Al día siguiente el matrimonio Saotome fue de vuelta a Nerima donde tenían su residencia principal, el camino en auto era muy ameno, no era indiferente como en otras ocasiones gracias a las esporádicas preguntas de Akane sobre el tema que trataron en la asamblea

Rara vez se interesaba por ello, pero hoy parecía un día menos tenso en su relación, cuando llegaron a su casa la mujer se bajó del auto entrando sin esperarlo. Era momento de revelar uno de sus grandes secretos con una demostración

Con rapidez se puso a cocinar, no para complacerlo, sino para demostrarle cuanto valía como ser humano, cuanta ventaja le llevaba sobre la vida

Desde la adolescencia Akane fue tildada como una mala cocinera pues sus habilidades culinarias no se desarrollaron como las de pelea. Con ese matrimonio vertiginoso únicamente había conseguido la desaprobación de Ranma ante sus platillos insípidos y la lenta mejora del sabor llegó al grado de contratar a una cocinera para ocuparse de la comida diariamente

Sayuri, la señora que le ayudaba todos los días tenía una paciencia infinita para mostrarle los caminos de la cocina que necesitaba para satisfacer el paladar de Ranma o eso decía

Al cabo de ocho años Sayuri le había enseñado lo suficiente para defenderse de los anteriores insultos a su comida. No obstante los años no pasaban en vano, la mujer mayor se retiró, pero Akane le estaba agradecida y la ayudó a pensionarse para que no pasara penurias

Al cabo de dos días Ranma había contratado a alguien más, ni siquiera se molestó en preguntarle si ella quería o estaba dispuesta a cocinar de ahora en adelante

No le tenía esa confianza

Una antigua amiga de infancia llegaba todas las mañanas con el desayuno hecho, se quedaba hasta la media tarde para hacer la comida y la cena. Ukyo es su nombre

Era habilidosa, amable, muy bonita e infinitamente más joven que Sayuri, todo tenía sentido

Apenas hacía un año que la "amiga" de Ranma fué delegada a otro lugar, Akane le ordenó ir a la casa de su padre para atenderlo a él. Había sido una de las pocas veces que usaba su poder como señora de la casa

Pero alejarla de su "hogar" no fue suficiente, no cuando aún seguía frecuentando a Ranma fuera o dentro de este. Quizá fue su culpa por no informarle de ese hecho, fingiendo que Ukyo seguía preparando las comidas

¿Por qué la había mandado con su padre? Bueno...

Le había encontrado condones en los bolsillos del pantalón a su marido, la encargada de limpieza había faltado ese día debido a un resfriado. En vista de que no tenía a nadie más Akane misma realizó las tareas de su casa

Fué la tercera vez que le encontró siendo infiel, porque no habría que ser muy inteligente para saberlo ¿Qué tenían que hacer con unos preservativos si nunca tenían intimidad? Era obvio que si no iba a usarlos con ella lo haría con alguien más

Al menos se cuidaba el muy desgraciado

A la siguiente semana le dió vacaciones a su empleada para dedicarse a reunir pruebas, las pruebas llegaron casi a rastras, el desgraciado tenía muy controlado lo que hacía pero no lo suficiente cuando estaba metido en la cama con su "amiga de la infancia"

A otro perro con ese hueso

El mundo de Akane se vió derribado cuando los vió revolcándose en el cuarto de servicio de su propia casa más no dijo nada. Ella tendría ya su revancha

Por eso desde la primavera pasada fingía que Ukyo llegaba a preparar sus comidas todos los días cuando prácticamente la corrió con Soun

—¿Akane?— su llamado la trajo de nuevo al presente, a pesar de su distracción la comida seguía su curso con equilibrio. Era perfecta

—Siéntate— le dijo sirviendo el pan japonés que tanto le gustaba —Ya es hora de la comida

—Si pero...— sus dudas ante la comida de Akane le estaban colmando la paciencia a ella

—Hace mucho tiempo que no cocino para tí, por eso quería prepararte algo rico. Prometo que es comestible— lo animó poniendo el platillo delante suyo. A decir verdad tenía muy buena pinta —Si no te gusta te entenderé pero al menos pruébalo

Ranma dubitativo se sentó dispuesto a recibir el mal sabor. Pocas veces Akane le pedía algo y no quería pelear, se llevó el primer bocado paladeandolo

Para su sorpresa, el okonomiyaki era mucho más delicioso de lo que estaba acostumbrado —¡Qué rico!— expresó completamente fascinado —¿Cuándo aprendiste a cocinar así?

—Apenas hace poco tiempo— le respondió

—Está delicioso Akane— alabó observando como su mujer se llenaba de orgullo

—¿Verdad que si?— coincidió ella —Apuesto a que Ukyo nunca te preparó nada así de sabroso— las palabras de la mujer salieron como navajas directas

—La verdad es que no— navajas que chocaron con su nulo entendimiento de la situación —Creo que está perdiendo el toque

—¿Eso crees?

—Si, hace ya varios meses siento que su comida no es lo que antes— le informó llegando a la mitad de su comida —Es sabrosa pero... Le falta algo últimamente— se encogió de hombros —Pero si tú sigues cocinando así ya no la necesitamos entonces

—¿Piensas así? ¿Estás seguro?— Akane claramente ya no hablaba de comida, pero eso ni siquiera lo notó —Para serte sincera quisiera decirte algo— lo dejó terminar tranquilamente antes de pasarle un vaso de agua —Hace un año que Ukyo no trabaja en esta casa

Ranma casi palideció —¿Qué?

—Hace un año que trabaja con mi papá— le informó serena —Ya casi no tiene fuerza para mantenerse en pie y necesita alguien que le ayude

—Entonces... La comida...

—La he estado preparando yo— reveló al fin, se sentía bien tenerlo tan asombrado gracias a sus habilidades

—¿Todo este año?

—Si

El azabache suspiró recargandose en la silla —Ya veo— sonrió un poco —Está bien, mi suegro necesita apoyo, es bueno que pensaras en ello— le concedió

—Me alegra que lo comprendas, nunca te dije porque pensé que te molestaría, me alegra que no sea así— le sonrió. Tan radiante como no lo hacía en años —Bien, ves a cambiarte mientras lavo los trastes

—Gracias por la comida— Ranma se retiró aún con asombro. Era un alivio que creyera a Akane tonta para no notar su mini infarto al saber que frecuentaba a Ukyo y le hablaba de sus encuentros "casuales" en la casa cuando llegaba a comer

La peliazul fregó los trates rápidamente, le mostraría que no es lo único que podía hacer mejor que Ukyo

El azabache se estaba tomando un descanso de su agenda, mañana reanudaría las clases en la escuela de Artes marciales. Tomó una cajetilla de cigarros y salió por la puerta trasera de la casa, ahí estuvo casi cuatro horas, hasta que el sol se escondía tras los edificios y solo se salvaban los rayos naranjas de su despedida

Entró nuevamente sin encontrar pista de su mujer, mejor. No quería verse atrapado por su raro comportamiento. Subió las escaleras y se metió a la ducha intentando refrescar su mente. Debía ser mucho más cauteloso que antes...

Escuchó la puerta corrediza del baño abrirse, giró su rostro encontrándose de lleno con la imagen desnuda de su esposa. Contuvo el aliento, Akane siempre había sido muy guapa, lo sabía pero nunca dejó desembocar su deseo de ella por respeto. Porque desde el inicio se casaron sin amor

No obstante, tenerla ahí, tan vulnerable, tan desnuda, con las mejillas rojas gracias al impacto que ocasionó lo que vió estaban mandando su cordura casi al infierno

—Perdón, no pensé que te estuvieras bañando— le dijo agachadondo la mirada. Comenzó a cerrar la puerta cuando la fuerte mano de su esposo la detuvo —¿Ranma?

Él en su mente revivía las noches donde tuvo la osadía de tocar su cuerpo. No podía reprimirlo más, la guió adentro de la ducha pegando su espalda con la fría loseta —Akane...— susurró su nombre antes de besarla. Sabía que su primera vez debía ser mágica pero resistir para prepararlo ante la situación tan espontánea era una pérdida de tiempo y quizá también de valor.