Y como siempre, tengo que aclarar que nada de esto me pertenece. Los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia de la autora BixieRosen. Yo solo traduzco.
Y no puedo pasar por alto agradecer a mi leal compañera de varios años, mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.
5
Pasa una semana. Se establece una rutina.
Cada mañana, Bella despierta, sale de la cama y toma una ducha en su baño contiguo. Recoge su cabello en un estilo que es indicativo de la realeza mongroviana, combinándolo con una delgada diadema digna de una princesa xepheryana. Se viste con una cuidadosa recopilación mixta de ropa, siempre con al menos una cosa de cada luna. Las mujeres en Xepherya no usan pantalones, pero Bella está determinada a cambiar eso.
Después de vestirse entra a su estudio donde Emmett la espera, comiendo ya de un desayuno diverso que ha sido preparado. Al mismo tiempo, Emmett lee las últimas lecturas de seguridad para evaluar cualquier cosa de la que Bella pudiera ser un blanco potencial. Ella trata de no pensar en cuántas amenazas potenciales son señaladas todos los días.
A mitad del desayuno, lady Rosalie Hale, la dama de compañía asignada a Bella, aparece, su hermoso rostro con una mueca de desdén al observar a Emmett tragando su comida. Rosalie ha sido asignada a Bella por una tradición xepheryana, y aunque al principio había estado lista para rechazar la oferta, hay algo reconfortante en el semblante taciturno de Rosalie. Es una mujer sorprendentemente hermosa, con una figura de reloj de arena y una cintura minúscula, con pálido cabello rubio y ojos azules que brillan en la luz. Es solo cuando Bella se da cuenta que casi toda mujer en el palacio susurra cuando Rosalie pasa, que decide quedarse con ella.
Rosalie nunca dice una palabra amable. Bella está feliz de mantenerlo así. Se establece un silencio cómodo después de una semana, y Rosalie es el mejor preventivo para los convencionalismos sociales que Bella se ha encontrado. No está segura de qué ha hecho Rosalie para ganarse el desprecio de la corte, pero atribuirlo a los celos por su belleza parece muy simple. Bella no tiene la energía mental para pensarlo más. Además, Bella no es ciega. Puede ver cómo su dama de compañía y su guardaespaldas se lanzan miradas cuando creen que el otro no está viendo. Bella está feliz de permitir que eso siga su curso. Duda que algo saldrá de ello.
Rosalie es una de cuatro miembros del personal a los que se les ha dado autorización de entrar al apartamento real. Una empleada doméstica, Maggie, para limpiar y ordenar las áreas comunes, y un chef, Benjamin, para proporcionar la comida de la mañana. También está James, el guardaespaldas del príncipe, pero Bella lo evita tanto como es posible. Dos habitaciones siguen prohibidas; el estudio del príncipe y la recámara de Bella. Ella ni siquiera le permite a la empleada doméstica la entrada a su recámara. Nunca le habla de la pintura al príncipe, y él nunca la menciona. Es una coincidencia muy grande como para que el príncipe no sepa el significado de tener ese lienzo colocado en su recámara personal. Quizás la pintura fue confiscada por la familia real xepheryana hace algunos años y almacenada, solo para que el príncipe la sacara a la luz como una afortunada casualidad cuando el acuerdo de paz fue organizado. O, algo más preocupante, tal vez el príncipe, que parece conocer de arte, sabía que esta pintura estaba en alguna parte de Xepherya y agilizó la labor de recuperarla especialmente para Bella. Independientemente, la acción es muy íntima. Demasiado especial. Bella no tiene forma de corresponder. Ni manera de expresar con palabras lo mucho que esa pintura significa para ella. En especial no a un miembro de la familia real de Xepherya. ¿Es una disculpa por haber matado a su madre? Como disculpa, es muy poco. Como un acto de amabilidad es demasiado.
Después del desayuno Bella se dirige a su escritorio donde responde a comunicados de su padre y repasa las notas claves del parlamento mongroviano. No confía en que se haya asignado suficiente del presupuesto estatal al bienestar social y le preocupa que su padre esté alargando el proceso de permitir la entrada de científicos xepheryanos en Mongrovia para tomar muestras de la atmósfera. Revisa los documentos públicos de Xepherya, procesos en los que todavía no está involucrada, pero que espera comprender para el futuro. Sabe que el príncipe tiene un papel legislativo en formación, pero aún no se ha decidido si ella tendrá algún poder por derecho propio.
Cuando el sol está en su punto más alto, una campana suena en el palacio y Bella reúne sus cosas y deja su estudio, con Emmett y Rosalie siguiéndola en silencio. Ella se encuentra con el príncipe en la sala común donde normalmente está acompañado de James quién siempre honra a Bella con una mirada que es un poco demasiado prolongada. Como ningún comentario o mirada ha sido alguna vez inapropiado, Bella no tiene opción más que ignorarlo.
Entrelazando sus brazos, la pareja atraviesa el palacio hacia un gran kiosco donde la familia real almuerza todos los días a la vista de la gente. La comida y la bebida son gratis, permitiendo que cada habitante pueda tomar asiento para tener al menos una comida al día. Ella se sienta, con el príncipe a un lado, y Rosalie en el otro, y discretamente ignora la charla del resto de la familia real. El príncipe habla a menudo con su hermana, una mujer que Bella solo puede describir como frívola. Bella aún no ha escuchado a la princesa Alice hablar de algo que no sea relacionado con ropa. Algunas veces la reina Elizabeth intenta entablar una conversación con Bella, pero nunca duran mucho tiempo.
Después del almuerzo, Bella y el príncipe con Emmett, James y Rosalie siguiéndolos, caminan por la capital, comprando pequeñas baratijas, pretendiendo ser felices. Lo hacen con la esperanza de mostrar unidad entre las casas reales, prueba que el tratado está funcionando, con todo es la peor parte del día de Bella. Como es lógico, ella sabe que el xepheryano en la calle no tiene nada que ver con la guerra. Sabe que no todos son malvados. Y sin embargo… no puede evitar caminar por ahí, con una sensación incómoda en el estómago diciéndole que no está segura. Una intuición, provocada por toda una vida de malos recuerdos asociados con todo lo xepheryano. Alguna parte de ella está segura que toda mirada curiosa de un transeúnte es una amenaza potencial, alguien que cree que Bella es un peligro para la forma de vida xepheryana. ¿Ven a Bella y solo ven a una mongroviana culpable de millones de vidas perdidas? ¿Cómo no podrían pensarlo cuando Bella lucha con la misma idea? Deshumanización. Supuestamente, ese es el término para eso. Antes de venir aquí, diplomáticos y doctores le advirtieron de ello; el resultado de décadas de propaganda, miedo y dolor en tal escala que lo único que tiene sentido es ver el otro lado como si no fueran personas. Como monstruos. Porque, ¿de qué otro modo puedes justificar el matar a millones? El instintivo miedo de Bella se extiende hasta el príncipe, quién, a pesar que nunca la ha tratado con nada más que desapego profesional, aún es otro. Todavía parte del sistema que mató a su madre. Su miedo es su confort, su seguridad de que todo lo que ha conocido es cierto. Porque, ¿si está equivocada? ¿Si en realidad cada xepheryano es básicamente neutral o incluso un simpatizante? Duda que pueda vivir con la culpa.
En la tarde, Bella regresa a su estudio donde termina cualquier trabajo que falló en terminar en la mañana. Por lo general, son informes que no se supone que tenga, cosas que le envían sus contactos clandestinos en su hogar que detallan cómo dos grupos rebeldes emergentes en Mongrovia están disconformes con el tratado de paz. Hay susurros de ataques a civiles que la policía de Mongrovia ha tenido que contener. También hay indicios de un grupo de la aristocracia de Xepherya que está descontento con el actual gobierno. Bella lee estás noticias sin verificar con creciente alarma, a sabiendas que la paz que ha luchado tanto por crear puede desaparecer en un parpadeo.
La cena se realiza en el gran comedor con el resto de la familia, la conversación es forzada una vez más. El príncipe la acompaña al salón, y después de comer regresan a sus aposentos donde no se ven hasta poco después de la medianoche, cuando Bella se pone una bata, visita al príncipe en su recámara y luego regresa a la suya después que han terminado. Lo siente mecánico al no permitirse atribuirle alguna emoción. Le preocupa mucho que si se abre para sentir algo, lo temerá. O de algún modo se volverá doloroso. La insensibilidad es más segura. La protege. La oculta.
Y así pasan los días.
¿Bella solía tener esperanzas? ¿Sueños? ¿Solía reír? No puede recordarlo.
Por las noches, Bella tiene sueños perturbadores de estar en el prado de la pintura de su madre, tendida desnuda en el césped mientras la risa de Jake satura el aire. Pero cuando se vuelve para encontrarlo, es al príncipe a quién encuentra, observándola con una expresión muy abierta—una expresión que nunca ha visto en su rostro cuando está consciente—y despierta confundida y temblando.
Echa de menos la luz del sol. Incluso echa de menos a su testarudo padre.
Continúa el proceso de adaptación para Bella. Sin duda nada fácil viviendo en un lugar hostil rodeada de los que ella considera sus enemigos, aunque lucha por ver el lado razonable de todo, como que no todos los xepheryanos son monstruos u asesinos, pero años de malos recuerdos se lo hacen difícil. Y aún se aferra al recuerdo de Jake, pero, ¿qué habrá que significado tendrá ese último sueño? ¿La presencia del príncipe en él y la expresión en su rostro? Mmmm, algo en qué pensar. Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, muchas gracias por responder como lo han estado haciendo, gracias por tomarse unos minutos para dejar su review y animarnos a continuar compartiendo estas historias con ustedes. Lectoras silenciosas, salgan a la luz y digan hola, nada les cuesta chicas :)
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: paupau1, Valevalverde57, Vrigny, Fallen Dark Angel07, Lidia Withlock, Nanny Swan, LicetSalvatore, JessMel, Aidee Bells, Lizdayanna, angryc, piligm, aliceforever85, Johanna22, patymdn, Liz Vidal, myaenriquez02, Ali-Lu Kuran Hale, AnnieOR, tulgarita, Lisseth, NarMaVeg, Say's, Tecupi, Shikara65, Melany, Karlita Carrillo, Iza, bealnum, freedom2604, EriCastelo, Lady Grigori, Manligrez, rosycanul10, saraipineda44, Tata XOXO, Gabriela Cullen, lagie, Brenda Cullenn, Kriss21, Ma. Laura Merlo, Mafer, Pam Malfoy Black, bbluelilas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de ustedes.
