Ni los personajes ni Once Upon a Time me pertenecen. La historia es mía.

A/N: Hola amigos! Lamento mucho que me haya tardado tanto en actualizar este capítulo. Tuve un pequeño bloqueo creativo, y luego no tenía mucho tiempo. El trabajo y los estudios me tienen bastante ocupada. Pero aquí estoy nuevamente, con un capítulo un poco más largo que los anteriores para compensar la tardanza.

Quiero agradecer a todos los que me dejaron un review, follow o favorito. Son los mejores! :D

En este capítulo veremos un poco más de la relación de Regina con Kathryn, un poco más de Emma y Ruby. La aparición de otro personaje nuevo a quien sé que todos odiarán (yo lo odio jeje) y bueno, más de la adicción de Regina por su rubia favorita.

Así que los dejo para que puedan leer y espero que puedan dejarme un review, saben que me alegran mucho y me motivan a escribir.

B.H.


Capítulo 4

Si no fuese porque toda la escuela la miraría como si estuviera loca entonces seguramente Regina iría bailando por los pasillos. ¡Se sentía de maravilla! Su plan en química había funcionado a la perfección y ahora había logrado que Emma aceptara ir a su cada después de clase.

Trataba de disimular su gran sonrisa mientras caminaba hacia su casillero pero le costaba muchísimo. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan contenta y de tan buen humor.

Una vez en su casillero abrió su candado y guardó su libro de química y buscó el de matemática, que era su siguiente asignatura. Y cuando acababa de cerrar la puerta apareció Kathryn a su lado. -¡Gina! Al fin te encuentro. ¡Te extrañé mucho!- Le dijo con un exagerado tono dramático mientras la abrazaba como si no se hubieran visto hacía años. –¡No vuelvas a dejarme así!-

Regina se rió por el comportamiento de su amiga. A Kat siempre le encantaba dramatizar. -¡No te volveré a dejar, querida mía!- Le respondió la morena siguiéndole el juego.

Se rieron entre las dos y comenzaron a caminar hacia el salón de matemática. Era una de las pocas asignaturas que compartían. Kathryn estaba en casi todas las asignaturas artísticas, las cuales Regina evitaba en su mayoría. Era un alivio para ambas que pudieran elegir la orientación que quisieran en el instituto, ya que compartían gustos muy diferentes en cuanto a eso. Sin embargo había asignaturas de las cuales ninguna se podía salvar. Por eso es que Kat estaba en matemáticas, y Regina estaba en música.

-¿Y bien? ¿Cómo ha ido tu día?- Pregunto Kat entrelazando su brazo con el de su amiga.

-¡De maravilla! Hasta ahora ha sido un excelente comienzo de año.- Le respondió la morena con una gran sonrisa en los labios.

-¡Vaya! Así lo creo. Te veo de muy buen humor.- Le dio un pequeño golpe amistoso en el hombro. A Kathryn le encantaba ver a su amiga de tan buen humor. -¿Puedo saber el motivo que te tiene tan contenta?-

Regina tuvo que pensar rápido en qué responder. No podía contarle a Kat que su alegría se debía a Emma. Eso podría levantar sospechas, así que le respondió –Oh, tú sabes. Es nuestro último año y estoy emocionada por eso.- Miro rápido a su amiga y vio que la estaba observando de forma curiosa y un tanto divertida.

-¿Estás segura que es solo eso?- Le preguntó levantando una ceja. Kat conocía muy bien a Regina y sabía que había algo que le estaba ocultando, pero no quería presionarla, solo le gustaba divertirse un poco con ella.

Regina se puso muy colorada pero siguió diciendo –Por supuesto que es solo eso ¿Qué más podría ser?- Preguntó un poco a la defensiva mientras sentía que sus mejillas ardían.

Kathryn se rió y abrazó a su amiga contra su costado –Tranquila, Gina. Solo estoy jugando contigo. No veo qué otro motivo podrías tener para estar tan emocionada.- Entonces una idea se le ocurrió a la rubia. –A no ser que…- Hizo un silencio de suspenso y entonces preguntó emocionada -¡¿Terminaste con el idiota?!-

Regina no pudo evitar reírse por eso. Era obvio que Kat pensaría algo así, y en el fondo la comprendía. Ella estaría más que encantada de terminar las cosas con Robin, pero no podía hacerlo. -¡No! Claro que no he terminado con él.-

-Oh es una pena. Pensé que yo también tendría un motivo para estar contenta como lo estás tú.- Respondió Kat con exagerada decepción.

Entraron al salón de matemáticas antes de que sonara la campana y se sentaron una junto a la otra cerca de la ventana.

Regina se quedó pensando un poco en lo que había hablado con Kat. Era evidente que su emoción por toda la situación con Emma la había hecho "brillar" y su amiga lo había notado. Se sentía un poco mal por no poder contarle a Kathryn cuál era el motivo que la tenía tan contenta. Eran muy amigas desde pequeñas, pero Regina no estaba segura cómo reaccionaría Kathryn si se enteraba de su gran secreto. No podría soportar que la abandonara, por lo tanto no podría decirle nada sobre Emma y su reciente adicción hacia ella.


-¿Srta. Swan?- El Sr. Clark habló y sacó a Emma de su estado de estupor. -¿Te has quedado para discutir sobre el trabajo? ¿No puedes juntarte con tu compañera después de clase?- Preguntó el profesor pensando que ese el motivo que había retrasado a su alumna en el laboratorio.

-¿Qué?- Emma tardó un poco en entender lo que le preguntaba -¡Oh! No no… lo siento, ya me voy.- Respondió deprisa la rubia y recogió sus cosas.

Cuando Regina había tomado su mano para anotar su número de teléfono el corazón de Emma se detuvo por un momento. No sabía qué había sucedido, pero el repentino contacto con la otra chica, la cercanía y toda la situación en general habían conmocionado a Emma en un nivel que no podía entender. ¿Por qué se había sentido así cuando Regina tomó su mano? La primera vez que hablaron y estrecharon sus manos Emma había sentido un leve cosquilleo al sentir la piel de la morena en contacto con la suya y en su momento no había querido darle importancia, pero ahora que habían vuelto a tocarse Emma no pudo evitar sentir una especie de descarga eléctrica por su cuerpo. No se explicaba por qué sucedió, era la primera vez que sentía algo así cuando tocaba a otra persona, y era una sensación extraña que la había dejado paralizada en el lugar mirando teléfono escrito con delicados números en su mano, hasta que el profesor la trajo de vuelta a la realidad.

Una vez fuera del laboratorio Emma caminó sin rumbo por los pasillos recordando toda la escena recién vivida en el laboratorio cuando recordó un detalle "¿Regina me llamó "muñeca"?" Era extraño, parecía que Regina estuviera coqueteando con ella, pero no podía ser. La morena tenía novio y por lo que había escuchado era la chica más popular de la escuela, no era posible que se fijara en alguien como Emma. Así que decidió no pensar en eso. No la conocía mucho y probablemente Regina se comportara de esa forma con todos. Tal vez era su forma de ser.

-¡Emma, aquí estas!- La rubia se encontró de frente con Ruby.

-¡Hola, Ruby! ¿Qué tal ha estado tu clase de arte?- Pregunto, agradecida de poder salir de sus pensamientos y el extraño rumbo que habían tomado.

-¡Muy bien! La profesora nos ha pedido que hiciéramos unos dibujos de lo primero que nos viniera a la mente y al final pidió que se los entreguemos. A saber qué tendrá pensando hacer con eso para la próxima clase.-

Por lo que Emma había aprendido sobre Ruby en las pocas horas que la conocía sabía que era muy buena en el arte. Le dijo que le gustaba mucho dibujar y pintar.

-¿Y tú qué tal? ¿Cómo te ha ido en química?- Preguntó entonces la morena.

-Estuvo bien, aunque hay muchos conceptos con los que no estoy familiarizada.-

-Tranquila, ya te adaptarás rápido. El Sr. Clark es muy amable. – Entonces la morena preguntó entusiasmada. -¡Oh! ¿A quién elegiste de pareja de laboratorio?-

-Bueno… el Sr. Clark decidió formar él mismo las parejas este semestre.-

-Oh vaya, eso es nuevo. Él siempre deja que los alumnos hagan sus propias parejas.- Comentó Ruby un poco asombrada. –Bueno, ¿y entonces a quien ha elegido para que sea tu pareja?-

-Ehmm… me ha puesto con Regina Mills.-

Ruby frenó de golpe y miró a Emma muy seria -¿Tu pareja de laboratorio es Regina?- Preguntó porque necesitara oírlo una segunda vez.

-Sí, y ella parecía bastante entusiasmada por eso.- La rubia se sorprendió un poco por la reacción de Ruby.

-¿Qué? ¿Estaba entusiasmada?- Ruby parecía no dar crédito a lo que estaba oyendo.

-Sí, al menos eso parecía.- Emma se preocupó un poco. -¿Por qué? ¿Es malo que ella sea mi pareja?- Preguntó un poco asustada. Una cosa era sentirse incómoda ante la presencia de Regina, pero otra sería que la morena fuera mala con ella mientras trabajaban.

Ruby al ver que Emma se había puesto un poco pálida se apresuró a responder. -¡Oh no no! No es nada malo… es solo que Regina es una persona un tanto particular. Me sorprende que se haya emocionado por estar contigo.-

-Oh gracias, Ruby. Que amable.- Respondió la rubia con sarcasmo.-

-No te lo tomes a mal, Emma. Es que Regina normalmente no se mezcla con nosotros los de la "plebe".- Dijo la morena con una pequeña mueca de desagrado.

-Vaya, eso me reconforta mucho.- Volvió a responder con sarcasmo. –Es seguro que le pida al Sr. Clark que la cambie de pareja cuando sepa que soy pobre.-

Ruby rió por ese comentario. –Tal vez te quiera contratar como su nueva sirvienta.-

-Espero que no sea para hacer todas las tareas de química. De esa forma ambas reprobaríamos el curso.- Dijo Emma siguiéndole el juego a Ruby.

-Oh si eso sucediera seguro te enviaría a su calabozo subterráneo.-

-¡Vaya! Ahora soy yo quien desea cambiar de pareja.- Ambas rieron por el rumbo que había tomado la conversación.

-Ya, no creo que sea tan malo que sea tu pareja.- Dijo Ruby volviendo a hablar en serio. –Luego me contarás todos los chismes sobre la reina de la escuela.- Le dijo sonriendo un poco para calmar que su amiga no se preocupara demasiado.

-Cuenta con ello.- Respondió Emma y luego cambió de tema. -¡Oye! ¿Qué asignatura tienes ahora?-

-Computación. Fácil pero aburrida.-

-Creo que yo estoy en la misma clase, espera que miro mi horario.- La rubia sacó su horario de su mochila y dijo felizmente. -¡Sí! Computación, seremos compañeras otra vez.- Sonrió ampliamente.

-¡Grandioso!- La morena se alegró de saber que compartiría otra asignatura con Emma. -¡Vamos! La sala de computadoras está en el segundo piso.- Indicó Ruby y ambas marcharon hacia las escaleras.

Una vez en el salón Emma se sorprendió al ver que había una computadora para cada alumno. En sus anteriores escuelas era un milagro si conseguían estar solamente dos personas en una sola computadora. Generalmente siempre había más de tres alumnos trabajando en una misma, lo que resultaba bastante incómodo.

-Ven, Emma. Las computadora son de las mejores.- Comentó la morena caminando hacia dichas computadoras. –Tomemos esas antes de que alguien más lo haga.-

Emma hizo caso a su amiga y ambas tomaron asiento frente a esas computadoras. Y en ese momento un grupo de chicos entraron al salón. Ruby al verlos gruñó un poco por lo bajo. Entonces uno de los chicos vio a Emma y dijo en voz alta -¡Oh miren, muchachos! La nueva está en nuestro salón.- Todos se voltearon a verla y Emma se puso roja como tomate. Odiaba ser el centro de atención.

-¡Vaya! Hola, chica nueva.- Dijo uno de ellos acercándose a Emma y sonriendo "seductoramente".

Antes de que Emma pudiera responder Ruby se apresuró a decir. -¡Lárgate, Killian! Deja a Emma en paz.- Estaba claro que a la morena no le gustaban esos tipos.

-¡Tranquila, amor! Solo quería presentarme.- Respondió el chico y se volvió a mirar a Emma nuevamente. –Soy Killian Jones, para servirla, milady.- Hizo una pequeña reverencia y Emma sintió que su cara se ponía más roja que antes. Los amigos de Killian reían.

-Eh… hola.- Dijo Emma con bastante timidez.

Afortunadamente antes de que Killian pudiera decir algo más la profesora de computación entró al salón y ordenó a todos tomar asiento. El chico le guiñó un ojo a Emma y se alejó para sentarse junto a sus amigos.

-Ignóralos, Emma. Son unos idiotas.- Susurró Ruby para que Emma no pensara más en ellos.

Mientras la profesora explicaba unos nuevos conceptos y escribía algunas cosas en la pizarra, Emma sintió que algo suave la golpeaba en la cabeza, y vio una pequeña bola de papel en el suelo. Se volteó para ver quien se la había arrojado y vio a Killian saludándola. Ella decidió ignorarlo y siguió prestando atención a la clase, pero pocos minutos después volvió a sentir otra bola de papel, seguida de otra, y luego de otra, y ella seguía ignorando a Killian y sus incansables intentos por molestarla, hasta que luego de recibir una quinta bola de papel en su cabeza ella se dio vuelta de prisa y le dijo – ¡Deja de molestarme!-.

La profesora interrumpió su explicación y se dirigió hacia Emma. –Srta. Swan, ¿hay algún problema?-

Emma no sabía en donde meterse. No quería decirle a la profesora que Killian había estado molestándola durante los últimos 10 minutos. Sino seguramente todos la verían como a una soplona, y no pensaba tener que cargar con esa imagen durante todo el año. Y para su fortuna antes de que tuviera que decir algo, Ruby salió en su defensa y dijo – Alguien ha estado arrojándole bolas de papel a Emma, profesora. Por eso ha pedido que dejen de molestarla.-

-¿Ah sí? ¿Quién ha sido?- Preguntó la profesora mirando a las dos chicas.

- No lo sabemos, estábamos de espaldas.- Dijo esta vez Emma, agradecida de no tener que delatar a Killian, aunque se lo merecía.

- Bien, quien haya sido el bromista, por favor concéntrese en la clase y no moleste más a los demás.- Habló la profesora con voz autoritaria dirigiéndose a toda la clase. – Y no más interrupciones, por favor.- Esto último lo dijo mirando a Emma, y luego volvió a la pizarra para continuar con la clase.

Emma suspiró y se volteó nuevamente para dedicarle una mirada asesina a Killian "¿Quién se cree ese idiota?". El chico simplemente le guiñó un ojo y se acomodó en su asiento, colocando sus brazos detrás de la cabeza. La clase continuó y Emma agradeció que Killian no la siguiera molestando.

Cuando sonó la campana de fin de clase, Ruby y Emma recogieron sus cosas y salieron de prisa al pasillo, pero no llegaron muy lejos porque Killian y sus amigos se acercaron a ellas y las rodearon.

- Espero que no estés enojada conmigo, preciosa.- Dijo Killian con una sonrisa mientras se acomodaba su mochila al hombro. –Solo quería llamar tu atención.-

-¡Ya te dije que la dejes en paz, Killian!- Ruby se paró frente al chico para defender a Emma otra vez.

- No estoy hablando contigo, Lucas.- Killian no parecía muy feliz de ser interrumpido mientras desplegaba sus encantos.

- Pero yo contigo sí, ¡déjala en paz!- La morena prácticamente ladró, se la veía bastante molesta.

- ¡Vaya! ¿Estás celosa?- Esta vez Killian dio un paso al frente y acarició la mejilla de Ruby, quien dio vuelta la cara muy rápido y empujó al chico hasta que este se alejó lo suficiente para dejarla pasar. Entonces tomó a Emma de la mano y salieron caminando muy deprisa.

- ¡Esto no termina aquí, amor!- Escucharon gritar a Killian y a sus amigos riendo. Vaya grupo de imbéciles.

-¡No lo soporto! Se cree muy encantador… el muy idiota. Debería haberle dado una patada en la entrepierna.- Ruby estaba que echaba humo. Sentía demasiado odio hacia Killian y Emma no pudo evitar pensar que debía haber una historia detrás de todo esto. Pero viendo el estado de su amiga decidió no tocar el tema.

- Relájate, Rubes. No vale la pena.- Dijo entonces la rubia intentando calmarla.

-¡Por supuesto que no vale la pena! ¡El muy idiota no vale nada!-

-Ya, me doy cuenta, pero de verdad deberías relajarte.- Le puso una mano sobre el hombro. – No ha pasado nada.- Le sonrió un poco y Ruby respiró profundo un par de veces.

-Tienes razón, no debería dejar que semejante idiota me afecte de tal manera.- Cerró los ojos y Emma supuso que estaría contando hasta 10 para clamarse y luego los abrió. –Bueno, ya estoy bien. Lamento que me vieras así.- Sus mejillas se pusieron un poco más rosadas y sonrió tímidamente. –No acostumbro comportarme así, pero Killian saca lo peor de mí.-

-Sí, lo noté. Parecía que te habías transformado en una especie de lobo.- La rubia sonrió. Esperaba que su chiste hiciera reír a su amiga, y afortunadamente lo logró.

-Vamos, no hablemos más del tema.- Dijo entonces la morena moviendo la mano como intentando alejar lo que acababa de ocurrir. –Es hora del almuerzo, vamos a buscar nuestra comida a los casilleros y luego te muestro el lugar que siempre ocupo para comer.- Ya había vuelto a ser la Ruby de siempre. "Gracias a Dios" Pensó Emma, la versión lobuna de su amiga la asustaba un poco.


Regina y Kathryn salieron del salón de matemáticas hablando animadamente sobre temas triviales y se dirigieron a sus casilleros a buscar sus almuerzos.

Regina estaba emocionada y quería llegar de prisa al comedor ya que Emma estaría allí seguramente.

La clase de matemática se le había hecho eterna. No había podido dejar de pensar en la rubia durante toda la hora. Deseaba que ya fuese la hora de salida así podría estar a solas con ella en su casa.

Al entrar al comedor, Regina revisó rápidamente con la mirada todo el lugar, intentando encontrar esos cabellos rubios que la estaban volviendo loca desde temprano. Pero no pudo verla y se sintió un poco decepcionada. Pensaba que tal vez había vuelto a su casa a almorzar, ya que varios alumnos hacían eso. Pero entonces recordó que Emma había estado pasando tiempo con Ruby Lucas, y sabía que la morena siempre almorzaba en el jardín de la escuela, así que rápidamente le dijo a Kat. –Hoy es un bonito día, podrías almorzar en el jardín ¿no?-

-Excelente idea, aquí hay demasiada gente.-

Ambas se dirigieron al jardín y Regina comenzó a caminar hacia el lugar en donde sabía que se encontraría Ruby y en efecto, allí la encontró. Sentada en una mesa de jardín bajo la sombra de un árbol, acompañada de su rubia favorita. "Dios, se ve tan hermosa al aire libre"

-¡Ven, Kat! Aquí hay una mesa.- Dijo Regina y se encaminó hacia una mesa que se encontraba ni muy lejos ni muy cerca de la mesa de Emma. Desde allí la podría observar sin problema.

Ambas tomaron asiento y comenzaron a comer. Kat estaba encantada por el día soleado, y comentó que deberían comer en el jardín más seguido. La morena pensó que si Emma pensaba ser amiga de Ruby de ahora en adelante entonces seguro almorzaría allí todo el tiempo, así que dijo que definitivamente lo harían más seguido.

Regina estaba encantada con la vista que tenía. El viento soplaba suave y de vez en cuando movía el cabello dorado de Emma, el cual brillaba cuando el sol se abría paso entre las ramas del árbol. La había visto reír en más de una ocasión y pensaba que era la mujer más hermosa sobre la tierra. Se sentía como esas típicas adolescentes de película cuando tienen su primer enamoramiento. Lo cual no estaba muy alejado de la realidad. Aunque intentaba no pensar mucho en eso. Se decía a sí misma que esto era algo pasajero, que no duraría y que dentro de poco seguro se olvidaría por completo de todas estas sensaciones. Pero de momento las disfrutaría.

Tenía ganas de tomar una fotografía. Se sentía demasiado tentada de hacerlo. Simplemente tendría que tomar su celular, hacer como si estuviese mirando sus mensajes para que Kat no sospechara y entonces podría tomar la fotografía.

Lo pensó por un rato y decidió hacerlo. No podía dejar que pasara demasiado tiempo ya que Emma podría terminar su almuerzo y marcharse. Así que hizo lo que había planeado, apuntó la cámara del celular, puso un poco de zoom y cuando estaba por presionar el botón de captura unas manos cubrieron sus ojos por detrás.

Maldiciendo a gritos en su cabeza rápidamente dejó su celular sobre la mesa, quitó con brusquedad las manos que tenía sobre los ojos y se volteó a ver quién era el chistoso. No para su sorpresa vio a Robin allí sonriendo esa típica sonrisita suya que ella comenzaba a odiar.

Lo fulminó con la mirada y le dijo –Eres un idiota, ¡no deberías hacer eso!-

Robin la miró un poco sorprendido por su reacción, no esperaba que se pusiera así por algo tan tonto. –¡Oh vamos, nena! Sabes que estaba jugando.-

-Bueno, entonces deja esos juegos infantiles. No me gusta que lo hagas.- Se había enojado más de la cuenta. Había perdido la oportunidad de fotografiar a Emma y todo gracias al idiota de su novio.

-¡Me encanta cuanto te enojas! Te ves tan hermosa.- Dijo entonces el chico, comentario que hizo a Regina enfadar más, pero no queriendo hacer una escena solo se limitó a intentar asesinarlo con su mirada, para luego darle la espalda e ignorar sus disculpas.

Regina siguió con su almuerzo y aprovechó a echar una mirada a Emma, y vio que la rubia la estaba mirando, pero al hacer contacto visual con ella se volteó rápidamente. "Genial, lo que me faltaba, que Emma me vea actuando como una bruja y todo gracias a Robin" Pensó mientras le daba una mordida a su sándwich. Robin se sentó a su lado y besó su mejilla, sin verse afectado por la poca atención que le estaba prestando su novia. El chico miró a Kathryn e intentó entablar una conversación con ella, pero al solo recibir monosílabos o sonidos incoherentes como únicas respuestas, se dio por vencido y se marcho.

Pero antes de que Robin se alejara demasiado, recordó algo y volvió a acercarse a Regina y le dijo -¿A la salida te veo en el estacionamiento? No nos pusimos de acuerdo en dónde encontrarnos.-

Regina lo miró y felizmente le respondió –Lo siento, Robin. No podré salir contigo después de clase.- Y le sonrió intentando parecer una niña inocente.

- ¿Qué? ¿Por qué no?- El chico parecía bastante indignado por esto.

- Tengo que terminar un trabajo de química con mi compañera. Ella vendrá a casa y estaremos muy ocupadas.- Estaba gozando más de la cuenta por todo esto.

- ¿No podías terminar tu trabajo en clase?- Parecía muy enojado. – ¡Diablos, Regina! Siento que me ignoras.-

- No sé por qué piensas eso.- Su sarcasmo era notable para cualquiera que tuviera cerebro, por lo tanto Robin no se percató de él, pero Kat si y tuvo que disimular su risa con un fingido ataque de tos.

- Podrías decirle a tu compañera que haga el trabajo ella sola, o no lo sé… hablar con tu profesor o algo.- Lo cierto es que el hecho de que Regina le cancelara su cita lo estaba enojando demasiado. Había planeado llevarla a su casa y como estarían solos pensaba que podrían "celebrar" el inicio del último año, juntos, en su dormitorio. Pero ella nuevamente había arruinado todo. Si él no fuera tan engreído entonces pensaría que ella no quería acostarse con él, pero no se daba cuenta. Simplemente pensaba que ella quería ir lento, cosa que al principio le pareció muy bien, pero ya se estaba cansando. Todo hombre tiene necesidades, pensaba.

- Sabes que no puedo hacer nada de eso.- Dijo ella en tono muy serio. Ya se estaba cansando de esta discusión. –Y sabes muy bien que la escuela es muy importante para mí, es mi principal prioridad.- "Y Emma es la segunda" Dijo su mente en conspiración.

El chico simplemente resopló y se marchó dando fuertes pasos para mostrar su enojo, lo que lo hizo ver como un niño pequeño encaprichado porque sus padres no le compraban el juguete que él quería.

- Vaya, eso fue interesante.- Comentó Kat viendo al chico marcharse.

- Creo que se molestó porque cancelé nuestra cita.- La pequeña sonrisa de sus labios demostraba que a ella no le había molestado ni en lo más mínimo, y Kathryn se percató de eso.

- Y veo que a ti no te ha molestado en lo absoluto. ¿Es cierto lo de la tarea de química o fue una excusa?-

- Es cierto, tenemos que terminar un trabajo que comenzamos hoy y se entrega mañana.-

- Oh, ya veo. Que oportuno.- A la rubia no se le escapaba ningún detalle. Sabía que Regina era un genio en química y que no había tarea lo suficientemente larga para que no la terminara en clase. Sospechaba que había algo más.

- Si, muy oportuno. No tenía ganas de salir con él.-

- Me doy cuenta de eso… cuéntame quien es tu pareja de laboratorio. Sé que Mal no ha estado en tu clase de química porque en ese horario estaba conmigo en arte.-

Durante los últimos dos años Regina había sido compañera de laboratorio de su amiga Melanie, a la que todos llamaban Mal en referencia a la villana Maléfica, ya que la chica era fanática de ella. Pero este año habían tomado clases diferentes, ya que Mal estaba inscripta en el mismo horario de química que Robin y Regina no pensaba tomar ninguna clase con su novio, incluso si significaba perder a su compañera de laboratorio. Lo cual dada la situación actual era algo que la alegraba muchísimo. Sino no tendría a Emma.

- El Sr. Clark decidió formar las parejas de este año y me ha puesto con la chica nueva, Emma Swan.- Comentó la morena intentando sonar indiferente.

- ¡Oh Vaya! Entonces sí está en nuestro año. Yo tenía razón.- Le alegraba saber que Emma estaba en su año. Esperaba compartir alguna clase con ella, ya que para Kathryn era muy interesante tener a un compañero nuevo. – Bueno, ¡cuéntame! ¿Qué tal es?- Preguntó entusiasmada por saber más de la chica nueva.

- ¿Quién?- Preguntó Regina haciendo como si no supiera que estaban hablando de Emma.

- Emma Swan, ¿cómo es?-

- Oh… bueno, es bastante callada, pero creo que solo porque es nueva y está un poco tímida.-

- Ya veo, ¿y cómo se comporta contigo?... y no actúes como si no supieras de qué hablo. Sabes que eres muy intimidante y asustas a media escuela.-

Regina rió muy alto por eso. Era cierto, ella sabía el efecto que tenía en la gran mayoría de sus compañeros. Pero esperaba que Emma no fuera de esos que le temían. – No hemos hablado mucho. Compartimos dos clases juntas hasta el momento. Se ha hecho amiga de Ruby Lucas.- Esto último lo dijo con un poco de veneno en sus palabras, en especial al decir el nombre de Ruby, y a Kathryn no se le escapó ese detalle, pero no lo comentó.

- Eso es bueno, Ruby es agradable.-

- No creo que sea tan agradable como dices.- A Kat le sorprendía esta actitud de su amiga. Regina nunca había tenido problema con Ruby, no eran amigas ni nada parecido pero tampoco eran enemigas, y ahora parecía que la odiaba un poco. Si no considerara que fuera la idea más descabellada del mundo entonces pensaría que Regina estaba celosa.

- Vamos, Gina. Sabes que Ruby es muy agradable, no puedes negarlo… y podría haber sido peor. Emma podría haber hecho amistad con gente como Tamara o Úrsula.-

- Bueno… si… tienes razón.- Respondió entre dientes y Kathryn cantó victoria internamente ya que rara vez Regina admitía no tener la razón en algo.

Continuaron con su almuerzo y unos minutos antes de que sonara la campana recogieron sus cosas y se pusieron de pie, un poco a regañadientes por parte de Regina ya que Emma y Ruby continuaban sentadas en su mesa y ella deseaba seguir observándola un poco más, porque no sabía si volvería a verla en sus siguientes clases.

En este horario tenía su clase de música, la única asignatura artística que había tomado y otra de las pocas que compartía con Kathryn.

Ambas chicas se dirigieron al salón de música que estaba en el segundo piso y como era costumbre tomaron asiento junto a la ventana. De a poco el salón comenzó a llenarse y cuando ya no quedaban muchos asientos libres Regina vio a Emma y a Ruby entrar al salón y su corazón comenzó a latir muy deprisa por la emoción.

Kathryn que estaba mirando por la ventana se volteo a decirle algo a Regina y notó que su amiga estaba mirando fijamente a las recién llegadas, y sonrió al reconocer a Emma. Al fin tendría una clase con ella.

- ¡Oh mira! Emma está aquí.- Comentó, como si no se hubiera dado cuenta que su amiga estaba al tanto de que Emma estaba en el salón. -Que emoción al fin compartir una clase con ella.-

Pero Regina no se dio cuenta que Kat había hablado. No se había dado cuenta de nada. Solo tenía ojos para Emma.

- ¿Hola? ¡Tierra a Regina!- Dijo Kathryn pasando una mano frente a Regina. Le divertía ver a su amiga tan distraída.

- ¿Qué?- Regina volvió a la realidad y se volteó a mirar a Kat al notar que le estaba hablando.

- ¿En donde tienes la cabeza el día de hoy, Gina? Estás muy distraída.- Comentó riendo un poco al ver la cara de desconcierto de la morena.

- Oh, lo siento… estaba pensando… en otras cosas.- Respondió un poco entrecortada, mirando distraídamente hacia el lugar en donde se habían sentado Emma y Ruby.

- Ya, me pregunto en qué cosas estarás pensando.- Aunque la rubia se estaba haciendo una idea. Lo pensaría más a fondo luego, todavía era muy pronto para sacar conclusiones. Y la clase estaba por comenzar.

- ¿Qué me habías dicho antes?- Pregunto entonces la morena intentando desviar el tema de conversación en otra dirección que no fueran sus pensamientos.

- Solo había comentado que Emma Swan está en nuestra clase y que me emociona al fin compartir una asignatura con ella.-

La rubia notó como las mejillas de su amiga cobraban un leve tinte rojo y le pareció una imagen muy tierna.

- ¡Oh… si! La vi cuando ingresó al salón.-

- Lo sé, te vi observándola.- Era un poco cruel, le gustaba torturar a su amiga un poco y se divirtió mucho al ver que las mejillas de Regina se pusieron aún más rojas.

- ¡No estaba observándola! Solo la vi entrar y eso es todo.- Respondió la morena a la defensiva sin mirar a su amiga. Se maldijo por ser tan estúpida. Tendría que ser más cuidadosa con sus miradas si no quería levantar sospechas.

Afortunadamente antes de que pudieran continuar con esa conversación tan incómoda para Regina y divertida para Kathryn, la profesora de música ingresó al salón y cerró la puerta.

La morena decidió controlarse y no mirar a Emma. No podía dejar que Kat ni nadie se dieran cuenta de la forma en la que la miraba. Podría hacerlo, no era tan difícil. O al menos eso intentaba pensar.


A/N.2: Bueno, como habrán notado, Kathryn es muy observadora y ya sospecha que hay algo que Regina está ocultando. Es un tema que se desarrollará más adelante. No quiero apresurar mucho las cosas ya que todavía es solo el primer día de clases. Igualmente no se preocupen, no todos los capítulos serán así, detallando de a poco lo que pasa en un solo día. No, esto es solo el comienzo y por eso se alarga un poco este primer día, pero luego veremos pasar períodos más largos de tiempo, con futuras situaciones embarazosas y divertidas (al menos para mí lo son) y bueno, algunas no tan divertidas.

Espero que puedan dejarme un review. Al menos dos palabras, por favor! Todo es bien recibido! :)

Hasta muy pronto. El siguiente capítulo estará listo en poco tiempo

B.H.