Y como siempre, tengo que aclarar que nada de esto me pertenece. Los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia de la autora BixieRosen. Yo solo traduzco.

Y no puedo pasar por alto agradecer a mi leal compañera de varios años, mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.


7

Las noticias del embarazo de Bella se propagan por el palacio como un incendio forestal. No pasan ni cuatro horas antes que reciba un comunicado de su padre, solicitando una conferencia tan pronto como le sea posible.

Los guardias se redoblan en torno a Bella, considerando que Emmett no es suficiente en torno a la princesa en estado tan frágil, y así a Bella se le presenta a Amun y Kebi, un hermano y una hermana que apenas dicen dos palabras en presencia de Bella. El séquito de Bella solo parece crecer, y si tuviera energía de más estaría ligeramente molesta, considerando que el embarazo era oficialmente algo intranscendente. Ahora no puede dejar el departamento sin el príncipe, su perturbador guardaespaldas James cuyas miradas solo han aumentado, Emmett, Rosalie, Amun y Kebi, y a pesar de siempre estar rodeada de gente, se siente más sola que nunca. Se siente menos que una persona y más como un ave enjaulada; protegida, observada, a la que se le dice que dé un espectáculo y cante cuando se requiere, pero en última instancia inaccesible. Restringida. Incluso con Emmett siente cierta distancia, incapaz de expresar exactamente por qué la pone nerviosa.

El príncipe también actúa de forma extraña, aún distante como siempre, pero tan cerca de ella de una forma que nunca solía hacerlo. Actuaban con cordialidad, como habían acordado, pero sus acciones que previamente siempre habían sido muy controladas ahora parecen tener una extraña urgencia. Si ella no supiera que no es así, habría dicho que estaba siendo posesivo. Tal vez no está muy errada. Es su hijo, después de todo. ¿Es posible sentirse posesivo por tu hijo pero no por la madre? ¿La portadora? Bella tiene que recordarse que los nacimientos son tan pocos aquí que cada embarazo conlleva un pánico subyacente, más que en Mongrovia. A menudo se encuentra respondiendo las extrañas preguntas, charla en la que Bella está consciente que el príncipe ya tiene las respuestas, pero ella se siente tan aislada que nunca puede reunir las energías para participar. Tal vez él está tratando de conectar con ella de alguna forma. ¿Es algo que ella desea? No está segura.

A pesar de que no se ha dado una declaración oficial, la gente tendría que ser tonta para no atar los cabos. Ni siquiera Rosalie disuade a la corte de necesitar de pronto hablar con Bella sobre cualquier cosa, las miradas hacia su estómago casi indecentes. Como si un bebé fuera a salir en cualquier segundo. A Bella le hace sentir enferma.

Las náuseas matutinas solo empeoran, y a pesar de los extraños licuados que los buenos doctores le dan a beber, retener cualquier comida es difícil. Siente que pierde peso, no que gane, y las continuas miradas de preocupación del doctor Cullen hacen que quiera ocultarse bajo las mantas y nunca volver a salir.

Quizás el más grande cambio es que sus visitas nocturnas con el príncipe ya no son necesarias. Ha hecho su parte. Las primeras noches, ir a dormir es casi imposible. Sigue sintiendo que no ha terminado, como si hubiera algo que ha olvidado. Culpa a su relativo aislamiento, pero echa de menos el contacto físico. Nunca derivó algún placer de su deber marital, nunca se lo permitió, pero nunca fue desagradable. Después que disminuyó la incomodidad inicial, había algo… estabilizador, en las manos del príncipe sobre su cuerpo. Un recordatorio de que es humana. Un recordatorio de que su piel puede sentir algo, que tiene el potencial de sentir algo. Sus abrazos eran requeridos y tal vez sentía aversión por ella, pero una parte insaciable de ella deseaba la conexión. La calidez humana. No se permite pensar mucho en lo que siente, como si admitirlo sería admitir engañar emocionalmente a Jake. Si aún quedara algo que engañar.

Bella pasa una excesiva cantidad de tiempo preguntándose cómo habría resultado todo esto de haber sido ella un hombre, cómo se sentiría sobre este hijo si no la hiciera sentir físicamente enferma casi cada hora del día. Ella sabe, lógicamente, que este es el resultado que buscaban. Esa es la razón por la que pasó por el matrimonio con el príncipe Edward, para asegurar un heredero real de ambas lunas, pero un heredero real es considerablemente diferente a su propio hijo, y el saber que espera un hijo—un hijo suyo y del príncipe—la hace sentir intranquila, como si no cupiera en sí misma. Una clavija redonda en un agujero cuadrado.

Por primera vez, empieza a preguntarse cómo será la vida para su hijo. Es cierto que la idea debió habérsele ocurrido antes, pero como muchas otras cosas, palidece en comparación al prospecto de paz. ¿Qué es una vida en comparación con millones? Incluso si ese hijo es el suyo. Peter el huérfano, de las dos lunas y de ninguna, aparece en su mente, y el miedo se apodera de su corazón. No puede soportar la idea de este niño sin rostro siempre siendo un forastero, incluso más extraño y un otro que ella o Edward, porque él o ella siempre tendrán una parte defectuosa. Incluso en el mejor futuro posible que Bella pueda imaginar, el persistente perjuicio siempre será un problema. Ha condenado a un hijo a siempre tener que estar a la defensiva, o justificar su ascendencia a todos y a nadie.

¿Se sentará Bella alguna vez en una habitación y tendrá que explicarle a su hijo que no fue nada más que una cláusula en un tratado? La idea hace a Bella estremecer.

Al crecer, Bella nunca pensó en ser madre. Siempre dedujo, que en algún momento, pero la maternidad nunca fue una prioridad. Ahora, al enfrentarla bajo circunstancias tan extrañas, se pregunta qué ha hecho. En noches muy excepcionales, cuando yace sola en su recámara, su entorno frío y finalmente callado, se pregunta si se haría a sí misma y a su hijo un favor al simplemente… no despertar. Rápidamente desecha esa idea, culpando a la fatiga, pero no puede negar que lo pensó.

Si se supone que al instante ame al bebé creciendo dentro de ella, no ha ocurrido. Cualquier emoción afectuosa que tenga es alterada al instante e irrevocablemente por la preocupación y la agobiante parálisis emocional.

Los cambios son agotadores, con Bella siendo visitada por el doctor Cullen al menos cada dos días mientras aún pretende no estar embarazada. En los pocos momentos en los que siente que tiene energía, se pregunta cómo reaccionará Jake cuando escuche las noticias. Quizás ya lo sepa. ¿Se sentirá asqueado de ella? Antes de irse, dijo que siempre la amaría. No se siente muy digna del amor. Tal vez él estaría de acuerdo.

Ella sabe que no puede continuar así. Apenas si reconoce sus patrones de pensamiento. ¿Es así como es la depresión? ¿Es eso lo que tiene? Pero saber que no está enferma y mejorando son dos cosas diferentes. Se dice a sí misma que tiene que calmarse, que no permita que un poco de náuseas la convierta en esta pasiva sombra de una persona, pero cada vez que se molesta consigo misma, encuentra una excusa para esperar. Espera una excusa para comprometerse, una excusa para ya no ocultarse, una excusa para ser la enérgica monarca que se le enseñó a ser, pero la excusa nunca viene. Se oculta en la sombra de Rosalie, presente en cuerpo pero no en espíritu. La mayor parte del tiempo no piensa en que está embarazada, y ocasionalmente sueña despierta en lo que habría ocurrido si hubiera aceptado la oferta de Emmett. ¿Habrían estado ocultos en alguna distante nave espacial de camino al lugar más lejano y remoto de Mongrovia? Pero incluso esas cavilaciones terminan en confusión, porque el hijo que espera sigue siendo del príncipe. Está irrevocablemente atada a él. Y los dos atados al niño que espera. Las dos familias reales unidas para siempre, mientras el niño viva.

Y así recuerda por qué está aquí, encontrando un poco de fortaleza al terminar cada reflexión. No bastante para sacarla de la depresión, pero la suficiente para mantenerse firme, persistente, en marcha.


Bueno, una de ustedes mencionó que al parecer Bella estaba cayendo en depresión y sí, le atino. Aunque es cierto que no está poniendo mucho de su parte para conocer al padre de su hijo, es comprensible con toda esa confusión en su interior. Trata de ser fuerte y por eso trata de distanciarse emocionalmente del príncipe y todos lo que le rodean a excepción de Emmett, eso la está afectando. Y ahora que tampoco tiene lo único que la hacía sentir algo de confort, aunque no entiende en realidad por qué era así, sus encuentros nocturnos con el príncipe. Su depresión se va recrudeciendo. ¿Qué será lo que la saque de ahí? ¿Podrá hacerlo? ¿Se dará cuenta Edward de lo que pasa? Está tratando de conectar con ella, solo falta que ella se lo permita. Ya veremos si es así. Muy buena respuesta gente, como les dije, son ustedes los que marcan el ritmo de actualización. Su agradecimiento en la forma de sus reviews, significa mucho para nosotros. Estaré esperando ahora su opinión sobre este capítulo para poder leer el siguiente, usen el cuadrito de abajo y dejen su review ;)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: AriGoonz, freedom2604, Liz Vidal, Alexandra Nash, paupau1, Jessi, Nayely, Ma Laura Merlo, Esal, Tata XOXO, CeCiegarcia, Iza, johanna22, PALACIOS, PRISOL, Tecupi, carolaap, torrespera172, Kabum, Tereyasha Mooz, Pao pao, Bong Bong, Nanny Swan, Valevalverde57, Mafer, Camilla, lagie, alimago, Mss1-cullen-swan, aliceforever85, bealnum, piligm, EriCastelo, bbluelilas, NarMaVeg, patymdn, Manligrez, myaenriquez02, Adriana Molina, tulgarita, Fallen Dark Angel 07, rjnavajas, Ali-Lu Kuran Hale, Maribel 1925, LicetSalvatore, angryc, Karlita Carrillo, Techu, Lady Grigori, Gabriela Cullen, Kriss21, Pam Malfoy Black, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.