Habían hablado sobre "el plan" toda la mañana y finalmente se quedaron todos dormidos en la habitación de Kaminari, desparramados de cualquier manera.

Sero trató de acomodarse pero tenía a la chica rosa dormida, pecho con pecho, y casi no podía respirar.

ー Mina, me estás... matando ugh...

Ashido se levantó de golpe ー ¿Eh? ¿Qué? ー dijo con un hilo de saliva en la boca, secándose con el puño.

Todoroki se levantó mirando para todos lados, como si hubiese olvidado que durmió allí. Siempre lo ponía incómodo dormir sin su tatami pero con ellos durmió como un bebé.

Los tres rieron bajito cuando vieron a Kirishima y a Kaminari durmiendo aún, con una pila de mangas shojo encima.

ー Vaya... sí que se lo tomaron en serio jaja ー rió Sero.

ー Por supuesto. No perdamos tiempo, vamos a despertarlos y pongamos en marcha el plan. ー dijo muy decidido el bicolor mientras Ashido se agachaba a despertar a sus amigos.


El sol aún no bajaba, pero ya eran las 15:00hs.

Al ser fin de semana no tenían la obligación de comer en el buffet de la academia, pero, como siempre, debían informar por seguridad a los lugares de ocio que querían asistir y preferentemente ir en grupos.

El joven de ojos verdes salió rápidamente de la oficina de profesores tras informarle a Aizawa que saldría con Bakugo.

ー ¿Con Bakugo?

ー Sí — asintió como si sonara lo más normal el ojiverde — Con Kacchan.

ー ¿Con el mismo compañero que se partieron la madre, con ese quieres pasar tu fin de semana? ー interrogó incrédulamente Aizawa.

ー ... ya maduramos, sensei.

Aizawa se puso la mano en la nuca unos segundos, pero firmó el permiso y lo dejó ir.

Una vez que estuvo lejos de allí, Midoriya se detuvo un momento a retomar aliento.

ー Eso no fue nada fácil. ー suspiró ー Debo apresurarme, Kacchan odia esperar.

Dirigió su paso camino a la habitación de su novio, pasó por la habitación de Kaminari y le pareció oír la voz de Todoroki. Eso lo distrajo un poco, pero siguió hasta la habitación de Bakugo y tocó la puerta una sola vez, ya que enseguida el otro le abrió.

— E-eso fue rápido. — se sonrojó — ¿Acaso esperaste mucho?

— Ja, ya quisieras — rió Bakugo ante el comentario — ya vámonos, no quisiera cruzarme a nadie.

En ese momento a Midoriya le molestó un poco el comentario de su novio. Ya sabía que no le dirían a nadie por el momento, pero... iban a estar en la academia unos tres años, ¿acaso pensaba ocultarlo todo ese tiempo? O... ¿o siempre?

Hizo una triste mirada que el explosivo no notó al no estar mirándolo, pero decidió no darle importancia tras una caricia que Bakugo le propinó en el cabello antes de salir.

— Oye, ¿y qué tiene de grandioso este lugar al que vamos? — examinó Bakugo.

— Vamos a un parque que es hermoso y tranquilo, pero al estar alejado de los negocios no va realmente mucha gente, por lo que estoy casi seguro que estaremos tranquilos.

— Y solos. Bien pensado, Deku.

Tomaron el transporte público y fueron saludados por varios adolescentes que los habían visto por televisión en el torneo. Bakugo era muy popular con las mujeres a pesar de su horrendo carácter para responderles a sus fans.

Al combinar con otra línea ya comenzaron a pasar desapercibidos. Sin embargo, Bakugo sentía una leve incomodidad que lo tenía inquieto. Esto provocaba que mirara sospechosamente hacia todos lados. Al ver esto, Midoriya malinterpretó su accionar y comenzó a enfadarse.

— ¿A ver, cuál es el problema? — cuestionó con notorio enfado.

— ¿AH? — Bakugo notó el enfado de su novio y comenzó por enfadarse él también aunque desconocía el motivo — ¿Por qué crees que me puedes hablar así y a qué demonios te refieres?

— Ya entiendo, no quieres que nos vean juntos, perfecto, pero ¿no podrías ser menos hiriente? — sus ojos sollozaron un poco — ¿Acaso te avergonzaría TANTO que te vieran conmigo como pareja?

— Deku, ¿de qué demonios hablas?

— Ya, suficiente. No me expliques nada.

— ¡¿AAAAAH?! — exclamó con la cabeza totalmente perdida al no comprender la situación y el enojo de su novio.

Al no saber hablar, porque sí, Bakugo no sabe dialogar, simplemente calló. Se hizo un silencio muy triste entre ellos hasta que llegaron a su parada. Midoriya salió primero por la puerta y al poner el primer pie fuera del tren, sintió cómo era tomado por la mano de manera cálida y segura.

Volteó sorprendido a ver a Bakugo, quien tenía un leve sonrojo en sus mejillas y lo miraba con certeza.

— Oye, a mi no me avergüenzas, me vale verga lo que los demás piensen. — dicho esto siguieron caminando.

Pasaron uno a dos minutos de silencio nuevamente, pero era un silencio cómodo. Llegaron al lugar donde tenían planeado estar a solas. Era un hermoso parque verde, no se divisaba nadie en él y la vista del sol al atardecer iba a ser hermosa seguramente. Escogieron un lugar y comenzaron a extender una manta de picnic que habían llevado para echarse.

— ¿Por qué mirabas a todos lados?

— No lo sé — explicó Bakugo — tuve un extraño sentimiento de incomodidad. Pero eso ya no importa... — se acercó despacio al rostro del chico de ojos verdes que tenía sentado junto a él.

Midoriya estuvo a punto de cerrar los ojos para recibir ese esperado beso, pero a lo lejos divisó a alguien familiar...

— ¿Todoroki? — dijo soprendido.

Bakugo se exaltó y abrío los ojos increíblemente enojado al oír nombrar a ese imbécil.

— Deku, quieres que te bese ¿o que te arranque la piel? — hizo la mano en forma de puño y gruñó — ¿Por qué nombras a ese imbécil en un momento como este?

— No estoy jugando, veo a Todoroki — dijo estirando el cuello a un costado — y también... ¿Ashido? ¿Sero? ¡OH, TAMBIEN KAMINARI Y KIRISHIMA!

— PERO DE QUÉ DEMON - — Bakugo volteó hacia donde miraba Midoriya bruscamente y divisó a todo su grupo, efectivamente junto con el bastardo mitad y mitad.

No tan lejos, Ashido pareció percatarse de la presencia de sus compañeros y comenzó a agitar el brazo en forma de saludo a medida que se acercaba a ellos.

Bakugo y Midoriya querían morir.

— OOOH, ¡CHICOS! — gritó la chica rosa al llegar donde se encontraban — ¡qué coincidencia encontrarnos aquí! — detrás de ella terminaron de llegar al lugar el resto.

Bakugo no pudo evitar mirarlos fulminantemente y todos ellos se percataron, pero no titubearon en ningún momento y continuaron con su teatro.

— Nos podrían haber avisado que vendrían a este lugar — dijo Kaminari sentándose cerca de Midoriya — tenemos obento, podemos compartirlo todos juntos. — finalizó sonriente para acorralar al muchacho.

Midoriya miró a Bakugo a los ojos y comprendió que no tenían salida.

— C-claro, ¡comamos todos juntos! S-será genial, ¿verdad, Kacchan? — dijo buscando complicidad con su amante.

— Tsk. Espero que hayan traído algo mejor que lo que Deku prepara. — con este comentario cualquiera que no supiera la verdad habría creído que todo era normal entre aquellos dos.

Por supuesto que el bakusquad y Todoroki les seguirían el juego, PERO ellos también tenían reglas para agregar...

Kirishima aprovechó la tensión del momento y se sentó con suma confianza al lado de Bakugo. Kaminari había hecho bien despistando a todos al lado de Midoriya, ya que Todoroki se sentó junto al rubio para estar bien cerca de su enamorado, pero siendo cauteloso.

La tarde pasó normalmente entre risas y gruñidos típicos de la actitud del cenizo. Poco después de compartir la comida, Mina sacó algo del bolso y se paró.

— Traje balón, así que vayamos a movernos un poco — dijo animada.

Se habían asegurado de colocar toda la comida pesada cerca de Bakugo. Para garantizar que se la comiera toda, Kirishima consiguió el picante japonés que tanto le gustaba y esto dio óptimos resultados porque en verdad no dejó nada.

— ¡Muérete, no puedo moverme, apenas terminamos de comer! — le gritó Bakugo disgustado.

— Yo también paso, comí demasiado. — dijo Kirishima tocando su estómago.

— ¿Los demás juegan? — miró Ashido y todos asintieron — Midoriya, tu también ¿verdad? — la chica tenía una sonrisa de oreja a oreja muy convincente.

— ¡Claro! — el chico de ojos verdes se había sentido animado por la simpatía de la chica.

Todos ellos se alejaron bastante para que el balón no cayera accidentalmente sobre las cosas de picnic, dejando así a Bakugo y al pelirrojo solos.

Se hizo un silencio extraño y el cenizo volteó a fulminar con la mirada a Kirishima.

— DIME LA VERDAD, MALDITA SEA. ¿NOS ESTABAN SIGUIENDO? — el rostro asesino de Bakugo hizo que Kirishima tragara saliva instintivamente.

— Viejo, ¿de qué demonios hablas? — el pelirrojo logró controlar su miedo — ¿por qué habría de seguirlos a ustedes? Además, teníamos nuestros propios planes.

— Nunca me dijeron que vendrían aquí, así es que todo esto me huele muy raro.

— Sólo sería raro si tuvieras algo que ocultar — sentenció Kirishima con una mirada penetrante que estremeció al otro — pero no tienes nada que ocultar, ¿verdad, Bakugo? Digo... solo estás paseando con Midoriya, a quien siempre estás gritándole y bueno, de vez en cuando golpeando.

— MALDITO, TÚ...

— ¿Yo qué, Bakugo? — desafió — ¿Soy tu mejor amigo y me ocultas cosas? ¿O siempre ha sido él tu verdadero mejor amigo?

— ¿AH? — el cenizo entendía cada vez menos — No entiendo una mierda de lo que está pasando, pero si no me explicas todo en este momento voy a matarte de verdad. — miró seriamente a su supuesto amigo — Quiero saber por qué están ustedes aquí y por qué ese maldito mitad y mitad los está acompañando.

— Pues la verdad es que... — Kirishima pausó un momento — la verdad es que Mineta le comentó a Kaminari que aquí venían a trotar muchas mujeres sin sostén y él terminó insistiendo con que quería venir. En el camino nos encontramos a Todoroki, que casualmente estaba trotando y le preguntamos si quería venir porque a ti no te encontramos. Él solo dijo que sí porque pensó que podría trotar un rato.

— No jodas.

— Ya, en serio.

— ¿Y toda esa maldita comida de picnic, qué? ¿Cayó del cielo? — interrogó.

— No, Mina la tenía preparada para hoy a la noche. Como el otro día salimos y no te gustó tanto el picante coreano, Mina hizo comida picante japonesa para compartirla contigo, pero como no estabas en tu habitación y no nos avisaste nada, solo decidió traerla para comer aquí.

La mentira sonaba tremendamente convincente. Aun así Bakugo sabía que había algo extraño.

— Ya... ¿y por qué toda esa escena de celos con Deku? ¿Acaso estás compitiendo con él por mi, o qué? — dijo el cenizo en tono burlón.

— Quién sabe... — este comentario misterioso de Kirishima hizo sonrojar a Bakugo, quien abrió los ojos como sorprendido.

Kirishima se acercó un poco más a su amigo, haciendo que su hombros se rozaran de costado, al estar junto a él. Echó la mirada hacia el cielo y sonrió.

— Sabes, tuve un poco de celos...

— ¿AH? — dijo Bakugo atónito.

— Es que... no, no es tu culpa. También te invitaré a salir, tu y yo solos.

— ¿PERO DE QUÉ HABLAS? — la cabeza de Bakugo estaba a punto de explotar de tanta confusión, pero en ese momento Sero había regresado para beber algo y descansar un momento.

— La comida de Ashido estaba deliciosa, ¿verdad, Bakugo? — dijo mirando a Kirishima de manera cómplice. Todo estaba haciéndose según lo planeado. Sero logró ver el rubor en las mejillas de Bakugo y así supo que el objetivo de ponerlo en situaciones incómodas estaba logrado.

— Estaba buena, debería preparar más, así ya no tengo que ir a esos lugares de porquería a comer — dijo con su mal carácter de siempre. Sero solo rió y siguieron platicando.

A lo lejos, Ashido y Kaminari complotaban entre ellos para lograr su cometido. El rubio lanzó el balón en dirección a Midoriya, pero lo hizo con muchísima fuerza para que saliera de su rango.

— ¡Iré a buscarlo! — Midoriya volteó en dirección a buscar el balón y Todoroki salió tras él.

— Perfecto — rió la rosa mirando a Kaminari — eso fue genial.


El chico de cabello verde se había adentrado en zona de espesas arboledas. No lograba encontrar el balón. ¿Tan fuerte lo había lanzado Kaminari? En seguida sintió una presencia detrás suyo y volteó a ver.

— ¡Todoroki! — se sorprendió — ¿V-viniste a ayudarme?

— ¿No quieres? — dijo en voz seria el bicolor.

— N-no, no, no dije eso. — dijo nerviosamente.

— Entonces sí quieres.

— E-eh... eh...

— Te vas a quedar sin palabras de nuevo, ¿verdad? — esta frase hizo que Midoriya se estremeciera — Pídeme que te ayude.

— Todoroki, yo... — el bicolor se le acercaba cada vez más.

— Pídelo. — acorraló al de ojos verdes nuevamente rozando sus narices.

— A-a-a ¡AYÚDAME! — exclamó bajando la cabeza y apretando los ojos. Como se hizo un silencio los volvió abrir y ya no encontró al muchacho frente a él. — ¿Todoroki?

— Estoy buscando el balón.

Midoriya estaba de los más confundido, no entendía qué pasaba, pero sí había una cosa que sabía bien: su rostro estaba prendido fuego. Sentía el calor.

Continuó revolviendo los arbustos para que la búsqueda del balón lo distrajera de lo que acababa de pasar, pero volvió a sentir muy cerca al bicolor a sus espaldas y se incorporó de golpe, pero sin darse vuelta. Fue entonces cuando el otro lo tomó por detrás y fue envuelto en sus brazos.

— Todoroki, ¿q- qué haces?

— Quedémonos así un momento, Midoriya. — Todoroki se aseguró de manosearlo en las caderas y apoyó bien la espalda de su amado contra su propio pecho — Solo... permanece quieto.

El chico de pelo verde pensó que se iba a desmayar, cuando en ese momento comenzó a sentir una fría brisa que le recorría el cuerpo, casi aliviándolo. Luego de unos momentos, Todoroki lo soltó.

Midoriya se volteó a verlo, confuso.

— Lo siento, no quise incomodarte — explicó Todoroki tocando la frente del chico — Es que te vi el rostro rojo ya dos veces hoy y supuse que tenías fiebre o algo así, así que pensé que eso tal vez podría ayudar a que tu temperatura bajara.

— Todoroki, yo... —

— ¡Oh, mira, el balón! — interrumpió el bicolor y se agachó a tomarlo — Deberíamos volver, van a pensar que nos perdimos — finalizando esa frase el muchacho volteó por donde habían venido, dejando atrás a un confuso Midoriya que solo lo siguió.