Y como siempre, tengo que aclarar que nada de esto me pertenece. Los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia de la autora BixieRosen. Yo solo traduzco.

Y no puedo pasar por alto agradecer a mi leal compañera de varios años, mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.


4

La puerta hacia los aposentos privados del príncipe se cierra detrás de ellos. Después del ruidoso banquete, el silencio creado por las paredes insonorizadas es casi ensordecedor. Cuando Emmett rodea a la pareja para hacer un registro de las muchas habitaciones, Bella se toma un momento para observar lo que ha de ser su nuevo hogar. La decoración es moderna, con paneles de cristal dividiendo un salón de lo contrario enorme. Líneas elegantes están resaltadas por metales nativos que Bella solo ha visto en drones de guerra xepheryanos que se estrellaron.

Arte abstracto cubre las paredes, dándole color a un espacio de otro modo en blanco y negro. Casi se siente como si estuviera en una nave espacial. Lo único que le demuestra que de hecho, está en suelo firme es el ventanal del piso al techo que muestra la capital de Xepherya desde lo alto. Toda la arquitectura antigua y las catedrales mezcladas con los rascacielos que parecen alcanzar el cielo y desaparecer entre las nubes. A pesar de lo tarde que es, la ciudad está iluminada en brillantes colores, casi emitiendo la suficiente luz sobre el suelo para pasar por la luz del sol. La milicia mongroviana nunca ha sido capaz de llegar a la capital de Xepherya, a diferencia del hogar de Bella que tiene cicatrices de constantes batallas, este lugar está impecable.

Emmett vuelve y le da a Bella el paso, retirándose a un esquina cerca del grupo de sofás. Bella aún sostiene el brazo del príncipe y se pregunta cómo va a transcurrir la siguiente parte. Todos en la habitación, incluyendo un bastante incómodo Emmett, saben lo que está por suceder, pero no hubo ensayo de esta transición.

El príncipe aclara su garganta y sin soltar el brazo de Bella da un paso vacilante hacia el centro de la habitación.

"Este es el Apartamento Real del Este. Mi—nuestro espacio privado en el palacio. No nos molestarán aquí. Con tu llegada, los códigos de acceso han sido cambiados por lo que las únicas personas que tienen libertad de entrar somos nosotros dos y el señor McCarthy, quién es bienvenido a revisar los protocolos de seguridad cuando lo desee."

Bella ve que Emmett asiente por la esquina de su ojo, pero eso no hace nada por aliviar la incomodidad que se ha apoderado de todos sus pensamientos. No tiene miedo de lo que está por ocurrir, en sí. No es virgen, y claramente duda que el príncipe lo sea. Ni ha hecho algún intento por 'atacarla' de ningún modo. En todo caso, parece más desinteresado que nada. La mayor emoción que le ha visto fue el breve destello de ira al cortar el pastel, el cual en este momento no está completamente segura de no haberlo imaginado.

"Al final del pasillo a la izquierda están mis aposentos, y los tuyos están ahí mismo pero a la derecha. Tenemos baños y recámaras separadas, así como salas de estar. Yo las utilizo como estudio y un espacio extra para pasar mi tiempo libre, pero eres bienvenida a hacer lo que desees con tus habitaciones. El señor McCarthy tiene su propia recámara también en tu pasillo. Por… seguridad, mi padre ha insistido en vigilancia en los pasillos. Espero que eso sea aceptable."

Por seguridad. Bella casi se ríe. La única razón para tener cámaras dentro de un apartamento sería para vigilarlos, vigilar a Bella y a Emmett. Tal vez el rey quiere asegurarse que Bella no duerma con su guardia. Si solo supiera lo incorrecto que sería eso.

"El señor McCarthy y yo no tenemos problemas con que haya una cámara en el pasillo." La voz de Bella es tan seca como una lija. De pronto, su garganta está anormalmente rasposa.

Si el príncipe está avergonzado por la insinuación, no lo demuestra. Simplemente lleva a Bella a uno de los sofás y cuando ella se sienta él se acerca a la larga barra, con líquidos de un millón de colores en hermosos frascos de cristal cubriendo una sección completa de la pared.

"Tal vez no tenga los licores de Mongrovia, pero debo tener algo similar. ¿Tienes una preferencia?"

Por un momento, Bella considera rechazar la oferta. Pero puede necesitar el coraje líquido, y con la forma en que el príncipe está mirando las botellas tal parece que él está igual de incómodo.

"Normalmente… bebería Glía, es un licor fuerte hecho de grano y miel."

El príncipe asiente, contemplando los muchos frascos frente a él hasta que alcanza un tónico con un brillante matiz rojo, sirviendo dos dedos en un vaso corto de cristal. Le da el vaso directamente a Emmett que ha salido de las sombras, y después que Emmett ha tomado un sorbo se lo da a Bella. Llevándolo a sus labios la dulzura explota en su boca, fruta que nunca espera nombrar, más dulce que su bebida normal pero increíblemente placentera. Cuando mira al príncipe está sentado en el sofá frente a ella, con un líquido ámbar en su vaso, mirándola serenamente.

"Se llama Eviscus. Es muy popular. Está hecho de la baya real. Engañosamente fuerte. Ha derribado a más de un militar."

Aceptando la advertencia, Bella toma su bebida poco a poco, sin poder evitar lamer el líquido de sus labios. El calor del alcohol es bastante en realidad. El príncipe la atrapa haciéndolo, y ella tiene que desviar la mirada.

"Como estaba diciendo," el príncipe Edward continúa, al moverse en su asiento, "tu habitación… la consideraré como tal. Deseo que te sientas cómoda aquí. Has venido a una luna extraña… hostil y probablemente nada de lo que diga te hará sentir cómoda. Eres bienvenida a mi habitación cuando desees, todo lo que pido es que dejes mi estudio como mi espacio personal." Esa, Bella cree que es una concesión bastante simple y asiente con facilidad. "Como verás, he instalado una cerradura en la puerta de tu recámara. Puedes programarla como desees."

En muchas sentidos, Bella está atónita. No había esperado este nivel de independencia. No había esperado tener su propia recámara, o lo que sin duda equivale a su propia ala del apartamento. Si él se ha tomado tantas molestias para mantenerla alejada de él o por qué está siendo considerado, ella no lo sabe. Quizás no importa, Bella está agradecida de no tener que compartir una recámara con el príncipe. Tiempo para estar a solas es algo que ha anhelado desde que aterrizaron.

Mirando hacia la ciudad, el príncipe toma otro sorbo de su bebida antes de sostener el vaso en sus manos. Tiene dedos muy largos. Bella nunca antes había notado eso.

"Computadora, música por favor. Lista de reproducción cinco." Con su orden, suave música tintineante, algo que suena como un instrumento de cuerdas, llena la habitación. El príncipe se relaja visiblemente, sus hombros caen. Bella no sabe cómo interpretarlo. "Si estás cómoda, princesa, me gustaría hablar contigo en privado."

Ahí está, piensa ella. La transición. Una forma educada de sacar a Emmett de la habitación. Fue diplomático, tiene que reconocerle eso.

Cuando ve a Emmett, este le da una mirada de preocupación. Puede darse cuenta que no quiere dejar a Bella sola, pero incluso un guardaespaldas tiene que tener límites. Bella ya se siente como una prostituta, no es necesario que más personas la vean como una. En especial Emmett.

"Emmett, puedes retirarte a descansar. Por la mañana, me gustaría revisar algunos de nuestros protocolos de seguridad."

Emmett aprieta su mandíbula, con los puños apretados a sus costados, pero sabe que no debe hacer comentarios.

"Por supuesto, su alteza." Las botas de Emmett hacen eco cuando camina por el pasillo, el suave ruido sordo de la puerta de su recámara cerrándose detrás de él provoca que Bella se estremezca. Por primera vez, está sola con el príncipe. El control se escapa rápidamente de sus manos y una repentina y desesperante necesidad de hacer esto bajo sus términos ciñe su garganta, limitando su respiración.

"Príncipe Edward, quiero que sepas que estoy aquí por mi propia voluntad." Le complace que su voz es más firme de lo que había esperado. Tal vez la bebida está haciendo más de lo que había pensado al principio. Aun así, no tiene el coraje suficiente de ver al príncipe a los ojos. Tendrá que ser a la pared detrás de él. "Entiendo que los derechos de la mujer en Xepherya no son tan progresistas como en Mongrovia, por lo que creo necesario aclarar que si en lo personal no creyera en esta paz y las condiciones que vienen con ella, no habría venido. Estoy… totalmente comprometida. Y eso incluye producir un heredero real. Contigo."

Bella se atreve darle un vistazo rápido al príncipe que la mira de frente, con el más pequeño indicio de una sonrisa torcida en sus labios. Hace una insuperable diferencia en su apariencia. Casi hace que parezca… amable.

"Quizás, si me permites el atrevimiento, ya que ahora estamos casados—por las tradiciones de dos pueblos—tal vez podamos permitirnos el utilizar nuestro nombre de pila en privado. Preferiría que tú, mi esposa, me llamaras Edward."

Entre la sonrisa apenas perceptible y sus palabras, es fácil de ver que el príncipe puede ser muy encantador—cuando quiere serlo. Logra lo opuesto de lo que ella está segura que él intenta hacer. La pone nerviosa. Tiene que recordarse que no es culpa de él que ella haya crecido con un razonable recelo hacia los hombres encantadores.

"Edward, entonces. Si lo deseas, puedes llamarme Bella." Nunca le gustó Isabella. Puede que el príncipe no sea un amigo, pero que él entre todos la llame Isabella sería incluso peor. Solo su madre la llamaba así.

"Bella." Acompaña la pronunciación de su nombre con un suave gesto de su cabeza, terminando su bebida con solo un fluido movimiento. "Me alegra saber que no se te ha forzado. Supongo que debería reiterarte que yo también hago esto por mi propia voluntad. La idea fue de mi padre, y aunque tenía reservas, creo que está es la mejor forma de asegurar una paz perdurable." Tomando una respiración profunda, el príncipe casi adopta una expresión exasperada. "Fuera de estas habitaciones, tenemos que presentar cierta fachada. Estoy seguro que estás al tanto de dichas pretensiones." De hecho, Bella no estaba muy al tanto de esas pretensiones que al parecer serían necesarias en esta luna, pero se rehúsa a comentar. El príncipe no necesita saber lo relacionada que está con su gente. "Sin embargo, dentro de estas habitaciones me gustaría que seamos nosotros mismos. Si es posible, me gustaría que fuéramos amables entre nosotros."

Compartieron una mirada entre ellos y algo se asentó en el estómago de Bella. Es el más elemental atisbo de algo, pero ella jura que puede ver el sufrimiento cruzar por el rostro de él. El sufrimiento que ella puede reconocer con igual facilidad como si fuera un faro en la noche más oscura. Tristeza. Refuerza su coraje, le da a ella fortaleza.

"También me gustaría eso, prín—Edward. No es mi intención ser insensible, pero ambos somos adultos aquí." Respirando hondo, toma otro trago de su bebida. "Esto no tiene que ser nada más que un acuerdo de negocios. Estoy segura que ambos tenemos mayores problemas por los que preocuparnos que los maritales. Trabajamos hacia un mismo objetivo. La paz. Dos lunas prósperas. Si podemos ser francos el uno al otro… no hay lugar para la timidez. Estoy segura, a pesar de lo que nuestros padres han hablado, que ambos somos jóvenes con suficiente… experiencia… por lo que nuestras relaciones maritales solo tienen que ser una formalidad."

"Estoy de acuerdo."

Los dos comparten una mirada penetrante, y a pesar de no expresarlo, hay comprensión entre ellos. No será necesario el romance o la incomodidad. No hay primerizos en esta habitación.

"Dudo que alguien espere que seamos una verdadera pareja en su luna de miel, de todos modos." Bella se atreve a reír brevemente, un sonido estridente que suena más agudo de lo que pretendía, pero el príncipe parece tomárselo bien, rodando los ojos al mismo tiempo que se recarga en su asiento.

"No, me atrevo a decir que si estamos muy enamorados, habrá problemas." El hielo en el vaso vacío del príncipe da golpecitos contra el borde, el ritmo extrañamente relajante. "Asimismo, si no hay suficiente amor se nos crucificará por la prensa y la aristocracia por igual. Los verdaderos sentimientos serían un problema en esta situación."

Quizás es por el alcohol, pero Bella se siente mucho más relajada. En todo caso, siente que el licor los ha tranquilizado a ambos. Casi están siendo cordiales. Si pueden mantener ese estado de ánimo por el resto de la noche, eso facilitará todo. Será algo profesional, pero indiferente. Ignorando todas las implicaciones de sus razas y concentrándose solo en este cometido.

Es solo esta idea lo que le permite a Bella decir lo que le ha estado molestando desde que decidió ir a Xepherya.

"Tengo que pedirte un favor." La ceja levantada del príncipe es su única respuesta y ella continúa. "Cuando nosotros—cuando tengamos sexo, ¿podríamos por favor, abstenernos del romanticismo?" Le mortifica el siquiera tener que hablar de ello de esa forma, pero este no es el momento de ser tímidos. "Sería más fácil si podemos solo… verlo como algo que hacemos. Porque se requiere de nosotros."

Su mirada en blanco es suficiente para hacer sufrir a Bella, pero finalmente asiente, muy lentamente. Ella ve subir y bajar su manzana de Adán cuando se aclara la garganta y habla, su tono era uno que usaría al hablar del clima.

"En aras de la sinceridad y claridad, sin parecer imprudente, supongo que sería mejor si ambos pudiéramos convenir en… en permanecer comprometidos. Al menos hasta que tengamos un heredero y las situaciones políticas y militares se hayan calmado."

Esta vez es el turno de Bella de levantar una ceja. Esto no lo había esperado. La fidelidad de su nuevo esposo no es algo que haya considerado. Ni algo que desee en lo particular. De modo que, el que lo mencione. Sin duda, impone una gran restricción a su persona, en él que aún está en su planeta. La única persona que Bella puede desear ni siquiera está en esta luna.

"Por supuesto. La situación siempre puede ser revaluada en una… fecha posterior."

El silencio cae sobre ellos y ningún tipo de música placentera de fondo puede disiparlo. Han dicho todo lo que tiene que decirse.

El tintineo del vaso del príncipe cuando lo deja sobre la mesa auxiliar es alto para los oídos de Bella.

"¿Puedo ofrecerte otra bebida?" ¿Es su imaginación que la voz del príncipe suena insegura?

"No, gracias." Ya siente los efectos del alcohol.

"Permíteme mostrarte el lugar." El príncipe está de pie, con una mano extendida en dirección a Bella. De pronto, su corazón late con fuerza en su pecho. Ella solo ha tenido intimidad con una persona. Por mucho tiempo pensó que solo tendría intimidad con una persona en toda su vida. Duplicar repentinamente ese número parece incorrecto.

Aun así, deja su vaso a un lado y se pone de pie, tomando la mano del príncipe. Empieza a reconocer la sensación de su palma.

"Como dije, a la derecha están tus aposentos, dejaré que los explores a tu tiempo. Estos de aquí son mis—bueno, es la otra mitad."

Una parte de Bella quiere gritar y reírse, diciéndole al príncipe que se calme y deje de pretender que van a hacer algo más que tener sexo muy incómodo que dos lunas completas saben que está por suceder. Sin embargo, la parte de ella que no cabe en sí por la ansiedad es más fuerte y por eso permanece en silencio cuando empiezan a caminar por el pasillo. Todavía están tomados de las manos al pasar innumerables obras de arte y el príncipe le informa cuando pasan por la sala de estar, que Bella es bienvenida a utilizar, y su estudio, cuya puerta está cerrada. Finalmente, se detienen afuera de un juego de puertas dobles que el príncipe abre, soltando la mano de Bella para hacerlo.

Entran a una recámara grande, con una cama king size en la pared del otro extremo con una cabecera de hierro forjado que contrasta con la pared de color apagado. Igual que en las salas de estar, esta habitación sería fría en blanco y negro si no fuera por las obras de arte, y Bella se siente extrañamente aliviada al ver la gruesa alfombra en el piso. Casi como si el pequeño lujo le recordara que el príncipe también es una persona que necesita comodidades materiales, no solo una caricatura.

Bella escucha que el príncipe cierra la puerta detrás de ellos pero no mira en su dirección. Está viendo la cama, su vestido ceremonial es cálido y se ciñe a su alrededor, y por primera vez desde que llegó al planeta, siente frío. Todo en ella le grita que mantenga puesta la tela.

La misma música que se escuchaba en la sala se reproduce aquí, proveniente de altavoces ocultos, pero bien podrían estar tocando sirenas de guerra en lo que a Bella concierne. Está muy consciente que el príncipe está detrás de ella, su figura inmóvil, como si los dos se cuestionaran si realmente van a hacer esto.

Ella firmó para esto, se recuerda.

El recordatorio no evita que dé un respingo cuando siente las manos del príncipe en sus antebrazos.

"Lo siento." Su voz es baja en su oído. Por qué exactamente se está disculpando, no lo sabe.

Sería muy fácil, cerrar los ojos y pretender que esas manos pertenecen a alguien más. Darse la vuelta, besarlo, recordar caricias ardientes en pasillos a media luz, recordar hombros que ella conoce muy bien, enterrar su rostro en su cuello e inhalar un aroma que es como los rayos del sol…

Pero no puede. Esos son recuerdos sagrados, recuerdos que ama. No puede arruinarlos—y no lo hará—al traerlos al presente. No importa si eso significaría menos molestias físicas. Ha soportado peores en el pasado.

"Está bien." Su voz es un susurro, pero cruza los brazos sobre su pecho, cubriendo las manos del príncipe con las suyas.

"No es mi intención—Necesito… tocarte."

Al instante, Bella se siente mal. Le está dejando todo esto a él, acobardándose como si él la estuviera forzando. Hasta ahora, él se lo ha hecho más fácil. Al menos debería intentar cumplir con su parte.

Forzando el pánico a alejarse, Bella levanta sus manos y empieza a quitar las horquillas de su cabello. Las manos del príncipe se posan en su cintura y Bella no piensa en nada más que el peso de sus palmas mientras descansan en los huesos de sus caderas. Al liberar la suave presión de las horquillas, su largo cabello cae sobre sus hombros. Finalmente, sostiene la corona real en sus manos, observándola con una extraña sensación de nostalgia.

"Supongo que necesitaré una que represente la unificación de las lunas."

"Ambos las necesitamos." El príncipe la rodea con su mano y toma la corona de las suyas con cuidado, sus zapatos silenciosos al acercarse a una mesita, depositando delicadamente su corona y la de Bella. Ella nunca se había tomado el tiempo de mirar el aro alrededor de su cabeza. No le sorprende, ya que es un simple círculo grueso metálico, con un extraño brillo azul turquesa en el metal. Desaparece casi por completo detrás de su cabello, en realidad solo es visible sobre su frente donde se posa sobre sus sienes.

"¿Podrías ayudarme?" Bella recoge su cabello sobre su hombro, dejando expuesto el cierre de su vestido al darle la espalda al príncipe.

Mientras dedos gentiles desabrochan su prenda, los ojos de Bella están fijos en las dos coronas, la del príncipe más grande que la suya, una a lado de la otra. Monumental, había llamado su padre este día.

La paz, lo vale todo.

Más ecuánime de lo que había estado en horas, se calma, permitiendo que el príncipe la desvista poco a poco, cada pieza colocada con cuidado sobre una silla junto a sus joyas. De pie desnuda frente a él, todavía de espaldas, escucha como él se desviste lentamente. Cuando él también coloca su ropa junto a la de ella, su atuendo militar, una banda que indica su estatus real y hasta sus zapatos, ella intenta ignorar la forma de sus hombros, cómo se arruga su abdomen cuando se mueve.

Cuando se para detrás de ella y besa delicadamente un lado de su cuello, el deber es lo único en la mente de Bella. Está haciendo esto para que nadie pierda a su madre jamás, como ella perdió a la suya. Está haciendo esto para que nadie jamás tenga que preguntarse si décadas de un viejo virus los está haciendo infértiles. Es extraño tener estos pensamientos tu noche de bodas, pero son honestos.

Ninguno de los dos se mueve para besarse. El príncipe la besa en el hombro y el cuello, y Bella acaricia sus brazos mientras él la sostiene. Cuando él trata de darle la vuelta para sentarse en la cama, ella lo detiene. Si no tiene que verse a los ojos, eso seguramente será más fácil para ambos. El príncipe de algún modo comprende y Bella se mueve para subir a la cama, con el pecho de él todavía pegado a su espalda. Siente su dureza contra la parte superior de su muslo, gruesa e insistente, y sus manos sobre sus caderas son puntos firmes que la estabilizan.

Incluso sin que él la toque, ella sabe que está seca como lija. Lucha por encontrar algo remotamente sexual en su situación actual, apenas puede creer que el príncipe consiga permanecer duro. Tiene que mojar sus dedos y aplicar humedad para ayudarlos a ambos. La fría acción endurece su corazón. Cómo pudo haberse preocupado por ser incapaz de separar esto de Jake.

Cuando él finalmente se introduce en ella, la intromisión es extraña pero no desagradable.

El acto en sí es breve. Sin romanticismo. Justo como ella lo había pedido. Cuando él termina, Bella no siente nada más que tristeza porque así es como podrían concebir un hijo. Tiene que ignorar la suave exhalación cuando él llega al clímax.

Después, mientras Bella trata de encontrar las fuerzas para levantarse, el príncipe se levanta primero, caminando desnudo hacia su baño. Físicamente, es realmente muy atractivo. Si tan solo fuera atractivo para ella.

Regresa en seguida con una bata larga y delgada, obviamente una propia. Bella se la pone al levantarse, ignorando lo pegajoso que baja por sus muslos. Con el cinto bien sujeto alrededor de su cintura, recoge su ropa, con sus zapatos en una mano y su corona en la otra. Volviéndose para ver al príncipe por primera vez desde antes que intimaran, se da cuenta que está sentado bajo las mantas, reclinado con su pecho desnudo y una mirada distante con una de sus manos pasando por su cabello.

"¿Te parece si vengo cada noche justo después de la medianoche?" Bella pregunta, con los ojos verdes del príncipe finalmente mirando a los suyos. "Solo hasta que yo… hasta que quede embarazada."

La expresión del príncipe es ilegible. Bella no tiene idea si está disgustado, complacido o incluso con sentimientos encontrados por lo que acaba de pasar.

"Eso estaría bien."

Bella asiente, acomodando las cosas en sus manos para poder abrir la puerta.

"Buenas noches, Edward."

"Buenas noches, Bella."

Bella cierra la puerta detrás de ella y camina descalza por el apartamento en penumbras, pasando la sala de estar aturdida. Al menos si alguien revisaba las cámaras de seguridad podría ver que cumplió con su deber. Gira hacia su propio pasillo, notando luz bajo la puerta de la recámara que debe ser la de Emmett. Se le ocurre tocar cinco veces en patrón, justo como solía hacerlo cuando eran niños, esperando hasta escuchar el patrón repetido desde el otro lado. Una pequeña señal para informarle a Emmett que sigue en una pieza, pero evitar tener que enfrentarlo.

Sigue caminando por el pasillo, llegando a un juego de puertas idéntico al de la recámara del príncipe. Abriendo la puerta, entra, dejando caer su ropa en el piso tan pronto como está dentro. La corona recibe un poco más de atención cuando la coloca sobre la primera superficie que puede encontrar. La habitación está cálidamente iluminada, decorada con colores mucho más cálidos que el resto del apartamento. Bella apenas tiene tiempo de admirar la gran cama y el armario abierto donde puede ver todas sus pertenencias personales ya desempacadas antes de verla. Es suficiente para dejar su cuerpo sin aliento, sus cansadas piernas se tambalean hasta tener que sujetarse de una columna de la cama.

Una pintura está colgada, justo detrás de la puerta, claramente visible desde la cama. Es la única obra de arte en su habitación, el lienzo cubre casi toda la pared.

El motivo es bastante ordinario. Un prado circular, lleno de flores silvestres. En el cielo, la tenue silueta de Olympia es visible incluso a la luz del día. Es evidente desde los árboles que el sujeto es mongroviano.

Ordinario, en realidad, pero Bella podría reconocer esa pintura donde sea.

Sus piernas están muy temblorosas para caminar, así que se arrastra por el suelo, con una mano alcanzando la esquina inferior de la pintura. Una firma con letra desordenada la recibe, los bordes de la pintura dentados bajo las yemas de sus dedos. No ha visto esta pintura en más de una década.

Renée

El lienzo se había perdido en uno de los muchos ataques en el planeta mongroviano por piratas. Bella nunca imaginó que la vería de nuevo. Su madre. Justo aquí, cuidando de ella.

Cuando llora a los pies de la pintura se siente de nuevo como una niña, llorando sin saber realmente la razón.


Lamento que el encuentro no haya sido como muchas de ustedes esperaban, recuerden que les dije que no iba a ser miel sobre hojuelas, así que ellos, cumplieron con su deber y para ello no tenía que ser algo placentero. No lo fue, fue algo mecánico y cómo pensó Bella, es triste pensar que su hijo o hija se conciba de esa forma. Pero así son las cosas. Y entiendo que quieran saber qué piensa Edward, si él piensa lo mismo que Bella, como ya les comenté antes lo sabrán, pero no ahora. Tendrán que conformarse por lo pronto con ver la interacción entre ellos y lo que la autora describe respecto a Edward para darse una idea. Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció, recuerden con ellos ustedes marcan el ritmo de actualización. Nada les cuesta enviar un gracias :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Rosii, Aislinn Massi, Techu, AriGooz, bealnum, Vrigny, Kabum, tulgarita, Manligrez, Shikara65, cary, Melany, rjnavajas, Tereyasha Mooz, Lidia Withlock, Lizdayanna, Adriana Molina, Nanny Swan, liduvina, Brenda Cullenn, Ma. Laura Merlo, aliceforever85, PanquecitosConLeche92, AnnieOR, piligm, carolaap, Aidee Bells, Liz Vidal, J, Licet Salvatore, angryc, Mafer, myaenriquez, NarMaVeg, Lady Grigori, lagie, saraipineda44, Bong Bong, Ali-Lu Kuran Hale, patymdn, Valevalverde57, Iza, Alexandra Nash, rosycanul10, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, Johanna22, Car Cullen Stewart Pattinson, Say's, Lectora de Fics, EriCastelo, Karlita Carrillo, Kriss21, bbluelilas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de ustedes.