Y como siempre, tengo que aclarar que nada de esto me pertenece. Los personajes son de la increíble Stephanie Meyer y la historia de la autora BixieRosen. Yo solo traduzco.

Y no puedo pasar por alto agradecer a mi leal compañera de varios años, mi querida amiga y Beta, Erica Castelo. Gracias por seguir ayudándome a mejorar mis traducciones.


15

Bella ha pasado el último mes totalmente distraída. Entre trabajar en la fundación, volverse claramente demasiado grande para su propia comodidad y el bebé volviéndose de pronto realmente activo—sin mencionar todos los pensamientos que Bella hace todo lo posible por ignorar—se ha olvidado por completo que tiene cosas más importantes de las qué preocuparse. Cuando vuelven del almuerzo, un comunicado encriptado destella en el holopad de Bella. Asumiendo que es algo de su padre, Bella decide leerlo mientras está recostada y por eso se disculpa con el resto del grupo al dirigirse a su recámara.

Tan pronto como se abre el comunicado, Bella quiere vomitar. Este no es un mensaje de su padre. Encriptado, bajo varias capas de un código que le habían enseñado desde que era una niña, está una carta de suicidio.

Al cerebro de Bella le toma un segundo entenderlo. Solo después de mirarlo fijamente se da cuenta que el mensaje proviene de uno de sus contactos, uno en el que confiaría con su vida. Jenks. El documento adjunto debe ser lo que ha encontrado basándose en las consultas de Bella. Con su corazón casi saliéndose de su pecho, Bella empieza a leer las palabras.

Querida Jane,

Lo lamento, de verdad, más que nada, lo lamento, hermana. No puedo vivir con la culpa, no puedo vivir sabiendo lo que hemos hecho. A mi alrededor todos se regocijan—aliviados de que el virus en Xepherya ha significado el primer respiro de sus ataques en años, pero no puedo soportarlo.

Es mi culpa. Soy responsable. Todas esas muertes… están en mis manos. Toda esa sangre.

Tengo prohibido hablar de ello, pero alguien necesita saberlo. La enfermedad viral—es nuestra responsabilidad. Hace tres años el rey en persona me abordó, pidiendo que se hiciera algo. Ver muy discretamente si mi investigación podría sobrevivir un salto a través del espacio. Dijo que era una forma de investigar vuelos espaciales a más largas distancias, me juró que mi bacteria era una buena manera de hacer pruebas sin utilizar a seres vivos—parte orgánica, parte mecánica. Por años he trabajado, fortaleciendo mis cultivos, trabajando discretamente—te lo juro, hermana, no tenía idea. De haber sabido lo que él haría con ella—

No puedo explicar lo asustado que está el rey. Hace tres meses vino a mí, pidiendo conocer el progreso. Le dije que mis cultivos eran fuertes y serían capaces de sobrevivir el salto espacial, pero que en mi esfuerzo por fortalecerlos se habían vuelto sumamente volátiles. Recrearon un virus, una infección, y ya no me sentía cómodo enviándolos al espacio, temiendo por los hombres a bordo de la nave espacial. El rey no me escuchó. Dijo que la prueba aún se tenía que llevar a cabo. Me convenció. Me dijo que era puramente científico, para darle a nuestra gente una futura forma de escape de Mongrovia. Fui tan ingenuo, hermana. Muy tonto. Tan pronto como escuché del brote en Xepherya lo supe. Supe que mi investigación estaba matando a millones.

Hace dos semanas, me obligué a volver al trabajo, tenía que conocer las repercusiones del virus, tenía que saber lo que había creado. Jane, mi virus crea esterilidad. Lo probé en moscas—su genética ha sido alterada, incluso diez generaciones después de la exposición, más del setenta por ciento de las hembras son incapaces de reproducirse. Por lo que he hecho, la raza xepheryana morirá.

Dejo toda mi investigación bajo tu cuidado. Quizás algún día alguien pueda encontrar una forma de revertir lo que he hecho. Ocúltala. Ocúltala muy bien. No permitas que el rey se entere que existe. Por Dios, ¿qué he hecho?

Hermana, perdóname. Por todos los cielos, perdóname. No lo merezco, pero ten piedad de mi alma. No sabía lo que había creado.

Alec.

Bella apenas puede leer las palabras, sus manos están temblando mucho. Envuelve sus brazos alrededor de su gran estómago, meciéndose mientras el bebé se mueve en su interior al sentir su ansiedad. Todo lo que siempre ha temido, confirmado. La carta está fechada hace poco más de treinta años, durante el tiempo en que el abuelo de Bella gobernaba. La propia sangre de Bella es responsable por el horror de un arma biológica, el asesinato de millones por un virus que no tienen forma de combatir.

Quiere decirle a Emmett, contarle a una persona que comprenda su horror y vergüenza, pero de esto, tal vez pueda librar a su hermano pequeño. Su hermano. No ha pensado en Emmett como su hermano pequeño en mucho tiempo. Lo determinaron ambos antes de venir a Xepherya. La existencia de Emmett es un secreto incluso para la gente de Mongrovia; el hijo ilegítimo del rey Charles concebido justo después que fuera asesinada la madre de Bella. Bella era muy conocida, pero Charles quería proteger a Emmett y su madre si podía. Bella no podía ser salvada como su heredera, pero Emmett… podía ser protegido.

¿Qué tanto de esto sabe su padre? No podía imaginarlo aprobando un arma biológica, ¿pero qué sabe ella? Los recuerdos sobre su abuelo son afectuosos, un hombre mayor con el que jugaba cartas. ¿Cómo era posible que ese hombre pudiera ser responsable de la muerte de millones de personas inocentes?

Quiere ocultarse. Qué fácil sería pretender que no lo sabe. Proteger la paz, ocultar la información, dejarla morir con su abuelo.

Y entonces recuerda a Rose. Y a Tanya. Todas esas mujeres siendo ayudadas por la fundación. Incluso la princesa Alice que solo recientemente Bella se enteró es incapaz de tener hijos.

Su propio hijo. Su bebé. ¿Esa es la madre que va a ser?

No.

Todavía temblando, sabe qué tiene que hacer.

Le toma cinco minutos solo conseguir que su voz funcione lo suficiente para enviar la llamada. Le toma varios segundos dar la autorización para que las puertas a su recámara se abran. Incluso enviar un rápido mensaje para Emmett diciendo que no lo necesita en la habitación es difícil.

Cuando Edward y Bella están encerrados en su recámara, ella está segura que va a desmayarse.

Edward parece incómodo, de pie en medio de la habitación mientras Bella está sentada en la orilla de su cama. Él no ha estado en esta habitación por quién sabe cuánto tiempo.

"¿Todo está bien? ¿Es el bebé?"

"No, el bebé está bien." Bella se atreve a mirarlo, un hombre del que aún no está segura qué pensar, y rompe en llanto. No puede evitarlo. Entierra su rostro en sus manos, grandes sollozos sacudiendo su cuerpo, y cuando siente los brazos de Edward a su alrededor, se lo permite. Le murmura cosas tranquilizadoras al oído, meciéndose con ella, pero todo lo que logra es hacer que Bella llore con más fuerza, porque sabe que tan pronto se lo diga, él seguramente la odiará. En ese momento, sabiendo que está a punto de verse privada de su afecto, sus sentimientos son claros como el cristal. ¿Cómo pudo dudar alguna vez que lo ama?

"Bella, mi querida esposa, ¿qué pasa? Por favor, habla conmigo. Me estás asustando."

Egoístamente, Bella entierra su rostro en su pecho. ¿Hace cuánto tiempo se permitió este tipo de consuelo? Sus brazos son fuertes alrededor de sus hombros, firmes y tibios, y rompe su corazón una vez más.

"Es horrible," consigue decir con voz ahogada entre sollozos. "Vas a odiarme."

"¿Odiarte?" Edward habla en la cima de su cabeza, sus labios tibios en la coronilla de su cabeza. "Es imposible. Nunca podría odiarte. Nunca."

Le toma a Bella varios minutos calmarse. Cuando lo hace tiene que arrancarse de sus brazos, haciéndole un gesto para que la suelte cuando se pone de pie y camina hacia el centro de la habitación, dejándolo sentado. No puede mirarlo, temiendo la expresión que le dará cuando sepa, así que se queda mirando a la pintura de su madre, con lágrimas silenciosas cayendo por sus mejillas.

"Al crecer, escuché… rumores." La voz de Bella suena extrañamente indiferente, una carcasa de sí misma tomando el control solo para decir las palabras. Sostiene su estómago con más firmeza, sintiendo la patada de su hijo. El hijo de Edward. ¿También odiará al niño? ¿Solo por compartir la sangre de su abuelo? Bella ruega que no sea así.

"¿De qué estás hablando? ¿Rumores sobre qué?" Edward suena receloso, vacilante, y Bella se pregunta si gritará como le gritó a Tanya. Sin duda, este pecado es mucho mayor.

"La guerra… nos estaba matando a todos. Antes de la paz, no había solución." Bella se da cuenta que se acerca mucho a sonar como si estuviera dando excusas y cambia de opinión. Como una bandita. "Escuché rumores sobre Xepherya, sobre… la enfermedad."

Prácticamente puede sentir a Edward tensarse sobre la cama. Escucha su suave jadeo y se fuerza a no empezar a llorar otra vez.

"Ni siquiera sé si mi padre lo sabe, pero algunos de los generales más viejos algunas veces… aludían a la posibilidad de que la enfermedad no fuera… natural. Antes de venir aquí, tenía que saberlo. Hice preguntas. La enfermedad… no era natural. Fue una manipulación genética. Un arma biológica. Hoy, recibí pruebas. Mi abuelo… liberó el virus. No conocieron los efectos secundarios hasta después que ya había sido liberado. Es nuestra culpa. La culpa de mi familia."

En el silencio que le sigue Bella puede escuchar que cae un alfiler. Pasan, segundos, minutos, y finalmente se ve forzada a ver a Edward. Deseó no haberlo hecho.

Está encorvado, con sus manos descansando a cada lado de sus muslos sobre la cama, con su cabeza gacha. Sin embargo, sus ojos verdes están fijos en Bella.

A pesar de sus anteriores promesas, su shock e indignación son claros a la vista. Incredulidad. Furia. Vergüenza. Culpa.

"¿Ustedes? ¿Ustedes crearon esto? ¿Mongrovia… es culpable por los últimos treinta años?"

"Sí." Bella casi se disculpa pero se muerde la lengua. ¿Cómo podría una disculpa solucionar todo lo que ha ocurrido? "Juro que—"

"No lo hagas." Edward ladra la palabra, interrumpiendo a Bella al mismo tiempo que entierra sus manos en su cabello, cerrando sus ojos con fuerza haciendo una mueca de dolor. Se queda en silencio por varios minutos, casi vibrando en su asiento. Bella casi desea que grite. Al menos entonces podría defenderse, decir algo. Este silencio la saca de quicio por la desesperación.

"Por favor, di algo." Quiere sacudirlo, pero perdió ese derecho. No está segura si alguna vez lo tuvo.

"¿Decir qué?" Su voz es tan baja que Bella tiene que esforzarse por escucharla. "¿Decir que no es tu culpa?" Mira de nuevo a Bella y el odio ahí hace que Bella se tambalee hacia atrás. "¿Decir que pasé años defendiéndote? ¿Defendiendo a tu familia? Cada vez que mi padre daba una de sus diatribas sobre los monstruos que todos ustedes eran, yo lo detenía. ¿Solo… solo para que me demuestres que tenía razón?"

Bella tenía razón. Los gritos habrían sido una muestra de misericordia. Esta ira contenida es peor.

"Quiero ayudar. Ahora que tengo pruebas, puedo ir con mi padre, forzarlo a abrir archivos, encontrar la antigua investigación—tal vez podamos encontrar una cura—"

"¿Ayudar como lo hiciste con la fundación? Dime, ¿fue todo eso que dijiste sobre Rose solo por apariencias? ¿Una forma de aliviar algo de tu culpa?" Las palabras de Edward atraviesan a Bella como cuchillos. "¿Sabes lo que has hecho? La fundación… nadie creerá que yo no lo sabía. La gente creerá que mi familia estaba involucrada, como si de algún modo yo intentara librarme de decirlo. Perderé la confianza de mi gente."

"¡Solo trataba de ayudar!" Bella está llorando otra vez, y si Edward se niega a gritar, entonces ella lo hará. "Y no era una mentira, cuando acudí a ti sobre la fundación, solo lo había sospechado, nunca lo supe a ciencia cierta. ¡No podía arriesgar la paz hasta que lo supiera!"

"¿Arriesgar la paz? ¿O arriesgar exponer a tu familia como villanos, no solo víctimas inocentes?"

"Ten cuidado." La propia furia de Bella aumenta, sus hombros se enderezan al mirar a Edward a los ojos. "De todas las habitaciones, en esta sabemos que no hay tal cosa como un miembro de la realeza inocente en esta guerra."

Bella hace un gesto hacia la pintura de su madre y el rostro de Edward se vuelve imposiblemente más sombrío.

"Tu padre ordenó la muerte de mi madre, ¿no es así?" Bella casi se siente liberada diciendo por primera vez las palabras en voz alta. "He vivido en la misma casa que el asesino de mi madre por meses, así que no hablemos de villanos."

Con una última mirada furiosa, Edward se pone de pie y sale en silencio de la habitación. En el minuto que la puerta se cierra detrás de él, su ira se evapora y Bella quiere gritarle que vuelva. ¿En qué estaba pensando? ¿Acusándolo? Ella y su maldito temperamento. Él tiene derecho a la conmoción, al dolor y la ira. ¿Por qué tuvo que ponerse a la defensiva?

¡Estúpida, estúpida, estúpida!

Un golpe en la puerta y Bella se apresura a ella. Edward, Edward ha vuelto, piensa, increíblemente aliviada.

Se apresura a la puerta, abriéndola al mismo tiempo que dice:

"Ed—" pero nunca termina, porque de pie en la puerta no está Edward.

"¿Jake?"


*Sale corriendo a esconderse detrás del sofá* *Ondea la bandera blanca* Detengan los tomatazos por favor, recuerden que yo no lo dejé ahí, fue la autora :P Y si quieren leer pronto el siguiente, pues ya saben qué tienen que hacer ;) Bueno, hagamos un repaso, lo último que ocurrió fue el encuentro con la ex de Edward que al parecer le abrió los ojos a Bella y empezó a ver que él sentía algo por ella, aunque nunca escuchó la respuesta cuando Tanya lo acusó de amarla. Pero era obvio que ella estaba en negación, al parecer sin querer complicarse más la vida aceptando que ella también sentía algo por él. Aunque a muchas de ustedes les estaba desesperando, les diré que a mi punto de vista era algo normal considerando que no tenían mucho tiempo de casados y que antes de que Bella lo conociera, para ella él era su enemigo, probablemente responsable de tomar decisiones que destruyeron gran parte de su luna, la muerte de muchos de su gente y por supuesto, la muerte de su madre. Pero bueno, su relación iba mejorando al grado de querer compartir con él un acontecimiento importante de su embarazo, la primera patadita de su bebé. Lamentablemente, ahora todo parece perdido después que Bella confirmara lo que siempre había sospechado, que su familia, en especial su abuelo, era responsable del virus que causó la enfermedad y la infertilidad de las mujeres de Xepherya. Era obvio que tenía qué decírselo a Edward, es solo que al parecer, no escogió el mejor momento. Justo cuando se da cuenta que podría perder a Edward y que lo ama, aparece Jake. ¿Qué está haciendo ahí? ¿Cómo reaccionará Edward a lo de la enfermedad y ahora a la presencia de Jake? Muchas preguntas de las que estoy segura que quieren respuesta así que... recuerden lo importante que son para nosotras sus reviews, nos alegra saber que agradecen el tiempo que dedicamos a entretenerlos y nos incentivan a continuar. No les cuesta nada, solo escriban unas cuantas palabras en el cuadrito de abajo y envíen. Lectoras fantasmas, dense a conocer chicas, digan hola :)

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Lizdayanna, Andy55TwilightOverTheMoon, lagie, Liz Vidal, Pam Malfoy Black, Lady Grigori, Ali-Lu Kuran Hale, myaenriquez02, EriCastelo, Johanna22, gabomm, Fallen Dark Angel 07, Brenda Cullenn, , angryc, Nayely, claribelcabrera585, Tereyasha Mooz, piligm, JessMel, Tata XOXO, Vrigny, Adriu, aliceforever85, carolaap, Valevalverde57, Manligrez, AriGoonz, Mafer, bbluelilas, Bong Bong, Gabriela Cullen, MariePrewettMellark, Ma Laura Merlo, rjnavajas, Tecupi, CeCiegarcia, NarMaVeg, freedom2604, miop, Karlita Carrillo, tulgarita, PALACIOS, torrespera172, PRISOL, patymdn, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de USTEDES.