Serena se sentó a la orilla de la cama y miró con sumo cuidado aquella habitación que estaba sumida en el silencio vistiendo un vestido negro y un velo del mismo color que ahora había levantado para dejar ver su rostro, la peliblanca dirigió su mirada al buró observando una foto sobre él.
—Cinco personas —murmuró con la mirada ida en la foto donde estaban cuatro personas, una adulta, dos jóvenes y una niña —he perdido en los últimos años a cinco personas —se colocó de pie caminando hacia el buró de donde tomó aquel retrato —papá, mamá, Carmen, Lili y... Brittany —mencionó con seriedad dejando de nuevo el cuadro en su lugar a excepción que lo colocó boca abajo.
—Serena, todos están abajo —habló desde el umbral de la puerta Mina quién habia observado la acción de su amiga.
—Es raro ¿sabes? —le dijo Serena con seriedad volteando a verla —esto ya lo he hecho varias veces, es decir, enterrar a alguien y aún no me acostumbro a ello —comentó agachando su mirada al suelo, Mina mordió su labio para después acercarse hasta ella y abrazarla.
—No deberías acostumbrarte a ello, no es algo que alguien haría ya que después de todo es un proceso doloroso —susurró la rubia con la cabeza de su amiga contra su pecho —no sucumbas ante eso. —Serena solamente se mantuvo abrazada a ella en silencio, después se separaron para bajar a la sala.
[...]
La sala se encontraba llena, algunos conversaban entre otros mientras se servían bebidas, la vestimenta negra rondaba en el lugar y Serena sólo se mantenía sentada en el sofá en total seriedad, a un costado tenía a Molly y del otro a Mina, ambas intentando conversar con la peliblanca.
—Ella no ha derramado ni una lágrima, ni cuando dieron la noticia, ni en el funeral —comentó Michiru observándola desde una esquina mientras conversaban con Darien y Sammy —estoy preocupada que este conteniendo todo eso.
—No eres la única —le susurró Sammy observando a Haruka, Rei, Setsuna y Amy conversar mirando hacia Serena con preocupación —creo que nadie la ha visto llorar por esto y están preocupados, más por lo de su salud —comentó devolviendo su mirada hacia su hermana quien le sonreia a Molly y Unazaki que se les había unido.
—Estoy bien, sólo necesito tiempo —les comentó Serena a las tres chicas que tenía a su alrededor.
—Cabeza de bombón, deberías comer algo —indicó Haruka acercándose a ella extendiéndole un plato con un sándwich.
—Yo... Lo comeré más tarde —dijo Serena con una sonrisa —y no te esfuerces tanto, aún estás en recuperación —agregó con dulzura, de pronto el timbre de la casa sonó.
—Yo atenderé —avisó Amy quien se dirigió a la entrada.
—Mamá Serena, creo que deberías comer ahora —sugirió Hotaru quién portaba unas ligeras manchas bajo sus ojos debido al llanto.
—No tengo apetito así que... —Detuvo su respuesta al mirar como a la sala entraba una mujer de cabellos color negro y ojos verdes con Amy detrás de ella, la expresión del rostro de Serena borró su sonrisa con lentitud mientras su corazón comenzaba a latir cada vez más rápido, un silencio reinaba en el lugar mientras lentamente la peliblanca se levantó de su asiento sin dejar de mirar a los ojos a aquella mujer quien de igual manera vestía totalmente de negro —Margaret... —Simplemente susurró sintiendo sus ojos arder y su garganta casi como si se la cortaran, los demás se sentían congelados ante aquella escena, no entendían y no sabían nada de lo que pasaba por la cabeza de ambas quienes no dejaban de mirarse —lo siento —soltaron sus labios una disculpa mientras comenzaban a temblar —lo siento —repitió caminando por inercia hacia la mujer quien mordía sus labios con fuerzas mientras sus ojos se mostraban llenos de lagrimas —perdón, yo... —Sus palabras quedaron atascadas en su garganta sintiendo como no podía siquiera pronunciarlas y Margaret terminó de acortar la distancia entre ellas —yo la traje a este lugar —musitó dejando sus lágrimas escapar por sus mejillas —yo la traje aquí... Yo fui el motivo por el que se fue de casa... Yo fui quien la apartó de ti —dijo ahogada en el llanto, Margaret entonces le miró con dulzura y la jaló hacia si para abrazarla —¡Yo la traje a este lugar! —Exclamó desesperada una vez sintió el calor de aquella mujer rodearla —¡Yo la aparte de ti! ¡Yo te quite a tu hija! —Gritó con dolor ante la mirada preocupada de todos los demás, angustia y tristeza estaban totalmente mezcladas en el aire —¡No la viste cuando vino aquí! ¡Ni siquiera te invitamos a venir por lo de Lili! ¡Perdón! —Margaret la abrazó más fuerte mientras comenzaba a derramar lágrimas —Yo la traje a este lugar y murió por mi causa... Perdoname —murmuró respirando irregularmente.
—Serena, está bien —le susurró Margaret separándola de ella un poco, entonces con sus manos tomó el rostro de la peliblanca con delicadeza —necesito que estés tranquila —le pidió aún con lágrimas en los ojos —todo está bien.
—¡No lo está! —Exclamó desesperada —¡Ella vino aqui por mi! ¡Ambas estuvieron en la peor época para mi! ¡Tú me cuidaste cuando nadie más pudo hacerlo y te he pagado de esta manera! —Margaret movió su cabeza lentamente en signo de negación.
—La decisión de Brittany fue estar contigo, fue su deseo y lo defendió con fuerza —le dijo con dulzura mientras sus pulgares acariciaban las mejillas de la peliblanca —ella estaba destinada a algo especial, eso lo sé y por eso vino contigo —Serena le miró con cierta sorpresa pero la mujer le sonrió —y te aseguro que no busco culpar a nadie por ello, porque aunque me duela demasiado... —La voz de Margaret se entrecortó a lo que cerró sus ojos unos segundos para volverlos a abrir —aunque sea un dolor muy grande, es lo que al final mi hija decidió y yo voy a respetar eso —la peliblanca observó con mucha tristeza a Margaret para después volver a abrazarla.
[...]
Serena abrió con lentitud el ropero de la habitación de Brittany y durante unos segundos se mantuvo observando su ropa, ella pronto estiró sus manos tomando una prenda la cual llevo hacia su nariz aspirando su olor.
—Brittany, es un placer —se presentó aquella chica de cabellos chocolate que sorpresivamente hablaba japonés —¿quién eres tú? —Preguntó con interés.
—Serena, no sabes la alegría que me da que alguien me entienda —había respondido la rubia con nerviosismo.
Lentamente Serena se sentó a la orilla de la cama mientras aún mantenía sobre su rostro aquella prenda de olor a fresas.
—Vas a estar bien —susurró Brittany sentada a la orilla de la cama en la cual Serena estaba acostada en posición fetal con lágrimas en los ojos, la de cabellos chocolate colocó su mano sobre la cabeza de la rubia —es doloroso, es frustrante y sientes que tienes la culpa, pero eso algún día pasará y aprenderás a vivir con ello, por favor Serena, no te rindas —dijo con voz muy baja casi a punto de romperse ante la imagen de aquella destrozada chica que no tenía fuerza ni para levantarse de la cama.
Serena sentía como el aire comenzaba a faltarle pero siguió aferrada a la prenda mientras sollozaba con más fuerza.
—¡No me voy a apartar de ti! ¡No voy a dejar que te sigas hundiendo en esto, Serena! —Le gritó Brittany con suma desesperación mientras junto a su madre la sacaban de la cama.
—¡Dejenme sola! ¡No quiero la ayuda de nadie! ¡No quiero nada de nadie! —Gritó Serena furiosa respirando aceleradamente —¡No iré al lugar que no salvo a mis padres! ¡No lo haré!
—¡No voy a permitir que termines así, Serena! ¡¿Me oyes?! ¡Me importas demasiado como para dejar que te quedes en ese maldito abismo! —Refutó Brittany con lágrimas en los ojos logrando por unos momentos aturdir a Serena, entonces la madre de Brittany aplicó la pequeña dosis del sedante logrando que la rubia cayera inconsciente.
Lentamente dejo caer su cuerpo sobre el colchón colocándose en posición fetal abrazando con fuerza la prenda mientras su pecho dolía demasiado, unas terribles náuseas la albergaban y la respiración le fallaba.
—Quizás esto sea de ayuda —le dijo Brittany con una sonrisa —necesitas tener tu mente en otras cosas, creo que sería genial entrar juntas a lo del modelaje, quién sabe... Quizás lleguemos muy lejos o busquemos otro trabajo —comentó con gracias —¿qué dices?
—Pues... —Ella se perdió en sus pensamientos unos segundos —creo que sería bueno, después de todo mi psicólogo me lo recomendó, podría ayudarme con lo del estrés postraumático y la ansiedad que generé —agregó sonriendo forzadamente, entonces Brittany se abalanzó sobre ella abrazándola —¡Brittany! —Exclamó ante el brusco acto de su amiga.
Serena mantuvo su mirada fija en la nada mientras aquellos fragmentos venían a su mente.
—¡Serena! —La llamó Brittany sosteniendo su mano y con sus ojos llorosos, la rubia había abierto sus ojos después de haber perdido la consciencia en su trabajo y se encontraban en el hospital.
—Yo... Estoy —musitó Serena alarmada mirando el alrededor sintiendo como su pecho dolía.
—Ey, ey, no —le habló Brittany tomando su mentón para que la mirara a los ojos —escucha, necesitas tranquilizarte, no debes pasar por uno de tus ataques o tu condición empeorará y seguirás más tiempo aquí —agregó con seriedad.
—¿Qué...? —Intentó preguntar mientras trataba de controlar su respiración.
—Escucha, te detectaron una pequeña arritmia cardíaca, producto del estrés postraumático al que estuviste sometida y la ansiedad, eso debilitó un poco tu corazón e hizo que ese problema genético te afectará —le contó Brittany lo más pausada y entendible-mente posible.
—¿Arritmia? ¿Genético? —Cuestionó intentando descartar el hecho que estaba en una habitación de hospital.
—Revisaron tus expedientes médicos y los de tu familia, al parecer la enfermedad viene del lado de tu madre, tu abuelo la tuvo —respondió Brittany quién extendió su mano y ayudó a la rubia a sentarse lentamente sin apartar su vista de los ojos de ella.
—¿Hicieron estudios y eso resultó? —Preguntó mientras se ponía lentamente de pie con Brittany como apoyo, quién después se separó un poco y aún sin apartar su mirada de Serena tomó la muda de ropa del sillón a su espalda.
—Si, pero estarás bien, sólo tienes que seguir una medicación que estará en sumamente vigilada debido a los medicamentos que ya tomabas por lo del estrés y la ansiedad —respondió extendiendo el vestido a la rubia quién alzó los brazos para sacarse la bata azul con rapidez —vas a estar bien, puedes retirarte ahora de hecho, ya pasaron las horas críticas, te mantuvieron sedada cuidadosamente para que no despertarás y tuvieras un ataque y no prolongar tu estadía —Serena entonces tomó el vestido y se lo puso —vas a estar bien, Serena —susurró Brittany tomando su mano, entonces ambas caminaron a paso lento a la salida —no pienses en nada, sólo concentrate en el hecho de que dejaste el trabajo botado y se te acumuló —una risa salió de los labios de Serena, entonces Brittany colocó unos auriculares en los oídos de Serena y le extendió un reproductor de música —mira directamente al piso mientras escuchas música, no necesitas preocuparte por ver o escuchar alrededor porque te guiaré en el camino hasta que salgamos de aquí —le dijo con una sonrisa, entonces Serena asintió aliviada.
Las lágrimas volvieron a acumularse en los ojos de Serena quién mordió sus labios para evitar sollozar.
—Lili, desde hoy Brittany y yo seremos tu familia, sé que es doloroso, sé que extrañarás mucho a tu mami, pero te prometo que te cuidaremos con todo el amor que ella aún tenía para darte —le dijo Serena con dulzura a la menor mientras estaba de cuclillas frente a ella junto a Brittany.
—Nosotras estaremos siempre aquí para ti y tu mami siempre estará contigo aquí —la de cabellos chocolate colocó su dedo índice en el lado izquierdo del pecho de la niña —ella estará siempre en tu corazón y te aseguro que desde el lugar en el que está ella sigue amándote y cuidandote.
Serena mordió más fuerte su labio logrando que este sangrara.
—¡Lili! ¡¿Qué has hecho con el maquillaje?! —Gritó Serena totalmente alarmada mirando como las sombras, el polvo y labiales estaban en el suelo abiertos mientras la menor estaba maquillada... O al menos parecía un intento de maquillaje.
—¿¡Qué ha sucedido?! —Preguntó Brittany una vez llegó corriendo a la habitación —oh santo cielo... —Musitó para después comenzar a reír a carcajadas.
—¡No te rías, ese maquillaje tendré que reponerlo! ¡Segura Abby me mata! —Chilló la rubia.
—Vamos, eres la famosa modelo Sere, quién ha ganado una fama descomunal y misteriosa, no creo que la maquilladora sea tan severa contigo.
—¡Ahora luzco igual de bonita que la hermana Sere! —Las interrumpió de pronto Lili con felicidad a lo que ambas voltearon a verla, entonces Serena comenzo a reírse y se acercó a ella cargándola en brazos.
—Si, si, claro cariño —murmuró Serena rodando los ojos con una sonrisa mientras Brittany aún reía.
—¡¿Qué han hecho con mi maquillaje?! —Exclamó de pronto una mujer alarmando a las tres presentes.
La peliblanca comenzó a cerrar sus ojos ante la pesadez que sentía, no sólo en sus párpados sino también en el cuerpo, su estómago estaba completamente revuelto y se sentía algo aturdida.
—Nos iremos a Japón, Margaret —le dijo Serena con nerviosismo a la mujer.
—¿Brittany irá igual con ustedes? —Preguntó la mujer a lo que la rubia asintió con tristeza —ya veo, supongo que es por algo que deben hacer allá ¿no? —dijo ella sonriendo —después de todo, ambas no son chicas comunes y en ese lugar suelen ocurrir cierto tipo de cosas
—Margaret, eso... —Intentó explicar Serena de forma alarmada pero la mujer negó con su cabeza sonriendo.
—Desde el momento que nació supe que Brittany no era como las demás niñas y el día que te conocí sentí lo mismo, por lo tanto sé que esto va más allá de simplemente regresar a tu hogar, hija —le dijo Margaret, entonces una punzada se instaló en el corazón de Serena ante la forma en la que la había llamado, la mujer se acercó a ella y colocó su mano en su mejilla —cuidate mucho, no se arriesguen demasiado y cuida tu salud, eres una buena niña y estoy segura que tus padres están demasiado orgullosos de ti y te cuidan, así que mantente fuerte —Serena asintió con una sonrisa, entonces Margaret se separó de ella y se dirigió a la cocina.
—Margaret —la llamó Serena a lo que la mujer se devolvió a verla —¿tú crees que mi madre igual... Se dio cuenta? —Preguntó con sus ojos llorosos, entonces Margaret le sonrió.
—Una madre conoce demasiado bien a sus hijos —respondió con tranquilidad para después darle la espalda e ir a la cocina, Serena sintió como las lágrimas cayeron por sus mejillas.
Serena finalmente perdió la consciencia sintiendo ese dolor en el pecho crecer más y su respiración se volvía cada ves mas lenta.
—Te amo mucho, mi niña —susurró Ikuko mientras abrazaba a su hija con fuerza.
—Yo te amo más, mamá —respondió ella, entonces su hermano y padre entraron a la sala.
—¿Es un abrazo grupal? —Preguntó Kenji con una sonrisa llegando hasta ellas y abrazándolas.
—¡Papá! —Exclamó Serena entre risas.
—Vaya que son empalagosos —se quejó Sammy dejando su mochila sobre el sillón.
—Anda, cariño —le llamó Ikuko a su hijo extendiendo su brazo, entonces el joven rodó los ojos y se acercó a ellos uniéndose al abrazo.
—No que no te unías, mocoso —se burló Serena con superioridad.
—Cállate, tonta —refutó Sammy con una sonrisa a lo que la rubia rió por lo bajo.
Sammy subió las escaleras de la casa, había buscado a su hermana en la planta de abajo ya que ella habia avisado que buscaría algo en la casa de Brii que después se desalojaría para venderla, entonces el joven llegó hasta la puerta de la habitación que había sido de Brittany que estaba entre abierta.
—¿Serena? —La llamó abriendo por completo la puerta para asomarse al cuarto, entonces vio a su hermana con los ojos cerrados sobre la cama —¡¿Serena?! —Le llamó ahora más alarmado acercándose a ella y moviéndola un poco —¡Serena! —Se preocupo al no tener respuesta y corrió hasta la planta inferior para cruzar la puerta a la otra casa.
—¿Sammy? —Amy le miró preocupada al encontrarse con el en la cocina.
—¡Serena no despierta! ¡La llamo y no despierta! —Gritó Sammy siendo escuchado por los que estaban en la sala, la peliazul corrió rápidamente hacia la otra casa siendo seguida por Sammy.
—¡No puede ser! —Exclamó alarmado Darien corriendo igualmente hacía ahí.
Amy ingreso a la habitación y rápidamente revisó el pulso de Serena palideciendo.
—¡Llama a una ambulancia, Sammy! —Le ordenó la peliazul a gritos colocando a Serena de forma erguida, Darien ingreso al cuarto —¡ayudame a bajarla al suelo! ¡Necesitamos hacer RPC! —le gritó, el pelinegro rápidamente cargo a la peliblanca dejándola en el suelo, entonces Amy comenzó a hacer comprensiones en el pecho.
—¿Es un infarto? —Le preguntó Sammy a la peliazul con el teléfono en el oído, a lo que Amy asintió.
—Dame el teléfono —le dijo Darien al joven quién de inmediato se lo entregó hablando con el sistema de emergencia, entonces Sammy se dirigió a la planta baja donde se encontró con los demás.
—Sammy ¿qué ha sucedido? —le cuestionó Molly nerviosa.
—Ella tuvo... Tuvo un infarto —comentó Sammy al borde del llanto, alarmandolos —la ambulancia vendrá por ella.
—oh santo cielo... —Musitó Lita dirigiendo su mirada a la parte superior de las escaleras.
—Hay que abrir la puerta, debemos mantenernos fuera del camino de los paramédicos, uno debe abrir la puerta y los demás estar listos para irnos al hospital —les dijo rápidamente Michiru a lo que todos se comenzaron a mover.
La ambulancia llegó al cabo de unos minutos y se llevaron rápidamente a Serena al hospital ingresándola de inmediato como paciente crítico, sus signos vitales se encontraban muy débiles y el resto de las personas para las que era valiosa estaban en la sala de espera sintiendo como los nervios los consumían.
[...]
