La emancipación de una sumisa
Había sido un día agotador, tenía aún el vestido de noche mientras bebía un whisky borbón en el sofá de su living, el departamento donde se hospedaba cada vez que Ranma debía presentarse en la conferencia de deportistas de renombre le causaba jaqueca que solo el alcohol curaba
El lugar era costoso, tenía muebles hechos de la mejor madera importada y electrodomésticos de la marca más reconocida a nivel nacional. Algo que cualquiera desearía poseer, cualquiera menos ella
Akane tenía lo que a los reflectores les gustaba enfocar cada segundo. Una vida perfecta, con su perfecto marido, su perfecta casa, su perfecta economia y la apariencia de la juventud casi intacta en ambos, aunque ella lo ocultaba con el maquillaje más de lo que le gustaría
Hasta ahora se había conformado con imaginar ser feliz. Para ser honesta consigo misma admitía que las épocas habían cambiado hacia ya catorce años, no podía creer que se había resignado al arreglo matrimonial que su padre le preparó cuando tenía dieciséis. Se arrepentía de no haberse opuesto, por supuesto que lo hacía
Después de ser proclamada como heredera del Dojo familiar su felicidad se vió eclipsada con la llegada de Ranma Saotome y su padre. El amigo de su padre, que respondía al nombre de Genma y Soun, les dieron la grandiosa noticia que uniría a sus familias y sus legados en artes marciales
Al principio pensó en negarse, se enfureció con su padre, incluso con su madre que ni siquiera estaba al tanto de la decisión de Soun. Esperaron a que se conocieran pero aparentemente ninguno de los dos estaba interesado en el otro
La familia Tendo recibió a los Saotome en su casa para crear vínculos de ambas partes, desde el principio parecía una excelente idea para hacerlos convivir, sin embargo, en ningún momento la relación mostró mejorías sino todo lo contrario, no se soportaban en lo más minimo, pero la situación era tal como para ponerse a llorar en desgracia, pues la madre de Akane había caído enferma de gravedad cuando eso ocurrió, la mujer quería ver a su hija menor contraer matrimonio como sus dos hijas mayores y no encontraba a nadie más indicado que Ranma para encargarse de su pequeña
Aunque se llevaran como el perro y el gato de manera ironica el muchacho le agradaba a Naoko
Así que de manera rápida, casi improvisada ambos jóvenes contrajeron nupcias a los diecinueve años. La ceremonia fue en el Dojo Tendo, la fiesta fue sencilla, solo la familia y cercanos asistieron
Soun insistió en enviarlos de luna de miel para consumar su "amor" Más el hecho se vió pospuesto ya que la enfermedad de Naoko empeoró y al final lo inevitable pasó, su madre murió sin remedio, aunque aliviada de saber que sus hijas ya tenían un matrimonio estable para vivir
Akane heredó oficialmente el Dojo cuando Soun se retiró, sin embargo Ranma reclamó el derecho sobre el nombre del legado para ensalzar el apellido Saotome, su ahora esposa le negó aquel pedido sin importar sus rabietas decidiendo dar por zanjada la discusión cuando él abrió su propio Dojo. Akane cerró el Tendo resignandose a la disposición de su marido
Más fama y fortuna llegaron rápido gracias al habilidoso muchacho que levantó un negocio tan próspero casi de la nada, el reconocimiento lo llevó hasta el Consejo de deportistas más importante de Japón siendo el maestro más joven de los postulantes a las Olimpiadas con tan solo veintitrés
Se había echado encima un montón de responsabilidades y flashes que querían cualquier abertura en su fachada perfecta para inmiscuirse en su vida, para arruinarlo. Seguramente a pedido de los demás deportistas víctimas de la envidia
Con el pasar de los años se dió cuenta de algo, su matrimonio no era más que un contrato con otro nombre. Uno más bonito para que no suene a que fue vendida por su padre, sin embargo por mucho que lo ocultara ante la gente y su propia familia no era feliz con esa vida
Casi a sus treinta años era prácticamente virgen, desde su compromiso con Ranma a los dieciséis nunca tuvo la oportunidad de explorar o tener novios y con su matrimonio menos
Ranma se había mantenido lejos de ella a lo que respectaba su vida sexual, a excepción de unas ocasiones donde el alcohol le nublaba el juicio lo suficiente para desearla, repartirle unos besos, tocarla sin pudor y rosar su intimidad por sobre la ropa. Pero nada más
Y carajo, la mujer no era de piedra, sentía deseo de poseerlo, reclamar su derecho como esposa sobre ese hombre tan viril. Si había algo que Akane nunca podría negar, era que Ranma tenía un físico espectacular desde su adolescencia además el paso de los años le había dado una corpulencia más masculina
Casi le dolía nunca haber estado juntos en la cama, sentir el vigor de su esposo recorrer sus entrañas así como se lo describían sus amantes por medio de los mensajes. Si, le había descubierto mensajes de tres mujeres que añoraban una repetición por parte de él, sintió el mundo venirse encima de ella cuando lo supo, nunca le lloró al hecho de que tuviera aventuras. Era obvio ante su falta de ansiedad por tocarle
Ella se recriminaba más por ser estúpida y no seguirle en ese camino, tener aventuras no sería difícil, era una mujer codiciada que muchos habrían agradecido tener a su lado. Su fama se extendió desde su juventud cuando era conocida como la chica de Furinkan que tenía un centenar de pretendientes tras de ella
Centenar de pretendientes que desapareció con la llegada de Ranma, el muy infeliz incluso había arruinado eso. Casi todos los pretendientes habían desistido a excepción de unos cuantos que por azares del destino terminaron lejos de ella quitándole la oportunidad de sentirse querida
De nada le sirvió ser la estudiante más bella de su generación si esa belleza fue oscurecida por la sombra de su compromiso
El caso se resume a hoy, cuando Akane había decidido emanciparse por fin recuperando su orgullo femenino, terminó su vaso de whisky yendo a darse un baño. Su orgullo tendría sus cimientos esta semana donde demostraría que ni el arrogante hombre que tenía por marido se podía resistir a su cuerpo.
