[...] Kirishima había ido camino a su habitación luego de la charla con Todoroki. Antes de entrar a su habitación se paró frente a la puerta de su vecino y se preguntó a sí mismo si en verdad había sucedido "eso" entre Bakugo y Midoriya.
Apretó los puños y entró a su habitación sacudiendo la cabeza hacia los lados, como si eso fuese a hacerlo olvidar.
— Está loco. — balbuceó al pensar en las palabras de Torodoki.
"Ayúdenme a separarlos". Era una frase muy dura. En verdad le importaba la felicidad de Bakugo, así es que sintió que no podría hacer tal cosa.
— ¡AAAAAH! ¡DIOS! Solo voy a dormir. Basta. No voy a pensar más, solo voy a dormir. — ni siquiera apagó las luces y ya se tapó sin mucho esfuerzo con lo primero que encontró sobre la cama.
Al voltearse se topó con la pared y se acercó recordando que la cama de su amor estaba pegada allí. Solo concreto los separaba, pero estaban tan cerca...
Apretó los ojos y de alguna manera logró dormir.
El chico pelirrojo se despertó de golpe, como si se levantara tarde para clases, pero era fin de semana y luego de unos segundos se percató y se sintió un idiota.
— AAAAH... —suspiró exageradamente — ODIO, ODIO este sentimiento. Lo odio. Tengo que olvidarlo. Ya está con alguien mas. Mírate, te dormiste con las luces prendidas, con la misma ropa, eres un ridículo, Eijiro — tenía la costumbre de regañarse a sí mismo en voz alta como un loco.
Su regaño se vió interrumpido por el ruido de la puerta contigua. ¿Era Bakugo saliendo?
— Que toque mi puerta, que toque mi puerta... — dijo rogando en voz baja.
— Debo irme... m-me... me gustó pasar la noche contigo, Kacchan... — se oyó una voz débil y tímida. — B-bueno... nos vem- — la frase que se oía de pronto fue interrumpida. — ¡Kacchan! ¡Podrían vernos!
— Tranquilo, a estas horas ninguno se levanta un fin de semana, te lo aseguro. — Bakugo decía esto tomando por las nalgas a su amante — Ya, vete antes que sea tarde y ya no te deje ir.
Se oyeron unos apresurados pasitos, claramente era Midoriya yéndose. Seguido se escuchó la puerta de Bakugo cerrarse suavemente.
Silencio...
— PERO QUÉ DEMONIOS — el pelirrojo corrió al baño para gritar esta frase sin ser escuchado por su vecino. — ¿QUÉ TIENE ESTE MALDITO PISO QUE SE OYE TODO? ¿ES OTRA DIMENSIÓN O QUÉ?
Estaba tan enfadado mientras tomaba su móvil y enviaba mensajes a sus amigos para verlos. Claro que ninguno le respondía. Tras impacientarse miró la hora. ¡¿08:30am?!
— Ya, es bien temprano... — pensó en sus amigos y no molestarlos, pero... — AGUARDEN, ESTOY SUFRIENDO, VOY A GOLPEAR SUS PUERTAS HASTA LA MUERTE.
Tomó el mismo abrigo que había usado la noche anterior y fue corriendo a tocar enérgicamente la puerta de Kaminari.
Tocó unas seis veces como loco y un rubio malhumorado finalmente abrió con cara de asesino.
— ¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA, ESTAS LOCO?! — le gritó a su amigo al abrir.
— ¡ESTOY SUFRIENDO Y TE NECESITO! ¿ESTÁ MAL?
— ¡¿AAAAH?! — Kaminari apenas podía abrir los ojos, pero ya vió a su amigo al borde del llanto y lo dejó pasar. — Ooooh, ¿tú también? — dijo al ver que detrás de Kirishima aparecía Sero con el móvil en la mano — Ya, no me expliques nada, me vale verga. Entra de una vez.
Kaminari cerró la puerta una vez todos en su habitación y vio al pelirrojo de su amigo desplomarse de cara en su cama, como si nada importara ya. Sollozó un poco, apretó las sábanas mientras los otros lo observaban sin decir una palabra. Cuando finalmente se incorporó, únicamente para permanecer sentado, ya estaba llorando a mares.
— Yo... no puedo, chicos.
— Uf... ¿qué es exactamente lo que no puedes? — dijo el rubio de mala gana.
— No lo hagas. — advirtió Sero anticipando que entendía todo.
— Yo quiero ser felíz — dijo Kirishima entre lágrimas — ¿no puedo?
— Esperen, ¿qué? — Kaminari estaba demasiado confundido, aún no se había despertado muy bien. ¿Qué hora era?
— Claro que puedes ser felíz, pero no necesitas a nadie para serlo — explicó muy maduro el chico de cabello negro — entiende que nada bueno puede salir del planteo de Todoroki.
— Esperan, creo que comienzo a entender... ¡Ey, no! ¿Estás loco? Vas a meternos a todos en tremendo problema. Quieres separarlos como el loco mitad y mitad dijo, ¿no es así? — Kaminari lucía tonto pero sólo era un poco lento en la mañana.
— ¡Quiero que me ayuden!
— ¡NO! — Sero se enfandó.
— Con permiso... — Ashido abrió despacio la puerta de la habitación, aún con el cabello algo alborotado de haberse levantado recién — ¿qué sucede, de qué querías hablar Kirishima? Eh. ¿Nunca te quitaste la ropa de ayer? — dijo al ver a su desaliñado amigo.
— Kirishima quiere que lo ayudemos a separar a Bakugo y Midoriya. — explicó a su amiga Kaminari.
— ¡OOOH! ¿En verdad quieres hacer eso? — exclamó muy preocupada sentándose cerca de Kirishima y tomándolo del brazo. — Pero tiene que haber pasado algo, cuéntanos... porque ayer estabas convencido que lo correcto era dejar a nuestro amigo ser feliz con quién escogió. ¿Qué cambió hoy?
— Los escuché despedirse esta mañana. — al decir esto sus amigos abrieron los ojos sorprendidos — Esta mañana ya eran toda una pareja. Pasaron la noche juntos, se besaron en mi maldito pasillo, todos acaramelados y AGGGH ¡CON UN DEMONIO! Ya no puedo más con estos sentimientos. ¡No puedo! ¡No quiero!
Sus tres amigos miraron hacia el suelo. Todos al mismo tiempo se plantearon los sentimientos de Kirishima tratando de ponerse en su lugar. Dolía incluso siendo sentimientos ajenos, dolía ver a su amigo llorando y diciendo que quería ser feliz desconsoladamente.
Levantaron la mirada para mirarse entre sí. Al mirar al pelirrojo la imagen les resultó devastadora: tenía la misma ropa que la noche anterior, toda arrugada y con olor a comida; su rostro estaba todo sucio de lágrimas, sus ojos rojos de llorar y de tanto apretar de angustia la vista.
Comprendieron que debían comprometerse.
— Ya, deja de llorar por favor — dijo Sero con una mano en la nuca — en verdad nos vas a deber una grande, Kirishima.
Al ver la aprobación de sus amigos Kirishima sonrió tristemente.
— ¡Ya deja de llorar! Te acaba de decir que vamos ayudarte — protestó el rubio aún con mal humor — y explícame una maldita cosa, ¿cómo demonios escuchas todo en la habitación de Bakugo? ¿Acaso es una maldita dimensión desconocida?
— PUES TU DIME, YO YA ESTOY CANSADO.
Ashido y Sero rieron ante esa conversación y terminaron por contagiarles la risa a los otros dos.
— Gracias, chicos... — dijo con pena — Y siento mucho en verdad involucrarlos en esto, pero es que siento que no voy a poder solo con mi actual estado emocional.
— No te disculpes, vamos a apañarte y darte de comer muchas cosas dulces — Ashido quería malcriar a su amigo — pero lo importante ahora es idear un plan.
— Podríamos ver cómo actúa Todoroki al respecto — Sero les recordó — después de todo, él fue muy claro con su pretensión. No creo que vaya a perder tiempo, comenzará hoy mismo a intentar separar a Bakugo y Midoriya...
— Chicos, sólo quiero decirles que no pienso usar trucos sucios en esto. No me importa de qué forma decida Todoroki hacer esto. — Kirishima explicó su postura — Yo no tengo pensado hablar mal de Midoriya o crear falsos rumores para provocar caos en la pareja. Quiero ganarme a Bakugo justamente.
— Es decir... ¿quieres enamorarlo? — dijo Ashido pícaramente.
— Exacto.
— No tengo ni un solo amigo normal — balbuceó Kaminari.
— Bueno, bueno, lo que dice Kirishima es justo, así que no debería ser difícil enamorar a ese histérico. Digo, lo conoces mejor que nadie. — lo animó Sero.
— No lo sé si lo conozco tanto... no como Midoriya, que lo conoce desde pequeños. — se lamentó.
— ¡Oye, no te desanimes! — exclamó Ashido queriendo levantar esperanzas — Recuerda que cambiamos muchísimo todo este tiempo. Te aseguro que, actualmente, tú eres el más cercano a Bakugo. ¿Recuerdas? Midoriya mismo lo dijo cuando fueron a rescatarlo, eres al único que ve como su igual.
— Es cierto, debes aprovechar la relación que tienes con él. — Sero se llevó la mano al mentón, pensativo — Pero... ¿cómo enamorarlo? No es una chica...
— Eso no importa. — Ashido se preparaba para explicar — No importa que no sea una chica, trátalo como a una chica.
— ¿A qué te refieres con eso, Mina? No entiendo, no creo saber cómo tratar chicas. — pensó Kirishima.
— OOOOH, espera, sé a lo que se refiere. Como en un manga shojo, ¿verdad? — pensó Kaminari en voz alta sin reparo de las caras extrañas con las que sus amigos lo observaban — Es decir, hay que generar situaciones que disfrute y luego miradas y actitudes que lo acorralen, ¿no? Y bueno, también miradas seductoras, aproximaciones peligrosas, contacto físico, salidas de pareja y... — Kaminari paró de hablar de golpe al ver las caras conteniendo la risa de los otros. — ¿ALGUN PROBLEMA? SI, ME GUSTA EL SHOJO.
Ninguno pudo evitar reírse.
— Fue demasiado bueno esto, no me lo voy a olvidar jaja — Sero secaba sus lágrimas de risa.
— Jajaja... ay... bueno, sí, exactamente a ESO me refería. Sería bueno que tomes alguno de los mangas de Kaminari, Kirishima. De esa forma puedes sacar algunas ideas — mientras decía esto, Ashido tomaba unos mangas que estaban en el suelo junto a la cama y los ojeaba — es una buena fuente de referencia, algunos son muy irreales pero románticos. Y lo más importante es que la forma de acorralar a Bakugo es exactamente ésta. — extendió en su mano el pequeño libro hacia el pelirrojo, que lo tomó aun riendo.
— No son irreales. — protestó el rubio — Son geniales.
— Bueno, el plan está listo. — dijo Sero — Ahora sólo deberíamos hablar con Todoroki y decirle que aceptamos su juego siempre que lo haga limpiamente.
— No puedo creer que me van a ayudar en esto. Gracias, chicos, son los mejores.
— ¿Para qué son los amigos? — dijo la chica rosa colgándose del cuello de Kirishima entre risas.
El chico de cabello bicolor oyó unos pasitos rápidos. Claramente era Midoriya regresando de la habitación de Bakugo. Salió de la habitación con prisa, pretendiendo salir a correr, con el fin de interceptar a su amor.
— ¡T-todoroki! — exclamó sorprendido y nervioso. — ¿Qué haces tan temprano?
— Voy a correr, ¿y tu, Midoriya? — movió la cabeza al costado del otro, observándolo detenidamente para ponerlo aún mas nervioso — ¿y ese bolso?
Midoriya se sintió acorralado. Tenía en la mano el bolso que había llevado para dormir con Bakugo y no sabía qué decir. La verdad es que si hubiese dicho exactamente eso habría sonado demasiado extraño: Bakugo lo trataba violentamente en público. ¿Quién iba a creer que eran AMIGOS de pijamada?
— E-eh... esto... eeeh... — en verdad no sabía qué decir y su cara había comenzado a sudar un poco.
— Midoriya... — Todoroki volvió a acercársele como la vez pasada al rostro de manera muy peligrosa — Suena a que ocultas algo... espero que no olvides que yo... — se acercó aun más, rozando sus narices — soy tu amigo, tu confidente.
Al decir esto, tomó distancia nuevamente. Midoriya tragó saliva.
— Bueno, me voy. Creo que me sentía mal porque no estaba haciendo suficiente ejercicio. ¡Nos vemos después!
Al ver que Todoroki se alejaba trotando pensó que sentiría alivio, pero el chico de ojos verdes aún estaba tieso como una estatua. Cuando ya no oyó los pasos de su amigo, corrió a su habitación como si lo persiguieran.
Por alguna razón, toda la situación le había quitado el aliento. Fue al lavabo para refrescarse y en el espejo divisó nuevamente su rostro todo sonrojado.
— ... ¿PERO QUÉ ME PASA? — recordó las dos veces que fue acorralado por la misma persona. — Debo olvidar esto. Debo olvidarlo ya.
Al ir a la sala abrió su bolso que estaba en el suelo para ordenar sus cosas y vio un bulto negro dentro.
— ¿Y esto...? — dijo extendiéndolo, para descubrir que era una sudadera de su novio — Esto... es de Kacchan, debo haberlo tomado por equivocación. Voy a enviarle un texto para avisarle. — tomó su móvil y se sentó apoyando el mentón en sus rodillas, con la sudadera en las manos.
Estaba escribiendo y sintió el perfume en la ropa de su amante. Se sonrojó y lo abrazó tiernamente, olvidando por completo lo que antes lo confundía.
Todoroki sonrió airoso cuando dejó a sus espaldas a un petrificado chico de ojos verdes con el rostro todo sonrojado por su aproximación.
— ¿Qué hago ahora? En verdad no tenía ganas de correr, es tan temprano. ¡Qué flojera! — tras decir esto sintió unas risas. Se oían lejos pero eran claras por el silencio a esa hora de la mañana.
Siguió curiosamente el sonido y fue a parar a la puerta de Kaminari. Sin saber bien el motivo, tocó despacio la puerta.
El chico rubio dueño de la habitación le abrió y tras él pudo divisar al resto del conocido "Bakusquad".
— Hablando de Roma... — dijo Kaminari apenas lo vio — Pasa, vienes en un buen momento.
Todoroki pasó, saludo a todos tímidamente y se sentó. Vio los ojos llorosos de Kirishima y supuso que algo había cambiado desde la noche anterior.
— Hablemos. — dijo el pelirrojo mirándolo seriamente.
— Bien.
