ー Bakugo.
ー ¿Acaso estás buscando a Deku, bastardo mitad mitad?
Todoroki estaba a una distancia considerable, pero de todas formas temía la reacción del explosivo. Estaba atento.
ー Bakugo, yo...
ー Voy a respetar la desición de Deku.
ー Qué dic...
ー Hablé con Deku y voy a respetar su desición. Que quede claro que siempre te voy a resentir por tratar de separarnos, pero... ambos hemos estado sintiéndonos raros últimamente, así que luego de hablar con el las cosas me quedaron un poco mas claras.
Todoroki no entendía nada de lo oía. Esas palabras tenían un mensaje bien claro, pero su rostro decía otra cosa. Tenía los ojos rojos, como si hubiese llorado, pero también conservaba el semblante aterrador de siempre. El bicolor no estaba seguro de como debía responder.
ー Primero ー dijo haciendo una pausa y tomando aire ー quiero disculparme. Nos llevamos mal y sé que no vamos a ser los mejores amigos, pero te respeto como héroe y como compañero. Fue de poco hombre hacer todo este jueguito, debí ser claro con lo que sentía desde un principio. Segundo, tienes mi gratitud y mi respeto también por tener la madurez que yo no he tenido con todo esto... la verdad es que me esperaba que me mataras o algo así.
ー Eso aun puede pasar. ー amenazo Bakugo. ー Elegí hacerme a un lado. No para que tengas camino libre a hacer lo que quieras con Deku, sino para pensar y que él también pueda pensar. Si continúan con estos jueguitos infantiles voy a tener que arrancarte el alma, ¿comprendes?
El mensaje era bien claro. Todoroki había salido corriendo a continuar con estupideces y se cruzó con el líder del squad que había estado ayudándolo hasta ahora. Bakugo les había ganado con el tiempo y era obvio que había logrado hablar con Midoriya antes que él lo encontrara.
¿Qué hacer? Podía esperar que Midoriya ordenara sus pensamientos y diera una respuesta... o podía ir a buscar la respuesta.
El bicolor estaba inmóvil y Bakugo aún estaba en su camino.
Ante la inerte actitud de Todoroki, el cenizo le dio la espalda.
ー Tsk. ー chistó con una mueca ー Fue al parque Ueno. Está un poco alejado de aquí.
Todoroki se sorprendió pero no tuvo mucho tiempo para pensar y salió corriendo. Debía verlo, debía disculparse y aclarar todo... y hacerse a un lado si era necesario.
Al bajarse en la correcta estación comenzó a dar vueltas por todos lados. Había mucha gente porque el clima estaba hermoso y el parque era realmente grande.
A lo lejos pudo divisar al chico de ojos verdes que buscaba, a la orilla del lago del parque Ueno. Estaba sentado, con el rostro entre las rodillas, con el rostro rosado, obviamente de llorar.
Midoriya sabía de su presencia, despues de todo eran casi héroes profesionales. Solo atinó a sentarse suavemente junto a él, sin decir nada.
— ¿Viniste hasta aquí para sentarte a mi lado?
— Midoriya... lo siento.
— ¿De qué te estás disculpando, exactamente? ¿De hacer que pelee con Kacchan, de besarme sin mi permiso, de planear todo a nuestras espaldas con sus amigos? — Midoriya estaba claramente enfadado.
— Me disculpo por todo. — dijo el bicolor suspirando y mirando al suelo — Todo lo que sucedió, lo siento. En verdad manejamos mal todo el asunto.
— Si tan sólo me lo hubieras dicho...
— ¿Eso habría cambiado lo que sientes por Bakugo? — cuestionó irónico.
— ¿Y TU QUÉ SABES? — Midoriya no se quedaba atrás respondiendo cuando el enfado era notorio — ¿Lees el futuro? ¿Acaso sabrías cómo iría a sentirme?
— Te lo diré ahora, entonces. Aun que ya lo sabes: me gustas. Estoy enamorado de ti, Midoriya. Déjalo, yo seré mejor.
— Me lastimaste, Todoroki.
— Y pasaré mi vida enmendándolo, si me dejas. — reprochó — Si no sientes nada por mí, sólo me haré a un lado. Pero tu y yo sabemos que en ese beso estábamos envolviéndonos. — ante este último comentario Midoriya abrió los ojos sorprendido y miró todo sonrojado a Todoroki.
— ¡O-oye! — gritó — Tienes muchas agallas al venir para decir esas cosas.
Todoroki sonrió al ver que el tono de Midoriya regresaba a la normalidad de siempre. Lo tomó de la mano, se acercó y lo besó.
— Quédate conmigo... — el semblante del bicolor no podía estar mas serio.
— M-me... quedaré contigo. — Todoroki abrió los ojos como platos al oír esas palabras — Pensé que te habías cruzado con Kacchan y por eso estabas aquí. Pensé que ya habías entendido mi decisión.
Fue en ese momento que el doble quirk se percató de que su rival ya no lo era. De pronto estaba muy preocupado. ¿Había pasado lo que Kirishima temía? ¿El único lastimado aquí era Bakugo?
— Oye — Midoriya lo trajo a la tierra nuevamente — Sé lo que estás pensando. Kacchan y yo hablamos un par de horas. Al principio fue todo tenso... le recriminé su charla con Kirishima, que de seguro ya sabes lo que hablaron, le pedí que no me tocara... le dije que estaba avergonzado de que nos hayan oído... siendo íntimos. — el chico se encogía de la vergüenza al pronunciar estas palabras — Está de mas decir que él me gritó, yo lloré y luego él también lloró. Cuando me preguntó si había sentido algo cuando me besaste... yo no pude responder que no. Eso terminó todo entre nosotros.
— Hice... hice algo horrible. — reflexionó Todoroki con dolor en el pecho.
— No... sólo sacaste a luz la verdad. Yo también tenía preguntas y se las hice. Sabía que nada había sucedido entre Kirishima y él, pero la charla que escuché entre ellos me decía todo lo contrario. Lo confronté y terminó dudando hasta de lo que él mismo sentía. — cuando Midoriya dijo esto Todoroki sintió un cálido rayo de esperanza en su pecho. — En fin... Kacchan decidió hacerse a un lado para que yo fuera felíz, pero espero... creo que también lo hizo por sí mismo.
— Es un verdadero hombre.
— Lo es... — suspiró Midoriya.
— ¿... quieres pasear? — invitó extendiendo la mano al levantarse el bicolor.
— ¿Me invitas a una cita después de toda esta locura? — rió el chico de pelo verde.
— Vamos — sonrió.
Bakugo observó cómo el bastardo doble quirk corría en dirección a alguien a quien él ya había perdido.
Una nostalgia invadió su pecho y entrecerró los ojos por un momento. Estaba apunto de llorar, así que se dio la vuelta para regresar a los dormitorios. Ya no había nada que hacer con esos sentimientos, no había vuelta atrás: él se había hecho a un lado.
Comenzó a subir las escaleras camino a su piso y se cruzó con Tokoyami, que estaba saliendo muy arreglado a alguna parte.
— Oh, hola Bakugo. — saludó.
— Hola.
Tokoyami siguió de largo, pero este corto diálogo bastó para alertar a Sero, que había regresado a su habitación por un abrigo y por suerte escuchó antes de regresar a la habitación de Ashido que Bakugo estaba por volver.
Salió y aceleró su paso lo mas cautelosamente.
— Chicos — dijo entrando en la habitación de la chica rosa — Bakugo está en su habitación.
— No jodas — dijo Kaminari al verlo entrar — ¿Crees que encontró a Midoriya antes que Todoroki?
— Han pasado mas de dos horas... — señaló Ashido.
Kirishima los miraba atentamente a ver si alguno sugería algo. De pronto le llega un mensaje. Era una foto.
— No jodas, viejo — dijo con el móvil en la mano — parece que la suerte está de nuestro lado.
Volteó el móvil y les mostró una foto que el bicolor le había enviado, junto a Midoriya, juntos comiendo Taiyaki. Aun que el chico de cabello verde tenía los ojos llorosos, esbozaba una pequeña sonrisa como si estuviese pasándola bien.
Todos se sorprendieron muy animados. Algo bueno habían logrado.
— Debes ir a ver a Bakugo ahora — insistió Kaminari.
— ¡Ve, ve! — insistía ahora la chica rosa.
Kirishima se paró con muchísimo ánimo y salió de prisa con una sonrisa de oreja a oreja, esperando que sus sentimientos también fuesen correspondidos.
Allí estaba ahora. Frente a la puerta de Bakugo. Titubeó una vez antes de tocar, pero finalmente lo hizo. Hubo un momento de silencio, pero luego oyó la voz del cenizo responder.
— ¿Quién es?
— Soy yo... ¿puedo pasar? — el pelirrojo ya tenía una mano en la manija de la puerta.
— NO. — sentenció el cenizo al otro lado.
Kirishima se quedó mudo. No se esperaba esa reacción.
— ¿N-... no?
— No puedes pasar. Piérdete.
— Bakugo, necesitamos hablar — dijo acercándose a la puerta para ser escuchado.
— Yo no tengo NADA que hablar contigo.
Kirishima no supo qué responder. Al no oír nada al otro lado, pensó en abrir la puerta por sí mismo, pero algo en su mente lo detuvo. La situación no estaba como para invadir ahora la privacidad del otro.
Regresó a su habitación en vez de volver a la de su amiga Ashido. Se sentó en la cama, pegado a la pared, sabiendo que Bakugo estaría allí, tan sólo separados por concreto.
Podía oír la nariz del cenizo gotear: estaba llorando. Muy levemente, pero lo hacía. Decidió que esa pared que antes los había alejado y luego separado sería el medio para disculparse ahora.
— Sabes, Bakugo — dijo acostándose con el rostro hacia la pared — no sé si te lo dije pero... lo único lindo que escuché a través de ésta pared fue tu respiración al dormir.
Del otro lado no había respuesta, pero aún podía oír un tierno sollozo.
— Aun que me di cuenta mucho antes que te amo. — continuó explicando el pelirrojo — Irónicamente, comencé a oír todo a través de este muro cuando tú ya estabas besándote con alguien que no era yo. — al recordarlo le dolió el pecho — Pero aún así... haber oído un poco tu respiración... como si ambos durmiésemos juntos, eso fue...
Esas palabras hicieron sonrojar al cenizo y se sentó de golpe en la cama. Cuando lo hizo, su móvil cayó de su cama y alertó de su movimiento a Kirishima.
El pelirrojo escuchó un ruido y supo que Bakugo había reaccionado de alguna forma. Eso lo alentó a continuar hablando, ahora sentado también.
— Quiero verte. — al otro lado aun no había respuesta — Vamos, Bakugo... en verdad quiero verte. Quiero decirte cosas... hacerte cosas... — nuevamente escuchaba algún tipo de ruido.
Esas palabras habían hecho a Bakugo saltar de la cama como gato mojado. Al hacerlo no pudo evitar hacer algún ruido. Esto sólo alentó a Kirishima a continuar con sus palabras y voz seductora.
— Bakugo... sé que estás enfadado, sé que tal vez no puedas perdonarme, pero te deseo, por lo menos... por lo menos quiero tenerte una vez en mis brazos.
— ¿Eso es lo que quieres de mi, maldito, una vez? — al decir esto el cenizo sintió como la puerta de su habitación se abría a sus espaldas.
— ¡Claro que no quiero que sea una sola vez!
— ¡PERO QUE HACES AQUI! — explotó entre vergüenza y enojo — Vete antes de que te mate, cabeza de pincho.
— No me iré. Voy a acercarme ahora, Bakugo.
— Te lo advierto, Kirishima, no seas imbécil. No tengo nada que hablar contigo.
— No vine a hablar. — tras decir esto, el pelirrojo cerró la puerta detrás de sí y en unos segundos estuvo a la altura del rostro de Bakugo.
— ¡M-maldito...! — Bakugo ya estaba entrecerrando su puño para hacerlo estallar en la cara de su oponente, pero le tomó ambas manos por sorpresa y las bajó para ver su rostro.
— No vamos a hablar, Bakugo. — al finalizar esa frase, simplemente lo besó en los labios. Kirishima corrió el riesgo de ser fulminado por el quirk del cenizo, pero nada sucedió. Separó su rostro y lo miró unos segundos. — Tienes los ojos rojos, Bakugo...
— ... maldito... ¿quién crees que eres...? — se mordió el labio y puso una cara de profunda tristeza, la cual estremeció a Kirishima al verlo — Escuchas mi intimidad, me tomas por idiota pretendiendo que no sabes nada, te alías con ese bastardo mitad y mitad... — Bakugo ahora apoyaba su frente en el hombro derecho del pelirrojo, que atónito lo escuchaba — y luego te crees con el derecho de venir aquí, exigiendo cosas...
— Bakugo...
— Yo estaba bien. ¿En verdad lo tenías que arruinar? — las palabras de Bakugo se sentían como dagas en el cuerpo de Kirishima. — Y todos ustedes... tiraron al maldito de Deku a los brazos de ese bastardo. Espero que estén felices.
Había escuchado todo lo que el cenizo tenía para decir... y se sentía culpable. Pero en verdad creía que podía enmendarlo todo y a eso apostaría. Tomó a Bakugo por los hombros y se fundieron en un profundo beso que hizo a ambos suspirar. Acarició con una mano la cintura del explosivo y con la otra su pelo. Se separó luego de que les faltó el aire.
— Bakugo... dime que no sientes nada cuando te beso y me haré a un lado.
