Pronto habían sido teletransportados por Sailor Earth a la casa Tsukino, la guerrera deshizo su transformación y guió a Serena a sentarse en uno de los sillones mientras ésta tenía su mirada perdida.

Los demás se acercaron lentamente hacia donde estaba Serena sin decir una sola palabra, podían sentir el aire tan pesado que se sentía hasta el punto de no poder respirar más.

Fue siempre mi culpa... —Pensó la joven protegida de la luna —Todo lo que pasó, todo lo que hicieron fue por mi —sus manos comenzaron a temblar de nuevo, sus ojos ardían y su corazón volvía a acelerarse —Por mi culpa mis padres están muertos... Antes había sentido la culpa pero ahora estoy segura que la tengo —Brittany se colocó de cuclillas frente a ella y colocó su mano sobre las de Serena.

—Serena, por favor... —Le llamó Brittany con preocupación —se que ha pasado algo muy serio, pero responde —le pidió.

—Serena... —Le habló Rini con la voz entrecortada sin recibir respuesta.

—Hermana, por favor... —Le pidió Sammy crispando los puños.

No hablen... Ya no quiero escuchar nada —pensó la joven Tsukino sintiéndose ahogada al notar tantas miradas sobre ella en busca de algo... Quizás de dar apoyo o brindar lástima, aún no lo tenía del todo claro.

—Serena, si deseas que... —Michiru no termino de hablar cuando Serena se levantó abruptamente del asiento y casi corrió hacia la segunda planta.

—¡Serena! —Le llamó Darien intentando ir tras ella pero Brittany le interceptó enseguida.

—Deben dejarla sola —les indicó la de cabellos chocolate con seriedad.

—Pero ella no está bien —refutó Darien con preocupación.

—No podemos dejarla sola en esta situación —dijo Luna reflejando en su mirada cierta desesperación.

—Deja que hablemos con ella, Brittany. —Le pidió Lita.

—Es mejor darle su espacio, necesita tiempo para procesar las cosas —les dijo Brittany con seriedad —a veces es mejor sólo dejar sola a la persona que quieres para que enfrente lo que le sucede.

—Pero no podemos irnos y dejarla en ese estado —reprochó Rei.

—Sólo deja que la veamos unos segundos —insistió Amy.

—Deberían darle su espacio si de verdad les preocupa —les dijo Brittany con severidad —además, tanto Rini como Sammy necesitan un respiro que por lo que veo y puedo entender de enteraron de algo muy fuerte que les concierne a los tres, así que les recomiendo que se vayan a descansar —miró a Rini y Hotaru —si se van a quedar deberían irse a mi casa a dormir, Liliana se quedará allá por hoy —dirigió su mirada a Luna y Diana —lo mismo va para ustedes, quisiera que dejaran a Serena un rato respirar —la cabellos chocolate miro al resto —por favor, dejen que ella se tome su espacio.

—Nos vamos a retirar, pero mañana vendré a ver como esta ella —dijo Haruka con seriedad.

—Y yo la acompañaré —secundó Michiru enlazando su brazo con el de su pareja para después mirar a Darien —espero no te moleste, pero queremos ser nosotras la que verifiquen como van las cosas.

—Por favor, nos dan aviso de como se encuentra —les pidió Darien a lo que la pareja asintió.

—Pueden verla mañana —les aseguró Brittany —Rini y Hotaru pueden quedarse a dormir con Lili y mañana yo las llevaré a la escuela.

—La señorita Brittany tiene razón, es mejor darle su espacio a Serena —dijo Luna con resignación.

—Esta bien —murmuró Lita. —Pero si sucede cualquier cosa nos avisan, por favor —pidió la castaña.

—Nos mantienen al tanto, por favor —secundó Unazaki

—Esta bien. —Les respondió Brittany con una leve sonrisa.

—Entonces nos retiramos —dijo Haruka sacudiendo los cabellos de Hotaru.

—Qué descansen y esperamos noticias de Serena —Darien se acercó a Rini y le dio un beso en la cabeza para después marcharse junto a Sammy.

—Qué tengan buen viaje a casa —les deseo Brittany mientras salían de la casa.

—Iremos a tú casa con Lili ¿Te quedarás aquí? —Preguntó Hotaru.

—No se preocupen, aquí estaré así que vayan —las dos jóvenes asintieron y junto a las felinas se dirigieron a la cocina para pasar por la puerta que conectaba a la otra casa.

Brittany se encontraba sentada en el sofá de la sala sola, miraba su celular notando que habían pasado ya casi dos horas desde que Serena se había encerrado en su habitación y no se escuchaba ningún ruido, la cabellos chocolate tomó una bocanada de aire para después dirigirse a la segunda planta donde se paró frente a la puerta de la habitación de Serena.

—Serena —tocó a su puerta tres veces —¿Estas bien? Has estado muy callada —dijo Brittany con preocupación, de pronto la puerta fue abierta por Serena quien tenía unas notables manchas rojas bajo los ojos, sus labios estaban ligeramente lastimados y sus cabellos estaban desalineados.

—Yo siempre lo supe —le dijo Serena con la voz entrecortada, Brittany mordió su labio —¡Siempre fue mi culpa! —Gritó Serena dándole la espalda a Brittany y adentrándose a su habitación —¡Ese maldito día yo sentía que algo malo podía pasar pero los deje ir solos! —de pronto comenzó a hiperventilar alertando a Brittany.

—No estaba en tus manos, lo sabes Serena —le dijo Brittany con suavidad caminando a paso lento hacia ella.

—¡Si lo estaba! —Le gritó con hostilidad —¡Estaba en mis manos porque fue mi culpa! ¡Tuvo que ver conmigo todo el tiempo! —sus manos inquietas se fueron directamente a su cabeza agarrando sus cabellos con fuerza —¡Merezco lo peor por eso! ¡Lleve a dos personas a hacia la muerte cuando no tenían nada que ver! —De pronto alejó sus manos de su cabeza y miro su tocador al que se acercó con rapidez —yo los maté —susurró mirándose al espejo ante la mirada preocupada de Brittany.

—Lo sentimos, hemos hecho todo a nuestro alcance pero el señor Tsukino falleció en el trayecto de la ambulancia hacia aquí —

—Ellos están... muertos por mi —musitó sintiendo el aire faltarle cada vez más y el pecho dolerle.

—Serena, es suficiente —le dijo Brittany con seriedad —recuerda que no puedes hacerte esto, porque puede que termines en un hospital de nuevo —la rubia le miro por el rabillo del ojo.

—La señora Tsukino está muy grave, no hemos podido hacer demasiado más que darle una oportunidad para que pueda verla—

—Yo no pienso pisar un maldito hospital —musitó con enojo —¡Ese maldito lugar no hizo lo necesario para salvar a mis padres! ¡En ese maldito lugar ellos murieron! —Gritó desesperada logrando tirar todo lo de su tocador al piso.

—¡Serena! —Le llamó Brittany pero ésta no se detuvo, la rubia tomaba las cosas del suelo y comenzaba a estrellarlas contra las paredes, la cabellos chocolate se dirigió rápidamente al buró de la rubia, exactamente hasta el fondo del último cajón donde encontró unas jeringas y algunos frascos con medicamentos, las cosas se escuchaban romperse a su espalda, ella abrió un paquete con la jeringa donde tomó el frasco agregando una solución determinada en el objeto, después de eso cerró el cajón.

—¡Yo era quién debía estar muerta! —Gritó mientras llevaba ambas manos suyas a su pecho del lado izquierdo —¡Yo provoque su muerte! —Con cuatela, Brittany se le acercó por detrás y en un rápido movimiento logró administrarle la medicación provocando que Serena intentará escabullirse —¡No me pongas esa estupidez! ¡Deja que me muera ya! —Le gritó intentando forcejear pero la cabellos chocolate logró inmovilizarla al abrazarla para administrar todo el medicamento.

—No puedo dejarla morir, mi querida princesa —le susurró Brittany con dulzura mientras los ojos de Serena comenzaban a cerrarse —no fue tú culpa, Serena.

—Todo fue mi culpa... —Susurró Serena antes de caer completamente inconsciente, Brittany suspiro para después alzar a Serena en brazos y recostarla en su cama, la cabellos chocolate se quedó a limpiar aquel desastre y una vez terminó salió de la habitación para ir a ver a Lili y las demás.

A la mañana siguiente Brittany trató de hablar con Serena pero no lo logró ya que ésta le dijo que estaría bien a lo que al final llevó a Rini, Hotaru y Lili a sus escuelas.

Diana y Luna querían quedarse en la casa pero al final Serena desde la puerta de su habitación les dijo que no era necesario que se quedarán y que fueran a distraerse un poco.

Luna y Diana estuvieron indecisas con eso pero al final aceptaron a duras penas ya que les había insistido mucho, después de ello Serena una vez que comprobó que estaba sola en su casa salió de su habitación, estaba en pijamas, su cabello estaba suelto y revuelto mientras sus ojos estaban hinchados, rojos y con ojeras de tanto llorar, se le veía pálida.

La joven rubia bajó hasta la cocina en donde tomó un pan y le dio una mordida pero después lo dejó, no tenía mucho apetito, cuándo ella iba a subir de nuevo a su cuarto tocaron la puerta a lo que a duras penas fue a ver quien era, resultando ser Haruka junto a Michiru.

—Buenos días, preciosa —Le saludó Michiru con dulzura.

—¿Cómo te sientes, cabeza de bombón?—Le preguntó Haruka preocupada un poco por el aspecto de la chica.

—Haruka, Michiru, hola —les saludó con una pequeña sonrisa —¿Qué hacen aquí tan temprano?

—Queríamos venir a ver como estabas, preciosa —le dijo Michiru.

—Aunque vemos a simple vista que nada bien —musitó Haruka con preocupación.

—Pasen por favor, para platicar más cómodamente —Les dijo Serena a lo que las pareja entró a la casa para después pasar a la sala a la vez que Serena cerró la puerta y las siguió.

—¿Quieren algo de tomar? —Les preguntó la rubia.

—No gracias, cabeza de bombón —respondió Haruka con una sonrisa.

—Así estamos bien, preciosa —le aseguró Michiru.

Serena se sentó frente a ellas, la pareja logró notar lo mal que se le miraba a la rubia, en su rostro no había ni un solo brillo que tanto le caracterizaba y eso les dolía, les dolía ver así a su amada princesa, Michiru se levantó de donde estaba para lograr sentarse a un lado de Serena, tomó sus manos y la miró a los ojos.

—Se que tú relación con nosotras no es la misma que tienes con las Inners o Brittany, pero quiero decirte que puedes contar con nosotras siempre, no importa la situación —le dijo suavemente la peliverde.

Haruka se levantó de su sitio para sentarse al otro costado dónde tomó las manos de las dos y con ternura miró a Serena.

—Michiru tiene toda la razón, cabeza de bombón, nosotras siempre estaremos aquí para ti y si necesitas algo sabes que puedes pedírnoslo.

Serena elevó su mirada a la pareja sintiendo sus ojos arder, pronto su visión se volvió borrosa hasta que sus mejillas se siguieron húmedas, entonces ella comenzó a sollozar, con fuerza apretó las manos de ambas sintiendo por unos momentos alivio.

Michiru la envolvió en un abrazo dejando que la rubia siguiera llorando, Haruka pasaba su mano sobre los cabellos de la joven acariciándolos tratando de calmarla y es asi como curaron unos minutos. Serena tenia su rostro escondido en el cuello de Michiru cuando comenzó a hablar.

—Jamás me hubiera imaginado que lo que les paso hubiera sido provocado —musitó la rubia. —Es injusto...

—Quizás es injusto cabeza de bombón pero a veces las cosas suceden por algún motivo —le dijo Haruka con suavidad.

—El destino es muy incierto preciosa y las cosas pasan por algo —secundó Michiru.

—Suceden para hacerme sufrir y nada más para eso —murmuró con dureza la rubia.

—No es así, preciosa —dijo Michiru con dulzura.

—Es que todo fue por mi, todo fue mi culpa —habló entrecortada la joven.

—No digas eso, cabeza de bombón que no es tu culpa —le refutó Haruka con sutileza.

—Tú no podías saber lo que iba a pasar —le consoló Michiru.

Serena se separó un poco de Michiru para mirar a la pareja notando las dos tenían los ojos llorosos y la rubia no entendía el porque.

—¿Por qué están así? —Cuestionó Serena con la voz entrecortada.

—Se supone que debíamos protegerte y mira nada más, resultamos ser unas inútiles —le contestó Michiru temblorosa.

—Perdón por nos estar cuando más nos necesitabas, cuando estuviste sola teniendo que enfrentar todo mientras estabas indefensa, cabeza de bombón —musitó Haruka.

Serena notó la voz entrecortada de ambas a lo que sonrió de manera tierna y las abrazo a ambas.

—No tienen la culpa de nada, con que ustedes estén aquí justo ahora me tranquiliza, muchas gracias, por eso es que las quiero —les dijo la rubia con dulzura para después abrazarlas con fuerza a lo que una ligera sonrisa se dibujó en los labios de la pareja. —Gracias por haber venido, en verdad me sirvió mucho su visita.

—¿Qué te parece si te sacamos a comer, cabeza de bombón? —Le preguntó Haruka cambiando un poco el ambiente que les rodeaba.

—Ya que de seguro no has desayunado —le recalcó Michiru con la ceja alzada.

—Esta bien, solo que permitan que me arreglé ya que como pueden ver, estoy hecha un desastre —les dijo soltando una leve risa.

—Esta bien preciosa, mientras nosotras le avisaremos a Brittany que saldrás con nosotras todo el día —le respondió Michiru sonriendo.

—Esta bien ¿También podrían decirles a los demás que estaré bien?

—Si así lo quieres, cabeza de bombón.

Con eso Serena subió a su cuarto, mientras se arreglaba Haruka le avisaba a los demás la situación.

Una vez lista las tres fueron a comer y de ahí a pasearse a los centros comerciales, aunque habían unas veces que se encontraban con fans de alguna de ellas y se hacía un escándalo, incluso dieron autógrafos y compraron ropa y varias cosas más.

Ese día sirvió para que Serena se despejara un poco, y en verdad que eso sirvió mucho.

[…]