Ni los personajes ni Once Upon a Time me pertenecen. La historia es mía.

A/N: Hola amigos, he vuelto antes de lo esperado. Terminé de escribir este capítulo hace unos minutos y dije "por qué esperar si puedo publicarlo ahora?"

Así que aquí lo tienen, el capítulo n°5! Dedicado por completo al punto de vista de Emma. Podrán ver más sobre su historia, aprender un poco sobre su pasado y descubrir un talento que apuesto que se sorprenderán al leer cuál es ;)

También podrán aprender un poco más sobre la relación entre Ruby y Regina.

No los entretengo más. Disfruten el capítulo, y no olviden dejarme un review. Con el capítulo anterior recibí unos cuantos y por eso fui amable y publiqué este capítulo tan pronto! Ya saben que sus opiniones me motivan a escribir! :)

B.H.


Capítulo 5

- Siempre que el clima está agradable me gusta venir a almorzar aquí.- Dijo Ruby tomando asiento en una mesa de madera en el jardín. –Trato de evitar el comedor… Siempre hay demasiado ruido.-

- Aquí es agradable, me gusta comer al aire libre.- Comentó Emma mientras retiraba su comida de la bolsa.

Ambas chicas habían abandonado el edificio luego de recoger sus almuerzos y Emma había seguido a Ruby quien la guiaba por los jardines hasta la mesa en la que se encontraban actualmente.

La rubia se sentía agradecida de haber salido y no tener que comer en el comedor. Desde que había entrado a la escuela por la mañana sentía que todo el mundo la miraba, y sabía que si entraba al comedor no sería distinto, así que estaba disfrutando del pequeño momento de paz que estaba teniendo ahora con su nueva amiga.

Estaba muy contenta de haber encontrado a Ruby. La chica era muy agradable y no la presionaba para que hablase sobre su vida. Simplemente dejaban fluir sus conversaciones y se iban conociendo poco a poco, y Emma ya sentía que iban a formar una gran amistad.

Por lo que había visto, toda la escuela conocía a Ruby. Le había comentado que se debía a que su abuela era la dueña del café del pueblo y que ella de vez en cuando trabajaba allí para darle una mano. Todo el mundo iba siempre a ese café era inevitable que no conocieran a Ruby.


- ¿Siempre almuerzas sola?- Preguntó entonces Emma, un poco sorprendida de no ver a casi nadie almorzando allí afuera.

- Bueno… a veces almuerzo con Belle French, la ayudante de la bibliotecaria.- Las mejillas de la morena comenzaron a ponerse un poco coloradas, y Emma lo notó. "Curioso".

- ¡Oh, ya veo! ¿Ella también está en nuestro año?- Preguntó entonces queriendo descubrir un poco más qué se escondía detrás del rubor de su amiga.

- No, ella se graduó hace dos años.-

- ¡Vaya! ¿Y no fue a la Universidad?-

- Estuvo allí durante un año, pero luego volvió porque su padre enfermó y no quería dejarlo solo.-

- Entiendo… ¿y ella y tú son muy amigas?- Las mejillas de Ruby ahora estaban tan rojas que parecía que tenía fiebre.

- Ehmm… si.- La morena se aclaró un poco la garganta. –Pero ella está muy ocupada casi todo el tiempo, así que no la veo mucho.- Emma pudo detectar una nota de tristeza en sus palabras y supo que allí seguro había algo más que una amistad.

- Bueno, tal vez algún día pueda conocerla en persona.- Sonrió un poco. No quería seguir torturando a su amiga, se notaba que no quería hablar mucho de ese tema.

- Si, es muy agradable. Seguro la adorarás.- Dijo Ruby y luego le dio una pequeña mordida a su sándwich.

Emma decidió dejar el tema allí y cambiar a otro. - ¿Qué tal es la clase de música?- Ya habían hablado antes sobre el siguiente período y sabían que serían compañeras en música. Estaban teniendo mucha suerte con los horarios. Eran compañeras en casi todas las asignaturas.

- La Srta. Blue es agradable, pero un poco estricta. Aunque se nota que siente mucha pasión por la música.- Dijo Ruby recuperando el color normal en sus mejillas y feliz de haber cambiado de tema de conversación.

- ¿Las clases son interesantes o aburridas?- Quiso saber la rubia. Ella disfrutaba mucho la música. Era una de las pocas cosas que había estado con ella durante su dura infancia. No importaba cuantas veces fuese llevada a casas de acogida o de vuelta al sistema, la música siempre estaba allí con ella y sentía mucha afección por ella.

- Las clases son bastante interesantes. A la Srta. Blue le gusta que practiquemos con algún instrumento. Le gusta decir que cuando tocamos estamos haciendo hablar a nuestro corazón… o algo así… "la música es la voz de nuestro corazón".- Dijo la morena imitando a la profesora.

Emma rió, le causaba gracia la forma en que Ruby imitaba a la profesora de música. De todas formas entendía perfectamente a qué se refería la mujer cuando decía que la música era la voz del corazón. En su pasado había conocido a alguien que hablaba con la misma pasión sobre la música.

Cuando tenía 8 años había sido llevada a una casa de acogida dirigida por una mujer llamada Eva. Era una gran amante de la música y tenía varios instrumentos en su casa. Emma al llegar se impresionó al ver un gran piano de cola ubicado en el salón. Eva le dijo que si quería podía enseñarle a tocar y Emma estuvo más que feliz de aceptar su oferta.

Durante poco más de dos años Emma vivió allí. Fue el período más largo que estuvo en una casa. Eva era muy amable con ella y actuaba como una verdadera madre. Como había prometido le enseñó a Emma a tocar el piano y la pequeña rubia se enamoró perdidamente de ese gran instrumento.

Eva quería adoptarla, se lo había dicho muchas veces. Incluso habían hablado sobre su futuro juntas como una familia. Emma se sentía la niña más feliz del mundo, pero como estaba acostumbrada, nada bueno duraba mucho en su vida.

Fue una tarde en la que ella volvía de la escuela que llegó a su casa y se encontró todo hecho un desastre. Vio con dolor que alguien había destrozado el piano y casi todos los instrumentos de Eva. Asustada, la pequeña rubia comenzó a buscar a la mujer por todos lados y la encontró tendida en el suelo de la cocina sobre un charco de sangre. Emma se arrodilló junto a ella y lloró hasta que una vecina la escuchó y fue a ver qué sucedía. La mujer intentó llevarse a la niña pero esta se aferraba al cuerpo de Eva con todas sus fuerzas sin dejar de llorar. Fue hasta que llegó la policía que al fin pudieron separarla y llevarse el cuerpo. Emma luego se enteró que un ex novio de Eva había entrado aquel día y había destruido toda la casa y asesinado a Eva, y junto con ella también había destrozado la esperanza de Emma de tener una familia.

Le había costado mucho superar aquello, y la rubia se refugió en la música, era la única que no la abandonaba.

Cuando cumplió 13 años conoció a un hombre viejo que dirigía un bar. De vez en cuando la rubia lo iba visitaba durante el día y lo ayudaba a limpiar, y éste le pagaba un par de dólares por el trabajo.

En el bar había un viejo y destartalado piano, y Emma siempre que terminaba de limpiar se sentaba y tocaba hasta que comenzaba a oscurecer y era hora de marcharse. Amaba con pasión ese instrumento, y siempre volvía al bar emocionada por poder tocarlo. Incluso cuando había sido llevada a otra casa de acogida ella siempre tomaba el autobús e iba a visitar al viejo y seguía tocando el piano. Y así había sido hasta que fue llevada a otra ciudad a los 16 años y tuvo que despedirse de ambos para siempre.

Hasta el día de hoy seguía agradeciéndole a Eva por haberle contagiado su pasión por la música, en especial por el piano.


Volviendo a la actualidad la rubia se dio cuenta que se había perdido en sus recuerdos y no se había percatado que Ruby le había hecho una pregunta.

- Perdona, ¿qué dijiste?-

- Te pregunté si tú tocabas algún instrumento.- La morena le sonrió divertida al ver que su amiga se había ido de viaje en su propia cabeza.

-¡Oh!... si, toco el piano.- Respondió Emma con una sonrisa. Realmente amaba ese instrumento.

- ¡Vaya! Eso es grande… es un instrumento bastante difícil.- Comento Ruby, impresionada por esto que acababa de aprender sobre su amiga.

- Al principio puede que sí, pero con práctica y paciencia se hace bastante fácil.-

- Ya, eso dices tú que sabes tocarlo. Yo que tengo dos manos izquierdas no podría ni aunque practicara durante años con toda la paciencia de un monje budista.-

Emma rió en voz alta. Ruby era muy graciosa sin intentar serlo y en las últimas horas la había hecho reír más de lo que había reído en los últimos 5 meses.


Siguieron almorzando y conversando sobre la música cuando en una mesa un poco alejada de la de ellas escucharon que una chica insultaba a alguien.

–Eres un idiota, ¡no deberías hacer eso!-

Al voltearse a ver, Emma se dio cuenta que era Regina quien había gritado. Estaba sentada en una mesa acompañada de una chica rubia, y junto a ella había un chico alto de cabello castaño.

-¡Vaya! Tenemos un pequeño show.- Comentó Ruby viendo la escena que se desataba a unos metros de distancia y bebiendo tranquilamente de su jugo de naranja.

- ¿Qué le pasa a Regina?- Quiso saber Emma.

- No lo sé, pero por lo que veo no está muy contenta con su novio.-

- Oh… ¿Ese es el novio de Regina?- Preguntó intrigada la rubia. Una pequeña e inesperada ola de celos la invadió.

- Sip. Su nombre es Robin. El mayor idiota de esta escuela… después de Killian Jones obviamente.-

- No parecen una pareja muy feliz.- Dijo entonces Emma, sintiendo un poco de alivio al decirlo. No sabía por qué, pero no le gustaba que Regina tuviese novio.

- Están juntos desde el año pasado… comenzaron a salir luego de que Regina fuera nombrada capitana de las animadoras.-

- ¿Regina es capitana de las animadoras?- La rubia cada vez estaba más interesada en la conversación. Le gustaba aprender cosas nuevas sobre Regina. Y le parecía buena idea saber algo sobre la morena antes de ir a su casa al terminar las clases del día.

- Si, es muy buena deportista. Y Robin es el capitán del equipo de fútbol, así que lógicamente son pareja.-

La rubia volvió a mirar hacia la mesa de Regina y sus ojos se encontraron momentáneamente con los de la morena, así que desvió la mirada rápidamente, y sintió como sus mejillas comenzaban a arder un poco. Le dio otro bocado a su comida e intentó no volver a mirar hacia la otra mesa, por más que se sintiera muy intrigada por saber cómo terminaría esa "discusión".

- ¿Quién es la chica rubia que está con Regina?- Preguntó entonces. No miraría hacia la otra mesa, pero podía seguir hablando sobre lo que allí sucedía.

- Esa es Kathryn Midas, la mejor amiga de Regina.- Dijo Ruby limpiando sus manos distraídamente con una servilleta de papel.

- ¿Ella también es tan intimidante como Regina?- Preguntó curiosa la rubia.

- ¡Oh no no! Todo lo contrario. Kathryn es muy agradable. Está conmigo en la clase de arte, es muy talentosa.-

- No parece que le guste mucho el novio de su amiga.- Emma volvió a mirar hacia la mesa de Regina y vio a Kathryn con una cara poco amigable mientras el chico, Robin, le hablaba.

Ruby rió, era de esperarse que Emma notara eso. – A nadie con buen juicio le gusta Robin… por eso me sorprende que Regina esté con él.-

- ¿Por qué te sorprende?- Preguntó la rubia volteándose a mirar a su amiga con curiosidad. Pensaba que Ruby no se llevaba bien con Regina, y su comentario era una especie de "cumplido" para la morena.

- Porque Regina es muy inteligente. No debería estar con alguien que no sabe hacer nada más que mirarse al espejo y jugar al futbol.-

- Pensé que no te llevabas bien con ella.- La rubia cada vez entendía menos de la relación entre Regina y Ruby. Parecía que Ruby no la toleraba, pero luego hacía comentarios como los recientes y eso la confundía.

- No es que me lleve bien o mal con ella.- Ruby hizo una bolita de papel con la servilleta que tenía en las manos. – Regina y yo solíamos ser buenas amigas en primaria, pero con el tiempo nos distanciamos un poco. Ahora ya no hablamos nunca, pero sé que ella no es mala persona y que definitivamente podría encontrar a alguien mejor que Robin.

- ¡Vaya! No esperaba escuchar eso.- Emma estaba sorprendida, no se imaginaba que Ruby y Regina habían sido amigas antes. Ahora las cosas tenían más sentido.

- Si… bueno. Es que creo que no te he dado una buena impresión de ella cuando hablamos antes.- Dijo la morena sonriendo un poco. – Es que Regina tiene una forma de ser rara. Puede ser un ángel en un momento y un demonio en otro… bipolaridad diría, pero no literal.- Rió un poco. – Veras… Regina es muy popular, su familia tiene mucho dinero, es la capitana de las animadoras. Todo eso suma para que ella esté en la cima de la pirámide social de la escuela. Y los que están allí arriba no se asocian con los que estamos más abajo. Por eso es que un principio me sorprendió cuando dijiste que ella se había emocionado por ser tu pareja de laboratorio.-

- Ya veo… ahora comprendo por qué lo dijiste.- Le sonrió a la morena así le daba a entender que no se había ofendido por el comentario que había hecho antes.

Emma volvió a mirar hacia la mesa de Regina y notó que la morena y su amiga ya no estaban allí. Entonces miró su reloj y notó que la campana estaba por tocar. Habían hablado tanto que había perdido la noción del tiempo.

- La campana está por tocar, deberíamos irnos.- Se puso de pie, tomando su mochila y colocando los restos sin comer de su almuerzo en una bolsa para tirar a la basura.

- Tienes razón, no me di cuenta que había pasado tanto tiempo.- Ruby hizo lo mismo que la rubia y ambas tiraron la basura antes de dirigirse al edificio. Emma estaba emocionada por la clase de música. Esperaba que fuese tan interesante como le había dicho Ruby.


Una vez en el salón de música, Emma notó que Regina y Kathryn estaban allí también. Su corazón se detuvo un momento al ver a la morena. ¿Por qué se estaba sintiendo así cada vez que veía a Regina? No sabía casi nada sobre ella. No eran amigas. Pero no podía evitar sentir que entre ellas había cierta conexión, y eso ya era decir demasiado, porque solo se conocían desde hacía algunas horas. Y si era honesta con ella misma debía admitir que no se sentía así desde hacía ya 3 años. Desde Lily.

Afortunadamente antes de que sus pensamientos la llevaran a unos oscuros recuerdos, la profesora entró al salón y llamó la atención de los alumnos.

-¡Buenos días, clase! Bienvenidos a un nuevo curso de música… espero que hayan estado practicando con sus instrumentos durante las vacaciones.- La profesora debía tener entre 35 y 40 años. Tenía un rostro un poco aniñado, pero serio. – Sé que este año tenemos una nueva compañera. ¿Emma Swan? ¿En dónde estás?- Preguntó la profesora, buscando con la mirada a Emma.

La rubia, quien nuevamente tenía la cara roja como un tomate, levantó la mano tímidamente.

- ¡Ah, allí estás!- Dijo la profesora con una sonrisa. - ¿Cómo te encuentras, querida? Soy la Srta. Blue.- Se presentó la mujer.

- Gusto en conocerla, profesora.- Emma estaba deseando que se abriera un agujero a sus pies y la tragase la tierra.

- ¿Por qué no nos cuentas un poco sobre ti, Emma?- "En serio, ¿por qué demonios no se abre ese agujero en la tierra?"

- Ehmm… no sé qué es lo que quiere saber, profesora.- Respondió la rubia, muriendo de vergüenza.

- Bueno… no lo sé. ¿Te justa la música?-

- Si, me gusta mucho la música.-

- ¿Sabes tocar algún instrumento?- Una gran sonrisa se dibujo en el rostro de a profesora. Le encantaba tener alumnos a los que les gustase la música.

- Yo… si.- Se aclaró un poco la garganta, la cual sentía demasiado seca.- Sé tocar el piano.-

- ¡Oh vaya!- La sonrisa de la profesora se hizo aún más grande. -¡Eso es fantástico! ¿Desde cuándo sabes tocar?- Preguntó con mucho interés.

- Desde los 8 años.- "Si tan solo pudiera desaparecer en este momento".

- Estoy impresionada, el piano es un instrumento bastante difícil y tu lo tocas desde muy pequeña.- Parecía que la cara de la profesora iba a romperse por tanto sonreír. –¿Podrías darnos una demostración?-

"¿¡Qué quiere QUÉ!?" Emma esperaba haber oído mal. La profesora no podía estar pidiéndole que tocara el piano allí, frente a toda la clase. "¿Siquiera hay un piano en el salón?"

-¿Cómo dijo?- Tuvo que preguntar. Debía estar segura si la profesora realmente le había pedido que tocara el piano.

-Si puedes tocar algo para nosotros. Me gustaría poder medir tu nivel.- Dijo la mujer como si no le estuviera pidiendo algo tan complicado.

- Oh… yo… no lo sé. Hace mucho que no lo hago.-

- ¡Vamos, Emma! No seas tímida. Todos en este salón tuvieron que hacerlo en algún momento.- "Ya, como si eso me hiciera sentir más tranquila."

La profesora se dirigió hacia la parte trasera del salón y Emma pudo ver un piano de pared, del cual no se había percatado que estaba allí cuando recién entraba. Estaba distraída mirando a Regina en ese momento.

- ¡Adelante!- Dijo la mujer mientras levantaba la tapa que cubría las teclas del piano.

Suspirando, contando hasta 20, maldiciendo, y muchas cosas más, Emma se puso de pie y fue hacia el piano. Tomó asiento en el pequeño banco y miró fijo las teclas blancas y negras.

Sintió que la profesora ponía una mano sobre su hombro en señal de apoyo. -¡Anda! Toca lo que quieras.- La motivó a seguir.

Emma volvió a suspirar y con sus manos sobre las teclas comenzó a tocar una de sus sonatas favoritas, Claro de luna de Beethoven. Fue una de las primeras que aprendió a tocar y conocía cada nota como la palma de su propia mano.

Una vez que se sumergió en la melodía, olvidó por completo en dónde estaba, olvidó que estaba frente a toda la clase, olvidó que estaba en una nueva escuela. Simplemente olvidó todo. La música la transportaba a otro mundo. Un mundo del cual no quería irse nunca.

Pero entonces las notas comenzaron a llegar a su fin. Era hora de volver a la realidad.

Cuando su mano golpeó la última tecla, el salón estaba en completo silencio, pero entonces todos los que estaban allí presentes comenzaron a aplaudir. Aplaudían con muchas ganas, y Emma les sonrió a todos tímidamente, sin atreverse a decir nada.

- ¡Eso ha sido maravilloso, Emma! Solo con esa demostración puedo saber que eres muy talentosa.- dijo la Srta. Blue con una enorme sonrisa. –Muchas gracias por compartir eso con nosotros. Ya puedes volver a tu asiento.-

-Gracias, profesora.- Agradeció la rubia y rápidamente se dirigió a su asiento. Estaba feliz de que a sus compañeros y profesora les haya gustado su forma de tocar. Se había olvidado un poco de su vergüenza, pero no del todo.

- ¡Vaya, Emma! ¡Eso fue grandioso!- Dijo Ruby en cuanto la rubia estuvo sentada en su sitio a su lado. –No sabía que fueras tan talentosa.-

- Tampoco es para tanto, Ruby.- Emma trataba de restarle importancia. No quería parecer una engreída en cuanto a sus dotes musicales.

- ¡Claro que lo es! Me ha gustado mucho esa melodía que has elegido ¿cómo se llama?-

-Claro de luna, de Beethoven, es mi favorita.- Sonrió un poco. Siempre se emocionaba cuando tocaba su melodía favorita.

- La buscaré en cuanto vuelva a casa… me ha gustado mucho, de veras.- La morena le sonrió a su amiga. Realmente estaba sorprendida por su talento y le había gustado mucho lo que había oído.

Emma solo se limitó a sonreír.


La profesora tomo su puesto en la parte delantera del salón y comenzó a dictar los temas que verían durante el semestre. Emma tomó nota de todo y se alegró de no tener que ser el centro de atención de la clase. Al menos no de toda la clase, ya que sintió que alguien la estaba observando, y al levantar la vista sus ojos se encontraron nuevamente con los de Regina. Pero esta vez, a diferencia de todas las anteriores, ninguna desvió la mirada. Se miraron fijamente y entonces Regina le sonrió. Pero no fue su típica sonrisa seductora, o su sonrisa falsa. No, esta era una sonrisa dulce, y hasta se veía por completo sincera. Emma pensó que era la primera vez que la veía sonreír de aquella manera y le había gustado mucho. Le dedicó una pequeña sonrisa de su parte y volvió a concentrarse en lo que decía la profesora, aunque no pudo olvidar lo hermosa que se había visto Regina sonriendo de aquella manera. "Realmente hermosa".


A/N.2: Espero no haber decepcionado a mucha gente al contar que entre Regina y Ruby solo hubo una amistad. Sé que varios pensaron que había sucedido algo ente ellas en el pasado, pero no. Nunca fue mi intención que eso sucediera.

Y para aclarar dudas. Regina no odia a Ruby ni nada parecido. Solo se siente celosa porque Emma está con ella. Y Ruby ya dijo en este capítulo qué es lo que opina sobre Regina. Así que ya lo saben. Ellas no se odian… y puede que su amistad vuelva a nacer en el futuro, quien sabe? ;)

Y ya ven, Lily ha aparecido en la historia. No en concreto, solo fue mencionada. Pero no se preocupen, que esa historia también se desarrollará más adelante. No desesperen!

Y quieren una buena noticia? En el próximo capítulo AL FIN llega el momento en que Regina y Emma estarán a solas. Pero por favor, tengan paciencia. No quiero apresurar las cosas entre ellas dos. Todavía faltan muchas cosas por ver. MUCHOS celos por parte de Regina que aún deben salir a flote y un par de situaciones dramáticas.

Muchas gracias por haber leído. Y por favor no olviden dejar un review! Si recibo al menos 10 es muy probable que publique el capítulo nuevo mañana por la noche.

B.H.