Trataba con todas sus fuerzas en concentrarse en los apuntes que tenía frente suyo, pero le resultaba imposible. Todo a su alrededor le resultaba inerte, menos un murmullo que le parecía más que tierno, pero que en su estado de ánimo lo oía super distante.
— Todoroki — sintió que le tocaban el hombro — ¿estás escuchando?
Tenía uno par de ojos verdes muy cerca de su rostro. ¿Realmente había estado tan distraído?
— Perdón, Midoriya... la verdad es que no me siento muy bien hoy, después de todo. — No se le ocurrió otra cosa para decir, porque era la verdad. Al decir esto, se alejó para lavarse un poco la cara y luego tomó una toalla secándose y regresando al lado de su amigo, pero esta vez tomando distancia.
A Midoriya le resultó super extraño. Todoroki era reservado y serio, pero en verdad su rostro delataba que estaba pasando por algún tipo de dolor o incomodidad. No estaba seguro en preguntar, pero pensó que ya había suficiente confianza entre ellos y sólo lo hizo.
— ¿Pasó algo malo? ¿Te cayó pesada la cena? — lo miró curiosamente — Si te sientes mal deberías ir a ver a Recovery girl lo antes posible, sino puede afectar tus clases y... - se dió cuenta que tal vez estaba hablando de mas. - ¡Lo siento! En verdad soné muy entrometido. Solo me preocupé.
Todoroki miró con tristeza a Midoriya y éste último lo notó enseguida. Sintió como se estremecía su cuerpo al ver esos ojos de diferente color. ¿Qué estaba pasando?
— Eh... ¿hay algo que quieras decirme, Todoroki?
— ¿Algo, dices...? — desvió la mirada — Tal vez otro día. Hay algo que debo hacer primero pero, — recordó que Kirishima tenía la intención de hablar con él tras "el incidente" — pero te prometo que voy a decírtelo, Midoriya.
Al chico de cabellos verdes le resultó la conversación mas extraña a incómoda que había tenido en la vida. Hablar con Bakugo ya era casi imposible, pero esto... estaba bien raro. Como claramente no iban a seguir estudiando, le pareció prudente simplemente marcharse y comenzó a juntar sus cosas para meterlas en su bolso.
En ese mismo momento, sin darse cuenta por lo rápido que fué, pudo sentir una caliente respiración cerca. Todoroki se había inclinado hacia su rostro, pero no era solo su cara, sino que había apoyado una mano en el pequeño kotatsu parainclinarse aún más, como si quisiera... ¿acorralarlo?
— Midoriya... gracias por preocuparte. — al pronunciar estas palabras solo volvió a sentarse como si nada en su lugar.
— P-p-por... nada. — ¡¿Por qué Todoroki se le habia puesto tan cerca?! Podría jurar que por unos segundos sintió sus pestañas rozar las suyas. Tomó todas sus cosas super rápido y se levantó muy de golpe. — ¡BUENO, YA ME VOY! — dijo nerviosamente — ¡E-e-espero que te mejores para mañana, Todoroki! ¡Adiós!
Al decir esto, sólo dio un portazo sin pensar y salió corriendo de la habitación. Salió tan rápido que ni siquiera se dio cuenta cómo diablos llegó a la suya. Tras cerrar a sus espaldas la puerta de entrada, trató de recuperar el aliento. ¿Qué había sido eso? Fue al lavabo para mojarse la cara y de casualidad se miró al espejo. ¿Estaba sonrojado?
Se apretó la remera en la parte de su pecho y se encogió en el piso. ¿Estaba confundido? Todoroki tenía una expresión que él jamás había visto.
Hizo silencio mental unos segundos. Miró su celular.
— Kacchan ya debe estar dormido... debería hacer lo mismo.
Decidió no pensar más y con el móvil en la mano se acurrucó entre sus sábanas.
Midoriya había salido corriendo nerviosamente de la habitación. Él no quería asustarlo, pero se percató que había provocado en él una reacción que no había visto antes. Salió de allí nervioso y sonrojado.
Le pareció ver un rayo de esperanza en lo que de un momento a otro había decidido a hacer.
Pero primero debía tener esa charla con la otra persona involucrada en todo esto... esperaría. Limpió todo y una vez que el tatami estuvo despejado, abrió su futón para dormir.
Sonó una molesta alarma bien temprano. Se estiró en la cama y rozó con la mano su móvil. Lo tomó para revisarlo y esbozó una sonrisa de lado tras leerlo.
— "Buenos días (。 ﹏ 。)" — decía tiernamente el mensaje.
— Pff... ¿qué demonios es esa cara? — rió burlonamente pero feliz. — "Buenos días. Tenemos algo pendiente hoy a la noche." — escribió en respuesta.
Midoriya al recibir este mensaje se levantó de la cama como si le hubieran clavado algo. Tenía sonrojadas hasta las orejas, pero aun así sonreía. En verdad le gustaba Bakugo. Estaba muy feliz porque sus sentimientos habían sido correspondidos.
— Aunque estamos yendo un poco... ¿rápido? — al decir esa última palabra recordó lo que en ese encuentro le dijo. "No voy a obligarte a hacer nada que no quieras... pero si no me dices que pare no pienso parar". Midoriya se sintió seguro y acorralado al mismo tiempo. — Uwaaa no tengo con quién hablar de estooooo — dijo lavándose el rostro. Al hacer eso recordó lo que había sentido luego de ver a Todoroki la noche anterior, pero se incomodó y sacudió su cabeza hacia los lados para olvidar.
Nuevamente miró su teléfono.
—Uwaaa ¡me distraje! — se cambió en unos segundos y tomó su mochila. — ¡Debo salir!
La clase pasó sin pena ni gloria. Aunque a algunos les pareció eterno, fue bastante rápido luego de las prácticas físicas. Parecía a propósito que todo el entrenamiento físico lo hacían antes del fin de semana.
Kirishima estaba super atento a los movimientos de Midoriya. Como era de esperarse, estaba con su "squad" de siempre: Iida, Uraraka y Todoroki. Siempre estaban los cuatro juntos. Eran un grupo que a todo el resto les parecía extraño. Por suerte pudieron prever el día en base a estos comportamientos.
— ¿Qué miras tanto, cabeza de pincho? — le gritaron cerca.
— Aaah jaja, ¡Bakugo! Nada, yo solo... pensaba que son realmente raros — dijo Kirishima mirando al grupo desde lejos.
— Tsk. Nerds. — chistó Bakugo mirándolos. Realmente hacía un perfecto papel fingiendo que no le importaba para nada el chico de cabello verde. Era hasta casi convincente que le molestaba, incluso. Pero sus amigos ya sabían la verdad...
— ¡Oigan, ya terminó la semana! — dijo Ashido muy feliz. — Deberíamos ir a algún lado, ¿qué les parece? Bakugo, podemos ir a ese lugar de comida picante, ¿no?
— Muéranse, puedo ir solo. — eso en el idioma de Bakugo significaba que sí.
— ¡Genial, nos vemos a las 20hs! — saludó la chica rosa mientras se iba con Kaminari y Sero.
Kirishima siguió a Bakugo, después de todo vivían en el mismo pasillo. Trató de actuar lo más normal posible, ya tendría tiempo para melodramas una vez que hablara con Todoroki.
— ¿No es genial? Al fin iremos al lugar que querías a comer esa comida picante que tanto te gusta.
— Tsk. Olvidé que esta noche tengo algo que hacer ... — chistó recordando que tenía que enseñarle un par de cosas aun a su nuevo novio.
Kirishima abrió los ojos como platos, pero enseguida fue interrumpido por su amigo.
— Oye. — le dijo al pelirojo para traerlo de vuelta a la tierra — Anoche... ¿no oíste nada raro en el pasillo?
— Eeeh... ¿raro? — esa pregunta realmente lo comprometía, no solía mentirle a Bakugo por nada del mundo. — ¿raro? Eh... jeje... no lo sé.
— ¡NO ES TAN DIFICIL! ¿SI O NO?
— Yaaa, no te enfades Bakugo, pero lo único que escuché fueron tus ronquidos — había pasado en verdad, así que no le costó nada decirlo — Fue muy chistoso, pero no quería mencionarlo — dijo lanzando una pequeña risa muy franca.
— ¡¿EEEH?! — nunca roncaba, no lo podía creer y se enojó tanto que olvidó completamente lo que le estaba preguntando al pelirrojo.
— Jaja... ya, olvídalo. Vamos a prepararnos para salir. Cenaremos temprano, seguro puedes... hacer eso que tienes planeado mas tarde, ¿verdad? - Kirishima intentó acorralar de nervios a Bakugo.
— Mmm... si. La verdad es que mas tarde me resulta mejor. — El pelirrojo no se esperaba esa respuesta. En verdad no había forma de hacer que desistiera con nerviosismo. Tenía un temple de acero y era de esperarse con el carácter que tenía. Realmente muy masculino.
— Yaaa, ¿no me vas a contar? — lo miró actuando como siempre — ¿eso que tienes que hacer, es un secreto?
Bakugo pensó por un segundo antes de responder.
— Por ahora es un secreto. Ya te lo diré. Primero tengo que consultarlo.
Kirishima sabía que Bakugo era un joven hombre de pocas palabras. La mayor parte del tiempo se la pasaba gritando y maldiciendo, pero cuando hablaba con seriedad él lo respetaba, por lo cual ya no le iba a preguntar sobre el asunto. Era mejor hablar de trivialidades.
— Voy a ponerme mis nuevas crocs esta noche.
— NO TE ATREVAS, MALDITO.
En un moderno restaurante con letras coreanas en la entrada, Sero, Ashido y Kaminari esperaban a que sus dos amigos faltantes aparecieran. Al verlos entrar Mina se paró por un momento y les indicó con el brazo donde estaban.
Se sentaron, cenaron como siempre hacían una vez por mes. La comida de Bakugo era Onnuriye Donkatsu y la comía como si nada. Kaminari quiso demostrar que él también podía y casi termina desmayado. Ashido pidió un delicioso Jajangmyeon y Sero ordenó Bulgogi .
— Tu comida era muy picante, Bakugoooo — se quejó el rubio.
— ¡Ja! Yo esperaba que fuera bastante mas picante. Eres blando, Kaminari. — se mofó de su amigo. — La comida japonesa picante es mejor.
— A mi me gustó, pero no era picante mi plato. — agregó Sero.
Kirishima observaba callado pero sonriendo lo lindo que era su grupo de amigos. Tal vez tragarse sus sentimientos había sido mejor después de todo. Ahora sólo quedaba aclarar un par de cosas con Todoroki y el asunto estaría terminado. Bakugo parecía querer contarles en cualquier momento que se encontraba de manera oficial en una relación con su amigo de la infancia y era más que lógico... después de todo ellos eran sus amigos.
Disfrutó de la caminata con el grupo y luego vió que Bakugo se separaba camino a su habitación.
— Oye, Kirishima, ¿no vienes? — le dijo al ver que no lo seguía, como sus habitaciones estaban una al lado de la otra era de suponer que irían para el mismo lado.
— Yo también tengo algo que hacer ahora. — aclaró rápidamente — Quería pedirle unos comics a Kaminari, así que voy para su habitación. Seguramente pase la noche allí, quiero aprovechar que mañana no hay clases.
— Tsk. Luego te vas quejando de que duermes toda la tarde. — Bakugo le respondió normalmente — ¡Yo no te voy a despertar, cabeza de pincho!
Al darse la vuelta, Bakugo ya estaba sacando su teléfono del bolsillo. A Kirishima le dolió muchísimo esto, porque sabía que eso significaba solo una cosa: iba a ver a Midoriya.
A pesar de ver esa escena, él ya le había enviado un texto a Todoroki para encontrarse con él fuera de los dormitorios. Sus amigos lo acompañarían. No estaba solo en esto y quería demostrarle a Todoroki que él tampoco debía sentirse sólo, por lo cual salió en seguida a su encuentro.
El chico de cabellos blancos y rojos esperaba con una campera abultada color azul oscuro en la puerta de los dormitorios. Le pareció raro ver a Ashido, Sero y Kaminari llegar junto a Kirishima. Luego de analizarlo por unos segundos entendió que era lógico que estuvieran todos allí. Bakugo tenía un carácter del demonio, pero en la privacidad era adorable. Naturalmente tendría muchos amigos que se preocuparían por él. Como Kirishima vivía pegado a él, éste era solo el "efecto colateral": tener a todo el grupo presente cuando a uno le sucedía algo.
— Debo ser sincero, siento algo de envidia de que tengas tantos amigos. — dijo Todoroki sin expresión alguna.
— Vamos a otro lado a hablar. — sugirió Sero — cerca hay un parque y no hay policías cerca. — Aclaró esto refiriéndose a que la policía podía correrlos al ver que era menores y estaban sin adultos a altas horas de la noche.
El parque estaba cerca, Ashido y Kaminari se acomodaron en unos columpios. Sero se colocó contra el caño que los sostenía y Kirishima se sentó en el piso, cerca de Todoroki que curiosamente eligió para sentarse un caballito de parque.
— ¿De qué querían hablar?
— ¿Cómo DE QUE? — se sorprendió Kaminari.
— Kirishima ya nos contó todo, no hace falta ocultarlo. — trató Ashido de hacer entrar en confianza a un distante Todoroki — Solo queríamos hacerte saber que no tienes por qué pasar esto solo.
— O sea que me van a ayudar.
— Si hablar te es de ayuda... — dijo Sero de manera extraña. Le pareció que Todoroki iba a decir algo raro en cualquier momento.
Se hizo un silencio extraño. Todos en el grupo se miraron entre sí, menos el chico subido al caballito, que nada serio parecía subido a eso, pero tenía mucha determinación en lo que estaba por decir.
— Ayúdenme a separarlo. — sentenció sin titubear.
— ¡¿QUÉ!? — les tomó a todos menos de un segundo exclamar.
— Explícate por favor, Todoroki y más de vale que no sea lo que estoy pensando, porque estamos hablando de nuestros amigos. — Amenazó Kaminari sin ocultar su enfado.
— Quiero separarlos. Estoy enamorado de Midoriya, ustedes los saben y Kirishima siente lo mismo por Bakugo. Ayúdenme a separarlos.
— De ninguna manera. — dijo Sero extendiendo sus manos con preocupación — Todoroki, pensé que serías mucho mas sensato respecto a esto.
— Puede que no me guste, pero yo quiero la felicidad de Bakugo. — dijo seriamente Kirishima —No me importa si no es conmigo.
— Nosotros decidimos que apoyaríamos y respetaríamos la decisión de nuestros amigos. Los queremos y no vamos a cambiar de opinión. — dijo Ashido apoyando la explicación de los demás.
— ¿Y no quieren a Kirishima?
— ... ¿qué? — exclamaron todos, el pelirrojo incluído.
— Que si quieren a Kirishima. ¿No quieren su felicidad también? ¿No ven que está sufriendo? — las palabras de Todoroki herían a esos tres — Ustedes conocen a Bakugo mejor que nadie. Saben que lo que lo une a Midoriya es solo el pasado y nada más. Sé que los sentimientos de Midoriya son reales, pero sospecho que son pura admiración y nostalgia mas que amor. Y podría jurar que Bakugo solo quiere monopolizar a Midoriya para satisfacer sus inseguridades.
— Oye, ten cuidado. — advirtió seriamente Kirishima.
— Lo podría repetir cientos de veces. Yo estoy enamorado y tú también. También merecemos ser felices y eso lo aprendí de Midoriya. — Todoroki recordó cuando el chico de pelo verde le dio ánimos para utilizar su lado de fuego. — Yo voy a ser feliz a su lado. Si no me quiere ayudar, me da igual. Yo voy a separarlos.
Intentaron convencer a Todoroki alrededor de cuarenta minutos más, pero no hubo caso. Él estaba decidido. Regresaron todos juntos, pero el joven bicolor caminaba mucho mas adelante que ellos.
El poco tiempo que les tomó caminar del parque a los dormitorios fue suficiente para que todos los demás se pusieran a pensar en aquellas fuertes palabras. ¿Estaba bien lo que habían decidido? ¿Bakugo realmente amaba a Midoriya? Realmente no lo aparentaba. De hecho, su relación parecía un constante bullying, en parte porque Midoriya lo permitía pero Bakugo era realmente tremendo.
Cuando les tocó separarse para ir cada uno a su cuarto, Todoroki se volteó hacia el grupo.
— Son buenas personas, todos ustedes... yo no sé si lo soy. Pero sé que lo que siento es real. Prometo que no voy a lastimar a nadie, si eso pasara, yo... desistiré. — al terminar esa frase dio la vuelta y se fue.
Nadie iba a intentar detenerlo. Tal vez no estaban de acuerdo, pero la vida era muy corta como para no intentar alcanzar lo que uno quiere. Eso como futuros héroes lo sabían muy bien.
Kirishima fue camino a su habitación y antes de entrar se paró unos segundos ante la puerta de Bakugo. ¿Había finalmente sucedido?
Apretó los puños y entró a su habitación.
