Serena suspiró con cansancio mientras se miraba al espejo de los baños del hospital, unas ligeras ojeras se asomaban debajo de sus ojos que intento ocultar con un poco de maquillaje.

—Al menos nos iremos de aquí ya —pensó rebuscando en su bolso para tomar un frasco de pastillas —al menos no me he alterado lo suficiente como para que me tenga que revisar un doctor —un escalofrío recorrió su espalda ante la idea.

¿¡Qué es lo que me trata de decir!? —Había cuestionado la joven de cabellos rubios hacia la figura de bata blanca frente a ella.Lo lamento, señorita Tsukino —se disculpó con cierta pena en su tono de voz —La señora Tsukino está muy grave, no hemos podido hacer demasiado más que darle una oportunidad para que pueda verla —la joven muchacha, miró con incredulidad a aquel doctor que hablaba japonés intentando creer que no había entendido bien lo que había dicho.

Serena llevo sus manos al agua que corría del grifo y mojó su rostro para después secarlo con el pañuelo.

—Me he quitado el maquillaje pero necesitaba salir de esos pensamientos —susurró la rubia volviendo a sacar su compacto para aplicarse un poco de polvo en el rostro.

Una vez la rubia tomó un respiro, ella salió del baño ante la mirada de unas jóvenes que conversaban.

—Si, es ella —murmuró una de ellas.

—Es una lástima que siendo tan joven tenga que tomar medicamentos de esa clase —le respondió la otra.

Serena pronto se reunió con sus amigas notando que Brittany cargaba una forma en sus manos.

—¿Me dirás enserio que es el alta? —Le preguntó la rubia con cierta felicidad.

—Es justo la forma del alta —afirmó Brittany orgullosa llenando los papeles —tienes que firmarla también —comentó entregándoselo.

—Es genial que ya esté dada de alta pronto —murmuró Michiru recargando su cabeza en el hombro de Haruka.

—Ya la noche está a la vuelta, sería bueno que se retirarán a sus casas —les dijo Brittany con una sonrisa.

—Queremos esperar hasta que ustedes salgan con Lili —les dijo Lita pero Serena les sonrió con dulzura.

—Han sido un gran apoyo con su presencia, pero la noche avanzara y no quiero que se vayan tan tarde, además ustedes —señaló a las Inners —necesitan ser dejadas en diferentes puntos por Lita, y ustedes —señaló a las Outhers —puedo asegurar que tienen agenda apretada para mañana —las amigas de la rubia sonrieron nerviosas provocando una leve risa en Hotaru y Rini.

—Bien, pero comenta a Lili que la veremos después —le dijo Rei acomodando su bolso.

—Yo le diré, no se deben de preocupar —enunció Serena —nos veremos pronto —las chicas se fueron retirando dejando solas a Brittany, Serena, Rini y Hotaru.

—Me alegra que ya nos vayamos —dijo Brittany con alivio dirigiendo su mirada a Serena notando que había palidecido, la cabellos chocolate la sostuvo rápidamente del brazo.

—Estoy mareada —le susurró la rubia.

—¿Te sientes mal? —Le preguntó Hotaru con preocupación.

—Tiene que ver con el estrés, no te preocupes por la arritmia —le tranquilizó Serena con una sonrisa pero se ganó la mirada confundida de Brii.

—¿Ella lo sabe? —Le preguntó Brittany.

—Las dos lo saben, Rini encontró mi informe médico al revisar sin mi permiso mis cosas —musitó mirando con el ceño fruncido a la pelirrosa que giro el rostro chiflando.

—Vaya muchacha más entrometida —bromeó Brittany mirando a la pelirrosa —pero eso me parece bueno, podrán ayudarme a mantenerte lo mas calmada posible.

—Respecto a eso... —Murmuró Serena dirigiendo su mirada a su futura hija —gracias por detener su interrogatorio hace un rato.

—No hay problema alguno —le aseguró Rini con una sonrisa.

—Intentaremos ayudar lo mas posible, no debes preocuparte —aseguró Hotaru. —¡Eh, Darien, Amy! —Exclamó la pelimorada mirando por detrás de Serena y Brittany como ambos se acercaban.

—¿Las demás se han ido? —Preguntó la peliazul quitándose su bata.

—Les he dicho que se marcharan, ya es tarde y además Lili ya será dada de alta —le respondió Serena.

—Nuestro turno a terminado, la doctora de Liliana les indicará cuando pueden llevársela una vez entreguen la forma en la recepción —les comentó Darien —¿No quieren que les acompañe?

—Prefiero que lleves a Amy a su casa, su madre debe estar esperándole —dijo Serena acercándose a él y dándole un beso en la mejilla —gracias a ambos por estar al pendiente de Lili a pesar de que no fue del todo su paciente y tenían otras cosas que atender.

—No fue nada, nos importa el bienestar de Lili tanto como a ustedes —afirmó Amy colocando su mano en el hombro de la rubia.

—Nos veremos después entonces —dijo Darien alejándose de ellas junto a Amy.

—Le has dado un beso en la mejilla —murmuró Brittany con picardía haciendo a la protegida de la luna sonrojar, las otras dos muchachas sólo desviaron la morada intentando no reír.

—No molesten —musitó Serena por lo bajo tomando la forma y dirigiéndose a la recepción a entregarla.

—Me alegra —susurró Brittany con dulzura mirando a la rubia hablar con la recepcionista.

—¿Crees que es un buen avance? —Le preguntó con perspicacia Rini.

—¿También saben "eso"? —Preguntó la cabellos chocolate con seriedad.

—Si, nos lo confesó cuando nos habló de su enfermedad debido a que la cuestione del motivo por el que estaba alejada de Darien —respondió Rini.

—Y suponemos que te lo dijo cuando comenzaron a discutir en francés debido a tu reacción —musitó Hotaru cruzada de brazos.

—Creo que me puse una venda en los ojos debido a lo que sentía por él —susurró Brittany con tristeza, pronto Serena llegó con ellas sonriendo.

—Ya podemos ver a Lili y sacarla de aquí —les informó, Brittany entonces sonrió junto a Rini y Hotaru.

Serena entró a la habitación con Brittany, Rini y Hotaru detrás, la pequeña Lili jugaba con un peluche mientras una enfermera se encontraba a su lado.

—Hola, pequeña bebé —le saludó Brittany animosamente.

—¡Hermana Brii! ¡Hermana Sere! —Exclamó la menor con alegría —¡Taru y Rini también están aquí!

—¿Taru? —Le cuestionó la pelirrosa a su amiga quién se encogió de hombros sonriendo.

—¿Te sientes bien, cariño? —Le preguntó Serena acercándose, la enfermera de retiro en silencio dejando a las tutoras con la pequeña.

—Ya me quiero ir, estoy triste aquí —murmuró la pequeña haciendo un puchero.

—Nos iremos a casa justo en este momento —le susurró Serena con dulzura acariciando su rostro, Brittany suspiró con alivio colocando su mano en la cabeza de Lili.

La noche estaba un poco avanzada, Serena entró primero a la casa con Lili en brazos mientras detrás de ella le seguían Hotaru, Rini y Brittany, la cual cerró la puerta.

—Deberían irse a descansar, ya casi es media noche y siendo sincera no quiero que se levanten tan tarde aún si es domingo —bromeó la rubia.

—Vale, buenas noches —dijo Hotaru dirigiéndose primero a las escaleras para subir a la habitación.

—Estoy agotada, puedo decir que dormire como tronco —murmuró Rini sonriendo para después irse a la escaleras —hola, Diana —saludó a su amiga que bajaba de las escaleras junto a Luna.

—Me alegra que hayan vuelto —le dijo la felina, la pelirrosa la tomó en sus brazos y subió con ella en dirección a su habitación.

—Me alegra ver que Lili está bien —dijo Luna por lo bajo al ver a la pequeña dormida.

—Nosotras estamos igual de aliviadas, Luna —murmuró Brittany con una sonrisa para después acercarse a Lili y darle un beso en la frente —me iré a dormir, buenas noches —susurró dirigiéndose a la cocina.

—Voy a dejar a Lili en la habitación y después dormire como un tronco, tal como dijo Rini —bromeó la rubia a lo que Luna rió por lo bajo —antes de eso... —Miró a la felina con seriedad —¿No hay nada sobre el enemigo? Ha estado demasiado tranquilo para mi gusto.

—Ayer, antes de que sucediera... Lo que sucedió, hicimos una revisión intentando localizarla, no logramos encontrar alguna señal de ella —comentó Luna. —Pero no te preocupes, podemos seguir investigando más a fondo sobre su paradero.

—Esta bien, gracias —le susurró para después subir a la habitación de Lili.

Serena llegó a la habitación de Lili donde la depositó con cuidado y la envolvió entre las sábanas cuidando no tocar sus heridas, con dulzura depósito un beso en su frente para después salir y dirigirse a su habitación donde rápidamente concilió el sueño.

Ella abrió sus ojos para observar como la oscuridad le rodeaba, una indescifrable preocupación la invadió a lo que comenzó a caminar en busca de una salida.Por más que lo intentes, te aseguro que no encontrarás una salida, pequeña Serenity. —Habló una voz de mujer retumbando en todo el lugar, la rubia miraba hacia los lados con la esperanza de lograr ver quien era la que hablaba—¿Dónde estas? —Le preguntó al aire —¡Muestra tu presencia ahora mismo! —Le ordenó la protegida de la luna, entonces una figura se vislumbró entre toda aquella oscuridad sorprendiendo a la joven —¿Val?Que bueno verte de nuevo después de mucho tiempo, pequeña Serenity —dijo con tranquilidad —me sorprende que me llames Val, después de todo lo sucedido comenzaste a llamarme por mi nombre a secas, "Valentina"—No se quien eres, no tengo recuerdo alguno sobre ti —comentó frunciendo el ceño.Eso es debido a que las memorias sobre mi están bloqueados —le aseguró con obviedad.—Hablas de que tengo recuerdos, pero no los suficientes como para saber quién eres o que fuiste en mi vida pasada —dijo Serena cruzándose de brazos sintiendo un frío extraño calarle hasta los huesos.Exactamente, pequeña hermana —afirmó Valentina.—¿Hermana? —Cuestionó con incredulidad.Así es, pequeña princesa reencarnada —Valentina sonrió. —Yo fui tu hermana en tu vida pasada pero lo has olvidado.—No puede ser... —Musitó por lo bajo —¡¿Por qué dices todo eso?!Te lo digo porque pronto seré libre —susurró acercándose a ella, por inercia la rubia dio pasos hacia atrás.—¿Saldrás del espejo? —Le preguntó cuándo chocó con lo que parecía una pared que le impidió seguir alejándose de ella.Pronto sere liberada y cuando eso pase me vengare de ti, querida ¿O es acaso que no recuerdas haberme encerrado en el espejo? —Preguntó con ironía.—Creo que si recuerdo eso —Le afirmó con firmeza mirándole a los ojos. —Pero no creo en nada el argumento de que eres mi hermana.Bueno, en si no somos hermanas, somos medias hermanas, hijas del mismo padre pero de diferente madre, yo soy la mayor por tres años y tú la menor —le informó con tranquilidad.—Aún asi no puedo creerte, ni siquiera recuerdo a mi padre o quién fue este —susurró la rubia mordiendo su labio.¿Quieres saber quien era? —Le preguntó formando una siniestra sonrisa en sus labios. —Él era el rey del Sol —le reveló provocando que la rubia sintiera el frío helar aún más su cuerpo —nuestro padre era el rey del sol y tú eras la que asumiría el cargo —siguió contando llevando su mano al mentón de la rubia —¿Sabes por qué?—¿El rey del sol? —Preguntó por lo bajo sin poder creerlo.Tú naciste con poderes no solo de la luna, sino también del sol —le explicó. —Fuiste privilegiada con esos dones.Serena empalideció ante aquella revelación sintiendo sus piernas flaquear, entonces Valentina la soltó del mentón.¡Asi es! —Exclamó con orgullo —¡Tu eres la princesa del sol y la luna! ¡Tu eres la chica que están buscando y no lo saben! —soltó una risa burlona ¡¿No es eso irónico?!—¡Es mentira! —Exclamó con enojo. —Yo no podría ser esa princesa.Cree por que asi es, una prueba de ello es la foto que esta escondida en el templo del sol, donde estamos todos juntos —argumentó Valentina tomando una mirada seria por primera vez desde que comenzaron a hablar. —Por cierto, quiero que te quedes con esta cosa —murmuró quitándose el collar que colgaba de su cuello para después tomar la muñeca de Serena y colocárselo en la mano —a mi siempre me estorba —comentó con fastidio. —Además, te servirá para terminar de creerme —la rubia bajó su mirada hacia el collar observándolo —nos veremos pronto, Serenity —susurró para después desaparecer.

Serena se sentó abruptamente sobre la cama mientras respiraba irregularmente, pronto bajo su mirada a su mano izquierda notando como el collar se hallaba en ella.

—En aquella ocasión, ví como le arrebató el collar del cuello a la princesa antes de ser encerrada en el espejo —susurró mirando el objeto con atención, después simplemente lo dejo sobre el buró para intentar conciliar el sueño.

Rei se encontraba en la soledad de aquella habitación donde el fuego sagrado danzaba frente a ella, la pelinegra vestida con su ropa de sacerdotisa miraba con atención las llamas danzar, todo debido que una extraña sensación de presencia oscura al llegar al templo le hizo llevar a cabo aquel ritual a tan altas horas de la madrugada.

—Muestra de donde viene esa oscuridad, mis queridas llamas danzantes —susurró la protegida de Marte viendo como las llamas se alzaron aún más para después formar un feroz remolino que de improviso mostraron la imagen de un gran espejo del cual comenzó a escucharse una risa desde su interior, la imagen de pronto cambio mostrando un trono en el cual una figura femenina estaba sentada sin ser visible su rostro, sólo era una bruma negra que tenía aquella apariencia.

Después de aquella imagen las llamas cesaron apagándose por completo, Rei se cruzó de brazos sintiendo retumbar el silencio en sus oídos mientras el frío erizaba su piel.

—¿Qué fue todo eso? —Preguntó la sacerdotisa al aire mirando fijamente a la nada.

Michiru se encontraba sentada en la sala mientras en sus manos sostenía su espejo el cual le había mostrado las mismas imágenes que había visto Rei.

La peliverde suspiró con pesadez hasta que sintió unas manos en sus hombros que le dieron un ligero masaje haciéndola sonreír.

—¿Qué ha sucedido para que te levantarás en la madrugada? —Le preguntó Haruka sentándose a su lado.

—Mi espejo me llamó —susurró la protegida de Neptuno acariciando con las yemas de sus dedos el objeto —me ha mostrado algunas imágenes que en sí no logro comprender —hizo una pequeña mueca —me ha mostrado un gran espejo del cual se escuchaba una risa y después un trono donde había una figura oscura sentada sobre el —contó volviendo a suspirar —me hace tener una mala premonición.

—No te preocupes, te aseguro que lo que sea que venga, podremos estar ahí para la princesa —le intento tranquilizar su pareja, entonces la peliverde recargó su cabeza en su hombro.

—Si, estaremos con la princesa... —Susurró mirando hacia un punto fijo.

Una mujer se encontraba frente a Nebula la cual estaba arrodillada.

—¿Ya tienes todo listo, Nebula? —Le preguntó emanando la frialdad en sus palabras.

—Si, mi señora —afirmó con seriedad sin levantar la cabeza.

—Recuerda que esta es tu última oportunidad —le recordó dejando ver una siniestra sonrisa.

—Lo sé, mi señora —confirmó Nebula en voz baja.

—Pronto podremos liberarla y saber acerca de la chica que estamos buscando —dijo la fémina caminando hacia el espejo en el cual se miró reflejada.

No puedo cometer otro error más —pensó Nebula mordiendo su labio sin levantar la mirada aún.

—Pronto nos haremos con el poder de la princesa del sol y la luna, y podre gobernar toda la galaxia entera —murmuró la.mujer de manera orgullosa mientras la oscuridad les rodeaba en aquel lugar en ruinas.

[...]