Y como siempre, tengo que aclarar que nada de esto me pertenece. Los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia de la autora BixieRosen. Yo solo traduzco.
Y no puedo pasar por alto agradecer a mi leal compañera de varios años, mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.
2
Ese breve momento en la plaza es lo último que ve de Jake.
Antes de darse cuenta, Bella queda atrapada en los trámites. Bella y su padre junto con todo un contingente de seguridad, abordan un aerodeslizador que los lleva a una estación especial recién asignada. Bella trata de no pensar en el hecho de que hace apenas un año este era un lanzador de drones xepheryano de primera línea.
Debería prestar más atención. Debería asegurarse que todo vaya de acuerdo al plan. Que la mesa donde serán firmados los documentos finales sea de la forma redonda correcta – hubo muchas disputas sobre la forma de la mesa, para garantizar que no hubiera una 'cabecera'—y que las flores del pasillo sean las correctas, definitivamente, no la flor distintiva de Xepherya que inicialmente había sido colocada en jarrones por una ingenua asistente. Tiene que asegurarse de mantener a su padre alejado de una familia en particular que ella sabe es responsable de cumplir con la orden de matar a su madre, tiene que asegurarse que el diplomático principal xepheryano no sea remplazado y que el diplomático mongroviano se aleje de la bebida—
Así que, por supuesto, al ser escoltada al interior del enclave fuertemente armado y monitoreado en el cual se firmaría el tratado de paz, cientos de holocámaras apuntan a su rostro, pero en todo en lo que puede pensar es en su propio color de piel.
La mayoría de los mongrovianos tienen un ligero matiz en su piel, que va de aceitunado a melaza clara, debido a la atmósfera más ligera. Pero Bella, como miembro de la familia real, proviene de una crianza meticulosa, y su piel clara indica su estatus. Es extraño, entonces, que los xepheryanos, con sus cielos más nublados y una atmósfera más densa son naturalmente tan pálidos como Bella. Por primera vez, ella no es la más pálida en la habitación, y le inquieta. Como si de alguna manera estuviera traicionando a su propia gente al ser muy parecida.
La piel de Jake siempre es de un color intenso y cálido.
Es totalmente ilógico. Un idea tonta, pero una que se queda con ella.
Cuando Bella y su padre finalmente entran en la habitación, Bella posa sus ojos en el rey Edward II por primera vez.
Bella tiene que reprimir su instinto inicial de retroceder. Nunca ha conocido al hombre en persona, sin embargo le es muy familiar. Cabello corto encanecido, pálido, ojos fríos y pálidos en una frente alta con hombros anchos. Es más alto de lo que esperaba. De frente a él en la atestada habitación es difícil no recordar los innumerables videos promocionales que ha visto en su vida, holovideos torciendo la verdad, otros justificando la violencia que dejó destrozada su luna. ¿De cuántas vidas es responsable de haber tomado el rey Edward?
¿De cuántas vidas es responsable su propio padre?
Es una idea repugnante, pero una que le recuerda que la paz es la única opción. El rey puede ser un monstruo, y tal vez tiene que vivir en el mismo palacio que él, pero no todos en Xepherya son malos. Ella se niega a creerlo.
Roba su atención un joven delgado que aparece detrás del rey.
Su hijo.
Como su padre, Bella reconoce su rostro. El príncipe Edward III. Su prometido.
Es guapo, para ser un xepheryano, incluso Bella tiene que admitirlo. Alto, de facciones marcadas, de aire sereno y complexión fuerte acentuada por su uniforme militar. Sin embargo, en todo lo que ella puede pensar, es en que él es el equivocado. Su piel es demasiado pálida. Sus ojos muy verdes. Su cabello demasiado rojo—casi del color de las piedras en su corona. De hecho, casi es exactamente lo opuesto que Jake. Esbelto en lugar de fornido. Frío en lugar de cálido.
Tal vez es más fácil de esa forma. Si hay similitudes su corazón estará en conflicto.
Solo por un momento, cierra sus ojos. Un momento, para recordar la sensación de los brazos de Jake a su alrededor, para recordar que esto no es traición. Que él sabe. El matrimonio es una necesidad. Un acuerdo de negocios. No tiene ilusiones de que esto se convierta en amor. La simple idea le asquea. Su corazón está tomado. Tal vez el del príncipe también y está pensando lo mismo. Deber por encima del deseo. La idea la calma. Mientras sean cordiales, siempre y cuando puedan vencer el odio arraigado que sus razas sienten el uno por el otro—solo eso será un milagro.
Cuando abre sus ojos está tranquila. Pero la han visto.
El mismísimo príncipe Edward le devuelve la mirada, ojos verdes apagados la evalúan con fría indiferencia. Todavía no están sentados. Hay docenas de metros y múltiples personas entre ellos, y sin embargo, ella está muy consciente que gran parte de la negociación está ocurriendo en este momento. Su mirada es casi suficiente para agrietar su armadura, casi suficiente para penetrar su calma, pero encontrando su evaluación más calculadora que amenazante, desvía la mirada.
A fin de cuentas, su opinión no significa nada.
Su padre la conduce a la mesa redonda, y con seis sentados, cuatro miembros de las familias reales y dos mediadores, y casi tres docenas amontonando las paredes e innumerables hololentes apuntándoles, empieza el momento de firmar.
Hay discursos. De los mediadores. De su padre. Del rey Edward. Todas son trivialidades. El verdadero trabajo ya está hecho.
Un siglo de odio y temor profundamente arraigados no será erradicado por la firma de un documento. Bella lo sabe. En lo más profundo de su corazón, ella teme que no estén haciendo lo suficiente.
Después de lo que parecen horas, es su turno. Su padre, el rey Edward II y el príncipe Edward ya han firmado, y ahora es su turno. Mira el documento que ha aparecido frente a ella, el holoblock lo bastante grande para tomar cuenta de las múltiples lecturas biométricas.
Una cámara dron flota para capturar su rostro y ella mira tranquilamente al lente.
"Yo, Isabella Marie de la Casa de Mongrovia por este medio ratifico este tratado y juro defender todo lo comprendido en él. Me comprometo con honestidad y toda intención futura a proteger y servir a ambos pueblos de las lunas de Olympia y nunca mostrar preferencia. Juro nunca más tomar partido o adoptar medidas violentas contra cualquiera de los pueblos."
Con varias docenas de dispositivos grabando su voz, finalmente baja la mirada, colocando su mano sobre la pantalla para estampar una firma biométrica en el documento, sellando su compromiso.
Hay flashes, holovideos y fotos tomadas sin parar cuando Bella y el príncipe se ponen de pie.
Esta parte está ensayada. No con todos los actores principales al mismo tiempo, no obstante, se practicó.
El príncipe Edward imita a Bella al caminar ambos alrededor de la mesa, encontrándose en un lado donde están dos sumos sacerdotes—uno por cada luna. La religión es la misma, las mismas tradiciones con pequeñas variaciones. Sin embargo, necesitan sacerdotes separados.
Como se decidió previamente, Bella descansa su mano izquierda en la palma extendida de su sacerdote. Su mano está caliente y callosa; su rostro con una expresión que carece de la alegría normal que por lo general siente cuando realiza bodas.
Sin levantar la vista, ella coloca la derecha en la otra mano extendida en su vista periférica, uniendo a los cuatro en un círculo. La piel del príncipe Edward es suave. Fría. Un escalofrío recorre la espalda de ella. ¿Él la sostiene levemente porque también se siente perdido? ¿O porque no puede soportar tocarla?
La manga de su uniforme roza contra la muñeca de ella. Bella lucha por no vomitar.
No puede arrepentirse ahora.
Y ahora aparece el príncipe Edward. Por la descripción de Bella parece que no es posible que llegue a haber algo entre ellos, sobre todo porque Bella ama a Jake. ¿Habrá alguien también en el corazón de Edward? ¿Y será suficiente su matrimonio para poder lograr la paz que tanto anhelan? Como piensa muy bien Bella, este es solo el principio, solo el tiempo dirá si su sacrificio valió la pena. Pero después de la boda se acerca el momento más difícil cuando Bella se quede a solas con el príncipe en territorio enemigo. Como dijo alguna de ustedes en su review, esta es una Bella fuerte, sin duda. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, les agradezco su respuesta a esta nueva traducción. Recuerden, está terminada, y la actualización depende completamente de USTEDES. No les cuesta nada escribir unas cuantas palabras en el cuadrito al final del capítulo y enviar, sus reviews son muy importantes para nosotros. Y el único pago que recibimos por hacer esto por ustedes, si eres una lectora silenciosa, ya no lo seas más, permítenos conocerte.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: angryc, tulgarita, aliceforever85, Adriana Molina, Rosii, Kalia Chaparro, Lidia Withlock, Nanny Swan, liduvina, saraipineda44, Melany, ariyasy, Mio-.-1973, AnnieOR, piligm, twifanlight07, Aidee Bells, lagie, Pam Malfoy Black, Lizdayanna, Say's, PanquecitosConLeche92, Brenda Cullenn, Gabs Frape, Car Cullen Stewart Pattinson, LicetSalvatore, Tata XOXO, Manligrez, Iza, Lectora de Fics, rosycanul10, danymoli1975, Kriss21, Johanna22, Pattts, Bong Bong, Liz Vidal, AriGoonz, patymdn, Shikara65, EriCastelo, Fallen Dark Angel 07, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.
