Ni los personajes ni Once Upon a Time me pertenecen. La historia es mía.
A/N: Muy bien, aquí está el nuevo capítulo. Es un poco más largo que el anterior.
Estoy muy feliz de que estén disfrutando de la historia. Agradezco infinitamente los reviews, follow y favorite que me han dado. No saben la emoción que me da leer todo lo que tienen para decir. Y me motivan a seguir escribiendo más, así que por favor no dejen de escribir! Tendrán más capítulos así jaja. Les cambio mis actualizaciones por sus reviews
En cuanto a la historia. De a poco me gusta ir introduciendo detalles importantes. Cosas que más adelante serán mencionadas con mayor desarrollo. Todavía faltan algunos personajes importantes por aparecer. Y poco a poco voy a ir profundizando más las vidas y personalidades de nuestras chicas. De momento veremos a Regina y su nueva adicción por Emma. Y a Emma quien se resiste a los encantos de nuestra reina.
Me preguntaron en cuanto tiempo más o menos pensaba actualizar. Lo cierto es que no tengo una respuesta. Todos los días escribo algo, a veces más, a veces menos. Y publico el capitulo nuevo ni bien está terminado. Pero voy a hacer todo lo posible por actualizar al menos cada uno o dos días. Tal vez si estoy inspirada puede que lo haga más pronto, pero creo que tampoco es mucha espera lo que les estoy dando, no les parece? ;) jaja
Sin más que decir, aquí está el capítulo 3. Espero que lo disfruten mucho!
B.H
Capítulo 3
- Bien, eso es todo lo que hay para ver de nuestra humilde escuela.- Dijo Ruby luego de haber llevado a Emma por todo el edificio – No es gran cosa, lo sé. Seguro que tú has estado en escuelas mucho más grandes, ¿cierto?-
- Si, las escuelas en las ciudades son un poco más grandes.- Respondió Emma mientras recordaba algunas de sus antiguas escuelas. Lo cierto era que había pasado por muchas desde que tenía edad suficiente para leer y escribir. En varias ocasiones había tenido que abandonar su curso en mitad del semestre porque nuevamente era enviada al sistema y entonces era trasladada a otra escuela diferente. Eran pocos los años que había logrado terminar un curso entero en la misma escuela.
- Pero aquí es todo más limpio.- dijo la rubia sonriendo y Ruby rió por su comentario.
- Puedo imaginarlo. Al menos por lo que he visto en TV.- Ruby se apoyó sobre uno de los casilleros que estaba a su lado y miró a Emma con curiosidad. -¿Tú vienes de Boston? Al menos eso se dicen por ahí. Sabes que la llegada de alguien nuevo es un gran acontecimiento y seguro todo el mundo sabe de ti.-
A Emma no le gustaba pensar eso. Prefería pasar desapercibida pero estaba claro que eso no sucedería en Storybrook. – Si, vengo de Boston.- Respondió, sin ganas de seguir con esa conversación. Ya que seguro Ruby comenzaría a hacerle más preguntas sobre su pasado y ella no se sentía cómoda hablando de eso con alguien a quien apenas conocía.
Afortunadamente Ruby pareció entender que la conversación no avanzaría más, así que decidió cambiar de tema. -¡Oye! ¿Qué asignatura tienes en el siguiente período?- Le sonrió a Emma. Quería darle a entender en cierta forma que no quería presionarla. –La campana ya debe de estar por sonar.-
Emma agradeció el cambio de tema y sonrió agradecida a Ruby. –Creo que tengo matemáticas.- sacó su horario de su mochila y buscó la asignatura que tendría en el siguiente período. –Déjame ver… sip, matemáticas en el salón 3.-
- ¡Oh genial! Seremos compañeras en esa clase también entonces.- Ruby dio pequeños saltitos de emoción ante la perspectiva de pasar más tiempo con su nueva amiga. O al menos futura nueva amiga.
- ¡Muy bien! Así tendré al menos un rostro conocido en esa clase.- La idea estar sola en una clase nueva la aterraba un poco. Ruby le había presentado a un par de personas mientras le daba el tour, y todos habían sido amables con ella, pero la verdad es que Emma se sentía en cierta forma "protegida" junto a Ruby, así que quería tenerla cerca lo más que pudiera. –Veamos en cuantas asignaturas estamos juntas.- Dijo entonces Emma, ansiosa por saber en cuantas clases estaría a salvo bajo la protección de Ruby y en cuantas tendría que ser una niña grande y enfrentar lo que le esperara.
Ruby buscó su horario en su bolso y cuando estaba por comenzar a compararlo con el de Emma la campana de fin de receso hizo su aparición.
- ¡Oh, diablos! Tendremos que seguir con esto luego. Si el profesor Gold nos ve haciéndolo en clase nos dará toneladas de tarea.- Acomodó su bolso en su hombro y le indicó a Emma que la siguiera. -¡Vamos! No querrás llegar tarde y darle una mala impresión a un nuevo profesor ¿no? - Le sonrió de costado y entrelazó su brazo con el de la rubia para llevarla hasta el salón 3.
Regina ya estaba sentada en su salón mientras miraba atenta hacia la puerta viendo a todos los que entraban, esperanzada de ver a Emma. Pero cuando llegó el profesor y cerró la puerta tras él supo que la rubia no sería su compañera en esa clase.
Suspiró un poco y se acomodó en su asiento. Se sentía extraña. Nunca le había pasado algo así antes. Apenas si había visto a Emma y ya se sentía adicta a ella, lo cual era malo, ya que era la mayor amenaza para que su secreto dejara de ser eso, un secreto. Pero así y todo estaba buscando excusas para pasar más tiempo con ella. Su plan para ser compañeras en la clase de química había sido un éxito. Podría pasar mucho tiempo con ella y seguramente luego de conocerla más a fondo se daría cuenta que su "adicción" no era nada más que algo pasajero. De momento se conformaría con poder estar con ella, y hablarle, y verla… y fantasear un poco.
El resto de la clase de historia siguió y nada interesante pasó en todo el tiempo. Regina tomó varias notas ya que no había nada, o nadie, que la distrajera. De todas formas estaba muy ansiosa por que terminara la clase de una vez, ya que iría a la clase de química y vería a Emma nuevamente. Solo faltaban un par de minutos para que tocara la campana, luego vendría un receso de 5 minutos y al fin llegaría el momento tan esperado.
Se concentró en mirar el reloj que estaba sobre la pizarra, contando los segundos hasta que la hora terminara. Cuando llegó la cuenta regresiva de 10 segundos Regina ya había guardado su cuaderno en su mochila y estaba lista para salir corriendo al pasillo. Quería ir al baño y retocar un poco su maquillaje antes de ir a química. Nunca está de más verse bien para una nueva clase, o para una nueva compañera.
Terminó su larga espera y Regina casi atropella a un par de compañeros con la prisa por llegar rápido al baño. Una vez allí se miró al espejo, ajustó la cinta de su cabello, se retocó un poco el delineado de los ojos y se puso un poco de color en los labios.
Una vez lista, salió del baño y fue directo al laboratorio de química. Quería estar allí en el momento en que Emma llegara. Y para su sorpresa Emma ya estaba allí esperando a que el Sr. Clark abriera la puerta, la cual siempre cerraba con llave cuando él no estaba allí dentro.
Pero Emma no estaba sola. El gran idiota Neal Cassidy estaba allí hablando con ella, y para empeorar las cosas, estaba haciendo reír a Emma, y eso hizo que a Regina le comenzara a hervir la sangre. "¿¡De todos los idiotas de esta escuela tienes que caer por los encantos de ESE idiota!?". Era sabido que Neal tenía el ego del tamaño de la luna, sin mencionar que también se creía un gran macho pero solo era un completo idiota.
Y ese idiota estaba interesado en Emma. ¿Pero quién no lo estaría? Era la única chica nueva en mucho tiempo, sin mencionar que era muy hermosa. Pero Regina había puesto sus ojos en ella antes que él, y no pensaba compartir a Emma con nadie, así que decidió interrumpirlos.
- Vaya, miren a quienes tenemos aquí.- Dijo Regina acercándose a los otros dos -¿Cómo estás, Emma? ¿Disfrutando de la nueva escuela?- Le preguntó con una sonrisa seductora en los labios.
-Ehmm… si, todo bien hasta ahora.- Le respondió un tanto tímida, cosa que hizo que a Regina le diera mucha ternura.
- Me alegro de oír eso.- Se volteó a mirar a Neal - ¿Qué tal tus vacaciones, Cassidy? ¿Algo interesante?- le dedicó una sonrisa de lo más falsa. Regina sabía algo que podría destruir para siempre la reputación de ese idiota, y él estaba al tanto de ello. Pero Regina no pensaba jugar esa carta ahora, sabía que con solo intimidarlo alcanzaría, después de todo si él era un poco inteligente se alejaría de su camino.
- No, no… nada… yo… olvidé algo en mi casillero.- Y con eso salió corriendo por el pasillo como si su trasero estuviera en llamas.
Regina lo vio partir con una sonrisa de satisfacción y luego se volteó a ver a Emma que se había quedado mirando con cara de confusión hacían donde había corrido Neal.
- ¿Qué ha sido eso?- Preguntó la chica rubia. No entendía porque en un momento estaba todo bien y al siguiente Neal había huido como temiendo por su vida.
- Oh, nada de importancia.- Respondió Regina haciendo un gesto de desinterés con la mano. – Él tiene esos comportamientos extraños.- La miró a los ojos y le dijo con tono más serio – No deberías hacer amistad con gente como él.-
Emma la miró un poco sorprendida, no esperaba ese comentario. - ¿Por qué no?- preguntó con un poco de reproche. No le gustaba que le dijeran qué no debía hacer.
- Yo sé lo que te digo, él no es buena compañía.- Lo cual era cierto. Neal era puro problema, y Regina estaba cansada de él. Hacía daño por donde fuera y no quería que Emma sufriera lo mismo que habían sufrido muchos, por ejemplo su gran amigo Graham.
- ¿Y supongo que ahora me dirás que tú sí eres buena compañía?- El sarcasmo en la pregunta de Emma era tan notable que solo le causó gracia a Regina.
- Eso lo dejaré a tu criterio, Emma.- le respondió con una sonrisa seductora.
Durante la clase de matemática todo había ido bastante bien. El Sr. Gold era de esos profesores a los que no les gustaba perder el tiempo hablando de cosas sin sentido y se centraba por completo en dictar su asignatura.
Emma siempre había sido buena con los números, así que disfrutó bastante la clase. A diferencia de Ruby quien resoplaba y suspiraba a cada momento.
No habían podido hablar mucho durante la clase, ya que el Sr. Gold estaba muy atento a todo lo que hacían los alumnos. Y cuando tocó la campana de receso y salieron de salón, Ruby le dijo a Emma que debía ir a su casillero a buscar unas cosas y luego debía ir al salón de arte en donde tendría su siguiente clase. No tuvieron tiempo de comparar sus horarios, pero al menos ya sabían que en el tercer período no estarían juntas. Así que se despidieron y Emma se fue en la dirección que le indicó Ruby para llegar al laboratorio de química.
Fue la primera en llegar, ya que todos los demás alumnos estaban disfrutando del corto receso, y como ella todavía no conocía a nadie más que a Ruby no tenía en donde o con quien pasar el receso.
Mientras esperaba un grupo de chicos pasó por el pasillo y uno de ellos se detuvo a verla. Éste le indicó a sus amigos que los alcanzaría luego y se acercó a hablar con Emma. Se presentó como Neal Cassidy y comenzó a hacer bromas sobre el laboratorio y logró hacer reír a Emma. El chico era simpático, aunque parecía que pensaba demasiado de sí mismo, como si no tuviera ni una gota de humildad en su cuerpo. Pero al menos le estaba haciendo compañía mientras esperaba el inicio de la clase.
Pero no pasó mucho tiempo hasta que llegó Regina y espantó a Neal con unas pocas palabras. "¿Cuál es su problema? Neal no estaba haciendo nada malo" Pensó Emma al ver a Neal correr por el pasillo. Ahora comenzaba a entender lo que había dicho Ruby de no querer meterse en el camino de Regina. Pero se preguntaba qué podría haber pasado para que Neal huyera de tal manera.
Emma se extrañó un poco cuando Regina le dijo que no debía juntarse con gente como él. Ella siempre se había creído muy buena juzgando a las personas, y no pensaba que Neal fuera un peligro. Pero algo en los ojos de Regina le decía que estaba siendo sincera.
Sin embargo no estaba segura de cómo juzgar a la morena. Era muy intimidante, y saber que la consideraban como la reina de la escuela no era algo que había que ignorar. Emma se sentía muy pequeña a su lado, y un poco incómoda, no por su presencia, más bien por la forma en que Regina la miraba. No lograba entender a qué se debían esas miradas tan intensas, y eso le molestaba.
Cuando le preguntó sarcásticamente si debía suponer que ella sí era buena compañía y ésta le respondió que lo dejaba a su criterio lo primero que pensó fue que no, no era buena compañía. Pero a la vez sí. Tenía sentimientos encontrados. Tal vez luego de conocerla un poco podría terminar de decidirse.
Por el momento optó por cambiar de tema de conversación. - ¿Estás en la clase de química?-
-Sí, es una clase interesante. Se requiere de mucho trabajo en pareja.- Le respondió la morena con una sonrisa misteriosa. – Al profesor Clark le gusta dar muchos trabajos para hacer en nuestra casa. Es importante tener un buen compañero de laboratorio.-
- Oh, ya veo.- Miró al suelo pensativa. Ella no conocía a nadie en ese salón y ni de chiste le pediría a Regina que fuera su compañera. Ya bastante la incomodaba en ese momento, no quería tener que estar incómoda también fuera de horario escolar por tener que trabajar con ella.
- No te preocupes, encontrarás una buena pareja.- Le guiñó el ojo otra vez. "¿Porqué siempre hace eso?".
Comenzaron a llegar más alumnos en ese momento y no hablaron más, hasta que llegó el profesor y abrió la puerta. Emma dejó que Regina entrase primera y espero que hicieran lo mismo otros chicos más, así ella podría tomar cualquier asiento que no fuera junto a Regina.
Una vez dentro del laboratorio vio a la morena sentada en una mesa junto a la ventana. Estaba sacando su cuaderno de su mochila así que no la vio entrar, por lo que Emma se apresuró a dirigirse hacia la otra punta del salón.
Ya en su sitio vio que Regina se había volteado a verla con un rostro de póker. Parecía no importarle que se haya sentado tan lejos de ella. Emma volteó la mirada y observó a los demás alumnos que ingresaban al laboratorio.
Los escritorios eran dobles, hechos para trabajar en pareja. Así que cuando ya casi no quedaban lugares vacíos supo que en cualquier momento entraría alguien que seguramente sería su futuro compañero de trabajo. No le sorprendía que de momento nadie se hubiera sentado a su lado. Si era cierto lo que había dicho Regina era probable que los demás quisieran que su pareja de laboratorio fuera un amigo o al menos alguien a quien conocieran. Ella era nueva, nadie sabía si era buena alumna o no, y seguramente nadie quería arriesgarse a hacer pareja con ella para luego enterarse que no entendía nada de química, lo que no era del todo falso. No era mala alumna en esa asignatura, pero tampoco era la mejor, le costaba un poco entender algunos temas.
Cuando comenzó a preguntarse si nadie aparecería y tendría que ser pareja con ella misma, un chico apareció a su lado y le preguntó si el asiento estaba ocupado. Cuando ella le respondió que no él le sonrió y tomó asiento. Le extendió la mano y le dijo que su nombre era Greg. Emma se presentó también y pensó "Bueno, al menos no haré los trabajos sola".
Una vez lleno el laboratorio, el Sr. Clark se puso de pie frente a la clase y dijo - ¡Bienvenidos, alumnos! Es un gusto verlos a todos nuevamente.- Le sonrió a todos y luego posó su mirada en ella. –Y es un gusto tener una cara nueva en mi clase también. Bienvenida, Srta. Swan.-
- Ehmm… gracias, profesor.- Odiaba que los profesores hicieran cosas como esa. Sentía que tenía la cara hirviendo por la vergüenza.
- Muy bien, espero que todos hayan disfrutado de sus vacaciones de verano.- Se acercó a su escritorio y tomó un papel. –Como ya saben, en química se trabaja en pareja, pero este año haré algo diferente. Yo diré quien hace pareja con quien.-
Muchos murmullos de desacuerdo y quejas se escucharon. Varios alumnos no estaban de acuerdo con ser separados de sus amigos.
- ¡Silencio, por favor!- Dijo el profesor levantando la voz para ser escuchado por sobre las quejas.- Ya verán que no es tan terrible.- Se colocó unas pequeñas gafas sobre la nariz y acercó el papel que tenía en la mano. –Ahora leeré las parejas. Por favor no se muevan de su asiento hasta que haya terminado. Y hagan silencio.-
Comenzó a decir nombre y apellido de un alumno, luego el nombre de su pareja. Emma no conocía a nadie de los ya mencionados. A la única que conocía y que aún no había sido nombrada era Regina, y deseaba no ser su pareja. Esa chica la incomodaba demasiado.
Entonces el profesor dijo. –Regina Mills con Emma Swan.- Y Emma maldijo a los mil demonios en su cabeza, mientras que Regina quería bailar de la emoción en su asiento.
Una vez terminada la lista, el profesor les indicó a los alumnos que se reunieran con sus parejas. Algunos se ponían de pie y otros permanecían sentados esperando la llegada de su nuevo compañero. Emma vio que Regina le sonreía desde la otra punta del salón y le hacía señas para que se acercara. Resoplando, Emma tomó su mochila y se dirigió hacia el escritorio junto a la ventana.
- ¿Qué te parece? Somos compañeras.- Dijo Regina una vez que se sentó junto a ella. Se veía que la morena estaba emocionada por ser su pareja. Lástima que el sentimiento no fuera mutuo.
No es como si le cayera mal o algo. No la conocía tanto como para decidir eso. Pero había un algo en Regina que le ponía los pelos de punta. No sabía a qué se debía. Podía ser el hecho de que fuera muy intimidante y hermosa. O porque era la reina de la escuela. O vaya uno a saber por qué se sentía tan rara al estar cerca de ella.
Tendría que acostumbrarse, ya que a partir de ahora pasaría mucho tiempo junto a ella.
¡Regina estaba eufórica! Su plan había funcionado a la perfección y ahora era la pareja de laboratorio de Emma.
Notaba que a la rubia no le había emocionado mucho la idea, pero no le importaba de momento. Haría todo lo posible para que Emma disfrutara siendo su compañera.
El Sr. Clark pasó los primero 15 minutos de la clase hablando sobre los temas que verían durante el semestre. Y mientras lo hacía Regina miraba de reojo a Emma, quien estaba sentada al borde de la silla, lo más alejada de ella posible.
En cierto modo eso le molestaba un poco. No entendía qué había hecho para que Emma no quisiera estar cerca de ella. Sabía que muchos en la escuela la encontraban intimidante, pero también había muchos que morían por estar en su grupo social. No quería que Emma fuera de esos que se alejaban cuando la veían venir por el pasillo. Todo lo contrario, quería que la rubia deseara estar con ella. Y solo pensar que lograr eso seguro sería un desafío le daba un sabor más dulce, y hacía que tuviese más ganas de pasar tiempo con Emma hasta lograr que la deseara tanto como ella también la deseaba.
Sabía que sería riesgoso, sobre todo si quería mantener su secreto intacto. Pero pensaba hacer todo lo que estuviera a su alcance para gustarle a Emma. O al menos hasta que lograra superar su adicción por la rubia, la cual en cuestión de horas había incrementado en niveles extraordinarios.
Y pensar que esa mañana se despertó pensando que solo sería el inicio de su último año de escuela. Nunca hubiera imaginado que la llegada de Emma Swan haría que solo el primer día de clase fuese muy interesante. Esperaba que el resto del año también lo fuera.
Regina estaba tan distraída en con sus propios pensamientos que no se dio cuenta que el profesor había terminado con su explicación y ahora estaba repartiendo papeles para todas las parejas.
Despertó de su ensueño cuando un papel fue depositado en su escritorio en medio de ella y de Emma. Era una hoja de tarea para comenzar en clase, y terminar en casa de ser necesario. El profesor quería medir cuanto recordaban de lo visto el semestre anterior, y a su vez quería medir qué tan bien funcionaban las parejas que había armado.
Luego de repartir todos los papeles se acercó al escritorio de las dos chicas y le dijo a Emma –Si tienes alguna dificultad con esta tarea no dudes en preguntarme. De igual forma Regina es excelente en química y sé que te podrá ayudar con todo lo que necesites.- Miró a la morena y le sonrió. Él pensaba que Regina se había ofrecido a ser la pareja de Emma para poder ayudarla de ser necesario. Oh si tan solo supiera la verdad, Sr. Clark.
- Muchas gracias, profesor.- Dijo la rubia tomando la hoja de tareas.- Estoy segura que podré con esto.-
-¡Excelente! Ahora manos a la obra. No tendrán tiempo suficiente para terminar en esta clase, así que es probable que deban continuar fuera de horario.-
"Eso es más que perfecto" Pensó Regina mientras planeaba trabajar lento para no terminar y poder llevar a Emma a su casa a terminar la tarea. O ir a la casa de la rubia. O a la biblioteca. O a cualquier lugar. Toda opción era apetecible siempre y cuando pudiera pasar más tiempo con ella.
El profesor las dejó solas nuevamente y entonces Regina tomó la hoja de tareas y le indicó a la rubia que se acercara así podían leer juntas.
Emma suspiró un poco, pero se acercó de todas formas. Regina se hizo la tonta y se acomodó en su silla de tal forma que su pierna rozaba la de Emma.
Mientras leían Regina no podía evitar sentir como su corazón latía como loco al estar tan cerca de Emma. Podía oler su perfume, podía sentir el calor de su cuerpo "Oh lo que daría por poder tenerla pegada por completo a mi cuerpo".
Comenzaron a trabajar y Emma estaba teniendo un poco de dificultad, ya que varios temas el eran completamente desconocidos.
Afortunadamente Regina le explicaba todo con mucha paciencia. Más allá de que la hacía sentir incómoda estaba comenzando a sentirse agradecida de que Regina fuera su pareja, ya que al menos era buena explicando.
En más de una ocasión la rubia se había encontrado a ella misma mirando fijamente a Regina mientras leía algo en voz alta. La chica era hermosa sin lugar a dudas, y podía notar que también era muy inteligente. "No es algo que se vea todos los días" pensó un tanto divertida "La belleza y la inteligencia no siempre se llevan bien". Pero siempre hay excepciones, algunos casos extraordinarios. Como Regina, ella es extraordinaria… esperen, ¿de dónde vienen esos pensamientos? Era evidente que su cerebro se estaba sobrecalentando. Demasiada información en poco tiempo. Es por eso que estaba teniendo pensamientos irracionales, sus neuronas estaban sobrecalentadas.
Regina seguía leyendo sin percatarse de que su compañera estaba teniendo un ataque cerebral. Y cuando estaba por pasar de hoja en el libro de texto el profesor le llamo la atención a todos.
- La clase está por terminar.- Anunció. – Por favor vean de terminar este trabajo para mañana. Si no pueden juntarse con su compañero luego de clase porque ya tenían algún compromiso por favor acérquense a mi escritorio cuando toque la campana y hablaremos sobre qué hacer con el trabajo.-
Emma todavía estaba un poco perdida en su cabeza cuando vio a Regina mover la mano delante de su cara. - ¿Qué?- Preguntó un poco sobresaltada.
Regina rió al verla así. -¿Estabas en el mundo de fantasías?- le sonrió de forma dulce. –Te había preguntado si tenías algo que hacer después de clases.-
- ¡Oh! Yo… -no se le ocurría ninguna excusa "¡Estúpidas neuronas sobrecalentadas!" –No, no tengo nada que hacer.-
- ¡Perfecto! Yo sí, debía verme con mi novio a la salida, pero…- una sonrisa se dibujó en sus labios.- creo que tendré que cancelarle.-
"¿Tiene novio? ¿Por qué no sabía que tenía novio? ¿Por qué debería importarme si tiene novio? ¡Claro que no me importa!". – Oh, no. No deberías cancelar si ya tenías planes.- Se apresuró a decir. –Podemos hablar con el profesor.-
- ¡No! Esta es la excusa perfecta. Realmente no quiero ver a mi novio.- A Emma le pareció un poco extraño ese comentario. ¿No es que a las adolescentes les encanta pasar tiempo con sus novios? La mayoría se pasaba cada momento libre alimentando el calor de sus hormonas juveniles. Pero parecía que Regina otra vez era una excepción.
-¿Estás segura? No quiero que luego estés todo el tiempo hablando con él por tu celular cuando deberíamos estar trabajando.-
-Créeme, Emma. Eso no sucederá.- Le dijo mientras le guiñaba el ojo otra vez. -¿Quieres venir a mi casa después de clase? O si prefieres yo puedo ir a la tuya.-
Emma lo pensó un poco. Si se juntaban en la casa de Regina se sentiría un poco atrapada pero podría decidir cuándo irse, en cambio si lo hacían en su casa tendría un poco más de libertad pero no podría pedirle a Regina que se retire cuando comenzara a sentirse asfixiada por su presencia, sería descortés. Y seguramente Mary Margaret estaría allí, e invitaría a Regina a cenar y todo sería mucho más incómodo. – Es mejor en tu casa si no es molestia.- respondió entonces la rubia.
-¡Muy bien! Mi madre no volverá hasta tarde seguro así que tendremos la casa para nosotras dos solas.- Ese comentario hizo que un escalofrío recorriera la espalda de Emma. Parecía que al decirlo Regina tenía en mente otro estilo de "química" para hacer en su casa. Pero no, no era posible.
Entonces sin previo aviso Regina tomó su mano izquierda y le anotó su número de teléfono. –Por si no nos vemos hasta la salida, te espero en la entrada principal. Escríbeme si necesitas algo.- Justo en ese momento sonó la campana, así que Regina se puso de pie y tomó su mochila. – ¡Hasta pronto, muñeca!- Le dedicó una última sonrisa y salió del laboratorio, dejando a Emma sola mirando el número que tenía ahora escrito en su mano.
