El chico de cabello verde se fregó los ojos con el puño. Su nuevo novio había tomado una foto unos minutos antes y se la había enviado al squad en señal de que todo estaba bien ya, por lo menos de su lado.

Aún estaba preocupado por su amigo y ahora ex pareja; caminaba con el bicolor disfrutando del parque pero estaba un poco distraído. Claro que su nuevo novio lo notó enseguida, pero ya tenía una sensual solución en mente para tanta distracción.

— Deberíamos regresar. — sugirió Todoroki.

— ¿Eh? Pero aún es temprano, ¿estás seguro?

— Claro que estoy seguro. Estás distraído y eso debe ser porque aún estás pensando en Bakugo — al decir esto Midoriya hizo una cara de tremenda preocupación — Tranquilo, no lo estoy malinterpretando, sé que probablemente estás preocupado porque quieres saber si sucedió algo bueno entre él y Kirishima. Yo también muero de ganas de saber, así es que por eso estoy sugiriendo regresar a los dormitorios.

El chico de ojos verdes se sintió aliviado ante la comprensión de Todoroki y asintió sonrientemente.

Se tomaron de las manos y regresaron camino hacia el tren que los llevaría a casa. El tren iba relativamente vacío así que pudieron sentarse uno al lado del otro y descansar. Midoriya apoyó la cabeza en el hombro del bicolor, haciendo que éste se sonrojara levemente, pero lo hizo con tanta naturalidad que a su novio le pareció tierno, por lo cual se quedó inmóvil aprovechando el lindo momento.

— Su plan... — dijo Midoriya en voz baja — ¿crees que haya salido bien?

— Creo que sabremos eso al llegar. — respondió pensativo — Cuando lleguemos, hagamos una pequeña parada en la habitación de Ashido antes de ir a mi habitación. Así sabremos lo que ellos nos cuenten.

— De acuerdo... ESPERA. QUÉ.

— Dije que hagamos una pequeña parada en- —

— ¡No te pedí que lo repitas, ya te oí! — exclamó completamente sonrojado Midoriya al analizar bien la propuesta del bicolor. — ¿Como que... vamos a ir a tu habitación?

— Oh. — pensó con esa inerte expresión de siempre — Entonces, ¿prefieres que vayamos a tu habitación?

— N-NO ME REFIERO A ESO. — los nervios no le permitían dejar de sonrojarse. — Es que... no me preguntaste... — señaló apenado mirando al piso.

— Oh... lo siento. ¿Quieres continuar lo del otro día en mi habitación o en la tuya?

— En verdad eres horrible con las sutilezas, eh...

Antes de que terminaran esa conversación ya estaban en la parada de su destino. El corto camino de regreso fue duro para Midoriya: pensar en la felicidad de su ex y en lo que posiblemente su actual novio quería hacerle.

Se quitaron los zapatos antes de entrar y enseguida se dirigieron a la habitación de la chica rosa. A Todoroki ya se le había hecho la costumbre de entrar sin tocar.

Sero se encontraba en la cama de Ashido con una notebook encima, Ashido y Kaminari estaban sentados en el piso con una pila de mangas shojo, leyendo. Todos esbozaron grandes sonrisas al verlos entrar juntos al doble quirk y a su nuevo novio.

— ¡QUE BUENO VERLOS! ¡FELICIDADES! — la chica rosa se le abalanzó con un abrazo a Todoroki encima; él no estaba acostumbrado al contacto físico y era bastante reticente, pero se habían vuelto mas cercanos esos últimos días y le devolvió el abrazo sutilmente. — ¡Qué genial es verlos al fin juntos!

— Midoriya, disculpa todo este lío — dijo Sero a lo lejos — Sólo queríamos lo mejor para todos.

— Está bien, chicos, no se preocupen... — respondió aún distraído y ansioso — ¿Saben algo... de Kacchan?

— Siéntense — dijo Kaminari quitando algunos mangas del camino — Kirishima salió hace mas o menos una hora para la habitación de Bakugo.

— Entonces regresó aquí — dijo Todoroki recordando su encuentro — Ya veo... eso es bueno.

— Kirishima aún no nos ha envíado ningún mensaje — dijo Ashido revisando su móvil — puede que sea un poco imprudente, pero voy a escribirle ahora.

En ese momento se oyó cómo vibraba algo y todos voltearon buscando de dónde provenía el sonido.

— Es el mío, chicos — dijo el rubio levantando la mano — Oh, cielos... — aún tenía el móvil en la mano y dejaba llenos de intriga a todos. Sonrió y permaneció en silencio.

— OH POR FAVOR, KAMINARI — Midoriya no aguantó y gritó golpeando la mesa.

— Perdón, perdón jaja — volteó el móvil mostrando una foto — parece que tenemos otro ganador.

— Oh, vaya — la chica rosa se tapaba con una mano la sonrisa de oreja a oreja que tenía al ver a Bakugo cubierto con tan solo una toalla, en la cama junto a Kirishima.

— No parece haber posado para esa foto jeje — dijo Sero inclinándose para ver — Espero que Bakugo jamás sepa que la tomó y nosotros la vimos.

— Dios... — suspiró Midoriya al ver la foto.

— Oye, anímate, ¿no era esto lo que esperabas? — dijo Kaminari al oír su suspiro.

— No es eso, solo que... espero que hayan recordado que se oye TODO en esa habitación.

Todos se miraron y pensaron el pobre Shoji que todo este tiempo debía haber escuchado cada cosa de la telenovela que habían generado.

— Bueno, qué incómodo. — señaló Sero — Lo hecho, hecho está. No salió todo perfecto, pero los resultados han sido óptimos. Somos geniales.

— Somos más que geniales, somos como los mejores amigos de los protagonistas de este shojo — dijo el rubio levantando en el rostro de Hanta uno de sus mangas.

— Ya, ya, no te emociones tanto.

— Deberíamos irnos — dijo Todoroki mirando a su novio — si Bakugo y Kirishima ya están bien, en cualquier momento vendrá Bakugo a gritarles a estos — dijo refiriéndose al squad — y su última amenaza fue que me iba a arrancar el alma, así que prefiero no estar cuando aparezca.

— Es una buena idea — dijo ingenuamente Midoriya sin notar que el bicolor sólo quería conducirlo a su habitación — Vamos, entonces. No quiero que Kacchan nos grite.

Midoriya se levantó primero y salió por la puerta inocentemente luego de saludar al resto, el bicolor lo siguió con una sonrisa cómplice del squad que lo miraba también sonriendo consciente de sus intenciones.

— ¿Cómo es que nos metimos en todo este lío y ninguno de nosotros tuvo sexo, eh?

— ¡Kaminari! — le gritó Ashido.

— ¡Solo decía!


Le tomó unos segundos procesar el hecho de que acababa de salir por esa puerta junto con su nuevo novio, quedándose solos los dos en el pasillo. Estaba caminando delante de él, pero... ¿hacia dónde, exactamente?

Sintió una mano en su hombro y volteó como para decir algo, pero su boca se encontró invadida en menos de un segundo por la del bicolor. Sentía ambas manos de su novio apretando su trasero y levantándolo un poco con fuerza. Era la primera vez que se besaban así, incluso la primera vez que se habían besado había tenido menos intensidad que ésta. Los labios de Todoroki se deslizaron por el costado de su cuello; besos con fuerza iban dejándole marcas bastante notorias de un momento al otro. Ya sentía cómo sus mejillas se enrojecían ante todas esas caricias invasoras. Las manos de Midoriya estaban inmóviles en el pecho de su novio, pero las de éste último ahora escalaban su espalda por debajo de la ropa. Fue en ese momento que decidió que debían parar y separó sus rostros con prisa.

— ¡Estamos en el pasillo! — susurró demandante.

— Entonces, ¿tu habitación o la mía?

— ...

— La mía entonces. — Todoroki levantó a su pequeño novio en sus brazos y como si fueran recién casados lo condujo hasta su habitación. Pensó que Midoriya iba a protestar al haberlo levantado de esa forma, pero éste solo se tapó el rostro con ambas manos con mucha verguenza.

Él no dijo nada porque entendió la falta de protesta del pequeño como si aceptara su invitación.

Al entrar lo recostó en el futón que tenía preparado y le dio un tierno beso en la frente antes de levantarse por unos momentos.

— No estés nervioso...

— ¿CÓMO QUIERES QUE NO LO ESTÉ?

— ¿Dejo la luz prendida? — Todoroki no hacía caso a las protestas de Midoriya y miraba el interruptor esperando una respuesta — ¿bueno?

— ... sólo... apágala. — dijo su novio rendido — Aunque me gustaría no estar completamente a oscuras... quiero verte — al decir esto estaba realmente apenado pero llenaba de ternura el corazón del bicolor.

— No te preocupes, tengo algo — Todoroki abrió un armario corredizo y sacó de dentro una lámpara rectangular de papel. — esto servirá.

Midoriya se sonrojó una vez que apagaron las luces y prendieron la lámpara. Su luz era tenue y cálida. Los iluminaba lo suficiente como para verse el uno al otro y hacía realmente romántico al ambiente.

Todoroki se sentó en el tatami junto al futón en donde había colocado a su novio. Fue acercándose sutilmente hasta el rostro de Midoriya. Éste último cerró los ojos para recibir un beso cuando lo vio acercarse y eso mismo fue lo que hizo. Enseguida se separó y lo miró a los ojos seriamente.

— Yo también estoy nervioso — al confesarle esto al chico de ojos verdes ambos se sonrojaron mirando hacia abajo. — No sé si tu y Bakugo llegaron a...

— Oye...

— Perdón, no debí haber mencionado eso. Somos solo tu y yo ahora, no me importa realmente lo que hayas hecho antes y...

— Oye — interrumpió Midoriya a su redundante novio — no... no lo hicimos.

— Bromeas.

— No, no bromeo — explicó apenado con dificultad — Todo el asunto del plan de ustedes se interpuso una y otra vez y nosotros no... bueno, hicimos cosas, pero... no llegamos tan lejos.

Todoroki ya no podía ocultar su emoción. Seguro, le molestaba que Bakugo y su precioso hubieran hecho "cosas", pero AÚN tenía el terreno virgen. No podía creer la suerte que había tenido y ya no podía esperar más. Pretendía borrar todas esas memorias sexuales que había tenido Midoriya con su ex y las remplazaría con nuevas de ellos.

Le tomó el rostro al pequeño y lo besó intensamente, tumbándolo hacia atrás, colocándose en un segundo sobre él. Podía sentir los nervios de ambos, pero ya no importaba nada. Se arrodilló unos segundos para quitarse la remera y dejar su torso desnudo.

— También quiero sentir tu piel — diciendo esto también dejó en cuero a Midoriya.

Al hacer esto volvió a besarlo y sintió su piel contra la de su amante. El chico de pelo verde parecía cómodo con la situación; también sus manos recorrían la espalda del bicolor hasta que llegaron a su pantalón y comenzó a tirarlo hacia abajo. Esto excitó tremendamente a Todoroki y terminó por quitarse toda la ropa, dejando expuesta una hinchada erección que hizo sonrojar a su pareja hasta las orejas. Tímidamente también se quitó el resto de su ropa, haciendo que Todoroki se impacientara aún mas. Se taparon dentro del futón, sólo se veían sus siluetas moviéndose.

Midoriya abrió las piernas y dejó que Todoroki se acostara sobre él, haciendo así que sus penes se encontraran así podían comenzar a masturbarse. El doble quirk tomó en una de sus manos ambos miembros y juntó sus mojadas puntas, haciendo que su pareja gimiera de placer. Midoriya colocó sus manos en la nuca de su novio: quería volver a besarlo y le estaba dando la señal. Todoroki comprendió y volvieron a besarse intensamente mientras él continuaba masturbando a ambos. Sus penes se mojaban cada vez mas, sus lenguas ardían de calor y placer.

El bicolor comenzó a bajar al separarse de los labios del otro y metió su lengua en la virgen entrada de su novio, sin soltar su pene y sin dejar de masturbarlo tampoco.

El pequeño comenzó a retorcerse, a arquear cada vez más la espalda al momento de sentir la lengua de Todoroki dentro de él. Solo podía tomar la almohada y apretarla fuertemente con sus manos. Estaba conteniendo su voz por la mala experiencia con la otra habitación y sus gemidos sonaban a quejidos. Su novio se percató y paró unos momentos de darle sexo oral.

— Aquí no se escucha — suspiró agitadamente — déjame oír tus gemidos, por favor... Izuku.

Al llamarlo por su nombre hizo que Midoriya se sonrojara como nunca antes. Aún tenía el rostro del bicolor entre sus muslos, pero se sentó y lo tomó por las mejillas.

— Shoto... ya no quiero esperar. Tómame.

Todoroki se desesperó al oír ese ruego e hizo que su novio se diera vuelta; lo hizo inclinarse y continuó metiendo un dedo dentro, aún lamiendo su entrada.

Midoriya se estremeció y soltó todos los gemidos que tenía guardados en su pecho. Sentía como la lengua del bicolor ya no estaba dentro, sino que estaba lamiéndolo por detrás como si fuera una paleta de helado. Esto lo hacía apretar cada vez más los puños y se sentía muy impaciente. Su pene goteaba como si fuera a venirse en cualquier momento.

— Tócate — le susurró Todoroki viendo su mojado miembro — quiero ver cómo te tocas para mí...

— Shoto... — gimió masturbándose, haciendo caso al pedido de su excitado amante. — No aguanto... por favor...

Todoroki no podía creer la vista que tenía y comenzó a masturbarse también. Midoriya sentía lo que su novio hacía y trató de acercar sus caderas hacia su miembro erecto. El bicolor continuó sacudiendo el pene, chorreando cada vez más sobre la entrada del pequeño.

Ambos estaban por venirse, asique bajaron un poco el ritmo. Todoroki paró y dejó que Midoriya se arrodillara, aún sentado y se acercó por detrás a él.

— Voy a penetrarte — al decir esto tomó un condón que tenía debajo del futón.

Al avisarle, Midoriya abrió con ambas manos sus nalgas dejando paso al miembro caliente que comenzó a empujar el doble quirk hacia dentro de su cuerpo.

Al principio solo entró la punta, pero Todoroki tomó su miembro con una mano y lo hizo entrar y salir un par de veces en un delicado movimiento pélvico, haciendo que una última embestida la permitiera entrar por completo en el cuerpo de su novio.

Midoriya soltó un tremendo gemido y estuvo a punto de hincarse de placer, pero el bicolor lo tomó por el pecho desde atrás, sosteniéndolo derecho y comenzó a entrar y salir de su cuerpo, embistiéndolo con fuerza.

— Aaah... Shoto... así... me gusta.

— ¿Te gusta, así...? — cada vez que oía pedir por más a Midoriya su erección se hinchaba y parecía que iba a explotar. — Izuku... — lamía la nuca de su amante al decir su nombre.

El chico de cabello verde sentía como la mano que su amante tenía en su cintura lo apretaba cada vez más fuerte. Su pene entraba y salía desesperadamente, sus respiraciones eran cada vez más agitadas, tenía el cuerpo cubierto de marcas de amor... estaban por terminar y allí supo que era el momento de mirar a su novio a los ojos.

— Shoto... quiero verte — suplicó.

Enseguida sintió como su novio quitaba el miembro de adentro suyo. Sin perder tiempo, se colocó boca arriba y el doble quirk volvió a estar sobre él. Midoriya abrió sensualmente las piernas, colocando las manos por detrás sobre sus muslos. Todoroki estaba arrodillado viendo el sensual espectáculo: su novio se abría para recibirlo dentro una vez mas. Con impaciencia atendió ese llamado implícito y aún arrodillado, con ambas manos en el estómago de Midoriya, lo penetró fuertemente.

— ¡Aaah, Shoooto...! — los gemidos podían oírse en toda la habitación — Así, así... Quítate el condón... — esa frase hizo que el bicolor abriera los ojos como platos.

Todoroki estaba rendido ante las súplicas de su amante. Paró unos segundos, se quitó el condón aventándolo a cualquier lado y volvió a penetrar a su novio. Entraba y salía del cuerpo del otro de manera errática y brusca; quien establecía el ritmo era Midoriya... o más bien sus caderas, que se movían de arriba hacia abajo pidiendo aún mas. Su estómago se veía sensualmente mojado por su propio pene y su entrada estaba toda húmeda gracias a lo que hacía el bicolor.

Mientras mas se retorcía de placer, su entrada se apretaba más alrededor del pene de su novio.

Todoroki se recostó completamente sobre él y lo besó en la boca una y otra vez.

— Shoto... me vengo...

— Yo también... juntos, Izuku...

— Shoto... — Midoriya arqueó su espalda y arañó la del bicolor al momento de sentir su caliente semen derramándose dentro suyo — Shoto... te amo, Shoto.

— Te amo, Izuku... — se había venido, pero se adentraba aún mas en su novio, que aún no dejaba de hincar sus uñas en su espalda.

Besó en el cuello y en la frente al pequeño y ambos se sonrieron agitados. Se besaron un poco más y Todoroki comenzó a excitarse de nuevo aun dentro de Midoriya.

— ¡Oye! — le reclamó.

— Perdón, perdón — dijo el bicolor saliendo de dentro y colocándose a un costado. — Date vuelta, déjame abrazarte.

— Buen intento, Shoto. Me voy a quedar así, quiero verte a los ojos.

— Estoy felíz de tenerte, al fin...

— También yo... — suspiró el peliverde — Aunque su plan fue muy estúpido, todo resultó, de alguna forma. Supongo.

— Estuvimos GENIALES — peleó el bicolor.

— De qué hablas, su plan fue totalmente estúpido. Casi todo termina mal.

— No, el resultado fue óptimo, todos fuimos felices al final. Excepto Kaminari, que se debe estar preguntando cómo es que luego de tanta molestia se quedó sin tener sexo. Pero en fin... fue un plan exitoso.

— Supongo — rió Midoriya al pensar en el rubio.

— ¿Vamos a ver si Bakugo ya les gritó?

— Vamos.

FIN ~