El título es el prompt. No conozco muy bien la historia de Vlad Tepes, ni la de Alucard, pero intenté conciliar lo poco que sé y lo mucho que imagino, para escribir esto.
Sangre
La vida de Alucard ha estado manchada de sangre, sumergida en ésta, como en una corriente violenta que arrasa inevitablemente todo a su paso. Desde la sangre de los arañazos provocados por las travesuras de su infancia y de los azotes que su padre le daba para corregirlo, hasta la del abuso a manos del sultán. Bañada en la sangre del primer hombre que hirió y de la primera herida que él recibió en batalla; en la de todas las mujeres a las que desvirgó, en la de las mujeres con las que se casó; en la de todos y cada uno de los enemigos a los que abatió y de todos aquellos a los que castigó o eliminó por no estar de acuerdo con él; en la de los decapitados y mutilados en el mismo cadalso al que él fue conducido; en la que decidió beber y con la que decidió condenarse. Llena de la sangre de su primera víctima y de la del resto, de los que lo merecían y de los que no, porque su hambre era incontrolable y él no se preocupaba de nada más. Empapada de la sangre de esa joven inglesa, Lucy Westenra, y después, de la de Mina Harker; de la sangre de los hombres que pelearon contra él; de "su propia" sangre, cuando van Helsing lo derrotó; de la de los lacayos del descendiente de su ejecutor, cuando el hombre lo esclavizó a su familia… Satisfecha con la sangre de otra jovencita, una niña que se convertiría en su ama, en su eterno delirio, en su perpetuo y único anhelo, incluso si su apetito voraz nunca se detuvo y, como sirviente de los Hellsing, siguió devorando cuerpo tras cuerpo.
La vida y la no-vida de Alucard se ha caracterizado por un flujo constante y atroz, uno que nunca cesará, porque él no quiere que lo haga, no si puede disfrutar de la sangre de esta mujer, a la que está y estaría voluntariamente atado por siempre…
El vampiro piensa, mientras su ama muerde uno de sus dedos y, luego, lo estira para que él pueda beber esa gota tentadora.
