Ciertamente no hay una manera en que se pueda descifrar las intenciones del destino, muchas veces no podemos entender el sentido de sus acciones por lo que en veces no logramos comprender porque suceden nuestras pérdidas, porque nos causa dolor o nos pone tantas veces a prueba.

El destino suele traer consigo crueles jugadas que te hacen cuestionar si de verdad mereces pasar aquellas pruebas tan fuertes.

Se supone que cada suceso tiene su razón, se entiende que cada sufrimiento tiene un motivo.

El destino es el único que traza nuestro camino... O eso es lo que se supone.

Yo no quiero creer eso, quiero confiar en que puedo trazar mi propio camino, que puedo evitar salir lastimada y no perder a nadie...

Pero eso no podría ser, en el camino, cuando está sen una batalla es natural que pierdas varias cosas que amas... Que te importan más que lo que te valoras a ti misma, pero el destino en demasiado caprichoso.

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—Es mentira... —susurró en estado de shock —¡Es mentira! ¡No quiero perderla a ella! ¡No puedo perderla a ella! —Gritó con desesperación.

—¡Debe de haber una forma! —Exclamó con angustia —¡Ese no puede ser el desenlace que le espera

—Lo sentimos, no hay nada que podamos hacer —dijo con pesar agachando su mirada.

—¡No lo acepto! —Gritó —¡¿Me ha escuchado?! ¡No lo acepto! —Repitió sintiendo su corazón acelerarse demasiado —¡No puede dejar que se vaya!

—Qué destino tan cruel... —susurró pero su amiga le volteo a ver con enojo.

—¡No metas al estúpido destino en esto! ¡El destino es una tontería! —Expresó mientras las lágrimas resbalaban por sus mejillas.

—¡Trata de calmarte, por favor! —Le pidió acercándose a ella mirándole con pesar.

—¡Es injusto! —Exclamó a todo pulmón sintiendo sus mejillas húmedas. —Es... Injusto.


—¿Hablas en serio? —Cuestionó con asombro y notorio estado de shock.

—Lo hago —respondió con seriedad.

—No puede ser... —Musitó con nerviosismo —¡¿Pero cómo?!

—¡¿Por qué no nos lo dijiste antes?! —Le preguntó con desespero.

—Porque no tenía la seguridad suficiente para contárselos —contestó con la mayor tranquilidad posible.

—¡Debiste habernos contado de ello! —Reclamó.

—¡Siempre ha sido mi decisión si lo contaba o no! —Se defendió crispando sus puños mientras su respiración se aceleraba.

—¡Ya deben detenerse! —Les gritó alarmada por la notoria tensión.

—¿Qué otras cosas has estado ocultando? —Cuestionó mirándole de arriba abajo.

—Esa respuesta no pienso dárselas, sólo yo sé mis propios secretos —contestó con seriedad manteniendo firme su mirada.


—Vaya ¿Quién lo diría? —Habló con burla —No eres para nada la persona que ellos pensaban que eras.

—Eso no te concierne en lo más mínimo —refutó entre dientes mientras crispaba los puños.

—Menciono eso debido a que me parece interesante ver como notan la gran farsa que eres —comentó con arrogancia.

—¡No tienes una idea de lo que dices! —Exclamó furiosa —¡No soy una farsa y no deberías hablar sin saber la historia completa!

—¿Estas totalmente segura que no eres una farsa? —Le cuestionó sonriendo.


—Te amo mucho, por favor no lo olvides —le susurró entre lágrimas sintiendo una fuerte opresión en su corazón.

—También... Te amo —musitó por lo bajo sin fuerzas.

—Te lo ruego, perdoname —sostuvo su mano con fuerza. —No pude protegerte, lo siento —se disculpó sintiendo una fuerte culpa en todo su ser.

—Esta bien... Esta bien... —dijo con debilidad mientras una leve sonrisa se asomaba en sus labios —adiós... —sus ojos se cerraron y el sonido de la máquina comenzó a sonar.

—¡No! —Gritó desesperada aferrándose a su cuerpo —¡Por favor no me dejes! —Le rogó a su frío cuerpo llorando con desesperación.


—¿Ahora me contarás que es eso tan importante? —Le preguntó con curiosidad.

—Si, te lo contaré ahora mismo —le respondió sonriendo nerviosa.

—Y... ¿De que trata? —Preguntó ante el silencio que se habia formado.

—Es sobre algo que nos concierne a ambos —murmuró jugando con sus dedos. —Tú y yo...

—¿Qué es? —Le preguntó cuándo ella se detuvo.

—Nosotros... Somos hermanos —respondió rápidamente —mas bien, fuimos o ¿Lo volvimos a ser? —su rostro denotó confusión unos segundos.

—¡¿Qué?! —Exclamó. —¡Eso es imposible!

—En realidad... No lo es —le dijo con una leve sonrisa.


—Si que eres una estúpida —dijo con desdén —jamás podrás cambiar las cosas.

—Te puedo apostar a que lo lograré —refutó con seguridad.

—No estoy segura de ello, querida —opinó sonriendo con burla —tu destino ya está sellado.

—El destino no existe... Es mi vida y la viviré a mi modo —dijo con firmeza.


—¡¿Existe una buena razón para sacrificarse por alguien tan estúpida como yo?! —Cuestionó con enojo.

—¡Claro que hay una buena razón! —Refutó con convicción.

—¡¿Cuál es esa maldita razón entonces?! —Gritó.

—La única razón es porque eres muy importante para todos, no por ser quien se supone que debes ser o por obligación, sino porque eres parte de nuestra vida... ¡Tú complementas nuestras vidas!


—¡No! ¡Me niego a aceptarlo! —Gritó desesperada mirando a los presentes con enojo —¡No lo voy a aceptar!

—¡Debes tranquilizarte! —Exclamó con preocupación intentando acercarse —¡Recuerda que debes cuidar tu salud!

—¿De qué hablas? —Cuestionó con confusión.

—¡No me interesa en lo más mínimo mi salud! —Le gritó sintiendo su garganta desgarrarse —¡Seria mejor morir de una buena vez!

—¡No vuelvas a decir eso! —Le regañó.

—¡Es la única verd...! —No terminó la frase, llevó su mano a su lado izquierdo del pecho comenzando a tener dificultades para respirar.

—¡Serena! —Gritó alarmada cuando ella se desplomó en el piso.

—¡Por favor! ¡Por favor, despierta! —Le rogó con desesperación.

—¡Debemos conseguir una ambulancia! —Les indicó con desespero.


—Mis padres... —Susurró mirando fijamente el retrato.

—¿Ellos...? —Musitó prestando atención a las dos figuras.

—Asi es —respondió con firmeza.

—Si que eres idéntica a ellos —murmuró mirándole por el rabillo del ojo.

—Después de todo soy su hija... Soy la princesa del Sol y la Luna —aseguró con seriedad.


¡Empieza en Marzo!