Serena se encontraba junto a la pareja en el parque, la mayor parte del día se mantuvo con ellas.
—Juro que no creí que fuéramos atrapadas así —dijo Serena riendo —fueron demasiados los autógrafos que he dado a lo largo de mi carrera.
—¿Notaron que algunos nos grabaron? —Les preguntó Haruka juguetonamente.
—Estoy interesada por saber que clase de chisme se inventaran está vez —dijo Michiru sonriendo ladinamente.
—De verdad que necesitaba este cambio de aires, gracias Haruka y Michiru —las mencionadas simplemente asintieron con una sonrisa la cual fue borrada enseguida por la sorpresiva aparición de Lita que abrazo a Serena por detrás haciendo sorprender a las tres.
—Así que ya estás mejor —le dijo Lita con una sonrisa.
—¡Me asustaste, Lita! —Reprochó Serena haciendo un puchero mientras el resto se acercó.
—Perdón por eso, pero ni siquiera sentiste que estábamos cerca que quise sorprenderte —dijo Lita, Serena le sonrió pero llevo sutilmente su mano derecha al lado izquierdo de su pecho sintiendo un ligero aceleramiento en sus latidos.
—¿Estas mejor que antes? —Le preguntó Darien colocándole su mano en el hombro una vez Lita se separó de ella.
—Yo... —Musitó Serena dubitativa.
—Ella estará mejor ¿No es así, cabeza de bombón? —Serena asintió una vez Haruka le había abrazado.
—Voy a estar mejor —afirmó la protegida de la luna.
—Que bueno que mamá Michiru y papá Haruka te hayan hecho sentir mejor, Serena —habló Hotaru sonriendo.
—Yo también me alegro Hotaru —le aseguró la joven Tsukino —muchas gracias por los ánimos a todos.
—Todos estábamos muy preocupados por ti, después de todo no hubo oportunidad de nada después de lo sucedido —murmuró Amy con cierta tristeza al recordar que la pareja Tsukino había fallecido.
—Sé bien que estaban preocupados, después de todo preferí la soledad por un rato que hablar de lo ocurrido —la reencarnada princesa suspiró —siendo honesta, esa jugada por parte de Nebula me sorprendió demasiado —confesó mientras su mirada reflejaba tristeza, Rei se colocó a su izquierda en la parte vacía de la banca para sentarse y después juntar su frente a la de la rubia.
—Todo va a estar bien, tonta —le susurró con dulzura provocando que Serena sonriera.
—Si, eso yo lo sé, tonta —contestó en voz baja para después separarse de ella y mirar al resto —necesito hablar con Rini y Sammy, sé que merecen demasiado que les expliqué todo.
—Les puedo llamar para que se encuentren en tu casa, será más cómodo hablar para los tres en un lugar familiar —le dijo Amy con una pequeña sonrisa.
—Puedo avisar a Brittany que estarás conversando con ellos, para que se ocupe un poco de Lili —enunció Mina sacando su celular y comenzando a teclear un mensaje en él.
—Voy a decirles tanto a Diana como a Luna para que puedan estar solo los tres, Artemis me ayudara con eso —comentó Hotaru.
—Muchas gracias a todos por su apoyo —les agradeció la hija de la luna con sinceridad —si me disculpan, quisiera llegar a casa que quiero revisar algunas cosas del trabajo antes de hablar con ellos —les informó con una sonrisa levantandose de donde estaba sentada
—¿No quieres que te lleve, cabeza de bombón? —Le preguntó Haruka pero la rubia negó con la cabeza.
—Puedo ir sola, no te molestes —le aseguró Serena con tranquilidad.
Una vez Serena se había marchado, Amy le llamó a Sammy con quien habló para convencerlo de verse con su hermana en la casa, lo mismo hizo Darien con Rini quién acepto las rápidamente que el joven Tsukino.
Haruka se dirigió con Hotaru, Michiru y Setsuna al auto para ir al lugar donde Artemis dijo que Luna y Diana podían estar para hablar con ellas.
Una hora había transcurrido exactamente después de que Serena había llegado a casa donde se dispuso a tomar su laptop instalándose en la sala, ella tenía en sus manos una libreta de bosquejos con varios lápices sobre la mesa de centro junto al aparato electrónico.
Ella había decidido matar el tiempo modificando algunos detalles de unos vestidos mientras esperaba a que Rini y Sammy llegarán para hablar con ella.
Una ligera incertidumbre embargaba el cuerpo de Serena quién pensaba como tenía que proceder con ambos jóvenes ante lo sucedido.
Su concentración repentinamente fue interrumpida cuando tocaron el timbre de la puerta por lo que se levantó de su lugar a atender encontrando en la entrada a su hermano y a su hija del futuro.
—Por favor, entren —les pidió con una leve sonrisa abriéndoles pasó a que entrarán, ambos jóvenes se adentraron a la casa en dirección a la sala, Serena tomó una bocanada de aire una vez había cerrado la puerta, después de esto ella se dirigió a la sala con ellos.
Una vez tomaron asiento, Rini logró visualizar los diseños de su futura madre sintiendo que eran fantásticos a lo que sonrió levemente cambiando sus ánimos decaídos un poco, entonces Serena se sentó en el sofá frente a ellos por lo que un extraño silencio reino en el lugar durante unos segundos.
—Tú volviste, regresaste después de tanto tiempo pero nunca diste alguna explicación de mis padres —tomó la palabra Sammy sin mirar a su hermana —hubo muchas veces en que quise preguntar pero confíe en que lo dirías en algún momento, quizás cuando estuvieses lista pero al mismo tiempo, tuve un extraño presentimiento cuando tú no tocabas el tema sobre ellos —él elevó su mirada hacia ella —¿Por qué no nos habías dicho?
—Habríamos querido que nos contaras lo que sucedió —murmuró Rini.
—En un principio pensé... —Detuvo un segundo sus palabras pensando lo que iba a decir —yo creí que era para protegerlos de alguna forma de un dolor mayor, pero... —Mordió levemente su labio —creo más que nada que lo hice para no afrontar lo que cargue durante tantos años que fue la muerte de Ikuko y Kenji —ella dirigió su mirada al suelo unos minutos —no sabía como decir o explicar el hecho de que ellos habían muerto, que aún no entendía bien como diablos es que tuvieron un accidente automovilístico sólo estando ahí dos semanas —aquello lo dijo con cierta rabia en su voz.
—Desearía que nos hubieras contado, es decir, creo que merecíamos saberlo —musitó Sammy con la voz entrecortada mientras unas lágrimas resbalaban por sus mejillas.
—Entiendo que podía ser duro, pero teníamos el derecho a saber que había pasado con mamá Ikuko y papá Kenji —susurró Rini agachando la mirada hacia el suelo.
—Lo lamento —se disculpó en voz baja mientras sus manos temblaban y sus ojos se tornaban llorosos —sé que debí hablarlo con ustedes, pero en verdad que no me sentía segura de hacerlo, ni siquiera sabía de qué forma abordar el tema por lo que me fue más fácil evitarlo lo más posible —confesó mientras las lágrimas terminaban por escapar de sus ojos —en verdad lo lamento —repitió intentando controlar sus sollozos, ambos jóvenes se miraron entre sí unos segundos.
—Lo entiendo, sé que debió difícil cargar con ello, después de todo estuviste sola —pensó Sammy con tristeza.
—Fue incorrecto retrasar lo inevitable, pero eres alguien que hace lo que puede para hacer las cosas bien —Rini suspiró para después levantarse de su lugar al mismo tiempo que Sammy, ambos jóvenes se acercaron hasta la rubia quién abrazaron llegando a sorprenderla por el gesto.
—No tenemos nada que perdonarte, hacías lo que podías —le susurró Sammy a su hermana quien correspondió el abrazo de ambos chicos.
—Pero por favor, no vuelvas a ocultarnos datos importantes —le pidió Rini acariciando el cabello de su futura madre.
—Bien... —Respondió Serena por lo bajo asegurando más el abrazo entre ellos para después soltarlos, la rubia limpió las lágrimas de sus ojos y les sonrió animosamente.
Entonces ambos chicos sonrieron ante el gesto de Serena, Rini entonces dirigió su mirada de nueva cuenta a los bosquejos en la libreta.
—Esos vestidos son muy bonitos —elogió la pelirrosa tomando la libreta en sus manos mientras Sammy miraba con atención los dibujos.
—¿Lo crees así? —Le preguntó Serena sonriendo con nerviosismo —siendo sincera no me convencen del todo, siento que les falta un algo que aún no se que es —confesó.
—Tengo que admitir que tienes talento —murmuró Sammy cruzado de brazos y con una sonrisa ladina.
—Vaya, los dos seres más irritantes de la tierra me han hecho un cumplido —mencionó Serena con ironía a lo que ambos jóvenes fruncieron el ceño provocando que la rubia comenzara a reír siendo secundada por ellos —extraño esa época en la que discutía con Sammy por cualquier tontería y mi madre intentaba que nos lleváramos bien por medio de regaños —sonrió con nostalgia mientras ambos jóvenes miraban más dibujos en la libreta —solía quejarme de la atención que le daban a Rini porque la estaban malcriando —una leve risa salió de sus labios —extraño mucho esa época donde aún cuando solía tener riñas con ellos mamá y papá solían tratar de calmar la situación, aunque uno era mas suave que el otro —pensó con gracia notando que ambos chicos desviaron su mirada hacia ella a lo que les sonrió.
—Pienso que es imposible verte como alguien que trabaja —le soltó Sammy de golpe provocando que Serena frunciera el ceño.
—No molestes, incluso tengo mi línea de ropa, mis pasarelas y entrevistas —alardeó Serena orgullosa —soy toda una celebridad.
—Creía que Brittany hacia todo el trabajo —le susurró Rini a Sammy.
—¡Eh! ¡Qué te escuché! —Reprochó Serena haciendo que ambos jóvenes se rieran.
Después de charlar un rato, Sammy se despidió ya que debía irse al instituto debido a unos pendientes que tenía con unos compañeros a los que dejó solas a Serena y Rini quienes de improviso habían comenzado a discutir acerca del diseño de uno de los vestidos, su discusión se vio interrumpida cuando la puerta de la casa se escuchó abrirse y entraron a la sala Brittany, con Lili, Hotaru, Luna y Diana detrás de ella.
—Vaya, están discutiendo —murmuró Brittany en el momento que vio como ambas se detuvieron para observarlas y volver a su pelea —Hotaru ¿Me ayudas a preparar la comida?
—Claro —afirmó la joven Tomoe caminando hacia la cocina detrás de Brittany.
—Ni siquiera preguntaré el motivo de la riña —musitó Luna con gracia acercándose a ambas humanas junto a Diana.
—Ella empezó todo con sus criticas hacia los colores del vestido —refutó Serena con una ceja alzada.
—Creo que debería tener colores más vivos —opinó la enviada del futuro bufando.
—Será mejor que suba a Diana a la otra planta hasta que esté la comida que seguro su riña tardará demasiado —murmuró Luna con burla.
—¡¿Qué quieres decir?! —Le cuestionaron a la par a la consejera quién junto a Diana rió por la sincronía de las futuras madre e hija para después ir hacia los escalones casi corriendo.
—Sigo diciendo que ese color no me gusta —retomó Rini la discusión.
—Te aseguro que tu no sabes nada de moda, Rini —argumentó Serena con superioridad hasta que Lili se lanzó sorpresivamente hacia ella apresando sus piernas —¡Lili! —Exclamó la protegida de la luna para después cargarla en brazos.
—Es bueno que ya estés feliz, hermana Serena —expresó la pequeña con felicidad sincera provocando que Serena le sonriera y por consiguiente le abrazara con fuerza.
—Gracias por preocuparte, pequeña —le susurro para después comenzar a llenarla de besos en el rostro haciendo que la pequeña comenzara a reír.
—¡No, hermana Serena! ¡Da cosquillas! —Gritó mientras reía, Rini miro enternecida la escena hasta que una ligera opresión en su pecho la adentró en sus pensamientos.
En el precioso palacio de Tokyo de Crystal se encontraba corriendo por los pasillos a una princesa pelirrosa dirigiéndose a la habitación de su madre.—Perdón por la intromisión —se disculpó la joven princesa al abrir la puerta de aquel gran cuarto en el que estuvo incontables veces —¿Ya te sientes mejor, mamá? —Preguntó acercándose hasta el costado de la cama donde la reina estaba recostada sobre el colchón, su rostro estaba pálido, sus labios de un rosa muy leve y sus ojos no mostraban aquel brillo tan cegador que siempre habían tenido.Aún a pesar de su aspecto enfermo, aquella mujer seguía viéndose hermosa y le sonrió a su querida hija para después tomar su mano para jalarla más cerca de ella hasta abrazarla.—Ahora que tu estas aquí estoy bien, mi niña —musitó la mujer en un susurro.La joven dama mordió levemente su labio para después recostarse junto a su madre colocando su cabeza en el regazo de la gobernante quién comenzó a acariciar los cabellos de su querida hija.—Estoy preocupada por ti mamá —murmuró la joven cortándose un poco su voz —no quiero que me dejes.—Yo jamás te dejaría, mi hermosa dama —le dijo con suavidad la mujer mientras una débil sonrisa se dibujaba en sus labios —aunque no pudiera estar contigo físicamente lo estaría espiritualmente, jamás estarías sola.—Mamá, no digas esas cosas —pidió la princesa sintiendo sus ojos arder —pareciera que me estas diciendo que vas a morir y yo no quisiera eso —dijo la muchacha con las lágrimas ya en su rostro, la rubia las limpió y siguió acariciando el cabello de su hija.—El destino es incierto y no siempre se tiene la vida ganada, quiero que lo sepas de una vez y siempre recuerda que te amo —la reina besó la coronilla de la cabeza de su hija quien sonrió con tristeza.—También te amo mamá —respondió por lo bajo comenzando a caer dormida.
Rini se mantuvo pérdida en sus pensamientos siendo notado por Brittany con Hotaru que habían salido de la cocina e incluso Serena detuvo su jugueteo con Lili.
—Rini ¿Estas bien? —Le preguntó Hotaru acercándose a ella.
—¿Eh? —La pelirrosa pronto cayó en la cuenta que se había sumido en sus pensamientos —¡Ah! Si, estoy bien.
—¿Segura? —Insistió Brittany un poco preocupada pero la pelirrosa le sonrió.
—Muy segura —aseguró Rini —¿Podemos comer? Muero de hambre.
—No eres la única —le apoyó Serena terminando aquella conversación por el momento para después dirigirse a lavarse y después sentarse a la mesa donde se dispusieron a cenar con tranquilidad.
Una vez terminaron se dieron a la tarea de hacer algunos quehaceres, Rini junto a Hotaru se encargaron de los tratos mientras Serena se encargó de lavar las cestas de ropa que había en el cuarto de lavado a la vez que Brittany se encargaba de pasar la aspiradora por la sala.
—Bueno, ya sólo guardaré esto y me iré a casa a dormir que estoy muerta —dijo Brittany una vez se juntaron todas de nuevo en la sala —buenas noches.
—Yo también me iré a dormir, con permiso —se excuso Hotaru dirigiéndose a la planta de arriba, Rini suspiro con cansancio dirigiéndose a la sala donde se lanzó sobre uno de los sofás quedándose acostada.
—¿Hay algo que te esté preocupando, Rini? —Le preguntó Serena parándose frente al sofá.
—No es nada, Serena —respondió la pelirrosa.
—Vaya que eres mala para mentir —se burló de ella provocando que la enviada del futuro rodará los ojos, la rubia se sentó a su lado una vez la pelirrosa tomó asiento correctamente.
—Sólo recordé algo de Tokyo de Cristal, un evento que pasó recientemente —le comentó con la mirada fija en el suelo para después voltear a verla —¿Has padecido de alguna enfermedad, Serena? —Le preguntó de improviso provocando que la protegida de la luna le mirara con seriedad meditando la pregunta unos segundos.
—¿Qué motivo tiene esa pregunta? —Le cuestionó Serena con sutileza —¿Sucedió algo en el futuro?
—Sólo es una pregunta cualquiera —le respondió con seriedad mirándola a los ojos por lo que Serena suspiró.
—No he padecido enfermedad alguna —contestó encajando sus uñas en las palmas de sus manos.
—Bien, está bien —susurró Rini llevando su mirada al suelo.
—¿Recordaste algo delicado? —Le pregunto Serena un poco preocupada de lo que podría estar pasando en el futuro.
—No creo que sea prudente revelarte cosas del futuro —le dijo Rini con seriedad.
—Tranquila lo entiendo, pero recuerda que si algo te agobia puedes decirmelo con seguridad, ahora vete a acostar que ya es tarde, aunque mañana sea fin de semana no significa que te duermas tarde —dijo Serena con una sonrisa, después de esto la rubia abrazó a la muchacha y le plantó un beso en la frente, después de que la pelirrosa se retirará la rubia puso un semblante serio, tomó un vaso de agua para llevárselo a su cuarto donde lo dejo en el buró, cerró la puerta y de un cajón bajo llave saco varios paquetes de pastillas, suspiró de manera pesada y se las tomó todas en el orden en que decía una receta, después de esto se hecho a dormir.
[...]
