PERFECTA PARA MI

Por: Tatita Andrew

Capítulo # 8

Habían dos peligros que se cernían sobre los rubios pero ellos todavía no lo sabían.

Un hombre tosco mal hablado y muy peligroso buscaba por todos medios a la mujer que para el era suya, y se llevaría a cualquiera que se metiera por delante. Pero tenia ganas de algunas prostitutas después de todo se lo merecía llevaba mas de un mes buscando a esa perra. Y sabia que muy pronto daría con ella.

Muchos kilómetros mas allá el viejo White hablaba con sus detectives en un pueblo.

-¿No puede ser que nadie sepa nadie sobre Annie?

-Algunos dicen que la vieron viajando hacia el Oeste con un hombre que más o menos con mas descripciones se trataría de Andrew.

-Maldita sea, si hubiera llegado antes a la hacienda, nada de esto hubiera pasado, Andrew estuviera desenmascarado y mi hija conmigo, me robo.

-No podría ser que su hija tomara el dinero por su propia cuenta, según lo que hemos investigados ella viajaba de buena voluntad con el.

-Esas son calumnias mi hija jamás se marcharía de mi lado sino fuera porque estuviera obligada, ese mal nacido me robo y se llevó a mi hija para pedir mas dinero.

-Tenemos noticias que encontraron a una mujer muerta en otro pueblo, al parecer estuvo con un hombre que luego desapareció.

-Vámonos allá. Tengo que dar con el paradero de mi hija.

En el pequeño pueblo Candy se encontraba tendiendo una ropa mientras Alberth improvisaba unos tendederos para la ropa. Ella lo miró de reojo, desde el momento en que supo que Terry la había visitado cuando el no estaba apenas le había dirigido la palabra. Estaban mucho peor que antes, y ella no seria quien diera el brazo a torcer.

En aquel momento llego una de las hijas de la señorita Pony.

-Candy, Candy me envió a buscarte mama.

-¿Qué sucede?

-Acaba de llegar una carreta con cientos de cosas, incluyendo vestidos, mi mama dice que acaba de ver uno precioso para ti, ya sabes que dentro de dos días será la fiesta en Lakewood es el momento perfecto para que lo luzcas.

Candy no deseaba a nada para ella y menos si tenia que pedirle dinero a Alberth.

-No puedo ir, estoy ocupada.

-Pero mama dice, que ese vestido solo te quedaría bien a ti. Además Eliza Leagan ha bajado con muchas monedas si no te apuras se lo llevará todo.

Por la expresión de la muchacha era una tragedia se río a carcajadas y cuando lo hizo se encontró con la mirada de Albert que también sonreía del mismo modo. Ambos bajaron la mirada avergonzados después de todo era la primera sonrisa de complicidad en varios días.

-Con mas razón apúrate, no vaya a ser que Eliza se lo lleve todo.

La muchacha se alejo y Alberth desapareció dentro de la casa ella siguió con sus labores, cuando de pronto el toma su mano la abre y coloca unas monedas en su mano.

-¿Qué significa esto?

-Para que compres algo.

-Pero si no hace falta nada en casa.

-Quiero que compres algo para ti no para la casa.

-¿Pero porque?

-Maldita sea, ahora tengo que explicarte mis motivos. No quiero que piensen que soy un tacaño con mi mujer considéralo como un regalo por lo que haces.

-Ah claro ahora me iré a comprar algo con lo que me pagas por hacer de sirvienta. Y se alejo del camino.

Maldición que mujer mas exasperante porque cuestionaba todos sus pasos, cuando Terry le trae flores, le lee poesías que le hacen acordar a ella, le trae su comida favorita en ningún momento la había escuchado preguntarse los motivos, ahora el quería tener un detalle con ella y lo miraba como si tuviera dos cabezas. Claro el caballero ese recibía a cambios solo sonrisas tímidas y agradecimientos, nunca le había sonreído de la forma en que sonreía a todos

Llego el tan deseado día de fiesta en Lakewood y era en celebración de la llegada de la primavera, todos en el pueblo se olvidaban de sus labores por ese día. Incluso lo hombres vestían sus mejores galas y Alberth no era la excepción se había afeitado y cortado el cabello, unos pantalones de tela y una camisa color azul, y allí estaba esperando impaciente y nervioso que Candy saliera de la casa, no la había visto había decidido bañarse y vestirse cerca del río para darle espacio para que se arreglara ya era de noche y todos estaba en el baile.

-¡Candy!

-Ya salgo. Candy se miro nerviosa por ultima vez, el vestido color dorado que la señorita Pony le había ayudado a escoger le quedaba hermoso, era de su talla, le realzaba el busto y la hacia sentir como una princesa de cuentos de hadas. Unos zapatos de tacón que le había prestado una de las hijas de la señorita Pony , decidió llevar el cabello suelto, sabia que a Alberth tal vez no le gustara las mujeres siempre lo llevaban recogido en un preparado moño. Que pensaría el de su aspecto la encontraría hermosa.

Al verla salir Alberth se quedó con la boca abierta, están tan hermosa que casi sentía celos de que otros hombres la vieran de la misma forma en que el lo hacia. Y su cabello era una onda de rizos rubios que caían sobre sus hombros y llegaban a su espalda. No pudo articular palabra alguna lo único que se le ocurrió decir fue:

-Ya vamos tarde todos deben estar comiendo ya.

-Alberth porque me esperaste, hubieras seguido yo hubiera ido después.

-No importa. Vamos.

Ella se sintió decepcionada pensaba que andaba hermosa pero ni una sola palabra dijo de su aspecto.

Llegaron justo a tiempo para la comida.

Y una hora después algunos tomaron instrumentos y empezó la música.

Alberth nervioso bebía cerveza mientras observaba a su mujer de reojo.

Y fue cuando casi se atraganta con la petición de la señorita Pony.

-Saque a su mujer a bailar Sr. Andrew la música esta divertida.

Alberth no se sentía en capacidad de bailar tan cerca de Candy, no podría controlarse delante de todos.

-Nunca he aprendido a bailar.

A la anciana le daba ganas de darle una patada en el trasero.

-No importa la mayoría de las perdonas lo hacen por diversión.

Candy que deseaba bailar junto a su esposo dijo para animarlo.

-Yo tampoco se bailar.

-Razón de mas para no hacer el ridículo delante de todos.

Grrrr. La señorita Pony estaba furiosa había conocido hombres tontos pero este se ganaba el premio a la estupidez.

La rubia estaba apenada por la actitud de su esposo hasta que vio a un elegante Terry que aparecía delante de ella.

-Me concede esta pieza Candy?

Ella dudo bailar con el. Después de todo Alberth todavía estaba furioso por la visita de esa noche.

-Mmm. No lo se.

-Vamos la animó la anciana Pony. El caballero te ha pedido bailar muchacha, es de mala educación dejarlo plantado.

-Concédeme el honor Candy.

Le extendió la mano y esta la acepto y se dejo conducir hacia la pista. Ella no sabía bailar pero poco a poco Terry le enseño algunos pasos y ahora estaban danzando y dando vueltas por todo el lugar.

Mucho mas allá de la fiesta Eliza Leagan se reía mientras era seguida por un preocupado Toma.

-Vamos Tom, que nadie te ha visto robar la cerveza dijo la muchacha llegaron a un árbol y esta le pidió que le diera cerveza.

El muchacho intento darle del jarrón pero el liquido se derramo sobre el vestido de la pelirroja.

-Mira lo que has hecho Tom, mi mama me mata si llegó oliendo a cerveza, ahora tendré que desabrocharme el vestido para que se seque.

El se quedó con los ojos como cuadros cuando esta se desabrocho la parte superior y se quedo sin nada de corpiño.

-Acércate que no muerdo.

Así lo hizo y empezaron a besarse el recostó su cuerpo contra el de la muchacha que pedía que siguiera.

Luego toco sus senos lo llevaba deseando desde el río.

-Así, Tom lo haces bien. Que rico.

-¿Te gusta?

-Si vamos río aquí alguien puede vernos.

Se dirigían hacia allá cuando el sonido de una pequeña flauta los hizo detener era Jimmy el hermano de Tom.

-Idiota nos asustaste dijo la muchacha. ¿Qué viste?

-Nada, solo tus tetas y algo que crecía en los pantalones de mi querido hermano.

-Te matare Jimmy.

-No lo creo, sino quieres que le diga a mama. No creo que le guste saber que andas en el río con Eliza.

-Eres un tonto. Yo me voy dijo Eliza. Mientras los dos hermanos quedaron. Peleándose.

Mientras tanto Alberth estaba furioso estaba muerto de los celos. Hacia rato que había empezado a beber wisky pues no soportaba mas ver a su mujer bailar con el estupido de Grandchaster.

Maldita zorra. Que se la tirara Grandchaster si quería. Apenas viajara al pueblo se iba a divorciar de ella.

Allí estaba bailando delante de el con otro hombre. Y ni siquiera le dedicaba una sola mirada. Claro que no todas sus sonrisas y carcajadas era para ese desgraciado.

Había pasado otro rato mas y ahora estaba mucho mas furioso ni escuchaba las conversaciones de los hombres a su lado. Solo pensaba que ella lo estaba poniendo en ridículo delante de todos. Ya era suficiente no iba a permitir eso ella era suya ante la ley e iba a ejercer su derecho aunque tuviera que llevarla a rastras.

Fue en ese momento en que la buscó y no la encontró por ningún lado. La sangre recorría todo su cuerpo a una velocidad impresionante.

-¿Dónde estaba?

Fue directamente donde la señorita Pony que al parecer se reía por algo que el desconocía.

-¿Dónde diablos se ha metido?

Ella hizo como que no lo escuchaba mientras reprimía una sonrisa.

-¿Le he hecho una pregunta donde esta mi mujer?

-Sabia que estaba muerto de los celos lo llevaba observando una hora y estaba a punto de estallar.

-Se refiere a Candy.

-¿Si, a quien mas?

-La acabo de ver hace un rato charlando de lo mas alegre con el Sr. Grandchaster deben haber ido a caminar por allí.

Alberth abrió camino en medio de las personas empujando a su paso a todo el que se le atravesaba. Quería saber que estaba haciendo. Pero por otro lado no quería saber nada. No quería pensar en lo que le iba a hacer cuando la encontrara con ese tipo.

Candy por su lado estaba muy feliz le agradecía enormemente a Terry por haberle enseñado a bailar. Era la primera vez que lo hacia y se había divertido como nunca en la vida.

Con el siempre se sentía feliz se había convertido en un buen amigo, ahora se dirigían hacia la casa de Terry. Al parecer uno de los niños pequeños de la señorita Pony estaba enfermo con tos, ella estaba muy preocupada porque se le había terminado el medicamento y no irían hasta la ciudad en varios días.

Por suerte Ferry había mencionado que el tenia en su casa, tenia varios empleados algunos con niños pequeños y siempre estaba preparado. Candy iba a ir por el

Pero como caballero que era Terry no podía dejarla ir por allí sola, en medio de la noche además que ya había mas de un hombre ebrio por allí. La señorita Pony fue la que insistió para que el la acompañara y por lo oscuro que estaba le agradeció.

-Bueno Candy quedas en tu casa yo voy al cuarto lo busco y nos vamos.

Era una casa mucha mas grande que la de ellos. Y mucho mas elegante pero le faltaba el calor de hogar que solo daba cuando se tiene una mujer en casa.

Enseguida salio.

-Listo Candy ya lo tengo.

-Gracias por esta noche Ferry me he divertido mucho.

Al contrario dijo el acercándose un poco y tomando su mano

-Gracias a ti Candy, eres una maravillosa mujer y te respeto se que estas casada y envidio la suerte que tiene Alberth.

Todo paso en un segundo Terry le dio un suave beso en la palma de la mano. Y en ese momento entraba Alberth como un torbellino azotando la puerta. Candy se imaginaba lo que podría pensar por eso se adelanto a hablar.

-Alberth.

Estaba allí furioso mirando todavía la mano que Terry aun tenía entre mas suyas. Cualquier persona hubiera tenido miedo con solo ver a expresión del rubio ella enseguida soltó su mano.

-Una escena muy conmovedora.

-No es lo que piensas.

-Andrew yo puedo explicarle.

-Eres mi mujer grito. Se acerco a ella peligrosamente acusándola con un dedo. Maldición mientras lo seas Debed comportarte como es debido.

Terry no quería que por su culpa Candy se metiera en problemas.

-Andrew, por favor escúcheme, no es lo que esta pensando aquí no ha pasado nada inapropiado.

-Aun, aunque creo que he llegado justo a tiempo.

-No es así, la señorita Pony necesitaba un remedio para la tos.

La jalo del brazo y la acerco hacia el.

Terry hizo ademán de acercarse.

-¡Nos vamos! Y usted Grandchaster no se le ocurra seguirme si sabe lo que le conviene.

Se la subió al hombro como si fuera un saco de papas y se fue directo a su casa no dijo nada en el corto camino hacia allá.

En cuanto llego la dejo en el suelo.

-Vas a recibir lo que andabas buscando, claro que será de mi que soy tu marido.

-No te entiendo. ¿Qué quieres decir?

La empujo sobre la cama mientras empezó a desvestirse.

Ella tenia miedo en verdad, doblo las piernas intentando cubrirse. Tenia miedo que le hiciera daño como le hacia García cuando deseaba poseerla.

-No te hagas la inocente conmigo Candy , si tenia algunos duda con respecto a ti, esta noche has demostrado lo que eres.

-Por favor Alberth no vayas a cometer alguna locura intentaba hacerlo entrar en razón. Lo veía en sus ojos una mezcla de celos, locura alcohol y deseo.

No podía quitarle los ojos de encima a pesar de todo, sus músculos su duro abdomen ese vello rubio que cubría su pecho. Cuando se saco el cinturón pensó que iba a golpearla pero no fue así, se quedo totalmente desnudo delante de ella, jamás había visto a uno, pero no sentía vergüenza.

-¿Deseas estar con un hombre? Estas de suerte esposa mía porque esta noche te voy a complacer.

Y sin mas ceremonia se abalanzo sobre ella aplastándola con su cuerpo por completo.

Ella se defendió lo golpeo con los puños y con patazos. Hasta que sujeto ambas manos por encima de su cabeza y la dejo allí inmóvil y respirando agitadamente.

-No quiero hacerte daño así que te calmas.

Ella estaba segura que seria una violación que le haría daño por eso cuando el empezó a quitarle toda la ropa con una sola mano ella giro la cabeza. No soportaría verlo ella quería a Alberth se había dado cuenta y si el lastimaba no podría olvidarlo.

Allí estaba Alberth despojando de todas sus prendas a Candy. El vestido luego el corpiño ahora estaba por las enaguas y uno a uno los lazos de su ropa interior. En su cabeza se decía que no debía tocarla que si lo hacia despertaría en el cosas que nunca había sentido por eso cuando la tuvo a su merced y sin poner resistencia se hundió dentro de ella y luego mucho mas profundo hasta quedar enterrado por completo en su interior.

Y de pronto su mente se puso lucida pudo ver claramente lo que le estaba haciendo a Candy, los celos lo habían cegado y se lleno de remordimiento.

Pero también de un placer enorme como nunca había sentido en la vida, se dijo así mismo que era producto del licor, pero poco a poco el placer se fue apoderando de cada rincón de su cuerpo sobre todo de su miembro que ella lo envolvía como un guante.

Pensó que debía ser un sueño por lo que se empezó a moverse lentamente y con cada movimiento sensaciones y estremecimientos le dijeron que todo era verdad.

-No susurro.

Su voz llena de placer agonizante desmintió sus propias palabras. Era la voz de un hombre que experimentaba el mayor placer de su vida. Porque con ella Dios mío pensó.

-No debía ser así contigo susurro contra su cuello. Y fue su rendición abandono toda idea de salirse y se hundió mas en ella, abandono la idea de tocarla y empezó a acariciarle los pechos con total reverencia acariciando y luego su mano no fue suficiente su boca bajo hasta sus pechos erectos y rosados los lamió y chupo y entonces se dio cuenta que aquellos ojos verdes hechiceros lo miraban con curiosidad. Debía haberle lanzado un hechizo porque en ese momento deseo besarla con locura dejo libre sus manos y sin salirse de su cuerpo introdujo ambos manos en su cabello y la beso con frenesí mientras sus cuerpos bailaban el mismo ritmo que su boca. Y luego sus labios pronunciaron el nombre de la rubia una y otra vez.

-Candy.

Era como una plegaria o una suplica, hasta que sus gemidos se volvieron mas fuertes que se derramo dentro de ella. Y allí se quedo sin querer salirse sin quiere soltarla la abrazo mucho mas fuerte. Y por primera vez en su vida se durmió en una plácida inconsciencia.

Candy sintió su cuerpo adolorido en cada rincón intento moverse pero el rubio la tenia aprisionada.

Entonces empezó a llorar. Le gustaba tanto estar abrazada a el que sabia que en cuanto Alberth despertara la rechazaría. Es que la manera en que se había comportado no era propio de una dama, tal vez el tenia razón y sin saberlo era una puta que otra forma tenia para explicar el placer que había sentido la noche anterior

Siempre se había resistido a García, pero basto que el rubio la tocara, para que ella dejara todo su intento por rechazarlo, no podía ser había disfrutado por completo, incluso l había gustado tanto que tenia la esperanza de que se volviera a repetir.

Cuando el soltó sus manos ella lo abrazo por los hombros y levanto sus piernas contra sus caderas para recibir cada embestida con más profundidad. La iba a echar en cuanto despertara la iba a tratar como una basura no pudo evitar sollozar y fue en ese momento que despertó Albert se quedo un rato así abrazados los dos despiertos sin decir nada.

Luego el se incorporo de lado y de quedo observándola, por Dios que ganas tenia de tocarlo. No dijo ni hizo nada solo se quedo allí mientras el recorría con sus ojos todo su cuerpo desnudo se incorporo de golpe.

-Maldición.

El desvío la mirada avergonzado.

Podía ver los chupetes en sus pechos. Y la mancha de sangre entre sus piernas.

Debía haberla violado salvaje mente no tenia otra explicación casi en un susurro pregunto.

-¿Te hice daño?

Claro que si idiota no ves lo asustada que esta.

Volvió a preguntarle.

-¿Te duele?

Candy negó con la cabeza y el no pudo mas con el remordimiento ella estaba allí mirándolo con esos ojos sin decir nada pero evidentemente asustada.

El se levanto de golpe y empezó a vestirse era un bruto salvaje. Candy se echo a llorar en la cama mientras el la dejaba allí porque no sabia como reparar su error.

Allí se quedo mucho rato hasta que se calmo y se levanto a hacer los quehaceres.

Cuando ella salió paso a toda prisa.

-Iré a preparar el desayuno.

Como el no dijo nada ni se movió ella siguió su camino cuando escucho un grito se dio la vuelta y el estaba cerca de ella.

-¿Candy? En cuanto a lo de anoche…

-Ya te dije que no paso nada con Terry yo solo estaba….

-No me refería a eso fue incapaz de mirarla a la cara mientras pronunciaba el resto de las palabras. Creo que esto no va a funcionar en cuanto reúna un dinero viajaremos para divorciarnos, en estos días no es tan complicado.

-Tienes razón no lo será dijo disimulando su llanto.

-Cada quien podrá seguir con su vida

-Así es.

-No debes preocuparte de nada yo me encargare de todo.

-De acuerdo.

-Maldita sea Candy. ¿Podrías mirarme? Así lo hizo ella era fuerte no lloraría delante de el.

-Di algo grito el furioso.

¿Cómo quería que reaccionara? Le estaba diciendo que la iba abandonar quien sabe todo. ¿después que se había acostumbrada a vivir con el? ¿Qué quería que dijera que seria feliz viviendo sin el? Que quien sabe donde iba a vivir y de que iba a comer. Pero estaba acostumbrada a vivir sola y se sabia cuidar

Alzo la barbilla desafiante paso a su lado.

-Iré a preparar el desayuno.

Ella paso toda la mañana en casa de la señorita Pony cuando llegó Alberth se encontraba montado en su caballo.

-Me iré por uno o dos días. Si necesitas ayuda se lo pides a Tom o Jimmy.

Ella se le acelero el corazón.

-De acuerdo.

Ella quería que le dijera que no la despreciaba y Alberth quería que ella le dijera que lo perdonaba.

Se quedaron mirando a los ojos por largo rato pero ninguno dijo nada.

Alberth espoleo su caballo cuando ella lo llamo.

-Alberth…

El se detuvo.

-Ten cuidado.

El rubio la miro asombrado y asintió con la cabeza para luego alejarse galopando.

CONTINUARA…..

Je je creo que si estoy inspirada ja ja. Espero que esta vez no quieran matar a Terry al final tuvieron su noche . gracias por sus comentarios.