- Muéstremelos, por favor - alzó la barbilla

- Bien - Le lanzó una mirada pensativa y lo condujo a una puerta que había al fondo de la sala. La abrió y encendió la luz antes de entrar.

La habitación, pequeña y redonda, daba la sensación de una torre o de una capilla. Degel Sólo vió dos cuadros en las paredes, pero se quedó sin aire en los pulmones.

-¿Que..? - Se acercó y miró los paneles de madera y sus gruesas pinceladas de pintura de óleo -. ¿Sabe que son? - Susurró

- No exactamente - dijo Kardia -, pero esta claro que mi ahijada no podría pintarlos.

- No - Degel sonrió y movió la cabeza. Se acercó más-. Leonardo Da Vinci.

- Si es bastante famoso ¿no?

- Sí, bastante - Su sonrisa se amplió. No había esperado que Kardia Antares lo divirtiera-. Pero podrían ser falsificaciones, ya sabe.

- Dudo que lo sean - Contestó Kardia -. Sencillamente porque tiene sala propia - hizo una pausa -. Y a mi padre no le gustaba que lo engañaran.

- Las falsificaciones pueden tener una calidad excepcional - Apuntó Degel -. y mucho valor...

- Mi padre - Cortó Kardia -, sólo tenía lo mejor.

El volvio a mirar las obras, absorbiendolas. Si fueran reales... ¿Cuanta gente las había visto?

- ¿Como las encontró?

- No tengo idea y no quiero saberlo.

- No son robadas, al menos no de un museo. Nunca han estado en uno.

- Entonces son muy especiales ¿no?

- Podría decirse eso -. El soltó una risita y movió la cabeza. Dos obras originales de Leonardo nunca vistas en un museo. De cuya existencia sólo había rumores - Si son auténticas, serían el mayor hallazgo del último siglo del arte.

- Lo sospechaba - Kardia suspiró intensamente, como si la noticia lo decepcionara. Apagó la luz -. Podrá examinarlas más adelante. Pero ahora creo que los dos nos merecemos otra cosa.

- ¿Otra? - Degel tenía la mente en otro sitio

- Cenar señor Le Blanc. Me muero de hambre - con una sonrisa casi lobunda lo condujo fuera de la cámara.

Degel paseaba por el suntuoso dormitorio al que Shion lo había llevado, con la mente aún desbocada por lo visto en la cámara. Anhelaba llamar a su mejor amigo, pero había descubierto que su teléfono móvil no tenía cobertura. Se preguntaba si sería intencional; se suponía Zaphiri Antares no había querido que sus invitados tuvieran contacto con el mundo exterior, ¿Y Kardia?

Pensó, no por primera vez, que apenas sabía nada de ese hombre. Le habían dicho que era el hijo de Zaphiri Antares; había estudiado en Grecia, había abandonado a su familia para establecerse en Francia. Pero, ¿Aparte de eso?

Sabía que era guapo, carismático y arrogante. Sabía que estar cerca de él le aceleraba el corazón y su calor le provocaban mareos. El le había hecho reír.

Atónito por la naturaleza de sus pensamientos, Degel sacudió la cabeza como si eso pudiera borrar sus pensamientos. No podía sentirse atraído por ese hombre. E incluso si su cuerpo insistía en traicionarlo, su mente y su corazón no lo harían.

Eso no volvería a ocurrir.

Inspiró profundamente, buscando calma. Lo que no sabía era si realidad de un imperio de Miles de millones de dólares le provocaría a Kardia Antares hambre de poder.

Disfruten

️️...