Pero acaso no hay pertenencias de ellos ahí? —Le preguntó Rini con cierta preocupación temiendo ser imprudente.

—Descuida ese cuarto quedo desocupado hace un tiempo —respondió con cierta melancolía en su voz y rápidamente se fue a la cocina donde dejo los vasos en el fregadero para devolverse con las más jóvenes cambiando su semblante —pueden instalarse de una vez y sería bueno que le dieran aviso a los demás —les dijo Serena con una sonrisa.

—De hecho nos reuniremos con ellos dentro de un rato —comentó Hotaru.

—Pues más vale que hagan sus deberes o les aseguro que si no los tienen terminados ninguna saldrá —les advirtió con una sonrisa ladina provocando que ambas chicas se vieran entre si para después correr a la segunda planta para hacer sus tareas a una gran velocidad haciendo que Serena riera por lo bajo y se adentrara a la cocina donde comenzó a lavar los trastes.

Luna apareció en el umbral de la entrada de la cocina a lo que Serena le sonrió.

—¡Hola, Luna! —Le saludó con ánimos.

—Veo que eres más responsable —comentó la gata con una sonrisa orgullosa.

—Sólo un poquito —respondió la rubia juguetona —¿Iras con ellas? —Le preguntó sin dejar de lavar.

—Si, alguien debe ver que no se metan en problemas.

—Por favor, vuelvan temprano las cuatro —le pidió la rubia colocando los platos lavados en el escurridero.

—Yo me encargo, Serena —le aseguró la gata quién miro como aparecían detrás de ellas Rini y Hotaru con Diana en brazos de la primera.

—Tengan cuidado —les dijo Serena con el ceño fruncido a lo que más dos jóvenes asintieron para después salir de la casa con ambas gatas —estoy segura que la reunión es para contar lo que relate —pensó con tranquilidad.

Serena salió de la cocina encontrándose con Lili a lo que le sonrió al verla con un cuaderno en sus manos.

[…]