El sol dejaba que su brillo entrará a la habitación, Serena se removió entre las sábanas frunciendo el ceño al sentir aquellos rayos en su rostro.
—Debería levantarme —pensó abriendo un ojo observando la ventana —sólo cinco minutos más —volvió a hundir su rostro en las sábanas —pero debo hacer el desayuno, incluso Brittany desayuna acá —bufó para después levantar su cuerpo del colchón sentándose a la orilla de la cama viendo mucho mejor la ventana —aún no entiendo ese sueño de la madrugada —susurró haciendo una mueca —tengo suficiente con Nebula metida quién sabe donde y con Mark que está jugando demasiado sucio para mi gusto —suspiró con cansancio —has dicho que eres mi hermana, diste argumentos e incluso me has dicho que los compruebe —se levantó dirigiéndose a la ventana donde abrió completamente las cortinas dejando que la luz la envolviera —¿Por qué todo eso me da vueltas en la cabeza? —Cuestionó dándose la vuelta caminando dirección al armario del que sacó una muda de ropa y después salió de la habitación —Valentina... Incluso dejo ese collar conmigo ¿Ha que quiere jugar? —rápidamente se adentró al baño donde abrió la llave de la ducha dejando el agua correr un poco —de lo que si estoy segura es que va a escapar de su encierro y tendré que encargarme de ello —una vez se desvistió entró a la ducha dándose un baño.
[...]
Serena se encontraba en la cocina haciendo el desayuno, la joven modelo miraba por el rabillo del ojo el reloj para después centrarse en lo que estaba haciendo, de pronto Hotaru hizo presencia en el lugar.
—Buen día, Hotaru —le saludó abriendo la alacena para sacar un poco de azúcar para el jugo que preparaba —Pensé que tardarías más en despertar —le dijo sonriendo ladinamente volviendo hacia la estufa de donde sacó un par de huevos listos para ponerlos en el plato.
—Yo... —Susurró la pelimorada. —Sólo tuve una pesadilla así que ya no pude volver a dormir —terminó por decir —¿Te puedo ayudar? —Le preguntó acercándose.
—¿Quieres decirme de que iba tu pesadilla? —Preguntó mientras le daba unos pares de panes —hay que tostarlos —le dijo a lo que la pelimorada se dirigió a la tostadora tomando un plato.
—Soñé que estaba en una oscura habitación la cual tenía un largo pasillo que parecía no tener fin, el caso es que yo empecé a correr porque había visto un destello de luz a la lejanía y por alguna razón quería alcanzarlo —Serena miró de reojo a Hotaru mientras terminaba de servir en los otros platos —cuando al fin llegue hasta esa diminuta luz de pronto estaba en otro lugar, parecía un lugar un poco descuidado, como si hubiese sido destruido pero en el medio de ese lugar había una gran espejo completamente intacto —la rubia apagó la estufa para después girarse hacia Hotaru quién aún le daba la espalda tostando el pan —lentamente me acerqué a ese espejo y pude ver en el la figura de una chica, yo no podía ver más que su figura pero una risa comenzó a resonar en todo el lugar —la pelimorada término de tostar los panes colocándolos en el plato —después dijo "pronto me reuniré con mi pequeña hermana", con eso esa pesadilla término —finalizó girándose hacia la protegida de la luna notando que se encontraba un poco pálida —¿Serena? —de golpe la mencionada perdió las fuerzas teniendo que recargarse contra la orilla de la estufa —¡Serena! —Exclamó preocupada acercándose a ella enseguida para sostenerla del brazo para evitar que se desplomara en el suelo —¡¿Qué sucede?! —Le preguntó asustada al notar la errática respiración que tenía.
—Tranquila... —Susurró colocando su mano en el hombro de la joven —sólo fue un mareo.
—¿Quieres que le llame a Brittany? —Preguntó llevándola hacia el comedor con cuidado para que se sentara en la silla.
—Es que no he tomado mis pastillas, es por eso —le susurró con una débil sonrisa —¿Puedes traer mi bolso y un vaso de agua? —Hotaru se dirigió rápidamente al sofá de donde tomó el bolso de la rubia para entregárselo, después se dirigió a la cocina de donde trajo consigo un vaso de agua —Ella... —Musitó Serena entre dientes crispando los puños confundiendo a la pelimorada —nada, olvidalo —le dijo sonriendo tomando el vaso de agua, después abrió algunos frascos de los que tomó las píldoras —estoy haciendo un poco mal en tomar los medicamentos después de lo señalado, pero la cabeza la he tenido en otro lado —le comentó a Hotaru cerrando su bolso —¿Podrías dejarlo en el sofá de nuevo? —La pelimorada asintió llevando el bolso a la sala, entonces la rubia se levantó en dirección a la cocina de nuevo a lo que la pelimorada le siguió.
—¿Segura de que ya estás bien? —Le preguntó Hotaru aún preocupada.
—Estaré bien —aseguró la rubia con una sonrisa —ahora ayudame a servir la mesa —le dijo a lo que la pelimorada le ayudó a llevar el desayuno.
—Por cierto ¿Iras hoy a trabajar? —Le preguntó la protegida de Saturno con curiosidad una vez se sentaron a la mesa.
—Tengo día libre ya que se enteraron de lo de Lili así que me lo han dado —comentó llevándose un bocado a su boca —pero mañana si trabajo —confirmó una vez pasó la comida por su garganta —dime ¿Quieres acompañarme a la sesión?
—¿Enserio? —Le preguntó Hotaru con una sonrisa.
—Muy enserio, puede que vuelvas a modelar —le aseguro la rubia —ademas me gusta tu compañia, de hecho creo que invitaré a Rini y llevaré a Lili ya que es en la tarde después de las clases, dudo que Lili quiera quedarse con la enfermera que la cuidara en la mañana todo el día —murmuró rodando los ojos.
—Lili seguro se aburrirá hasta de no ir a la escuela al menos en tres días —dijo Hotaru con gracia haciendo reír a Serena, de pronto pasos se escucharon de las escaleras y al comedor entró Rini quién cargaba en sus brazos a Lili con Diana y Luna detrás de ellas.
—Vaya que han despertado tarde —dijo Serena burlona levantandose de su asiento para tomar a Lili en sus brazos a quien le dio un beso en la frente —my sweet heart —le susurró haciendo reír a la pequeña —deben sentarse a desayunar —dijo mirando a Rini quién asintió, después colocó a Lili en una silla —Diana, Luna ¿Me permiten un segundo? Les serviré —les dijo a lo que se adentró a la cocina volviendo unos minutos después dejando los recipientes frente a las felinas.
—¡Buen día a todas! —Saludó Brittany entrando al comedor acercándose a Lili para darle un beso —vaya que eso se ve delicioso —comentó sentándose en la mesa y comenzando a comer.
—Vaya que te levantaste tarde —se burló Serena volviendo a sentarse a la mesa para seguir desayunando.
—¿Sientes dolor o algo, Lili? —Le preguntó Brittany tomando un pan tostado.
—Me siento bien —aseguró la pequeña terminando su desayuno.
—Me alegra que la bebé esté mejor —dijo Brittany con una sonrisa.
—Ire a lavar los trastes —comentó Serena levantandose de la mesa y juntando sus trastes vacíos.
—Yo también —dijo Hotaru.
—No hace falta, lo haré yo —le detuvo Serena tomando sus trastes y dirigirse a la cocina a lo que Hotaru se quedó a conversar con el resto.
Serena suspiró pesadamente mientras fregaba los platos, su mirada se perdió unos segundos en la ventana frente a ella, de improviso una punzada se instaló en su pecho haciéndola detenerse en su labor, la rubia frunció el ceño confundida pero pronto tuvo otra punzada que la hizo dejar el plato en el fregadero.
—¿Pero que demonios...? —Llevó rápidamente su mano derecha a su lado izquierdo del pecho sintiendo una tercera punzada más fuerte que las dos anteriores, su respiración comenzó a ser un poco irregular a lo que en silencio salió de la cocina subiendo con rapidez las escaleras para adentrarse al baño donde coloco sus manos en el lavabo sosteniéndose para evitar caer, al elevar su mirada al espejo notó la palidez que había abordado su rostro, de improviso escuchó como el seguro de la puerta se activó a lo que giro su rostro alarmada para devolverlo al espejo notando como la figura de Valentina se formaba en su interior —¿Qué...?
—Pequeña princesa, te aseguro que muy pronto tu y yo nos encontraremos de nuevo —sonrió —acabaré con todo aquel que interfiera en el camino, no habrá piedad ni compasión, eso no existirá para nadie —una neblina gris apareció tras de ella —cuida siempre tu espalda, Serenity —le aconsejó para después desaparecer, entonces las fuerzas de Serena cedieron cayendo de rodillas al suelo, ella comenzó a hacer un ejercicio de respiración para poder tranquilizarse.
[...]
Nebula se encontraba en un sombrío lugar donde tenía en sus manos una bola de cristal.
—Valentina pronto será liberada- sonrió de lado —y sé quien será la que la libere —después de estas palabras en esa bola de cristal apareció la figura de Rini que se encontraba en su habitación cepillando su cabello.
[...]
