Serena caminaba rápidamente entre los pasillos observando el lugar y estando alerta la mayor parte del tiempo a la vez de que pensaba detenidamente sobre lo que les habia respondido a los demás y como había hablado haciéndola soltar un suspiro cansado.
—Vaya ¿Quién lo diría? —Habló Nebula con burla provocando que Serena se detuviera en seco y volteara rápidamente encontrándose con ella —No eres para nada la persona que ellos pensaban que eras.
—Eso no te concierne en lo más mínimo —refutó Serena entre dientes mientras crispaba los puños.
—Mencione eso debido a que me parece interesante ver como notan la gran farsa que eres —comentó Nebula con arrogancia.
—¡No tienes una idea de lo que dices! —Exclamó furiosa —¡No soy una farsa y no deberías hablar sin saber la historia completa!
—¿Estas totalmente segura que no eres una farsa? —Le cuestionó sonriendo
—bueno, no importa —agregó encogiéndose de hombros —sólo te informo que una de ellas va a jugar en mi juego —comentó confundiendo a Serena unos instantes hasta que abrió sus ojos preocupada —nos vemos —se despidió con una sonrisa para después desaparecer, entonces Serena corrió de nuevo hacia el lugar donde les había dejado, justo antes de llegar se encontró a Lita y Rei de rodillas a lo que se acercó a toda prisa notando que en el suelo yacía Hotaru inconsciente a lo que Serena se arrodilló y revisó a la chica.
—Serena... —Susurró Rei con preocupación observando a la mencionada.
—¡¿Qué rayos hacen aquí?! ¡Les dije que se quedarán en aquel lugar! —Exclamó molesta desviando su mirada hacia ellas quienes mordieron sus labios —Lita, carga en brazos a Hotaru que hay que ir con las demás —la castaña asintió alzando en brazos a la pelimorada para las tres correr hacia el salón donde al entrar las rodearon los demás, Haruka rápidamente tomó en brazos a Hotaru colocándola en su regazo en el suelo.
—¿Qué sucedió? —Preguntó Michiru de forma preocupada.
—Lo que sucedió es que me desobedecieron —respondió Serena con severidad —ahora tienen que darme espacio —les dijo colocando su mano derecha en la frente de Hotaru mientras con la izquierda tomaba una de las manos de la chica, entonces cerró sus ojos y al volver a abrirlos mostró preocupación —hechizo de sueño eterno... —Susurró pero alcanzó a ser escuchada por los demás.
—¿Qué es eso? ¿Qué le ocurre a Hotaru? —Cuestionó Rini con desespero poniendo nerviosos a los demás.
—¿Serena? —Le llamó Michiru en busca de respuesta pero la peliblanca quedó en silencio observando a la pelimorada —¡Serena! —Le volvió a llamar más desesperada.
—Es un hechizo complicado, no puede llevarse a cabo más de una vez —explicó completamente ida en el rostro de Hotaru —quien sea su víctima estará sometido a un sueño que le puede mostrar cosas buenas o malas, eso varía para lograr capturar a esa persona en los sueños.
—Se puede romper ese hechizo ¿no? —dijo Mina esperanzada pero notó como Serena mordió su labio mirando con más preocupación a Hotaru —¿¡Si es así!?
—Yo... —Musitó Serena pensativa —podría hacer una tipo conexión con ella entre ese sueño, pero son muchas las consecuencias que se desencadenan, ese tipo de hechizo no puede deshacerse tan fácil, sólo quienes tienen una alta capacidad de poder podrían.
—¿Cuáles son las consecuencias? —Preguntó Amy —haz dicho que no es fácil deshacerse de el así que debe de haber una especie de consecuencia.
—Son diferentes e impredecibles —respondió Serena con seriedad —puedo sacarla de ahí de dos formas, una podría ser que despertara como la guardiana que es así ambas saldremos, otro seria que... —La peliblanca suspiró —que cambie mi lugar por el de ella, quedándome y ella saliendo —todos la miraron con cierto temor —en el peor de los casos es que ambas nos quedáramos ahí.
—En cualquiera de los casos te arriesgas demasiado —dijo Rei con preocupación.
—Debimos escucharte, maldita sea —musitó Lita con frustración.
—No quiero que te pase nada malo... Pero Hotaru —susurró Rini con lágrimas en los ojos, entonces Serena le sonrió con dulzura.
—No me sucederá nada malo —le tranquilizó mirándole a los ojos —yo voy a hacer esto, sólo quiero que tengan en cuenta los riesgos, pero ello no significa que vayan a suceder —le dijo a los demas
—Princesa... —Musitó Setsuna observando a la peliblanca con preocupación, Serena entonces colocó ambas manos sobre el pecho de Hotaru con sus ojos cerrados, pronto sus manos brillaron envueltas en luz blanca mientras en su frente aparecía el emblema de la luna, que fue sustituido por un emblema del sol y por consiguiente ambos sustituidos por una estrella de diversos picos, el cabello de Serena creció hasta obtener su antiguo largo y la habitación se deslumbró en una luz tan blanca que cegó a los presentes unos segundos.
[...]
Serena abrió lentamente sus ojos para encontrarse en una habitación completamente blanca, con calma se coloco de pie para empezar a caminar por el lugar hasta que se detuvo al oír unos sollozos, después divisó la silueta de una pequeña niña que estaba en cuclillas y hecha bolita, Serena se acercó a la pequeña y acarició su cabello.
—Todo estará bien, pequeña —le dijo Serena con dulzura logrando que la niña alzará su murada —todo está bien, Hotaru.
—Tengo miedo, mucho miedo —susurró entre sollozos.
—Esta bien tener miedo, cariño —dijo Serena con dulzura a lo que ambas se miraron a los ojos —todos en algún momento tenemos miedo de lo que puede suceder, de lo que sucedió o sucederá.
—¿Incluso usted? —Le preguntó cesando su llanto.
—Incluso yo —respondió la peliblanca con seguridad —pero el miedo también se convierte en valor y en fuerza —la joven le limpio las lágrimas a Hotaru. —Valor para superarlo y fuerza para seguir —Serena se acercó a la niña y besó su frente, enseguida el emblema de Saturno apareció, transformando a la pequeña en Sailor Saturn.
—Princesa... —Susurró la guerrera la cual empezó a desvanecerse.
—Es hora de que despiertes Hotaru —le dijo Serena con una sonrisa y ambas desaparecieron del lugar.
[...]
Hotaru abrió sus ojos abruptamente encontrándose con Serena la cual le sonrió, despues giró su cabeza y vio a los demás.
—¿Qué paso? —Preguntó un poco aturdida sentándose mientras sostenía su cabeza.
—Nada pequeña, nada —le respondió Haruka con alivio abrazándola fuertemente.
—Sólo te desmayaste cariño —le dijo Michiru con una leve sonrisa acomodando su cabello.
—Me alegra que estés bien, Hotaru —comentó Lita con una sonrisa.
—Bien hecho, Serena —le dijo Brittany a la peliblanca con una sonrisa a lo que la mencionada sólo asintió.
—Será mejor comenzar a caminar, necesito sacar a todos de aquí —indicó Serena dirigiéndose a la puerta, los demás sólo la siguieron en silencio.
—Serena —le llamó Hotaru a lo que la mencionada miró por sobre su hombro hacia atrás.
—¿Qué sucede, Hotaru? —Le preguntó.
—Gracias —susurró con una sonrisa a lo que Serena le devolvió el gesto para después volver a mirar hacia el frente.
—Debemos procurar encontrar la entrada principal del castillo, ya fuera de él podríamos teletransportarnos —comentó Serena para el resto del grupo.
Siguieron avanzando entre los pasillos hasta que llegaron a una habitación la cual se encontraba repleta de retratos.
—Es un salón de retratos por lo que veo —comentó Darien, todos observaron con detenimiento los retratos, la peliblanca se acercó a uno en especifico el cual observó con suma seriedad, los demás se dieron cuenta de ello y se acercaron a con ella notando que en el retrato se encontraba la Reina Selene y un hombre de cabellos rubios, la peliblanca paso la yema de sus dedos sobre el retrato.
—Mis padres... —Susurró Serena mirando fijamente el retrato.
—¿Ellos...? —Musitó Rei prestando atención a las dos figuras.
—Asi es —respondió Serena con firmeza.
—Si que eres idéntica a ellos —murmuró Brittany mirándole por el rabillo del ojo.
—Después de todo soy su hija... Soy la princesa del Sol y la Luna —aseguró Serena con seriedad
—la verdad es que tanto Valentina como yo teníamos prohibido entrar aqui —sonrió con diversión la peliblanca —mi padre al ser el rey del Sol era demasiado exigente por lo que teníamos prohibidas varias cosas —la chica fijo su vista al cuadro de al lado en donde se encontraba una chica de al menos diez años de edad terrestre, de cabello castaño y a su lado una niña mas pequeña de cabello blanco donde ambas estaban abrazadas.
—Valentina y tú, si mal no me equivoco —comentó Rini mirando de reojo a la peliblanca quien solo asintió a para después empezar a caminar de nuevo.
—Mejor sigamos, ya recordé esta parte del castillo, estamos cerca de la entrada principal. —Los demás sólo asintieron para continuar siguiendo a Serena.
[...]
