El tema es "traición".
Chispas de chocolate
Walter recuerda la mirada molesta que una Integra de cinco años le dirigió una vez. La pequeña había escondido un gran puñado de galletas, tomadas a escondidas de la cocina, en el cajón de sus calcetas; confió lo suficiente para mostrarle su botín y compartirlo con él. El mayordomo, por supuesto, después había recogido el desastre de pasta y chispas de chocolate, ganándose el resentimiento infantil de Integra cuando ésta se enteró.
Walter recuerda eso y da una calada más a su cigarro; recuerda lo que pensó en esa ocasión, si esa sería la única vez que contemplaría la decepción e ira en el rostro de su ama debido a su traición. Walter recuerda a esa niña y los años que pasó a su lado, cuidándola, viéndola crecer y convertirse en la mujer que es. Recuerda y se pregunta si la traición de ahora, que fue la de casi toda su vida, valió la pena. Pero se dice que ya no importa, porque el Letzte Bataillon y el ejército maldito de Millenium han sido derrotados, porque el Doctor está muerto, porque los restos de Mina se queman entre los escombros del laboratorio, porque Alucard ha desaparecido, porque Integra Fairbrook Wingates Hellsing – su amada niña – ha vencido al Mayor… Porque, él, el traidor, también morirá pronto.
